{"id":37094,"date":"2017-07-01T08:10:02","date_gmt":"2017-07-01T06:10:02","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/"},"modified":"2017-07-01T08:10:02","modified_gmt":"2017-07-01T06:10:02","slug":"la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/","title":{"rendered":"La voluntad y el deseo: el dilema feminista"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, pongamos que me llamo <strong>Marta<\/strong>. Podr\u00eda llamarme Marta. La conozco bien porque est\u00e1 dentro de mi cabeza. Ha estudiado m\u00e1s que yo, es m\u00e1s sensible y s\u00e9 que es tambi\u00e9n m\u00e1s inteligente porque, cada vez que discutimos, me reduce al silencio con sus datos y sus argumentos. Como tambi\u00e9n en este caso estoy de acuerdo con Marta, voy a dejar que sea ella la que hable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y dice as\u00ed Marta: creo que los feminismos deber\u00edan tener m\u00e1s cuidado a la hora de distinguir entre voluntad y deseo. En su versi\u00f3n m\u00e1s activista \u2013la que interviene en los medios y las redes, siempre alerta ante cualquier dislate o lapsus machista de personajes p\u00fablicos y pol\u00edticos\u2013 las feministas solemos cometer dos errores aparejados, fruto sin duda de la presi\u00f3n acumulada y de la precipitaci\u00f3n militante. El primero es el de considerar el deseo transparente y autoconsciente, matriz de toda decisi\u00f3n verdaderamente feminista y, por tanto, de toda intervenci\u00f3n verdaderamente pol\u00edtica; y ello en contraste con la voluntad que, siempre bajo sospecha, se juzga atravesada por clich\u00e9s educativos, prejuicios heredados y construcciones patriarcales que, como en el viejo discurso de la izquierda, hay que desmontar y des-alienar para dejar la verdad, monda y lironda, a la vista de todos. El \u201cquerer\u201d de una mujer, siempre oscuro, pertenece inevitablemente al hombre mientras que su deseo, siempre claro, es suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo error es el de imaginar, tambi\u00e9n como la vieja izquierda, un mundo futuro completamente emancipado en el que no habr\u00e1 ninguna distancia entre la voluntad y el deseo y en el que, en consecuencia, el \u201cquerer\u201d de una mujer ser\u00e1 tan claro como su deseo, de tal manera que cuando digamos \u201cquiero\u201d estemos diciendo al mismo tiempo \u201cdeseo\u201d y, al rev\u00e9s, cuando digamos \u201cno quiero\u201d estemos diciendo al mismo tiempo \u201cno deseo\u201d. De hecho buena parte de las denuncias feministas de acoso (o de la as\u00ed llamada \u201ccultura de la violaci\u00f3n\u201d) pretenden haber resuelto ya esta distancia, como si las mujeres, cada vez que decimos \u201cno\u201d, como cada vez que decimos \u201cs\u00ed\u201d, no tuvi\u00e9ramos que librar un combate con nosotras mismas en el que muy a menudo no tenemos claro ni nuestro deseo ni nuestra voluntad, re\u00f1idas adem\u00e1s entre s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta diferencia entre la voluntad y el deseo, compleja y delicada, tiene a mi juicio una dimensi\u00f3n feminista que hay que reivindicar para evitar que, una vez m\u00e1s, los hombres, sujetos <em>voluntariosos<\/em>, nos juzguen a las mujeres <em>por nuestros deseos<\/em>. A principios del siglo V, tras el saqueo de Roma por las tropas de <strong>Alarico<\/strong>, <strong>San Agust\u00edn<\/strong> defend\u00eda a las monjas violadas por los b\u00e1rbaros frente a los curas que quer\u00edan excomulgarlas por ese contacto sexual: con tal de que opusieran resistencia, dice San Agust\u00edn, <em>incluso si gozaron <\/em>(\u00a1incluso si gozaron!) son v\u00edctimas inocentes y deben ser acogidas en el seno de la Iglesia. La idea de San Agust\u00edn es la de que tan criminal es infligir dolor como infligir placer y que ning\u00fan juez, ni divino ni humano, puede juzgar lo que siente un cuerpo si la voluntad se ha mantenido expl\u00edcitamente en pie. San Agust\u00edn, con una sensibilidad e inteligencia que empeque\u00f1ece a muchos de nuestros magistrados (que siguen auscultando signos desiderativos y consentimientos corporales en el cuerpo de la v\u00edctima que ha dicho \u201cno\u201d), comprendi\u00f3 muy bien dos cosas que las feministas no deber\u00edamos olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dos ense\u00f1anzas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera es que el deseo es mucho m\u00e1s oscuro que la voluntad. Despu\u00e9s de <strong>Freud<\/strong> nadie puede negar que, si la voluntad puede ser enga\u00f1ada o manipulada, el deseo es desde el principio enga\u00f1o y manipulaci\u00f3n. Nada m\u00e1s parad\u00f3jico que el hecho de que de todas las \u201clocuras\u201d, como dec\u00eda <strong>Plat\u00f3n<\/strong>, sea \u00e9sa la \u201cm\u00e1s excelsa\u201d y la que \u201cm\u00e1s nos acerca a la divinidad\u201d, pero conviene no olvidar que se trata, s\u00ed, de una \u201clocura\u201d. Podemos trabajar nuestra voluntad y ese trabajo es lo que llamamos educaci\u00f3n, aprendizaje, conciencia; pero el deseo, recipiente de trabajos ajenos pre-conscientes, es siempre oscuridad. Reivindicar la libre sexualidad es reivindicar ese \u201camo loco y tir\u00e1nico\u201d del que se quejaba \u2013y al que rend\u00eda homenaje\u2013 el viejo <strong>S\u00f3focles<\/strong> en sus \u00faltimos d\u00edas de vida. No hay nada transparente ni ortodoxo en el deseo; desde el punto de vista sexual tan oscura es la postura del misionero como la coprofilia y tan insensato un coito conyugal como una org\u00eda homosexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda ense\u00f1anza es que entre la voluntad y el deseo hay y siempre habr\u00e1 una distancia y un potencial desacuerdo que, imposible de disolver de manera definitiva, tendr\u00e1 que ser resuelto <em>en cada caso<\/em> con mucho cuidado, pero siempre a partir del presupuesto de que, all\u00ed donde no haya acuerdo, es la voluntad la que cuenta. Si yo digo \u201cno\u201d, me violan y consiguen infligirme placer, como en el caso de las monjas de San Agust\u00edn, mi placer es un problema m\u00edo y no un testimonio en contra de mi voluntad, o al menos no deber\u00eda serlo a los ojos de la sociedad o delante de un tribunal. La cuesti\u00f3n es que en cada uno de los dos polos (la voluntad y el deseo) y en la distancia que los separa -y tambi\u00e9n en los raros momentos de sutura divina- est\u00e1 incrustada la historia, la de nuestra cultura y la de nuestra familia, lo que implica que todo \u201cs\u00ed\u201d y todo \u201cno\u201d son el resultado de un trabajo y una discusi\u00f3n en la que caben muchos m\u00e1s matices y luchas que en la simple disyuntiva afirmaci\u00f3n\/negaci\u00f3n en la que se resuelven las coyunturas sexuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las posibilidades, en todo caso, son tres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede ocurrir raramente que no haya ning\u00fan desacuerdo y mi \u201cquiero\u201d y mi \u201cdeseo\u201d coincidan sin fisuras; es decir, que mi voluntad sucumba voluntariamente a mi deseo. Cuando esto ocurre (para lo que hace falta, del otro lado, una coincidencia equivalente) nos da igual <em>la historia<\/em> y podemos hablar por eso de \u201clocura\u201d si es que preferimos no hablar de amor. Este doble acuerdo (dentro de mi cuerpo y con otro cuerpo) aclara sin borrarla toda la oscuridad del deseo. Mi deseo es oscuro porque nunca es m\u00edo; es claro porque esta vez lo quiero yo y porque lo quiere tambi\u00e9n esa otra voluntad que nunca podr\u00e1 ser m\u00eda: la del otro cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede ocurrir tambi\u00e9n, al rev\u00e9s, que mi deseo se imponga a mi voluntad y adem\u00e1s a la voluntad de otro. Eso es lo contrario del amor y lo contrario del amor puede ser de hecho un delito: el acoso, la violaci\u00f3n o la pederastia iluminan precisamente casos de deseos \u2013tan oscuros como los de un matrimonio burgu\u00e9s bienavenido en su c\u00f3pula sabatina\u2013 que, sin embargo, hay que reprimir. Supongamos con fatalismo freudiano que todos los hombres sienten deseos de violar y todas las mujeres sentimos deseos de ser violadas. La voluntad civilizadora debe intervenir para que ese deseo, tan oscuro como todos los dem\u00e1s, no abandone jam\u00e1s el terreno de la fantas\u00eda (donde tiene todo el derecho de campar a sus anchas hasta que los hombres dejen de pensar en su falo como en un cuchillo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien. Es cierto que la voluntad no ha sido siempre civilizadora. Si abordamos la tercera posibilidad \u2013la de que la voluntad se imponga al deseo\u2013 las dificultades se multiplican. El caso de las monjas violadas a las que defiende San Agust\u00edn deber\u00eda ser evidente a estas alturas: aqu\u00ed la voluntad, cualquiera que sea su contenido (Dios o la soberan\u00eda subjetiva), manda sobre el deseo. Pero la \u201cvoluntad monjil\u201d (que es precisamente la religioso-patriarcal) ha reprimido de tal manera el deseo a lo largo de la historia de la humanidad que muy justamente el feminismo ha insistido en la deconstrucci\u00f3n de la voluntad en favor de la liberaci\u00f3n del deseo: el cristianismo, en efecto, ha perseguido el placer sexual mismo y, frente a \u00e9l, tenemos que defender los derechos y la belleza de los deseos. La voluntad que se hab\u00eda impuesto -y se sigue imponiendo en buena parte- es tan represiva, tan coercitiva, tan \u201cmasculina\u201d, que la liberaci\u00f3n feminista, por l\u00f3gica reacci\u00f3n, se acaba interpretando b\u00e1sicamente como una liberaci\u00f3n sexual contra la voluntad en general. Sobre los peligros de que esta liberaci\u00f3n del deseo contra la voluntad patriarcal sea en realidad otra victoria de la voluntad masculina \u201clibertina\u201d ha alertado muy atinadamente <strong>Celia Amor\u00f3s<\/strong>. Este peligro s\u00f3lo puede conjurarse construyendo una voluntad ilustrada feminista que, aceptando la oscuridad del deseo, civilice las relaciones entre los cuerpos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Culpabilizar a las mujeres<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aqu\u00ed tropezamos enseguida con otro peligro de signo contrapuesto, y es el de dejarse arrastrar por la ilusi\u00f3n de que habr\u00eda una \u201cverdadera voluntad\u201d, emancipada de la construcci\u00f3n patriarcal, capaz de imponer claridad feminista a los deseos; la ilusi\u00f3n de que el deseo se puede reformatear, moldear desde la raz\u00f3n, someter a directrices pol\u00edticamente correctas, de manera que habr\u00eda un criterio racional para distinguir deseos buenos y deseos malos, deseos feministas y deseos machistas, con la consecuencia inevitable de reproducir en el cuerpo de las mujeres la represi\u00f3n y la culpa propias de la \u201cvoluntad monjil\u201d. Tiene mucha raz\u00f3n <strong>Clara Serra<\/strong> cuando \u2013sobre todo en el contexto sexualmente conservador de nuestras mujeres de mediana edad y de clase media\u2013 denuncia el puritanismo de esta pretendida ortodoxia que acaba culpabilizando a las mujeres, acusadas de no desear como se debe, y que se alejan del feminismo por las mismas razones por las que se alejan de la iglesia: porque les hace sentir que algo no funciona bien en sus cuerpos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo, por tanto, que es muy importante distinguir entre voluntad y deseo, no confundir una y otro, como hacen a menudo nuestros magistrados y nuestros pol\u00edticos machistas, pero tambi\u00e9n algunos feminismos no agustinianos, y abordar esa distancia y ese desacuerdo con mucho cuidado y mucho juicio, por citar la lectura que hace de <strong>Kant<\/strong>nuestro gran amigo <strong>Luis Alegre Zahonero<\/strong> en sus dos \u00faltimos libros: \u201cEl lugar de los poetas\u201d y \u201cElogio de la homosexualidad\u201d. La contundente y necesaria divisa \u201cno es no\u201d interpela a la voluntad, no al deseo: si yo te digo \u201cno\u201d con la palabra no importa nada si mi cuerpo se est\u00e1 muriendo de ganas con todos sus poros y papilas. Somos adultas y due\u00f1as de nuestro cuerpo. Hay muchas razones por las que puedo desearte y no querer acostarme contigo: que me pones pero no me caes bien, que te conozco y s\u00e9 que lo interpretar\u00edas mal, que est\u00e1s enamorado y yo no, etc. Pero tambi\u00e9n puede ocurrir, al rev\u00e9s, que no te desee y quiera acostarme contigo. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, en ciertas formas de prostituci\u00f3n o en el cine porno, fen\u00f3menos cuya ambig\u00fcedad hace muy dif\u00edcil y muy necesaria la incansable deliberaci\u00f3n del juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, esa disonancia se produce tambi\u00e9n cotidianamente en las relaciones de pareja estables. No he entendido, la verdad, la reacci\u00f3n sumar\u00edsima y furibunda a un art\u00edculo muy liviano de una revista muy fr\u00edvola que nos suger\u00eda a las mujeres formas c\u00f3modas de practicar el sexo con el compa\u00f1ero cuando no tenemos ganas. \u00a1Se le ha reprochado fomentar la \u201ccultura de la violaci\u00f3n\u201d! Yo al art\u00edculo le reprochar\u00eda m\u00e1s bien esa banalizaci\u00f3n del sexo tan caracter\u00edstica de nuestra sociedad mercantil, pero no me gustar\u00eda que, a cambio, lo solemnicemos de tal manera \u2013el sexo\u2013 que acabemos considerando cada polvo en pareja como un acontecimiento divino. Dentro de una pareja bienavenida se hacen constantemente concesiones por respeto y por cari\u00f1o: te acompa\u00f1o a dar un paseo aunque no tenga ganas, veo esa pel\u00edcula que no me apetece demasiado, comemos hoy pescado aunque preferir\u00eda unas legumbres. Hombres y mujeres, en ciertas circunstancias, tienen el derecho y \u2013a\u00fan m\u00e1s\u2013 la obligaci\u00f3n cort\u00e9s de decir s\u00ed sin ganas, de afirmar un \u201cquiero\u201d sin deseo, de someter su voluntad a otros deseos. \u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00eda que sentirme \u201cviolada\u201d si <em>quiero<\/em>, contra mi deseo, satisfacer el deseo de mi chico? De hecho yo le pido que haga lo mismo conmigo y se esfuerce por excitarse y complacerme \u2013ocult\u00e1ndome su desgana\u2013 cada vez que me meto en la cama excitada y \u00e9l preferir\u00eda dormirse. El art\u00edculo citado, adem\u00e1s de fr\u00edvolo, es infame y machista no porque defienda la violaci\u00f3n, sino porque no propone f\u00f3rmulas equivalentes, de sexo sin ganas, para los hombres. Pero lo cierto es que a trav\u00e9s del sexo, como de cualquier otro gesto, pueden expresarse muchas cosas, seg\u00fan el contexto y la relaci\u00f3n establecida entre los cuerpos. El acuerdo entre dos deseos y dos voluntades, imprescindible entre dos desconocidos que se tocan, o en un flechazo amoroso, no puede convertirse en la ley de una convivencia estable sin da\u00f1arla. Frente al patriarcado, que siempre ha imaginado a las mujeres puramente desiderativas \u2013y nunca volitivas\u2013 tenemos que reivindicar la voluntad, con todas sus peligrosas trampas sociales, pero tambi\u00e9n con todos sus bellos albedr\u00edos amorosos. Una mujer que dice voluntariamente \u201cquiero\u201d contra su deseo no es una mujer violada ni una esclava sexual; puede ser una trabajadora sexual (y ah\u00ed empiezan nuevas dificultades sin resolver) pero puede ser tambi\u00e9n, sencillamente, una compa\u00f1era cort\u00e9s y generosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Banalizaci\u00f3n y sacralizaci\u00f3n del sexo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verdadero desaf\u00edo es el de saber moverse con juicio entre la banalizaci\u00f3n y la sacralizaci\u00f3n del sexo, dos tentaciones que el patriarcado \u2013y ahora el mercado\u2013 siempre ha explotado contra nosotras. Hace unos d\u00edas ve\u00eda una pel\u00edcula graciosa y sin pretensiones, <em>Kiki, el amor se hace<\/em>, de <strong>Paco Le\u00f3n<\/strong>, cuya iron\u00eda traviesa da toda la medida, en todo caso, de una \u00e9poca que ha sustituido los abismos de las perversiones por un cat\u00e1logo comercial de \u201cparafilias\u201d normalizadas. Es una pel\u00edcula mucho menos excitante que \u2013no s\u00e9\u2013 las primeras pel\u00edculas de <strong>Almod\u00f3var<\/strong>, cuyo tono irreverente comparte; en ella la sexualidad est\u00e1 tan normalizada que en alg\u00fan sentido se presenta completamente desexualizada y, desde luego, sin sombra de tragedia, mansamente integrada en el ancho y plural mercado paraf\u00edlico. Estoy seguro de que en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os se han hecho enormes avances en la normalizaci\u00f3n saludable de la sexualidad; en Almod\u00f3var, de hecho, hay m\u00e1s de <strong>Kierkegaard<\/strong> que de Paco Le\u00f3n, y nadie defender\u00eda la sexualidad de Kierkegaard, aunque s\u00ed quiz\u00e1s sus obras (las de Almod\u00f3var y Kierkegaard). Pero tampoco estoy seguro de que la travesura de Paco Le\u00f3n describa otra cosa que una utop\u00eda de mercado en virtud de la cual, sin pugna y sin trabajo, sin distancia entre voluntad y deseo, la sexualidad misma desaparecer\u00eda como problema. Llamamos parafilias a lo que antes llam\u00e1bamos perversiones cuando ser\u00eda m\u00e1s excitante tal vez, y m\u00e1s exacto, llamar perversiones tambi\u00e9n a los besos con lengua y al sexo genital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La otra tentaci\u00f3n es la sacralizaci\u00f3n del sexo, estrategia patriarcal contra la que el feminismo se rebel\u00f3 venturosamente y que de pronto parece regresar por la v\u00eda del propio feminismo o de algunas de sus expresiones militantes, que dedican poco tiempo y esfuerzo a explorar las diferencias entre voluntad y deseo y que, por eso mismo, acaban por dar m\u00e1s importancia al deseo que a la voluntad o por considerar m\u00e1s puro y decisivo el deseo que la voluntad o por no reconocer sus desacuerdos. Con el parad\u00f3jico resultado de dejarnos sin recursos para distinguir entre violaci\u00f3n, esclavitud sexual, prostituci\u00f3n y simple compa\u00f1erismo. Creo que el feminismo se juega buena parte de su destino emancipatorio universal en laboriosas disquisiciones de este tipo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo. Me temo que nunca podremos estar seguras de qu\u00e9 es lo que verdaderamente queremos y qu\u00e9 es lo que verdaderamente deseamos; ni de cu\u00e1l es la frontera entre una cosa y la otra. Poder elegir no implica que sepamos elegir y todos nuestros dilemas morales se derivan y seguir\u00e1n derivando de esta confusi\u00f3n. En cualquier otro mundo posible nos arrepentiremos alguna vez de haber dicho no cuando quer\u00edamos decir s\u00ed y tambi\u00e9n al rev\u00e9s; y la distancia entre la voluntad y el deseo, y su desacuerdo, nos seguir\u00e1n atormentando. Incluso sin capitalismo y sin patriarcado, la muerte y el sexo siempre introducir\u00e1n algo de tragedia en nuestras vidas; seguiremos entendiendo a <strong>Shakespeare<\/strong> y a <strong>Dostoievski<\/strong> y doli\u00e9ndonos \u2013hasta la desesperaci\u00f3n\u2013 de que la coincidencia entre mi voluntad y mi deseo no encuentre un equivalente, en el tiempo y en el espacio, en otro cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed ha hablado Marta. Ahora hablo yo. Estoy completamente de acuerdo con lo que ha dicho y s\u00f3lo tendr\u00eda que a\u00f1adir, si acaso, una precisi\u00f3n: a mi juicio uno de los obst\u00e1culos internos que el patriarcado opone a la igualdad feminista (es decir, a la aplicaci\u00f3n universal de los Derechos Humanos) tiene que ver con la dificultad de los hombres, que ellos proyectan sobre las mujeres, a la hora de distinguir entre voluntad y deseo, y entre fantas\u00eda y realidad. Son los hombres los que han levantado un m\u00e1s que dudoso entramado \u00e9tico sobre su deseo, sublimado en ley moral y contradicho en voluntad de acci\u00f3n, y los que, carentes de imaginaci\u00f3n concreta en el cuerpo a cuerpo, se sienten una y otra vez acometidos, como el esp\u00edritu hegeliano, a hacer realidad sus fantas\u00edas, la mayor parte de las cuales ser\u00edan mucho m\u00e1s inocuas si permanecieran encerradas en sus cabezas como limitados est\u00edmulos masturbatorios. Los hombres nos controlamos mal y, apenas nos descuidamos, nos dejamos llevar por nuestras fantas\u00edas e invadimos Polonia. Cuando hablo de \u201chombres\u201d y \u201cmujeres\u201d no hablo, obviamente, ni de destinos genitales ni de destinos ontol\u00f3gicos, sino de marcos de percepci\u00f3n e intervenci\u00f3n; y de la posibilidad de transformarlos entre todas con coraje y con cuidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuarto Poder<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.cuartopoder.es\/sociedad\/mujer\/2017\/06\/16\/la-voluntad-deseo-dilema-feminista\/\">http:\/\/www.cuartopoder.es\/sociedad\/mujer\/2017\/06\/16\/la-voluntad-deseo-dilema-feminista\/<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-37094","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La voluntad y el deseo: el dilema feminista - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La voluntad y el deseo: el dilema feminista - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-07-01T06:10:02+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Santiago Alba Rico\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"16 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"La voluntad y el deseo: el dilema feminista\",\"datePublished\":\"2017-07-01T06:10:02+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/\"},\"wordCount\":3254,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Nabarmena\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/\",\"name\":\"La voluntad y el deseo: el dilema feminista - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2017-07-01T06:10:02+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"description\":\"Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La voluntad y el deseo: el dilema feminista\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La voluntad y el deseo: el dilema feminista - Nabarralde","description":"Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La voluntad y el deseo: el dilema feminista - Nabarralde","og_description":"Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2017-07-01T06:10:02+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Santiago Alba Rico","Tiempo de lectura":"16 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"La voluntad y el deseo: el dilema feminista","datePublished":"2017-07-01T06:10:02+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/"},"wordCount":3254,"commentCount":0,"articleSection":["Nabarmena"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/","name":"La voluntad y el deseo: el dilema feminista - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2017-07-01T06:10:02+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"description":"Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustar\u00eda, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan dif\u00edcil es no \u201cparecer un hombre\u201d como pedir a lectoras feministas cargadas de raz\u00f3n -por la historia y la violencia machista- que no \u201ctomen por un hombre\u201d al que s\u00f3lo pretende ser un aliado inc\u00f3modo que se siente inc\u00f3modo cada vez que mira a su alrededor o dentro de s\u00ed mismo. Si parezco \u201chombre\u201d, pues, acepto de antemano el castigo, aunque s\u00f3lo despu\u00e9s de aventurarme a decir lo que pienso.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-voluntad-y-el-deseo-el-dilema-feminista\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La voluntad y el deseo: el dilema feminista"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37094","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37094"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37094\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37094"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37094"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37094"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}