{"id":36881,"date":"2017-05-19T11:49:17","date_gmt":"2017-05-19T09:49:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-revolucion-rusa-en-11-momentos\/"},"modified":"2017-05-19T11:49:17","modified_gmt":"2017-05-19T09:49:17","slug":"la-revolucion-rusa-en-11-momentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-revolucion-rusa-en-11-momentos\/","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n rusa en 11 momentos"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El centenario de la revoluci\u00f3n rusa se est\u00e1 conmemorando en todo el mundo, pese a que su sentido positivo o negativo es a\u00fan materia de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han escrito muchos libros sobre la revoluci\u00f3n rusa, libros que aportan m\u00faltiples miradas sobre los acontecimientos ocurridos en Petrogrado y Mosc\u00fa durante el 1917. Un caudal informativo que se completa con los testimonios directos de Trotski, Buchanan o K\u00e9renski, sin olvidar las cr\u00f3nicas de los corresponsales de la prensa internacional, entre las que cabe destacar las que enviaba a Espa\u00f1a Sof\u00eda Casanova, esposa del fil\u00f3sofo polaco Wincenty Lutoslawski. Pero con el paso del tiempo algunas ideas y muchas im\u00e1genes de ese a\u00f1o se han convertido en t\u00f3picos bajo el peso de las novelas, las pel\u00edculas y los malos libros de historia. La renovaci\u00f3n era una necesidad, sostiene Sean McMeekin, porque tras la ca\u00edda del comunismo en Rusia se necesitaba m\u00e1s que nunca una l\u00ednea narrativa s\u00f3lida, una explicaci\u00f3n coherente y una historia comprensible. Al fin y al cabo, si no tenemos claro qu\u00e9 fue lo que ocurri\u00f3, y en qu\u00e9 orden, c\u00f3mo vamos a responder a la pregunta de por qu\u00e9 ese gran acontecimiento se ha convertido en un lugar de la memoria, un h\u00e1lito de esperanza proletaria, una gu\u00eda para insumisos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector hallar\u00e1 en las siguientes 11 estampas los temas principales de aquel a\u00f1o de 1917, en el que se vivi\u00f3 peligrosamente en Rusia (las fechas se citan siguiendo el calendario juliano vigente entonces, aunque se a\u00f1aden las del calendario gregoriano propio de Occidente).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Asesinato de Rasputin<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16-17 de diciembre de 1916\/29-30 de diciembre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras a primeras horas de la ma\u00f1ana se confirmaba la noticia del asesinato del m\u00edstico Grigori Rasputin, sacado del gran r\u00edo Nev\u00e1, que se mantuvo como siempre silencioso y negro, la corte se sinti\u00f3 por un momento liberada de su presencia, aunque se hubiera hecho por medio de una operaci\u00f3n chapucera, llevada a cabo, seg\u00fan Trotski, \u201ca la manera de un gui\u00f3n de teatro destinado a gente de mal gusto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras los primeros alivios, llegaron las malas noticias que dieron lugar al comentario de la zarina madre: \u201cEstamos metidos en un buen l\u00edo\u201d. No exageraba. El historiador Joshua Sanborn est\u00e1 convencido que Rusia se encaminaba a la guerra civil. Los revolucionarios eran cada vez m\u00e1s influyentes, los reservistas vagabundean por la ciudad sin el menor est\u00edmulo y sin soldada, los generales protestaban de la misantrop\u00eda del zar, como coment\u00f3 el embajador Buchanan a Samuel Hoare, jefe del servicio secreto brit\u00e1nico. Y ahora comenzaban a descubrirse muchas cosas que el celo de la guerra hab\u00eda querido esconder: se cre\u00eda que lo importante eran las ideas de cambio, y esas ideas las ten\u00edan delante en labios de los miembros de la Duma (el Parlamento ruso).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sirvi\u00f3 para nada la conjura de algunos miembros de la familia Rom\u00e1nov, ya que el zar Nicol\u00e1s II no estaba dispuesto a sacrificar a su esposa, Alexandra, para defender el pa\u00eds. Ped\u00eda que le ofrecieran otra salida. Se hizo evidente, escribe Montefiore, que \u201clejos de salvar la monarqu\u00eda, el asesinato de Rasputin lo que hizo fue castrarla\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Lo que est\u00e1 por venir<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 de enero 1917\/22 de enero<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNosotros, los de la vieja generaci\u00f3n, no veremos las batallas decisivas de la revoluci\u00f3n que est\u00e1 por venir\u201d, observ\u00f3 Lenin desde su exilio en Zurich, desesperado al comprobar que no se hab\u00eda hecho nada importante en el duod\u00e9cimo aniversario del domingo sangriento de 1905. Las masas estaban como paralizadas. Incrementando as\u00ed su desconfianza de que los obreros pudieran ser en ese momento una \u2013la\u2013 clase revolucionaria. Esta distinci\u00f3n entre pol\u00edtica de izquierdas y activismo result\u00f3 expl\u00edcita durante la crisis pol\u00edtica desencadenada por la falta de alimentos. Una vez m\u00e1s, las protestas populares hicieron estallar el orden social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imaginemos la escena de aquel \u201cfalso amanecer\u201d, que dice McMeekin. Todo se relaciona con la pol\u00e9mica figura del zar. No era la primera vez que suced\u00eda, pero todo indicaba que iba a ser la \u00faltima. Nicol\u00e1s II, al que en la intimidad llamaban Nicky, nunca hab\u00eda suscitado respeto. Desde el d\u00eda de su boda con Alexandra de Hesse, cuando acudi\u00f3 al altar con una guerrera roja de h\u00fasar y un sombrero de castor adornado con una pluma de avestruz, hasta las horas de la agon\u00eda, sobre \u00e9l se arrojan sarcasmos, maldiciones, incluso insultos. Durante las dos semanas que siguieron a su \u00faltima Navidad, todo el mundo se burlaba de \u00e9l al verle sumido en una depresi\u00f3n. Molestaba su desidia como sus paseos al caer la tarde o su afici\u00f3n a leer los cl\u00e1sicos rusos tras la cena, las noches que no jugaba al domin\u00f3, armaba puzles o ve\u00eda pel\u00edculas (la \u00faltima fue Madame du Barry ). Mientras el resto de la corte acud\u00eda a ver el Ballet Imperial en el Teatro Mariinski o se deleitaba escuchando a Glinka, M\u00fasorgski o Rimski-K\u00f3rsakov. Estaba claro, escribe Richard Pipes, que para el zar \u201cel poder, m\u00e1s que corromperlo, lo aisl\u00f3\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A comienzos de febrero, todo el mundo estaba de acuerdo que la \u00fanica manera de salvar la monarqu\u00eda era deponerlo, ya que de seguro nunca abdicar\u00eda. Las numerosas conjuras contra Nicol\u00e1s II fueron pasos obligados en las negociaciones para la alianza entre la alta sociedad y el ej\u00e9rcito, una premonici\u00f3n de aquel embotamiento de la sensibilidad que avanza del febril febrero al desolado octubre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Se abre la puerta<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jueves 23 de febrero\/8 de marzo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi la mujer es una esclava, no habr\u00e1 libertad. Viva la igualdad y los derechos para las mujeres\u201d, dec\u00eda el cartel que encabezaba la manifestaci\u00f3n en Petrogrado en el d\u00eda internacional de la Mujer, abriendo con esa proclama las puertas de lo que la historia llam\u00f3 despu\u00e9s la revoluci\u00f3n de febrero. A la entrada, los ecos de las doscientas mil personas protestando en las calles por la escasez de alimentos bajo un fr\u00edo glacial, aunque aquel d\u00eda amaneci\u00f3 soleado. A la salida, la formaci\u00f3n del Gobierno provisional. En el centro, la abdicaci\u00f3n del zar. Y, en paralelo, la creaci\u00f3n del s\u00f3viet de obreros y soldados aprobando la orden que facultaba a la tropa desobedecer las \u00f3rdenes de los oficiales. Como tel\u00f3n de fondo, en el palacio T\u00e1uride, la Duma elevando el tono de su ret\u00f3rica contra el r\u00e9gimen zarista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todos los rincones de la ciudad, no solo de los barrios industriales al otro lado del Nev\u00e1, llegaban rumores de rebeli\u00f3n. Incluso el regimiento Volinski se amotin\u00f3 y se uni\u00f3 a los manifestantes. Un creciente fervor popular alimentaba la insurgencia. No hab\u00eda marcha atr\u00e1s, para desespero del bolchevique Shli\u00e1pnikov que repet\u00eda sin que le hicieran mucho caso: \u201c\u00bfQu\u00e9 revoluci\u00f3n? Dadles un kilo de pan a los trabajadores y el movimiento se acabar\u00e1\u201d. El teniente general Sergu\u00e9i Khabalov retir\u00f3 las tropas del Palacio de Invierno. El 28 de febrero se colaps\u00f3 la Duma y la mayor\u00eda de los ministros fueron arrestados. Lleg\u00f3 el momento para Aleksandr K\u00e9renski. De entrada mantuvo la calma mientras ordenaba a las masas que se hicieran con el control del ferrocarril, las oficinas de correos y las telecomunicaciones; luego, se dedic\u00f3 a coordinar el Comit\u00e9 Provisional de la Duma y el s\u00f3viet de obreros y soldados, algo que s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda hacer al ser miembro del primero y presidente del segundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, esos gestos, envueltos en bellas palabras, atravesaron los a\u00f1os como si fueran un infolio sobre el modo de conducir una revoluci\u00f3n. Ciertos pol\u00edticos en sus acciones tienden a parecerse entre s\u00ed. K\u00e9renski se convertir\u00e1 en las semanas siguientes en el gran maestro de ceremonias de lo que se convino en llamar \u201cgobierno provisional\u201d, custodio de un ideal de equilibrio imposible de mantener en aquellos d\u00edas, un gu\u00eda de las causas perdidas. Las acciones del gobierno provisional se prestar\u00e1n a servir de marco a una representaci\u00f3n del choque entre dos bandos opuestos donde siempre triunfa el bando m\u00e1s organizado, aunque est\u00e9 en minor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. El gambito alem\u00e1n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 de marzo-3 de abril\/ 9-16 de abril<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa revoluci\u00f3n rusa constituye el acontecimiento m\u00e1s poderoso de la Guerra Mundial\u201d, escribi\u00f3 la fil\u00f3sofa alemana Rosa Luxemburgo desde una celda en la c\u00e1rcel de Breslau para la revista de la Liga Espartaquista, aunque el art\u00edculo no se public\u00f3. No era oportuno airear en esos momentos el conflicto que enfrentaba a la Duma con el s\u00f3viet; y menos a\u00fan posicionarse en contra de la consigna que hab\u00eda lanzado Lenin en su panfleto Tesis de Abril: \u201cTodo el poder para los s\u00f3viets\u201d. Los caminos de la pol\u00edtica a menudo aparecen envueltos en la penumbra de las razones de Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conflicto pol\u00edtico ruso despert\u00f3 el inter\u00e9s de las agencias de inteligencia alemanas. Pod\u00eda significar que Rusia abandonara la guerra y de ese modo el imperio alem\u00e1n concentrar\u00eda todas sus fuerzas en el frente oeste, donde eran necesarias tras la llegada de las tropas estadounidenses al mando del general John J. Pershing.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trataba \u00fanicamente de intrigas galantes y de lo que luego los libros de historia denominan el concierto de las naciones. Se planteaba una cuesti\u00f3n antes y despu\u00e9s que ninguna otra: poner fin al imperio ruso aunque eso exigiera un acuerdo con los bolcheviques, al fin y al cabo, los \u00fanicos que hab\u00edan manifestado la necesidad de salir de la guerra. \u00bfQu\u00e9 hacer para que esta posibilidad se convirtiera en un hecho? Simplemente trasladar a Lenin de Zurich a Petrogrado. Los generales alemanes pusieron a su disposici\u00f3n para tal fin un tren sellado, el \u201ctren de Lenin\u201d lo llama Catherine Merridale. Estaba claro que era el momento de cuestionar al gobierno provisional, sacar a Rusia de la guerra, y pactar con los alemanes al precio que fuera. El gambito era intercambiar al l\u00edder bolchevique por la salida de Rusia de la guerra. Una apuesta bolchevique que no estaban dispuestos a aceptar el resto de fuerzas de la Duma, ni siquiera los mencheviques. Ese enfrentamiento presagiaba un futuro tormentoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Legitimidad revolucionaria<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 y 24 de abril\/6 y 7 de mayo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Europa se ve\u00edan los sucesos de Rusia con cierta incredulidad. El influyente soci\u00f3logo Max Weber escribi\u00f3: \u201cHasta ahora no ha ocurrido una revoluci\u00f3n, sino s\u00f3lo la eliminaci\u00f3n de un monarca incapaz\u201d. A finales de abril, el gobierno provisional decidi\u00f3 continuar en la guerra para darle legitimidad a lo que cre\u00eda un proceso revolucionario. La respuesta no se hizo esperar. El d\u00eda 23 de abril la gente se ech\u00f3 a la calle al grito \u201cabajo el gobierno burgu\u00e9s\u201d, una forma de decir \u201cno a la guerra\u201d. Pero detr\u00e1s de esa manifestaci\u00f3n se ocultaba el poder de los bolcheviques, cuyos miembros eran muy activos en las f\u00e1bricas y el ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta entonces hab\u00edan sido una robusta minor\u00eda (al congreso de los s\u00f3viets del 3 de junio llevaron 107 delegados, contra los 248 de los mencheviques y los 285 de los social-revolucionarios), pero su disciplina y organizaci\u00f3n le daba una influencia muy superior a su importancia. Para imponer sus ideas hab\u00eda que socavar el prestigio del gobierno provisional y asegurar que s\u00f3lo los bolcheviques eran en sentido estricto los \u00fanicos revolucionarios. Se trataba de una lucha pol\u00edtica por el control del poder ejecutivo con la guerra contra Alemania como pretexto. La Primera Coalici\u00f3n gubernamental, del 5 de mayo al 2 de julio, presidida por K\u00e9renski, se enfrent\u00f3 a los bolcheviques hasta el punto que el ministro de Justicia P\u00e1vel Pereverzev afirm\u00f3 que ten\u00eda pruebas de que Lenin era un agente secreto al servicio de Alemania, de cuyo pa\u00eds su partido recib\u00eda mucho dinero. Con el nombramiento del general Lavr Korn\u00edlov como jefe de las fuerzas armadas, K\u00e9renski evocaba el fantasma de la guerra ilimitada, atra\u00edda por un fin incontrolable, una salida a la tensi\u00f3n existente con alguna campa\u00f1a exitosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pasos siguientes, segunda coalici\u00f3n de julio-agosto, directorio del 1 al 27 de septiembre, y tercera coalici\u00f3n del 17 de septiembre al 25 de octubre confirmaron que todo era cuesti\u00f3n de tiempo para ceder el gobierno de Rusia a la \u00fanica fuerza que promet\u00eda llevar a su fin el proceso revolucionario: los bolcheviques que con Lenin ven\u00eda afirmando desde abril de que era preciso \u201cdarle todo el poder a los s\u00f3viets\u201d. Desde el 4 de mayo, en las calles de Petrogrado vagaba Trotski con los suyos. Para la mayor parte del mundo que le rodeaba \u00e9l segu\u00eda siendo la \u00fanica leg\u00edtima autoridad de la revoluci\u00f3n. Las asambleas de obreros y soldados se extend\u00edan por las vastas tierras rusas, profundamente aleccionadas de que no hab\u00eda m\u00e1s salida que asaltar el Palacio de Invierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Asalto al poder<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 de octubre\/23 de octubre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMenos palabras y m\u00e1s acci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 Lenin a finales de septiembre desde Finlandia, donde se hab\u00eda escondido. Pero el 10 de octubre concret\u00f3 la consigna a los doce miembros del Comit\u00e9 Central: era preciso tomar el poder cuanto antes. No todos los bolcheviques estaban de acuerdo, comenzando por K\u00e1menev y terminando por Trotski, que deseaba una acci\u00f3n conjunta de todos los miembros del s\u00f3viet. Pero Lenin supo maniobrar como el gran t\u00e1ctico que era. No se trataba de confiar en el futuro sino simplemente de actuar en nombre del futuro. Aqu\u00ed comenz\u00f3 a fraguar la idea bolchevique del proceso revolucionario a la luz del an\u00e1lisis materialista hist\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda m\u00e1s que una l\u00ednea de actuaci\u00f3n, un juicio sobre el destino de Rusia en nombre de un futuro tal como lo ve\u00edan los bolcheviques, un futuro que no compart\u00edan el resto de fuerzas pol\u00edticas, incluidos social-revolucionarios y mencheviques. Pero eso daba igual, ya que s\u00f3lo los bolcheviques pose\u00edan una informaci\u00f3n exclusiva y perfecta sobre el futuro que Rusia necesitaba. Se madur\u00f3 esos d\u00edas una doctrina de que todo es o una cosa o la otra pero no pueden ser las dos al mismo tiempo, que si la situaci\u00f3n exig\u00eda el control pol\u00edtico por el partido, era por simple necesidad hist\u00f3rica, no por un hecho pol\u00edtico que pod\u00eda ser juzgado si era bueno o malo en funci\u00f3n de sus resultados. Esta idea es contraria a la doctrina bolchevique, que la considera \u201crevisionismo\u201d y por tanto castigada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rusia se dirig\u00eda hacia un totalitarismo de Estado. As\u00ed, la toma de poder exigida por Lenin iba a producir un profundo y duradero cisma entre aquellos que no eran capaces de asumir las consecuencias humanas de las teor\u00edas leninistas y aquellos para quienes dichas consecuencias eran desagradables, pero inevitables ya que cualquier viraje era cient\u00edficamente imposible. En otras palabras el asalto al poder era un objetivo primordial, y la represi\u00f3n que le acompa\u00f1aba, un mal necesario: era preciso enviar al basurero de la historia a los oponentes a esa concepci\u00f3n totalitaria de la verdad, fuera de matriz liberal, dem\u00f3crata revolucionario, menchevique o incluso bolchevique de los que se calificaban de revisionistas. Ese paso es el que tem\u00eda Rosa Luxemburgo, que el leninismo construyera una visi\u00f3n hol\u00edstica de los relatos hist\u00f3ricos como actos de fe revolucionaria. Cualquier mirada que analice los movimientos de Lenin para hacerse con el poder del partido y desde ah\u00ed promover el asalto al poder se entiende como una teor\u00eda de juegos propia de la historiograf\u00eda de matriz liberal o de las narrativas novelas. El plan de Lenin ha exigido durante d\u00e9cadas una fe inquebrantable en su proyecto revolucionario. Lo dem\u00e1s apenas cuenta, aunque ese \u201clo dem\u00e1s\u201d sea realmente lo atractivo de los sucesos del Octubre Rojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. El momento K\u00e9renski<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24-25 de octubre\/6-7 de noviembre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo fue posible que la revoluci\u00f3n encontrara a K\u00e9renski? Desde que se hizo cargo en febrero de la direcci\u00f3n del proceso revolucionario, no ces\u00f3 de encontrar dificultades. Huelgas obreras, disturbios callejeros, presi\u00f3n de los bolcheviques para que todo el poder fuera a parar a los s\u00f3viets y por tanto que se disolviera el gobierno de la naci\u00f3n, enfrentamientos entre manifestantes y polic\u00eda con decenas de muertos en las calles, propaganda a favor de salir de la guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, K\u00e9renski ten\u00eda una excelente perspicacia para captar el curso de los acontecimientos; en eso resid\u00eda su inteligencia pol\u00edtica. Era pues el hombre a batir por Lenin. La autoridad que disfrutaba, y que la historia af\u00edn a los bolcheviques le niega convirti\u00e9ndolo en el Bonaparte ruso, le fue arrebatada por la fuerza de los acontecimientos. El golpe de Estado de los bolcheviques se preparaba a plena luz del d\u00eda. Tras la creaci\u00f3n el 9 de octubre del Comit\u00e9 Militar Revolucionario por el s\u00f3viet, y tras su control por Trotski, no fue raro que el d\u00eda 21 miles de rifles fueran entregados a la Guardia Roja. Mira Milosevich escribe con iron\u00eda que K\u00e9renski no reaccion\u00f3 hasta el 24: uno de sus rasgos era oler el peligro cuando estaba demasiado cerca. No quiso ver la insurrecci\u00f3n; no quiso creer en ella. La decisi\u00f3n de un pol\u00edtico revolucionario que cree en la ley, y no le hubiera importado debatir los planes de gobierno de los bolcheviques. De hecho, confiaba que el segundo congreso de los s\u00f3viets, convocado para el d\u00eda 25, le diera la raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, los bolcheviques estaban en minor\u00eda; no pod\u00edan hacer nada, salvo dar un golpe de Estado. K\u00e9renski no puede admitir que se realice algo en contra de la voluntad revolucionaria de los s\u00f3viets; incluso cre\u00eda que la proclama de Lenin \u201ctodo el poder para los s\u00f3viets\u201d iba en esa direcci\u00f3n, no en la direcci\u00f3n de que una minor\u00eda se convirtiera en mayor\u00eda. Estaba atrapado en el espejismo de la legitimidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo se precipit\u00f3 al caer la noche del 24. Trotski dio la orden de atacar y la Guardia Roja bajo su mando se apoder\u00f3 de las estaciones de ferrocarril, telecomunicaciones, oficinas postales, bancos, y del Palacio T\u00e1uride. Lo mismo que \u00e9l hab\u00eda hecho en febrero, pero en esta ocasi\u00f3n lo hicieron por y para los bolcheviques. K\u00e9renski qued\u00f3 perplejo. Escap\u00f3 en un coche que pertenec\u00eda al parque m\u00f3vil de la embajada americana, incluso dej\u00f3 el bander\u00edn puesto para evitar as\u00ed los controles de la Guardia Roja. Se dirigi\u00f3 al frente para pedir ayuda al ej\u00e9rcito. La insurrecci\u00f3n era un hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Putsch bolchevique<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 de octubre\/7 de noviembre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo se convirti\u00f3 en el d\u00eda oficial de la revoluci\u00f3n de Octubre. Comenz\u00f3 con la toma del Palacio de Invierno. Luego sigui\u00f3 con el congreso de los s\u00f3viets en el Instituto Smolny, donde Lenin hizo la famosa alocuci\u00f3n inmortalizada por el pintor Vlad\u00edmir Serov. Momento de suspensi\u00f3n, de insurrecci\u00f3n, en un ambiente cargado de tensi\u00f3n, anota John Reed. El Estado se siente d\u00e9bil ante la conspiraci\u00f3n y esa debilidad ha terminado por corroerle. El presidente del gobierno est\u00e1 huido. La voluntad de los bolcheviques se va a imponer, ahora que son mayor\u00eda en el Congreso: de un total de 650 contaban con 390 diputados, frente a los 80 mencheviques y los 180 social-revolucionarios. La votaci\u00f3n es la coartada. Los bolcheviques siguen intentando inventarse una legitimidad. El Congreso saca el titular. Es de Trotski la frase hacia mencheviques y social-revolucionarios: \u201cHab\u00e9is fracasado, vuestro papel ha terminado! \u00a1Id a donde pertenec\u00e9is: al basurero de la historia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El discurso de Lenin sobre la revoluci\u00f3n de trabajadores y campesinos y su llamada final sobre \u201cla construcci\u00f3n de un Estado socialista proletario\u201d no consigue ocultar que se est\u00e1 instaurando una dictadura, del proletariado sin duda, pero dictadura al fin y al cabo. Lenin: sobre la m\u00e1xima precariedad imprime el sello de la m\u00e1xima fijeza. Luego la historia arrastrar\u00e1 ese exaltado momento emocional hacia su realidad. Encuentro entre las im\u00e1genes del film Octubre de Sergu\u00e9i Eisenstein (1927) y los iconos del realismo socialista de Sergu\u00e9i Lukin. Una iconolog\u00eda que sigue renov\u00e1ndose cada vez que se crea una trama para asaltar el poder en nombre del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. El terror<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28-30 de octubre\/10-12 de noviembre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cruzada la barrera de la legitimidad, Lenin declara la creaci\u00f3n de un nuevo gobierno revolucionario, en realidad bolchevique. Se toman dos medidas. Primera, salir de la guerra lo antes posible, dejar que Alemania se enfrente a Francia, Inglaterra y los Estados Unidos en el frente occidental. Trotski se har\u00e1 cargo de las negociaciones de paz. Segunda, confiscar la tierra. Stalin emerge como el hombre clave en estos asuntos al responsabilizarse de diluir el sentido nacional de los territorios. Los generales del frente se disponen a frenar esas medidas. Cheremisov, el de los uniformes demasiado atildados, de la excesiva cortes\u00eda, \u00e1vido de solventar el golpe de Estado, aunque detr\u00e1s de su voluntad hab\u00eda poco inter\u00e9s. Sus tropas se pasaron a los bolcheviques. Una parte del pueblo hab\u00eda decidido en nombre de todo el pueblo. Una decisi\u00f3n as\u00ed fue el origen de serios problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bolcheviques desarrollaron un sentimiento intenso de comunidad con sus correligionarios, al mismo tiempo que sospechaban de todo el mundo. Comenzaron las luchas por el control del Comit\u00e9 Central del Partido porque al fin y al cabo un Estado comunista creado por bolcheviques exig\u00eda nuevas instituciones gubernamentales (ej\u00e9rcito, polic\u00eda regular y burocracia) que hicieran viable un gobierno de partido \u00fanico bajo el eslogan de \u201cdictadura del proletariado\u201d. Y aqu\u00ed se suscita la pregunta hoy tan debatida: \u00bfla formaci\u00f3n de ese Estado trajo consigo una represi\u00f3n a gran escala en forma de terror pol\u00edtico, o fueron los modos de ejercer la resistencia por parte de los revolucionarios de febrero los que le obligaron a responder con sus mismas armas, es decir, con el terror?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de saber quien lo empez\u00f3. El resultado es de sobra conocido. Millones de muertos. Pero la cuesti\u00f3n consiste en saber si ese terror es inherente al modelo pol\u00edtico bolchevique (y sus imitadores) o es una respuesta al sentirse acosado. Los bolcheviques ganaron la guerra de las palabras, ya que se conoce como contrarrevoluci\u00f3n todos los actos de defensa del orden institucional creado en febrero de 1917; incluso los m\u00e1s ignorantes llegan a pensar que en el Octubre Rojo se segu\u00eda luchando contra el zar. En fin. Lo que sucede cuando no se atienden debidamente los detalles. El terror tendr\u00e1 tres momentos cruciales meses m\u00e1s tarde: la creaci\u00f3n de la Cheka, servicio de seguridad el 20 de diciembre de 1917; el asesinato del zar y su familia en Ekaterimburgo el 16 y 17 de julio del a\u00f1o siguiente, y el decreto del 5 de septiembre que faculta el aislamiento de disidentes al r\u00e9gimen en campos de trabajo, con lo que se inaugura el gulag, una remodelaci\u00f3n a fondo de los antiguos campos de concentraci\u00f3n zaristas. Como escribe Catherine Merridale con un toque de dolor: \u201cLa dictadura sovi\u00e9tica, un gobierno que promet\u00eda libertad para todos los trabajadores, hab\u00eda creado una tiran\u00eda\u201d. Se creo un clima de delaci\u00f3n que pronto gener\u00f3 terror ya que nadie pod\u00eda \u00adsentirse seguro ante las denuncias de los vecinos. Casi todo se pod\u00eda \u00adconsiderar contrarrevolucionario y eso tra\u00eda consigo la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Reuni\u00f3n en Brest-Litovsk<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 de noviembre\/12 de enero de 1918<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bolcheviques enviaron a esta ciudad, hoy en Bielorrusia, a Adolf Ioffe para negociar con el general Hoffmann y el bar\u00f3n Von K\u00fchl\u00admann los puntos del armisticio, previo a la firma de un tratado de paz. A finales de a\u00f1o, se incorpor\u00f3 Trotski con la intenci\u00f3n de alargar las negociaciones con el pretexto de mostrar al mundo el tono del nuevo gobierno bolchevique de Rusia, en especial su anhelo de paz entre los trabajadores de la tierra. La dilaci\u00f3n era el arma esot\u00e9rica de su pol\u00edtica. Esta vez, Trotski decidi\u00f3 llevarla al l\u00edmite y quiso hacerla coincidir con el 14 de febrero de 1918, fecha en el que terminaba el armisticio y en la que Alemania estaba legitimada para volver a la guerra. El ardid dio resultado en cuanto al tiempo, no en cuanto a resultados. Los bolcheviques perdieron un tercio de su \u00adpoblaci\u00f3n, un tercio de sus tierras cultivadas y el 75% de las zonas industriales. El 10 de marzo Lenin traslad\u00f3 la capital de Petrogrado a Mosc\u00fa y una vez all\u00ed lo primero que hizo fue firmar el tratado de paz. Fue otro gambito, tierras de Rusia a cambio de salvar la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Guerra civil<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 de diciembre\/26 de diciembre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de las negociaciones de Brest-Litovsk, el tema m\u00e1s recurrente era la guerra civil comenzada el 14 de diciembre. En ella se enfrent\u00f3 el Ej\u00e9rcito Rojo, formado con los restos del ej\u00e9rcito imperial m\u00e1s algunas milicias entusiastas, contra los blancos, una abigarrada formaci\u00f3n compuesta de partidarios del zar, dem\u00f3cratas liberales inspirados en 1905, socialistas revolucionarios e incluso algunos mencheviques. Junto a ellos, los restos de la legi\u00f3n checa que se hizo con el control del Transiberiano y algunas fuerzas de Gran Breta\u00f1a, Francia, Jap\u00f3n y Estados Unidos, poco motivadas y dispersas en un radio de acci\u00f3n inmenso. Fue una guerra en dos fases, con dos partes en cada una de ellas; muy cruel pues ambos bandos se jugaban su ser en la historia. Una guerra que dur\u00f3 tres a\u00f1os, hasta 1921 con el triunfo del Ej\u00e9rcito Rojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de estas once estampas con las que he querido recrear 1917 en Rusia caben muchas conclusiones que forman parte de la memoria de la revoluci\u00f3n. A algunos como la poeta Ajm\u00e1tova, la revoluci\u00f3n no le trajo esperanza, sino miedo. Lo comprob\u00f3 a diario. Sobre todo en agosto de 1921 cuando la checa de Petrogrado detuvo a su primer marido, el poeta Nikol\u00e1i Gumiliov, y lo paso por las armas. A otros, como el m\u00fasico Prok\u00f3fiev, la ilusi\u00f3n de recuperar Rusia, aunque su mujer espa\u00f1ola fuera recluida durante a\u00f1os en el gulag. Tras el acuerdo de Rapallo la nueva Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e8ticas (URSS) supo \u201ccolar\u201d en sus libros y art\u00edculos de propaganda esos pensamientos, esas emociones que formaban parte del sue\u00f1o revolucionario. La memoria lo barri\u00f3 todo: paisajes, datos, acontecimientos, personajes, y no se quiso reconocer nunca (no hubo un Proust per hacerlo) la verdad de aquel tiempo. Qued\u00f3 como un infolio de acontecimientos mezclado con gases vaporosos con los documentos m\u00e1s comprometedores celosamente guardados. Per\u00f2 lleg\u00f3 Gorbachov Y dispuso la glasnost (transparencia) sobre el pasado. All\u00ed comenz\u00f3 otra hist\u00f2ria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en marzo de 2017, Mira Milosevich aconsejaba examinar la revoluci\u00f3n rusa com un ciclo i no como un \u00fanico hecho hist\u00f2rico. As\u00ed se aproxim\u00f3 a la idea de H\u00e9l\u00e8ne Carr\u00e8re d\u2019Encausse al explicar los \u201cdiez d\u00edas de octubre que estremecieron al mundo\u201d desde la perspectiva de los seis a\u00f1os que cambiaron el mundo (1985-1991); es decir, ver la revoluci\u00f3n de 1917 asumiendo lo que habia pasado despu\u00e9s de la desintegraci\u00f3n de la URSS cuando el sue\u00f1o de un futuro radiante para es masas se habia convertido en pesadilla a causa de d\u00e9cadas de totalitarisme de Estado. Una vez m\u00e1s, la idea de Marx de un mundo \u201cdonde la necesidad desaparce\u201d se coloca en el escenario de un siglo XX bajo dominio sovi\u00e8tico. El historiador Fran\u00e7ois Furet acab\u00f3 por encontrar en aquella \u00e8poca las razones del \u201cfinal de una ilusi\u00f3n\u201d: la ilusi\u00f3n de un hombre nuevo viviendo en libertad. Mientras la tragedia del gulag se iba conociendo, todav\u00eda se hablaba en las aulas de las ideas marxistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la Rusia actual, la de Putin excelentemente retratada por Peter Pomerantsev, tuviese humor, dedicaria tiempo a analizar lo que supuso la transformaci\u00f3n de una naci\u00f3n de casi mil a\u00f1os en una Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e8ticas con el sincero entusiasmo que lo hacen los autores de Entre dos octubres. Pero en lugar de eso, los rusos revisan aquel pasado, incluidas sus figuras centrales, como el almirante Koltxak, gobernante supremo de R\u00fasia contra los bolcheviques. Se interesa por las virtudes dom\u00e8sticas de un pueblo enraizadass en la religi\u00f3n ortodoxa y en sus costumbres, que hab\u00edan sido laminadas per la revoluci\u00f3n en favor de la consolidaci\u00f3n del hombre sovi\u00e8tico al que no le importaba denunciar a sus vecinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s quedar\u00e1 siempre la atm\u00f3sfera del Octubre Rojo. John Reed se paseaba con admiraci\u00f3n por Petrogrado y segu\u00eda obedeciendo las prescripciones del soviet, a pesar de que el embajador de su pa\u00eds se riese de \u00e9l. No se cansa de se\u00f1alar la robusta decisi\u00f3n del frente revolucionario y su camino hacia la victoria. \u00bfEn qu\u00e9 otro pa\u00eds que no fuera Rusia se habr\u00eda producido aquel inmenso acontecimiento? Y aqu\u00ed est\u00e1 de nuevo Rusia esperando a conocer qu\u00e9 pas\u00f3 realmente en 1917, y por qu\u00e9 pas\u00f3. Una tarea para el historiador del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LA VANGUARDIA<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El centenario de la revoluci\u00f3n rusa se est\u00e1 conmemorando en todo el mundo, pese a que su sentido positivo o negativo es a\u00fan materia de discusi\u00f3n. Se han escrito muchos libros sobre la revoluci\u00f3n rusa, libros que aportan m\u00faltiples miradas sobre los acontecimientos ocurridos en Petrogrado y Mosc\u00fa durante el 1917. 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