{"id":36468,"date":"2017-03-03T09:57:15","date_gmt":"2017-03-03T07:57:15","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/psicologia-de-la-era-digital-las-cuatro-claves\/"},"modified":"2017-03-03T09:57:15","modified_gmt":"2017-03-03T07:57:15","slug":"psicologia-de-la-era-digital-las-cuatro-claves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/psicologia-de-la-era-digital-las-cuatro-claves\/","title":{"rendered":"Psicolog\u00eda de la era digital: las cuatro claves"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La era anal\u00f3gica y patriarcal ya es historia. Y los cambios afectan tambi\u00e9n al modo en que los individuos se relacionan y organizan. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n hoy los l\u00edderes? \u00bfC\u00f3mo surgen? \u00bfCu\u00e1l es la g\u00e9nesis y las motivaciones de los nuevos grupos sociales? Proponemos un an\u00e1lisis de las masas a la luz de las nuevas realidades<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Participar activamente en la comunidad virtual, a trav\u00e9s de las redes sociales o los juegos on line, es ya un estilo de vida (Noriko Hayashi \/ Bloomberg)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de una calle derruida por los bombardeos, un ni\u00f1o camina con su bici y un Pok\u00e9mon de un azul intenso, que contrasta con el gris del paisaje. M\u00e1s all\u00e1, otro ni\u00f1o parece hablar con su Pikachu lloroso, sentados en lo que un d\u00eda fue una acera y que ahora deja ver sus tripas de acero, secuelas del combate que se libra d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas estampas, obra de Saif Aldeen, artista y activista sirio, han sido lanzadas a las redes sociales para llamar la atenci\u00f3n del mundo sobre el conflicto en su pa\u00eds. Los militantes del RFS, opositores al r\u00e9gimen de Bashar el Asad, han aprovechado el \u00e9xito del videojuego Pok\u00e9mon Go fotografiando a ni\u00f1os de 7-8 a\u00f1os, desconocedores del juego y habitantes de una de las zonas m\u00e1s castigadas por los combates.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta iniciativa es un buen ejemplo del encuentro entre dos versiones de la realidad muy diversas, que sin embargo coinciden en un mismo espacio y tiempo: la realidad aumentada y la realidad estallada. Dos fen\u00f3menos actuales que nos permiten pensar la psicolog\u00eda de las masas en nuestra era digital y pos-patriarcal de manera nueva respecto al an\u00e1lisis que Freud hizo hace cien a\u00f1os, justo al acabar otra guerra que puso fin al mundo de ayer: la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tesis b\u00e1sica de Freud es que en las masas encontramos dos tipos de lazos afectivos: aquel que une a cada miembro con el l\u00edder y aquel que une a los individuos entre s\u00ed. El eros que propicia esta comuni\u00f3n se basa en que cada individuo de la masa comparte con los otros un mismo objeto, que ha pasado a ocupar el lugar de su Ideal del Yo, aquello a lo que aspira ser. Es por esta elecci\u00f3n com\u00fan que sus yoes se identifican entre s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando este ideal cae, la uni\u00f3n entre iguales se desmorona. Es el ejemplo del caudillo muerto en la batalla que provoca la fuga desesperada de sus guerreros, hu\u00e9rfanos del l\u00edder que los cohesionaba entre s\u00ed. O del pol\u00edtico carism\u00e1tico que, al caer en desgracia, arrastra tras de s\u00ed el derrumbe de sus seguidores. El padre todopoderoso encarnaba mejor que nadie este r\u00e9gimen patriarcal, ahora en franco declive. Era \u00e9l quien proporcionaba las identificaciones a los sujetos, como modelo indiscutible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n ser\u00eda entonces el l\u00edder de las masas que se precipitan en t\u00faneles, escuelas y v\u00edas p\u00fabicas a la caza del Pok\u00e9mon? \u00bfO el de las multitudes indignadas que ocupan las calles para protestar por la corrupci\u00f3n, la especulaci\u00f3n inmobiliaria o el \u00faltimo atentado? \u00bfY el de las propias filas de los grupos terroristas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un tiempo a esta parte las manifestaciones multitudinarias son un hecho incontestable. \u00bfLas podemos analizar en los t\u00e9rminos en que lo hizo Freud, en plena era anal\u00f3gica y patriarcal, cuando se refer\u00eda a instituciones tradicionales como el ej\u00e9rcito o la iglesia? \u00bfQu\u00e9 sustituye hoy a esa figura del l\u00edder, ahora denostado y en serios apuros incluso all\u00e1 donde los reg\u00edmenes personalistas gobiernan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. Pok\u00e9mon Go: atrapar la realidad huidiza<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reflexionemos en primer lugar sobre la llamada realidad aumentada, t\u00e9rmino que se usa para definir la visi\u00f3n de un entorno f\u00edsico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creaci\u00f3n de una realidad mixta en tiempo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los pocos meses que el juego Pok\u00e9mon Go lleva en circulaci\u00f3n, amenaza con desbancar en tiempo de uso y\/o usuarios a apps muy populares como Tinder, WhatsApp, Twitter o el mismo Facebook. \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan sus usuarios para definirse como comunidad de jugadores? No parece que compartan ideales de ning\u00fan tipo, ni siquiera segmento de edad ni g\u00e9nero o raza. Lo que destaca es cierta compulsi\u00f3n que los empuja, a veces con riesgo para su vida en algunos casos extremos, a no dejar el juego hasta conseguir su objetivo de cazar los Pok\u00e9mons.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSer\u00eda esto una adicci\u00f3n? Seguramente no en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico, pero revela bien que hoy nuestra relaci\u00f3n con los objetos de consumo (compras, drogas, comida, gadgets) es b\u00e1sicamente una relaci\u00f3n adictiva, un v\u00ednculo de dependencia con ese objeto que nos procura alguna satisfacci\u00f3n y del que nunca parece que tengamos suficiente. Hasta que la magia se agota y lo sustituimos por otro, signo de nuestra realidad, cada vez m\u00e1s ef\u00edmera y propia de un tiempo instant\u00e1neo e hiperactivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pok\u00e9mon Go ha sabido combinar algunas variables que lo hacen atractivo y favorecen esa dependencia. En primer lugar est\u00e1 su lado saludable, saca a la gente del encierro domiciliario y la hace correr y moverse para hacer que su interacci\u00f3n parezca m\u00e1s real que la virtual tradicional. La paradoja es que esa voluntad sana termina a veces de manera dram\u00e1tica o en un juzgado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, la tecnolog\u00eda de la realidad aumentada introduce la sorpresa como un elemento que suscita curiosidad y anima el deseo de ver algo nuevo, modificar la realidad aunque s\u00f3lo sea a trav\u00e9s de la c\u00e1mara del m\u00f3vil, verdadero amuleto del sujeto moderno. Una manera de salir de la actitud blas\u00e9 (hast\u00edo indiferente) que Georg Simmel, contempor\u00e1neo de Freud, atribu\u00eda a los urbanitas modernos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tercer lugar, aprovecha el \u00e9xito anterior del juego Pok\u00e9mon para avivar la nostalgia de aquellos que lo tuvieron como un icono de su ocio infantil. La nostalgia de un tiempo que cada uno puede recordar ahora, reconstruy\u00e9ndolo a su manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuarto lugar, pero no menos importante, el juego promueve la competitividad entre sus usuarios, que deben correr para evitar que otros jugadores les tomen la delantera. Satisface as\u00ed dos deseos: el de alcanzar la excelencia siendo el mejor, y el de formar parte de la comunidad de usuarios que gozan juntos en el mismo espacio real\/virtual. Sienten que su satisfacci\u00f3n forma parte de un cuerpo global, que son visibles sin quedar en los m\u00e1rgenes que tan bien describi\u00f3 Colette P\u00e9tonnet en su etnolog\u00eda de las banlieues.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un joven paciente, con un fuerte sentimiento de exclusi\u00f3n social, me explica sus sensaciones de jugador: \u201cAntes era un friki de Call of Duty, me tiraba hasta las cuatro de la ma\u00f1ana, pero siempre sent\u00eda que se me escapaba algo. Ahora flipo con Pok\u00e9mon Go, salimos con los colegas y vamos caz\u00e1ndolos en los parques y en la calle, mola porque los atrapas en la realidad misma\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que los une, pues, ya no es el objeto que funcionar\u00eda para todos como un Ideal del yo com\u00fan, sino algo m\u00e1s prosaico y quiz\u00e1s por ello m\u00e1s consistente: la satisfacci\u00f3n, que implica siempre el cuerpo en movimiento. Gozar en el mismo espacio, la calle, y al mismo tiempo. Saber que ese goce, por ser compartido, se hace m\u00e1s consistente y que s\u00f3lo los frikis o raritos quedar\u00edan al margen, priv\u00e1ndose de esa satisfacci\u00f3n, ahora casi obligada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Participar activamente en la comunidad virtual, a trav\u00e9s de las redes sociales y los juegos online, es ya un estilo de vida. A eso le podemos llamar una comunidad de goce, tan ef\u00edmera como la realidad virtual misma, siempre dispuesta a desaparecer y reaparecer de nuevo con otro objeto en juego. Otro buen ejemplo de agrupamiento social repentino y ef\u00edmero son los famosos flashmob.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realidad aumentada aparece aqu\u00ed como una ficci\u00f3n para combatir el aburrimiento y esa insoportable pesadez del ser hipermoderno, siempre obligado a obtener un nuevo y m\u00e1s satisfactorio goce. Un intento de atrapar esa realidad particular y huidiza. Como si lo virtual maquillase las imposibilidades que cada uno encuentra en su relaci\u00f3n con los otros o consigo mismo. De paso, el juego vela que el cazador no deja de ser, \u00e9l mismo, geocazado por la voracidad del big data.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2. Una nueva topolog\u00eda de la violencia: la realidad estallada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la realidad aumentada es el sue\u00f1o, que la tecnolog\u00eda digital nos procura, la realidad estallada es el despertar a lo real de nuestra existencia. Otro escenario donde la realidad, m\u00e1s que aumentar, parece estallar de rabia, indignaci\u00f3n u odio. La crisis, desencadenada por la burbuja inmobiliaria y continuada por la precariedad sociolaboral, ha generado muchos movimientos de indignaci\u00f3n, desde las primaveras \u00e1rabes hasta el Occupy Wall Street pasando por los indignados del 15-M o de Brasil. El uso de las redes sociales es aqu\u00ed tambi\u00e9n clave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas nuevas multitudes, diversas en su composici\u00f3n y contexto cultural, tienen sin embargo algunos rasgos comunes. Ya no se orientan a partir de un l\u00edder ni de un ideal com\u00fan preciso y claro. Estos movimientos, como se\u00f1alaba recientemente el psicoanalista franc\u00e9s Eric Laurent, se desarrollan en dos tiempos. Primero est\u00e1 el grito de indignaci\u00f3n y rabia, una llamada que cada uno hace, a partir de una p\u00e9rdida (de casa, de trabajo o incluso de patria), sin otra reivindicaci\u00f3n inicial que pedir un lugar para \u00e9l en un mundo que parece volverse loco y cada vez m\u00e1s excluyente. Son los nuevos desahuciados que se resisten a ese destino de marginados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A ese grito le sigue la identificaci\u00f3n de un culpable, alguien situado en el exterior y al que se hace responsable del estado de la cuesti\u00f3n. Ese cuerpo indignado, afectado hasta su ra\u00edz de esa pasi\u00f3n, empieza a pensar con los otros y dar forma a la rabia en un programa pol\u00edtico nuevo que lo constituye como una masa organizada. Fue el caso de Podemos en nuestro pa\u00eds o la incidencia clara que el movimiento Occupy ha tenido en el \u00e9xito del candidato dem\u00f3crata Bernie Sanders en Estados Unidos. Otros pa\u00edses como Brasil, T\u00fanez o Egipto han tenido mayores dificultades para traducir esa indignaci\u00f3n en propuestas de cambio real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un movimiento m\u00e1s reciente, la Nuit Debout, en Par\u00eds, difundi\u00f3 el pasado 7 de abril un comunicado firmado bajo el seud\u00f3nimo de Camille Delaplace en que se evoca \u201cun vac\u00edo, una disponibilidad\u201d que simboliza en Par\u00eds la plaza de la Rep\u00fablica, lugar de encuentro de sus participantes. En ese texto se denuncia esa falta de lugar del sujeto actual: \u201cEste vac\u00edo no tuvimos que hacerlo alrededor nuestro. Viv\u00edamos en su interior hac\u00eda tiempo. Es el vac\u00edo de legitimidad en el cual hoy se toman casi todas las decisiones\u201d. Vac\u00edo que, a juicio de Byung-Chul Han, anuncia la muerte del sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, como ve\u00edamos antes en las comunidades virtuales, tampoco se trata de un lazo social organizado alrededor de un l\u00edder ni de un ideal com\u00fan. Se trata de un vac\u00edo compartido, una p\u00e9rdida alrededor de la cual los sujetos toman la calle tratando de bordear el vac\u00edo para no caer en \u00e9l. Es conocido el aumento de la tasa de suicidios, en la \u00faltima d\u00e9cada, vinculados a procesos de precarizaci\u00f3n social (desahucios, despidos, burn-out&#8230;). Cuando la realidad, propia y singular, que sosten\u00eda a estos sujetos estalla, el propio sistema los deja caer como consumibles ya obsoletos, resorte luego de muchas propuestas pol\u00edticas actuales (Brexit, Trump, extrema derecha).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3. El odio como lazo social<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tercer fen\u00f3meno, el odio que empuja a terroristas y grupos racistas, nos permite captar otra vertiente de la nueva psicolog\u00eda de las masas en una era ya pospatriarcal. La figura del lobo solitario, en los casos de terrorismo, o del asesino en las matanzas urbanas recientes, no nos debe hacer olvidar que, aunque solos en su acto, se reclaman siempre como pertenecientes a una comunidad m\u00e1s amplia con la que guardan relaciones muy diversas, desde militantes hasta simples simpatizantes. Esa comunidad tampoco tiene un l\u00edder o un ideal a partir del que orientarse. Sabemos que muchos de ellos desconocen la base ideol\u00f3gica (nazismo, islam) en la que supuestamente se sustentan sus actos criminales. Esas vagas referencias les sirven m\u00e1s bien de envoltorio de la causa verdadera, el odio profundo hacia el otro, que vela as\u00ed el odio a s\u00ed mismos, factor que Freud identific\u00f3 como el principio de exclusi\u00f3n del sujeto mismo. Todos tenemos cosas que no nos gustan de nosotros mismos, afectos y sentimientos que nos resultan insoportables y que por ello expulsamos afuera e imputamos al otro como culpable, para exorcizar as\u00ed nuestros demonios internos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese padre, que guiaba los pasos con mayor o menor firmeza, parece ausente de estas biograf\u00edas. No lo encontramos en la mayor\u00eda de casos de j\u00f3venes autores de las matanzas escolares o urbanas, donde esa ausencia es siempre se\u00f1alada como un rasgo prominente en su historia personal. Y tampoco lo vemos muy operativo en el caso de los terroristas que se acogen a esa versi\u00f3n del islam.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho sabemos que la mayor parte de los autores de atentados yihadistas comparten el rasgo de haber crecido en familias donde la figura de los hermanos dejaba en un segundo lugar al padre. La fratr\u00eda, en estos casos, ocupa el lugar fuerte de referencia, en detrimento de un padre ausente o alica\u00eddo. Esa pandilla, que puede organizarse en la propia familia con los hermanos pero tambi\u00e9n en el gimnasio, el parque o la misma mezquita, recrea una nueva familia m\u00e1s horizontal donde la figura del padre entra en declive.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos testimonios muestran incluso c\u00f3mo son los propios hijos los que tratan de convertir a los padres y ser m\u00e1s musulmanes que ellos mismos, ante el horror de los progenitores que ven all\u00ed una radicalizaci\u00f3n de los hijos, por fuera de toda norma familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se trata tambi\u00e9n de dar un lugar a ese sujeto que siente haberlo perdido en su comunidad de origen. No es necesario que esa p\u00e9rdida sea real y material, basta con que uno la perciba como tal y de ah\u00ed que la clase social no sea el \u00fanico factor explicativo de los reclutamientos. Hay un factor com\u00fan m\u00e1s poderoso que es el odio mismo. Odio alimentado a lo largo de a\u00f1os y que, en algunos casos de autores de matanzas escolares, est\u00e1 relacionado con el acoso sufrido por ellos durante su etapa escolar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de los j\u00f3venes yihadistas, ese odio y desorientaci\u00f3n ha atravesado, en muchos casos, su adolescencia y primera juventud. Su biograf\u00eda destaca un historial de abusos, maltratos, consumos excesivos, violencias varias e incluso prisi\u00f3n y condenas repetidas. Su conversi\u00f3n les otorga un nuevo lugar purificado, orientado a partir de una nueva misi\u00f3n, que les garantiza un status de sujetos de pleno derecho. All\u00ed donde fueron excluidos y v\u00edctimas del otro, ahora pasan a ser sus verdugos todopoderosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese odio compartido \u2013aqu\u00ed las tecnolog\u00edas digitales tienen un papel crucial\u2013 crea una nueva comunidad fraternal y global, sin fronteras ni exclusiones. Una comunidad que ya no se funda en la recreaci\u00f3n del padre omnipotente y feroz, descrito por Freud en su mitolog\u00eda de T\u00f3tem y tab\u00fa. El islam, a diferencia del cristianismo o el juda\u00edsmo, no confunde al Dios con el padre. Al\u00e1 es Uno, nos recuerda Laurent, y ni engendra ni tampoco fue engendrado. El dios del islam no promueve la paternidad y por ello se sustenta mejor en el lazo que procura la fratr\u00eda que en la encarnaci\u00f3n de la divinidad por parte del padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4. En busca de la identidad perdida<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos pues un nuevo par, un binomio que ya no pasa por el Ideal-sujeto sino por el sujeto y sus objetos de satisfacci\u00f3n. De ah\u00ed que la incidencia del liderazgo, y de la masa sustentada en \u00e9l, haya cambiado radicalmente. Ya no construimos nuestra identidad a partir de esos significantes que nos representaban colectivamente en base a ideales religiosos, culturales o pol\u00edticos. Cada vez nos presentamos menos en sociedad como comunistas, cat\u00f3licos o mel\u00f3manos. M\u00e1s bien nos inclinamos por otras etiquetas m\u00e1s actuales: hiperactivos, bipolares, hipsters, LGBTI. Nuestras referencias colectivas se apoyan m\u00e1s en el modo de satisfacci\u00f3n, un rasgo compartido con otros y relativo a nuestra sexualidad, manejo del cuerpo o expresi\u00f3n emocional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, la palabra clave, el significante amo que nos gobierna, no es otro que el goce mismo, la manera en que nos satisfacemos y eso hace que esa identidad, con la que cubrimos el vac\u00edo propio del ser humano, entre en crisis m\u00e1s f\u00e1cilmente. La identidad, en realidad, resulta ser lo m\u00e1s fr\u00e1gil de un sujeto, si la consideramos en su sentido consciente, es decir, aquello que uno dice ser o cree ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello recurrimos a todas las f\u00f3rmulas existentes y nos agarramos a aquellas definiciones pr\u00eat-\u00e0-porter para obtener ese lugar que todos queremos. Incluso aunque esa definici\u00f3n sea negativa y aparezca como un trastorno padecido (TDAH, trastorno bipolar, autismo). Las clasificaciones m\u00e9dicas, lo que Foucault teoriz\u00f3 como la biopol\u00edtica, procura a no pocos sujetos etiquetas psicopatol\u00f3gicas por las que hacerse representar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00edtica, por su parte, se presenta tambi\u00e9n como una referencia para muchos grupos que hacen de la identidad su bandera nacional o religiosa. Al igual que la vivencia de la sexualidad, que no deja de ofrecer posibilidades identitarias a la carta, recogiendo todas las modalidades de goce sexual, incluidas las asexuales. Todo ello sin olvidar las marcas y los objetos de consumo, que identifican a los sujetos incluy\u00e9ndolos en comunidades de goce cada vez m\u00e1s globales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa diversidad, presente en la masa contempor\u00e1nea, cohabita tambi\u00e9n con un cierto empuje a la homogeneizaci\u00f3n de esos modos de goce. Lo vemos claramente en las propuestas xen\u00f3fobas y fundamentalistas y tambi\u00e9n en escenas como la del bullying. En todas ellas se castiga en el otro la diferencia a la hora de satisfacerse: los infieles son los que no siguen los mismos patrones sexuales, familiares o \u2013como en el acoso\u2013 no siguen los c\u00e1nones est\u00e9ticos (marcas, obesidad&#8230;) o los estilos de vida popus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacques Lacan nos advirti\u00f3 ya, en los a\u00f1os setenta, de los efectos de segregaci\u00f3n que ver\u00edamos a medida que esas masas, separadas por las fronteras, fueran acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, como sucede en la globalizaci\u00f3n. Hoy lo global es esa marca de goce que hace que pasear por cualquier ciudad del mundo sea ver las mismas propuestas para comer, vestirse o divertirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las crisis identitarias que han comportado todos estos cambios se traducen en situaciones de urgencias subjetivas que constatamos en los servicios de salud, en las escuelas, las familias y en la sociedad misma. Sujetos un tanto desorientados que buscan una referencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LA VANGUARDIA<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La era anal\u00f3gica y patriarcal ya es historia. Y los cambios afectan tambi\u00e9n al modo en que los individuos se relacionan y organizan. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n hoy los l\u00edderes? \u00bfC\u00f3mo surgen? \u00bfCu\u00e1l es la g\u00e9nesis y las motivaciones de los nuevos grupos sociales? 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