{"id":35873,"date":"2016-11-28T16:10:38","date_gmt":"2016-11-28T14:10:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/pragmatismos-1-la-posguerra-contra-la-certeza\/"},"modified":"2016-11-28T16:10:38","modified_gmt":"2016-11-28T14:10:38","slug":"pragmatismos-1-la-posguerra-contra-la-certeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/pragmatismos-1-la-posguerra-contra-la-certeza\/","title":{"rendered":"Pragmatismos (1): La posguerra contra la certeza"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nueva York. S\u00e1bado, 22 de octubre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras 2.500 copias publicadas en Nueva York del Origen de las especies volaron enseguida, y cambiaron la mentalidad de una generaci\u00f3n de intelectuales, cient\u00edficos y pol\u00edticos que orbitaba en torno a las grandes familias de Boston. Son la generaci\u00f3n que inaugurar\u00e1 la era moderna de los Estados Unidos, la era que empez\u00f3, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en 1861, con la Guerra Civil y su mill\u00f3n de muertos\u2014 incluyendo al 8% de todos los hombres blancos de entre 13 y 43 a\u00f1os. Desde la comodidad del presente, estos dos acontecimientos se ven como una victoria del orden sobre el caos, y produce uno de aquellos placeres morales que nos permiten sentirnos en el lado blanqueado de la historia. Pero si Darwin ense\u00f1\u00f3 alguna cosa a estos intelectuales es que el azar y la incertidumbre prevalecen sobre la direcci\u00f3n. La historia no va a ning\u00fan sitio. Contra las apariencias, es la lecci\u00f3n que les ense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n la guerra, aunque la ganaron y pudieron decirse, y hasta hoy, que la hicieron para liberar a los esclavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad es que las familias poderosas de Boston eran mayoritariamente racistas y favorables a no tocar las narices a los propietarios de esclavos del Sur, en parte porque el algod\u00f3n que recog\u00edan los esclavos lo tej\u00edan las industrias del Norte, y despu\u00e9s se volv\u00eda a vender en el Sur en forma de producto acabado. Perder el Sur era una cat\u00e1strofe econ\u00f3mica para los industriales, mientras que los obreros tem\u00edan que con la liberaci\u00f3n de los esclavos caer\u00edan los sueldos. Tem\u00edan la secesi\u00f3n m\u00e1s de lo que les asqueaba la esclavitud. Los abolicionistas eran vistos como unos marginales disidentes y antipol\u00edticos, dispuestos a poner en peligro el modus vivendi de la clase industrial y mercantil por unos ideales fan\u00e1ticos. Es cierto que los biempensantes no quer\u00edan instaurar la esclavitud en el Norte, pero tampoco quer\u00edan negros estudiando en Harvard, y cre\u00edan que m\u00e1s val\u00eda ir reformando poco a poco las cosas, de manera tal que con tiempo y paciencia la esclavitud se acabar\u00eda disolviendo sola. Es la \u00e9poca en que las mentes que buscaban la moderaci\u00f3n crearon el American Colonization Society, dedicada a defender y financiar la idea de que lo mejor que se pod\u00eda hacer era educar a una generaci\u00f3n de negros a fin de que lideraran el retorno a \u00c1frica de todos los esclavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, hasta exactamente el comienzo de la guerra, los ideales unionistas del Norte y los ideales anti-esclavitud se ve\u00edan como incompatibles y las facciones que los representaban se enfrentaban, incluso violentamente, por la hegemon\u00eda del discurso pol\u00edtico, en una batalla intelectual que ir\u00eda ganando intensidad durante toda la d\u00e9cada de los 1850s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los unionistas eran partidarios de respetar las instituciones del Sur, eso es, la esclavitud, y de aceptar alg\u00fan tipo de acuerdo con el fin de solucionar los dos grandes conflictos que los divid\u00edan: la cuesti\u00f3n de los nuevos territorios conquistados hacia el Oeste \u2014\u00bftiene que ser permitida la esclavitud?\u2014, y la de los esclavos huidos hacia el Norte \u2014\u00bfse les tiene que detener y retornar a sus propietarios?\u2014. Los abolicionistas ten\u00edan una postura clara y gran\u00edtica respecto de las dos preguntas: no y no. Despreciaban a los unionistas que pon\u00edan el inter\u00e9s personal por delante de lo que es correcto, y consideraban cualquier cosa que no fuera la abolici\u00f3n de la esclavitud el equivalente a un pacto con el diablo. Y eso, naturalmente, atizaba el fuego de la secesi\u00f3n del Sur, lo que ya les parec\u00eda bien: si tu mano peca, c\u00f3rtatela. La Rep\u00fablica no pod\u00eda permitirse seguir condonando el trabajo forzado de una raza. Los unionistas se hac\u00edan los escandalizados con la pureza moral de estos fan\u00e1ticos y buscaban maneras de acomodar las visiones de todo el mundo, por el bien de la industria y el mercado donde vend\u00edan los productos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e9roe de los unionistas de Boston era un pol\u00edtico llamado Daniel Webster, quien defendi\u00f3 en el Senado la virtud de la uni\u00f3n por encima del vicio de la secesi\u00f3n en un famoso discurso que abrir\u00eda la puerta al \u00abcompromiso de 1850\u00bb. Este &#8216;compromiso&#8217; arregl\u00f3 las dos cuestiones conflictivas a favor de los estados del Sur. En particular, la Fugitive Slave Law de 1850 no s\u00f3lo insist\u00eda en que la propiedad de un esclavo no se perd\u00eda cuando un fugitivo cruzaba la frontera entre un estado esclavista y uno de no esclavista, \u2014cosa vigente desde finales del XVIII- sino que convert\u00eda la detenci\u00f3n y retorno del fugitivo en una obligaci\u00f3n del gobierno federal, de manera tal que los esclavistas pod\u00edan exigir la cooperaci\u00f3n de los marshals y los jueces federales para recuperar a los esclavos, ignorando las autoridades locales y las Liberty Laws de los estados del Norte. Esta fue la ley que radicaliz\u00f3 al Norte, no porque creyeran que era un peligro para la libertad de los negros fugitivos del Sur, sino porque cre\u00edan que pon\u00eda en peligro la libertad de los blancos del Norte. As\u00ed, empez\u00f3 a aparecer un nuevo tipo de gente: quien se opon\u00eda al cumplimiento de la ley sin ser un abolicionista declarado. Este hecho, sin embargo, abri\u00f3 las compuertas para hacer m\u00e1s poroso el discurso abolicionista y lo sac\u00f3 de la marginalidad. Claramente, el Sur no era ya s\u00f3lo un problema moral, sino tambi\u00e9n un problema pol\u00edtico que amenazaba la libertad personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento abolicionista hab\u00eda nacido del impulso de renacimiento religioso llamado \u00abEl Segundo Gran Despertar\u00bb, un movimiento evang\u00e9lico, injertado de romanticismo, que se extendi\u00f3 por Nueva Inglaterra y el norte del estado de Nueva York entre 1800 y 1840, engendrando todo tipo de grupos, sectas, iglesias y comunidades ut\u00f3picas, a menudo en defensa de la igualdad de razas y de sexos, entre otros radicalismos, y de la que salieron los mormones, \u2014hoy el grupo religioso conservador m\u00e1s opuesto a Donald Trump. En aquel momento ser\u00edan el producto del mundo decimon\u00f3nico del post-Calvinismo: si el Calvinismo desconfiaba del individuo, los post-calvinistas lo pon\u00edan en el centro y les preocupaba la autoridad moral de la propia conciencia. Las convicciones lo eran todo. Eran, por lo tanto, anti-institucionales, anti-pol\u00edticos, y muy radicales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El l\u00edder nominal de los abolicionistas religiosos era un pacifista llamado William Lloyd Garrison, que ten\u00eda por costumbre quemar constituciones en p\u00fablico y ten\u00eda un diario, el Liberator, que llevaba de subt\u00edtulo: \u00abLa Constituci\u00f3n de los Estados Unidos es un pacto con la muerte y un acuerdo con el infierno\u00bb. No eran el tipo de gente que ten\u00eda paciencia con los moderados. Seg\u00fan Garrison, \u00abla experiencia de dos siglos ha mostrado que el gradualismo en la teor\u00eda es la perpetuidad en la pr\u00e1ctica\u00bb. Tambi\u00e9n hab\u00eda activistas m\u00e1s politizados y m\u00e1s socialmente aceptables, como Wendell Philips, el hijo de un exalcalde de Boston, a quien su familia quiso ingresar en un manicomio por abolicionista; o el impresor Elijah Lovejoy, que fue asesinado a tiros por un grupo de unionistas en 1837 \u2014el fiscal del distrito afirm\u00f3 que los asesinos eran patriotas. Pero no desfallecieron y poco a poco se fue abriendo la rendija ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso Ralph Waldo Emerson, el Nietzsche norteamericano, pas\u00f3 de hablar del asesinato del impresor en t\u00e9rminos de ataque a la libertad de prensa, (eso es, de distanciarse de los freaks por miedo de ser parte de un grupo monol\u00edtico y gregario), a ser uno de los grandes defensores de la abolici\u00f3n muy poco despu\u00e9s. Si bien es cierto que la decantaci\u00f3n general ven\u00eda no por la moralidad de la esclavitud sino por el equilibrio de poderes norte-sur, los acontecimientos y la instransigencia sure\u00f1a remov\u00edan conciencias, y como m\u00e1s conflictiva era la relaci\u00f3n m\u00e1s corrupta parec\u00eda la esclavitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1854, el fugitivo Anthony Burns fue detenido en Boston y devuelto a su propietario. Los abolicionistas intentaron liberarlo, como hab\u00edan hecho con otros prisioneros. En el intento \u2014fallido\u2014 un agente federal muri\u00f3, y cuatro l\u00edderes abolicionistas fueron detenidos. La imagen del gobierno federal dando apoyo a los esbirros de los esclavistas en medio de una revuelta sangrienta en Boston hizo abrir los ojos a mucha gente. \u00abFuimos a dormir una noche como conservadores de la vieja escuela, \u2014dijo el hijo de un industrial del textil\u2014, y nos levantamos siendo abolicionistas radicales\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los abolicionistas hab\u00eda un chico de quien quiero hablar poco a poco. Ten\u00eda un nombre rimbombante, Oliver Wendell Holmes Jr, y un padre m\u00e9dico, poeta, conferenciante, l\u00edder civil, y catedr\u00e1tico de Harvard con el mismo nombre. Y unionista. Holmes Jr. representaba la nueva generaci\u00f3n de j\u00f3venes brillantes dispuestos a seguir las directrices individualistas y al mismo tiempo morales de Emerson hasta las \u00faltimas consecuencias. Rom\u00e1nticos hijos de las convicciones. Espiritualismo sin religi\u00f3n. Cree en ti mismo, experimenta la vida, busca la revelaci\u00f3n del infinito desde tu yo. Holmes Jr. se involucr\u00f3 en el anti-esclavismo justo en el momento en que el movimiento se volvi\u00f3 violento: finales de los 50s. Un tal John Brown fue el art\u00edfice; se convirti\u00f3 en la met\u00e1fora de la guerra que ten\u00eda que venir. En 1856 secuestr\u00f3 a cinco colonos esclavistas que se hab\u00edan instalado en Kansas y les abri\u00f3 los cr\u00e1neos con un sable. En 1859 inici\u00f3 la invasi\u00f3n del Sur, entrando en Virginia con 21 hombres para sembrar el caos. Para los moderados y para los sure\u00f1os, Brown era una pesadilla hecha realidad: un blanco matando para liberar a los negros. Para los abolicionistas, incluido ahora ya s\u00ed el mismo Emerson, era un h\u00e9roe, un santo, el hombre que hizo probar la sangre al antiesclavismo. Lo colgaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Homes Jr. hac\u00eda de voluntario del servicio de orden de los l\u00edderes abolicionistas justo en los meses anteriores a las elecciones de 1860, las que gan\u00f3 Lincoln gracias al Norte y perdiendo todos los estados del Sur. Los propietarios del Sur cancelaron los pedidos a las f\u00e1bricas del Norte, hubo rebajas de sueldos y huelgas obreras. En enero, antes de que Lincoln pudiera tomar posesi\u00f3n del cargo, siete estados declararon la independencia individualmente y el Norte se convirti\u00f3 en un polvor\u00edn: unionistas y abolicionistas llegaban a las manos y cuando no, discut\u00edan con la peor de las agruras y violencias verbales. Los abolicionistas dec\u00edan que si el Sur quer\u00eda marcharse, pues adelante: as\u00ed ellos podr\u00edan proteger a los fugitivos y abolir la esclavitud en los territorios del Oeste. Los unionistas se enfrentaban con la desesperaci\u00f3n propia de qui\u00e9n empieza a mear sangre y al mismo tiempo no tiene ni gota porque las maniobras para intentar no alterar los intereses de los clientes y proveedores del Sur no han funcionado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 12 de abril el Sur bombarde\u00f3 Fort Sumpter y al d\u00eda siguiente todo el mundo en el Norte se hab\u00eda puesto de acuerdo de golpe. La soluci\u00f3n que no quer\u00edan ni unionistas ni abolicionistas los uni\u00f3: la guerra. El 14 de abril el fuerte se rindi\u00f3. El 15, Lincoln hizo un llamamiento a voluntarios. El 25, Oliver Wendell Homes Jr. dej\u00f3 Harvard y se alist\u00f3 en el 20\u00ba regimiento de voluntarios de Massachussetts.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra civil norteamericana caus\u00f3 el mismo tipo de traumas que normalmente atribuimos a la primera y segunda guerras mundiales. Aparte del mill\u00f3n de muertos, la crueldad. Fue una guerra luchada con armas modernas y t\u00e1cticas premodernas. Las cargas de infanter\u00eda avanzaban en formaci\u00f3n como cuando los mosquetes ten\u00edan un alcance de 70 metros, pero ahora contra rifles que te pod\u00edan matar a 350 metros de distancia. Las carnicer\u00edas eran el pan de cada d\u00eda. La guerra se gan\u00f3, en parte, porque al general Grant no le tembl\u00f3 el pulso a la hora de enviar oleada tras oleada de j\u00f3venes unionistas, haciendo de la muerte una contingencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Holmes Jr. estuvo tres a\u00f1os en la guerra y lo hirieron tres veces. El primero, en el pecho, le hizo sentir como un h\u00e9roe en defensa de la justicia. El segundo, en el cuello, le hizo pensar que morir\u00eda y se sorprendi\u00f3 a \u00e9l mismo adapt\u00e1ndose a esta idea con bastante naturalidad: refugiado en una granja, escribi\u00f3 su nombre y rango en un trozo de papel, por si perd\u00eda la conciencia, y se concentr\u00f3 en descubrir si en aquella hora funesta sus creencias se manten\u00edan intactas o si mirar a la muerte a la cara le cambiaba la pedanter\u00eda. Y no, \u00abdoy un salto a la oscuridad\u00bb, escribi\u00f3 que sent\u00eda, \u00aby todo est\u00e1 bien, porque est\u00e1 de acuerdo a una ley universal\u00bb. El papel con el nombre y el rango lo guard\u00f3 toda la vida, pero la mayor\u00eda de los dietarios y correspondencia los destruy\u00f3. Cada a\u00f1o, en el aniversario de aquella fecha, beb\u00eda un sobrio vaso de vino en memoria de quien no sobrevivi\u00f3. La tercera herida fue en el pie y pens\u00f3, esperanzado, que quiz\u00e1s se lo amputar\u00edan y as\u00ed podr\u00eda volver a casa. No tuvo esta suerte. En medio de la segunda y la tercera herida fue deshaci\u00e9ndose poco a poco de todos los entusiasmos. En la correspondencia con su padre se ve c\u00f3mo el viejo Dr. Holmes se ha convertido en un entusiasta de las ideas liberadoras de la Uni\u00f3n desde el sof\u00e1 de su casa y ri\u00f1e a su hijo cuando \u00e9ste duda, mientras que el hijo va pasando poco a poco de justificarse ante el padre, a enfrentarse y finalmente a detectar el cinismo de fondo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Holmes Jr. se recuper\u00f3 de las heridas, pero los efectos psicol\u00f3gicos ser\u00edan permanentes. Se hab\u00eda alistado desde el fervor de sus principios morales, y la guerra no s\u00f3lo le destruy\u00f3 las creencias, tambi\u00e9n la creencia en las creencias. Le hizo encarnar, de la manera m\u00e1s brutal, una idea sobre los l\u00edmites de las ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta no fue la \u00fanica cosa que aprendi\u00f3 en la guerra. No sali\u00f3 siendo un relativista radical ni un nihilista ni un irracionalista ni un c\u00ednico. La guerra tambi\u00e9n le hizo amar a Henry Abbot, otro hijo de familia burguesa de Boston, racista, favorable a la esclavitud y a los intereses del Sur, y a pesar de todo, leal, competente y profesional en los ej\u00e9rcitos del Norte. El mejor soldado del regimiento. Muri\u00f3 hacia el final de la guerra, protegiendo a sus soldados, en medio de una carnicer\u00eda que Holmes Jr. se ahorr\u00f3 gracias a la disenter\u00eda. Abbot era el paradigma de muchos j\u00f3venes blancos de Boston, que eran m\u00e1s unionistas que abolicionistas, pero que eran conscientes, sobre todo despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de emancipaci\u00f3n de los esclavos de Lincoln, que luchaban a favor de la liberaci\u00f3n de los negros, aunque les diera asco. Ellos tambi\u00e9n, durante la guerra, fueron viendo c\u00f3mo las convicciones se les desgastaban, ya fuera por el absurdo del matar-o-morir o porque vieron el coraje, tan sobrio como desesperado, de los regimientos negros de la Uni\u00f3n en batallas clave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier caso, al volver de la guerra, a Homes Jr. no s\u00f3lo se le hab\u00edan vuelto las creencias de color mate, tambi\u00e9n hab\u00eda abandonado el diletantismo y las ansias por la experimentaci\u00f3n y el amor universal a la curiosidad generalista del mundo anterior a la guerra, de la filosof\u00eda de Emerson y del bienestar provinciano del Boston que se cre\u00eda el centro del mundo. Sali\u00f3 firme defensor de la profesionalidad, la especializaci\u00f3n, la disciplina formal acompa\u00f1ada de un sentido tr\u00e1gico de la vida, una desconfianza hacia las creencias y las ideas fan\u00e1ticas, y la convicci\u00f3n de que creer una cosa es b\u00e1sicamente tener una raz\u00f3n para actuar, si hace falta hasta morir o matar en \u00faltima instancia, y que saber eso, te ayuda a ser humilde, m\u00e1s dem\u00f3crata y menos fan\u00e1tico. La mezcla de estas ideas, aqu\u00ed mal resumidas, articular\u00edan su carrera futura como abogado, fil\u00f3sofo del derecho y finalmente como juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, posici\u00f3n que mantuvo hasta los 90 a\u00f1os, convirti\u00e9ndose en uno de los cerebros m\u00e1s influyentes de la historia de la nueva naci\u00f3n nacida de la posguerra. Es el hombre que expandi\u00f3 los significados de las libertades de expresi\u00f3n y que profundiz\u00f3 en la idea del pluralismo norteamericano, tratando de pasar por alto la pregunta sobre el fundamento \u00faltimo de las cosas y centr\u00e1ndose en las consecuencias pragm\u00e1ticas del choque de las creencias. Este cambio de paradigma, del por qu\u00e9 al para qu\u00e9, del fundamento a la consecuencia, es el nuevo espacio filos\u00f3fico inventado en esta Am\u00e9rica moderna. Lejos de las batallas entre idealistas y positivistas, entre transcendentalistas y empiristas, entre espiritualistas y racionalistas, entre fan\u00e1ticos y c\u00ednicos, estos nuevos pensadores inventaron el pragmatismo: la idea de que toda creencia es una norma para la acci\u00f3n, que todo lo que podemos saber de una concepci\u00f3n son las consecuencias que nos son concebibles, y que la raz\u00f3n es tan indispensable como incapaz y por ello tiene que ser siempre trabajada p\u00fablicamente porque es, antes que una facultad, una pr\u00e1ctica social. Las ideas son, al fin y al cabo herramientas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las gracias del pragmatismo, especialmente Holmes Jr., es que en lugar de buscar la respuesta a las preguntas de siempre, decide cambiar el tema de conversaci\u00f3n. Holmes Jr. dijo, c\u00e9lebremente, que la vida de la ley no est\u00e1 en la l\u00f3gica, sino en la experiencia. Por experiencia, Holmes Jr. quer\u00eda decir la suma de cosas aprendidas en una cultura. Para algunos racionalistas decimon\u00f3nicos, decir eso equivale a decir que no hay raz\u00f3n en el mundo, y que todo es una afirmaci\u00f3n culturalista y folcl\u00f3rica. Estos pragmatistas, sin embargo, no negaron nunca el papel indispensable de la raz\u00f3n: supieron encarar los l\u00edmites.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decir que la raz\u00f3n tiene l\u00edmites, no quiere decir que no haya margen para recorrerla, y que recorrer este margen no sea necesario. La l\u00f3gica puede no ser lo que da la vida a la ley, y eso no significa que no haya l\u00f3gica entre los imperativos que la ley necesita cumplir. Holmes Jr., por ejemplo, fue uno de los grandes popularizadores de la idea de \u00abel hombre razonable\u00bb, basado en la posibilidad de cuantificar los m\u00e1rgenes que cada \u00e9poca y lugar ofrece a los hombres corrientes, a partir del discurso p\u00fablico, la estad\u00edstica y la probabilidad de calcular que una acci\u00f3n sea causa de unas consecuencias determinadas. Es decir: las ciencias sociales cuantitativas. Todo ello es mucho siglo XIX, aplicar al caos de interacciones sociales el intento ordenador que Darwin hab\u00eda aplicado al remolino de la naturaleza, sin negar el azar y la incertidumbre. Pero tiene la virtud de no renunciar a la comprensi\u00f3n hist\u00f3rica y cultural que da contenido a esta experiencia; la resistencia a hacer de la vida un caparaz\u00f3n abstracto en el que cada uno pueda tirar sus prejuicios e imponerlos a los otros. La justicia se encuentra en la tensi\u00f3n entre un logos incierto, temporal y siempre evolucionando hacia un mejor refinamiento, y un demos que acumula, digiere y transmite la experiencia. Uno y otro se entrelazan en las pr\u00e1cticas sociales de las sociedades abiertas y se convierten en promiscuos con otras l\u00f3gicas y otras experiencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos fil\u00f3sofos se enfrentaron en una \u00e9poca en que la incertidumbre era la \u00fanica norma, sobre todo individualmente. Cargaron con la sensaci\u00f3n de que el hombre solo, en uso de su raz\u00f3n e intentando tener experiencias, es s\u00f3lo un conjunto de errores casi imposibles de reparar. Un conjunto que denominamos creencia. Claro que quedarse aqu\u00ed, como han hecho y hacen muchos subjetivistas, y muchos culturalistas, y muchos folcloristas, s\u00f3lo intercambia un problema por otro. \u00bfC\u00f3mo salimos de la creencia, de la cultura local, del yo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La herramienta que descubrieron estos pragmatistas es justamente la comprensi\u00f3n de la raz\u00f3n como una pr\u00e1ctica social que rompe la soledad, y no como un fundamento para enfriar la humanidad. El hombre solo es s\u00f3lo un embrollo de incertidumbre, pero al igual que pasa con la probabilidad o la comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n de las especies, en el agregado de muchas razones, de muchas perspectivas equivocadas, late el pulso de una verdad lentamente alcanzable. Es por eso que las herramientas racionales, la l\u00f3gica y el debate arreglado, son esenciales, porque son el \u00fanico vocabulario al servicio de este agregado. Suena entre muy denso y muy obvio al mismo tiempo, pero es una soluci\u00f3n que tiene mucho sentido: ni hay que buscar en el encumbramiento de la raz\u00f3n una atalaya desde la que imponer los propios prejuicios a los otros \u2014como hacen los falsos universalistas de los que hablaba en el \u00faltimo art\u00edculo\u2014, ni negar las pretensiones totalitarias de estos falsos universalistas nos vierte a un culturalismo tribal, folcl\u00f3rico y protofascista. El pragmatismo ofrece un espacio desde donde ser consciente de que toda raz\u00f3n es una pr\u00e1ctica social que pone en contacto el embrollo subjetivo de las razones privadas con el conjunto de perspectivas que es toda sociedad. El logos es el v\u00ednculo que exige poder ser disidente y poder corregir los propios errores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas ideas no las articul\u00f3 Holmes Jr. as\u00ed de limpias y aseadas. Quien se las invent\u00f3 fue un amigo suyo, tambi\u00e9n de Boston, Charles S. Peirce. En el pr\u00f3ximo art\u00edculo, si Apolo nos acompa\u00f1a, tratar\u00e9 de explicar el contenido filos\u00f3fico de esta nueva comprensi\u00f3n de la racionalidad y la experiencia a partir de las teor\u00edas de Peirce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nota:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo se basa en tres libros, de los que parafrasea, prostituye y traduce trozos; son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">The Metaphysical Club: En Story of Ideas in America, de Louis Menand<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consequences of Pragmatism de Richard Rorty<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">The Pragmatic Turn de Richard J. Bernstein<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Pragmatismos (II): el error contra el fanatismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jordi Graupera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nueva York. S\u00e1bado, 26 de noviembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jordi Graupera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella quer\u00eda la pasta a tocateja. Pero la herencia s\u00f3lo le otorgaba cerca de un mill\u00f3n de d\u00f3lares; los otros seis millones debian de colocarse en un fondo, como un fideicomiso, cuyos beneficios eran para ella, pero no el capital original, que era intocable y ten\u00eda que pasar a futuros herederos. Ella era Hetty Robinson, heredera de dos l\u00edneas de ricos comerciantes balleneros del siglo XIX en el puerto de New Bedford, en Massachussetts.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que en 1865 present\u00f3 una denuncia con el argumento que su t\u00eda soltera y rica,\u00a0 Sylvia Ann Howland, reci\u00e9n fallecida, hab\u00eda firmado otro testamento con ella, comprometi\u00e9ndose a darle la pasta contante y sonante. Este testamento se habr\u00eda firmado en secreto porque estaba dise\u00f1ado para excluir a otros miembros de la familia y estipulaba que la primera que muriera le dar\u00eda toda la herencia a la otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juicio fue sensacional, y gran parte del tiempo se dedic\u00f3 a analizar si esta p\u00e1gina del testamento firmada en secreto era aut\u00e9ntica o no. En concreto: si la firma de la t\u00eda muerta era una falsificaci\u00f3n. Se utilizaron todas las t\u00e9cnicas disponibles \u2014fotograf\u00edas, transparencias, microscopios\u2014, y lo cierto es que la firma no s\u00f3lo era igual a la de las p\u00e1ginas del testamento firmadas con testigos, sino que era exactamente igual, y a una id\u00e9ntica distancia del margen del papel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cantidad de expertos, caligrafistas y de otro tipo, que circularon por el juicios parece un chiste (incluyendo al escribano que copi\u00f3 la declaraci\u00f3n de emancipaci\u00f3n de los esclavos; \u2014escribir a mano todav\u00eda era un oficio-, y el tipo de argumentos utilizados son el retrato m\u00e1s fiel del pensamiento de la \u00e9poca: la nueva ciencia, el nuevo poder de la academia, los capitalistas y sus inversiones. El caso Robinson v Mandell marca la l\u00ednea que separa el mundo previo al trauma de la Guerra Civil, lleno de certezas y utop\u00edas, y el mundo posterior, lleno de incertidumbres y pluralismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los testigos llamados a declarar estaba Benjamin Peirce, el matem\u00e1tico norteamericano m\u00e1s importante del siglo, quien tambi\u00e9n llev\u00f3 a su hijo, Charles Sanders Peirce, el matem\u00e1tico, ling\u00fcista y fil\u00f3sofo fundador del Pragmatismo \u2014la teor\u00eda a la que estoy dedicando esta serie de art\u00edculos-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre e hijo calcularon la probabilidad de que la t\u00eda muerta hubiera producido dos veces la misma firma, de manera id\u00e9ntica. Se\u00f1alaron 30 posiciones de la firma \u201430 gestos de la pluma\u2014, que fueran id\u00e9nticos en la p\u00e1gina con testigos y la p\u00e1gina secreta del testamento. Entonces, seleccionaron 42 firmas de la vieja t\u00eda Howland, las imprimieron en grande, y las superpusieron una a una, para ver cu\u00e1ntos de los 30 gestos coincid\u00edan entre dos firmas al azar. Hablamos de miles de comparaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hijo las hizo manualmente, el padre con un c\u00e1lculo matem\u00e1tico: les di\u00f3 el mismo resultado. En resumidas cuentas, descubrieron que la probabilidad de que, de manera azarosa, dos firmas tuvieran los 30 gestos id\u00e9nticos era de 1 entre 2.666.000.000.000.000.000.000. \u201cEsta probabilidad trasciende la experiencia humana\u201d, dijo Benjamin Peirce al jurado, \u201cDeclaro que esta coincidencia solo puede tener su origen en la intenci\u00f3n de producirla. Es totalmente repugnante a la raz\u00f3n atribuir esta coincidencia a cualquier otra cosa que al dise\u00f1o\u00bb. La firma ten\u00eda que ser una falsificaci\u00f3n. Era imposible que las dos fueran tan parecidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juicio al final lo perdi\u00f3 Hatty Robinson por un tecnicismo, pero esta demostraci\u00f3n de los Peirce gener\u00f3 un esc\u00e1ndalo. A la gente no le gustaba que algo humanamente posible se excluyera por raz\u00f3n de la estad\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era el caso inverso a lo que pasa cuando la gente se irrita porque le dicen que su comportamiento es estad\u00edsticamente normal, como dice Louis Menand. Era como si los matem\u00e1ticos negaran la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La demostraci\u00f3n del Peirce se sustentaba en la aplicaci\u00f3n de la Ley de Errores, una combinaci\u00f3n de estad\u00edstica y probabilidad, que es uno de los descubrimientos m\u00e1s influyentes del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ley de Errores sirve para cuantificar los errores, para tomar conciencia, para incluirlos en las teor\u00edas cient\u00edficas, para cuantificarlos, y en consecuencia, para tener una idea m\u00e1s aproximada de la verdad. Proviene de la combinaci\u00f3n de la estad\u00edstica, que busca medir fen\u00f3menos fluctuantes a gran escala, (como la tasa de mortalidad), y la probabilidad, que busca medir los acontecimientos azarosos, (como tirar un dado). Hacia principios de siglo XIX, ambas cosas confluyeron en la astronom\u00eda. Cuando un grupo de astr\u00f3nomos anota la posici\u00f3n de una estrella, las anotaciones nunca coinciden de astr\u00f3nomo a astr\u00f3nomo, ni tampoco las de un solo astr\u00f3nomo a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley de los errores busca calcular la posici\u00f3n m\u00e1s probable de la estrella en cuesti\u00f3n teniendo en cuenta estos errores de anotaci\u00f3n, de la misma manera que si tiras muchos y muchos dardos a un punto en una pared, aunque nunca aciertes el punto en cuesti\u00f3n, mirando los agujeros dejados por los dardos podr\u00edas deducir con bastante precisi\u00f3n donde est\u00e1 el punto al que apuntabas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clave para entender parte del siglo XIX es que esta misma manera de razonar se llev\u00f3 a las ciencias sociales. Quien lo populariz\u00f3 fue el c\u00e9lebre cient\u00edfico Pierre-Simone Laplace, demostrando por ejemplo que el n\u00famero de cartas que acaban cada a\u00f1o en la oficina de correos sin llegar al destinatario obedece a una ley oculta que se puede calcular de la misma manera que la \u00f3rbita de un cometa, el centro de una diana de dardos, o la autenticidad de una firma: aplicando la Ley de Errores. Pronto, la idea se extendi\u00f3, y las diversas compilaciones estad\u00edsticas (que etimol\u00f3gicamente viene de Estado), fueron analizadas de acuerdo con las diversas t\u00e9cnicas e hip\u00f3tesis surgidas de la Ley de Errores (y el m\u00e9todo de los m\u00ednimos cuadrados)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El soci\u00f3logo belga Quetelet fue el pionero, invent\u00e1ndose la idea de \u201cel hombre medio\u201d: el hombre que representa el contenido estad\u00edstico medio de una naci\u00f3n en una determinada \u00e9poca. La idea corri\u00f3 como la p\u00f3lvora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta mucha imaginaci\u00f3n para entender el salto que va de decir que se puede calcular el conjunto de caracter\u00edsticas que forman al hombre medio de una sociedad, (o de decir cu\u00e1ntas cartas sin enviar hay en Correos, o cu\u00e1ntos asesinatos habr\u00e1 en un a\u00f1o en Par\u00eds, o cu\u00e1ntos de estos asesinatos ser\u00e1n con arma blanca), el salto que va de decir que se puede calcular un n\u00famero aproximado de acontecimientos sociales a partir de la estad\u00edstica y la probabilidad, a decir que la responsabilidad moral, pol\u00edtica o incluso penal de estos hechos no radica en el individuo sino en la sociedad: la acci\u00f3n concreta solo es su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta creencia de fondo encendi\u00f3 dos ideas relacionadas. La primera es una especie de insondable determinismo \u2014todo est\u00e1 predeterminado\u2014, cada acontecimiento del mundo, f\u00edsico o social, es como una bola de billar en movimiento: su movimiento se puede explicar por la bola con la que ha impactado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si pudi\u00e9ramos conocer todos los detalles de cada momento, todos los eslabones de la cadena causal, todas las bolas de la partida, podr\u00edamos prever con exactitud qu\u00e9 pasar\u00e1 porque el universo responde a unas leyes precisas, incluyendo nuestros comportamientos y decisiones. Pero no tenemos acceso a todos los detalles con precisi\u00f3n y tenemos que conformarnos con la probabilidad y la Ley de Errores. Cuantos m\u00e1s datos tengamos acumulados m\u00e1s poder de predicci\u00f3n nos dar\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda idea, parad\u00f3jicamente, es una cierta noci\u00f3n de libertad individual propia del liberalismo de Adam Smith, que muchos de los admiradores del determinismo estad\u00edstico tambi\u00e9n admiraban. Si la naturaleza tiene unas leyes propias que acaban dando resultados determinados, la intervenci\u00f3n del Estado es irrelevante \u2014esta ser\u00eda la base- (aunque Smith no era determinista).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas creencias eran propias de la generaci\u00f3n de Benjamin Peirce, el padre de Charles, la generaci\u00f3n que se resisti\u00f3 al Darwinismo o lo incorpor\u00f3 como pudo con la idea de que en el fondo era una razonamiento estad\u00edstico que demostraba que hab\u00eda una \u2018ley\u2019 que gobernaba el universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para muchos Laplaceanos, sin embargo, el Darwinismo era un esc\u00e1ndalo porque hac\u00eda del azar \u2014mutaciones azarosas que acaban siendo m\u00e1s adaptables que las dominantes hasta ese momento\u2014 un elemento central de la evoluci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 quiere decir que sabemos algo, si el mundo es ese gran desorden azaroso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La de Benjamin Peirce es la generaci\u00f3n, como expliqu\u00e9 al \u00faltimo art\u00edculo, que mir\u00f3 la guerra desde lejos, desde el butac\u00f3n de casa, mientras sus hijos quemaban todas las certezas en las trincheras. Pero, de hecho, Charles Peirce se ahorr\u00f3 el horror de la guerra porque a su padre, que era un unionista favorable a la esclavitud y todas las formas del elitismo, lo enchuf\u00f3 en la U.S. Coast Survey, una de las muchas instituciones cient\u00edficas que recibieron un impulso del esfuerzo b\u00e9lico y de esta mentalidad llena de certezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta, en concreto, aplicaba m\u00e9todos matem\u00e1ticos a la exploraci\u00f3n geol\u00f3gica y geogr\u00e1fica de la costa norteamericana y de los territorios de expansi\u00f3n nacional hacia el Oeste. El Far West no fue s\u00f3lo la mitolog\u00eda de quien no duda de Clint Eastwood mirando el Gran Ca\u00f1\u00f3n del Colorado, tambi\u00e9n est\u00e1 en la ra\u00edz de la nueva naci\u00f3n moderna norteamericana. La Coast Survey es s\u00f3lo un ejemplo; la secesi\u00f3n de los estados del Sur, de hecho, permiti\u00f3 a los del Norte, durante cuatro a\u00f1os, el organizar los t\u00e9rminos de la expansi\u00f3n sin interferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Congreso de la guerra fue uno de los m\u00e1s activos de la historia. Desarroll\u00f3 muchas agencias cient\u00edficas, tanto para la educaci\u00f3n como para la investigaci\u00f3n, estableci\u00f3 el primer sistema nacional de cobro de impuestos, la primero moneda nacional realmente robusta, financi\u00f3 la construcci\u00f3n de universidades y complet\u00f3 el ferrocarril transcontintental. Y gan\u00f3 la guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra hizo del partido republicano la fuerza hegem\u00f3nica durante la segunda mitad del siglo. Los republicanos eran defensores de los negocios y el libre mercado (hasta el neoproteccionismo de Trump). Duran treinta a\u00f1os, un nuevo y fuerte gobierno federal protegi\u00f3 la ascensi\u00f3n del capitalismo y sus modos de vida: la vida moderna y su optimismo hecho de objetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de su padre, sin embargo, Charles Peirce pertenec\u00eda a la generaci\u00f3n que hizo de la incertidumbre su leitmotiv. La pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere decir que sabemos algo, si el mundo es un gran desorden lleno de azar?\u201d es la pregunta de su vida, tambi\u00e9n la de los supervivientes del horror, de una manera urgente y existencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta parte de la asunci\u00f3n contraria a la de la generaci\u00f3n anterior. El conocimiento adquirido a trav\u00e9s de la probabilidad y la estad\u00edstica, a partir de la aplicaci\u00f3n de la Ley de Errores, no indica que el mundo obedezca a unas leyes determinadas, ni que podamos vivir la vida como individuos desconectados, bajo la fuerza de la necesidad del universo. Al contrario: la probabilidad indica que nuestro conocimiento no es seguro, sino probable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estad\u00edstica indica que los datos que tenemos son pocos e incompletos, y que el conocimiento que extraemos es temporal y siempre cambiante y mejorable. Que en la soledad de nuestro enfrentamiento con las leyes del universo, siempre perderemos porque siempre nos equivocamos. La vida est\u00e1 por todas partes, y la espontaneidad es un hecho de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso no quiere decir que la vida, el universo, los comportamientos de la gente sean indescifrables o que est\u00e9n fuera de nuestro alcance; simplemente quiere decir que tenemos que pensar de qu\u00e9 manera podemos hacer inteligible un mundo desarreglado y espont\u00e1neo; y lo tenemos que hacer con unas herramientas \u2014nuestra raz\u00f3n\u2014 que son imperfectas y cambiantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta que Peirce encontr\u00f3 a todo eso es el pragmatismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay muchas maneras de explicar y entender el pragmatismo, y muchas maneras de explicar y entender a Peirce, pero una manera sencilla es hacerlo a trav\u00e9s de uno de los primeros art\u00edculos que public\u00f3, cuando todav\u00eda no ten\u00eda 30 a\u00f1os, poco despu\u00e9s de acabarse la guerra, en 1868. El t\u00edtulo ya explica muchas cosas: &#8216;Algunas consecuencias de cuatro incapacidades&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pragmatismo es una filosof\u00eda que se fija en las consecuencias de las concepciones que sostenemos en nuestra cabeza. No tiene inter\u00e9s en el fundamento \u00faltimo de las cosas, lo considera una ficci\u00f3n. Todo lo que podemos saber de una concepci\u00f3n son sus consecuencias. Pero el t\u00edtulo no dice: todas las consecuencias, dice \u2018algunas\u2019; siempre esta apertura hacia lo que no sabemos del todo. Y \u201ccuatro incapacidades\u201d. A Peirce y a los pragmatistas les interesaba la incertidumbre y la incapacidad como punto de partida para tratar de no enga\u00f1arse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El art\u00edculo en cuesti\u00f3n es una cr\u00edtica de la filosof\u00eda de Descartes. No me entretendr\u00e9 en explicar a Descartes, pero s\u00ed que es esencial saber que Descartes significa el inicio del pensamiento moderno, en el siglo XVII, y una determinada manera de entender el rol de la ciencia y, en consecuencia, de entender c\u00f3mo tenemos que vivir. Es la manera de entender la ciencia que se deshizo conceptualmente y existencialmente en el siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clave de la filosof\u00eda de Descartes es la investigaci\u00f3n de la certeza; la investigaci\u00f3n de un saber primero, fundacional, que permita construir racionalmente una cadena de razones ciertas, claras y distintas, que a su vez nos permitan hacer ciencia y acceder a la verdad. La verdad como una relaci\u00f3n exacta entre el mundo y el contenido de nuestra mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de fiarnos de autoridades establecidas, o de percepciones habituales, tenemos que poner en duda todo lo que se nos presenta, y lo tenemos que hacer individualmente, heroicamente, para despojarnos de los prejuicios de nuestro tiempo y educaci\u00f3n, y llegar as\u00ed a verdades universales, fundamentos sobre los que construir la certeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La duda metodol\u00f3gica de Descartes es el inicio de toda investigaci\u00f3n, la certeza racional es el destino. Esta manera de pensar no expresa s\u00f3lo un debate entre fil\u00f3sofos que ahora os hago tragar. Es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de un punto fijo, una roca estable sobre la que asegurar nuestra vida ante las vicisitudes que nos amenazan constantemente. Contra la p\u00e9rdida de referentes a la que la historia nos ha lanzado, la filosof\u00eda de Descartes juega con el escepticismo radical para ense\u00f1arnos la angustia de este abismo: el horror de la locura y el caos, cuando no hay nada fijo, cuando no podemos ni tocar fondo ni sostenernos en lo alto de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El atractivo de Descartes durante siglos fue, y es, que nos propone una dicotom\u00eda bestial: o bien encontramos un fundamento para nuestro saber y para nuestra vida \u2014ahora que los viejos sistemas religiosos se deshilachan en Occidente\u2014, o bien no podremos escapar las fuerzas de la oscuridad que nos envolver\u00e1n de locura, y de caos moral e intelectual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta dicotom\u00eda atraviesa la historia de Occidente pr\u00e1cticamente hasta nuestros debates de ahora, incluso ante, pongamos, el terrorismo isl\u00e1mico: \u00bfc\u00f3mo tenemos que combatirlo? \u00bfCon qu\u00e9 ideas? \u00bfC\u00f3mo podemos afirmar que las maneras alternativas de ver el mundo son peores? Y explica, en su vertiente m\u00e1s degradada, la victoria de Trump: la revuelta de una gente que no quiere o\u00edr decir que todo vale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la consecuencia de la lucha entre la certeza y la incertidumbre. Todav\u00eda hoy encontramos versiones de esta batalla entre quien cree en algunas formas de objetividad y quien es un relativista radical. En el coraz\u00f3n de cualquier visi\u00f3n que se pretenda objetiva est\u00e1 la creencia que tiene que haber, para nuestros razonamientos, algunos l\u00edmites fijos, permanentes, a los cuales podamos apelar, que sean seguros, que sean estables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en su versi\u00f3n m\u00e1s sencilla, el relativista cree que no hay l\u00edmites de este tipo, excepto los que nos vamos inventando de manera temporal en cada momento de la historia. Y, de hecho, las pretensiones de los objetivistas no dejan de ser maneras m\u00e1s o menos vulgares o sofisticadas de etnocentrismo. Haciendo uso de una definici\u00f3n u otra de racionalidad pretenden atribuirse la virtud de tener ideas universales, superiores a las de los otros. Esta batalla se libra todav\u00eda bajo la sombra de una constataci\u00f3n: quiz\u00e1s no tengamos nada fijo. Los fil\u00f3sofos lo llaman \u2018ansiedad cartesiana\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su art\u00edculo de 1868, Peirce ataca duramente a Descartes. Se\u00f1alo s\u00f3lo los dos puntos m\u00e1s determinantes. Primero, Peirce considera todo el palique sobre la duda radical una estafa. No podemos empezar con la duda completa. Estamos forzados a empezar con todos los prejuicios. Estos prejuicios \u201cno pueden ser despejados por una m\u00e1xima filos\u00f3fica\u201d como la duda de Descartes, porque \u201cson cosas que ni siquiera se nos pasa por la cabeza que puedan ser cuestionadas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos cambiar de opini\u00f3n si tenemos una raz\u00f3n para hacerlo, pero no por un prop\u00f3sito vac\u00edo. \u201cNo hagamos ver que dudamos en la filosof\u00eda lo que no dudamos en nuestros corazones\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los prejuicios proveen el paisaje de fondo necesario para orientarse. Una vez nos embarcamos en la vida, o en una investigaci\u00f3n, incluso cient\u00edfica, podemos renegar de algunos de estos prejuicios, pero nunca nos escapamos de tener un fondo t\u00e1cito de preconcepciones que nunca cuestionamos realmente. Saber qu\u00e9 prejuicios tenemos que criticar y cu\u00e1les no, no es el comienzo del camino, sino el final, el destino de una vida valiente de cuestionamiento, as\u00ed como de una ciencia y una filosof\u00eda y una literatura y una pol\u00edtica honestas con sus planteamientos e incapacidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asumiendo este planteamiento pragm\u00e1tico, nos ahorramos los fanatismos. Los fanatismos son fruto de creer que tenemos acceso a la verdad sin prejuicios. Que porque nos lo han revelado, o porque lo hemos descubierto racionalmente, tenemos una verdad universal superior a las mentiras y errores de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si tenemos que negar este acceso privilegiado a la verdad universal, si tenemos que negar las fantas\u00edas de los racionalistas que todav\u00eda hoy utilizan argumentos propios del siglo XVII y agotados en el siglo XIX \u00bfno caemos en el otro extremo de la ansiedad cartesiana, el relativismo de ir vagando por el espacio sideral, y nos asomamos a una guerra violenta entre prejuicios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para responder a la pregunta, querido lector, ya que has llegado hasta aqu\u00ed, d\u00e9jame que utilice como contraste los argumentos que utiliz\u00f3 Pau Luque en un art\u00edculo en El Pa\u00eds (&#8216;Palabrotas Universalistas&#8217;, 1\/10\/2016) para tratar de refutar mi primer art\u00edculo de esta serie para El Nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el art\u00edculo \u201cLa batalla universal\u201d (17\/9\/2016) yo argumentaba que incluso quienes quieren hacerse pasar por sofisticados cosmopolitas se comportan como miembros de una tribu porque su espacio moral lo construyen a partir de sus relaciones comunitarias, sus afectos, creencias y h\u00e1bitos de conducta, y no a trav\u00e9s de una raz\u00f3n universal desnuda de circunstancias. Luque respond\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara Graupera la validez de los principios morales parece depender de cu\u00e1les sean las tradiciones morales de la tribu. Y si en una tribu est\u00e1 permitido lapidar a mujeres infieles entonces decir que algo as\u00ed viola la autonom\u00eda de las mujeres es querer imponer los valores de nuestra tribu. \u00bfAceptar\u00eda Graupera algo as\u00ed?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta a esta pregunta es rotundamente s\u00ed. La validez de poder lapidar mujeres infieles depende claramente de las tradiciones religiosas de la comunidad, no creo que nadie dispute esto. Pero la idea de que las mujeres (y los hombres) tienen autonom\u00eda tambi\u00e9n obtiene su validez de las tradiciones de la comunidad, de nuestra comunidad; en concreto la tradici\u00f3n de la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me extra\u00f1a mucho que el se\u00f1or Luque, que firma los art\u00edculos en El Pa\u00eds como \u201cinvestigador en el Instituto de Investigaciones Filos\u00f3ficas de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico\u00bb no sepa que la autonom\u00eda moral es una idea metaf\u00edsica, una creencia propia del idealismo del siglo XVIII y XIX, como sabe hoy todo el mundo con dos dedos de frente y cuatro lecturas, desde mis estudiantes de primero de carrera hasta los fil\u00f3sofos m\u00e1s reputados de nuestro momento hist\u00f3rico. Perd\u00f3n por el &#8216;name dropping&#8217;: desde Habermas a Rawls, desde Davidson a Brandon, desde Quine a Rorty, desde Sellars a Bernstein, desde Zizek a Sloterdijk, de Benhabib a Bohem, rechazan la autonom\u00eda como fundamento racional-formal con validez universal, como hac\u00eda Kant (e incluso \u00e9l con matices), justamente porque la autonom\u00eda, la idea de que somos seres libres capaces de darnos normas a nosotros mismos siguiendo s\u00f3lo la racionalidad y buscando la universalidad, es b\u00e1sicamente una creencia fruto de nuestra tradici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una creencia bell\u00edsima, que yo sostengo con algunas modificaciones, una creencia util\u00edsima, que nos hace menos crueles y solidarios \u2014pero creencia al fin y al cabo-. Justamente por eso, llevar esta idea a una comunidad que lapida mujeres es imponerla, y por este motivo es importante ser conscientes de ello. Quiz\u00e1s queremos imponerla. Quiz\u00e1s s\u00f3lo es posible imponerla. Quiz\u00e1s estamos dispuestos a la violencia o el adoctrinamiento para imponerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O a negociar para imponerla, a renunciar a cosas de nuestra manera de ver el mundo para imponerla. Quiz\u00e1s esta creencia es tan importante para nosotros que estamos dispuestos a todos los sacrificios para imponerla. Lo que no es honesto, ni intelectual ni moralmente, es imponerla mientras decimos que no la imponemos porque \u2018es un principio universal\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Luque responde, equivocadamente: \u201cSupongo que no, puesto que, seg\u00fan sus propias palabras, \u00e9l no est\u00e1 comprometido con que \u2018todas las maneras de ver el mundo sean iguales o tengan el mismo valor\u2019. Pero n\u00f3tese que la expresi\u00f3n entrecomillada es una afirmaci\u00f3n universalista. As\u00ed que parece que s\u00ed hay alg\u00fan espacio para el universalismo. Lo que ocurre, quiz\u00e1s, es que en la boca de un anti-independentista \u201cuniversalismo\u201d es una palabrota asimilacionista, pero en la de un independentista a la Graupera, no. Quiz\u00e1s \u00e9sta es una de las m\u00e1ximas vigentes en la tribu a la que pertenece Graupera\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me sabe mal tener que se\u00f1alar que el supuesto truco ret\u00f3rico que utiliza Luque para decir que mi frase entre comillas es universal, por lo tanto contradictoria, no funciona en este caso. Es un viejo truco contra los relativistas, tan viejo como S\u00f3crates. Si un relativista te dice: \u201cTodo es relativo,\u201d t\u00fa le dices: \u201cla frase \u2018todo es relativo\u2019 no es relativa, es universal. El relativismo es l\u00f3gicamente insostenible\u201d, etc\u00e9tera. Pero la frase: \u201cno todas las maneras de ver el mundo son iguales\u201d es lo contrario a una afirmaci\u00f3n universal. Es una manera de decir: hay diversidad, hay de todo, hay maneras de distinguir cosas con m\u00e1s valor o con menos valor. \u201cTodas las ideas tienen el mismo valor\u201d ser\u00eda una frase con contenido universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero vaya, mi argumento original era que quien tiene el control del &#8216;statu quo&#8217; hace uso de la noci\u00f3n de universalismo para imponer sus valores comunitarios con el pretexto que son universales y que por lo tanto, en realidad,\u00a0 pretende decir, que no los est\u00e1 imponiendo\u2019. Ciertamente, el art\u00edculo de Luque es un ejemplo paradigm\u00e1tico, si bien un pelo pat\u00e9tico, filos\u00f3ficamente hablando: pleno de pathos. En la boca de un anti-independentista que pretende hacerme tragarse su universo como si tuviera que ser el de todo el mundo, s\u00ed, Pau, es asimilacionista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque todo el mundo sabe que decir \u2018todos los hombres son iguales\u2019 o \u2018defiendo la igualdad de derechos\u2019 no quiere decir nada si no especificas qu\u00e9 entiendes por igualdad. Y es en el contenido de tu comprensi\u00f3n de esta palabra donde pones la creencia y las razones. Todo esto son obviedades, que Luque tendr\u00eda que saber. O nos toma el pelo a los lectores de &#8216;El Pa\u00eds&#8217;, o le toma el pelo a la instituci\u00f3n que le paga el sueldo como fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en todo caso, en la boca de un independentista &#8216;a la Graupera&#8217;, esto es, de un pragmatista como yo, la palabra universal no es asimilacionista. Y aqu\u00ed est\u00e1 donde entra la segunda idea de que quiero rescatar de Peirce, y que no s\u00f3lo salva la objeci\u00f3n adolescente de Luque, sino tambi\u00e9n las acusaciones de comunitarismo banal y \u201cproto-fascismo\u201d de mi amado Alfons L\u00f3pez Tena y alguno de sus palmeros circunstanciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Peirce que tenemos que imitar \u201clas ciencias exitosas y sus m\u00e9todos\u201d, que tenemos que proceder s\u00f3lo desde premisas tangibles que pueden ser sometidas a un escrutinio cuidadoso, y confiar m\u00e1s en una multitud y variedad de argumentos antes que en el silogismo conclusivo. \u201cEl razonamiento no deber\u00eda ser como una cadena que no puede ser m\u00e1s fuerte que su eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil, sino como un cable hecho de fibras, que pueden ser delgadas siempre que sean lo bastante numerosas y est\u00e9n \u00edntimamente conectadas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la primera formulaci\u00f3n de la idea de que la raz\u00f3n es un hecho social, y no meramente individual. Peirce critica constantemente el subjetivismo que radica en el coraz\u00f3n del pensamiento moderno. Y desarrolla una idea de raz\u00f3n social, basada en la comunicaci\u00f3n entre sujetos, que hacia la segunda mitad del siglo XX ser\u00e1 dominante en Occidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, parte de la respuesta a la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere decir saber algo en un mundo tan desordenado e incierto como el nuestro, en el que las percepciones son falibles?\u201d, es aceptar que el conocimiento no depende de una mente individual haciendo de espejo de la realidad exterior. Cada cerebro refleja de manera diferente, incluso la misma mente refleja diferente en momentos diferentes, y en cualquier caso, la realidad no se est\u00e1 nunca lo bastante quieta para tener una imagen estable. El conocimiento es social. Cada uno se encuentra con los hechos de la experiencia afectado por sus prejuicios, y elabora un pensamiento, unas expectativas, una creencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el seno de su comunidad, ya sea una comunidad familiar, profesional, pol\u00edtica, religiosa, cient\u00edfica, acad\u00e9mica o un foro de internet, se expresa esta creencia en el vocabulario que la hace comprensible a los otros: haciendo uso de los signos con que la hemos aprendido a ver y a hacer comprender, y no con un argumento en cadena, sino con una serie de razones que forman un cable fuerte y resistente. La forma m\u00e1s pura y s\u00ed, universal, de expresar esta creencia es a trav\u00e9s de las normas de la l\u00f3gica y la referencia a los hechos de la experiencia, porque son los vocabularios que de manera m\u00e1s sencilla pueden ser escrutados \u2018con cuidado\u2019 por los dem\u00e1s. Y entonces los otros aportan sus razones, llenas de sus experiencias, en un vocabulario tambi\u00e9n escrutable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se llega a consensos a partir de estas normas sociales, comunitarias, de comunicaci\u00f3n de la experiencia, y cuando se llega, este consenso se convierte en norma. No una norma definitiva, no una norma v\u00e1lida porque expresa una verdad universal. Sino una norma temporal, siempre revisable, falsable, que expresa un consenso v\u00e1lido y \u00fatil, pac\u00edfico y respetuoso. Un consenso que tiene presente la existencia de la comunidad y sus vocabularios y traducciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, que sabe de los l\u00edmites del lenguaje y el poder de quien tiene la \u00faltima palabra en las interpretaciones. Es un consenso que puede desarrollar espacios de encuentro entre individuos y otras comunidades de vida o de conocimiento o de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una serie de cruces promiscuos que son conscientes de los propios errores, y de las propias limitaciones, que se hace cargo del hecho meramente probabil\u00edstico de nuestro conocimiento m\u00e1s alto y prestigioso, y del car\u00e1cter vital y espont\u00e1neo de la vida y del comportamiento. Y que encuentra en esta comunidad de personas en busca de la certeza, en medio de un mundo incierto, una moral que se sabe creencia y por eso no es fan\u00e1tica. Y que al mismo tiempo puede distinguir entre ideas m\u00e1s v\u00e1lidas y menos v\u00e1lidas seg\u00fan la fortaleza del cable formado por el conjunto de razones, l\u00f3gicas, y uso de las normas de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este pragmatismo permite poner en duda cualquier idea, pero nunca todas al mismo tiempo, porque juega en el terreno flexible de las normas temporales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la adaptaci\u00f3n a esta vida moderna, los pragmatistas, hijos del pesimismo de posguerra, hijos de la incertidumbre hacia uno mismo, hijos de las nuevas herramientas matem\u00e1ticas y l\u00f3gicas que afirmaban la probabilidad y cuantificaban el error, \u2014m\u00e1s que la certeza\u2014, hijos de la asunci\u00f3n del azar como un hecho tan ineludible como finalmente comprensible, hijos del impacto de Darwin, e hijos del intento de comprender la profundidad y la banalidad de nuestras creencias, estos pragmatistas, digo, ofrecieron un camino nuevo, rebosante de pluralismo y razones, de sociedad e individuo, que mira a los fan\u00e1ticos a la cara y les cambia el tema de conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a nosotros, quiz\u00e1s no haya que traducir demasiadas cosas; lo esencial ya se ve. Pero s\u00ed que vale la pena decir que en el fondo del pragmatismo radica una verdad de la experiencia que hay que poner en primer plano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El consenso pol\u00edtico, llegado a partir de la lenta articulaci\u00f3n desde la cultura informal hasta las instituciones, no es s\u00f3lo un conjunto de ideas sobre la gesti\u00f3n de lo p\u00fablico o sobre el l\u00edmite de lo privado. El consenso es el tejido del que est\u00e1 hecha la vida en comunidad, es el que expresa con m\u00e1s claridad los usos de nuestra raz\u00f3n y su pluralidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por este motivo, la destrucci\u00f3n de los consensos, ya sea por el uso fraudulento de la v\u00eda judicial \u2014que trata de imponer otro est\u00e1ndar de experiencias\u2014 o ya sea por la imposici\u00f3n de una mayor\u00eda nacional y cultural que se quiere hegem\u00f3nica y monol\u00edtica, o de una expert\u00f3polis tribal, es tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n de la convivencia m\u00e1s b\u00e1sica, del fr\u00e1gil puente que une el remolino interior de la subjetividad individual y el caos exterior de la vida social. La destrucci\u00f3n de la racionalidad as\u00ed entendida es la infantilizaci\u00f3n del individuo y el hurto de la dignidad com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, el consenso nunca puede ser un imperativo social, y la existencia de la raz\u00f3n como pr\u00e1ctica social obliga a todo el mundo a decir lo suyo sin ninguna otra lealtad que la del discurso articulado, puntiagudo, y sostenido en las observaciones disponibles. La presi\u00f3n sobre el disidente, las apelaciones folkl\u00f3ricas a la unidad y la confianza por encima de todo, son tan destructoras del verdadero consenso, tan destructoras de la raz\u00f3n social, tan destructoras de la libertad colectiva, como lo son de la libertad personal. No hay comunidades exclusivas, s\u00f3lo espacios dial\u00e9cticos. El pragmatismo es un antifanatismo por delante de todo, y lo es porque no le niega a nadie la oportunidad de enmend\u00e1rselo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo se basa en tres libros, de los que parafrasea, prostituye y traduce trozos; son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8216;The Metaphysical Club: A Story of Ideas in America&#8217;, de Louis Menand<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8216;Consequences of Pragmatism&#8217; de Richard Rorty<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8216;The Pragmatic Turn&#8217; de Richard J. Bernstein<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ELNACIONAL.CAT<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nueva York. 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Son la generaci\u00f3n que inaugurar\u00e1 la era moderna de los Estados Unidos, la era que empez\u00f3, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en 1861, con la Guerra Civil y su mill\u00f3n de muertos\u2014 incluyendo al 8% de todos los hombres blancos de entre 13 y 43 a\u00f1os. Desde la comodidad del presente, estos dos acontecimientos se ven como una victoria del orden sobre el caos, y produce uno de aquellos placeres morales que nos permiten sentirnos en el lado blanqueado de la historia. Pero si Darwin ense\u00f1\u00f3 alguna cosa a estos intelectuales es que el azar y la incertidumbre prevalecen sobre la direcci\u00f3n. La historia no va a ning\u00fan sitio. Contra las apariencias, es la lecci\u00f3n que les ense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n la guerra, aunque la ganaron y pudieron decirse, y hasta hoy, que la hicieron para liberar a los esclavos.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/pragmatismos-1-la-posguerra-contra-la-certeza\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pragmatismos (1): La posguerra contra la certeza - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las primeras 2.500 copias publicadas en Nueva York del Origen de las especies volaron enseguida, y cambiaron la mentalidad de una generaci\u00f3n de intelectuales, cient\u00edficos y pol\u00edticos que orbitaba en torno a las grandes familias de Boston. 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Son la generaci\u00f3n que inaugurar\u00e1 la era moderna de los Estados Unidos, la era que empez\u00f3, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en 1861, con la Guerra Civil y su mill\u00f3n de muertos\u2014 incluyendo al 8% de todos los hombres blancos de entre 13 y 43 a\u00f1os. Desde la comodidad del presente, estos dos acontecimientos se ven como una victoria del orden sobre el caos, y produce uno de aquellos placeres morales que nos permiten sentirnos en el lado blanqueado de la historia. Pero si Darwin ense\u00f1\u00f3 alguna cosa a estos intelectuales es que el azar y la incertidumbre prevalecen sobre la direcci\u00f3n. La historia no va a ning\u00fan sitio. 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