{"id":35782,"date":"2016-11-14T18:11:32","date_gmt":"2016-11-14T16:11:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-victoria-de-trump\/"},"modified":"2016-11-14T18:11:32","modified_gmt":"2016-11-14T16:11:32","slug":"la-victoria-de-trump","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-victoria-de-trump\/","title":{"rendered":"La victoria de Trump"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Antisistema<\/p>\n<p>JOSEP RAMONEDA<\/p>\n<p>ARA<\/p>\n<p>Paul Berman, ensayista americano, dice que el an\u00e1lisis pol\u00edtico se ha equivocado: \u00abFunciona sobre un principio \u00fanico, la analog\u00eda hist\u00f3rica, y nada en la historia americana es an\u00e1logo al \u00e9xito de Trump\u00bb. Habr\u00e1 tiempo para analizar lo que est\u00e1 fallando. Pero la confusi\u00f3n entre los deseos y las realidades en una cultura period\u00edstica que a menudo piensa m\u00e1s en influir que informar tiene un papel central. Tanto entre los analistas como en el mundo pol\u00edtico y econ\u00f3mico reina la voluntad performativa: si decimos que pasar\u00e1 lo que queremos que pase podemos contribuir a que pase. La condici\u00f3n humana necesita creer que puede controlar el futuro y a menudo al periodismo se le pide m\u00e1s anticipaci\u00f3n que informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No aprendemos. Trump es un populista antisistema, se repite. Guerra a los populismos. Y se mete en el mismo saco a una serie de movimientos a combatir que no tienen nada que ver entre ellos. Y ya volvemos a la espiral de la desinformaci\u00f3n. Se mire como se mire, entre Trump, el independentismo catal\u00e1n y Podemos s\u00f3lo hay en com\u00fan la expresi\u00f3n de profundos malestares que el autoproclamado sistema (sin sistema no hay discurso antisistema) no quiere reconocer.<\/p>\n<p>Trump no es antisistema; es la opci\u00f3n de recambio del sistema. Se est\u00e1 rodeando de directivos de fondos de inversi\u00f3n, de millonarios de gama alta y de los pioneros del autoritarismo posdemocr\u00e1tico, como Gingrich y Giuliani. \u00bfEstos son los antisistema? Trump utiliza el malestar de la ciudadan\u00eda para encuadrarla a partir del viejo juego del redentor garante de los valores eternos (patria, grandeza de Am\u00e9rica, prioridad a los aut\u00e9nticos nacionales, EEUU ante todo), que no tienen nada de antisistema. Y luego \u00e9l mismo se encargar\u00e1 de poner la camisa de fuerza a sus votantes, si como es previsible, no hay ninguna voluntad en el actual capitalismo deprededor -el suyo- de hacer concesiones para que la ciudadan\u00eda no se sienta rechazada. Como dice la fil\u00f3sofa Catherine Colliot-Th\u00e9l\u00e8ne, coautora de &#8216;Pueblos y populismo&#8217;, el t\u00e9rmino populismo es un obst\u00e1culo para un an\u00e1lisis serio de las transformaciones de la pol\u00edtica. Descalifica, pero no explica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Trump, el preferido de Clinton<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<\/p>\n<p>Cuarto Poder<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil a\u00f1adir nada nuevo a algunos de los excelentes an\u00e1lisis que desde la izquierda se vienen haciendo estos d\u00edas en torno al triunfo de <strong>Trump<\/strong> en las elecciones estadounidenses del pasado martes; nada, desde luego, al marco interpretativo general, orientado a tratar de entender -y no a despreciar- los motivos del votante republicano. Me gustar\u00eda s\u00f3lo recordar algunos datos muy elementales para desplazar la mirada hacia arriba, lejos de las urnas, en direcci\u00f3n al lugar que ocupan los candidatos, ese lugar donde -en EEUU y en Europa- se est\u00e1n produciendo los verdaderos cambios.<\/p>\n<p>Recordemos, por ejemplo, que el 37% del ya reducido censo electoral estadounidense no ha votado.<\/p>\n<p>Que Trump ha ganado el voto electoral pero no el popular; es decir, que va a ser presidente de los EEUU con menos votos que su rival.<\/p>\n<p>Que Trump ha obtenido menos votos que otros candidatos republicanos derrotados en comicios anteriores. Pensemos, por ejemplo, en los casos de <strong>McCaine<\/strong> en 2008 y de <strong>Romney<\/strong> en 2012.<\/p>\n<p>Que la mayor parte de los votantes ha votado a uno de los dos partidos tradicionales en un pa\u00eds donde s\u00f3lo formalmente es posible llegar a la Casa Blanca desde fuera del bipartidismo centenario dominante. Que Trump era, por tanto, el candidato de los republicanos como <strong>Clinton<\/strong> la candidata de los dem\u00f3cratas y que gran parte del voto estadounidense va rutinariamente destinado a una de las dos marcas, con independencia de qui\u00e9n las represente.<\/p>\n<p>Que no es cierto -o no del todo- que el voto a Trump refleje una \u201crevuelta de los pobres\u201d. Seg\u00fan las estad\u00edsticas, del 17% de votantes cuyos ingresos son inferiores a 30.000 d\u00f3lares, el 53% habr\u00eda votado a Clinton y s\u00f3lo el 41% a Trump; una distribuci\u00f3n muy parecida se registra en la franja de poblaci\u00f3n (19%) con ingresos inferiores a 50.000 d\u00f3lares. Trump gana precisamente en todos los tramos econ\u00f3micos superiores, donde el resultado, por lo dem\u00e1s, es muy equilibrado. Gana tambi\u00e9n entre los blancos, hombres y mujeres (63% y 53% respectivamente), mientras pierde entre los no blancos, cuyas condiciones sociales son menos favorables (s\u00f3lo han votado republicano un 12% de negros y un 35% de latinos, algunos m\u00e1s, en todo caso, que en las elecciones ganadas por <strong>Obama<\/strong>). Si hay una \u201crevuelta\u201d es la de los blancos trabajadores pobres de zonas rurales, \u201crevuelta\u201d que, m\u00e1s que autorizar una lectura tradicional de \u201cclase\u201d, expresa una fractura cultural no desde\u00f1able -dir\u00e1 la soci\u00f3loga <strong>Arlie Rusell Hochschild<\/strong>\u2013 entre la derecha pobre estadounidense y el Estado del que depende. En un libro de t\u00edtulo muy elocuente (<em>Extranjeros en su propia tierra: ira y luto en la derecha americana<\/em>) <a href=\"http:\/\/ctxt.es\/es\/20161019\/Politica\/9119\/Elecciones-USA-Trump-Clinton-Tea-Party-Luisiana.htm\">Hochschild describe con detalle la situaci\u00f3n en Louisiana<\/a>, donde los blancos m\u00e1s castigados por la crisis, beneficiarios de subsidios estatales, se sienten despreciados por las clases urbanas liberales, tambi\u00e9n blancas, que les habr\u00edan cortado el acceso al \u201csue\u00f1o americano\u201d (en favor de los negros o los latinos) y adem\u00e1s condenar\u00edan sus relaciones familiares, sus creencias religiosas y hasta su forma de comer.<\/p>\n<p>Digamos, por tanto, que la crisis, y la respuesta de los poderosos, ha agravado una fractura cultural ya existente que no ha afectado, sin embargo, al sistema de partidos ni a la distribuci\u00f3n del voto. La lecci\u00f3n que yo extraer\u00eda de la victoria de Trump -y de la extensi\u00f3n del destropopulismo en el mundo entero- no es la de que los trabajadores y clases medias empobrecidas prefieren el fascismo; lo que se ha desplazado hacia la derecha no es el electorado sino los dirigentes y sus partidos. Podemos afirmar sin vacilaciones que en las elecciones del pasado martes, en el marco intocado del bipartidismo, cada uno de los candidatos representaba, respecto del a\u00f1o 2012, la derechizaci\u00f3n extrema de sus respectivas organizaciones, con la diferencia de que, mientras Clinton hab\u00eda cerrado toda apertura por la izquierda y representaba a las \u00e9lites blancas y al <em>establishment<\/em> capitalista, Trump representaba un parad\u00f3jico -dice muy bien <strong>Amador Fern\u00e1ndez-Savater<\/strong>\u2013 \u201celitismo anti-elitista, un sistema anti-sistema y un capitalismo anti-capitalista\u201d. Mientras el votante de izquierdas se quedaba sin representaci\u00f3n o derechizaba su voto como mal menor, el votante republicano se radicalizaba y hasta giraba hacia la izquierda votando una propuesta que combinaba ataques a los ganglios econ\u00f3micos y simb\u00f3licos del sistema con una reivindicaci\u00f3n orgullosa de la cultura material de los blancos m\u00e1s pobres, despreciada por los dem\u00f3cratas. S\u00f3lo <strong>Bernie Sanders<\/strong>, el candidato dem\u00f3crata derrotado en primarias, se ha mostrado plenamente consciente de este doble frente -social y cultural- como lo demuestra su comunicado del pasado mi\u00e9rcoles, en el que escribe que \u201cen la medida en que Trump est\u00e9 dispuesto a tomar medidas pol\u00edticas en favor de las familias trabajadoras de este pa\u00eds, yo y otros progresistas estamos preparados para trabajar con \u00e9l; en la medida en que defienda pol\u00edticas racistas, sexistas, xen\u00f3fobas y anti-ecol\u00f3gicas, nos tendr\u00e1 vigorosamente en contra\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el \u00faltimo responsable de la victoria de Trump? Hay motivos fundados para creer que, en el contexto descrito, s\u00f3lo Sanders pod\u00eda haber presentado verdaderamente batalla con alguna garant\u00eda de \u00e9xito. Y que son los liberales blancos del partido dem\u00f3crata -no menos racistas, por cierto, y m\u00e1s clasistas- los que, entre Sanders y Trump, han preferido al chiflado, autoritario, machista y xen\u00f3fobo candidato republicano. La citada Arlie Rusell Hochschild es tajante sobre la responsabilidad de los dirigentes progresistas: \u201cEl Partido Dem\u00f3crata, el partido de los trabajadores, se est\u00e1 desangrando. La gente trabajadora abandona el partido en masa, haciendo que sea la izquierda la que se convierte en extranjera en su propia tierra. [Los votantes de Trump] no son en absoluto deplorables, como declar\u00f3 Clinton. Son sus aliados naturales. Muchos sienten simpat\u00eda por Bernie Sanders, a quien llaman, con afecto, \u201ct\u00edo Bernie\u201d. De hecho ya estamos de acuerdo en muchas cosas. La pelota est\u00e1 en el tejado de los dem\u00f3cratas. El error es suyo: han abandonado a la clase trabajadora\u201d.<\/p>\n<p>Esta \u201copci\u00f3n por el mal mayor\u201d de los partidos \u201cdem\u00f3cratas\u201d, que ya hemos visto otras veces antes a lo largo de la historia, es un fen\u00f3meno com\u00fan que hoy se extiende por Europa. \u00bfPor qu\u00e9 gana terreno <strong>Le Pen<\/strong> en Francia mientras el PSF se desploma? \u00bfPor qu\u00e9 gana el Brexit en Inglaterra? \u00bfPor qu\u00e9 la socialdemocracia se disuelve como un azucarillo mientras avanza irresistible la ultraderecha? M\u00e1s all\u00e1 o m\u00e1s ac\u00e1 de una izquierda autocomplacida en la derrota y desamarrada de la \u201ccultura de los pobres\u201d, la culpa es de unos partidos, unos intelectuales y unos medios de comunicaci\u00f3n que abren camino a todos los Trump del continente cerrando el paso a quienes podr\u00edan frenarlos. Lo explica muy bien el conocido soci\u00f3logo italiano <strong>Marco d\u2019Eramo<\/strong>: \u201cnunca habr\u00e1 un plan B si sigue prevaleciendo el relato seg\u00fan el cual toda forma de disidencia, de descontento popular y de voluntad de cambio es catalogada bajo el sello de \u201cpopulista\u201d. [En EEUU] la partida estaba ya jugada desde el momento en que los gestores de la opini\u00f3n p\u00fablica hab\u00edan equiparado a Sanders y a Trump bajo la etiqueta \u201cpopulista\u201d, olvidando que la distancia entre los dos es intergal\u00e1ctica: uno quer\u00eda el servicio sanitario nacional, el otro quer\u00eda suprimir el <em>Obama Care<\/em>; uno quer\u00eda imponer tasas a los bancos, el otro abolir los impuestos, uno reducir los gastos militares y el otro construir un muro en la frontera de M\u00e9xico\u201d. Uno, a\u00f1adir\u00eda yo, quer\u00eda recuperar y profundizar la democracia; el otro sacrificarla a un proyecto ideol\u00f3gico autoritario, discriminatorio y medieval.<\/p>\n<p>Nuestros pol\u00edticos y periodistas <em>mainstream<\/em> optan una vez m\u00e1s por \u201cel mal mayor\u201d. El caso de Espa\u00f1a es ejemplar. Es el \u00fanico pa\u00eds de Europa donde existe una alternativa pujante a la ultraderecha; el \u00fanico pa\u00eds donde el malestar frente a la crisis y la clase pol\u00edtica ha adoptado una forma democr\u00e1tica; el \u00fanico pa\u00eds donde puede apoyarse institucionalmente un dique europeo frente al fascismo. Ayer en estas mismas p\u00e1ginas <strong>Carlos Fern\u00e1ndez Liria<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2016\/11\/10\/no-madrid-europa\/9283\">escrib\u00eda un magn\u00edfico art\u00edculo<\/a> en el que recordaba lo que representan Podemos y las fuerzas del cambio, as\u00ed como la responsabilidad de nuestros medios de comunicaci\u00f3n (y nuestros opinadores) en su debilitamiento y criminalizaci\u00f3n. Cada vez que se califica a Podemos de \u201cpopulista\u201d, equiparando a <strong>Pablo Iglesias<\/strong> con Trump o Le Pen, se toma en realidad partido por Trump o Le Pen -se trabaja en favor de un Trump o un Le Pen- y ello frente al \u00fanico proyecto factible que, con todos sus errores y hasta sus miserias, no s\u00f3lo est\u00e1 evitando el <em>trumpismo<\/em> y el <em>lepenismo<\/em> en Espa\u00f1a sino que se toma en serio la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho.<\/p>\n<p>La sola polarizaci\u00f3n real que existe hoy en el mundo -muerto el comunismo hist\u00f3rico- es la que existe entre democracia plena y dictadura(s), entre civilizaci\u00f3n y barbarie, entre derecho(s) e intemperie. El caso de EEUU deber\u00eda ense\u00f1arnos lo que ocurre cuando las \u00e9lites abandonan a los pueblos y desplazan a un Sanders en favor de una Clinton: que los Clinton y sus partidarios, con la democracia que no han querido defender, son devorados por el fascismo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/https\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2016\/11\/11\/trump-el-preferido-de-clinton\/9290\">https:\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2016\/11\/11\/trump-el-preferido-de-clinton\/9290<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las horcas de la ira<\/p>\n<p>MANUEL CASTELLS<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de Donald Trump convulsiona al mundo. No s\u00f3lo por los imprevisibles cambios en la naci\u00f3n m\u00e1s poderosa, sino porque marca un hito en la rebeli\u00f3n global contra una globalizaci\u00f3n incontrolada y las \u00e9lites pol\u00edticas y financieras que la propugnan. En la cultura anglosajona se habla de pitchforks para referirse a las rebeliones campesinas que blandieron sus horcas para enfrentarse a los se\u00f1ores que explotaban a los granjeros.<\/p>\n<p>Y, en parte, de eso se trata ahora. De un basta ya contra la marginaci\u00f3n econ\u00f3mica, cultural y pol\u00edtica que sufren amplios sectores de la poblaci\u00f3n, ignorados y despreciados por las \u00e9lites cosmopolitas que los consideran deleznables, aferrados a valores tradicionales, sexistas y racistas. Y dependientes de industrias obsoletas desplazadas por la relocalizaci\u00f3n de actividades y la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. En la movilizaci\u00f3n por Donald Trump late la misma ira que anida en el Brexit, en Marine Le Pen y en los movimientos xen\u00f3fobos y ultranacionalistas que se expanden en Finlandia, Noruega, Dinamarca, Hungr\u00eda, Polonia, Holanda, Austria y Alemania. En Estados Unidos la revuelta popular es contra el sistema pol\u00edtico en su conjunto. Los republicanos no la han canalizado, aunque ahora lo intentar\u00e1n. De hecho, Trump ha tomado el partido por asalto y fue eliminando al establishment republicano, si bien actualmente intenta pactar con una parte.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de qui\u00e9n vot\u00f3 a Trump deja las cosas claras. Aunque Hillary Clinton parece haber ganado el voto popular, el voto por estado, el que vale, est\u00e1 definido en t\u00e9rminos de clase, sexo, raza, edad y geograf\u00eda. Votaron a Trump el 70% de los hombres blancos y el 60% de las mujeres blancas sin educaci\u00f3n universitaria. Es decir, la clase obrera blanca tradicional que se sit\u00faa en viejas zonas industriales como Ohio y como Pensilvania, Michigan, Wisconsin, feudos dem\u00f3cratas que cambiaron de campo. Ah\u00ed se concentran las zonas de desesperanza, con los peores \u00edndices de salud y la mayor incidencia de la epidemia de drogas opi\u00e1ceas que corroe al pa\u00eds. En cambio, en Manhattan, sede de la econom\u00eda financiera, el 82% votaron por Hillary, as\u00ed como dos tercios de los votantes de \u00adSilicon Valley y otras zonas de alta tecnolog\u00eda, los triunfadores de la econom\u00eda global.<\/p>\n<p>Pero la divisi\u00f3n racial de Estados Unidos es el factor decisivo: es el miedo blanco a convertirse en minor\u00eda. El 58% de los blancos votaron por Trump. No es cierto que las minor\u00edas fallaran. Los latinos votaron por Hillary Clinton en un 65%, los negros en un 88% y los asi\u00e1ticos en un 65%. Pero aunque Estados Unidos es cada vez m\u00e1s diverso \u00e9tnicamente, casi el 60% de la poblaci\u00f3n es blanca, mientras que los latinos son el 11% de los votantes. De 250 condados con mayor\u00eda blanca, 249 votaron por Trump. La movilizaci\u00f3n latina hizo ganar a Hillary en Nevada, Nuevo M\u00e9xico y Colorado, y redujo la ventaja republicana en Texas y Arizona. Pero cuanto m\u00e1s avanzan los latinos, m\u00e1s reacci\u00f3n xen\u00f3foba se produce contra la inmigraci\u00f3n mexicana.<\/p>\n<p>As\u00ed empez\u00f3 Trump y as\u00ed ha conseguido un bloque de voto blanco y xen\u00f3fobo que le es fiel. De ah\u00ed que los hombres blancos de educaci\u00f3n superior, que no son econ\u00f3micamente marginados, tambi\u00e9n votaran mayoritariamente por Donald Trump. A esta reacci\u00f3n se a\u00f1ade el miedo de los hombres a perder el poder en su casa. Racismo y sexismo se conjugan. Tras un presidente negro, una presidenta era demasiado. Por eso el macho alfa, el obrero blanco, es el apoyo b\u00e1sico de Trump, al verse amenazado al mismo tiempo por la globalizaci\u00f3n, por la inmigraci\u00f3n y por valores feministas y de tolerancia sexual.<\/p>\n<p>Las mujeres votaron m\u00e1s a Hillary que a Trump (54%\/42%) a diferencia de los hombres (41%\/53%), pero no as\u00ed las mujeres blancas, porque las mujeres blancas de menor educaci\u00f3n votaron mayoritariamente por Trump.<\/p>\n<p>Los viejos votaron por Trump, los j\u00f3venes por Hillary. Pero en las zonas industriales los j\u00f3venes tambi\u00e9n se unieron al voto de protesta, mientras que los viejos decidieron el voto por Trump en estados clave como Florida. Es decir, el voto blanco y el voto de clase fueron determinantes y el voto mayoritario de las mujeres por Hillary Clinton no pudo superar las barreras de clase y raza.<\/p>\n<p>Las zonas rurales del Medio Oeste y del Sur votaron masivamente por Trump. Hay un fuerte contraste entre las grandes ciudades, diversas y cosmopolitas y los territorios de la nueva econom\u00eda, como California, Washington o Nueva Inglaterra, y la vieja Am\u00e9rica industrial y rural. Se trata de un sobresalto de la Am\u00e9rica que fue para defenderse de la Am\u00e9rica que viene.<\/p>\n<p>Hillary agrav\u00f3 la situaci\u00f3n. A pesar de su val\u00eda intelectual y experiencia, fue una mala candi\u00addata, como lo fue en las primarias del 2008 y del 2016, con el 60% de ciudadanos desconfiando de ella. Su actitud de inevitable ganadora alien\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s a los votantes, que vieron en ella la en\u00adcarnaci\u00f3n de las \u00e9lites, de Wall Street a Washington.<\/p>\n<p>Hay coincidencia en que Sanders hubiera sido un mejor candidato capaz de suscitar entusiasmo y movilizar a los j\u00f3venes como hizo Obama en el 2008. Pero fue bloqueado con malas artes por el aparato dem\u00f3crata, capturado desde hace tres d\u00e9cadas por la dinast\u00eda Clinton, financiada por su fundaci\u00f3n, alimentada por corporaciones multinacionales (como Walmart) y, d\u00edcese, diversos gobiernos. Urge una liberaci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata de sus ataduras con los Clinton. Y aunque los Obama y Sanders jugaron lealmente, no fueron capaces de levantar las sospechas que se cern\u00edan sobre la candidata.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue como un oligarca como Trump se convirti\u00f3 en ap\u00f3stol de la clase obrera blanca y como un declarado mis\u00f3gino, sexista, racista y xen\u00f3fobo lleg\u00f3 a la presidencia de Estados Unidos. La futura traici\u00f3n a sus promesas demag\u00f3gicas har\u00e1 que sea m\u00e1s dura su ca\u00edda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pol\u00edticos contra robots<\/p>\n<p>JORDI GRAUPERA<\/p>\n<p>La noche anterior, durante el debate, Trump se hab\u00eda negado a decir que aceptar\u00eda el resultado electoral si perd\u00eda. Todos los medios se escandalizaban y las encuestas dec\u00edan que Clinton le hab\u00eda ganado. Mientras tanto, aquella ma\u00f1ana, un cami\u00f3n sali\u00f3 de Fort Collins, condujo 200 kil\u00f3metros hacia el sur hasta Colorado Springs y entreg\u00f3 2.000 cajas de Budweiser. Digo que el cami\u00f3n condujo, y no que alguien condujo el cami\u00f3n, porque es lo que pas\u00f3. El 20 de octubre de 2016, por primera vez, la empresa Otto, que pertenece a Uber, complet\u00f3 el primer viaje en autopista de un cami\u00f3n sin conductor.<\/p>\n<p>De todos los datos que estos d\u00edas se estrujan para explicar la victoria de Trump, el m\u00e1s interesante lo ha descubierto el economista Jed Kolko: Trump ha obtenido m\u00e1s apoyo all\u00ed donde hay m\u00e1s trabajos rutinarios. Aparte de ser alienantes, los trabajos rutinarios tienen dos caracter\u00edsticas determinantes: son f\u00e1ciles de deslocalizar y son f\u00e1ciles de automatizar. Pero el miedo a que tu trabajo se env\u00ede a un pa\u00eds con menos costes laborales ya es el miedo del pasado. Que el trabajo lo haga un robot parec\u00eda el futuro. Si hacemos caso de Jed Kolko, es el miedo del presente.<\/p>\n<p>El segundo hecho relevante de la campa\u00f1a norteamericana, aparte del cami\u00f3n de cerveza, se produjo cuando el FBI anunci\u00f3, dos d\u00edas antes de las elecciones, que hab\u00eda revisado los 650.000 e-mails que hab\u00edan encontrado en el ordenador de una asesora de Clinton y que no hab\u00edan encontrado nada delictivo. Enseguida salieron pol\u00edticos republicanos, incluyendo un general que hab\u00eda estado a cargo de una agencia de inteligencia, afirmando que era imposible haber revisado tantos e-mails en s\u00f3lo una semana. Haciendo el c\u00e1lculo, les sal\u00eda un e-mail por segundo. Imposible. Trump lo repiti\u00f3 en un mitin para demostrar que las elecciones estaban manipuladas; fue en Michigan, uno de los estados clave en las elecciones, con condados que cumplen las condiciones que Kolko se\u00f1ala sobre la automatizaci\u00f3n. La verdad es que la tecnolog\u00eda hace a\u00f1os que puede escanear 650.000 e-mails (seg\u00fan los par\u00e1metros necesarios) en horas, si no minutos. Si ya es revelador que ninguno de los dos candidatos hablara de este cambio de paradigma, el episodio demuestra que los l\u00edderes pol\u00edticos y militares en quien los votantes han confiado para enderezar el problema no entienden los principios b\u00e1sicos de la revoluci\u00f3n que estamos viviendo.<\/p>\n<p>Los economistas la llaman la cuarta revoluci\u00f3n industrial (tras la del vapor, la electricidad y la digital). De las cuatro, es la m\u00e1s r\u00e1pida y la que dificulta m\u00e1s adaptarse a tiempo. Es posible que el primer impacto serio lo veamos en el mundo del transporte, que es uno de los sectores que emplean a m\u00e1s gente. Pero la verdad es que hay muchos sectores menos visibles en los que la robotizaci\u00f3n ya se est\u00e1 produciendo: la planta que Amazon est\u00e1 construyendo en El Prat ser\u00e1 una versi\u00f3n mejorada de las que ya tienen en Europa y Am\u00e9rica. Recomiendo ver los v\u00eddeos que hay en YouTube sobre c\u00f3mo funcionan, son hipn\u00f3ticos: no hay humanos. Pero, querido lector que te escaqueas de tu trabajo administrativo para leer este art\u00edculo en el ordenador, tu eres el siguiente. Bueno, ya hace tiempo que lo eras. Secretarios, contables, abogados: la mayor\u00eda de tareas que os hacen imprescindibles son las que os har\u00e1n prescindibles. Y adem\u00e1s: \u00bfhab\u00e9is visto los robots que diagnostican como si fueran m\u00e9dicos, con menos humanidad pero m\u00e1s memoria? Echad un vistazo a la m\u00fasica que compone el robot Emily Howell, poetas. Para hablar de m\u00ed: tengo un amigo que est\u00e1 programando un robot para hacer cr\u00f3nicas culturales. Ya hace tiempo que hay noticias escritas por robots en internet: clicas en ellas como un loco.<\/p>\n<p>Trump no es la soluci\u00f3n a esta revoluci\u00f3n. Al contrario: es una amenaza para los que ha prometido proteger. Clinton tampoco parec\u00eda mucho mejor en eso. Pero es Trump quien ha capturado el miedo, y el miedo es muy razonable. El miedo sabe m\u00e1s que nuestros pol\u00edticos. Mientras tanto, en Catalu\u00f1a asistimos a una batalla entre nost\u00e1lgicos de los 70 y nost\u00e1lgicos de los 90 -a ambos lados de la plaza Sant Jaume, por resumirlo. Tenemos un problema gigante en el mundo educativo, que por ahora parece el \u00fanico lugar donde todo el mundo que sabe se pone de acuerdo en que hay que empezar a poner manos a la obra para dar a los ni\u00f1os herramientas para encarar esta velocidad y dejar de embutirlos con unas cualidades que los robots ya tienen, y mejoradas. Incluso estas soluciones parecen a\u00fan borradores. Pero al igual que a finales del siglo XVIII, estar culturalmente preparados para la revoluci\u00f3n es lo que distingue a unos pa\u00edses de otros. Es el eje pol\u00edtico de nuestro presente, pero hablan s\u00f3lo profetas en el desierto. Quiz\u00e1s es porque el mercado del miedo con el que mercadean los pol\u00edticos es poco automatizable. Y no porque sea poco rutinario.<\/p>\n<p>ARA<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es sorprendente que se considere sorprendente la victoria de Trump<\/p>\n<p>Vicen\u00e7 Navarro<\/p>\n<p>P\u00fablico<\/p>\n<p>Lo que ha ocurrido en EEUU con la elecci\u00f3n del candidato republicano, el Sr. Donald Trump, era predecible. Y as\u00ed lo hab\u00eda yo indicado en un art\u00edculo reciente (ver \u201cDe lo que no se informa y\/o se conoce sobre las elecciones en EEUU\u201d, P\u00fablico, 18.10.16). En realidad, la posibilidad de que ocurriera lo que ha ocurrido se ha ido fraguando desde los a\u00f1os noventa, cuando el partido Dem\u00f3crata, bajo la presidencia del Sr. Bill Clinton, aplic\u00f3 toda una serie de pol\u00edticas de clara sensibilidad neoliberal (hasta entonces patrimonio del Partido Republicano), algo que tambi\u00e9n ocurri\u00f3 en el Reino Unido cuando el Sr. Tony Blair, dirigente del Partido Laborista, adopt\u00f3 las medidas neoliberales que hab\u00eda propuesto la Sra. Thatcher, dirigente del Partido Conservador. En realidad, y tal como he documentado en otro art\u00edculo, la Tercera V\u00eda del gobierno Blair estaba muy inspirada en las pol\u00edticas llevadas a cabo por la Administraci\u00f3n Clinton (ver \u201cEl fracaso del nuevo laborismo y del socioliberalismo\u201d. Sistema, 21.05.10).<\/p>\n<p>La derechizaci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata: el origen de la Tercera V\u00eda<\/p>\n<p>Estas pol\u00edticas neoliberales significaron un cambio notable de las pol\u00edticas del Partido Dem\u00f3crata heredadas del New Deal establecido por el presidente Roosevelt, y que justificaban que tal partido se presentara como el \u201cpartido del pueblo llano\u201d frente al instrumento pol\u00edtico del gran empresariado, representado por el Partido Republicano. Tales pol\u00edticas del New Deal (y m\u00e1s tarde de la Great Society) fueron sustituidas por pol\u00edticas neoliberales llevadas a cabo por el presidente Clinton, las cuales incluyeron la desregulaci\u00f3n en la movilidad del comercio y del capital financiero, inici\u00e1ndose toda una serie de tratados referidos como tratados de libre comercio, de los cuales el m\u00e1s importante fue el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canad\u00e1 y M\u00e9xico, conocido en ingl\u00e9s como NAFTA. Tal tratado era altamente impopular entre los sindicatos y entre las bases electorales del Partido Dem\u00f3crata, lo cual explica que la mayor\u00eda de los miembros del Partido Dem\u00f3crata en el Congreso no votaran a su favor. Solo los procedentes del sur de EEUU (que suelen ser los m\u00e1s conservadores) apoyaron dicho tratado, junto con la mayor\u00eda de los miembros del Partido Republicano. Tal aprobaci\u00f3n signific\u00f3 un giro importante en las pol\u00edticas del supuesto \u201cpartido del pueblo\u201d, el cual da\u00f1\u00f3, como era predecible, a los trabajadores de los sectores manufactureros (los sectores mejor pagados dentro de la fuerza laboral en EEUU), pues vieron sus trabajos desplazados a M\u00e9jico cuando sus empresas se trasladaron a aquel pa\u00eds, perdi\u00e9ndose con ello millones de buenos empleos en EEUU. Fue as\u00ed como el Partido Dem\u00f3crata favoreci\u00f3 extensamente el tipo de globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica que hemos conocido desde los a\u00f1os ochenta y noventa (iniciado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher). Este globalismo ha sido uno de los elementos que ha debilitado m\u00e1s a la clase trabajadora, pues el mundo empresarial ha utilizado contra el mundo de trabajo la amenaza de desplazarse a otros pa\u00edses en caso de no obtener concesiones en forma de bajada de salarios, de recortes en su protecci\u00f3n social y de deterioro de sus condiciones de trabajo.<\/p>\n<p>Tal globalizaci\u00f3n contribuy\u00f3 al alejamiento de la clase trabajadora del Partido Dem\u00f3crata. En realidad, la p\u00e9rdida de la mayor\u00eda del Partido Dem\u00f3crata en el Congreso (incluyendo el Senado) se debi\u00f3 a la masiva abstenci\u00f3n de la clase trabajadora en las elecciones al Congreso del 1994, despu\u00e9s de que el presidente Clinton aprobara en 1993 el NAFTA con el apoyo mayoritario del Partido Republicano. Fue entonces cuando ya se inici\u00f3 el enfado de la clase trabajadora. Como bien ha comentado el polit\u00f3logo Thomas Frank en su libro Listen, Liberal, a medida que el Partido Dem\u00f3crata fue distanci\u00e1ndose de la clase trabajadora, fue aumentando la influencia de la clase media profesional (personas con estudios superiores, incluyendo los universitarios) en los aparatos de tal partido. En realidad, fue el crecimiento de esta influencia, ejemplificada por la Administraci\u00f3n Clinton, la que caus\u00f3 el distanciamiento de la clase trabajadora, algo semejante a lo que ha estado ocurriendo con los partidos socialdem\u00f3cratas en Europa.<\/p>\n<p>El continuismo del neoliberalismo con Obama<\/p>\n<p>Tales pol\u00edticas han sido seguidas por el Presidente Obama, e incluso expandidas durante su mandato para incluir el proyectado tratado de libre comercio con los pa\u00edses del Pac\u00edfico y el intento de establecer otro con la Uni\u00f3n Europea (UE). No hay que olvidar que una de sus promesas electorales, realizadas en su primera elecci\u00f3n, hab\u00eda sido modificar el NAFTA, lo cual no hizo. La propuesta de los sindicatos era la de su eliminaci\u00f3n, a lo cual el presidente Obama no accedi\u00f3, sin ni siquiera modificarlo. Como consecuencia, los datos f\u00e1cilmente accesibles muestran un gran descenso de los salarios y de la protecci\u00f3n social, mayores causas de que las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales continuaran descendiendo, proceso que se hab\u00eda iniciado en los a\u00f1os ochenta, adquiriendo mayor descenso a partir de la plena expansi\u00f3n del proceso de globalizaci\u00f3n. Mientras las rentas del trabajo disminu\u00edan, las rentas derivadas del capital fueron subiendo, habiendo alcanzado niveles nunca vistos desde los a\u00f1os treinta del siglo XX (causa, por cierto, de la Gran Depresi\u00f3n).<\/p>\n<p>La segunda mayor ofensa a las clases populares por parte del socioliberalismo: la desregulaci\u00f3n de la banca<\/p>\n<p>Otra pol\u00edtica p\u00fablica introducida por el presidente Clinton fue la desregulaci\u00f3n de la banca, eliminando la separaci\u00f3n entre la banca comercial y la banca de inversi\u00f3n (y que exig\u00eda la Ley Glass-Steagall aprobada durante el mandato del presidente Roosevelt), medida propuesta por su Secretario del Tesoro (equivalente al Ministro de Finanzas), el Sr. Robert Rubin, que hab\u00eda sido codirector de la banca Goldman Sachs antes de incorporarse al gobierno del presidente Clinton. Esta medida desreguladora tuvo dos impactos sumamente negativos para el bienestar de las clases populares (y de la econom\u00eda). Tal desregulaci\u00f3n del capital financiero favoreci\u00f3 las burbujas especulativas, de las cuales la inmobiliaria afect\u00f3 particularmente a la clase trabajadora y a las clases medias de renta baja, que tuvieron que endeudarse profundamente para pagar precios abusivos de las viviendas, resultado del car\u00e1cter especulativo de las inversiones inmobiliarias. Esta desregulaci\u00f3n bancaria era resultado de la complicidad nueva que se estableci\u00f3 entre Wall Street y el Partido Dem\u00f3crata, que ha sido una constante de la Tercera V\u00eda, iniciada por Clinton y continuada por Obama.<\/p>\n<p>El resultado de tal complicidad es el rescate que el gobierno federal hizo de la banca cuando las burbujas especulativas estallaron, poniendo en peligro la viabilidad del sistema financiero, que estaba metido en la especulaci\u00f3n hasta la m\u00e9dula. Es significativo resaltar que ning\u00fan banquero haya ido a la c\u00e1rcel, a pesar de haber cometido delitos graves que afectaron muy negativamente el bienestar de las clases populares. En realidad, el enorme crecimiento de las rentas del capital se debe, en parte, a la gran expansi\u00f3n del capital financiero basada en un enorme endeudamiento de las clases populares, consecuencia a su vez del descenso de las rentas del trabajo. Hay que se\u00f1alar que dirigentes de la empresa Enron terminaron en la c\u00e1rcel durante la Administraci\u00f3n Bush. No as\u00ed los dirigentes de la banca en la Administraci\u00f3n Obama.<\/p>\n<p>El justificado y predecible enfado de la clase trabajadora<\/p>\n<p>Era obvio que se estaba acumulando un enfado que pod\u00eda apercibirse en el enorme descr\u00e9dito de las instituciones llamadas representativas en aquel pa\u00eds, y que son ocupadas por una de las clases pol\u00edticas m\u00e1s estables en el mundo capitalista avanzado, resultado del sistema de financiaci\u00f3n, predominantemente privado, del proceso electoral de aquel pa\u00eds, en un sistema bipartidista carente de proporcionalidad y que pr\u00e1cticamente imposibilita la entrada de nuevos partidos.<\/p>\n<p>Tal p\u00e9rdida de legitimidad se traduce en que la mayor\u00eda de la clase trabajadora no vota en EEUU. Tal clase representa aproximadamente el 52% de la poblaci\u00f3n estadounidense (un n\u00famero bastante pr\u00f3ximo a lo que la poblaci\u00f3n se\u00f1ala como su pertenencia, cuando se le pregunta si se considera de la clase alta, la clase media o la clase trabajadora). Al haber una relaci\u00f3n inversa entre nivel de renta y participaci\u00f3n en el proceso electoral, se deduce que la mitad de la poblaci\u00f3n estadounidense, por debajo de la media, es la que no vota (en EEUU solo votan entre un 52% y un 54% de la poblaci\u00f3n que podr\u00eda hacerlo), y pertenece a la clase trabajadora. En realidad, el descenso electoral del Partido Dem\u00f3crata est\u00e1 muy marcado por el creciente grado de abstenci\u00f3n de la poblaci\u00f3n obrera identificada con este partido. El cambio del Congreso de dem\u00f3crata a republicano que tuvo lugar en el a\u00f1o 1994, que he citado en un p\u00e1rrafo anterior, fue resultado del crecimiento de la abstenci\u00f3n obrera en respuesta a la aprobaci\u00f3n del NAFTA.<\/p>\n<p>La marginaci\u00f3n de la clase trabajadora<\/p>\n<p>El cambio de los partidos que electoralmente ten\u00edan como base central la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares hacia otros sectores y clases sociales (defini\u00e9ndose a s\u00ed mismos como partidos de las clases medias) fue resultado del cambio de composici\u00f3n de los aparatos de tales partidos, con un claro dominio de las clases profesionales, personas con educaci\u00f3n superior que asum\u00edan que o bien la clase trabajadora estaba despareciendo, o bien se estaba convirtiendo en clases medias. Esta llamada \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d de tales partidos incluy\u00f3 la adopci\u00f3n por su parte de elementos de la ideolog\u00eda neoliberal, que hab\u00eda sido transmitida desde los a\u00f1os ochenta por los partidos conservadores y liberales. En realidad, el Partido Dem\u00f3crata hoy est\u00e1 pr\u00f3ximo (sin estar afiliado) a la Internacional Liberal. Clinton fij\u00f3 esta nueva l\u00ednea. Tal neoliberalismo econ\u00f3mico, por cierto, redefini\u00f3 la pol\u00edtica social, enfatizando la importancia de la empresa privada (financiada p\u00fablicamente) en la gesti\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, tema que tratar\u00e9 en una secci\u00f3n posterior de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>Los costes de ignorar a la clase trabajadora<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n de clase social como categor\u00eda sociopol\u00edtica por parte del Partido Dem\u00f3crata (como tambi\u00e9n ha ocurrido con la socialdemocracia) implic\u00f3 el abandono de las pol\u00edticas redistributivas. El Partido Dem\u00f3crata (considerado con excesiva generosidad como la izquierda en EEUU) enfatiz\u00f3, en lugar de pol\u00edticas de clase, pol\u00edticas encaminadas a integrar a las minor\u00edas y a las mujeres en el sistema pol\u00edtico, basando su estrategia pol\u00edtica en combatir la discriminaci\u00f3n en contra de las minor\u00edas (negras y latinas) y en contra de las mujeres. Estas pol\u00edticas fueron, en parte, exitosas en incorporar estos grupos discriminados dentro de las instituciones pol\u00edticas de car\u00e1cter representativo y en la administraci\u00f3n p\u00fablica. Pero las mayores beneficiarias de estas pol\u00edticas fueron personas de clase media de renta alta, sin que en general afectaran al bienestar econ\u00f3mico y social de la mayor\u00eda de minor\u00edas y mujeres, que pertenec\u00edan a la clase trabajadora. El intento de integrar a las mujeres y a los negros (y en parte tambi\u00e9n a los latinos) en el sue\u00f1o americano no afect\u00f3 al bienestar de las clases populares. Las pol\u00edticas de identidad sin sensibilidad de clase (supuestamente desaparecida) no cambiaron el poder de la clase dominante del pa\u00eds. Solo cambiaron el color y el g\u00e9nero de las clases medias de renta alta. La victoria del presidente Obama, una persona negra, no afect\u00f3 al bienestar econ\u00f3mico de la clase trabajadora negra, mostrando los l\u00edmites de tal estrategia identitaria, en ausencia de unas medidas de tipo clasista.<\/p>\n<p>Y las elecciones del pasado 8 de noviembre han mostrado como la gran mayor\u00eda de las mujeres de clase trabajadora ha votado por Trump, que fue, de los dos candidatos (Trump y Clinton), el que acentu\u00f3 m\u00e1s el discurso de clase. Trump se present\u00f3 como el defensor del mundo del trabajo, haciendo referencia constante a que su gente eran las personas con escasa educaci\u00f3n, a las cuales el establishment pol\u00edtico del pa\u00eds denominaba como \u201cwhite trash\u201d (basura blanca). Y el primer punto que subray\u00f3 en su discurso en la noche de las elecciones fue que \u00e9l representaba a las personas olvidadas por el sistema. Vi\u00e9ndole en aquel momento, me recordaba el discurso de la l\u00edder del Partido Conservador brit\u00e1nico, la Sra. Theresa May, que tras otra gran sorpresa del establishment, el Brexit, promovi\u00f3 a partir de entonces que el Partido Conservador ten\u00eda que ser el partido de la clase trabajadora del Reino Unido. Mientras, la Sra. Clinton apelaba a las mujeres, habiendo definido a los seguidores de Trump como \u201cdeplorables\u201d, un adjetivo parecido a \u201cbasura\u201d.<\/p>\n<p>Siempre hab\u00eda alternativas que el establishment pol\u00edtico-medi\u00e1tico vet\u00f3<\/p>\n<p>En las \u00faltimas elecciones hubo la alternativa a Hillary Clinton, que hab\u00eda apoyado todas las pol\u00edticas de su esposo durante su mandato Se llamaba Bernie Sanders, el candidato en las primarias dem\u00f3cratas, socialista sin complejos, que siempre defendi\u00f3 los intereses de la clase trabajadora, Bernie Sanders, conocido por su integridad y compromiso con las clases trabajadoras, y que apostaba expl\u00edcitamente por una \u201crevoluci\u00f3n pol\u00edtica\u201d encaminada a democratizar las instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas del pa\u00eds, movilizando a grandes sectores de la clase trabajadora y a la juventud del pa\u00eds. Fue un terremoto dentro del Partido Dem\u00f3crata, y el aparato de tal partido se moviliz\u00f3 por todos los medios para parar tal candidatura, y ello a costa de perder las elecciones. La gran mayor\u00eda de encuestas mostraban que Sanders, cuando aparec\u00eda frente a Trump, sacaba mucho m\u00e1s apoyo popular que el que Clinton consegu\u00eda frente al candidato republicano. Sanders era la \u00fanica posibilidad de parar a Trump. Y su lenguaje, el de Sanders, era clasista, subrayado la conjunci\u00f3n de intereses de todas las razas y de todos los g\u00e9neros, unidos en sus reivindicaciones basadas en su clase. Este mensaje hubiera sido imbatible. Pero el nuevo Partido Dem\u00f3crata era incapaz de presentar esta imagen, pues el aparato estaba claramente conectado con la clase que se sent\u00eda amenazada con este enfoque de clase del candidato Sanders. La victoria de Clinton en las primarias desmoviliz\u00f3 a los votantes de Sanders, aumentando significativamente la abstenci\u00f3n, un aumento que ha sido fatal para Clinton, pues su adversario ten\u00eda movilizada a la clase trabajadora blanca y a los grupos extremistas claramente racistas, que apoyaron masivamente a su candidato, y en cambio la candidata Clinton ten\u00eda a sus bases desmovilizadas.<\/p>\n<p>Clase o raza y g\u00e9nero, o clase, raza y g\u00e9nero: los or\u00edgenes hist\u00f3ricos de este debate en EEUU<\/p>\n<p>El desconocido precedente de Sanders fue la candidatura del reverendo Jesse Jackson en 1988. Tal candidato en las primarias del Partido Dem\u00f3crata enfatiz\u00f3, en las primarias anteriores, en 1984, la necesidad de integrar a la poblaci\u00f3n negra en la sociedad estadounidense. Su eslogan fue \u201cOur time has come\u201d (nuestro tiempo ha llegado). Present\u00e1ndose como disc\u00edpulo de Martin Luther King y como \u201cla conciencia de EEUU\u201d, la recepci\u00f3n del establishment pol\u00edtico-medi\u00e1tico fue sumamente favorable. El New York Times escribi\u00f3 un editorial sumamente positivo. Fui asesor suyo en temas sociales y econ\u00f3micos en aquella campa\u00f1a, y ello a pesar de mi desacuerdo con la orientaci\u00f3n de la misma, pues si la intenci\u00f3n era llegar a ser presidente de EEUU, present\u00e1ndose como la voz de las minor\u00edas, no era el mejor m\u00e9todo para llega a tal puesto.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1988, en cambio, se present\u00f3 como el candidato de la clase trabajadora, siguiendo el consejo de algunos de sus asesores, incluy\u00e9ndome a m\u00ed. Form\u00f3 as\u00ed el movimiento Arco Iris (la Rainbow Coalition), que era la manera gr\u00e1fica de mostrar que cuando los trabajadores negros, los amarillos, los verdes y los blancos se unen, forman la mayor\u00eda. Y cuando en Baltimore, ciudad industrial, con una amplia clase trabajadora dividida por razas (obreros negros y obreros blancos), le preguntaron \u201c\u00bfc\u00f3mo conseguir\u00e1 usted el voto del obrero blanco?\u201d, respondi\u00f3 \u201chaci\u00e9ndole ver que tiene m\u00e1s com\u00fan con el obrero negro, por ser los dos obreros, que con su empresario por ser blanco\u201d. Con ello recuper\u00f3 el mensaje de Martin Luther King expresado una semana antes de ser asesinado, cuando asegur\u00f3 que el conflicto clave en EEUU era un conflicto de clases entre una minor\u00eda y una gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n compuesta por diferentes razas y etnias. Jesse Jackson consigui\u00f3 con ello casi la mitad de los delegados en la Convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata en Atlanta. Su programa inclu\u00eda \u201cpropuestas universalistas\u201d, como el establecimiento del Programa Nacional de Salud que, debido a la presi\u00f3n del Rainbow, fueron incluidas en la campa\u00f1a del Partido Dem\u00f3crata del 1988.<\/p>\n<p>Ahora bien, la fuerza de las izquierdas asust\u00f3 al Partido Dem\u00f3crata y el gobernador Clinton del Estado de Arkansas lider\u00f3 la campa\u00f1a para parar a las izquierdas, a la vez que hizo suya, en las elecciones en el a\u00f1o 1992, la petici\u00f3n de establecer un programa nacional de salud, que hab\u00eda sido muy movilizadora en la campa\u00f1a de Jackson del 1988. De ah\u00ed que, despu\u00e9s de ganar, estableciera un grupo de trabajo, liderado por su esposa, Hillary Clinton, del que Jesse Jackson y l\u00edderes sindicales insistieron que yo formara parte, invit\u00e1ndoseme a que les representara en tal grupo de trabajo. La Sra. Clinton, sin embargo, no apoy\u00f3 la propuesta de las izquierdas, que ped\u00edan que la gesti\u00f3n del sistema sanitario (que dese\u00e1bamos que fuera universal) se hiciera por parte del sector p\u00fablico en lugar de que lo hicieran las compa\u00f1\u00edas de aseguramiento sanitario privado, como ocurri\u00f3 y contin\u00faa ocurriendo ahora. El mantenimiento del enorme poder de tales compa\u00f1\u00edas en el sistema sanitario estadounidense es el origen del enorme gasto sanitario por un lado (19% del PIB), y de la gran impopularidad del programa (el 62% de estadounidenses est\u00e1n insatisfechos con la manera como se financia y gestiona la sanidad), incluido el Obamacare. Mi a\u00f1o de experiencia en la Casa Blanca, trabajando en aquel grupo de trabajo liderado por la Sra. Clinton, fue enormemente frustrante, pero de gran valor para entender c\u00f3mo funciona el poder en Washington, concluyendo que la complicidad de Washington con lo que se llama \u201cclase corporativa\u201d vac\u00eda de sentido aquella famosa frase que aparece en la Constituci\u00f3n de EEUU, \u201cWe, the people\u201d, debi\u00e9ndose a\u00f1adir que no es el pueblo, sino las grandes compa\u00f1\u00edas que dominan la econom\u00eda estadounidense, las que deciden en el gobierno. Y el Partido Dem\u00f3crata es una fuerza clave en tal entramado. De ah\u00ed la necesidad de hacer una revoluci\u00f3n pol\u00edtica, para democratizar el pa\u00eds. La marginaci\u00f3n del \u00fanico candidato, Bernie Sanders, que hizo tal propuesta, enormemente popular, augura una continuidad de la extrema derecha en el gobierno.<\/p>\n<p>Una \u00faltima observaci\u00f3n<\/p>\n<p>Como era predecible, los grandes medios de informaci\u00f3n no han explicado ni han entendido lo que est\u00e1 ocurriendo en EEUU. Durante toda la campa\u00f1a se han centrado en la figura de Trump, present\u00e1ndolo como un payaso. Es extraordinaria la enorme atenci\u00f3n que dieron a este personaje, intentando ridiculizarlo. Pero estos ataques movilizaron todav\u00eda m\u00e1s a las clases populares que odian a los establishments medi\u00e1ticos, hecho del cual Trump es consciente. Ni que decir tiene que Trump era y es una persona de gran astucia pol\u00edtica, que sabe bien c\u00f3mo canalizar el enorme enfado popular contra el establishment pol\u00edtico-medi\u00e1tico del pa\u00eds. Pero si no hubiera habido Trump, hubiera habido otro personaje, tan o incluso m\u00e1s a la derecha que \u00e9l. En realidad, algunos de los candidatos que derrot\u00f3 en la campa\u00f1a electoral en las primarias eran incluso m\u00e1s reaccionarios, queriendo prohibir, por ejemplo, el aborto.<\/p>\n<p>Este excesivo \u00e9nfasis en los personajes, frivolizando la pol\u00edtica, es la caracter\u00edstica de lo que se conoce como medios de informaci\u00f3n. Pero para entender lo que est\u00e1 pasando, hay que entender y conocer lo que ha estado pasando en EEUU, y que, por desgracia, los medios no citan. Presentar lo ocurrido, como he le\u00eddo en m\u00e1s de un reportaje, como una traici\u00f3n de las mujeres trabajadoras a la causa feminista, es no entender nada de lo que pasa en EEUU. Es urgente que las izquierdas, incluyendo los movimientos progresistas en defensa de las minor\u00edas y tambi\u00e9n los movimientos feministas, recuperen el concepto de clase en sus proyectos, pues la mayor\u00eda de cada uno de sus sujetos pertenecen a la clase trabajadora y clases medias de rentas medias y bajas, que constituyen la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n en EEUU y en cualquier pa\u00eds de capitalismo desarrollado. Olvidarse de la clase trabajadora ha sido lo que ha llevado al tsunami que estamos viendo a los dos lados del Atl\u00e1ntico Norte. As\u00ed de claro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antisistema JOSEP RAMONEDA ARA Paul Berman, ensayista americano, dice que el an\u00e1lisis pol\u00edtico se ha equivocado: \u00abFunciona sobre un principio \u00fanico, la analog\u00eda hist\u00f3rica, y nada en la historia americana es an\u00e1logo al \u00e9xito de Trump\u00bb. Habr\u00e1 tiempo para analizar lo que est\u00e1 fallando. 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