{"id":35773,"date":"2016-11-14T17:51:38","date_gmt":"2016-11-14T15:51:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-nostalgia-como-isotopia-politica\/"},"modified":"2016-11-14T17:51:38","modified_gmt":"2016-11-14T15:51:38","slug":"la-nostalgia-como-isotopia-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-nostalgia-como-isotopia-politica\/","title":{"rendered":"La nostalgia como isotop\u00eda pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Desde muy chico, incluso antes de hacer su primera comuni\u00f3n, Justo asist\u00eda a la misa mayor con su familia. Todas las tardes rezaban el rosario. En su casa o\u00eda relatos de santos, tambi\u00e9n de grandes batallas que transmit\u00edan a\u00fan el olor a la p\u00f3lvora. Hizo la carrera militar. Se cas\u00f3 con Carlota, hermana de militares, uno general, el otro coronel. Un ambiente pl\u00e1cido, envuelto en el aroma de tiempos eternos, repleto de grandezas, medallas al valor, al arrojo en el combate.<\/p>\n<p>En 1872 Carlota le dio un hijo, Jos\u00e9, que colmar\u00eda su paso por la vida. Resonaban tambores de sublevaci\u00f3n, alcanzaban hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de la ciudad las blasfemias liberales, las deshonras a la tradici\u00f3n que rebotaban en la pared del front\u00f3n del Sal\u00f3n Viejo de la Taconera. Un a\u00f1o despu\u00e9s estall\u00f3 la guerra. Justo, que ya era coronel, recibe la confidencia de que Dorregaray est\u00e1 a punto de cruzar la muga. Se re\u00fane con sus allegados que le despiden con sonrisas y l\u00e1grimas: \u00abel honor de nuestra familia est\u00e1 en juego\u00bb. Si no vuelve, Dios le acoger\u00e1 en su seno. Justo no pod\u00eda sospechar, su ambiente y su red emocional se lo imped\u00edan, que aquello era una gran ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>En mayo de 1873, en Eraul, ya hab\u00edan formado un ej\u00e9rcito de mil quinientos soldados. All\u00ed estaba al frente de ellos, junto a Ollo, Valdespina, Lizarraga, Radica. Al otro lado, los republicanos, espoleados por Castelar, un escritor metido a politiquillo de tres al cuarto. La victoria fue total. Toda batalla, sin embargo, tiene sus contratiempos. Y en esa los hubo. Justo, que no ver\u00eda ya la vuelta del pretendiente Carlos, que no participar\u00eda en la toma de Lizarra, ni en la m\u00edtica batalla de Montejurra, expirar\u00eda su \u00faltimo aliento. Fue enterrado en Lekunberri, bajo unos cipreses que le dar\u00edan sombra durante los d\u00edas m\u00e1s soleados del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Jos\u00e9, su hijo, no tuvo conciencia de aquella muerte. Creci\u00f3 entre los cari\u00f1os de su familia, colmado de fantas\u00edas guerreras, de tradiciones milenarias, de mantos de v\u00edrgenes que arropaban a los creyentes. Con 18 dej\u00f3 su Iru\u00f1ea y lleg\u00f3 a Toledo dispuesto a convertir su sue\u00f1o en realidad. Defender los valores de su comunidad, recuperar la grandeza de su patria, humillada por otros dos Jos\u00e9 como \u00e9l, Mart\u00ed y Rizal. En la Academia se convertir\u00eda en un hombre, hecho y derecho. Su primer destino ser\u00eda precisamente Cuba.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 con galones de capit\u00e1n. A\u00fan quedaban lejos las estrellas de su padre. Surc\u00f3 el mar hacia el norte de \u00c1frica, el Rif. Destino: Melilla. Vientos de guerra en Europa, la I Mundial, que aprovecharon los rife\u00f1os para mostrar su desapego a la madre patria, Espa\u00f1a. La sublevaci\u00f3n. Con sus regulares y con un nuevo colega a su derecha, un gallego de nombre Francisco Franco, Jos\u00e9 rechaz\u00f3 la afrenta de los infieles. El Dios \u00fanico y verdadero era el suyo: \u00abRegular, soldado espa\u00f1ol, valiente soldado. Se\u00f1or ten piedad, se\u00f1or cuida a tus hijos Se\u00f1or\u00bb, plegaria antes del combate.<\/p>\n<p>En 1920 ten\u00eda ya el mando de Tetu\u00e1n, luego el de Melilla, el de Larache. Y al fin ten\u00eda tambi\u00e9n alguien a quien enfrentar, Abd el-Krim. Un infiel que renegaba de su patria y que dirig\u00eda a una turba de ingratos. En 1921 los insurgentes rife\u00f1os matar\u00edan a 10.000 espa\u00f1oles en Annual. Tremendo varapalo. La comunidad se tambale\u00f3. \u00bfEra el dios musulm\u00e1n m\u00e1s poderoso que el cat\u00f3lico? No hubo tiempo para resolver esa falsa ecuaci\u00f3n. Por la puerta grande. Golpe de Estado en Espa\u00f1a y los militares, los verdaderos sostenes de la patria, marcar\u00edan el rumbo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 se sinti\u00f3 reconfortado. Su amigo Primo de Rivera le concedi\u00f3 un t\u00edtulo nobiliario, el marquesado del Monte Malmusi, el monte de las palomas, donde Abd el-Krim fue derrotado. Ya no era solo un destacado militar, teniente general, sino un noble. Como los que se pavoneaban por la reci\u00e9n abierta Gran V\u00eda de Madrid, desde la puerta de Alcal\u00e1 hasta la Plaza de Espa\u00f1a. Pero, \u00bfun nombre infiel para su nobleza? Primo de Rivera accedi\u00f3 a sus ruegos y cambi\u00f3 el t\u00edtulo de Malmusi por el de Marqu\u00e9s del Rif. Ahora, su padre Justo, a la sombra de los cipreses de Lekunberri, estar\u00eda orgulloso de su reto\u00f1o.<\/p>\n<p>Tiempos convulsos. Fue nombrado director de la Guardia Civil en 1928. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, sin embargo, retornar\u00edan los contumaces blasfemos, los malos espa\u00f1oles, espoleados por una caterva de obreros que so\u00f1aban hacer la revoluci\u00f3n roja, como la que hab\u00eda echado al zar en la Rusia imperial. La Segunda Rep\u00fablica espa\u00f1ola. En 1932, aquel Gobierno republicano le zarande\u00f3. Le traslad\u00f3 de la direcci\u00f3n de la Benem\u00e9rita a la de Carabineros y luego a la Capitan\u00eda General de Andaluc\u00eda. As\u00ed que, rememorando a Primo de Rivera, prepar\u00f3 un golpe de Estado. La huelga general de comunistas y anarquistas, y las dudas de sus aliados naturales, los carlistas, dieron al traste con su proyecto.<\/p>\n<p>Condenado a muerte e indultado por Niceto Alcal\u00e1-Zamora, fue internado en El Dueso, c\u00e1rcel emblem\u00e1tica donde las haya. Negocios entre bambalinas y destierro pactado a Estoril (Portugal). Aquellos rojos que hab\u00edan frustrado su golpe ganaron las elecciones a Cortes espa\u00f1olas en febrero de 1936 y vuelta a empezar. Emilio, un general con sus mismas convicciones en el Rif y compa\u00f1ero en la asonada de 1932, est\u00e1 a su lado en el nuevo golpe de Estado. Amigos hasta la muerte.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue, porque Jos\u00e9, Jos\u00e9 Sanjurjo, muri\u00f3 en accidente de aviaci\u00f3n, ten\u00eda tantos trastos y recuerdos que su peso fue fatal para un peque\u00f1o cacharro brit\u00e1nico que no remontar\u00eda el vuelo cuando despegaba de Cascais. Emilio, Emilio Mola Vidal, su amigo, fallecer\u00eda en otro accidente de avi\u00f3n once meses despu\u00e9s, esta vez en el Cerro Perejil, no el Laila \u00e1rabe que reivindica la realeza marroqu\u00ed cerca de Gibraltar, sino en Burgos. Un Mola que hab\u00eda sembrado Nafarroa, de donde hab\u00eda sido gobernador militar, de viudas y hu\u00e9rfanos.<\/p>\n<p>El destino uni\u00f3 a Jos\u00e9 y a Emilio, al igual que en vida, tambi\u00e9n en su muerte. Ambos ser\u00edan enterrados en un columbario en Iru\u00f1ea, en 1942, bajo una pompa propia de un imaginario que desde hoy tratar\u00edamos como psic\u00f3tico. Los restos de Mola fueron trasladados al Monumento a los Ca\u00eddos en 1961. Los de Sanjurjo, desde la cripta de la catedral de Iru\u00f1ea.<\/p>\n<p>Dicen que los sapiens somos los \u00fanicos animales que podemos imaginar cosas. Yuval Noah Harari va m\u00e1s all\u00e1 al se\u00f1alar que la dominaci\u00f3n del sapiens se debe a que somos capaces de tejer una red (inter)subjetiva de sentido. Una red de leyes, fuerzas, entidades y lugares que existen en nuestra imaginaci\u00f3n com\u00fan. La nostalgia es una de ellas. La nostalgia como isotop\u00eda (l\u00ednea tem\u00e1tica), como un arquetipo de memoria colectiva.<\/p>\n<p>Ah\u00ed concurre, precisamente, el encuentro simb\u00f3lico de Sanjurjo y Mola en la cripta del antiguo Monumento a los Ca\u00eddos de Iru\u00f1ea. Un icono para moldear la conciencia colectiva, desde 1939 a 2015. Para valorar en determinada posici\u00f3n pol\u00edtica, social y cultural todo aquello que representaban, en ese imaginario construido para dominar la escena anterior y la actual a trav\u00e9s de una nostalgia de valores castrenses, religiosos, patrios.<\/p>\n<p>Pero los tiempos cambian. Es la evoluci\u00f3n humana, una evoluci\u00f3n inevitable. Tarde o temprano. As\u00ed ha sucedido siempre y as\u00ed suceder\u00e1. Se desmoron\u00f3 la simbolog\u00eda fara\u00f3nica que se alarg\u00f3 durante tres mil a\u00f1os. Se desmorona, es obvio, la franquista, al menos en nuestro entorno comunitario.<\/p>\n<p>La perspectiva, adem\u00e1s de cerrar heridas (otro cap\u00edtulo abierto: las cerradas hasta hace bien poco lo hab\u00edan sido a golpe de sable y fusil), nos trasladar\u00e1 a la historia. Porque la historia tal y como la llamamos no es m\u00e1s que relato. Y en el nuevo relato que se est\u00e1 tejiendo sin nostalgia (\u00bfqu\u00e9 nostalgia podemos tener los eternos oprimidos, vejados y ejecutados) se tratar\u00e1 a aquellos iconos como lo que fueron, historias de ficci\u00f3n, cuentos macabros (que lo fueron) y desviaciones patol\u00f3gicas de unos protagonistas que se creyeron ungidos por un ser supremo al que la ciencia hace tiempo descart\u00f3.<\/p>\n<p>Gara<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde muy chico, incluso antes de hacer su primera comuni\u00f3n, Justo asist\u00eda a la misa mayor con su familia. Todas las tardes rezaban el rosario. 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