{"id":35524,"date":"2016-10-03T09:33:36","date_gmt":"2016-10-03T07:33:36","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-guerra-que-perdimos\/"},"modified":"2016-10-03T09:33:36","modified_gmt":"2016-10-03T07:33:36","slug":"la-guerra-que-perdimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-guerra-que-perdimos\/","title":{"rendered":"La guerra que perdimos"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reivindicar la victoria en una contienda que tuvo decenas de miles de muertos, centenares de miles en el Estado, no parece demasiado apropiado para los tiempos que vivimos.<\/p>\n<p><div style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan cuando aquella guerra tuvo como previo un golpe de estado y como consecuencia posterior la ejecuci\u00f3n en retaguardia de buena parte de la oposici\u00f3n republicana, anarquista y abertzale, y la continuidad en una dictadura que desapareci\u00f3 por muerte dulce.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Tampoco parece muy adecuado hacerlo cuando aquella ideolog\u00eda golpista fue derrotada en el planeta, con la Segunda Guerra mundial de por medio, cuando el Estado surgido de la sarracina no fue acogido en Naciones Unidas y cuando sus aliados, la Alemania nazi y la Italia fascista, fueron vencidos y sus dirigentes, en menor medida que la esperada, fueron condenados y ejecutados en Nuremberg. Conocemos de sobra las secuelas de aquella ideolog\u00eda excluyente. En Gurs, en Mathausen, Treblinka, Auschwitz, pero tambi\u00e9n en Oion, Gernika, Ezkaba o Hernani.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Hacerlo por apego a los suyos, como lo ha realizado el se\u00f1or Fern\u00e1ndez D\u00edaz, ministro del Interior, puede servir para entender la reivindicaci\u00f3n victoriosa. Su padre, como es sabido, fue teniente coronel del Ej\u00e9rcito victorioso. Puede ser una raz\u00f3n que Freud la destacar\u00eda como un complejo de Edipo negativo. O quiz\u00e1s un s\u00edndrome de Wendy, tal y como lo refiere el psic\u00f3logo Jaime Lira. Me inclino m\u00e1s por esta \u00faltima posibilidad, tras comprobar tantas y tantas referencias que acarrea el se\u00f1or ministro hacia v\u00edrgenes, santos y dem\u00e1s venerables gu\u00edas de su actividad. La inestabilidad e inseguridad personal, resuelta por sus antecesores, biol\u00f3gicos o imaginarios.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Estas probables explicaciones laterales no resuelven mis dudas. \u00bfPor qu\u00e9 reivindicar la victoria franquista cuando la historia la conden\u00f3, los motivos quedaron descartados y denunciados por la comunidad internacional y las formas fueron tan extremadamente brutales como para que la palabra \u00ab\u00e9tica\u00bb desapareciera del diccionario espa\u00f1ol?<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or Fern\u00e1ndez D\u00edaz ha elegido, adem\u00e1s, un contexto b\u00e9lico hist\u00f3rico para hacerse fuerte en su convicci\u00f3n. Tambi\u00e9n, otro pol\u00edtico, que tiene que ver, en lo fundamental, con la decisi\u00f3n del Ayuntamiento de Iru\u00f1ea de devolver los restos de Emilio Mola y Jos\u00e9 Sanjurjo, los autores materiales e intelectuales del golpe de 1936, a sus familias. Al ministro del Interior, esta decisi\u00f3n, tan l\u00f3gica como racional, le ha llevado a esa reivindicaci\u00f3n que citaba en los p\u00e1rrafos anteriores: \u00abquieren ganar ahora la guerra que perdieron\u00bb.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, perdimos una guerra, miles y miles de hombres y mujeres que habr\u00edan aportado a nuestro acerbo colectivo lo mejor, social, pol\u00edtica, ideol\u00f3gica y humanamente. La perdimos y les perdimos a ellas y a ellos. Porque los vencedores se cuidaron muy bien de rematar a los heridos, de buscar a los escondidos, de apalear a los detenidos, de ejecutar a los presos, de vengarse en sus familias. Y construyeron un relato digno del s\u00edndrome de Wendy. La patria (espa\u00f1ola) y el verbo divino les hab\u00eda asignado una tarea encomiable, la misma que a Hitler en Alemania. Eliminar al diferente.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Pero la guerra, se\u00f1or Fern\u00e1ndez, concluy\u00f3 hace casi ocho d\u00e9cadas, la dictadura cuatro. As\u00ed fue, \u00bfno? Mantuvieron sus mentiras mesi\u00e1nicas durante a\u00f1os, inculcando a las nuevas generaciones cuentos macabros de superioridad, de reserva espiritual, con el miedo metido hasta el tu\u00e9tano de que si alguien se mov\u00eda en aquella fotograf\u00eda gris, ser\u00eda eliminado. Y si el movimiento se generalizaba, la vuelta a las armas, nuevamente como deber patri\u00f3tico y divino, que acabar\u00eda como en 1936. \u00bfPor qu\u00e9 remover en un escenario supuestamente democr\u00e1tico algo tan tir\u00e1nico como lo que hizo su padre y los militares de post\u00edn de su cuartel?<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Durante cuarenta a\u00f1os negaron que las cunetas albergaran m\u00e1s all\u00e1 de barro, lodo o asfalto. Con la ley de amnist\u00eda de 1977 reconocieron que, quiz\u00e1s, como ahora, los agentes del r\u00e9gimen cometieran algunos abusos. Ovejas descarriadas. Hasta 2002 cerraron todas las puertas a que se supiera la verdad, vetaron investigaciones, quemaron toneladas de documentos, aunque reconocieron la condici\u00f3n a quienes perdieron la guerra. Hasta entonces eran \u00fanicamente esbirros ap\u00e1tridas, sustentados por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Lucifer, a parte iguales. Y lo hicieron porque las c\u00e1maras de televisi\u00f3n europeas se trasladaron a las fosas que comenzaban a destripar familiares y asociaciones populares. Hasta 140.000 hombres y mujeres hab\u00edan sido tambi\u00e9n despose\u00eddos de su condici\u00f3n humana. Yac\u00edan en cunetas, como perros. Abrir fosas era reabrir heridas, dijo el se\u00f1or Fern\u00e1ndez. \u00bfDe qui\u00e9n, se\u00f1or ministro? \u00bfDe su padre y sus colegas?<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Cuando en 2014, Pablo de Greiff, el relator de Naciones Unidas para desapariciones forzosas le visit\u00f3, su respuesta, la de su Gobierno, caus\u00f3 perplejidad: \u00abNo hay inter\u00e9s ni de las familias ni de la sociedad por los desaparecidos de la guerra y del franquismo. Por eso hemos cerrado la Oficina de Atenci\u00f3n a las V\u00edctimas del franquismo\u00bb. Tras una gira por el Estado, De Greiff hab\u00eda constatado justamente lo contrario. El camino de la victoria se manten\u00eda en el tiempo.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Se ha dicho hasta la saciedad que la Transici\u00f3n gener\u00f3 un \u00abborr\u00f3n y cuenta nueva\u00bb. Se ha lanzado el lema \u00abcon la guerra perdimos todos\u00bb. Se nos ha querido convencer que el futuro necesita la reconciliaci\u00f3n. Al parecer, pura ret\u00f3rica. Fern\u00e1ndez D\u00edaz ha rescatado ese apocal\u00edptico discurso de Areilza, el primer alcalde franquista de Bilbo: \u00ab\u00a1Vaya que s\u00ed ha habido vencedores y vencidos!; ha triunfado la Espa\u00f1a, una, grande y libre. Ha ca\u00eddo vencida para siempre esa horrible pesadilla siniestra y atroz que se llamaba Euzkadi\u00bb.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">De eso se trata se\u00f1or Fern\u00e1ndez D\u00edaz. De que esa terrible pesadilla que es \u00abEuzkadi\u00bb, nuestra Euskal Herria, haya podido revolcar la historia. Y lo que deber\u00eda ser algo as\u00ed como la \u00absoluci\u00f3n final\u00bb que proclamaron a los cuatro vientos nazis y fascistas, no se cumpli\u00f3. El quid, su problema, no es que los restos de Mola o Sanjurjo se encuentren enterrados aqu\u00ed o all\u00e1, sino que el mausoleo que los acoge pertenezca a un Ayuntamiento dirigido por los nietos y nietas de quienes precisamente los dos golpistas, especialmente Mola, ordenaron desaparecer de la faz de la tierra. Efectivamente, fueron enviados al infierno, a las cunetas, pero sus descendientes ganaron espacios, con tes\u00f3n, con la fortaleza que Mola hizo desaparecer, para desmontar aquel objetivo de limpieza pol\u00edtica. Y aqu\u00ed estamos, recuperados tras ser noqueados una y otra vez.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 ahora se acuerda y reivindica que ganaron una guerra? Era una fuller\u00eda, se\u00f1or Fern\u00e1ndez D\u00edaz. Le hac\u00eda una pregunta pero ya ten\u00eda previamente la respuesta. No consiguieron asimilar a las generaciones posteriores. No lo consiguieron a pesar de que el empe\u00f1o que pusieron fue extraordinario. A pesar de que el coste que sufrimos los que perdimos la guerra fue tambi\u00e9n y exponencialmente descomunal. No podemos dejar de pensar en ellas y en ellos ni un solo instante. Por eso los homenajes, los recuerdos, las recuperaciones de restos, la implosi\u00f3n de sus esperanzas, la vida despu\u00e9s de la muerte.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Ese es el quid. Hemos honrado la experiencia vital de quienes nos precedieron, sus ilusiones, y estamos encaminados para alcanzar, asimismo, sus objetivos pol\u00edticos. Orgullosos y con la cabeza bien alta. Quiz\u00e1s no pueda decir lo mismo se\u00f1or Fern\u00e1ndez D\u00edaz a los suyos. Ganaron la guerra que provocaron precisamente para ganarla. Y ahora, resulta que los hijos de aquellos matarifes no han sido capaces de mantener la victoria. Complejos, s\u00edndromes&#8230; Necesitan una buena terapia y un oasis en su desierto si de verdad quieren ser, alg\u00fan d\u00eda, dem\u00f3cratas. Porque la democracia no es un per\u00edodo t\u00e1ctico, como piensan ustedes, sino el objetivo final de cualquier sociedad que se diga justa.<\/div>\n<\/p>\n<p>NAIZ<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reivindicar la victoria en una contienda que tuvo decenas de miles de muertos, centenares de miles en el Estado, no parece demasiado apropiado para los tiempos que vivimos. 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