{"id":35482,"date":"2016-09-27T13:54:46","date_gmt":"2016-09-27T11:54:46","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/duino-los-acantilados-del-angel\/"},"modified":"2016-09-27T13:54:46","modified_gmt":"2016-09-27T11:54:46","slug":"duino-los-acantilados-del-angel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/duino-los-acantilados-del-angel\/","title":{"rendered":"Duino, los acantilados del \u00e1ngel"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primitivo castillo medieval, actualmente en ruinas, alberg\u00f3 a Dante. Ya en el siglo XX fue el refugio dorado donde Rilke (1875-1926) escribi\u00f3 sus \u2018Eleg\u00edas de Duino\u2019. Hoy es un museo que evoca los m\u00e1s bellos \u2013y tambi\u00e9n terribles\u2013 momentos de Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-35478\" alt=\"duino1\" height=\"265\" width=\"468\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino1.png\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino1.png 468w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino1-300x170.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 468px) 100vw, 468px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Panor\u00e1mica de los acantilados de Duino, desde el sendero Rilke, con las ruinas del viejo castillo medieval, y el pe\u00f1\u00f3n de Dante (Il Sasso di Dante) Lisbeth Salas (FOTOS)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Duino <\/strong>es una fortaleza abrupta, sobre escarpadas rocas que dominan el Adri\u00e1tico. Cuando soplan los vendavales, las aguas azules se tornan turbias y verdes. Pero, en primavera y en verano, sus jardines se llenan de flores: margaritas, cicl\u00e1menes, iris, hortensias, macizos de rosas y las bayas rojas de los al\u00admeces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue aqu\u00ed donde <strong>Rilke <\/strong>alcanz\u00f3 la hondura de su viaje interior, escribiendo unas <em>Eleg\u00edas <\/em>que son ya un libro de iniciaci\u00f3n al misterio. Y ser\u00e1 aqu\u00ed donde comprender\u00e1 que el hombre moderno de Occidente, con su terror a la muerte, ha roto el camino que siguen los \u00e1ngeles para comunicarse con los vivos, dej\u00e1ndonos sumidos en la ignorancia y en la angustia de una existencia sin revelaci\u00f3n ni futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El camino de las aguas ocultas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se llega a Duino desde Trieste por una carretera, o por una v\u00eda f\u00e9rrea que orilla el mar; y, en direcci\u00f3n contraria, s\u00f3lo hay unos ciento cincuenta kil\u00f3metros desde Venecia. Todas estas tierras italianas, desde las lagunas de Grado hasta la monumental Aquileia, con su extraordinaria \u00adbas\u00edlica, tienen una apasionante historia. Romanos y bizantinos dejaron aqu\u00ed se\u00f1ales misteriosas e in\u00addelebles: esculturas, mosaicos y frescos que encierran mensajes cr\u00edpticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un paisaje m\u00edstico y mist\u00e9rico. Hasta las gemas \u2013\u00f3nice, amatista, cristal de roca\u2013 llevan el senhal de la Reina de la Noche. Hay que buscarlas, pero se encuentran; igual que los r\u00edos desaparecen en la roca. Se oyen cuando pasan debajo de las iglesias, abri\u00e9ndose camino por cavidades subterr\u00e1neas. Murmuran en oscuras tonalidades menores, como oraciones de r\u00e9quiem. Se deslizan bajo tierra, sin perder su cauce. Pero, entre lo oculto y lo visible, hay s\u00f3lo una muerte aparente: un silencio, una pausa, un concierto que vuelve siempre a su tonalidad dominante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viejo castillo data del siglo X, pero desde el siglo XVI pertenece a la familia Della Torre di Valsassina, m\u00e1s conocidos hoy por su nombre alem\u00e1n de Thurn und Taxis. La fortaleza fue reconstruida, a lo largo de los a\u00f1os, en un emplazamiento m\u00e1s alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bajo la estrella de Marie von Thurn<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marie von Thurn conoci\u00f3 a Rilke en Par\u00eds, en 1909, y le invit\u00f3 a pasar unos d\u00edas en el castillo de Duino. \u00c9l acababa de cumplir treinta y cuatro a\u00f1os, ya hab\u00eda publicado algunos libros, y era un poeta apreciado en medios muy elitistas de la intelectualidad y del arte. Hab\u00eda trabajado como secretario de Rodin \u2013un empleo que acab\u00f3 de mala manera, cuando el escultor le acus\u00f3 de beneficiarse de sus relaciones\u2013 y sobreviv\u00eda con una econom\u00eda muy apurada, sin poder ayudar a su esposa, y a su hija de corta edad; aunque el amparo de sus mecenas le permit\u00eda moverse incansablemente por toda Europa y mantener relaciones con algunas de las mujeres m\u00e1s bellas e inteligentes de su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-35479\" alt=\"duino2\" height=\"289\" width=\"433\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino2.png\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino2.png 433w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino2-300x200.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 433px) 100vw, 433px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Entrada principal de la fortaleza reconstruida, edificada sobre los acantilados del mar Adri\u00e1tico, al fondo (.)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La princesa Marie ten\u00eda ya los cabellos grises, recogidos en rizos sobre la frente. Su edad y la estabilidad de su matrimonio le daban la ventaja de que sus relaciones de amistad con el poeta no se prestaban a chismes ni a dudosas interpretaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke se dio cuenta enseguida de que Marie von Thurn hab\u00eda nacido con una delicadeza interior y un sentimiento instintivo del arte. Hablaba con autoridad moral, y no se dejaba avasallar por intelectuales ni acad\u00e9micos. La libertad de sentimientos era, para ella, tan importante como el pensamiento libre. Sab\u00eda pensar con el coraz\u00f3n y eso, precisamente, la hac\u00eda tan especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter animoso y optimista de la princesa era como un b\u00e1lsamo para el temperamento depresivo del poeta. Hab\u00eda sido educada entre versos de Dante y Petrarca, partituras de Beethoven y de Mozart, y encajes de Venecia. Ya de ni\u00f1a hab\u00eda conocido a Franz Liszt y a Johann Strauss, invitados en el castillo de su familia. Escrib\u00eda con sencillez y claro estilo, traduc\u00eda varios idiomas, y tocaba el piano. Decoraba sus casas con gusto, porque era sensible para el arte, y sab\u00eda elegir cuadros, muebles y tapicer\u00edas, intercalando entre grabados rom\u00e1nticos las magn\u00edficas fotograf\u00edas que ella misma hac\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marie apareci\u00f3 en la existencia de Rilke como un milagro. Y, con ella, llegaron, en m\u00e1gico vuelo, las figuras de la mitolog\u00eda inici\u00e1tica de los trovadores y los caballeros andantes: castillos y torres, ruise\u00f1ores y escudos, tapices y puentes, cadenas e iglesias, senhals misteriosas del mundo oculto. \u00bfD\u00f3nde mejor que una costa de roca y de niebla para leer mensajes ocultos? \u00bfD\u00f3nde mejor para apaciguar la raz\u00f3n y abrirse a la sabidur\u00eda del coraz\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde mejor para esperar y encontrar al \u00c1ngel?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl peque\u00f1o reino de all\u00e1 arriba\u201d, lo llamaba Rilke: \u201cEse universo habitado y denso de recuerdos, con la ventana que se asoma sobre la inmensidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke descubri\u00f3 aqu\u00ed un juego que acabar\u00eda teniendo mucha importancia en su vida, porque ser\u00eda el origen de las Eleg\u00edas de Duino: hablar con los esp\u00edritus, con los \u00e1ngeles y con los fantasmas. Todos cuantos le conocieron ten\u00edan la impresi\u00f3n de que se convert\u00eda \u2013por un enigm\u00e1tico don\u2013 en el habitante \u00adesperado por las sombras de los castillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El laberinto de las puertas secretas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke era h\u00e1bil para buscar su partitura y, con el tiempo, ir\u00eda interpretando a la perfecci\u00f3n su gui\u00f3n de ni\u00f1o del castillo. Se pasaba el d\u00eda removiendo cajones en el desv\u00e1n y descubriendo secretos que divert\u00edan enormemente a la princesa. Un d\u00eda desempolv\u00f3 un sill\u00f3n destartalado que adopt\u00f3 para su uso personal, explicando que hab\u00eda en \u00e9l un esp\u00edritu escondido que le era af\u00edn. Otro d\u00eda encontr\u00f3 unos retratos de las difuntas hermanas de la princesa. Y, en otra ocasi\u00f3n, descubri\u00f3 un ba\u00fal antiguo con sombreros que hab\u00edan pertenecido a la madre de Marie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La princesa reserv\u00f3 para Rilke un dormitorio en una esquina del castillo que ofrec\u00eda vistas hacia el jard\u00edn y el mar. Ten\u00eda debajo una terraza con rosales, y se llegaba hasta ella por una escalerilla que con\u00adduc\u00eda, tambi\u00e9n, a un peque\u00f1o oratorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Duino no puede abarcarse ni comprenderse en un momento. El castillo es tan sobrecogedor y solemne, que nuestro coraz\u00f3n necesita tiempo para adaptarse a su grandeza. En las noches de luna s\u00f3lo se oye el canto de los ruise\u00f1ores: docenas, cientos, miles. Pero, a veces, se viste con una luz l\u00f3brega, como si no quisiera aceptarnos. Entonces nos damos cuenta de que es inmenso, antiguo, construido por caballeros y seres que conoc\u00edan los caminos de peregrinaci\u00f3n y las llamadas del misterio. El encantamiento hostil s\u00f3lo dura unas horas. Y, al poco rato, sonr\u00ede con una alegr\u00eda caprichosa, como si se disculpase de su grandeza que le hace parecer terrible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-35480\" alt=\"duino3\" height=\"283\" width=\"424\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino3.png\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino3.png 424w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino3-300x200.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 424px) 100vw, 424px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Duino (.)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta pas\u00f3 la tarde de su llegada asomado al balc\u00f3n. La princesa Marie le miraba inquieta, porque sab\u00eda que all\u00ed se cumpl\u00eda un destino. Rilke se conmov\u00eda al pensar que Dante se hab\u00eda sentado en el gran islote blanco, a los pies del castillo. Sus lecturas de juventud en Florencia, le acud\u00edan alborotadamente al coraz\u00f3n. Los pescadores del lugar llaman a esta roca Il Sasso di Dante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke se convertir\u00eda con los a\u00f1os en el ni\u00f1o travieso de la princesa. No hab\u00eda puerta secreta en el castillo que no conociese, ni desv\u00e1n que no hubiese registrado ni caj\u00f3n que no hubiese abierto. Era un voyeur de los esp\u00edritus y desenterraba los recuerdos m\u00e1s ocultos. No hac\u00eda, en cierta manera, m\u00e1s que repetir los juegos de su infancia. Siempre tuvo esta afici\u00f3n por el teatro. Pero el castillo era el escenario m\u00e1s \u00addivertido. En cualquier caj\u00f3n pod\u00eda encontrarse una cajita de m\u00fasica con la figura de un ruise\u00f1or, un \u00adespejo, un cuaderno escrito con \u00adcaligraf\u00eda antigua, o un perfume ex\u00f3tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde 1910, la princesa le invit\u00f3 a pasar temporadas en el castillo de Duino. El \u00e1ngel hab\u00eda trazado as\u00ed el vuelo del poeta; as\u00ed de sencillo, como se realizan todos los designios, como canta el ruise\u00f1or a la hora en que debe cantar, y como, en una de las cartas antiguas que Rilke desempolv\u00f3 en el castillo, encontrar\u00eda una inscripci\u00f3n misteriosa: \u201cSe acerca el ruise\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, as\u00ed nacer\u00e1 un d\u00eda la Primera Eleg\u00eda de Duino. Iba caminando, al pie de los muros del castillo en un d\u00eda de bora \u2013el viento furioso, el mar azul y plata\u2013, cuando oy\u00f3 una voz en la tormenta: \u201cWer, wenn ich schriee, h\u00f6rte mich denn aus der En gel Ordnungen?\u201d (\u00bfQui\u00e9n pues, si yo gritase, me oir\u00eda desde los coros de los \u00e1ngeles?).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El doble fondo de la realidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke es, probablemente, el poeta que mejor ha comprendido que la creaci\u00f3n nos necesita \u2013el mundo necesita al hombre\u2013 porque toda memoria est\u00e1 esperando que la rastreen. Probablemente la falta de comunicaci\u00f3n que hab\u00eda tenido en su ni\u00f1ez con su padre, le permit\u00eda ahora valorar la importancia de poder dirigirse al Creador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1ngel pertenece al tiempo sin horas, a la plenitud, y al universo ya creado y reposado. Pero nosotros, las criaturas, podemos percibir \u2013en la escala reducida del esp\u00edritu humano- el quantum de su luz, su rastro, su memoria; igual que el fruto de la higuera encierra de forma perfecta una flor secreta, perfumada y pura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta explicaba sabiamente a Marie von Thurn su concepto espacial de la vida: \u201cNo analizamos nuestros problemas en toda su profundidad y no nos damos cuenta de que tienen, por decirlo as\u00ed, un doble fondo. Y todos nuestros esfuerzos por llegar hasta el fondo de las cosas se detienen en el falso nivel. \u00bfEn qu\u00e9 momento va a abrirse el caj\u00f3n secreto? Eso no depende de nuestra habilidad, sino que un gesto involuntario y fortuito \u2013quiz\u00e1s un descuido\u2013 nos permitir\u00e1 descubrir el resorte, en el momento menos pensado\u201d. \u00a1Idea genial la del doble fondo, porque mucha gente organiza su vida en un \u00fanico nivel, sin sospechar jam\u00e1s la existencia del caj\u00f3n oculto!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke, con sus dotes de m\u00e9dium, captaba sensaciones extra\u00f1as y repet\u00eda cosas misteriosas que \u201co\u00eda en las noches de insomnio, cuando estaba solo en el castillo\u201d. A la princesa Marie le impresionaban estas confesiones, y pod\u00eda comprobar que se trataba de experiencias verdaderas, ya que Rilke citaba detalles y circunstancias de su infancia que nadie m\u00e1s que ella conoc\u00eda ni pod\u00eda conocer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El piano de Liszt suena en Duino<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marie von Thurn interpretaba a sus m\u00fasicos preferidos en el piano B\u00f6sendorf del castillo; el mismo en el que hab\u00eda tocado Liszt. Ella sab\u00eda encontrar la risa dulce de Mozart en el sencillo andante del Concierto 21. Se sentaba al piano y, en el tiempo so\u00f1ador, le esperaba \u2013como una madre levanta a un ni\u00f1o que tropieza\u2013 para recogerle en su honda mirada de extrav\u00edo y de dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La terraza se asomaba al mar. Protegida por una balaustrada de piedra, ten\u00eda en el centro una fuente veneciana de m\u00e1rmol, en la que la princesa hab\u00eda plantado rosas damascenas que daban un perfume dulce y embriagante. Y ese aroma se un\u00eda al olor almizclado de la parra, llena de uvas moscatel. Marie von Thurn lo hab\u00eda pensado todo como homenaje a Gabriele d\u2019Annunzio, cuando el divino poeta estuvo de visita en Duino, y le dedic\u00f3 unos versos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue inolvidable el d\u00eda en que invitaron al Quartetto di Trieste. Los m\u00fasicos interpretaron el tercer movimiento del Cuarteto op. 132 en La menor de Beethoven, que parec\u00eda escrito para aquel castillo frente al mar, y para aquella terraza con la fuente veneciana y el emparrado de uvas, rosas y glicinias. All\u00ed sonaba escalofriante esta canzonetta antigua, como una pena convertida en acci\u00f3n de gracias. Era profunda, religiosa y plena, como el alma de Beethoven en sus \u00faltimos meses, antes de morir: molto adagio, rinforzando en la plenitud de la gracia, hasta el andante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las barquitas de pescadores se acercaban en el crep\u00fasculo a los escollos, con sus luces encendidas, para o\u00edr la m\u00fasica. Las rocas blancas, y las murallas y torres del castillo, hac\u00edan de caja de resonancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Esperando al ruise\u00f1or, en un sill\u00f3n roto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas de Duino, Rilke hab\u00eda descubierto otra misi\u00f3n: pensar con el coraz\u00f3n y esperar al \u00e1ngel. No era un delirio, porque lo present\u00eda cerca, como la llegada de la primavera y el canto del ruise\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rebuscando en los rincones del castillo, hab\u00eda desempolvado tambi\u00e9n dos viejas vitrinas. Una de ellas, la m\u00e1s grande, era espa\u00f1ola: de n\u00e1car y bronce dorado, con fondo de terciopelo rojo. La destinaron a guardar porcelanas, abanicos y miniaturas. En la segunda vitrina, m\u00e1s peque\u00f1a, guardaron les petits objets de femme (as\u00ed los llam\u00f3 Rilke): tarros de porcelana para el maquillaje, polveras, echarpes y bolsitas bordadas. Era divertido buscar los perfumes antiguos, en aquellos frascos donde la anilina y los tintes se hab\u00edan descolorido, dejando s\u00f3lo rastros de cumarina y de rosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el camino que desciende del castillo hacia las ruinas de la antigua fortaleza medieval, entre encinas, pinos y laureles, los antepasados de la princesa construyeron un peque\u00f1o Tiergarten (parque zool\u00f3gico). Era un lugar solitario que los campesinos consideraban poblado por esp\u00edritus, como los antiguos bosques sagrados. Hay un pabell\u00f3n, flanqueado por columnas blancas y dos pla\u00f1ideras que lloran sobre unas \u00e1nforas. Rilke fantaseaba que, all\u00ed, construir\u00eda su morada para el invierno. Sus amigos se tomaban a broma estas excentricidades, porque sab\u00edan que el lugar estaba invadido de ara\u00f1as, escorpiones, mosquitos y v\u00edboras. Pero el poeta quer\u00eda demostrarles que, poco a poco, iba adentr\u00e1ndose en la existencia franciscana que hab\u00eda so\u00f1ado y que, para vivir as\u00ed, s\u00f3lo necesitaba una torre solitaria. Ahora ya sab\u00eda que el ruise\u00f1or canta, de repente, en los setos espinosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-35481\" alt=\"duino4\" height=\"277\" width=\"415\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino4.png\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino4.png 415w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/duino4-300x200.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Biblioteca del castillo, donde Rilke pasaba muchas horas documentando una biograf\u00eda del almirante veneciano Carlo J. Zeno, que no lleg\u00f3 a escribir (.)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La llamada del \u00e1ngel<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda de vendaval, Rilke sinti\u00f3 una misteriosa llamada en los acantilados de Duino. Se apoy\u00f3 sobre un enorme olivo y, al posar suavemente sus espaldas en el tronco, tuvo una sensaci\u00f3n inquietante, como si la savia del \u00e1rbol pasase a trav\u00e9s de sus venas. Le pareci\u00f3 hallarse en otra vida y en otro tiempo. Y todos los seres que hab\u00edan vivido en el castillo le rodearon en misteriosa danza, pidi\u00e9ndole que les dejase compartir su alma para volver a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rilke comprend\u00eda, ahora, que no hay mayor pobreza que vivir sin amor. Esper\u00f3 que la princesa y sus hijos partiesen del castillo, y se enfrent\u00f3 al invierno de 1911, como el Evangelista en Patmos, esperando su revelaci\u00f3n apocal\u00edptica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no cantaba el ruise\u00f1or en los d\u00edas de luna. Bajo una niebla de polvo de diamante se o\u00edan las sirenas lejanas de los barcos, mientras alg\u00fan t\u00edmido rayo de luz iluminaba las velas de los pesqueros. Ca\u00eda la lluvia fina y sin ruido, como un llanto que regaba el jard\u00edn. Un sol ocre barnizaba esta pintura, casi flamenca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la soledad de invierno, las rocas de Duino le estaban diciendo \u2013como los poetas m\u00edsticos\u2013 que s\u00f3lo hab\u00eda un refugio seguro y duradero: el castillo interior. Deb\u00eda afanarse en construir presto esta fortaleza. \u00a1Hab\u00eda corrido tanto por el mundo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soplaba el viento en los acantilados, rolando sin cesar en los orientes de la rosa. Se adentraba el invierno sin flores, y los casta\u00f1os apretaban sus manos para resistir la tormenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de enero comenz\u00f3 a sentir el aliento alegre y apaciguante de la inspiraci\u00f3n. Miss Greenham, la gobernanta que cuidaba el castillo, parec\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s torpe y distante, como si el invierno la estuviese convirtiendo en nieve. Y Carlo, el viejo criado esloveno, se asustaba al ver caminar a Rilke, arriba y abajo, hablando en voz alta y escandiendo las s\u00edlabas de sus versos. Estaba convencido de que el poeta estaba loco, y sab\u00eda imitar sus gestos y sus expresiones, sus lamentos y sus suspiros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La atm\u00f3sfera m\u00e1gica del castillo, su soledad, y sus fantasmas, que aparec\u00edan inesperadamente \u2013en los cajones cerrados, en las vitrinas y en los muebles del desv\u00e1n\u2013, hac\u00edan presentir algo inquietante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Las eleg\u00edas de Duino<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de una tormenta de viento, sinti\u00f3 que unos versos brotaban de su interior. Le bastaba abrir los labios para que manasen como una fuente, contados y precisos, uno tras otro. Se asom\u00f3 al mar, y oy\u00f3 una voz autoritaria e interrogante: \u201cWer wenn ich schriee, h\u00f6rte mich denn aus der Engel Ordnungen?\u201d (\u00bfQui\u00e9n, pues, si yo gritase, me oir\u00eda desde los coros de los \u00e1ngeles?). Quiz\u00e1s era el eco lejano de los druidas que habitaron estas tierras en tiempos antiguos, adorando a los \u00e1rboles y a la luna. Pero tambi\u00e9n pod\u00eda ser la voz de Dios, porque no hab\u00eda nadie, m\u00e1s que el viento, y el miedo a la muerte que nos mantiene lejos del misterio. En un revuelo le vinieron al alma los comienzos de varios poemas, rotos en fragmentos. Y as\u00ed nacieron las Eleg\u00edas de Duino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fin, el 21 de enero de 1912, pudo enviar a la princesa el original de la Primera Eleg\u00eda, escrito en un peque\u00f1o libro azul turquesa \u2013 dolce color d\u2019or\u00efental zaffiro\u2013 y dedicado con estas palabras: \u201cAceptadlo, si\u00e9ndome propicia, como lo fuisteis desde los primeros instantes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante a\u00f1os, hasta 1922, ir\u00e1 completando estas Eleg\u00edas que ha comenzado en Duino. Las proseguir\u00e1 en Espa\u00f1a, en Par\u00eds, y en su \u00faltima morada en la torre de Muzot en Suiza. \u201cSomos las abejas de lo invisible \u2013dir\u00e1 un d\u00eda. Libamos ansiosamente la miel de lo visible para acumularla en la gran colmena de oro de lo Invisible\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras de arte son as\u00ed. Nacen para vivir en un mundo que les es hostil y que las compra, las vende, las juzga, las revende, y las maltrata, someti\u00e9ndolas a explicaciones racionalistas. Cuanto m\u00e1s sean o\u00eddas y aplaudidas, peor ser\u00e1n entendidas. Por eso \u2013como dec\u00eda Rilke\u2013 traspasan nuestra alma y nos dejan con la sensaci\u00f3n de no poder poseerlas jam\u00e1s, porque no son nuestras, y vuelven al cielo que las cre\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bajo el fuego de la guerra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mayo de 1915 Italia entr\u00f3 en la contienda contra los Imperios Centrales y, para Rilke, eso significaba que se le hab\u00eda cerrado otra parte de Europa; sin olvidar que Duino, en la frontera, era una presa f\u00e1cil para los bombardeos. La princesa Marie le enviaba noticias de este reino encantado que, ahora, estaba en peligro. Los bombardeos mord\u00edan el castillo, poco a poco, lentamente, con una crueldad inaudita: hoy una escalera, ma\u00f1ana un pa\u00f1o de la muralla, otro d\u00eda las habitaciones debajo de la biblioteca y, m\u00e1s tarde, el remate de una torre, o los grandes cipreses que iban cayendo en el parque, segados por la metralla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Marie von Thurn le correspondi\u00f3 su raci\u00f3n amarga en este cap\u00edtulo final de Europa. En la noche del 13 de abril de 1918, so\u00f1\u00f3 con Duino. Vio la gran torre destruida, mientras ella lloraba desconsolada. Y, en ese momento, alguien le ense\u00f1\u00f3 un viejo pergamino, escrito por una religiosa. Semanas m\u00e1s tarde, todo se cumpli\u00f3 como en el sue\u00f1o. La princesa estaba hospedada en el Excelsior Palace de Trieste. Desde sus ventanas ve\u00eda la costa de Duino, hasta el castillo que se dibujaba al fondo. Algunos oficiales alemanes disfrutaban de un permiso dominical en el hotel. La m\u00fasica sonaba animada, cuando los ca\u00f1ones italianos comenzaron a disparar desde la laguna de Grado. Se o\u00edan las ametralladoras que emit\u00edan un gru\u00f1ido sordo en los acantilados. Y, en la oscuridad, brillaban las rocas blancas desde Miramare hasta Duino, como si la Reina de la Noche lanzase estrellas sobre aquel mundo amado. Pero no eran estrellas, sino el fuego incendiario y destructor de los morteros que abat\u00edan la terraza de las rosas, el pozo veneciano, los cipreses centenarios, las escaleras de piedra h\u00fameda, los desvanes de las cartas secretas, las vitrinas de los petits objets de femme, y la peque\u00f1a capilla que ten\u00eda una puerta secreta que daba a un lugar \u2013olivo, aire, viento\u2013 donde se aparec\u00eda un \u00c1ngel&#8230; A veces, las bombas parec\u00edan truenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A comienzos de mayo, Marie von Thurn pudo visitar las ruinas de Duino. \u201cSerafico carissimo \u2013escribi\u00f3 a Rilke\u2013, vengo de Trieste y he visto el fantasma de Duino. Ya s\u00f3lo un fantasma\u201d. Y prosegu\u00eda la carta: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas almas os han escrito hoy Serafico, cu\u00e1ntas almas desaparecidas hace mucho tiempo os han llamado; almas todav\u00eda por venir, y que murmuran bajo el umbral, almas quiz\u00e1s deseosas de irse&#8230; Hace ya dos a\u00f1os que no iba a Duino. Ahora las violetas florecen en su rojo sombr\u00edo, y en amarillo dorado, sobre las rocas, y los iris aparecen en grandes capullos&#8230;. \u00bfVuestro \u00e1rbol estar\u00e1 todav\u00eda en pie? Ya sab\u00e9is, el \u00e1rbol temido\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una muerte propia, por caridad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la Gran Guerra, Rilke no regres\u00f3 m\u00e1s a Duino. Las ruinas de su mundo iban a morir con su poes\u00eda. Tuvo que exiliarse a Suiza, y acab\u00f3 all\u00ed sus d\u00edas en diciembre de 1926, en el peque\u00f1o torre\u00f3n de Muzot, donde le hab\u00eda albergado por caridad uno de sus mecenas. Una leucemia solapada, dolorosa, invalidante y fatal, fue marchitando las \u00faltimas rosas de su sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En octubre de 1923 aparecieron las Eleg\u00edas de Duino, en la cuidada edici\u00f3n de Insel Verlag. Algunos amigos acudieron a celebrar el acontecimiento. Pero la salud de Rilke empeoraba por d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas consegu\u00eda dar unos pasos por el camino helado de Muzot. Envuelto en su abrigo, con los pies cubiertos por los botines y una bufanda al cuello, temblaba friolento como un \u00e1rbol sin hojas. Los arroyos fr\u00edos que saltaban a los lados del camino, entre espuma de nieve, le dol\u00edan en el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuvo que internarse en un sanatorio, en Valmont, cerca de Montreux. La leucemia que destru\u00eda su vida, oculta como la plegaria de un r\u00edo subterr\u00e1neo, fue diagnosticada, al fin, por los m\u00e9dicos que le atend\u00edan. Y as\u00ed lleg\u00f3, dolorido y purificado \u2013pues nadie es m\u00e1s puro que quien no tiene porvenir\u2013 a sus \u00faltimos momentos, en diciembre de 1926.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la terraza de su habitaci\u00f3n en el sanatorio, le parec\u00eda o\u00edr al Cuarteto Triestino que interpretaba una barcarola, mientras los pescadores fondeaban en la rada del castillo de Duino; debajo de la terraza de las glicinias y la parra de uva dulce. Las rosas perfumaban la tristeza de piedra de la muralla. Los rayos de luna acariciaban el pozo de m\u00e1rmol veneciano&#8230; Ca\u00edan las estrellas en el Todo y, en su cofre sin fondo, quedaban ensartadas como perlas en un collar. Nadie puede a\u00f1adir ni quitar nada a lo creado. Por eso, si alguien repasa las cuentas de nuestra existencia, nada se pierde sin volver a convertirse en vida. \u201cCada una de nuestras p\u00e9rdidas \u2013hab\u00eda escrito en uno de sus poemas\u2013 se derrama en la Fuente Originaria, y all\u00ed se repone\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mauricio Wiesenthal es escritor, recientemente ha publicado \u2018Rainer Maria Rilke. El vidente y lo oculto\u2019 ( Acantilado, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lisbeth Salas es fot\u00f3grafa, especialista en retrato de escritores y temas literarios. Ha publicado el libro \u2018El ojo en la letra\u2019 (Editorial Alfa).<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20160924\/41508078154\/duino-acantilados-adriatico-castillo-medieval-dante-rilke.html\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20160924\/41508078154\/duino-acantilados-adriatico-castillo-medieval-dante-rilke.html\">http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20160924\/41508078154\/duino-acantilados-adriatico-castillo-medieval-dante-rilke.html<\/a><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primitivo castillo medieval, actualmente en ruinas, alberg\u00f3 a Dante. Ya en el siglo XX fue el refugio dorado donde Rilke (1875-1926) escribi\u00f3 sus \u2018Eleg\u00edas de Duino\u2019. Hoy es un museo que evoca los m\u00e1s bellos \u2013y tambi\u00e9n terribles\u2013 momentos de Europa. 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