{"id":35238,"date":"2016-08-02T09:35:34","date_gmt":"2016-08-02T07:35:34","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-paisajes-borrados-del-agua-hidrografia-menor-del-valle-del-duero-y-concentracion-parcelaria\/"},"modified":"2018-02-21T19:43:20","modified_gmt":"2018-02-21T18:43:20","slug":"los-paisajes-borrados-del-agua-hidrografia-menor-del-valle-del-duero-y-concentracion-parcelaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-paisajes-borrados-del-agua-hidrografia-menor-del-valle-del-duero-y-concentracion-parcelaria\/","title":{"rendered":"Los paisajes borrados del agua: hidrograf\u00eda menor del Valle del Duero y concentraci\u00f3n parcelaria"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00a0evoluci\u00f3n\u00a0 reciente \u00a0de \u00a0los \u00a0paisajes \u00a0ligados \u00a0a \u00a0la\u00a0 peque\u00f1a\u00a0 hidrograf\u00eda \u00a0est\u00e1 \u00a0sometida \u00a0al \u00a0arbitrio \u00a0de reformistas agron\u00f3micos que impulsan actuaciones como la concentraci\u00f3n parcelaria, la llamada limpieza de riberas, la canalizaci\u00f3n y derivaci\u00f3n de arroyos. La magnitud de tales intervenciones aboca a un borrado de las formas del relieve, de los signos de paisaje sobre los que se ancla la toponimia y la memoria local. En su lugar emerge una tabla rasa destinada al lucro, de la que se han evaporado las trazas culturales del territorio. En esta nota se trata de la p\u00e9rdida de los paisajes acu\u00e1ticos del secano, la peque\u00f1a hidrograf\u00eda de vallejos, cadozos, regatos y prados, bajo la acci\u00f3n de la nueva agricultura, con particular referencia a la concentraci\u00f3n parcelaria y a las provincias de Zamora y Salamanca. Se impone un balance desolador, marcado por la dominancia absoluta del criterio lucrativo por encima de consideraciones sociales, ambientales o sanitarias. Las esperanzas del medio dependen de una voluntad colectiva que parece todav\u00eda lejana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.- LA DESCULTURIZACI\u00d3N DEL TERRITORIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paisaje tradicional, de crecimiento sedimentario, manifiesta el modo particular de ajuste que una sociedad alcanza con su medio natural; las pr\u00e1cticas repetidas a\u00f1o tras a\u00f1o van cuajando en una fisonom\u00eda o semblante, analizable como conjunto de trazos que estructuran el aspecto del territorio. En las sociedades post-tradicionales, por el contrario, la\u00a0 capacidad\u00a0 de\u00a0 impacto\u00a0 individual\u00a0 y\u00a0 colectivo\u00a0 sobre\u00a0 el\u00a0 medio\u00a0 se\u00a0 multiplica\u00a0 y\u00a0 se desmanda. El mercado ofrece mecanismos y equipamientos para la r\u00e1pida transformaci\u00f3n del territorio; y se abren como resultado de ello din\u00e1micas vigorosas, en un pulso entre la acumulaci\u00f3n de disonancias, las intervenciones o las signaturas de la Administraci\u00f3n, y las pervivencias \u2014canonizadas o no\u2014 de paisajes generados en el pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La\u00a0 \u00a0determinaci\u00f3n\u00a0 \u00a0formal\u00a0 \u00a0de\u00a0 \u00a0los\u00a0 \u00a0paisajes\u00a0 \u00a0se\u00a0 \u00a0produce\u00a0 \u00a0por\u00a0\u00a0 acumulaci\u00f3n\u00a0 \u00a0de contribuciones de la historia (natural y social), y de la tecnolog\u00eda y mercado globales. La encrucijada actual est\u00e1 marcada por el poder de los medios de transformaci\u00f3n, que activan un doble proceso intensificador (tecnificaci\u00f3n de la agricultura y estabulaci\u00f3n del ganado) y extensificador (abandono de tierras). En virtud de ello, se constatan poderosas premisas de cambio sobre las que cabe se\u00f1alar algunos rasgos comunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asistimos a un proceso de desencantamiento en el sentido que introdujo Max Weber: las opciones vitales se banalizan, lo sagrado se extingue. En la historia, sin embargo, la creaci\u00f3n brota a veces de la propia p\u00e9rdida, y por ello, cabr\u00eda explorar en qu\u00e9 medida el presente est\u00e1 alumbrando rituales y valores aptos para generar una din\u00e1mica opuesta, de reencantamiento del mundo. Las emergencias formales y simb\u00f3licas suscitadas por la contemporaneidad\u00a0 a\u00a0 partir\u00a0 de\u00a0 los\u00a0 vertiginosos\u00a0 cambios\u00a0 sociales\u00a0 y\u00a0 tecnol\u00f3gicos\u00a0 van tejiendo un paisaje humano irreconocible, en el que a duras penas podemos seguir la gu\u00eda de las emociones antiguas. A este respecto, Marx1 abog\u00f3 por una poes\u00eda cuyas fuentes no est\u00e1n en el pasado sino en el futuro. La tarea, en cualquier caso, no parece f\u00e1cil, pues las pr\u00e1cticas actuales de uso del suelo determinan una estandarizaci\u00f3n de los componentes del paisaje, propiciando el divorcio de formas y sitios, de historia y expresi\u00f3n (Dagognet, Gu\u00e9ry y Marcel, 1982). Es decir, sobre la multivalencia de lo hist\u00f3rico cabalga la monovalencia de lo fabricado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En virtud de la soberan\u00eda conferida al poder t\u00e9cnico, las marcas que superponen su graf\u00eda, densa de minuciosa historia, sobre el terreno, pueden ser borradas con un solo gesto. En su lugar se instala la pobreza del campo rasurado, poligonal, monofuncional. El tablero vac\u00edo sobre el que mueven sus piezas los jugadores de la agroindustria ha desalojado todos los espectros que poblaban el paisaje: memorias, lenguas, p\u00e1jaros, vestigios e indecisiones. La nueva instalaci\u00f3n aspira a ser total, sin resquicios: la providencia del t\u00e9cnico, se supone, anticipa todas las contingencias; y el algoritmo del territorio queda firmemente programado, atado a las parcelas en numeraci\u00f3n digital de los pol\u00edgonos que, por agregaci\u00f3n, componen la totalidad del paisaje. Ninguna disciplina de humanidades ha sido consultada en las deliberaciones para cambiar de ra\u00edz el semblante del territorio. El resultado es un territorio vaciado de sus signos, en el que la varia escritura de la historia ha sido tachada por los trazos cuadriculados de la planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcilmente cabe producir paisaje con l\u00edneas que fluyen rectas de los despachos, equipamientos seriales fabricados para el mercado mundial, reticulaciones de pistas entre alambradas inh\u00f3spitas. En efecto, la seriaci\u00f3n se contrapone frontalmente a la identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo, a partir de lo prefabricado, puede dotarse un lugar de signos legibles? Y la cuadr\u00edcula universal no es una lengua. El <em>genius loci <\/em>de un paisaje dif\u00edcilmente soporta la acci\u00f3n de t\u00e9cnicas de movimiento de tierras, canalizaci\u00f3n, fabricaci\u00f3n de topograf\u00eda, sustituci\u00f3n de texturas o el aterrizaje de piezas seriales. Pero la tecnolog\u00eda no est\u00e1 condenada a ser el caballo de Atila. Es preciso dotar de expresi\u00f3n discursiva y culta a la encrucijada sitio\/tiempo cuyo portavoz es el paisaje: y podr\u00edan dise\u00f1arse pr\u00e1cticas y t\u00e9cnicas actuales en su ayuda. Se plantea, pues, la necesidad de volver a tejer en torno a nuestras\u00a0 \u00a0vidas\u00a0 \u00a0un\u00a0 \u00a0paisaje\u00a0 \u00a0moralizado2\u00a0,\u00a0 \u00a0mediante\u00a0 \u00a0pr\u00e1cticas\u00a0 \u00a0sociales,\u00a0 \u00a0objetos\u00a0 \u00a0e intervenciones\u00a0 aclimatables,\u00a0 sensibles\u00a0 al paso\u00a0 del\u00a0 tiempo\u00a0 y\u00a0 a\u00a0 la\u00a0 seducci\u00f3n\u00a0 del\u00a0 lugar (topograf\u00eda, meteorizaci\u00f3n, verdines, aureolas vegetales).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su expresi\u00f3n menos manifiesta, lejos de grandes r\u00edos o de las zonas monta\u00f1osas, el ciclo h\u00eddrico, que era antes delatado por min\u00fasculos signos etnogr\u00e1ficos y naturales, ha experimentado en toda su crudeza los efectos de la banalizaci\u00f3n. Los espacios signados por una peque\u00f1a corriente, o una imperceptible surgencia, corren el riesgo de quedar ensordecidos bajo la omnipresente elocuencia y la estandarizaci\u00f3n formal emanada de los mercados globales de la agroindustria. Reinventar la expresi\u00f3n de estas manifestaciones m\u00ednimas del ciclo h\u00eddrico es un imperativo para la comprensi\u00f3n completa del sistema, para la recuperaci\u00f3n de un orden simb\u00f3lico y para la salvaguarda de nuestra salud ambiental y est\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 \u00abLa revoluci\u00f3n social del siglo XIX no puede bombear su poes\u00eda desde el pasado, sino s\u00f3lo desde el futuro\u00bb (\u00abDie soziale Revolution des neunzehnten Jahrhunderts kann ihre Poesie nicht aus der Vergangenheit sch\u00f6pfen, sondern nur aus der Zukunft\u00bb), <em>Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte <\/em>(Marx, 1960).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2\u00a0 La acu\u00f1aci\u00f3n de Panofsky (1970) <em>paysage moralis\u00e9 <\/em>sintetiza la capacidad del entorno para transportar aleg\u00f3ricamente ense\u00f1anzas orientadoras del sentido humano. En ello converge con el d\u00edctum unamuniano (1968) \u00abel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">campo es una met\u00e1fora\u00bb.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.- LA PEQUE\u00d1A HIDROGRAF\u00cdA: EL PAISAJE TRADICIONAL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las comarcas no monta\u00f1osas del valle del Duero, cuyo relieve poco acusado contaba con un elemento principal de animaci\u00f3n, el discurrir (solapado o manifiesto) del agua, presentaban hasta d\u00e9cadas recientes un paisaje de matices, pobre en arbolado y rico en peque\u00f1as sorpresas ligadas a los prados, regatos, charcas, pozos y fuentes. En las suaves inflexiones orogr\u00e1ficas, las humildes c\u00e1rcavas, las concavidades anidadas entre oteros y tierra rasa: all\u00ed el caminante era saludado por unos escuetos \u00e1lamos, una peque\u00f1a fuente, o, cuando menos, descansaba de surcos y espigas remans\u00e1ndose en la rasposa hierba de los prados. El s\u00fabito espejo de una charca, el salto de las ranas, los graznidos de gallinas ciegas y \u00e1nades, el reposante olor a limo, la honda conciencia de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La red de prados se ramifica sobre campos de labor como una sutil arborescencia de l\u00ednea verde; es un suave fruncido del tapiz del paisaje, que establece un orden visual en sordina pero elocuente. Las largas lenguas de hierba serpenteantes entre las mieses enhebran una directriz que ordena las miradas y dirige la circulaci\u00f3n de tramas. El sistema hidrogr\u00e1fico, en su integridad, suministra una densa multiplicidad de corredores para la dispersi\u00f3n de fauna y flora. La intercalaci\u00f3n de franjas de prado, verdes en invierno y grises en\u00a0 verano;\u00a0 la\u00a0 suave sinuosidad\u00a0 de\u00a0 los\u00a0 trazados;\u00a0 la intermitencia\u00a0 de\u00a0 charcas\u00a0 y alineaciones vegetales: todo alivia la monoton\u00eda con que ondean las tierras de pan llevar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fisonom\u00eda de las comarcas de secano agr\u00edcola y ganadero (citemos, entre otros, Sayago,\u00a0 Tierra\u00a0 del\u00a0 Pan,\u00a0 Aliste,\u00a0 Tierra\u00a0 del\u00a0 Vino,\u00a0 Armu\u00f1a),\u00a0 sutilmente\u00a0 alomada,\u00a0 se expresaba a trav\u00e9s de una doble red de caminos y de vaguadas, cuya suave incisi\u00f3n, acompa\u00f1ada por ribazos y pradizales, introduc\u00eda en la llanura una intrincada caligraf\u00eda, de remota traza. En ella alternaban, con densa contig\u00fcidad, las zonas de recarga y descarga de acu\u00edferos. En su origen, muchos de estos prados hab\u00edan permanecido sin labrar debido a la proximidad de flujos lentos desde un acu\u00edfero somero (Bern\u00e1ldez <em>et al.<\/em>, 1989), con la consiguiente\u00a0 acumulaci\u00f3n\u00a0 de\u00a0 sales,\u00a0 reflejada\u00a0 en\u00a0 los\u00a0 abundantes\u00a0 top\u00f3nimos\u00a0 del\u00a0 tipo <em>Salinar<\/em>, <em>Samoral<\/em>, <em>Salguero<\/em>. Complementariamente ofrec\u00edan un recurso esencial para la econom\u00eda agraria: el forraje ganadero. Los prados de propiedad concejil eran acotados estacionalmente, como establec\u00edan las ordenanzas de los pueblos (Rubio P\u00e9rez, 1993). Infelizmente, estas comarcas, tras pasar sobre ellas la apisonadora de la concentraci\u00f3n parcelaria, han experimentado un asolamiento tan intenso, un raspado y obliteraci\u00f3n tales, que apenas puede orientarse en ellas quien las conoci\u00f3 de ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La toponimia menor registra abundante riqueza de percepciones paisaj\u00edsticas, muchas de ellas derivadas de la familiaridad del campesino con los movimientos de agua y nutrientes en el suelo: el aprovechamiento diferenciado de los suelos anegadizos y los bien drenados. Se trata a menudo de accidentes insignificantes, antes subrayados por los usos del suelo y por peque\u00f1as marcas de apropiaci\u00f3n o deslinde: son testigos de la red hidrogr\u00e1fica secundaria los restos de prados, huertas, linares, cercas, fuentes, mojoneras, l\u00edneas de zarzas o alamedas. Espigando en las comarcas occidentales del sur del Duero constatamos abundantes referencias al peque\u00f1o relieve del agua3\u00a0: los vallejos (<em>urrietas<\/em>, <em>ritas <\/em>en Sayago, <em>navas<\/em>) se ramifican por el territorio, con sus lev\u00edsimas inflexiones. Por su fondo discurren cauces, a veces invisibles (<em>regatos<\/em>, <em>ca\u00f1os<\/em>, <em>regueras<\/em>, <em>vag\u00fceras<\/em>; los valles<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Sobre la terminolog\u00eda hidrol\u00f3gica popular en la regi\u00f3n, cons\u00faltese por ejemplo a Llorente Maldonado de Guevara (2000), Gonz\u00e1lez Bern\u00e1ldez (1992) y <em>ALCL<\/em>. De la toponimia del agua pueden obtenerse importantes datos en Piel (1947), Morala (1989), Carrera de la Red (1988). V\u00e9ase una excelente descripci\u00f3n de la cultura popular de Sayago en Panero (2000). de mayor entidad dan cauce a <em>riveras<\/em>). Pasaderos (<em>pontoneras<\/em>) y puentecillos de mamposter\u00eda salvan las ef\u00edmeras corrientes. El curso intermitente de los arroyos se desgrana en peque\u00f1as balsas (<em>cadozos<\/em>, <em>caorzos<\/em>, <em>lavajos<\/em>, <em>bodones<\/em>, <em>charcas<\/em>, <em>lagunas<\/em>), en primavera tapizadas de blanco ran\u00fanculo (<em>Ranunculus peltatus<\/em>); en verano con mantas de rana (<em>berrazas<\/em>, <em>Lemna sp.<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En arroyos y lagunas se pescaban sardas, barbos, carpas y tencas4 y se o\u00eda silbar a los bastardos; su entorno era a veces aprovechado para instalar fuentes, abrevaderos, barreros o lavaderos; en las zonas de corriente se pescaban cangrejos, y se cog\u00edan berros y <em>marujas <\/em>(<em>Montia fontana<\/em>). De algunos trozos de prado se extra\u00edan c\u00e9spedes (<em>tapines<\/em>) para su uso en la construcci\u00f3n: formaci\u00f3n de presas y puentecillos o sujeci\u00f3n de cumbreras en los techos de centeno. En las huertas se ve\u00edan norias, y en otras, cuando el nivel fre\u00e1tico era pr\u00f3ximo, se alzaban en grandes bandos unos chirriantes y zancudos artefactos de palanca, los <em>cig\u00fce\u00f1os<\/em>. Sobre las corrientes que aseguraban una m\u00ednima permanencia se instalaban molinos (harineros, de aceite de oliva o, incluso, de aceite de linaza5\u00a0), mazos de herrer\u00eda, batanes o <em>pisones<\/em>, y ca\u00f1ales para la pesca. Los remansos daban lugar a arenales; los tramos erosivos se describ\u00edan como <em>arroyadas<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos fondos de valle se sol\u00edan dejar sin labrar, destin\u00e1ndolos en las comarcas cerealistas a prados concejiles, libres al tr\u00e1nsito, accesibles a pie o en carro por veredas, senderos y roderas. En los prados se ve\u00edan manojos de juncia (<em>Carex elata<\/em>), y m\u00e1s cerca del \u00a0agua, \u00a0juncos \u00a0y \u00a0espada\u00f1as \u00a0(<em>bayones<\/em>) \u00a0o \u00a0el \u00a0oloroso \u00a0poleo \u00a0(<em>Mentha\u00a0 pulegium<\/em>). \u00a0La topolog\u00eda de los peque\u00f1os prados de valle se expresaba detalladamente: el extremo aguas arriba donde el valle se desvanece es la <em>punta <\/em>o <em>cuento<\/em>; el extremo opuesto, donde un valle menor desemboca en otro mayor (<em>nava <\/em>o <em>vega<\/em>), es la <em>boca<\/em>. No faltaban las bifurcaciones (<em>horcados<\/em>, <em>mangadas<\/em>). Las angulosidades del prado recib\u00edan el nombre de <em>retuertas <\/em>o <em>rinconadas<\/em>. En las zonas donde un camino cruzaba el prado se pod\u00edan formar <em>tolleros <\/em>y \u00a0era \u00a0preciso\u00a0 instalar \u00a0<em>pontones<\/em>, \u00a0o\u00a0 <em>pasadericos<\/em>, \u00a0o \u00a0puentes. \u00a0En \u00a0los \u00a0prados alternaban zonas de surgencia (<em>aguachales<\/em>, <em>guare\u00f1as<\/em>, <em>chaguazales<\/em>, <em>lamacales<\/em>, <em>remanadales<\/em>) \u00a0con\u00a0 zonas \u00a0sometidas \u00a0a \u00a0agostamiento, \u00a0los \u00a0<em>secadales<\/em>. \u00a0A \u00a0los \u00a0prados principales, de orientaci\u00f3n longitudinal, se sumaban peque\u00f1as ramificaciones laterales, los prados entrepanados o <em>rodillos <\/em>(<em>rodiles<\/em>), de extensi\u00f3n a veces min\u00fascula. Los pastos que por asentar sobre suelos h\u00famedos no se agostaban recib\u00edan el nombre de <em>llamas<\/em>, <em>saperas<\/em>, <em>sapales <\/em>o <em>tremedales<\/em>; esta permanencia los hac\u00eda aptos para su siega, denomin\u00e1ndose entonces prados de <em>guada\u00f1a<\/em>. Los vallejos de comarcas m\u00e1s h\u00famedas sol\u00edan dividirse en cercados para pasto o recolecci\u00f3n de heno y herr\u00e9n (<em>cortinas<\/em>, <em>leras<\/em>), separados por vallas de piedra o ramaje (<em>fincones<\/em>, <em>b\u00e1rganos<\/em>, <em>sebes<\/em>), a menudo acompa\u00f1adas por setos verdes6\u00a0. Otros \u00edndices de la presencia del agua eran los manantiales (<em>nacientes<\/em>), pozos, fuentes, abrevaderos (<em>pilones<\/em>, <em>chara\u00edces<\/em>) y lavaderos. Las fuentes regaban huertas y linares, o abrevaban el ganado. Cerca de los pueblos, las extensas eras y ejidos serv\u00edan no pocas veces de llanura de inundaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 \u00a0As\u00ed describe Cort\u00e9s V\u00e1zquez (1995) el regato sayagu\u00e9s llamado \u2014no es alegor\u00eda\u2014 Amor: \u00abtan pobre y sobrio como la tierra que riega, cuando su hilo no queda cortado por los secos est\u00edos, aunque en pozas y cadozos esperen la reanudaci\u00f3n de su fluir seguido las tencas de fina carne perfumada por un l\u00e9gamo que se dir\u00eda formado por tomillos y poleos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Por ejemplo, en Santa Marta de Tera (Zamora), como atestigua el Madoz (1845-1850).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Las riberas del Torio, no lejos de la capital leonesa, han conservado unos fondos de valle en los que la red de setos vivos que enmarcan las parcelas est\u00e1 intacta (\u00c1lvarez Mart\u00ednez, 1999). Las sebes se implantan clavando palancones de sauce (<em>salgueras<\/em>, <em>paleras<\/em>), que soportan un encestado de varas longitudinales (<em>latas<\/em>, <em>vilortas<\/em>). La vegetaci\u00f3n riparia se confunde y conglomera con la de los setos, cuyo crecimiento es regulado por podas anuales. Todo ello forma un conjunto vivo, produci\u00e9ndose a menudo el arraigo de los estacones de seto. El valor hist\u00f3rico y natural del conjunto hace doblemente amenazante el espectro de la concentraci\u00f3n parcelaria, que flota sobre la zona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los campos de secano daban una expresi\u00f3n aun m\u00e1s modesta a los flujos de agua: la peque\u00f1a red de drenaje, con antiguas zanjas o cauces en la divisoria de las tierras (<em>ca\u00f1os<\/em>, <em>correderas<\/em>, <em>cances<\/em>, <em>cancilleras<\/em>, <em>gavias<\/em>, <em>sangraderas<\/em>). En algunos lugares, se han preservado presas (<em>estacadas<\/em>) y canales de riego (<em>molderas<\/em>, <em>cauces<\/em>) o zanjas de entidad arqueol\u00f3gica (<em>cu\u00e9rragos<\/em>, <em>cavenes<\/em>), a veces con antigua funci\u00f3n minera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0 otra\u00a0 parte,\u00a0 la\u00a0 vegetaci\u00f3n\u00a0 expresa\u00a0 tambi\u00e9n\u00a0 los\u00a0 flujos\u00a0 del\u00a0 agua.\u00a0 Denuncian\u00a0 la cercan\u00eda de una corriente las alamedas de blanco y negro (<em>Populus alba<\/em>, <em>Populus nigra<\/em>, <em>Ulmus minor<\/em>), abundantes en Tierra del Vino: agitadas por el aire estremecen a\u00fan sus lienzos densos de rumor sobre el silencio de los campos. En Sayago y otras comarcas son frecuentes las fresnedas (<em>Fraxinus angustifolia<\/em>), cuya hoja alimentaba al ganado, al paso que mov\u00eda honda sombra de encaje sobre el laberinto de los cercados. M\u00e1s al norte prosperan los sotos fluviales de aliso (<em>humero<\/em>). Tambi\u00e9n adornan los regatos galer\u00edas de sauceda \u00a0(<em>Salix \u00a0fragilis<\/em>,\u00a0 <em>S. \u00a0salvifolia<\/em>,\u00a0 <em>S.\u00a0 atrocinerea<\/em>,\u00a0 <em>S.\u00a0 alba <\/em>y\u00a0 otros,\u00a0 vagamente distinguidos con nombre de <em>paleras<\/em>, <em>salgueros<\/em>, <em>saoces <\/em>o mimbreras), vestigios de huerta (<em>josas<\/em>) con frutales de casca, pepita y hueso: nogales, almendros, manzanos, perales, guindos o ciruelos; y no lejos andan espinares de endrino (<em>bru\u00f1os<\/em>), agavanzas (<em>Rosa sp<\/em>.) o majuelo (<em>Crataegus sp<\/em>.), con adorno de madreselva, zarzas, labi\u00e9rnago y torvisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia simb\u00f3lica de las galer\u00edas arb\u00f3reas queda plasmada en numerosos textos descriptivos, que ponderan su encanto y amenidad. Ya en el Madoz (1845-1850), por ejemplo, es valorado as\u00ed el coto de Chote, en Santa Mar\u00eda de Tera: \u00abEst\u00e1 poblado de fresnos e inmediato al cristalino Tera: el arbolado forma con el tegido de sus pomposas ramas un toldo impenetrable a los rayos del sol, que proporciona en el verano un largo y deleitoso paseo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues el agua se revelaba en estas comarcas de secano a trav\u00e9s de una red de temblorosas manifestaciones: leves \u00e1rboles, borrosas huertas, inflexiones del terreno, herbazales intercalados como remiendos entre las tierras, y una intermitente aparici\u00f3n de norias, cig\u00fce\u00f1os, fuentes, lavaderos y pontones. La escala peque\u00f1a en que se refugiaba la expresi\u00f3n del ciclo del agua, lejos de grandes cauces fluviales o angosturas de monta\u00f1a, se articulaba con una modestia y encogimiento que explican su posterior obliteraci\u00f3n. Los grandes\u00a0 proyectos\u00a0 agron\u00f3micos\u00a0 han\u00a0 ido\u00a0 enterrando\u00a0 todo\u00a0 este\u00a0 cortejo\u00a0 diminuto\u00a0 y minucioso que acompa\u00f1aba, como humilde s\u00e9quito, el trazado invisible de las corrientes y los acu\u00edferos. La poligonal parcelaria y la tabla rasa de la planificaci\u00f3n se han llevado por delante huertas, meandros, lagunas, saucedas, fuentes, pozos, prados y quitameriendas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.- LAS TRANSFORMACIONES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.1.- La concentraci\u00f3n parcelaria: la poligonizaci\u00f3n de la meseta<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La agricultura intensiva, en el entorno del Duero, est\u00e1 marcando con intensidad el territorio. Las nuevas t\u00e9cnicas de cultivo, los regad\u00edos, las parcelaciones y redes viarias resultantes de la concentraci\u00f3n: todo ello trae consigo un acelerado proceso de mutilaci\u00f3n paisaj\u00edstica. Los paisajes del agua, especialmente en las ramificaciones menores de la red hidrogr\u00e1fica, son v\u00edctima preferente de estos cambios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desencadenante principal de la metamorfosis suele ser la concentraci\u00f3n parcelaria. Es cierto que, al actuar la concentraci\u00f3n conjuntamente con otros factores de cambio de la estructura\u00a0\u00a0 y\u00a0\u00a0 econom\u00eda\u00a0\u00a0 agr\u00edcola,\u00a0\u00a0 resulta\u00a0\u00a0 oscura\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 imputaci\u00f3n\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 causas\u00a0\u00a0 en\u00a0\u00a0 las observaciones (Ramos Prieto, 1989; Palerm, 1997). Pero puede se\u00f1alarse como hecho visible que, una vez que la concentraci\u00f3n se ha completado, se producen actuaciones en cascada tendentes a mejorar los drenajes de las tierras, eliminar obst\u00e1culos que dificulten la mecanizaci\u00f3n y el cultivo de las parcelas y allanar los accesos a las fincas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paralelamente, los niveles fre\u00e1ticos descienden de forma global, por la proliferaci\u00f3n de extracciones apenas controladas para regad\u00edo. A resultas de ello, la red de prados y humedales se altera por desecaci\u00f3n (Bern\u00e1ldez <em>et al<\/em>., 1989), lo que allana el camino para la conversi\u00f3n de todo el territorio en zona cultivada. Los arroyos se rectifican, empotr\u00e1ndolos entre cultivos. Las charcas son cegadas, o se excavan a medida usando represas de tierra. Paralelamente, la producci\u00f3n forrajera es racionalizada, y los peque\u00f1os prados concejiles pierden su valor econ\u00f3mico al generalizarse la estabulaci\u00f3n y la producci\u00f3n intensiva de forraje mediante regad\u00edo y ensilado. El pastoreo comunal se extingue al mismo tiempo que las eras pierden su funci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adicionalmente, se inflama la fiebre posesiva, que induce a los due\u00f1os de campos abiertos a poner cerramientos, generalmente de material met\u00e1lico y de una agresividad sin precedentes en la tradici\u00f3n de los cercados castellanos. Otro efecto sobre el paisaje es la inmediata accesibilidad a terrenos cuya integridad se ha mantenido gracias a su lejan\u00eda o al estado de los caminos. Las pistas potencian (y ello es un prop\u00f3sito consciente de la concentraci\u00f3n) la inversi\u00f3n agraria en todo el territorio municipal, con lo que naves, silos, casetas, alambradas, abrevaderos y otras instalaciones brotan como champi\u00f1ones por los parajes m\u00e1s rec\u00f3nditos del t\u00e9rmino. Y todo sin ninguna vigilancia paisaj\u00edstica y muy escasa vigilancia ambiental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.2.- La peque\u00f1a hidrograf\u00eda sepultada: movimientos de tierra, pistas, alambradas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede esbozarse un inventario de efectos paisaj\u00edsticos del desarrollismo agrario. Por un lado se registran cambios asociados a los movimientos de tierras, a trav\u00e9s de obras de nivelaci\u00f3n que alteran profundamente la morfolog\u00eda del \u00e1rea. La topograf\u00eda, en casos extremos, llega a reinventarse, sustituy\u00e9ndose las curvas temblorosas y geom\u00e9tricamente complejas de altimetr\u00eda y planimetr\u00eda por patrones rectil\u00edneos y planos. El resultado es la general eliminaci\u00f3n de matices (taludes, linderos, vegetaci\u00f3n de borde). Monoton\u00eda agravada por la banalidad de trayectos que impone un parcelario en cuadr\u00edcula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La accesibilidad del territorio se altera radicalmente. Los fondos de vaguada de las redes hidrogr\u00e1ficas del Duero sol\u00edan ser ejes de comunicaci\u00f3n, bien por tratarse de prados con vereda o, en zonas h\u00famedas, por contar con un camino distribuidor de acceso a cortinas\u00a0\u00a0 y\u00a0\u00a0 huertos,\u00a0\u00a0 acompa\u00f1ando\u00a0\u00a0 longitudinalmente\u00a0\u00a0 el\u00a0\u00a0 vallejo.\u00a0\u00a0 La\u00a0\u00a0 concentraci\u00f3n parcelaria, al tiempo que extirpa muchos de estos peque\u00f1os valles, dej\u00e1ndolos reducidos a una mera zanja de drenaje, suprime tambi\u00e9n los caminos que daban expresi\u00f3n a la red hidrogr\u00e1fica. En su lugar aparecen pistas transversales, que estiran sus indiferentes rectas secantes sobre los pliegues del terreno, desmontando con ello el equilibrio fr\u00e1gil entre accesibilidad y apartamiento que configuran un paraje como <em>enclave <\/em>7\u00a0.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Con este mismo t\u00edtulo, un poema de An\u00edbal N\u00fa\u00f1ez (1995) alude al Teso Santo de Santiz, extensa y recoleta meseta lobuna de robles y prados en la divisoria de Tormes y Duero, visitada por \u00e9l antes de su imp\u00edo allanamiento por las<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Las nuevas parcelas suelen ignorar la presencia de vaguadas. El arado de profundidad iguala\u00a0 bajo\u00a0 su \u00a0rasero\u00a0 las \u00a0viejas \u00a0marcas \u00a0de \u00a0prados \u00a0y \u00a0vallejos. \u00a0Las \u00a0pistas, \u00a0trazadas \u00a0a tiral\u00edneas, son an\u00e1logamente insensibles a los trazados seculares de fondo de valle. A ello se suma la proliferaci\u00f3n de alambradas (unida parad\u00f3jicamente al derribo por acci\u00f3n u omisi\u00f3n de las cercas tradicionales). El resultado es una nueva relaci\u00f3n de paseantes, agricultores y viajeros con la red hidrogr\u00e1fica: \u00e9sta se vuelve visible s\u00f3lo a intervalos, en puntos de intersecci\u00f3n de las corrientes con las anchas pistas, o en lugares de incisi\u00f3n profunda. El resto de la red ha sido literalmente borrado. Las curvas, bifurcaciones y ensanchamientos de los prados han sido enterrados por las excavadoras. Los meandros y ondulaciones de los viejos cauces son rigurosamente suprimidos, para troquelar con rectas zanjas de desag\u00fce la insulsez de los pol\u00edgonos. Incluso en prados alejados de cualquier vivienda o cultivo, la obstinaci\u00f3n ordenancista ha suprimido lo que quiz\u00e1s se consideraron ociosas florituras de la corriente, para imponer el cauce rectil\u00edneo como modelo \u00fanico. La red hidrogr\u00e1fica, gobernada por ingenieros, pasa a ser regida por urgencias y disciplinas ferroviarias. Si el agua de los cauces ha de llegar a su destino sin demoras, la v\u00eda m\u00e1s r\u00e1pida es la l\u00ednea recta.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viajando sobre las pistas, apenas somos conscientes de estar cortando sobre una sucesi\u00f3n innumerable de extintos prados. La localizaci\u00f3n de top\u00f3nimos antiguos en comarcas\u00a0 de\u00a0 llanura\u00a0 se\u00a0 vuelve\u00a0 tarea\u00a0 escurridiza.\u00a0 Int\u00e9ntese\u00a0 pasear\u00a0 por\u00a0 los\u00a0 campos armu\u00f1eses ubicando la dens\u00edsima sucesi\u00f3n de top\u00f3nimos del tipo <em>Val <\/em>(Valdefrancos, Valdeladue\u00f1a, Valdeg\u00fcertos, Valdelasna, Valdehurtado, Valdesalinares, Valdelagares, Valdeantol\u00edn: por citar s\u00f3lo unos cuantos microtop\u00f3nimos adyacentes a la Rivera de Ca\u00f1edo, entre Huelmos y Torresmenudas) o los antiguos prados m\u00ednimos citados en el Catastro de Ensenada: se comprobar\u00e1 la dificultad de identificar las sucesivas vaguadas, cuyo insensible perfil se ha desvanecido bajo la tabla rasa de la concentraci\u00f3n parcelaria. Contribuyen a ofuscar la percepci\u00f3n de la red hidrogr\u00e1fica la nueva orientaci\u00f3n espacial y el ritmo de viaje dictados por la red de pistas, las devastaciones del arado profundo o el aterrizaje de naves, <em>pivots <\/em>y alambradas. Para completar la devastaci\u00f3n, se desmontan los ribazos (donde arraigaban el tomillo salsero, <em>Thymus zygis<\/em>, o los baleos y barceos de las escobas), los restos de arboleda, zarzales y otras marcas que permit\u00edan leer como en las l\u00edneas de una mano el orden hidrogr\u00e1fico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, ni fuentes, ni pozos tradicionales, ni cercas, ni caminos antiguos, ni restos de ermitas son reconocidos por las nuevas parcelas, fabricadas con una ciega ambici\u00f3n productiva, que parece querer convertir el paisaje (y la terminolog\u00eda en vigor delata el intento) en un pol\u00edgono. Es sarc\u00e1stico que los mismos municipios que ahora hacen gargarismos publicitarios ensalzando la V\u00eda romana de la Plata hayan sepultado antes, con un\u00e1nime entusiasmo, su trazado antiguo durante la reparcelaci\u00f3n. El camino seguido, desde Salamanca hacia Astorga, por los peregrinos, es en su mayor parte un dise\u00f1o a tiral\u00edneas concebido, t\u00e9rmino a t\u00e9rmino, en despachos de ingenieros de finales del siglo XX. Mueve a asombro ver avanzar a caminantes, con palpitaci\u00f3n y cadencia hist\u00f3rica, sobre \u2014valga el ejemplo\u2014 la pista E27 entre las parcelas B-4 y C-35. Si as\u00ed se cuida el pretendido trazo vertebrador de alguna que otra comarca, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 con el patrimonio natural y etnogr\u00e1fico constituido por la red hidrogr\u00e1fica y su expresi\u00f3n cultural?\u00a0excavadoras de la concentraci\u00f3n: \u00abPor ese valle oblicuo que ni el nuevo \/ camino atraviesa \/ ni el viejo junto al agua \/ de los juncos almendros \/ ruina de la caseta \/vi\u00f1a que \/abandonasteis id \/ a buscar mi raz\u00f3n \/ de estar aqu\u00ed siguiendo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva conectividad del territorio, en suma, da la espalda a los flujos del agua. La red de pistas ha producido una creciente y agresiva exposici\u00f3n, que abre lugares bien conservados a todoterrenos, <em>quads <\/em>y coches de cazadores. Al mismo tiempo que se densifica\u00a0 y\u00a0 multiplica\u00a0 la\u00a0 accesibilidad\u00a0 rodada,\u00a0 vastos\u00a0 retales\u00a0 de\u00a0 paisaje\u00a0 \u00edntimo \u00a0y minucioso son vedados al p\u00fablico: las alambradas proliferan, a menudo con financiaci\u00f3n p\u00fablica; \u00a0las \u00a0lagunas \u00a0y \u00a0arroyos \u00a0son \u00a0abandonadas \u00a0al\u00a0 arbitrio\u00a0 de\u00a0 los\u00a0 propietarios,\u00a0 que sepultan, cortan con cercados, borran o reinventan sus formas. Detr\u00e1s de la alambrada, todo puede ocurrir: desde ins\u00f3litas y gigantescas represas privadas, que estrangulan un arroyo y acaparan toda su agua a beneficio de un propietario; hasta pir\u00e1mides de neum\u00e1ticos, escombros y chapas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el proceso dual de intensificaci\u00f3n y extensificaci\u00f3n promovido por la nueva agricultura (explotaci\u00f3n intensiva en \u00e1reas sobre las que se concentra la inversi\u00f3n, y, a la vez, abandono de tierras poco rentables), se constata un hecho lamentable: las partes del territorio liberadas de servidumbre agraria por abandono no revierten sobre la sociedad, como \u00a0podr\u00eda \u00a0esperarse; \u00a0por \u00a0el \u00a0contrario, \u00a0la\u00a0 pol\u00edtica \u00a0de \u00a0alambradas \u00a0las \u00a0secuestra, dej\u00e1ndolas en expectativa de lucro, fuera del paisaje. Y en las zonas agro-intensivas, la alambrada se impone tambi\u00e9n como protector de la inversi\u00f3n realizada. Zonas antes accesibles (prados o caminos entre huertas y cortinas) son convertidas al nuevo regad\u00edo, en general de productos excedentarios (remolacha y ma\u00edz): un patr\u00f3n de cultivo esencialmente inapto para el paseo, que defiende con vallados y per\u00edmetros los \u00e1mbitos de riego, e introduce geometr\u00edas radicalmente ajenas al terreno (los c\u00edrculos del <em>pivot<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los peque\u00f1os paisajes de la red hidrogr\u00e1fica sucumben ante este destino bifronte. Pistas y carreteras se multiplican, mientras que grandes secciones son borradas del uso com\u00fan o incluidas en parcelas privadas. En suma asistimos a un proceso dual y contradictorio: el campo se abre al tr\u00e1fico rodado y se cierra al paseante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.3.- El expolio vegetal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bordes de arroyo desempe\u00f1an una funci\u00f3n crucial, actualmente muy mermada a causa de la degradaci\u00f3n general de \u00e9stos. Las riberas arboladas ponen un motivo central en el paisaje; introducen una nota diferenciada en color, en verticalidad; proponen un tema de conexi\u00f3n, ondulado y azaroso, sobre la cada d\u00eda m\u00e1s mon\u00f3tona ret\u00edcula de las labranzas. Pero en aras de la productividad, se dan por supuesto agresiones variadas, obras y cercados, cultivos que se adentran hasta la orilla, graveras, plantaciones industriales de chopos e invasiones de todo tipo en zonas que la ley considera \u2014 oficialmente\u2014 dominio p\u00fablico hidr\u00e1ulico. La concentraci\u00f3n ha venido, por otra parte, ocasionando el desmonte de la vegetaci\u00f3n que acompa\u00f1aba a prados, huertas y arroyos. La comarca de Tierra del Vino, antes pintoresco mosaico de guindaleras, huertecillos con higueras y nogales, vi\u00f1edos y alamedas, es un triste exponente de la acci\u00f3n devastadora de la concentraci\u00f3n. Pueblos como Entrala, Jambrina o Argujillo han transitado desde la amena frondosidad de un paisaje promiscuo8\u00a0 a la inexpresividad del monocultivo. Los arroyos, adem\u00e1s de ser sometidos a implacable rectificaci\u00f3n de cauces, han visto arrasada su vegetaci\u00f3n acompa\u00f1ante. De las antiguas huertas sobreviven, en polvorienta viudedad, algunos nogales de futuro incierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 \u00a0De el cercano pueblo de El Perdig\u00f3n nos informa el Madoz: \u00abcircumbalan la poblaci\u00f3n m\u00e1s de 20 000 \u00e1rboles frutales\u00bb. Actualmente el paisaje de su t\u00e9rmino municipal podr\u00eda describirse como un campo raso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La horticultura tradicional se va extinguiendo: la gen\u00e9tica de variedades se borra conjuntamente con las pr\u00e1cticas y denominaciones que la acompa\u00f1aba9\u00a0. Es triste ver antiguas vegas hortelanas tras ser arrasadas por la concentraci\u00f3n: las cercas y setos abatidos, el arbolado diezmado, las alambradas proliferantes, naves met\u00e1licas y un campeonato de disonancias sobre la insulsa tabla rasa. Como memoria de las casetillas y norias, alguna t\u00edmida agrupaci\u00f3n de \u00e1rboles sobrevive azorada por los profundos trazos del arado. Pistas rectas desflorando el fondo de valle, y exponiendo sus paisajes secretos a la mirada aburrida del viajero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es inaudito, en cualquier caso, el desinter\u00e9s de la Administraci\u00f3n ante un proceso que potencialmente afecta a la salud p\u00fablica: el estado de los cauces fluviales. En general, las intervenciones de la nueva agricultura han degradado regatos y riveras a meros desag\u00fces, que discurren encajados entre parcelas labradas hasta el mismo borde. Ello convierte la red hidrogr\u00e1fica en una red de drenaje de fertilizantes y pesticidas. En nada se reconoce el papel de la vegetaci\u00f3n de contacto como mediador entre la cuenca y el cauce (Gonz\u00e1lez del T\u00e1nago, Garc\u00eda de Jal\u00f3n, 1995): la vegetaci\u00f3n que rodea a ca\u00f1os y regueras los apantalla ante los efectos de la escorrent\u00eda y el transporte asociado, a la vez que amortigua el impacto de las crecidas10\u00a0. Parte del flujo de sedimentos, limos y materia org\u00e1nica es retenido; se mitiga la eutrofizaci\u00f3n de los cauces, pues los nutrientes transportados por el agua de lluvia quedan atrapados por el cord\u00f3n vegetal. Muchos \u00e1rboles rip\u00edcolas de nuestro entorno presentan adaptaciones singulares para su supervivencia en contexto de inestabilidad de h\u00e1bitat. Tal tenacidad se vuelve contra estas especies, pues avala su eliminaci\u00f3n del entorno de arroyos y riveras como si de una mala hierba se tratara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y,\u00a0 m\u00e1s\u00a0 importante,\u00a0 los\u00a0 abundantes\u00a0 subproductos\u00a0 contaminantes\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 nueva agricultura, especialmente fertilizantes y plaguicidas, son procesados y retenidos por el sistema radical de las galer\u00edas de ribera. Es reconocido de forma general el efecto sobre la calidad del agua \u2014en r\u00edos o arroyos que atraviesan zonas de agricultura intensiva\u2014 de las franjas no cultivadas o en fase de renaturalizaci\u00f3n a ambos lados del cauce (zonas tamp\u00f3n o <em>buffer strips<\/em>). Su capacidad para interceptar contaminantes es admitida sin controversia (Patty, Real y Gril, 1997). La vegetaci\u00f3n de borde mejora la calidad del agua, absorbiendo una apreciable fracci\u00f3n de los nitratos contenidos en las aguas superficiales y de escorrent\u00eda (Hickie <em>et al<\/em>., 2000). Los setos cortavientos y los \u00e1rboles dispersos inciden en la mejora de los cultivos y en la fertilidad de los suelos (rendimientos, protecci\u00f3n, precocidad: Costa P\u00e9rez, 2003, <em>BCH<\/em>). A ello se a\u00f1aden ventajas para los propios agricultores: reducci\u00f3n de la erosi\u00f3n e\u00f3lica, retenci\u00f3n de suelos, fomento de aves controladoras de plagas (Bellefontaine <em>et al<\/em>., 1991).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de ello, en la gran mayor\u00eda de las intervenciones financiadas por la Administraci\u00f3n se ha dado prioridad a la rentabilidad agraria sobre la salud p\u00fablica. En particular, la Confederaci\u00f3n Hidrogr\u00e1fica del Duero es infatigable en sus denominadas operaciones de limpieza de cauces, t\u00e9rmino eufem\u00edstico traducible como tala peri\u00f3dica de la vegetaci\u00f3n de ribera. Con ello se desencadena un doble proceso: se retiran barreras<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 \u00a0La vega de Toro, riqu\u00edsima en variedades de fruta y hortalizas, es descrita por Madoz como sigue: \u00abentre las infinitas clases de fruto que se dan, tiene preferencia la guinda com\u00fan, cerme\u00f1o redondo, ciruela claudia, ciruela peladilla, el cascabelillo morado, la pera bergamota y donguindo, y otras varias\u00bb. En Villalobos se citan unos perales, cuya fruta era \u00abde tan considerable tama\u00f1o, que cinco forman una arroba, y como por su peso se desprenden con facilidad de la rama, tienen cada una asida a esta una red para evitar caigan al suelo y se magullen\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10\u00a0 Del Esla, en Santa Colomba de las Carabias, dice Madoz: \u00aba las veces causa algunos da\u00f1os en los sembrados sali\u00e9ndose de madre; sin embargo, estos estragos pudieran ser mayores si no lo impidiese una alameda situada en su<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">margen\u00bb. contra la erosi\u00f3n; y se aceleran los flujos de la escorrent\u00eda. Dado que el transporte de contaminantes elige, seg\u00fan el caso, cualquiera de las dos v\u00edas11\u00a0, se est\u00e1 favoreciendo una mayor movilidad y disponibilidad de los agentes contaminantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.4.- Perturbaciones formales: nuevas texturas y disonancias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la nueva agricultura intensiva altera los paisajes de fondo de valle con un aluvi\u00f3n de elementos advenedizos mal integrados: equipamientos asociados al regad\u00edo (bombas, goteros, filtros, balsas, acequias, pl\u00e1sticos, pivots), naves, casetas y silos. La proliferaci\u00f3n \u00a0de \u00a0perturbaciones \u00a0visuales\u00a0 originada \u00a0por \u00a0tales \u00a0elementos \u00a0seriados\u00a0 se complica por la instalaci\u00f3n de vallados agresivos ligados al creciente valor de la inversi\u00f3n en equipos. Se suman las crecientes perturbaciones ac\u00fasticas producidas por el ruido de impulsiones y aplicadores de riego, que han convertido muchos peque\u00f1os valles de la cuenca en enclaves de desapacibilidad. Es un regad\u00edo del derroche, que opera a cualquier hora: no es infrecuente ver chorros de aspersi\u00f3n inundando los caminos, y cruzar en pleno verano sobre barrizales rehundidos por los tractores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los fondos de valle han experimentado asimismo cambios intensos en sus texturas y facies. El acceso de maquinaria pesada por terrenos de prado, anegadizos, da lugar a apisonamiento y empobrecimiento del pastizal. Anchas bandas de rodadura de tractor o excavadora\u00a0 se\u00a0 inscriben\u00a0 profundas,\u00a0 despedazando\u00a0 las\u00a0 comunidades\u00a0 herb\u00e1ceas.\u00a0 Las lagunas, enterradas o represadas a antojo de las m\u00e1quinas, se convierten en cubetas entre terraplenes de obra. All\u00ed se vierten restos de herbicidas, bidones de aceite o combustible. Los viejos puentes se caen por decrepitud, o los derriban las m\u00e1quinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A ello se suma una constante alteraci\u00f3n de las tramas de color y de reflexi\u00f3n causada por los nuevos cultivos. Los elementos reflectantes (pl\u00e1sticos, telas met\u00e1licas en balsas) lanzan destellos kilom\u00e9tricos hacia los cuatro puntos cardinales. Las naves, tolvas y silos en material met\u00e1lico (cerramientos met\u00e1licos de chapa de aluminio o acero) conviven con las instalaciones de hormig\u00f3n y fibrocemento. Unas veces son casetas, con puerta galvanizada y respiradero, para la instalaci\u00f3n de bombas, cuadros el\u00e9ctricos, equipos de cloraci\u00f3n y otra maquinaria agr\u00edcola. Otras veces son naves desmontables para almacenamiento, algunas de grandes proporciones. En ocasiones son hangares de b\u00f3veda autoportante. En todo caso, se trata de elementos aterrizados, sin ra\u00edz visual, que colmatan la cuenca visual de los peque\u00f1os valles del Duero. Es particularmente agobiante esta presencia advenediza en valles angostos como los de la Tierra del Vino. Basta una sola nave agr\u00edcola o ganadera, con su consternante s\u00e9quito de ferralla, pl\u00e1sticos, parvas de neum\u00e1ticos, restos de desguace, improvisaciones de tendido el\u00e9ctrico y otros ingredientes, para arruinar visual y simb\u00f3licamente uno de estos peque\u00f1os y hermosos valles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.5.- La potabilidad perdida: acu\u00edferos desinflados, fuentes de no beber<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La difusi\u00f3n del regad\u00edo en la cuenca del Duero ha ocasionado graves desarreglos en el ciclo del agua. Los caudales extra\u00eddos mediante agua de embalse o, m\u00e1s frecuentemente, pinchando el acu\u00edfero, son tan elevados como para desequilibrar el sistema h\u00eddrico. Con dinero p\u00fablico o con aquiescencia de las autoridades, hemos visto crecer extensiones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Las sales y nutrientes viajan disueltas en agua; los metales pesados, en una parte considerable de su fracci\u00f3n, est\u00e1n ligados al suelo, y por ello viajan s\u00f3lo merced al transporte s\u00f3lido (Imeson, Cammeraat y Prinsen, 1998). destinadas a productos forrajeros generalmente excedentarios, masas verdes de alta tasa de transpiraci\u00f3n, que est\u00e1n causando la depresi\u00f3n de los niveles fre\u00e1ticos. Los riegos se aplican sin la menor precauci\u00f3n de ahorro, en horas de alta tasa de evapotranspiraci\u00f3n, pues \u00a0no \u00a0existe \u00a0reglamentaci\u00f3n \u00a0dirigida \u00a0a\u00a0 reducir \u00a0los \u00a0consumos. \u00a0Ello \u00a0conduce \u00a0a \u00a0la alteraci\u00f3n del r\u00e9gimen de flujo de arroyos, que entran en estiaje prematuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro\u00a0 deplorable\u00a0 resultado\u00a0 de\u00a0 los\u00a0 bombeos\u00a0 es\u00a0 el\u00a0 secado\u00a0 de\u00a0 fuentes,\u00a0 pozos\u00a0 y abrevaderos tradicionales. Ya en a\u00f1os anteriores hab\u00edan perdido la atenci\u00f3n y cuidado comunitario, y su uso se iba degradando. No era infrecuente observar c\u00f3mo el herbicida, en bidones, se dilu\u00eda en las fuentes, verti\u00e9ndose en ellas las escurrajas. La concentraci\u00f3n parcelaria hab\u00eda sepultado en sus movimientos de tierra algunas de las viejas fuentes; otras hab\u00edan quedado condenadas al olvido, al quedar empotradas en alguna zanja de desag\u00fce, sin acceso ni reconocimiento social. Otras pocas pasaban a quedar fuera del acceso com\u00fan, en el interior de alguna parcela, donde las vertederas hab\u00edan de enterrar en breve plazo sus humildes cercos de piedra. Rec\u00f3rrase alg\u00fan t\u00e9rmino municipal en busca de las fuentes mencionadas en una descripci\u00f3n tan cercana como el <em>Mapa Topogr\u00e1fico Nacional <\/em>(1:50000) de la posguerra. A la mayor parte de \u00e9stas se las ha tragado la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras fuentes, cercanas a los n\u00facleos urbanos, han sido indultadas por su car\u00e1cter patrimonial, vi\u00e9ndose expuestas entonces a una nueva amenaza: la restauraci\u00f3n \u00f1o\u00f1a, que convierte\u00a0 un\u00a0 emblema\u00a0 vivo\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 conciencia colectiva\u00a0 del\u00a0 agua\u00a0 en\u00a0 una\u00a0 pacotilla\u00a0 de decoraci\u00f3n a escala gigante, ya sin funci\u00f3n (a nadie se le ocurre beber all\u00ed), y a menudo ofrecida como argumento de publicidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, las escasas fuentes supervivientes han ido recibiendo el golpe final: la depresi\u00f3n del acu\u00edfero que les daba vida, sumada a la p\u00e9rdida de potabilidad por acumulaci\u00f3n de fitosanitarios o fertilizantes en las aguas madres. Ya se acepta como rutina\u00a0 \u00a0el\u00a0 \u00a0r\u00f3tulo\u00a0 \u00a0de\u00a0 \u00a0<em>Agua\u00a0 \u00a0no\u00a0 \u00a0potable <\/em>en\u00a0 \u00a0fuentes\u00a0 \u00a0hist\u00f3ricas:\u00a0 \u00a0no\u00a0 \u00a0se\u00a0 \u00a0lee\u00a0 \u00a0como \u00abprovisionalmente no potable\u00bb, sino con el valor definitivo de una funci\u00f3n extinta. No es que la fuente se encuentre, por alguna emergencia, fuera de uso, sino que los nuevos tiempos la han expulsado para siempre de esta funci\u00f3n para la que naci\u00f3. La sociedad ha aprendido \u00a0a \u00a0encajar \u00a0tales \u00a0p\u00e9rdidas\u00a0 casi \u00a0con \u00a0ufan\u00eda, \u00a0con \u00a0la \u00a0satisfacci\u00f3n \u00a0de \u00a0un \u00a0deber hist\u00f3rico cumplido: el progreso. Y los pueblos ven cegarse sus pozos y fuentes, sorbidos por la codicia de los regad\u00edos, sin buscar causas ni culpables en esta merma del bien com\u00fan: a lo sumo mencionan los cambios dictados por la historia o las locuras del clima.12<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un encinar en el camino de Salamanca a Alba de Tormes hay una fuente donde dicen que bebi\u00f3 alguna vez Santa Teresa. Sobre el ca\u00f1o brilla en azulejo una leyenda con sus versos \u00abNada te turbe, nada te espante, todo se pasa, \/ Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza\u00bb. Sin duda, la Administraci\u00f3n que coloc\u00f3, con pancarta oficial, el otro letrero, \u00a0el \u00a0inevitable\u00a0 <em>Agua \u00a0no \u00a0potable<\/em>, \u00a0era \u00a0inconsciente \u00a0de \u00a0la \u00a0surreal \u00a0instalaci\u00f3n conseguida. La turbaci\u00f3n de las aguas, subterr\u00e1nea bajo los fastos y aniversarios, puede seguir manchando los acu\u00edferos, sin mancilla de los destinos tur\u00edsticos ni reconcomio de los orgullos regionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.- ALGUNAS MEDIDAS PALIATIVAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Ya muy lejos del encomio del buen agua, tan frecuente en los textos antiguos. Madoz, por ejemplo: \u00ablas [aguas] de los r\u00edos y fuentes del partido [de La Ba\u00f1eza] son delicadas, cristalinas y sabrosas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poblaci\u00f3n campesina tradicional, mediante un conjunto de pr\u00e1cticas de alcance limitado, configuraba un paisaje que hemos aprendido a considerar armonioso. Sin proponerse fines est\u00e9ticos o ambientales, escrib\u00eda densas p\u00e1ginas de belleza, af\u00edn en ello al Monsieur Jordan de Moli\u00e8re, que sin saberlo produc\u00eda a diario prosa13\u00a0. En igualdad de condiciones, los patrones actuales de residencia y de explotaci\u00f3n agraria determinan un aprovechamiento del espacio desde la distancia. Distancia en todos los sentidos: el agricultor ausente, que s\u00f3lo necesita acercarse al terreno unos pocos d\u00edas al a\u00f1o; la tecnolog\u00eda de importaci\u00f3n, que tiene su origen en unos centros de producci\u00f3n industrial lejanos; el desconocimiento creciente acerca de los detalles y primores del territorio, que se borran o se inventan a voluntad. La distancia trae consigo la negligencia: y es dif\u00edcil invertir la acci\u00f3n destructora o banalizadora de una agricultura que opera sin amor y desde lejos14\u00a0. Las marcas intr\u00ednsecas del lugar se desvanecen, permaneciendo tan s\u00f3lo un dato: el n\u00famero de hect\u00e1reas. La labor jardinera que antes se hac\u00eda gratuitamente, de la mano \u00a0de \u00a0unos \u00a0oficios \u00a0agroganaderos \u00a0seculares15\u00a0, \u00a0se \u00a0ha \u00a0extinguido \u00a0sin \u00a0reemplazo. \u00a0Y recuperar una funci\u00f3n an\u00e1loga ser\u00eda ut\u00f3pico sin un mecanismo social espont\u00e1neo, que, en respuesta a una demanda, asegurara el mantenimiento del paisaje y el ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, s\u00f3lo cabe ahora se\u00f1alar algunos recursos paliativos. Cabe recomendar una moratoria general a las actuaciones de concentraci\u00f3n para evaluar los pasos a dar ante el nuevo marco agrario. Determinadas zonas de gran valor ecol\u00f3gico o paisaj\u00edstico podr\u00e1n ser exoneradas de cualquier concentraci\u00f3n. En el resto del territorio, la reparcelaci\u00f3n podr\u00eda adaptarse a los fines de una agricultura eco-compatible y respetuosa con el medio h\u00eddrico, recurriendo a propuestas como las sugeridas por G\u00f3mez Orea (1994) y Valencia Sancho (2002). Destacan la introducci\u00f3n de evaluaci\u00f3n ambiental estrat\u00e9gica aplicable al conjunto de actuaciones de concentraci\u00f3n parcelaria de una comunidad auton\u00f3mica; el sometimiento de cada intervenci\u00f3n local de concentraci\u00f3n a un procedimiento de EIA; y la introducci\u00f3n de medidas correctoras y de compensaci\u00f3n ambiental, que habr\u00edan de ser supervisadas por la autoridad ambiental de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la concentraci\u00f3n ya se ha producido, como es ahora el caso en la mayor parte del territorio, se trata de elegir estrategias de uso del suelo que inviertan la tendencia destructora iniciada con el desarrollismo. Como desider\u00e1tum quiz\u00e1 ilusorio, cabe plantear medidas de diverso contenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo patrimonial:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0 \u00a0Inventario de la peque\u00f1a arquitectura popular ligada al agua (fuentes, pilones, pasaderas, molinos, puentes, pozos) y de los artefactos extractivos (norias, cig\u00fce\u00f1os).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 \u00abQuoi? quand je dis: \u2018Nicole, apportez-moi mes pantoufles, et me donnez mon bonnet de nuit\u2019, c\u2019est de la prose? [\u2026] \u00a0il y a plus de quarante ans que je dis de la prose sans que j\u2019en susse rien, et je vous suis le plus oblig\u00e9 du monde de m\u2019avoir appris cela\u00bb (Moli\u00e8re, Le Bourgeois Gentilhomme, II, 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 \u00a0Llevando al extremo, por el lado opuesto, este mismo principio, Garc\u00eda Calvo excusaba en su <em>Manifiesto de la<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Comuna \u00a0Antinacionalista \u00a0Zamorana <\/em>la \u00a0propiedad \u00a0privada \u00a0siempre \u00a0que \u00a0estuviera \u00a0redimida \u00a0por \u00a0el \u00a0afecto: \u00a0\u00abse consentir\u00e1n toda clase de dudas, vacilaciones y respetos en relaci\u00f3n con aquellos objetos [candidatos a expropiaci\u00f3n]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de los que se sospeche que est\u00e1n siendo realmente disfrutados y que han establecido ciertos lazos de amor con el<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">aparente posesor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 Generaciones de manos invisibles (\u00abel peso \/ de caminos y cielos por donde se pasean \/ los leg\u00edtimos due\u00f1os, los que han hecho el paisaje\u00bb) urdieron un manto de vestigios y primores ante el que s\u00f3lo podemos inclinar la cabeza \u00aby<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">transitar por una senda oblicua \/ \u2014vacante ya su uso\u2014 hacia lo abandonado\u00bb (Citas de An\u00edbal N\u00fa\u00f1ez, 1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Localizaci\u00f3n cartogr\u00e1fica a escala detallada de la toponimia menor, con identificaci\u00f3n precisa de los nombres de lugar asociados a cada vaguada, arroyo, fuente, laguna, pasadera, prado o rodillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Censo de charcas, lagunas y otros enclaves singulares de la peque\u00f1a hidrograf\u00eda. Delimitaci\u00f3n y protecci\u00f3n de sus entornos. Recuperaci\u00f3n de las lagunas sepultadas por la concentraci\u00f3n parcelaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0 \u00a0Devoluci\u00f3n a la sociedad de los caminos perdidos de valor patrimonial. Acuerdos con propietarios para el libre tr\u00e1nsito de peatones y ciclistas por el interior de las propiedades. Grav\u00e1menes fiscales progresivos para las alambradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Recuperaci\u00f3n\u00a0 \u00a0de\u00a0 \u00a0los\u00a0 \u00a0prados\u00a0 \u00a0borrados\u00a0 \u00a0por\u00a0 \u00a0la\u00a0 \u00a0concentraci\u00f3n\u00a0 \u00a0parcelaria, replanteamiento de caminos en las traves\u00edas de prado, rehabilitaci\u00f3n del patrimonio etnogr\u00e1fico h\u00eddrico degradado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las pr\u00e1cticas agrarias y la gesti\u00f3n del regad\u00edo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0 \u00a0C\u00f3digos de buenas pr\u00e1cticas agrarias, con especial consideraci\u00f3n del ciclo h\u00eddrico y del valor singular de los micro-biotopos h\u00eddricos de la cuenca: sistemas de lagunas endorreicas, arroyos estacionales, prados h\u00famedos, galer\u00edas arb\u00f3reas (saucedas). El deslinde de franjas de exclusi\u00f3n (<em>buffer strips<\/em>) para la agricultura en torno a los cauces es una prioridad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Orientaci\u00f3n de la pol\u00edtica de subvenciones hacia el fomento de la agricultura de conservaci\u00f3n (AES, <em>agri-environment schemes<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0 \u00a0Optimizaci\u00f3n de los regad\u00edos, orientada a evitar la aplicaci\u00f3n del riego en horas de alta evaporaci\u00f3n, introduciendo una facturaci\u00f3n exacta de los consumos, elevando las tarifas, y condicionando las ayudas a la contribuci\u00f3n social y ambiental de las pr\u00e1cticas agr\u00edcolas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Renaturalizaci\u00f3n, en las zonas de regad\u00edo, de las balsas de riego, las zanjas de retorno de aguas, y las pistas de acceso y vallados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Recuperaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0huerta \u00a0tradicional, \u00a0y \u00a0establecimiento \u00a0de \u00a0un \u00a0banco \u00a0de variedades de hortaliza y frutales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los equipamientos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Homologaci\u00f3n de materiales de construcci\u00f3n y equipamiento meteorizables, con p\u00e1tina, o tolerantes al verd\u00edn. Con el mismo coste y la misma funci\u00f3n, una chapa puede ser dotada de un tratamiento que la vuelva herrumbrosa o verdinosa, sin por ello perder efectividad de cubrici\u00f3n. Tales materiales, ya conocidos en la creaci\u00f3n arquitect\u00f3nica (acero <em>Corten<\/em>, l\u00e1minas de cobre), podr\u00edan favorecerse mediante normativas para el \u00e1mbito rural. Ello ahorrar\u00eda la grave perturbaci\u00f3n visual producida por los destellos de los equipamientos agroganaderos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 \u00a0Establecimiento de pantallas visuales y alineaciones arb\u00f3reas en torno a los elementos gravemente perturbadores del paisaje (naves y ceboneros, pistas de la concentraci\u00f3n): \u00abdisoluci\u00f3n del edificio en la naturaleza\u00bb (Pizziolo, 1998).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la gesti\u00f3n del medio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Identificaci\u00f3n \u00a0de \u00a0los \u00a0valores \u00a0ambientales \u00a0asociados \u00a0a \u00a0la \u00a0red \u00a0hidrogr\u00e1fica secundaria. Recuperaci\u00f3n de las denominaciones vern\u00e1culas de las manifestaciones vegetales y geomorfol\u00f3gicas del ciclo h\u00eddrico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0 \u00a0Normativas favorecedoras de los cercados tradicionales (setos verdes, vallados de piedra) o promoci\u00f3n de nuevos sistemas de cerramiento eco-compatible. Los fondos de valle deben recuperar la red biol\u00f3gica formada por las cadenas vegetales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0\u00a0 Recuperaci\u00f3n \u00a0de \u00a0la \u00a0red \u00a0de \u00a0prados \u00a0como \u00a0espacios \u00a0de \u00a0alto \u00a0valor \u00a0ambiental (ecotonos) y zonas de defensa del sistema h\u00eddrico. Aprovechamiento sostenible de los prados como soporte para ganader\u00eda extensiva (que, a su vez, incrementa la biodiversidad local mediante endozoocoria: Traba, Levassor y Peco, 2003).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\u00a0 \u00a0Dotaci\u00f3n de espacios de compensaci\u00f3n en todas las intervenciones lesivas para el medio. Se trata de elegir en los proyectos un enfoque activo, que permita desplegar procesos de creatividad ecol\u00f3gica (Pizziolo, 1998).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 \u00a0Preservaci\u00f3n de la conectividad ambiental, asegurando la pervivencia de los corredores hidrogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5.- CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ramificaciones secundarias de la red hidrogr\u00e1fica, las peque\u00f1as surgencias y las lagunas endorreicas componen una trama de paisajes de escala diminuta, sobre la que se asienta la dimensi\u00f3n germinal del ciclo del agua. En la monoton\u00eda aparente de las tierras de la meseta, las formas dendr\u00edticas que la malla de prados tiende sobre el territorio constituyen el garante de la calidad ambiental y el origen de no pocas amenidades paisaj\u00edsticas. El simple cambio de textura desde los surcos del labrant\u00edo a los pastos de los peque\u00f1os prados intercalados es un motivo central en la experiencia del paisaje. Las lagunas dispersas, los herbazales, la vegetaci\u00f3n en corredor y otras manifestaciones del ciclo h\u00eddrico sirven de albergue para numerosas especies de aves, anfibios e insectos, y de \u00edndice orientador para la mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda esta trama, salvo excepciones, ha sido enterrada por las excavadoras de la concentraci\u00f3n parcelaria. Las nuevas parcelas imponen la forma poligonal como molde obligatorio para el dise\u00f1o del espacio. Los arroyos son arrasados y sustituidos por cubetas rectil\u00edneas de recogida de fertilizantes y herbicidas. El patrimonio es cedido a la jurisdicci\u00f3n exclusiva de los t\u00e9cnicos agron\u00f3micos. El arbolado de ribera se descuaja y erradica como la mala hierba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concentraci\u00f3n parcelaria ha consagrado la totalidad del territorio a una sola causa: la rentabilidad agroganadera. Otras consideraciones \u2014patrimonio, paisaje, historia, memoria, lengua, dignidad, medio ambiente y salud\u2014 han sido b\u00e1rbaramente soslayadas, como si de impertinentes juegos de minor\u00edas ociosas se tratara. Es un caso de racionalidad parcial: los instrumentos de la raz\u00f3n, inatacables en su prestigio, se ordenan de forma unidireccional. Los todopoderosos medios devoran a los fines; la t\u00e9cnica suplanta al bienestar. Tan arriesgada apuesta a una sola carta, respaldada por la Administraci\u00f3n, es tecn\u00f3crata y miope. \u00bfPor qu\u00e9 ha de consignarse el espacio en manos de un \u00fanico due\u00f1o?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNada tienen que decir los que, sin vivir de cosechas y ganados, recurren al campo para pasear, recordar, buscar? \u00bfLa rentabilidad actual de cereales y forrajes, apuntalada por subvenciones y proteccionismos, est\u00e1 lo suficientemente segura como para desde\u00f1ar todo criterio que no sea el lucro agrario? \u00bfEs tan insignificante el valor de historia, h\u00e1bitat y espacio como para traspasar ciegamente el control del territorio a las manos y las rutinas de t\u00e9cnicos sectoriales?<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>ALCL<\/em>: <em>Atlas Ling\u00fc\u00edstico de Castilla y Le\u00f3n <\/em>(1999): dir. Manuel Alvar, 3 vols., Salamanca, Junta de<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comunidades de Castilla y Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvarez Mart\u00ednez, Javier (1999): <em>Din\u00e1mica sucesional tras el abandono y recuperaci\u00f3n del matorral mediante pastoreo controlado: experiencia en un sector de la monta\u00f1a de Le\u00f3n. <\/em>Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>BCH<\/em>, <em>Los \u00e1rboles en el espacio agrario. Importancia hidrol\u00f3gica y ecol\u00f3gica<\/em>. Publicaciones del Banco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Central Hispano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bellefontaine, Ronald, Petit, Sandrine, Pain-Orcet, Michelle, Deleporte, Philippe, Bertault, Jean-Guy<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2001): <em>Les arbres hors for\u00eat. Vers une meilleure prise en compte<\/em>. Cahier FAO Conservation 35. Bern\u00e1ldez, F.G., Rey Benayas, J.M., Levassor, C. y Peco, B. (1989): \u00abLandscape ecology of uncultivated<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">lowlands in central Spain\u00bb, <em>Landscape Ecology<\/em>, 3: 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carrera de la Red, Mar\u00eda de F\u00e1tima (1988): <em>Toponimia de los valles del Cea, del Valderaduey y del<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sequillo<\/em>. Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cort\u00e9s V\u00e1zquez, Luis (1995): <em>Mi libro de Zamora<\/em>. Salamanca, Gr\u00e1ficas Cervantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Costa P\u00e9rez, J.C. (coord.) (2003): <em>Manual para la diversificaci\u00f3n del paisaje agrario<\/em>. Sevilla, Consejer\u00eda de<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Medio Ambiente, Junta de Andaluc\u00eda, y Comit\u00e9 Andaluz de Agricultura Ecol\u00f3gica. Dagognet, F., Gu\u00e9ry, F. y Marcel, O. (1982): \u00abMort et r\u00e9surrection du paysage ?\u00bb, <em>Mort du paysage?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Philosophie et esth\u00e9tique du paysage<\/em>. Collection Milieux, Champ Vallon, Seysel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda Calvo, Agust\u00edn (1987): <em>Manifiesto de la Comuna Antinacionalista Zamorana<\/em>. Zamora, Lucina. G\u00f3mez Orea, Domingo (1994): <em>Evaluaci\u00f3n del impacto ambiental de la concentraci\u00f3n parcelaria<\/em>,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valladolid, Consejer\u00eda de Agricultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonzalez del T\u00e1nago, M., Garc\u00eda de Jal\u00f3n, D. (1995): <em>Restauraci\u00f3n de r\u00edos y riberas<\/em>. Madrid, E.T.S.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ingenieros de Montes, Universidad Polit\u00e9cnica de Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonz\u00e1lez Bern\u00e1ldez, Fernando (1992): <em>Los paisajes del agua. 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Salamanca, Centro de<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estudios Salmantinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Madoz, Pascual (1845-1850): <em>Diccionario Geogr\u00e1fico-Estad\u00edstico-Hist\u00f3rico de Espa\u00f1a y sus posesiones de ultramar<\/em>, Madrid, Establecimiento tipogr\u00e1fico de P. Madoz y L. Sagasti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marx, Karl (1960): \u00abDer achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte\u00bb, en <em>Karl Marx\/Friedrich Engels &#8211; Werke<\/em>, Band 8, Berlin\/DDR, Dietz Verlag.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Morala Rodr\u00edguez, Jos\u00e9 Ram\u00f3n (1989): <em>Toponimia de la Comarca de los Oteros (Le\u00f3n)<\/em>, Diputaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Provincial de Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00fa\u00f1ez, An\u00edbal (1995): <em>Obra po\u00e9tica<\/em>, ed. Fernando R. de la Flor y Esteban Pujals Gesal\u00ed. Madrid, Hiperi\u00f3n. Palerm, Juan Vicente (1997): <em>Los nuevos campesinos<\/em>. M\u00e9xico, D.F., Universidad Iberoamericana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Panero, Juan Antonio (2000): <em>Sayago, costumbres, creencias y tradiciones<\/em>. Medina del Campo, Proder<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sayago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Panofsky, Erwin (1970): \u00abEt in arcadia ego: Poussin and the Elegiac Tradition\u00bb, <em>Meaning and the Visual<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Arts<\/em>, Harmondsworth: Penguin: 340-367.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Patty, L., B. Real, and J.J. Gril (1997): \u00abThe use of grassed buffer strips to remove pesticides, nitrate and soluable phosphorous compounds from runoff water\u00bb, <em>Pesticide Sci<\/em>., 49: 243-251.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Piel, Joseph Maria (1947): \u00abAs \u00e1guas na topon\u00edmia galego-portuguesa\u00bb, <em>Boletim de Filologia<\/em>, Lisboa. Pizziolo, Giorgio (1998): \u00abProgettare il paesaggio in ambiente mediterraneo\u00bb, <em>El paisaje mediterr\u00e1neo<\/em>,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">editado por J. Arias Abell\u00e1n y F. Fourneau, Universidad de Granada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ramos Prieto, Domingo Antonio (1989): <em>La concentraci\u00f3n parcelaria y su incidencia en el campo zamorano. <\/em>Memoria de doctorado, Universidad de Salamanca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rubio P\u00e9rez, Laureano (1993): <em>El sistema pol\u00edtico concejil en la provincia de Le\u00f3n<\/em>. Universidad de Le\u00f3n. Traba, J., Levassor, C. y Peco, B. (2003): \u00abRestoration of species richness in abandoned mediterranean<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">grasslands: seeds in cattle dung\u00bb, <em>Restoration Ecology<\/em>, 11: 3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unamuno, Miguel de (1968): <em>Andanzas y visiones espa\u00f1olas<\/em>. Madrid, Colecci\u00f3n Austral, Espasa-Calpe. Valencia Sancho, Enrique (2002): <em>La concentraci\u00f3n parcelaria eco-compatible, instrumento de desarrollo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>local integrado y sostenible. R\u00e9gimen jur\u00eddico de la instituci\u00f3n<\/em>. Memoria de doctorado, Universidad de L\u00e9rida.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RESUMEN La \u00a0evoluci\u00f3n\u00a0 reciente \u00a0de \u00a0los \u00a0paisajes \u00a0ligados \u00a0a \u00a0la\u00a0 peque\u00f1a\u00a0 hidrograf\u00eda \u00a0est\u00e1 \u00a0sometida \u00a0al \u00a0arbitrio \u00a0de reformistas agron\u00f3micos que impulsan actuaciones como la concentraci\u00f3n parcelaria, la llamada limpieza de riberas, la canalizaci\u00f3n y derivaci\u00f3n de arroyos. 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