{"id":34808,"date":"2016-05-23T07:55:22","date_gmt":"2016-05-23T05:55:22","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/las-ruinas-de-palmira\/"},"modified":"2016-05-23T07:55:22","modified_gmt":"2016-05-23T05:55:22","slug":"las-ruinas-de-palmira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-ruinas-de-palmira\/","title":{"rendered":"Las ruinas de Palmira"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La destrucci\u00f3n de las ruinas de Siria o los Budas de Afganist\u00e1n forman parte de un proyecto enloquecido. Pero el fanatismo asesino no es exclusivo de las religiones. Los mayores monstruos del siglo XX eran ateos que cre\u00edan en una promesa redentora<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante bastante m\u00e1s de un siglo la izquierda europea ley\u00f3 mucho un libro del conde de Volney cuyo t\u00edtulo era, exactamente, el de este art\u00edculo. Este ilustrado franc\u00e9s de finales del siglo XVIII, comprometido luego con la Revoluci\u00f3n y ennoblecido por Napole\u00f3n, narraba en \u00e9l, en un tono elegiaco, prerrom\u00e1ntico, su visita a los restos de aquella ciudad romana, al borde del desierto sirio. Se describ\u00eda a s\u00ed mismo cavilando, de noche, entre aquellas columnas semiderruidas: \u201cAqu\u00ed, donde ahora reina este silencio t\u00e9trico, se oy\u00f3 en tiempos el bullicio de la multitud. Estas piedras esparcidas por el suelo, guarida hoy de reptiles inmundos, fueron un d\u00eda suntuosos palacios y templos a los dioses. Aqu\u00ed se alz\u00f3 en otro tiempo una ciudad opulenta; aqu\u00ed existi\u00f3 un imperio poderoso. El silencio de las tumbas reemplaza ahora el bullicio de las plazas p\u00fablicas. \u00a1As\u00ed perecen las obras de los hombres! \u00a1As\u00ed sucumben imperios y naciones!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repentinamente, aparec\u00eda ante \u00e9l, desde la penumbra, un genio o fantasma que le reprochaba sus lamentos. Los humanos no ten\u00edan derecho a quejarse de sus desgracias \u2014le dec\u00eda\u2014 porque ellos eran sus \u00fanicos causantes. La humanidad primitiva super\u00f3 el estadio de bandas cazadoras y recolectoras; aprendi\u00f3 a cultivar plantas, construy\u00f3 ciudades, prosper\u00f3. Pero a la larga olvid\u00f3 \u201clas leyes de la naturaleza\u201d, \u201cel idioma de la raz\u00f3n\u201d. Surgieron peleas que desembocaron en guerras y matanzas masivas, con ej\u00e9rcitos enfrentados que invocaban siempre a supuestos dioses. \u201c\u00bfQu\u00e9 esper\u00e1is de esos gemidos in\u00fatiles?\u201d \u2014continuaba el genio\u2014 \u201c\u00bfEs que ese Dios ideal se dejar\u00eda dominar por las mudables pasiones de los mortales: venganza, compasi\u00f3n, furor, arrepentimiento\u2026?\u201d. No fue Dios quien cre\u00f3 al hombre a su imagen, sino el hombre quien lo imagina como semejante a s\u00ed mismo. \u201cEl mortal temerario le ha prestado sus inclinaciones y sus miserables juicios. Y cuando esta mezcla de atributos choca con los principios de la raz\u00f3n natural, declara a esta impotente, aparentando una humildad hip\u00f3crita, y llama misterios de Dios a los desvar\u00edos de su entendimiento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro desembocaba as\u00ed en un alegato antirreligioso. El genio parlanch\u00edn pasaba lista a las principales religiones y les reprochaba sus absurdos l\u00f3gicos. A los musulmanes, temerosos del castigo divino si violan cinco preceptos arbitrarios, les hac\u00eda observar que ese mismo Dios permit\u00eda triunfar a sus enemigos, los cruzados, que incumpl\u00edan esos preceptos. \u201cSi Dios gobierna la tierra siguiendo el Cor\u00e1n, \u00bfc\u00f3mo consinti\u00f3 construir poderosos imperios a los innumerables pueblos anteriores al profeta que beb\u00edan vino, com\u00edan tocino y no visitaban la Meca?\u201d. A los cristianos les recordaba sus interminables debates sobre la naturaleza de Dios o el modo de su encarnaci\u00f3n y las divisiones que ello hab\u00eda generado \u2014meras luchas de poder, en realidad\u2014 entre nestorianos, iconoclastas, ortodoxos, romanos, anabaptistas o presbiterianos, cada uno con su peculiar modo de vestir, sus ropajes rojos, violetas, blancos o negros, sus distintos sombreros, bonetes o mitras y sus extra\u00f1os cortes de pelo y barba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a esta confusi\u00f3n \u2014segu\u00eda el genio su discurso\u2014, hace ya tres siglos que la raz\u00f3n se ha extendido en Europa, gracias a la imprenta, el gran invento liberador; aunque las religiones, guarida de la ignorancia, sigan dominando a\u00fan entre el pueblo analfabeto. Y el libro terminaba imaginando una gran asamblea de la humanidad, a la que el genio explicaba que cuando los pueblos se ilustraran, renunciaran a las religiones y supieran legislar por s\u00ed mismos y elegir a sus gobernantes, se abrir\u00eda ante ellos un futuro racional y feliz, regido por principios justos e igualitarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel libro circul\u00f3 mucho durante la Revoluci\u00f3n Francesa y hace un siglo todav\u00eda lo reeditaban los anarquistas espa\u00f1oles. Ahora me ha vuelto a la mente ante la furia vand\u00e1lica que ha intentado acabar con los restos de aquella ciudad y ha llevado al deg\u00fcello p\u00fablico de su arque\u00f3logo jefe, un venerable sabio de ochenta a\u00f1os. Los hechos parecen dar, de nuevo, la raz\u00f3n a Volney: el fanatismo religioso ha sumado otra barbaridad m\u00e1s a su sangriento historial. La destrucci\u00f3n de Palmira, como la de los Budas gigantes en Afganist\u00e1n, es parte de un proyecto enloquecido por restaurar un califato\u2026 del siglo VII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me ocurre a\u00f1adir, no obstante, un par de reflexiones a las del ilustrado franc\u00e9s. La primera, que el fanatismo asesino no es exclusivo de las religiones. Los mayores monstruos del siglo XX, como Stalin, Hitler o Pol Pot, eran ateos. Pero se cre\u00edan portadores de una promesa redentora. Ese es el peligro. El fan\u00e1tico ha sido cl\u00e1sicamente representado por un joven con una antorcha en una mano y en la otra un libro \u2014s\u00f3lo uno, nunca varios\u2014. Fan\u00e1tico es quien cree poseer la verdad, una verdad sencilla y absoluta que proporciona respuestas para todos los problemas. Es quien no acepta la duda, la discrepancia ni la propia falibilidad. Es quien espera un cielo prometido y est\u00e1 dispuesto a sacrificar la libertad para alcanzarlo. La fe en una verdad liberadora, aun basada en una supuesta ciencia laica, ha abierto muchas puertas a la tragedia en el mundo moderno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi segunda objeci\u00f3n es que no todo se reduce a rasgos culturales. Algo tiene que ver con lo que ocurre hoy en Oriente Pr\u00f3ximo el pasado colonial. No pretender\u00e9 explicar aquella compleja situaci\u00f3n por una sola causa, ni incurrir\u00e9 en la f\u00e1cil atribuci\u00f3n de todas las responsabilidades al colonialismo, coartada con la que se autoexculpan las \u00e9lites locales. Pero quienes crearon hace un siglo esos Estados artificiales y fallidos llamados Siria e Irak fueron Francia y Gran Breta\u00f1a. En aquel momento, Occidente pose\u00eda, s\u00ed, las sociedades m\u00e1s libres y civilizadas del mundo, pero eso s\u00f3lo reg\u00eda para su interior. Hacia fuera, al relacionarse con indios o negros, mostraba su otra cara, arrogante, ego\u00edsta y violenta; y usaba la superioridad tecnol\u00f3gica, el otro aspecto del progreso, para aplastarles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros bisabuelos vivieron la modernidad como superaci\u00f3n de la escasez, conquistas democr\u00e1ticas o extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n. Pero los no europeos sufrieron el lado sucio del proceso: la explotaci\u00f3n y el maltrato por parte de blancos groseros e incultos. Leopoldo II esclaviz\u00f3 y desvalij\u00f3 el coraz\u00f3n de \u00c1frica con una crueldad que hubiera sido impensable en su propio pa\u00eds. Eso lo recuerdan los habitantes de aquellos territorios, que consideran a los europeos, como m\u00ednimo, hip\u00f3critas. Lo cual explica algo del odio visceral contra todo lo que representa Occidente (encarnado en el arque\u00f3logo: la racionalidad de la ciencia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los actuales problemas con inmigrantes y refugiados pol\u00edticos obligan a Europa a elegir, de nuevo, entre las f\u00f3rmulas y valores de vigencia universal que nuestros antepasados, con tanta dificultad, construyeron, y el retorno al ego\u00edsmo. Entre Gutenberg y Leopoldo II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL PA\u00cdS<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La destrucci\u00f3n de las ruinas de Siria o los Budas de Afganist\u00e1n forman parte de un proyecto enloquecido. Pero el fanatismo asesino no es exclusivo de las religiones. 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