{"id":34510,"date":"2016-04-08T12:33:19","date_gmt":"2016-04-08T10:33:19","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/yihadismo-en-europa-una-guerra-de-creencias\/"},"modified":"2016-04-08T12:33:19","modified_gmt":"2016-04-08T10:33:19","slug":"yihadismo-en-europa-una-guerra-de-creencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/yihadismo-en-europa-una-guerra-de-creencias\/","title":{"rendered":"Yihadismo en Europa. Una guerra de creencias"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez desvanecido el humo de los atentados de Bruselas y Par\u00eds, si miramos el tratamiento informativo descubriremos que estamos inmersos en una niebla de guerra. \u00abNiebla de guerra\u00bb es una expresi\u00f3n del militar prusiano Von Clausewicz que hac\u00eda referencia a la confusi\u00f3n propia de la batalla que imped\u00eda analizar con objetividad la situaci\u00f3n real de las propias tropas y las del adversario. Pasados d\u00edas, meses, a\u00f1os de experiencias traum\u00e1ticas estamos instalados en una especie de niebla de guerra permanente que nos impide evaluar con rigor la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si simplificamos, podr\u00edamos establecer dos versiones de la historia. Por un lado, la mayor\u00eda de la opini\u00f3n publicada y de los sectores que se reivindican progresistas se ha instalado en el confortable terreno de la ingenuidad paternalista: \u00abel Islam no tiene nada que ver con el terrorismo. La culpa es de las intervenciones occidentales en Oriente Medio. La marginaci\u00f3n de la inmigraci\u00f3n musulmana es la causa de los procesos de radicalizaci\u00f3n\u00bb. En el lado opuesto, buena parte de la opini\u00f3n autocensurada, de las fuerzas pol\u00edticas oportunistas, y sectores de la ciudadan\u00eda desafecta a la correcci\u00f3n pol\u00edtica establece: \u00abEs la prueba de que el choque de civilizaciones no resulta ninguna leyenda urbana. Recuerda la invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros. El islam es una religi\u00f3n peligrosa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico punto en el que coinciden ambos bandos es que se trata de un asunto resbaladizo. A\u00f1adir\u00eda que no tiene f\u00e1cil soluci\u00f3n o no tiene ninguna. Los procesos de radicalizaci\u00f3n de un segmento de musulmanes, como se\u00f1ala en el imprescindible libro de Anna Teixidor &#8216;Combatientes en nombre de Al\u00e1&#8217;, continuar\u00e1n creciendo y expandi\u00e9ndose hasta un &#8216;peak oil&#8217; a\u00fan desconocido. Ahora bien, si tengo que aportar algo en este debate es desmentir que se trate de una cuesti\u00f3n civilizatoria, ni religiosa, ni siquiera social. A partir de mis lecturas, as\u00ed como tambi\u00e9n de mi experiencia personal como docente en barrios donde estos procesos ya eran visibles quince a\u00f1os atr\u00e1s, considero que este es un conflicto interno, intracomunitario, que utiliza la religi\u00f3n como f\u00f3rmula para otorgar respetabilidad a conductas estrictamente reaccionarias, motivadas por carencias en la psicolog\u00eda colectiva, inseguridades comunitarias, y hasta cierto punto psicoanal\u00edtico de crisis de masculinidad en sociedades tradicionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un conflicto intracomunitario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera que comparta mis vivencias generacionales en barrios con importante presencia migratoria habr\u00e1 pasado por experiencias no muy diferentes de las que se pueden vivir en los mismos espacios cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s. En nuestra adolescencia, muchas familias provenientes del mundo rural, se hab\u00edan llevado un mont\u00f3n de creencias poco razonables en el choque con una sociedad urbana m\u00e1s abierta, que funcionaba bajo unos par\u00e1metros tan complejos como desconcertantes, y que inspiraban un temor disfrazado de hostilidad. A muchas chicas no les dejaban salir, ten\u00edan una hora de llegada estricta o se discut\u00eda si deb\u00edan estudiar m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente \u00abnecesario\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era habitual la segregaci\u00f3n de sexos en los espacios de sociabilidad. Se entend\u00eda que (ellas) deb\u00edan llegar v\u00edrgenes al matrimonio. No era inhabitual que, la gente de poblaciones de tradici\u00f3n endog\u00e1mica, reprodujeran patrones. Se asum\u00eda cierta inferioridad social que supon\u00eda un freno a cualquier ascensor social que, de vez en cuando, de manera ef\u00edmera, se decid\u00eda a abrir las puertas. Personas con m\u00e1s talento y capacidad de esfuerzo que yo se quedaron por el camino. En cierta medida, este conjunto de creencias, ligadas a llevar la l\u00f3gica del pueblo a la ciudad, tambi\u00e9n buscaban el mantenimiento del control comunitario, tanto por los hombres de la familia, acostumbrados a disponer de la hegemon\u00eda y el poder desde un patriarcalismo torpe, como desde los caciques de fuera (a menudo ligados a las casas regionales) que trasladaban aqu\u00ed las relaciones sociales asim\u00e9tricas desde cientos de kil\u00f3metros lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resultado&#8230; \u00a1un desastre!: matrimonios prematuros y fracasados, rupturas familiares, subempleo, frustraci\u00f3n personal y profesional, decisiones err\u00f3neas de consecuencias permanentes. En los mejor de los casos, una ruptura generacional no del todo superada, y en el peor, el mantenimiento de estas relaciones t\u00f3xicas fundamentadas en la desigualdad. Y a\u00fan hoy, hay cierta permanencia de los guetos (donde se concentran sobre todo los perdedores de este proceso) donde el resentimiento todav\u00eda es perceptible, tambi\u00e9n en los comportamientos pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera que haya tratado con familias procedentes del Magreb ver\u00e1 que los patrones familiares son similares a los aut\u00f3ctonos de aquel momento. Si hay algo que destaca, no es que sean musulmanes, sino que en buena parte de los casos, son rurales y act\u00faan con unos patrones de comportamiento de una sociedad tradicional. El choque no se produce entre una sociedad pretendidamente laica y otra de isl\u00e1mica, sino entre una sociedad urbana compleja, individualista, fundamentada en la responsabilidad individual y en la diplomacia permanente a base de reglas no escritas y dif\u00edcil comprensi\u00f3n; y entre una sociedad rural, estable, autoritaria, patriarcal, colectivista, basada en reglas claras y en el control invisible de la comunidad. Y es en esta tensi\u00f3n donde debemos entender el problema mal llamado de la \u00abintegraci\u00f3n\u00bb, y que ser\u00eda m\u00e1s justo llamar de la \u00abruptura interna\u00bb del comunitarismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ni putas ni sumisas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 2003 un grupo de mujeres francesas de origen magreb\u00ed denuncian la violencia y el control sexual sufridos en las &#8216;banlieues&#8217; por parte de chicos radicalizados. Comandadas por Samira Bellil y Fadela Amara fundan el colectivo \u00abNi putes ni soumises\u00bb donde ponen de relieve que la concentraci\u00f3n en los barrios de poblaci\u00f3n migrada sirve para imponer presi\u00f3n social para impedir que las chicas estudien, trabajen, se relacionen m\u00e1s all\u00e1 de la tribu o vistan como les apetezca. El testimonio, recogido en forma de libro, explica c\u00f3mo en estos espacios donde la Rep\u00fablica ni se acerca, se producen agresiones, intimidaciones e incluso violaciones colectivas contra las que no se someten a la figura de los \u00abtalibanes de garaje\u00bb, los hermanos que pretenden mantener su poder sobre las mujeres de la familia para evitar que escapen a su control. El testigo no es demasiado diferente del ofrecido por la somal\u00ed Ayaan Hirsi Ali, que protagonizar\u00eda &#8216;Sumisi\u00f3n&#8217;, un cortometraje que denunciar\u00eda el trato otorgado por el Islam contra las mujeres, y que ser\u00eda el motivo por el que caer\u00eda asesinado su director, Teo van Gogh en 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contrariamente a lo que los medios desinforman, el sistema de integraci\u00f3n franc\u00e9s funciona relativamente bien. La actual ministra de Educaci\u00f3n del pa\u00eds vecino, Najat Vallaud-Belkazem, y la de Trabajo, Myriam El Khomri, son nacidas en Marruecos, en 1977 y 1978 respectivamente. Tambi\u00e9n lo era Rachida Dati en el gabinete de Sarkozy. Actualmente en Francia hay un mont\u00f3n de magreb\u00edes profesoras y funcionarias (la funci\u00f3n p\u00fablica sigue siendo un espacio de promoci\u00f3n social y de g\u00e9nero por la objetividad en los procesos selectivos de oposici\u00f3n), en la televisi\u00f3n y el star system&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1999 el 17% de las marroqu\u00edes estaba casada con un no musulm\u00e1n. Como en Catalu\u00f1a, ellas son mejores estudiantes que los chicos, con un fracaso escolar estimado en un 20% inferior al de ellos. Aqu\u00ed, las creencias juegan un papel relevante. Para muchos chicos magreb\u00edes, lo importante es dejar pronto la escuela para trabajar en alg\u00fan oficio manual, que permita disponer pronto de dinero, comprarse una moto o un coche y encontrar una chica con la que casarse. Cierta tendencia a la sociabilidad segregada contribuye a interiorizar una imagen de las mujeres como inferiores, en la que la virtud depende del grado de sumisi\u00f3n a los hombres de la familia. Mientras tanto, muchas de ellas, en familias patriarcales, con m\u00e1s paciencia y capacidad de trabajo (a menudo a base de asumir \u00edntegramente las tareas dom\u00e9sticas), se adaptan mejor a un sistema escolar que valora la constancia, el trabajo y la responsabilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas llegan al bachillerato y estudios superiores, y se produce un fen\u00f3meno conocido en el mundo de la sociolog\u00eda. Con mayor nivel cultural y educativo, tienden a aparearse con hombres de similares caracter\u00edsticas. Esto quiere decir que en el mercado matrimonial, las mujeres, que tradicionalmente son las que transmiten los valores culturales en el seno de la familia, pueden acabar marchando de la comunidad. Esta situaci\u00f3n se ve como una amenaza al orden interno del grupo. Muchos hombres ven cuestionado su rol familiar. Perciben dificultades a la hora de encontrar mujeres que respondan a sus expectativas (o que tendr\u00e1n que buscarlas en los pueblos de procedencia). Finalmente, se teme que, con estas circunstancias, la colectividad se puede disolver en la modernidad urbana, percibida como el laicismo pernicioso de los \u00abinfieles\u00bb. Es aqu\u00ed cuando la religi\u00f3n aparece como una especie de tienda de Ikea que permite redecorar creencias y pr\u00e1cticas ancestrales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La marca del velo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed aparece la religi\u00f3n como justificaci\u00f3n trascendente de valores reaccionarios. Frente a la posibilidad de disoluci\u00f3n del grupo, la presi\u00f3n comunitarista se refuerza. Se disfraza de religi\u00f3n la voluntad de control y poder. El velo aparece reinventado como s\u00edmbolo de sumisi\u00f3n y pertenencia a la tribu. Esta pieza de ropa, con una ambigua presencia en el Cor\u00e1n, adquiere un valor simb\u00f3lico que s\u00f3lo la religi\u00f3n puede servir para sacralizar objetivos inconfesables. Tiene como finalidad dificultar el acceso de las mujeres al mundo externo, mostrando como marca que indica que las mujeres son propiedad de la umma. As\u00ed, el mal llamado velo isl\u00e1mico sirve para sabotear cualquier capacidad de inserci\u00f3n en el mundo profesional, de la confianza mutua, de las normas no escritas de la sociedad de acogida. Es la cadena que liga las mujeres a su comunidad, para impedir que huyan del gueto comunitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las ciudades europeas est\u00e1 la norma t\u00e1cita que todos han de interactuar en igualdad de condiciones y que las creencias forman parte de la esfera individual. Una mujer con velo levanta un cord\u00f3n sanitario alrededor suyo que le pone trabas en sus expectativas profesionales o de las relaciones sociales. El velo explicita que la religi\u00f3n (o las creencias particulares) est\u00e1(n) por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n, y es percibido mayoritariamente como una enmienda a la totalidad de los valores de la (imperfecta) modernidad. La exhibici\u00f3n p\u00fablica levanta un muro invisible construido con desconfianza y reproches sordos. El velo, m\u00e1s que las bombas, han dinamitado los puentes entre comunidades porque sabotean la libre interacci\u00f3n entre personas. Ciertamente, el velo ha suscitado batallas culturales muy in\u00fatiles, sin embargo, tambi\u00e9n ha sido el gesto visible de c\u00f3mo, mediante procesos de radicalizaci\u00f3n religiosa, se ha iniciado un periodo de repliegue comunitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier docente en contacto con adolescentes musulmanes se ha dado cuenta de c\u00f3mo, de un d\u00eda para otro, simult\u00e1neamente varias chicas han cambiado radicalmente de indumentaria a partir de la llegada de nuevos imanes en la comunidad, a menudo financiados desde las monarqu\u00edas del Golfo, de inspiraci\u00f3n wahab\u00ed (cuya peligrosidad ya era advertida por el esp\u00eda catal\u00e1n Al\u00ed Bey a inicios del XIX). Anna Teixidor, una de las periodistas que conoce con mayor profundidad la cuesti\u00f3n, ya observaba hace m\u00e1s de una d\u00e9cada este fen\u00f3meno cuando estaba de profesora en Salt. Sin embargo, una de las mejores escritoras catalanas de esta d\u00e9cada, Najat El Hachmi, en &#8216;La hija extranjera&#8217;, describe literariamente el conjunto de sentimientos extraordinariamente complejos en los que la protagonista, a pesar de tener talento y voluntad para tomar las propias decisiones sobre la su vida, termina, por la presi\u00f3n comunitaria, aceptando un matrimonio impuesto, renunciando al mundo exterior, y simbolizando su sometimiento coloc\u00e1ndose un hiyab que le cierra las puertas al mundo p\u00fablico, y la confina al estrecho archipi\u00e9lago del barrio y las relaciones familiares, en una deriva de frustraci\u00f3n e infelicidad. Y lo hace, en cierta medida, porque fuera del peque\u00f1o c\u00edrculo comunitario, est\u00e1 la fr\u00eda intemperie, sin nadie que la pueda acoger, sin calor familiar o de afectos en un reproche literario de los m\u00e1s inteligentes que se pueden leer en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque es la frustraci\u00f3n y la infelicidad lo que hace de combustible en los procesos de radicalizaci\u00f3n. El repliegue interior, y un relato victimista sobre los reales o imaginarios agravios contra un colectivo que comparte una identificaci\u00f3n religiosa, es lo que hay detr\u00e1s de este malestar. Y, donde hay victimismo, se suele responsabilizar a los \u00abotros\u00bb de todos los males. La religi\u00f3n musulmana, como cualquier otra de car\u00e1cter monote\u00edsta, cae f\u00e1cilmente en la trampa del manique\u00edsmo, en el que \u00ablos otros\u00bb son los culpables, y las miserias cotidianas se pueden desvanecer a partir de para\u00edsos inventados, proyecciones psicol\u00f3gicas de expectativas frustradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los supuestos agravios a los musulmanes, o la trampa del victimismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los argumentos aducidos para explicar estos procesos de radicalizaci\u00f3n es el de la discriminaci\u00f3n del colectivo. En el mundo capitalista occidental, cualquiera que parezca pobre, es percibido como sospechoso. En los ochenta, los chicos de barrio tambi\u00e9n a menudo \u00e9ramos mirados con suspicacia. Los magreb\u00edes son tan maltratados por la polic\u00eda o discriminados por la sociedad acomodada como lo puedan ser los indios, chinos, filipinos, caribe\u00f1os, centroamericanos, o aut\u00f3ctonos pobres. Y sin embargo, los procesos de justificaci\u00f3n del asesinato o la violencia contra un supuesto occidente intelectualmente jibarizado utiliza la excusa religiosa. De hecho, cualquier musulm\u00e1n ilustrado es consciente de la superficialidad de los conocimientos religiosos de aquellos que apuntan a la yihad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y sin embargo, el victimismo, que normalmente apunta a hacer responsable a una amalgama de hechos contradictorios los males reales o imaginados cometidos contra algunos pa\u00edses, no deja de ser una manipulaci\u00f3n mezclada de creencias, en el que se busca claramente el alineamiento bajo la bandera religiosa de un \u00abnosotros\u00bb contra \u00ablos otros\u00bb. Esto se traduce en tratar de cohesionar la comunidad, especialmente en sociedades urbanas, diversas y modernas, a base de agredir el entorno, como si persiguieran la hostilidad de las sociedades de acogida. En cierta medida, son los grupos salafistas y las corrientes wahhabites las que parezcan invocar el fantasma de la ultraderecha que anida en occidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los procesos de radicalizaci\u00f3n, la reinvenci\u00f3n de la religi\u00f3n en f\u00f3rmulas de creencias agresivas, parece buscar inconscientemente el fin de invocar los viejos fantasmas del fascismo occidental (y a fe que lo est\u00e1n consiguiendo). Esta actitud pol\u00edtica, a su vez, propicia una presi\u00f3n tan asfixiante en el seno de la comunidad que parece empujar a la mayor\u00eda tranquila de los sectores m\u00e1s abiertos e ilustrados de los musulmanes (y sobre todo de las musulmanas) a un repliegue interno dentro de los sus propios guetos identitarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Guerra de creencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atentados como los de Madrid, Londres, Par\u00eds o Bruselas, adem\u00e1s de episodios como los ataques a la libertad de expresi\u00f3n, los derechos de las mujeres, a la libertad sexual, est\u00e1n invocando lo peor de una modernidad que tambi\u00e9n suele ser despiadada. La emergencia de fuerzas como el Frente Nacional, el UKIP, los diversos integrismos cristianos (o laicos), van ganando terreno. El colectivo musulm\u00e1n comienza a inspirar desconfianza y hostilidad m\u00e1s all\u00e1 de los cuatro alocados de siempre. A pesar de la p\u00e1tina de civilizaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, del progresismo oficial, de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, a pesar del sempiterno sentido cristiano de culpa del pasado colonial, el monstruo interior ya surge en Alemania, Francia, Holanda, los pa\u00edses del centro y el este de Europa, y en las conversaciones privadas de barra de bar de estas latitudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No vivimos un conflicto de religi\u00f3n o civilizaci\u00f3n, sino una guerra de creencias. Una confrontaci\u00f3n entre los que nos han puesto en el saco de los \u00abaut\u00f3ctonos\u00bb, u \u00aboccidentales\u00bb, y que desde su propaganda nos tachan de \u00abinfieles\u00bb (es decir, de diferentes), y entre el mundo europeo, que cada vez m\u00e1s asimilamos islam a una religi\u00f3n peligrosa. A su vez, las sociedades occidentales tambi\u00e9n estamos experimentando una profunda divisi\u00f3n: entre los partidarios de una ingenuidad suicida que desprecian el peligro del reaccionarismo islamista (ideolog\u00eda pol\u00edtica que comparte valores y pr\u00e1cticas del falangismo), y de aquellos tentados de negar la condici\u00f3n humana de los dem\u00e1s, y por tanto, dejarse arrastrar por el reaccionarismo islam\u00f3fobo. En este sentido, esto implica una desestabilizaci\u00f3n interna de nuestro propio mundo, objetivo estrat\u00e9gico buscado por quien, en cierta medida, mueve los hilos: los fondos qatar\u00edes o el wahabismo saud\u00ed que, desenga\u00f1\u00e9monos, tal como establecen sus inequ\u00edvocos documentos, buscan nuestra destrucci\u00f3n y la extensi\u00f3n de sus reaccionarios principios (aparte de exhibir en sus inquietantes mapas, una Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica pintada de negro).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos en guerra. Una guerra de desgaste y resistencia. Perder\u00e1 quien se d\u00e9 cuenta de la esterilidad de las acciones y el absurdo de sus gestos. Ganar\u00e1 quien sea capaz de mantenerse fiel a sus convicciones, unas convicciones por las que valga la pena vivir, no matar. Y, francamente, no soy demasiado optimista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL CRITIC<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"oUn8DLr2R0\"><p><a href=\"http:\/\/www.elcritic.cat\/blogs\/sentitcritic\/2016\/04\/01\/guerra-de-creences\/\">Gihadisme a Europa. Una guerra de creences<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" src=\"http:\/\/www.elcritic.cat\/blogs\/sentitcritic\/2016\/04\/01\/guerra-de-creences\/embed\/#?secret=oUn8DLr2R0\" data-secret=\"oUn8DLr2R0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Gihadisme a Europa. Una guerra de creences&#8221; &#8212; Sentit Cr\u00edtic\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Combatientes en nombre de Al\u00e1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace algunas semanas, mi colega, la periodista e historiadora Anna Teixidor terminaba su \u00faltimo libro &#8216;Combatientes en nombre de Al\u00e1&#8217;,\u00a0 que aborda la delicada y pol\u00e9mica cuesti\u00f3n de los procesos de radicalizaci\u00f3n islamista en el seno de nuestras sociedades, sobre c\u00f3mo personas que han ido a la escuela con nuestros hijos, que hemos tenido de alumnos, se han re\u00eddo con nuestras bromas o se han alegrado a nuestro lado con los goles de Messi est\u00e1n dispuestos a hacerse estallar, a casarse con un yihadista desconocido o a adquirir un Kalashnikov para ir a hacer la yihad y decapitar \u00abinfieles\u00bb.\u00a0 Anna tuvo la gentileza de dejarme ver el manuscrito. \u00a1Brutal! Un pu\u00f1etazo con ducha escocesa incluida. Y eso, teniendo en cuenta que hace algunos a\u00f1os que sigo de cerca las contradicciones individuales y colectivas que supone la integraci\u00f3n de personas de religi\u00f3n musulmana en nuestro entorno, con indicios claros de que hay cosas que pasan sin que pr\u00e1cticamente nadie sea consciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anna Teixidor es una de las personas que m\u00e1s sabe sobre el tema en nuestro pa\u00eds. Probablemente algunos espectadores de TV3 la reconozca con un micro en la mano cada vez que detienen a supuestos yihadistas, se narran episodios de violencia contra las mujeres o de explotaci\u00f3n sexual en los telediarios. Sin embargo pocos saben que\u00a0 es una de las periodistas m\u00e1s completas de su generaci\u00f3n. Doctora en historia y experta en republicanismo, documentalista que ha reflejado como pocos la inmigraci\u00f3n clandestina en las comarcas de Girona o la prostituci\u00f3n (y sus ra\u00edces) en La Jonquera, tambi\u00e9n fue durante varios a\u00f1os profesora de secundaria en Salt, lo que le permiti\u00f3 observar de primera mano buena parte de las transformaciones end\u00f3genas que ha ido experimentado parte de la comunidad musulmana en los suburbios invisibilizados de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta mirada mixta de periodismo e historiadora, con un acceso privilegiado a fuentes directas (y tambi\u00e9n con las penumbras de los que investigan policialmente el problema), la periodista hace un retrato de cuatro personas, que polif\u00f2nicament se han dejado seducir por la melod\u00eda de la radicalizaci\u00f3n: un catal\u00e1n\u00a0 de apellido marroqu\u00ed, de una poblaci\u00f3n de la costa, con una vida convencional, con lazos, amigos y compa\u00f1eros de or\u00edgenes diversos, que fue a parar a Siria a las milicias de al Nusrat, con quien mantiene un fluido di\u00e1logo mediante las redes sociales, en que la justificaci\u00f3n de sus actos, las dudas existenciales, la voluntad de convertir a la periodista, o el autoconvencimiento sobre la grandeza de la yihad, o el c\u00f3ctel religioso pol\u00edtico que le embriaga son el leiv motiv de esta extra\u00f1a relaci\u00f3n. Las confesiones de una viuda de yihadista,\u00a0 una andaluza, conversaci\u00f3n que justifica el supuesto martirio de su marido y la necesidad de aniquilar a los infieles, en que la irracionalidad se combina con gestos y sentimientos tan razonables como contradictorios. El caso de una catalano-marroqu\u00ed inteligente y h\u00e1bil, harta de los procesos de radicalizaci\u00f3n de la gente de su generaci\u00f3n en su entorno, que acepta actuar como agente encubierta para los servicios de espionaje catalanes&#8230; y que sin embargo, por una falta de coordinaci\u00f3n con la polic\u00eda espa\u00f1ola (???) termina acusada de terrorismo por la Audiencia Nacional y en la c\u00e1rcel a lo largo de interminables meses antes de que se pueda aclarar la kafkiana (y peligrosa) situaci\u00f3n. El caso de una joven de suburbio provenzal que viaja a Siria para aceptar casarse con un combatiente en la clase de &#8216;Nova Ic\u00e0ria&#8217; con que la activa propaganda en las redes seduce a miles de personas sin proyecto vital, perspectivas, o simplemente por puro af\u00e1n de experimentaci\u00f3n y aventuras, hasta que es detenida y encarcelada en Turqu\u00eda, y finalmente deportada a Francia donde se convertir\u00e1 en una sospechosa habitual, y desde donde todav\u00eda se lame las heridas de una existencia personal, malograda en t\u00e9rminos de Zygmunt Bauman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente la superficialidad, el sensacionalismo o el buenismo que impera en los debates, Teixidor nos propone una mirada en relieve de uno de los grandes problemas con los que Europa debe enfrentarse. Y es un relieve que, contrariamente a los t\u00f3picos, la propaganda, o al autoenga\u00f1o, est\u00e1 lleno de aristas, protuberancias, desgarros y resulta desagradable a los sentidos. El fen\u00f3meno de la radicalizaci\u00f3n en nuestros suburbios, donde queda claro que un porcentaje muy significativo de los musulmanes que viven en occidente han desconectado de la p\u00e1tina de ilustraci\u00f3n que te\u00f3ricamente caracterizaba nuestras sociedades, y que nos contemplan como infieles decadentes, como en entorno hostil alejado de una l\u00f3gica, que por su parte, tambi\u00e9n es reinventada e idealizada. C\u00f3mo ambos mundos est\u00e1n cada vez m\u00e1s alejados, c\u00f3mo crecen las desconfianzas y desprecios mutuos, c\u00f3mo la incomunicaci\u00f3n presagia un conflicto, a menudo soterrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La virtud de Teixidor no es tanto las respuestas que ofrece\u00a0 (cero, en mi opini\u00f3n)\u00a0 como las preguntas que se hace, nos hace, les hace. Que nos alerta que no podemos escondernos bajo ning\u00fan caparaz\u00f3n de tortuga, porque el problema est\u00e1, y no sabemos (ni saben) c\u00f3mo administrarlo y hacerle frente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas semanas antes de tener el manuscrito entre mis manos, hab\u00eda vivido una an\u00e9cdota significativa. En un tren de media distancia, pon\u00eda el oido a un grupo de mujeres vestidas con hiyab y niqab. Como novelista y narrador, debo confesar que a veces disimulo haciendo ver que escucho el spotyfy mientras oigo conversaciones ajenas para captar di\u00e1logos que me inspiran, me permiten reproducir frases realistas o construir personajes convincentes. Aquellas chicas de unos veinte a\u00f1os, quiz\u00e1s menos, eran de Sabadell y hablaban el genuino castellano metropolitano. Eran tres conversaciones coordinadas por la mayor y tapada, que por el acento deb\u00eda tener ra\u00edces en Marruecos, que les hac\u00eda de gu\u00eda espiritual. Una estrategia similar a la descrita por Teixidor en el caso de la andaluza viuda de yihadista que utilizaba un grupo de whatsapp para aleccionar y aconsejar sobre teolog\u00eda musulmana. Estos procesos de conversi\u00f3n, ahora mismo pasan en el Vall\u00e9s, en Birmingham, en Mil\u00e1n o en Frankfurt, sin que ning\u00fan foco nos haga darnos cuenta del hecho de que ocurre una OPA hostil a nuestros principios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas unos pocos meses antes, el siempre pol\u00e9mico y provocador Michel Houellebecq publicaba &#8216;Sumisi\u00f3n&#8217;, un ejercicio de pol\u00edtica ficci\u00f3n en el que se vaticinaba la progresiva islamizaci\u00f3n de la sociedad francesa. Su tesis (al fin y al cabo, contrariamente a muchos de sus cr\u00edticos, no se trata de un panfleto, sino de una reflexi\u00f3n profunda sobre el peso de la espiritualidad en la sociedad moderna) era que occidente era vulnerable a partir de sus contradicciones, por su desprecio a la espiritualidad, respecto a la pujanza de las certezas (forzadas, por otra parte) de una religi\u00f3n s\u00f3lida, dura, arrogante y (aparentemente) segura de s\u00ed misma como el islam. Un paseo por el centro comercial no se puede comparar a la salvaci\u00f3n eterna, aunque en el para\u00edso capitalista no podamos comprar nada y que el para\u00edso musulm\u00e1n no exista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desgraciadamente, los pr\u00f3ximos a\u00f1os veremos c\u00f3mo este tipo de conflictos b\u00e1sicamente internos (dir\u00edamos existenciales) en el seno de las sociedades occidentales, no har\u00e1n sino agravarse. Y lo har\u00e1n porque hasta ahora no se detecta capacidad de poder hacer frente desde una perspectiva rigurosa, sin caer en una hist\u00e9rica y est\u00fapida islamofobia y una suicida e ingenua islamof\u00edlia. En los pr\u00f3ximos a\u00f1os, probablemente asistiremos (ya lo vemos con patriotas europeos contra la islamizaci\u00f3n de occidente en Alemania o el Frente Nacional en Francia) a unas actitudes hostiles a la diversidad religiosa, al tiempo que a un reaccionarismo antimoderno entre buena parte de la comunidad musulmana. El libro de Teixidor nos deber\u00eda servir para prevenir el crecimiento de los extremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>http:\/\/blocs.mesvilaweb.cat\/xavierdiez\/?p=269433<\/strong><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez desvanecido el humo de los atentados de Bruselas y Par\u00eds, si miramos el tratamiento informativo descubriremos que estamos inmersos en una niebla de guerra. \u00abNiebla de guerra\u00bb es una expresi\u00f3n del militar prusiano Von Clausewicz que hac\u00eda referencia a la confusi\u00f3n propia de la batalla que imped\u00eda analizar con objetividad la situaci\u00f3n real [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-34510","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Yihadismo en Europa. 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