{"id":34480,"date":"2016-04-04T10:25:07","date_gmt":"2016-04-04T08:25:07","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-utopia-de-la-esperanza\/"},"modified":"2016-04-04T10:25:07","modified_gmt":"2016-04-04T08:25:07","slug":"la-utopia-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-utopia-de-la-esperanza\/","title":{"rendered":"La utopia de la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este mundo es una mierda. El planeta est\u00e1 en manos de una \u00e9lite cada vez m\u00e1s reducida, las desigualdades, la miseria y el horror de la guerra llaman a nuestras puertas con la frecuencia que anima la era de la globalizaci\u00f3n informativa. Sufrimiento, horror, dolor.<\/p>\n<p><div style=\"text-align: justify;\">Mairi, Homs, Damasco, Buraika, Bruselas, Bagdad, Lahore\u2026 lugares algunos de los que jam\u00e1s hab\u00edamos siquiera conocido de su existencia. Cientos de muertos. Ataques ciegos en esa guerra asim\u00e9trica que ha roto con los c\u00e1nones cl\u00e1sicos que un d\u00eda apunt\u00f3 Von Clausewitz. Violencia en estado puro. Los anteriormente llamados efectos colaterales son, al d\u00eda de hoy, el objetivo principal.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">No s\u00f3lo la asimetr\u00eda b\u00e9lica. Aquellas 1.129 trabajadoras del textil que murieron en el desplome del edificio del Rana Plaza en Dhaka, la capital de Bangla Desh, hace un par de a\u00f1os, cuando cos\u00edan las telas que luego compramos en nuestras lustradas tiendas europeas. Esos 200.000 muertos en el terremoto de Hait\u00ed, la mayor\u00eda fruto de una exclusi\u00f3n permanente a los que aboca el sistema capitalista. Tambi\u00e9n violencia en estado puro, aunque la llamemos estructural.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El drama de los refugiados y los desplazados, dicen las organizaciones humanitarias, alcanza a 61 millones de personas en el planeta, la misma poblaci\u00f3n actual de Gran Breta\u00f1a. \u00bfSe imaginan el impacto de la desertizaci\u00f3n humana de la isla que hoy debate su salida o no de la Uni\u00f3n Europea?<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Apunta Naciones Unidas en su estudio anual que m\u00e1s de 3 millones de ni\u00f1os mueren cada a\u00f1o por su deficiente nutrici\u00f3n y que un centenar de millones de esos ni\u00f1os descoloridos por los medios, viven al l\u00edmite, por debajo de su peso natural. Y, sin embargo, dedicamos m\u00e1s l\u00edneas a las profec\u00edas de Nostradamus que al parecer auguraba el desastre, que a las v\u00edctimas de este estado de cosas provocado por el neoliberalismo.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La vieja sentencia, no s\u00e9 si de Jean Rostand o de Stalin, dec\u00eda que si matas a una persona eres un asesino, a m\u00e1s de uno un g\u00e1ngster y si env\u00edas a la guerra a morir a miles de soldados, un h\u00e9roe. Alguien a\u00f1adi\u00f3 aquello de que si matas a un mill\u00f3n eres un conquistador. Hoy, los responsables de tantas y tantas muertes, de la exclusi\u00f3n y de la marginalidad son tratados como h\u00e9roes.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Lo sabemos, lo intuimos, pero evitamos nuestra conciencia a trav\u00e9s de rasgos que son profundamente excluyentes, xen\u00f3fobos incluso. Maquillamos las historias tremendas con evasivas, con circo, con expresiones humillantes como aquel programa televisivo de \u00ablos ricos tambi\u00e9n lloran\u00bb. Para que todo siga igual que es, a fin de cuentas, el objetivo de ese sistema inhumano.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La transmisi\u00f3n de ese maquillaje se hace a trav\u00e9s de los interesados en mantener el estatus. Y quien lo hace posible es el tipo de cobertura medi\u00e1tica que cada evento genera, provocando una atenci\u00f3n desproporcionada sobre un tema u otro. El mundo que imaginamos no es un reflejo necesariamente de la realidad.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">He rescatado los apuntes del derrumbe que mat\u00f3 a m\u00e1s de mil trabajadoras en Dhaka, antes anotado, y me he vuelto a sorprender con la cobertura que entonces le dio la BBC. La historia no ten\u00eda que ver con la huelga general en Dhaka, ni con la muerte de las trabajadoras, sino con una joven que sobrevivi\u00f3 entre los escombros 17 d\u00edas, Resham Begum. El resto palideci\u00f3 en el olvido.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Los medios nos gu\u00edan, como se\u00f1alaba Paul Slovic, m\u00e1s por la emoci\u00f3n que por la raz\u00f3n. Y esa emoci\u00f3n dirigida nos lleva a enredarnos en detalles triviales para evitar la verdadera cuesti\u00f3n, la de la insolidaridad del g\u00e9nero humano, la del dominio de los halcones de la guerra, de las clases sociales inherentes al sistema capitalista.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Nos alarma emocionalmente el desastre cercano, el seguimiento a una tragedia personal. Es racional, pero en ello hay tambi\u00e9n un efecto de manipulaci\u00f3n. Un efecto que agranda los peligros, que los exagera deliberadamente en su concepci\u00f3n estad\u00edstica para provocar una nueva vuelta de tuerca hacia la segregaci\u00f3n social, hacia el recurso a la fuerza para que prevalezcan unos valores determinados, los de la clase econ\u00f3micamente dirigente.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, el mundo es una mierda aunque la vida sea un regalo excepcional. Es una mierda para millones, para mayor\u00edas absolutas. Incluso entre nosotros. Excluidos del sistema, ni siquiera sujetos de ese Pueblo Trabajador Vasco que deber\u00eda marcar el cambio. Parados, sufragados, excluidos, precarizados.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Es cierto que no hay motivos fundados para el optimismo. Un optimismo que seg\u00fan Terry Eagleton no ser\u00eda sino una postura autosuficiente frente al mundo. Una resistencia activa o pasiva frente a los hechos machaconamente contrarios al mismo. No tiene buena fama el optimista en nuestro entorno, por eso de que parece evitar la crudeza del presente.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Esa idea no significa, sin embargo, que todo est\u00e1 perdido, que la lucha sea una ilusi\u00f3n y que el compromiso solidario est\u00e9 re\u00f1ido con la raz\u00f3n de la existencia de los hombres y mujeres que conformamos nuestro pa\u00eds en el siglo XXI. Las experiencias de cambio, con una u otra herramienta, desde las instituciones o fuera de ellas, han sufrido reveses, cargas de profundidad y embates. Decepciones. Batallas no resueltas que han engullido a generaciones. Pero\u2026 no ha sido el final.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La esperanza es consustancial al ser humano. Sin ella no habr\u00edan sido posibles los grandes cambios que se han producido entre nosotros. Y la utop\u00eda, no voy a descubrir la luna, es el motor de la humanidad, antes incluso que la describiera Plat\u00f3n. Sin esperanza, sin utop\u00eda m\u00e1s como \u00abv\u00eda hacia\u00bb que como \u00abobjetivo de\u00bb, la confrontaci\u00f3n adolecer\u00eda de intenci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La izquierda abertzale en los inicios de su conformaci\u00f3n moderna, en el albor de la d\u00e9cada de 1960, acu\u00f1\u00f3 estos dos t\u00e9rminos como ejes de un debate que, entonces, separaba a dos tendencias. Los primeros dec\u00edan que apostaban por la \u00abesperanza como maleta de todo revolucionario\u00bb. Los segundos, apelaban a la utop\u00eda, aquella que rezumaba en los escritos de Arturo Campi\u00f3n, Dolores Ibarruri o Eli Gallastegi. El tiempo uni\u00f3 a unos y a otros bajo ese concepto que he tenido la osad\u00eda de glosar, la utop\u00eda de la esperanza.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Una esperanza que ha marcado un recorrido, una utop\u00eda que ha resonado desde compromisos colectivos y personales. Un requisito. Porque el contexto global encierra una cat\u00e1strofe sin precedentes. El cambio no es ya una tarea de una determinada tendencia ideol\u00f3gica, sino una necesidad. De vida o de muerte. De decencia pol\u00edtica. De proyecto de futuro.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Por eso, algunas declaraciones siguen teniendo el sesgo de un pasado casposo. Como las realizadas por el inicialmente periodista y hoy presidente jeltzale, o ser de izquierdas o ser abertzales. Como si ambas cuestiones estuvieran re\u00f1idas cuando es justamente lo contrario. Separarlas es volver a las andadas, repetir el injusto reparto de opresores y oprimidos.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El mundo necesita imperiosamente un cambio radical, de modelo, de sistema. Necesita de utop\u00edas, de esperanzas, de ambas a la vez para ejercer de motor, de generador de ilusiones. Si alg\u00fan d\u00eda faltan, entonces nos habr\u00e1n vencido.<\/div>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos habr\u00e1n vencido los se\u00f1ores de la guerra, los capitalistas \u00e1vidos del \u00abm\u00e1s a\u00fan\u00bb y los defensores de ese estatus para que todo siga igual, es decir, para que acontecimientos como los citados al comienzo del articulo vuelan a repetirse. Para que sean tratados, nuevamente, como acontecimientos inherentes a la naturaleza humana, cuando la humanidad es, precisamente, un proyecto radicalmente diferente.<\/p>\n<p>NAIZ<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este mundo es una mierda. El planeta est\u00e1 en manos de una \u00e9lite cada vez m\u00e1s reducida, las desigualdades, la miseria y el horror de la guerra llaman a nuestras puertas con la frecuencia que anima la era de la globalizaci\u00f3n informativa. Sufrimiento, horror, dolor. 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