{"id":34239,"date":"2016-02-18T22:08:58","date_gmt":"2016-02-18T20:08:58","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-felicidad\/"},"modified":"2016-02-18T22:08:58","modified_gmt":"2016-02-18T20:08:58","slug":"la-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-felicidad\/","title":{"rendered":"La felicidad"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Para Mar\u00eda Negroni<\/p>\n<p>En los ya remotos a\u00f1os 65 La felicidad, una pel\u00edcula de Agn\u00e8s Varda, a quien se le atribuye algo tan ef\u00edmero como haber sido precursora de La Nouvelle Vague, impact\u00f3 no s\u00f3lo en Francia sino hasta en los grupos psicoanal\u00edticos y psicoanalizados de la Argentina; su acierto consisti\u00f3 en que presentaba un conflicto de relaciones que en esa d\u00e9cada constitu\u00eda en todas partes un apasionante tema, si no mayor por lo menos muy en curso: la libertad amorosa, la pluralidad de opciones, la consistencia de la fidelidad y otros coletazos de la relaciones de pareja.<\/p>\n<p>\u00c9poca de desnudos, en el cine y en las calles, visto a la distancia ese clima acentuadamente corporal, pero acompa\u00f1ado por discursos vehementes, explicativos y agotadores, ten\u00edan en las altas madrugadas como escena las alcobas parisinas sin duda pero tambi\u00e9n porte\u00f1as. Lo compart\u00edan en intensidad dial\u00e9ctica con las noticias cubanas, el \u201cboom\u201d de la literatura latinoamericana, algunos brotes guerrilleros aqu\u00ed y all\u00e1, en Bolivia especialmente, pero amar a m\u00e1s de una persona ocupaba un lugar central. Hab\u00eda que escucharlo, los interesados, y que aguantarlo, los psicoanalistas, y ver, unos y otros, c\u00f3mo pod\u00edan procesarlo sin perder el cuerpo y el alma en esas contiendas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s a eso se refiri\u00f3 Agn\u00e8s Varda en su planteo que, por c\u00f3mo le dio la vuelta, la \u201cfelicidad\u201d del t\u00edtulo resulta todo lo contrario. En efecto, informada, en una operaci\u00f3n \u201cverdad\u201d de cu\u00f1o sartreano, por un amante marido de que \u00e9ste tambi\u00e9n ama a otra, la mujer escucha, paciente, comprende pero de inmediato se suicida. Feministas contempor\u00e1neas criticaron este planteo por \u201cmachista\u201d pero tal vez tendr\u00edan que haberlo hecho por \u201crealista\u201d, pecado tal vez mayor, desprecio o ignorancia de la literatura: \u00a1un hombre queriendo ser feliz con dos mujeres sin ser africano! Era la \u00e9poca, como lo se\u00f1al\u00e9 arriba, pero esa econom\u00eda del placer ten\u00eda manifestaciones que las feministas no podr\u00edan haber censurado: la que aparece en la pel\u00edcula de Fran\u00e7ois Truffaut, Jules et Jim, de 1962, en la que una mujer quiere ser feliz con dos hombres. Largas disquisiciones, la moral burguesa puesta a prueba, la libertad amorosa pero tambi\u00e9n la de la mujer, era la \u00e9poca.<\/p>\n<p>El tema tiene un linaje: el propio Goethe lo present\u00f3 en Las afinidades electivas, y como en las dos pel\u00edculas mencionadas, tal vez sea un antecedente, todo termina mal, el sue\u00f1o de amores libres y compartidos, gente bella y carente de toda mala vibraci\u00f3n, s\u00f3lo amor, precisamente por eso, por querer ser compartidos, no s\u00f3lo no consolida la felicidad deseada y por un momento sentida sino que la convierte en un pat\u00e9tico duelo. \u00a1Qu\u00e9 tristeza! En todos los casos mencionados, debe haber much\u00edsimos en la literatura, el cine y, ni qu\u00e9 decir, en la vida real, los concernidos la buscan y en ocasiones, cuando creen encontrarla exclaman, \u201cme siento muy feliz\u201d. No importa si, como lo hemos visto, terminan en lo contrario a fuerza de querer ampliar el abanico de posibilidades, lo importante es la b\u00fasqueda y su culminaci\u00f3n, el sentimiento de haberla logrado, un pleno de sentido, una irradiaci\u00f3n corporal incontenible, hasta la sonrisa o, inclusive, el llanto, tanto m\u00e1s si la comprobaci\u00f3n es compartida.<\/p>\n<p>Y si bien parece un lugar com\u00fan universalmente aceptado, \u201cquerer ser feliz\u201d, quedan fuertes dudas acerca de qu\u00e9 es la felicidad o c\u00f3mo funciona o cu\u00e1ndo se puede mencionar la palabra con total seguridad, con la sensaci\u00f3n de que se est\u00e1 pisando terreno firme y que muchas cosas se confirman, no s\u00f3lo la sensaci\u00f3n cuyo fundamento, dicho sea de paso, ser\u00eda, seg\u00fan Epicuro \u2013de lo cual me informa, con escepticismo, Jorge Mara\u2013 la \u201causencia de dolor\u201d. Creo que no es suficiente y, por el contrario, a veces sucede que con dolor y todo, v\u00e9anse los masoquistas que abundan en numerosos lechos mundiales, se experimenta felicidad. M\u00e1s bien me va pareciendo que el sentimiento de felicidad toma forma cuando se posee algo, sobre todo un cuerpo \u2013el orgasmo compartido y simult\u00e1neo\u2013 y, subsidiariamente, un objeto, cuanto m\u00e1s deseado y por fin conseguido mejor. Algo parecido a eso debe haber registrado Freud cuando articul\u00f3 un punto central de su teor\u00eda, a saber la existencia del inconsciente recorrido por pulsiones, la er\u00f3tica en primer lugar, que es la cuna de muchas acciones humanas pero, en particular, de la sexualidad que es como un obvio escenario en el que la exclamaci\u00f3n de felicidad es casi un requisito necesario por el simple hecho de que si no aparece el acto mismo carece de sentido.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que esa ubicaci\u00f3n de la felicidad en lo sexual ha tenido una gran suerte, parece su lugar natural pero eso no quita que descanse sobre lo que me gustar\u00eda llamar la \u201csatisfacci\u00f3n\u201d, un efecto esperable de la existencia de la propiedad de modo tal que podr\u00eda afirmarse, sin parpadear, que es la posesi\u00f3n \u2013\u201csoy tuya\/o\u201d exclaman los amantes cuando se sienten cumplidos\u2013 lo que en el vocabulario mismo de la sexualidad otorga felicidad. Es seguro que en toda \u00e9poca ese mecanismo tiene que haber actuado pero que se haya formulado de esa manera, en una suerte de puente que va de la experiencia a la conciencia, es un hecho m\u00e1s moderno y el producto de un pensamiento que tiene a la propiedad como n\u00facleo central, me refiero, qu\u00e9 duda cabe, al pensamiento burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero confinar la idea de felicidad en lo exclusivamente sexual me parece ritual y limitado y, lo m\u00e1s grave, genera una ret\u00f3rica que tiene momentos de una chatura y vulgaridad abominables, en literatura, cine, teatro y relaciones humanas concretas. No voy a dar ejemplos pero los hay a raudales: en todos la idea de posesi\u00f3n, que culmina en el orgasmo, es la norma; la exaltaci\u00f3n de ese momento privilegiado \u2013la \u201cpeque\u00f1a muerte\u201d lo llamaba Freud\u2013 oculta esa especie de capitalismo larvado que est\u00e1 en su origen. Pero, sin embargo, las cosas no terminan en ese lamentable estado, el concepto de felicidad crece como una flor en ese fango pat\u00e9tico y en su persistencia ilumina muchos momentos de nuestra vida: corre, en ese sentido, con la misma suerte que mucho de lo que viene del sentimiento de propiedad y del capitalismo; queda incrustado en el vocabulario y es natural objeto de b\u00fasqueda y de experiencia, m\u00e1s all\u00e1 del reducido pero muy entronizado continente org\u00e1smico o del orgulloso sentimiento de propiedad.<\/p>\n<p>Apreciamos, pues, la posibilidad de felicidad y no andamos pregunt\u00e1ndonos acerca de la propiedad en la que radica y creemos haberla obtenido; cuando eso sucede emitimos grandes voces de entusiasmo, existimos en ella, somos privilegiados frente al universal sufrimiento que, frente a nuestros ojos, nos envuelve y asfixia.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo definirlo y percibirlo y sentirlo como leg\u00edtimo y como explicaci\u00f3n de un sentimiento de plenitud? No podr\u00eda decir mucho m\u00e1s en esa direcci\u00f3n y hasta me est\u00e1 pareciendo que con eso basta y, por supuesto, su b\u00fasqueda constituye un programa de vida que acaso contamine algunos programas pol\u00edticos mientras que, es evidente, en muchos otros desaparece. Lo cual no quiere decir que sus manifestaciones se puedan registrar con facilidad. Pero tengo algunas, que me parecen indicativas, tal vez se comprenda ad\u00f3nde voy. As\u00ed, cuando Tito Monterroso declara, con toda su voz: \u201cAcabo de escribir una frase. Me siento un Balzac\u201d la felicidad inunda el ambiente, un logro, una relaci\u00f3n, una iluminaci\u00f3n acerca del poder humano de creaci\u00f3n. Y cuando frente a una tela de C\u00e9zanne, sin necesidad de ninguna explicaci\u00f3n, me pongo a lagrimear, no otra cosa que felicidad brota contradictoriamente de mis ojos; lo mismo que cuando escucho la voz desgarrada de Bob Dylan o c\u00f3mo arranca el Tr\u00edo del Archiduque de Beethoven y todo se conmueve o bien cuando, como no puede ser de otra manera, Angel Vargas evoca con esa voz inolvidable e imperecedera la vida perfumada y perdida de sus \u201cTres esquinas\u201d y, porque no lo puedo olvidar, cuando Hayd\u00e9e Seibert arranca los primeros compases de una tocata de Juan Sebasti\u00e1n Bach.<\/p>\n<p>Y en otro plano, quiz\u00e1s m\u00e1s esencial todav\u00eda por si los anteriores no lo son tanto o bien puedan atribuirse a una condici\u00f3n muy personal, no generalizable, cuando est\u00e1 conmigo una amiga o un amigo y de su presencia brota una luz, que siento como propia de su existencia misma que, en el glorioso instante de la comprobaci\u00f3n de que est\u00e1n ah\u00ed, con toda la humanidad presente, me hace vibrar con mi propia existencia, la felicidad me inunda y no necesito de ninguna otra cosa, no me apropio de nada, no necesito que me den nada m\u00e1s que el goce de una existencia que significa todo, el presente y lo que nos espera, el lugar en el que eso es posible y el mundo deja de ser una temible amenaza.<\/p>\n<p>PAGINA 12<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Mar\u00eda Negroni En los ya remotos a\u00f1os 65 La felicidad, una pel\u00edcula de Agn\u00e8s Varda, a quien se le atribuye algo tan ef\u00edmero como haber sido precursora de La Nouvelle Vague, impact\u00f3 no s\u00f3lo en Francia sino hasta en los grupos psicoanal\u00edticos y psicoanalizados de la Argentina; 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