{"id":33967,"date":"2016-01-11T09:06:17","date_gmt":"2016-01-11T07:06:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/memorias-de-una-adiccion\/"},"modified":"2016-01-11T09:06:17","modified_gmt":"2016-01-11T07:06:17","slug":"memorias-de-una-adiccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/memorias-de-una-adiccion\/","title":{"rendered":"Memorias de una adicci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>H<\/strong>an pasado casi 40 a\u00f1os pero recuerdo como si fuera ayer el recibimiento de Carmen Antia en la estaci\u00f3n del ferrocarril donostiarra. Hab\u00eda perdido unos meses antes a su hijo Montxo en Madrid, en la operaci\u00f3n del infiltrado Lobo, mientras ella era detenida poco m\u00e1s tarde. Tras varios meses en Yeser\u00edas, el juez la puso en libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estaci\u00f3n estaba abarrotada. All\u00ed nos encontr\u00e1bamos, pasadas las diez de la noche, a la espera del Talgo que regresaba de Madrid y alcanzaba la muga cada d\u00eda. No hab\u00eda pancartas, los grises vigilaban de uniforme y tambi\u00e9n de paisano. Carmen baj\u00f3 y se perdi\u00f3 entre abrazos, besos y cari\u00f1os revolucionarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1976, su puesta en libertad tuvo un recorrido inveros\u00edmil. Encausada junto a otros 42 hombres y mujeres por la fuga de la prisi\u00f3n de Segovia, le fue denegada la amnist\u00eda (indulto) decretada en junio de ese a\u00f1o. Tuvieron que esperar a la decisi\u00f3n del Tribunal Supremo. Como siempre, la justicia espa\u00f1ola poniendo freno a la liberaci\u00f3n de presos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo en la memoria que la liberaci\u00f3n de Antia fue una de las primeras en las que no intervino la Polic\u00eda, es decir, que no agredi\u00f3 a los que acudieron al recibimiento. Luego hubo de todo, hasta la \u00e9poca actual en la que asistir a la llegada de un ex preso implica imputaci\u00f3n por apolog\u00eda del terrorismo. Por cierto, a Carmen le vi hace poco en una movilizaci\u00f3n por el acercamiento de nuestros presos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos meses m\u00e1s tarde, sin embargo, a la vez que se anunciaban las primeras elecciones desde la Segunda Rep\u00fablica, m\u00e1s de un centenar de presos segu\u00edan encarcelados. Los fiscales y jueces hac\u00edan una lectura restrictiva de los indultos que, como en el caso de Antia, deb\u00edan acabar siendo filtrados por el Supremo. A\u00fan llegar\u00eda un nuevo indulto general, en octubre de 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>R<\/strong>ecuerdo tambi\u00e9n que a unos centenares de metros de la estaci\u00f3n de ferrocarril donde hab\u00edamos sentido la alegr\u00eda de la libertad de la madre de Montxo, una carga policial termin\u00f3 con la vida de Isidro Susperregi. Una manifestaci\u00f3n por la amnist\u00eda. La parte amarga, muy amarga. Fue una pelota de goma que le impact\u00f3 cerca del coraz\u00f3n. La prensa, para restar importancia a su fallecimiento se\u00f1al\u00f3 que se trataba de \u00abun anciano que pasaba por ah\u00ed\u00bb. No era cierto. Isidro era un cuadro pol\u00edtico, pertenec\u00eda a ANV, a su direcci\u00f3n donostiarra, y ten\u00eda 68 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Isidro no fue la \u00fanica, entre los manifestantes que mostraban su solidaridad, antes de que Fran Aldanondo, el \u00faltimo de los presos pol\u00edticos vascos, saliera de prisi\u00f3n en 1977. Sin embargo, ese \u00abanciano\u00bb nacido en Orereta y vecino de Donostia, recab\u00f3 durante tiempo mi inter\u00e9s. Nos separaban entonces cincuenta a\u00f1os y, sin embargo, coincid\u00edamos en nuestros objetivos inmediatos y solidarios. \u00bfQu\u00e9 nos un\u00eda? Es obvio que el apoyo a los presos vascos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace bien poco descubr\u00ed que Isidro Susperregi, tornero entonces, hab\u00eda sido juzgado por un tribunal militar en 1937, condenado por su adhesi\u00f3n republicana a 12 a\u00f1os, en un proceso con algunos de sus compa\u00f1eros sentenciados a muerte, e internado en El Dueso. En 2016 El Dueso acoge a dos presos pol\u00edticos vascos, entre ellos a Rafa D\u00edez. Isidro fue trasladado en 1937 desde la prisi\u00f3n c\u00e1ntabra a la de Puerto de Santa Mar\u00eda, de donde sali\u00f3 en libertad provisional en julio de 1940. En 2016 hay todav\u00eda 28 presos pol\u00edticos vascos en Puerto de Santa Mar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a c\u00e1rcel ha sido hist\u00f3ricamente el term\u00f3metro en la implicaci\u00f3n de los estados con respecto al tipo de relaci\u00f3n que desean con Euskal Herria. Durante la Segunda Rep\u00fablica, el gobierno de derechas (1934) inund\u00f3 las prisiones de presos vascos y forz\u00f3 la maquinaria judicial, mientras que el Frente Popular (1936) abri\u00f3 las puertas al son de la Internacional y la Marsellesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El franquismo dej\u00f3 un reguero de presos, 11.500 desde el inicio de la Segunda Guerra mundial hasta el nacimiento de ETA. Entre ellos Isidro Susperregi. Oferta en clave represiva. Sin ETA los presos eran dispersados y torturados. Con ETA tambi\u00e9n eran torturados y dispersados. No hubo causa-efecto sino un dise\u00f1o represivo previo a las nuevas generaciones que se repiti\u00f3 con ellas. Los presos vascos siempre fueron rehenes en manos de los estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s sin distinci\u00f3n del r\u00e9gimen y gobierno imperantes, d\u00e1ndoles, a pesar, el car\u00e1cter pol\u00edtico de su lucha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que tengo uso de raz\u00f3n (se admiten chistes), las movilizaciones por la amnist\u00eda, como las relatadas con Carmen e Isidro de protagonistas, por los derechos de los presos, contra la dispersi\u00f3n, por su vuelta a casa, sus recibimientos despu\u00e9s de cumplir condena&#8230; han sido las que han ocupado las calles de nuestros pueblos y barrios. Las presas y los presos son quienes han despertado un sentimiento de solidaridad sin parang\u00f3n en nuestra historia cercana. Miles de manifestaciones, concentraciones&#8230; centenares de miles de participantes&#8230; millones de horas dedicadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ha existido jam\u00e1s un movimiento social como el relativo a la solidaridad con los presos. Ni siquiera en los momentos \u00e1lgidos contra la energ\u00eda nuclear (Lemoiz, Deba, Tudela), la autov\u00eda de Leizaran, o los puntuales del movimiento obrero (Gasteiz 3 de marzo, Bandas de Etxebarri&#8230;). El movimiento de apoyo a los presos ha sido el movimiento social por excelencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Y<\/strong> en la misma medida, el m\u00e1s castigado. Militantes de Gestoras pro Amnist\u00eda, que naci\u00f3 en los estertores del franquismo, o de Askatasuna, todav\u00eda est\u00e1n en prisi\u00f3n. Tambi\u00e9n abogados. Otras y otros han recuperado la libertad despu\u00e9s de pasar a\u00f1os en la c\u00e1rcel. En Ipar Euskal Herria la solidaridad con los presos y exiliados se pag\u00f3 con la c\u00e1rcel (m\u00e1s de un centenar de bretones, por ejemplo, imputados por ser solidarios) o convirti\u00e9ndose en objetivo de los grupos parapoliciales (con una fijaci\u00f3n especial con Anai Artea).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La detenci\u00f3n e ilegalizaci\u00f3n de Herrira tambi\u00e9n contin\u00faa en esta l\u00ednea. Cualquier muestra de apoyo a los presos, desde aquella Segunda Rep\u00fablica ya acantonada en el fondo del ba\u00fal de los recuerdos, tiene el sello de la criminalizaci\u00f3n. Una constante que apenas ha tenido altibajos, unos par\u00e9ntesis imperceptibles. Las historias de Carmen e Isidro, aunque no lo parezcan, tienen apenas unas semanas de distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por contra, la solidaridad con las presas y los presos, es la cr\u00f3nica de una adicci\u00f3n, una adicci\u00f3n pol\u00edtica que ha contaminado a diversas generaciones y que, en la misma medida, ha servido para cohesionarlas, para traspasar testigos. Pudiera parecer que la criminalizaci\u00f3n lograra sus objetivos. Pero no es as\u00ed. La solidaridad crece, traspasa muros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fiodor Dostoievski dej\u00f3 escrito que \u00abel grado de civilizaci\u00f3n de una sociedad se mide por el trato a sus presos\u00bb. Es evidente que la justicia espa\u00f1ola ha manifestado un \u00abgrado de civilizaci\u00f3n\u00bb menor, menguante con el paso del tiempo desde aquellos indultos de 1976 y 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, en la misma medida, es notorio que ese grado de civilizaci\u00f3n, de compromiso, se mide tambi\u00e9n entre quienes viajan cada fin de semana a ver a los suyos, tejen redes de solidaridad y abrazan a trav\u00e9s de las rejas a los rehenes de la incivilizaci\u00f3n. Y ese grado de civilizaci\u00f3n es espectacular. Adictivo e intergeneracional. Una de nuestras se\u00f1as de identidad m\u00e1s precisas. La jornada de hoy en Bilbo y Baiona, una muestra m\u00e1s.<\/p>\n<p>NAIZ<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han pasado casi 40 a\u00f1os pero recuerdo como si fuera ayer el recibimiento de Carmen Antia en la estaci\u00f3n del ferrocarril donostiarra. 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