{"id":33111,"date":"2015-08-17T08:27:50","date_gmt":"2015-08-17T06:27:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/un-corresponsal-en-beirut\/"},"modified":"2015-08-17T08:27:50","modified_gmt":"2015-08-17T06:27:50","slug":"un-corresponsal-en-beirut","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/un-corresponsal-en-beirut\/","title":{"rendered":"Un corresponsal en Beirut"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El periodista decano en la capital libanesa recapitula su vida en la ciudad y las relaciones entre periodismo y literatura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He vivido casi cincuenta a\u00f1os como corresponsal en el extranjero, sobre todo en Beirut. He tenido la suerte de ejercer de corresponsal titulado \u2013atitr\u00e9e dicen los franceses\u2013 ininterrumpidamente desde 1970. Fue una \u00e9poca dorada de la profesi\u00f3n sobre la que Llu\u00eds Foix escribi\u00f3 su texto Su excelencia el corresponsal. Era cuando los corresponsales eran los ojos y los o\u00eddos de los medios informativos, contaban con la confianza de sus directores, incluso de los propietarios, la admiraci\u00f3n de la redacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que en la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta, las cortas visitas a La Vanguardia de Augusto Ass\u00eda, \u00c1ngel Z\u00fa\u00f1iga, que escrib\u00eda sobre cine y gente \u2013people\u2013 desde Nueva York, Carlos Sent\u00eds, Trist\u00e1n La Rosa, el muy olvidado Crist\u00f3bal Tamayo, el primero en escribir en la prensa espa\u00f1ola sobre los kurdos de las monta\u00f1as de Iraq, eran acontecimientos en la monoton\u00eda de nuestro an\u00f3nimo trabajo en la redacci\u00f3n. Adem\u00e1s de alcanzar un estatus profesional envidiable, la remuneraci\u00f3n de aquellos a\u00f1os era atractiva. Al empezar mi aventura de corresponsal en oto\u00f1o de 1970, cobraba mil d\u00f3lares mensuales, cuatro veces m\u00e1s mi sueldo de redactor en Espa\u00f1a. El corresponsal gozaba de una cierta aureola social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ciudadanos privilegiados<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el franquismo, Espa\u00f1a fue un pa\u00eds, al principio, pobre y sobre todo ensimismado. Pocos eran los que pod\u00edan viajar al extranjero, los que sab\u00edan hablar alguna lengua como el franc\u00e9s o el ingl\u00e9s. Los corresponsales eran ciudadanos privilegiados que viv\u00edan en un ambiente de libertad en pa\u00edses democr\u00e1ticos. Algunos participaron en Par\u00eds, Londres, Washington en iniciativas contra la dictadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo fluye. Est\u00e1 muy de moda hablar de la irremisible extinci\u00f3n del corresponsal cl\u00e1sico, con una situaci\u00f3n garantizada. La pavorosa crisis econ\u00f3mica m\u00e1s que todas las nuevas tecnolog\u00edas, m\u00e1s que la dictadura del instante, de la informaci\u00f3n como espect\u00e1culo, ha dado al traste con una profesi\u00f3n at\u00edpica que hab\u00eda sido liberal, un tanto exc\u00e9ntrica y elitista. Hubo corresponsales en Espa\u00f1a, de Julio Camba a Josep Pla, de gran valor literario. Modesto escritor en peri\u00f3dicos \u2013denominaci\u00f3n que acu\u00f1\u00f3 otro destacado y popular cronista, C\u00e9sar Gonz\u00e1lez Ruano\u2013, creo que si la prensa escrita puede salvarse es por la calidad de sus reportajes, de sus art\u00edculos, de sus informaciones. Reivindico el estilo literario de la cr\u00f3nica, un g\u00e9nero cultivado por descollantes periodistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me he convertido en eslab\u00f3n de una larga tradici\u00f3n de corresponsales de Espa\u00f1a en el extranjero. El editor de mi primer libro de cr\u00f3nicas lo titul\u00f3 El decano, y as\u00ed es como gustan, a menudo, llamarme, por los a\u00f1os y leguas de mi carrera ilusionada. \u201cCuando hay m\u00e1s informaci\u00f3n que conocimiento \u2013como ha escrito Vargas Llosa en La civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo\u2013, cuando el esfuerzo de escribir, leer, o simplemente de cultivar la memoria, se debilita, nosotros, los supervivientes, podemos ser todav\u00eda \u00fatiles.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al entrar en la secci\u00f3n de Internacional de La Vanguardia sab\u00eda que podr\u00eda ser alg\u00fan d\u00eda corresponsal, porque mi peri\u00f3dico manten\u00eda desde hac\u00eda muchos a\u00f1os su red permanente de corresponsales en el extranjero. La informaci\u00f3n internacional ha sido prioridad de esta empresa, una empresa familiar, de talante liberal, abierta al mundo. El hecho que su sede central no estuviese en Madrid sino en Barcelona le ha dado mayor margen de libertad, muy patente durante la dictadura franquista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Beirut, mi ciudad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He hecho de Beirut mi ciudad. No me considero corresponsal de guerras aunque he sido testigo de muchas, sobre todo de la larga guerra civil libanesa de 1975 a 1990. Las guerras no se acaban porque nacen de una pulsi\u00f3n humana muy profunda. Los corresponsales de guerra son necesarios para denunciar a los cuatro vientos sus crueldades. La guerra permite al periodista ejercer su capacidad creativa, ponerse a prueba en situaciones l\u00edmite, ahondar en la condici\u00f3n humana, disponer de m\u00e1s papel, de m\u00e1s espacio, de m\u00e1s tiempo para narrar\u2026 La lucha por el espacio vital impreso, en mi caso, es la extenuante lucha diaria de los periodistas, desde el principio hasta hoy. Por eso el tema de la descripci\u00f3n de la guerra permite a los corresponsales expresar su capacidad descriptiva. Pero no hay que reducir su valor period\u00edstico y literario a los que s\u00f3lo se dedican a escribir sobre los campos de batalla. El oficio de periodista le fuerza a escribir cumpliendo estrictas medidas impuestas de espacio y de tiempo. \u00a1Ay!, qu\u00e9 lejos quedan los tiempos de cronistas que ahora tanto admiramos como Gaziel, cuando pod\u00edan disponer de amplio espacio en las p\u00e1ginas de mi peri\u00f3dico. Hace a\u00f1os escribo mi blog Diario de Beirut en la pagina web de La Vanguardia, que me ha permitido publicar m\u00e1s temas con plena libertad, ampliar el \u00e1mbito de mis lectores, adem\u00e1s de conocerles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi caso, la elecci\u00f3n del Oriente Medio como tema ha sido vocacional, nacida de mi inter\u00e9s sobre este apasionante mundo en efervescencia, y tambi\u00e9n porque permite describir, tratar asuntos menos conocidos, intentar una desafiante interpretaci\u00f3n de su \u00adrealidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la guerra del L\u00edbano, escrib\u00ed una cr\u00f3nica en la que pon\u00eda de relieve la calidad del periodista como testigo de lo que ocurr\u00eda a su alrededor, titulada El para\u00edso infernal de los periodistas (24 de diciembre de 1984). \u201cEn Beirut \u2013escrib\u00eda\u2013 nadie es an\u00f3nimo y todos se sienten protagonistas. Eso tan fungible, tan perecedero que es la noticia, lo que en general acontece al pr\u00f3jimo, zarandea al otro, en Beirut se hace algo carnal, \u00edntimo, concierne a todos, a cada uno, a m\u00ed mismo. En Beirut, \u00a1dicha de las dichas!, la noticia soy yo. (&#8230;) No conozco otro lugar en el mundo en el que el periodista tenga el privilegio permanente de poseer una de las condiciones esenciales de su trabajo: la inmediatez. En Beirut, en L\u00edbano, los lugares son accesibles, y los personajes est\u00e1n al alcance de la mano. Se puede escribir directamente sobre lo que se ha visto o ha sabido\u201d. No es s\u00f3lo un t\u00edtulo metaf\u00f3rico el de mi \u00faltimo libro de cr\u00f3nicas, La historia desde mi balc\u00f3n, porque mi vecindad con el pareda\u00f1o Hotel Commodore me ha permitido ser testigo directo de muchos acontecimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nostalgia de las largas guerras de Beirut provoc\u00f3 que algunos colegas, al concluir su tiempo de quince a\u00f1os, se dirigiesen impacientemente a describir, a cubrir, las guerras que empezaban en Sarajevo, en los Balcanes\u2026 Yo me he quedado en Beirut. En mi cr\u00f3nica del verano de 1982, Beirut p\u00f3lvora y jazm\u00edn, escrib\u00ed: \u201cBeirut por todo esto, porque estalla en el aire como un castillo de fuegos artificiales y queda agarrada firme en la orilla del mar, porque es la frontera entre todos los sentimientos y esto tan superficial que son las ideas, porque es el infierno, la imaginaci\u00f3n, la ternura y la esperanza. Beirut porque cada d\u00eda parece morirse irremisiblemente y surge despu\u00e9s en otra aurora roja, porque todos la desahucian y nadie la arranca del coraz\u00f3n, Beirut es, y no la he elegido, mi ciudad.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Josep Carner<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegu\u00e9 a Beirut al principio de la d\u00e9cada de los setenta conoc\u00ed a Sidi del Burgo, hombre vivaracho, cordial, que hac\u00eda a\u00f1os trabajaba como canciller en la embajada de Espa\u00f1a. Del Burgo, jud\u00edo sefardita, vivi\u00f3 en L\u00edbano hasta que, ya jubilado, y en el tiempo de la guerra, se fue a Canad\u00e1, donde resid\u00edan sus hijos. Los jud\u00edos de Beirut hab\u00edan formado una comunidad pr\u00f3spera, contaban con una sinagoga en el centro de la capital, en el barrio de Wadi Abu Jmil, cerrada pero que sigue en pie; una escuela muy cerca del hotel Omnar Kahayam, en donde yo pas\u00e9 mis primeros meses en la capital libanesa, ahora desaparecido, como todo este barrio, bajo las excavadoras de la empresa Solider y de sus planes de reconstrucci\u00f3n urbana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del Burgo ya trabajaba en el consulado espa\u00f1ol antes de la independencia de esta rep\u00fablica en 1943, donde estuvo destinado desde febrero de 1935 hasta septiembre de 1936 Josep Carner, al que evocaba con simpat\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada ma\u00f1ana cuando llegaba a la canciller\u00eda \u2013la oficina y la vivienda del c\u00f3nsul estaban en el mismo edificio, cerca de la misi\u00f3n \u00addiplom\u00e1tica francesa\u2013 encontraba al poeta en pijama, perge\u00f1ando su art\u00edculo que enviaba al diario La Publicitat. \u201cMe interesa m\u00e1s escribir al art\u00edculo \u00bfsabe usted? \u2013le dec\u00eda Carner\u2013, que el sueldo de c\u00f3nsul. Por cada uno me pagan cien pesetas.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcurr\u00eda la ma\u00f1ana pl\u00e1cidamente. La casa que habit\u00f3 Carner, el edificio Gandur, era un hermoso inmueble de dos plantas, rodeado de una verja de hierro con vistas sobre el mar. Su fachada con un gracioso balc\u00f3n cubierto de \u00adventanas ojivales de esta peculiar ar\u00adquitectura libanesa de influencia italiana, ahora de una elegancia un poco antigua, daba a una animada calle por donde circulaba el tranv\u00eda que atravesaba un barrio alegre, sereno, en el que hab\u00eda villas#1;con espaciosos jardines como el que albergaba la representaci\u00f3n de Francia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cComo ten\u00edamos poco trabajo \u2013me contaba el canciller\u2013 pas\u00e1bamos horas hablando. Me maravillaba la gracia de su conversaci\u00f3n. Hablaba de todo. Era un hombre muy culto. A menudo discut\u00edamos de pol\u00edtica porque el era un fervoroso republicano y yo era mon\u00e1rquico. Recuerdo que algunos d\u00edas visitaba a un joven, Mohamad Faallallah, que m\u00e1s tarde ser\u00eda embajador de L\u00edbano, y que traduc\u00eda El Cor\u00e1n al franc\u00e9s. Carner ten\u00eda entonces el proyecto de vertirlo al catal\u00e1n. Faallallah le\u00eda pasajes del libro e iba tomando notas. Adem\u00e1s trat\u00f3 mucho al que hab\u00eda sido c\u00f3nsul de los Pa\u00edses Bajos, el se\u00f1or Patrice Camilliere\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sidi del Burgo me contaba peque\u00f1as an\u00e9cdotas de su estancia en Beirut en un ambiente de serenidad, de gozo creador, hasta la muerte de su esposa, Carmen de Osa, hija de un diplom\u00e1tico chileno, enterrada en la ciudad. Pilar Viciana, enamorada del Oriente levantino, consigui\u00f3 despu\u00e9s de amables peripecias dar con su acta de defunci\u00f3n en una iglesia cat\u00f3lica del barrio de Badaro en el este de Beirut. El documento lleva la fecha de 26 de octubre de 1935. El cementerio, un cementerio marino de Zeitune, fue desahuciado antes de 1970.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de su estancia, Carner escribi\u00f3 para La Publicitat art\u00edculos hermosos, sutiles, incisivos, recogidos en el libro Del Pr\u00f2xim Orient. Para un hombre de 1900 como Carner, aficionado a la medida humana de las cosas, el L\u00edbano de entonces no pod\u00eda sino encajar muy bien en su sensibilidad. Escribi\u00f3 sobre L\u00edbano muchos art\u00edculos, tambi\u00e9n le atrajo Siria, la ciudad de Damasco, y se interes\u00f3 con seriedad por la cuesti\u00f3n palestina que comenzaba a agravarse con la llegada de las primeras ali\u00e1s o emigraciones de jud\u00edos procedentes de Europa Oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carner se encontraba a gusto en Beirut. Gracias al consulado pudo conocer la buena sociedad libanesa de la \u00e9poca. No fue Carner un hombre de vida mundana. Prefer\u00eda tratar con gente amante de la literatura. En sus art\u00edculos, a veces poemas en prosa, se refleja la vida de las colonias extranjeras de aquel tiempo. Sus interlocutores acostumbraban a ser patriarcas, obispos, diplom\u00e1ticos, damas elegantes, miembros de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Interpretar un mundo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su curiosidad, su inter\u00e9s, le hac\u00edan llegar, por encima de estas limitaciones de clase, al pueblo liban\u00e9s. Las notas descriptivas que compuso, la finura con que supo penetrar en su psicolog\u00eda y en sus costumbres, el cuidado siempre vigilante que tuvo para comprender su vida, hacen que Carner, con relativamente pocas p\u00e1ginas escritas en torno al moderno Oriente Medio \u2013alrededor de setenta art\u00edculos\u2013, sea uno de sus int\u00e9rpretes europeos m\u00e1s atinados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tranquila contemplaci\u00f3n de uno de los vecinos \u00e1rboles floridos le recordaba el Sant Gervasi de Barcelona: \u201cTot l\u2019any se m\u2019ha mostrat constel\u00b7lat de flors vermelles, sorgeix d\u2019una t\u00e0pia, decora el jard\u00ed d\u2019un general. Pel costat veig passar militars francesos o b\u00e9 els seus auxiliars d\u2019altres pobles africans o senegalesos. Mai no veig una noia xinesa, malaia o \u00edndia com als poemes o contes on vaig aprendre a estimar el granat florit amb la il\u00b7lusio liter\u00e0ria. Les dames que invita la molta gentada general van vestides a l\u2019\u00faltima hora de Par\u00eds\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una parte de L\u00edbano que Carner evoca gustosamente en sus l\u00edricas prosas. Es Brumana, Beit Meri, Dur el Chueir\u2026 En Brumana alquil\u00f3 una casa de verano en medio de un bosque de pinos. \u201cEl L\u00edban est\u00e0 ple de pobles i poblets als quals l\u2019\u00fas de les teulades modernes de color sempre fresc els d\u00f3na l\u2019aparen\u00e7a a qualsevulga hora, vistos a la dist\u00e0ncia necess\u00e0ria, com si haguessin estat acabats de construir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un art\u00edculo titulado El balc\u00f3 i la boira, donde escribe que \u201cal migdia al L\u00edban no hi ha colors sin\u00f3 tan sols llum i l\u00ednia\u201d, hace la eleg\u00eda de la \u00faltima cigarra que todav\u00eda oye cantar al final del verano, cuando andaba por la carretera de Brumana a Beit Meri.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los paisajes que supo apreciar fue el del litoral mediterr\u00e1neo, camino hacia Saida. \u201cM\u2019\u00e9s dol\u00e7 d\u2019anar tot avan\u00e7ant per la carretera de Saida, entre aquest bell olivar poc distant de Beirut, vorejant d\u2019una banda per un estrep del L\u00edban ple de casetes polides en graonada, i de l\u2019altra banda pel mar. D\u2019aquests paratges creien els grecs haver rebut el primer tany d\u2019olivera dut de la Fen\u00edcia al temple epirota de Zeus. La nostra religi\u00f3, la nostra est\u00e8tica s\u00f3n el blat, la vinya i l\u2019olivera. La costa fen\u00edcia era mediterr\u00e0nia pero no pas asi\u00e0tica i m\u00e9s aviat semblava una illa entre \u00c0sia, \u00c0frica i Europa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en tono prof\u00e9tico escrib\u00eda: \u201cNing\u00fa no coneix l\u2019esdevenidor d\u2019aquestes riberes sol\u00b7licitades per un ret\u00f2ric panarabisme que es nodreix, sobretot, de vanitat i d\u2019ig\u00adnor\u00e0ncia. Pero jo estic segur \u2013basta de veure aquestes oliveres del cam\u00ed de Saida\u2013 que si algun cop ve a manar ac\u00ed, en assimilat, un veritable \u00e0rab del Hedjaz o del Iemen, ser\u00e0 tingut per m\u00e9s estrany que no pas un turc\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Beirut le llaman la atenci\u00f3n el n\u00famero de comunidades confesionales, de patriarcas, los tipos pintorescos como aquel bandido llamado Fuad Ayame, un gentleman educado en la Universidad Americana que robaba a los ricos en provecho de los pobres, los viejos narradores o jakauati de cuentos que relataban sus historias en las desvencijadas cafeter\u00edas, en el d\u00e9dalo de callecitas en torno al Serrallo, entonces sede del alto comisario franc\u00e9s, las peripecias de unos locos que iban en peregrinaci\u00f3n a La Meca\u2026 En una palabra, el encanto, la diversidad espont\u00e1nea de la vida de Oriente, de ese Oriente cuyas \u201cciudades est\u00e1n hechas de perfumes y malos olores\u201d y donde \u201cla suntuosidad se desparrama por el suelo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros temas que trat\u00f3 siempre con la misma elegancia, con el mismo esfuerzo intelectual, fueron los velos y el fez, los djins o el juego, el retorno de los emigrados enriquecidos de Am\u00e9rica, el mal de ojo, una facultad especifica de \u201cles persones d\u2019ulls blaus i dents separades\u201d, o las tempestades de arena sobre Beirut.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribi\u00f3 peque\u00f1os ap\u00f3logos sobre el islam, cuentos de antiguos emires y califas, con frecuencia cita a Gobineau, a Paul Morand, otro diplom\u00e1tico y escritor viajero, a Thomson, a alg\u00fan cl\u00e1sico de la literatura \u00e1rabe o un autor de alg\u00fan libro importante sobre Oriente. Sobre Damasco escribe varios art\u00edculos muy hermosos. \u201cUn viatger ha dit en parlar de la primavera de Damasc que \u00e9s tan breu com la donzellesa d\u2019una noia arab\u201d. En otro art\u00edculo, Jornades de Damasc, que empieza a hablar de los campos de Siria llenos de an\u00e9monas rojas, \u201csi quer\u00e9is de la sangre de Adonis\u201d, se refiere a los acontecimientos pol\u00edticos del Gran Bairan de aquel a\u00f1o, cuando se estaba negociando el futuro de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Observador perspicaz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hora es ya que diga que Josep Carner fue un corresponsal magn\u00edfico por los art\u00edculos y comentarios pol\u00edticos sobre Oriente Medio, sobre Palestina, que son, seguramente, las informaciones m\u00e1s precisas publicadas, entonces, en la prensa peninsular. As\u00ed, despu\u00e9s de hablar de la huelga de los zocos de Damasco, escribe que la \u201cidea nacionalista en si misma tiene una influencia occidental. La pura sensibilidad del Pr\u00f3ximo Oriente no habr\u00eda dado panislamismos o panarabismos. \u00bfQui\u00e9n hubiese imaginado en los tiempos de aquella administraci\u00f3n otomana que gobern\u00f3 estas tierras, troce\u00e1ndolas por el uso oportuno de los fanatismos religiosos, que en la vigilia del Gran Bairan de 1936, las multitudes de Damasco gritaran delirantes \u2018Visca la p\u00e0tria cristiana i musulmana?\u2019\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus opiniones sobre la situaci\u00f3n de Palestina son interesantes. Se percata ante todo de que Palestina obsesiona a la naci\u00f3n siria. Prev\u00e9 que, como reacci\u00f3n al sionismo en el mundo mahometano, se popularizar\u00e1 el nacionalismo \u00e1rabe, e interpreta con gran lucidez, a trav\u00e9s de un an\u00e1lisis sociol\u00f3gico, lo que estaba ocurriendo en aquellos a\u00f1os de Palestina debido a la adquisici\u00f3n de terrenos por los jud\u00edos sionistas. Los que se beneficiaban de ellas eran los efendi o se\u00f1ores feudales, que muchas veces no viv\u00edan ni en Jerusal\u00e9n ni en las otras ciudades palestinas. \u201cLa compra de les terres \u00e9s un estratagema per foragitarlos. Un propietari pot vendre la seva finca per\u00f2 el dret d\u2019una naci\u00f3 a la seva terra \u00e9s inalienable\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los despose\u00eddos son los fellahs, los que se rebelan contra los jud\u00edos. Su inquietud arrastra a los \u00e1rabes poderosos, que si no hubiese sido por ella no hubiesen reaccionado con tanta decisi\u00f3n contra el sionismo. Josep Carner, perspicaz observador pol\u00edtico, sabe ver la interacci\u00f3n, el juego dial\u00e9ctico que empezaba a producirse entre jud\u00edos y \u00e1rabes. Y se percata de que con las primeras olas de inmigrantes jud\u00edos a Palestina lleg\u00f3 una racha de comunismo agrario que va evolucionando hacia una actitud m\u00e1s burguesa y nacionalista. Fueron los fellahs de Palestina, como tantas veces ocurre en la historia, los que recibieron de rechazo la ideolog\u00eda de sus adversarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Oriente m\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Josep Carner trat\u00f3 en su tiempo de entender el problema del Oriente Medio y exponerlo en la pen\u00ednsula. He querido referirme a sus opiniones pol\u00edticas para no dar la impresi\u00f3n que Carner fue s\u00f3lo un gran poeta, para insistir en el esfuerzo de creaci\u00f3n que hizo para profundizar en el mundo \u00e1rabe. Su paso por el Oriente fue, en este sentido, una prueba de fuego para su sensibilidad y para su inteligencia. Nunca se dej\u00f3 arrastrar por un mundo de emociones que trastorn\u00f3 a muchos escritores rom\u00e1nticos que cultivaron el falso mito de Oriente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paul Nizan, en su obra Aden Arabie, lo desmitific\u00f3, mostrando su brutal aspecto de la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre y el subdesarrollo. A su manera, Carner, con mesura y emoci\u00f3n p\u00fadicamente contenida, tambi\u00e9n se esforz\u00f3 para dar a conocer una visi\u00f3n m\u00e1s real y menos exuberante del siempre mal conocido Oriente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su corta estancia en Beirut sigui\u00f3 trabajando en la composici\u00f3n de su gran poema Nab\u00ed, que public\u00f3 despu\u00e9s en Chile. En uno de sus libros de poes\u00eda he encontrado un poema titulado Lamentaci\u00f3n de los cedros. Fue otro catal\u00e1n que am\u00f3 el Oriente: \u201cDes d\u2019aquestes platges, des d\u2019aquests cims, contemplo el mateix mar de les nostres costes\u201d. El Pr\u00edncep dels poetes de Catalunya escribi\u00f3: \u201cEl desert ha creat el monoteisme que \u00e9s la flor del pensament hum\u00e0. La mar \u00e9s la sustentadora de la unitat del m\u00f3n. \u00c9s sobre les roques, deixant la mar o sobre la mar, que sou independents\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20150815\/54435831090\/corresponsal-beirut.html#ixzz3iroo6arq<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LA VANGUARDIA<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El periodista decano en la capital libanesa recapitula su vida en la ciudad y las relaciones entre periodismo y literatura He vivido casi cincuenta a\u00f1os como corresponsal en el extranjero, sobre todo en Beirut. He tenido la suerte de ejercer de corresponsal titulado \u2013atitr\u00e9e dicen los franceses\u2013 ininterrumpidamente desde 1970. 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