{"id":33107,"date":"2015-08-17T08:21:23","date_gmt":"2015-08-17T06:21:23","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-queso-y-los-gusanos\/"},"modified":"2015-08-17T08:21:23","modified_gmt":"2015-08-17T06:21:23","slug":"el-queso-y-los-gusanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-queso-y-los-gusanos\/","title":{"rendered":"El queso y los gusanos"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Menocchio era un molinero pac\u00edfico, dedicado a sacar a su familia adelante. Los molineros, como los zapateros, las modistas o los arrantzales, depend\u00edan de su sudor y de sus manos para lograr llenar la mesa de alimentos. Un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n. Hecho extra\u00f1o para su \u00e9poca, Menocchio, que en realidad se llamaba Domenico Scandella, sab\u00eda leer y escribir. Y por lo que cuentan era muy locuaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los ratos que le dejaba libre el molino, Menocchio le\u00eda los pocos libros que un cura del convento le ced\u00eda, tambi\u00e9n alg\u00fan buen amigo. No eran muchos, quiz\u00e1s no pasar\u00edan de la docena. Todav\u00eda faltaban varias d\u00e9cadas para que Gutenberg inventara la imprenta y qu\u00e9 decir para que surgieran los grandes emporios editoriales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro molinero viv\u00eda en una peque\u00f1a poblaci\u00f3n de Friuli, donde se hablaba un idioma propio que hasta el siglo XX no fue colonizado por el italiano. A\u00fan hoy, los rastros que dejaron eslovenos y alemanes son tambi\u00e9n notorios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cosmogon\u00eda de Menocchio era, como dir\u00edamos hoy en d\u00eda, popular. Lejana a la due\u00f1a de los destinos de entonces, marcados por los dictados de los se\u00f1ores feudales y, sobre todo, la Iglesia. El universo ten\u00eda una cadencia magn\u00edfica, manifestada sin la huella de los que se apropiaron de \u00e9l, marcada por se\u00f1ales perceptibles, desde la salida hasta la puesta del sol. El resto, el impuesto por los dominantes, impregnaba al pueblo llano numerosas supercher\u00edas para mantener su autoridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ideas, en ese contraste entre la realidad de su entorno y las impuestas por los amos de la vida explicadas en las sentencias literarias de lo que iba leyendo, la Biblia, el Cor\u00e1n, el Decamer\u00f3n y supongo que las cr\u00f3nicas medievales de entonces, se convirtieron en peregrinas. Peregrinas para quienes marcaban las pautas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel molinero, que jam\u00e1s sali\u00f3 de su molino y de su diminuto valle Monterreale, revolvi\u00f3 a la \u00e9lite dominante. Alg\u00fan ilustrado recogi\u00f3 su teor\u00eda, contraria a la uniforme. En el principio reinaba el caos: la tierra, el agua, el aire y el fuego estaban mezclados en una \u00fanica masa, como la leche, que es capaz de ofrecer, con su tratamiento, queso, reques\u00f3n, yogur&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no todo es perfecto. Del queso brotan los gusanos, la vida nuevamente. Y esos gusanos eran los \u00e1ngeles y el mism\u00edsimo Dios, surgidos de ese magma primigenio. Una teor\u00eda nada descabellada, no muy lejana de la que hoy en d\u00eda nos acercan los cient\u00edficos y fil\u00f3sofos sobre la creaci\u00f3n del cosmos, a partir del Big-Bang.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La civilizaci\u00f3n medieval no estaba para esas tonter\u00edas. Menocchio pod\u00eda haber sido internado en lo que hoy llamar\u00edamos psiqui\u00e1trico, arrojado a una celda con chiflados y desviados, y acabar en un agujero inmundo el resto de sus d\u00edas. Pero no. El molinero era peligroso porque debat\u00eda sus ideas con sus vecinos, incluidos los frailes, y porque argumentaba cada una de sus excentricidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue detenido y sometido a tortura. Entonces confes\u00f3 su delito. No hab\u00eda extranjeros que le fabricaran sus conjeturas, ni participaba de una conspiraci\u00f3n de esas que siglos despu\u00e9s llamar\u00edan mas\u00f3nica, ni siquiera el demonio se hab\u00eda introducido en su ser a trav\u00e9s de las puntas de sus dedos. Sus opiniones sal\u00edan, como se\u00f1al\u00f3 al tribunal, de su cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los magistrados pusieron en libertad al modesto molinero, despu\u00e9s de que manifestara su intenci\u00f3n de reformarse, de entrar por el camino de la civilizaci\u00f3n. Sin embargo, seg\u00fan la cr\u00f3nica que recogi\u00f3 a trav\u00e9s de papeles de la \u00e9poca el historiador Carlo Ginzburg (\u201cIl formaggio e i vermi\u201d, 1976), Menocchio volvi\u00f3 a las andadas, a discutir con sus vecinos sobre el sentido y el origen de la vida, sobre las cuestiones que cada uno de nosotros nos producen desasosiego o esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que la Inquisici\u00f3n volvi\u00f3 a actuar, a detener al parlanch\u00edn Menocchio, a torturarlo y a penarlo. Y esta vez, por reincidente y a pesar de lo reducido de su espacio de influencia, el molinero fue condenado a muerte. Lo que en lenguaje corriente significaba morir abrasado en la hoguera, como as\u00ed sucedi\u00f3 un d\u00eda de verano de 1601. La orden la firm\u00f3 el rey de la iglesia cat\u00f3lica, tambi\u00e9n llamado papa, Clemente VIII. El mismo verdugo que mand\u00f3 a la hoguera, un a\u00f1o antes que a Menocchio, a Giordano Bruno por afirmar que el sol era una estrella m\u00e1s del firmamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La micro-historia del molinero de Friuli es la gran met\u00e1fora de nuestro tiempo y de la civilizaci\u00f3n a la que pertenecemos. La record\u00e9 de improviso, por esos extra\u00f1os mecanismos que se alojan en nuestro cerebro, al leer en este mismo medio las declaraciones del nuevo diputado de Cultura de Gipuzkoa, el que fuera candidato a diputado general, Denis Itxaso. No ha sido el \u00fanico. Roberto Uriarte (Podemos-CAV) ha afirmado que los nacionalismos (se supone que el vasco) son del siglo XIX. Paleol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Itxaso se ha aliado con lo m\u00e1s retrogrado del axioma, en las ant\u00edpodas de los que seguimos creyendo en una cultura popular, al margen de los imperativos marcados por el espect\u00e1culo y el consumismo. En una intervenci\u00f3n en la que achacaba a la izquierda abertzale la falsa premisa de que su actividad hist\u00f3rica ha servido para \u00abseparar\u00bb, Itxaso apuntaba a que \u00abel objetivo principal de la cultura es construir una sociedad libre y civilizada\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos en lo de siempre, \u00abcivilizaci\u00f3n o barbarie\u00bb, como si se repitiera esa cantinela que en las Cortes espa\u00f1olas republicanas lanzaban a los diputados vascos cada vez que abr\u00edan la boca: \u00ab\u00a1Cavern\u00edcolas, cavern\u00edcolas!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enemigo inexistente se fabrica con dos frases, machaconamente repetidas, para aupar a la m\u00e1xima categor\u00eda a la culminaci\u00f3n del t\u00f3tem de nuestro tiempo, la civilizaci\u00f3n. \u00abTenemos la obligaci\u00f3n de unir para las nuevas generaciones\u00bb, dice Itxaso, al objeto de civilizarnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mundo de la pol\u00edtica, el objetivo de semejante afirmaci\u00f3n tiene un significado claro: tard\u00edamente civilizados, prepol\u00edticos, analfabetos, carlistas (c\u00f3mo le gustaba a Mario Onaindia defender este terreno de ataque ideol\u00f3gico), incapaces de ajustarse a la realidad. As\u00ed nos dibujan a la disidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la econom\u00eda, la civilizaci\u00f3n y la uni\u00f3n no dejan lugar a las dudas, un mundo en manos de cuatro desalmados sin escr\u00fapulos, agazapados en consejos de administraci\u00f3n que se reparten un suculento bot\u00edn. Si el lenguaje fuera exacto, los \u00abincivilizados\u00bb ser\u00edan precisamente ellos, porque no entiendo otro t\u00e9rmino sobre el concepto que no sea el de la humanidad, sin\u00f3nimo de solidaridad. El resto es ficci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en cultura, la civilizaci\u00f3n del siglo XXI no es precisamente la de la pluralidad, descartada por Itxaso. La civilizaci\u00f3n que hemos conocido y conocemos, deja fuera a nuestra lengua, como intent\u00f3 con los furlans (Friuli), apunta al espect\u00e1culo en detrimento de la creaci\u00f3n y nos arrincona en un documental de National Geographic o en las salas de ese potingue que se llama Museo de San Telmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las culturas mundiales del siglo XXI, a pesar de la diversidad, est\u00e1n cada vez m\u00e1s contaminadas, y por tanto uniformadas, por los c\u00e1nones del capitalismo, es decir, r\u00e9ditos comerciales, cuanto antes mejor. Recordar que las cuatro industrias por excelencia del Primer Mundo son la armament\u00edstica, la energ\u00e9tica, la farmac\u00e9utica y la cultural, en orden diferente seg\u00fan el estado en cuesti\u00f3n, nos ofrece el escenario discursivo de estas declaraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atrapados en c\u00e1rceles comerciales, en modas exportadas desde Hollywood, en iconos de dise\u00f1o irracional, la civilizaci\u00f3n sigue su marcha imparable hacia el abismo, hacia la negaci\u00f3n biol\u00f3gica del ser humano y a su conversi\u00f3n exclusiva en una m\u00e1quina de consumir. Ro\u00edda por los gusanos de ese queso repleto de \u00e1ngeles nada imaginarios. Y a pesar de la modernidad, a los que creemos en otro tipo de civilizaci\u00f3n nos siguen llamado cavern\u00edcolas. \u00a1Qu\u00e9 desfachatez!<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Menocchio era un molinero pac\u00edfico, dedicado a sacar a su familia adelante. 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