{"id":32942,"date":"2015-07-06T08:14:41","date_gmt":"2015-07-06T06:14:41","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/internet-y-la-bomba\/"},"modified":"2015-07-06T08:14:41","modified_gmt":"2015-07-06T06:14:41","slug":"internet-y-la-bomba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/internet-y-la-bomba\/","title":{"rendered":"Internet y la bomba"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Marx, que en 1857 hab\u00eda confiado de un modo un poco mec\u00e1nico en la potencia ilustrada y desalienante de la tecnolog\u00eda (los antiguos mitos griegos, dec\u00eda, dejaban de ser cre\u00edbles gracias al tel\u00e9grafo y el ferrocarril), se mostraba mucho menos optimista en una carta que dirigi\u00f3 a su amigo Kugelmann en 1871: \u201chasta ahora se hab\u00eda cre\u00eddo\u201d, escrib\u00eda, \u201cque la emergencia de los mitos cristianos durante el imperio romano hab\u00eda sido posible s\u00f3lo porque todav\u00eda no se hab\u00eda inventado la imprenta. Pero es precisamente lo contrario. La prensa diaria y el tel\u00e9grafo, que en un momento propaga sus inventos por toda la tierra, fabrican m\u00e1s mitos en un d\u00eda de los que en el pasado se creaban en un siglo\u201d.<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n -de un hombre que experiment\u00f3 en propia carne la levadura tecnol\u00f3gica de las habladur\u00edas y las calumnias- es tanto m\u00e1s actual si se piensa en las absurdas esperanzas depositadas en las nuevas tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n. En 1980, por ejemplo, Alvin Toffler, en su ya cl\u00e1sico <em>La tercera ola<\/em>, conceb\u00eda el ordenador como \u201cun ant\u00eddoto contra la cultura fragmentada\u201d y lo asociaba al establecimiento de un \u201cmedio ambiente inteligente\u201d que cambiar\u00eda el cerebro de los humanos, volvi\u00e9ndolos tambi\u00e9n \u201cm\u00e1s inteligentes\u201d. Es muy probable que el ordenador est\u00e9 introduciendo cambios antropol\u00f3gicos decisivos, pero no es f\u00e1cil relacionar dulcemente el nuevo paradigma con un aumento de la inteligencia o, al menos, de la racionalidad. El ordenador conectado a la red, como a una nueva intimidad en el exterior, como a un \u00f3rgano del propio cuerpo del que el cuerpo, a su vez, es s\u00f3lo un \u00f3rgano, nos conecta a la humanidad m\u00e1s vieja o, si se quiere, a todas las humanidades \u201cprimitivas\u201d que damos alegremente por superadas o desaparecidas. Internet es un basurero activo, en fermentaci\u00f3n, de lo que el viejo marxismo llamaba \u201csupervivencias\u201d o \u201cresiduos\u201d de otros medios de producci\u00f3n, mitos feudales, a\u00f1oranzas de esclavitud, desechos contaminantes de religiones muertas. La postmodernidad no es la superaci\u00f3n de la modernidad sino la resurrecci\u00f3n tecnol\u00f3gica promiscua de todas las pre-modernidades. Pensemos, por ejemplo, en las miles de p\u00e1ginas que difunden el yihadismo, la parapsicolog\u00eda, la cienciolog\u00eda, el evangelismo, la anti-vacunaci\u00f3n, los contactos extraterrestres o, en t\u00e9rminos m\u00e1s psicopatol\u00f3gicos, las m\u00e1s delirantes teor\u00edas conspiratorias. El acceso virtualmente universal a una red \u201cracional\u201d de intercambios generalizados no ha reducido los fanatismos religiosos ni las nostalgias reaccionarias: nos ha vuelto, si se quiere, m\u00e1s r\u00e1pidamente supersticiosos, m\u00e1s pluralmente irracionales. No hay una sola creencia absurda que no encuentre adeptos y pruebas en internet. Las nuevas tecnolog\u00edas -digamos la verdad- no han frenado sino multiplicado la riqueza mitol\u00f3gica y chismosa de la humanidad.<\/p>\n<p>Volvamos a Marx y a sus reflexiones sobre la tecnolog\u00eda. En 1879, cuatro a\u00f1os antes de su muerte, el autor de <em>El Capital <\/em>se reuni\u00f3 con sir Grant Duff, al que la hija de la reina Victoria hab\u00eda pedido informaci\u00f3n sobre el monstruo barbudo que amenazaba el orden secular de Inglaterra. En esa reuni\u00f3n -de la que el arist\u00f3crata ingl\u00e9s sali\u00f3 complacido y admirado- Marx anunci\u00f3 un futuro inminente de revoluciones, empezando por Rusia y Alemania, y contrari\u00f3 todas las esperanzas de su interlocutor en un desarme consensuado entre las grandes potencias: la \u201ccompetencia y los progresos cient\u00edficos en el arte de la destrucci\u00f3n\u201d, dijo, \u201cempeorar\u00edan cada vez m\u00e1s la situaci\u00f3n\u201d. Los gobiernos \u201cdedicar\u00edan cada a\u00f1o m\u00e1s dinero y m\u00e1s material a la industria b\u00e9lica\u201d, alimentando de ese manera \u201cun c\u00edrculo vicioso inevitable\u201d y sin m\u00e1s salida que la guerra misma.<\/p>\n<p>Este, como vemos, es otra de los pron\u00f3sticos de Marx que se han cumplido con tr\u00e1gica fidelidad. Todos los avances m\u00e9dicos, todos los grandes descubrimientos cient\u00edficos, todos los progresos tecnol\u00f3gicos en favor de la vida humana se han visto compensados hasta casi el equilibrio por el desarrollo paralelo de las \u201cfuerzas destructivas\u201d. Desde la muerte de Marx, la tecnolog\u00eda de la guerra ha multiplicado sus muertos como la tecnolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n ha multiplicado los mitos. La importancia que nuestra civilizaci\u00f3n ilustrada da a la guerra se puede medir por el hecho de que los pa\u00edses m\u00e1s democr\u00e1ticos del mundo destinan mucho m\u00e1s dinero del presupuesto al desarrollo de nuevas m\u00e1quinas de destrucci\u00f3n que a la educaci\u00f3n o la sanidad: en 2014 EEUU gast\u00f3 574.000 millones de d\u00f3lares, China 148.000 millones, Rusia 78.000, Inglaterra 55.000, India 44.000. El conjunto del gasto militar del mundo ascendi\u00f3 a 1.547 billones -\u00a1billones!- en 2014 mientras que bastar\u00edan 6000 millones de d\u00f3lares para curar la malaria, que mata a 1 mill\u00f3n de personas todos los a\u00f1os. La multiplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica aplicada a la destrucci\u00f3n nos hace pensar siempre en los campos de concentraci\u00f3n nazis, donde la racionalidad industrial aument\u00f3 la velocidad del exterminio a trav\u00e9s de las c\u00e1maras de gas, que permit\u00edan -\u201dprogreso\u201d indudable- matar entre 5000 y 10000 personas cada d\u00eda. Pero es el marco armament\u00edstico general, y en particular el uso de la aviaci\u00f3n, el que ha marcado un profundo cambio antropol\u00f3gico en la relaci\u00f3n de los humanos con la guerra. La velocidad del \u201cprogreso\u201c se traduce en un aumento exponencial del n\u00famero de muertos y en un desplazamiento de la condici\u00f3n de los mismos: hasta la 1\u00aa guerra mundial la guerra implicaba s\u00f3lo a militares machos. El siglo XX, en cambio, multiplic\u00f3 y \u201cdemocratiz\u00f3\u201d la destrucci\u00f3n, que ahora afecta sobre todo a civiles, mujeres y ni\u00f1os. Veamos: en la sangrienta guerra franco-prusiana de 1870-1871, que Marx vivi\u00f3 con horror, murieron 700.000 personas, de las que 200.000 (sobre todo por asedio o enfermedad) eran civiles. En la 1\u00aa guerra mundial (1914-1918), punto de inflexi\u00f3n en las normas y las pr\u00e1cticas de la guerra, murieron en torno a 18 millones de seres humanos, la mitad civiles. En la 2\u00ba guerra mundial el n\u00famero de muertos ascendi\u00f3 a unos 70 millones, de los que las dos terceras partes fueron civiles; y s\u00f3lo en los bombardeos de Tokio e Hiroshima murieron en pocas horas 250.000 personas. Desde entonces no ha habido un solo d\u00eda sin guerra o bombardeos, pr\u00e1cticas mansamente aceptadas a pesar del compromiso jur\u00eddico internacional y que suspenden de hecho todas las garant\u00edas procesales del derecho. En el a\u00f1o 2002, antes de la invasi\u00f3n de Iraq y de la guerra en Siria, hab\u00edan muerto ya m\u00e1s de 40 millones de seres humanos a causa de la guerra y el 85% eran civiles completamente ajenos a los conflictos que los mataron. Yemen y Libia lubrican a\u00fan m\u00e1s ahora este floreciente mercado que parasita el dolor y la muerte de los humanos para obtener crecientes beneficios.<\/p>\n<p>Marx ten\u00eda m\u00e1s raz\u00f3n cuando pensaba en la tecnolog\u00eda como fuerza conservadora (de mitos humanos) y destructora (de vidas humanas) que cuando la conceb\u00eda como un soporte neutro o un vector de liberaci\u00f3n. Da mucho miedo pensar en un mundo en el que la m\u00faltiple irracionalidad resucitada y el c\u00edrculo vicioso de los avances b\u00e9licos se dan la mano y se alimentan rec\u00edprocamente. A la Internacional de la \u201cconciencia proletaria\u201d ha seguido una Internacional de las Supersticiones que se provee de armas de destrucci\u00f3n masiva en el mercado capitalista global. Si mercado capitalista, tecnolog\u00eda de la destrucci\u00f3n y fanatismo primitivo se acomodan, como as\u00ed parece, y se alimentan mutuamente, la posibilidad de que una Humanidad razonable tome las riendas de la econom\u00eda y de las m\u00e1quinas se aleja como una inalcanzable quimera. Pensar juntas y c\u00f3mplices a la humanidad de internet y a la inhumanidad de la bomba at\u00f3mica inclina poco al optimismo. Pero es contra eso, mucho me temo, contra lo que tenemos que luchar.<\/p>\n<p>La Calle del Medio<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marx, que en 1857 hab\u00eda confiado de un modo un poco mec\u00e1nico en la potencia ilustrada y desalienante de la tecnolog\u00eda (los antiguos mitos griegos, dec\u00eda, dejaban de ser cre\u00edbles gracias al tel\u00e9grafo y el ferrocarril), se mostraba mucho menos optimista en una carta que dirigi\u00f3 a su amigo Kugelmann en 1871: \u201chasta ahora se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-32942","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Internet y la bomba - 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