{"id":32697,"date":"2015-06-03T07:28:48","date_gmt":"2015-06-03T05:28:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/reflexiones-postindustriales\/"},"modified":"2015-06-03T07:28:48","modified_gmt":"2015-06-03T05:28:48","slug":"reflexiones-postindustriales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/reflexiones-postindustriales\/","title":{"rendered":"Reflexiones postindustriales"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">  <!--more-->  \u00abTrenton makes. The world takes\u00bb. O, en una traducci\u00f3n desrimada pero sem\u00e1nticamente m\u00e1s precisa, \u00abTrenton hace. El mundo compra\u00bb. Este es el eslogan que cuelga, con letras de ne\u00f3n de 2,5 metros de altura y una longitud equivalente al Camp Nou, del\u00a0 puente de acero que cruza el r\u00edo Delaware, entre la capital de Nueva Jersey, Trenton, y el estado de Pensilvania.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El eslogan lo eligi\u00f3 la C\u00e1mara de Comercio de Trenton de entre 1.477 concursantes en 1910, cuando la ciudad viv\u00eda su momento m\u00e1s glorioso:\u00a0 en Roebling se fabricaban los cables de acero de todos los puentes de los Estados Unidos,\u00a0 Maddock (el Roca de los Estados Unidos) monopolizaba los sanitarios de cer\u00e1mica y una multiplicidad de empresas produc\u00edan azulejos, cer\u00e1mica, derivados del caucho, componentes de autom\u00f3vil y cigarros. En 1929, en un\u00a0 panfleto encargado para celebrar los 250 a\u00f1os de su fundaci\u00f3n, el autor describ\u00eda Trenton como \u00abuno de los centros manufactureros m\u00e1s importantes de la naci\u00f3n\u00bb con \u00abindustrias tan diversificadas que la contracci\u00f3n o eliminaci\u00f3n de una o m\u00e1s ramas no tiene ning\u00fan efecto sobre el conjunto\u00bb. En los a\u00f1os 60 Trenton a\u00fan deb\u00eda de ser una colmena industrial: uno de los taxistas (ya mayor) que me llev\u00f3 hace poco (para coger el tren de Amtrak a Washington) me contaba, con a\u00f1oranza, como de joven pod\u00eda despedirse de cualquier empresa, cruzar la calle y, cinco minutos m\u00e1s tarde, encontrar trabajo en la f\u00e1brica del competidor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trenton es, ahora, a pesar del eslogan del puente, otra cosa: un paisaje postindustrial. En el centro est\u00e1n los edificios funcionales del estado de Nueva Jersey, arropados alrededor de la c\u00fapula dorada, reminiscencia del Capitolio federal, del congreso legislativo del estado. Despu\u00e9s, sin soluci\u00f3n de continuidad, el gueto negro, la estaci\u00f3n de tren (construida como un puente sobre las v\u00edas), y parkings y parques que han sustituido los espacios fabriles tirados al suelo en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os. Un poco m\u00e1s all\u00e1, barrios hechos de casas de madera con tres pelda\u00f1os, una entrada porticada, y un patio trasero con alguna flor. Sin llegar a ser cajas de cerillas, las casas son peque\u00f1as para los est\u00e1ndares americanos. Pero, en comparaci\u00f3n con los pisos de cualquier barrio popular catal\u00e1n, son grandes. La abundancia de suelo fue seguramente una de las razones que impidi\u00f3 la victoria del socialismo en los Estados Unidos: un sueldo migrado compra all\u00ed mucho m\u00e1s espacio que en la vieja Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jueves baj\u00e9 a Trenton (a veinte minutos de casa, direcci\u00f3n sureste) con un industrial catal\u00e1n (\u00e9l prefiere el t\u00e9rmino microindustrial) que, por razones irrelevantes aqu\u00ed, ha pasado el curso acad\u00e9mico en Princeton. Peregrinamos de f\u00e1brica en f\u00e1brica. Algunas, aunque pocas, a\u00fan en marcha (para satisfacci\u00f3n de mi compa\u00f1ero de viaje). Otras, reconvertidas en hipermercados, museos o viviendas (como la Clay, Henry and Bock and Company Cigar Factory, un caser\u00f3n blanco de aires californianos, patio central con fuente, jambas en espiral en las ventanas, propio de las obsesiones de todo fabricante nuevo-rico modernista). La mayor\u00eda, construidas con un ladrillo rojo y encantador, con el a\u00f1o de inauguraci\u00f3n encastrado en la fachada, estaban cerradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre visita y visita, hablamos de la industria -americana y catalana-. Y saqu\u00e9 tres lecciones. La primera, sobre continuidad hist\u00f3rica. La industria de Trenton la hicieron inmigrantes brit\u00e1nicos y alemanes que, hijos de familias de una larga tradici\u00f3n artesanal, aunaron su conocimiento pr\u00e1ctico con la mecanizaci\u00f3n del siglo XIX. Como Catalu\u00f1a, donde la industria no apareci\u00f3 de la nada (o del proteccionismo estatal), sino de capitanes de industria hijos de maestros y oficiales, suficientemente espabilados para adaptar las tecnolog\u00edas del norte de Europa. Naturalmente, por la misma regla de tres, si este conocimiento especializado se interrumpe en alg\u00fan momento, recuperarlo y ponerlo al d\u00eda es casi imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segunda lecci\u00f3n. Antes las empresas de un sector determinado (papel, textil, etc.) cubr\u00edan todo el proceso de producci\u00f3n y fabricaban todo tipo de productos. Hoy en d\u00eda, la globalizaci\u00f3n y la competici\u00f3n de econom\u00edas emergentes han roto ese modelo tradicional. Las empresas europeas y americanas (menos las pymes) s\u00f3lo sobreviven si se especializan en un producto muy concreto, en un micron\u00edcho productivo. Y deben hacerlo de la mano de sus clientes, que les indican qu\u00e9 necesitan en cada momento: por ejemplo, un tipo de papel absorbente para un quir\u00f3fano de hospital; una almohadilla para una bicicleta plegable. La empresa productora puede llegar a alcanzar una especie de monopolio sobre este producto, pero los riesgos de perder un cliente y las dificultades de expandir el n\u00famero de compradores son evidentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercera lecci\u00f3n. El trabajo ha cambiado. Antes hab\u00eda muchos trabajadores, no muy cualificados, y un estrato de vendedores y comerciales. Ahora, con m\u00e1s automatizaci\u00f3n, hay menos empleados. Y han pasado a ser bi\u00f3logos, ingenieros, inform\u00e1ticos: todos aquellos capaces de canalizar las demandas del cliente y hacerlo r\u00e1pidamente a trav\u00e9s de la maquinaria productiva de su empresa. De los retos sociales que esto nos plantea hablar\u00e9 otro d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-32697","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Reflexiones postindustriales - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/reflexiones-postindustriales\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Reflexiones postindustriales - 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