{"id":32564,"date":"2015-05-18T07:24:29","date_gmt":"2015-05-18T05:24:29","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-monstruo-enamorado\/"},"modified":"2015-05-18T07:24:29","modified_gmt":"2015-05-18T05:24:29","slug":"el-monstruo-enamorado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-monstruo-enamorado\/","title":{"rendered":"El monstruo enamorado"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">  <!--more-->  Pr\u00f3logo de la novela \u00abLloro por King Kong\u00bb, de Pablo Soroz\u00e1bal, reeditada por Cambalache<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es verdad que las obras se defiendan solas. En septiembre de 2007, muri\u00f3 en Madrid Pablo Soroz\u00e1bal Serrano (1934) con premeditada sordina, dejando algunos libros que \u00e9l no supo o no quiso defender y que un mundo tr\u00e1gicamente liviano cree no necesitar. Apenas puedo juzgar sus composiciones musicales, entre las que se cuenta el himno de la Comunidad Aut\u00f3noma de Madrid, pero Soroz\u00e1bal tradujo magn\u00edficamente a Kafka, Fontane y B\u00fcchner (entre otros muchos), produjo una notabil\u00edsima obra po\u00e9tica y fue, sobre todo, un extraordinario narrador, un redomado \u201ccuentista\u201d que se\u00f1al\u00f3 y explot\u00f3 con f\u00e9rtil punter\u00eda la \u201cdesconocida ra\u00edz com\u00fan\u201d entre literatura, compromiso y charlataner\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo Soroz\u00e1bal fue tambi\u00e9n un extraordinario articulista. Malhumorado, provocativo, ingenioso, tiernamente rezong\u00f3n, de una galanter\u00eda a veces procaz, no perdi\u00f3 ocasi\u00f3n para manifestar su feroz y jocundo desprecio hacia todo eufemismo y toda mojigater\u00eda, tambi\u00e9n o sobre todo dentro de la izquierda, lo que sin duda agrav\u00f3 el orgulloso aislamiento en el que vivi\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Valdr\u00eda sin duda la pena recuperar los textos que lo convirtieron en el m\u00e1s brillante colaborador del diario vasco Egin en los a\u00f1os ochenta, en el m\u00e1s salvaje y deslenguado, y en el menos complaciente con las disciplinas y las estrategias pol\u00edticas de los partidos. Recuerdo, claro, el m\u00edtico \u201cElogio sentimental del tanque ruso\u201d, que tanto nos hizo gozar a sus admiradores y que utilic\u00e9 en un gui\u00f3n de Los Electroduendes. Recuerdo tambi\u00e9n, a principios de los 90, en medio de la avalancha de albaneses que trataban de entrar en Italia, su implacable rencor (intencionadamente altisonante, como de la bruja Aver\u00eda) hacia esos pr\u00f3fugos del socialismo que se disputaban a codazos un huequito en los centros privilegiados del capitalismo para reproducir mejor el sistema global de explotaci\u00f3n. O recuerdo asimismo la m\u00e1s brillante, la m\u00e1s convincente, la m\u00e1s vibrante, la m\u00e1s descabellada y matem\u00e1tica defensa de Cuba que haya jam\u00e1s le\u00eddo, hasta tal punto desnuda de sentimentalismo que casi me hizo llorar y tan desprovista de toda concesi\u00f3n al enemigo que muy probablemente los propios cubanos hubiesen preferido mantenerla encerrada en un caj\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo Soroz\u00e1bal fue, s\u00ed, un \u201cextremista\u201d, un \u201cestalinista\u201d, un inmoderado certero y genial. En octubre de 1992 tuve el enorme privilegio de que aceptara presentar mi libro \u00a1Viva el Mal!\u00a1Viva el Capital! Escribi\u00f3 para la ocasi\u00f3n un texto cuyo original tengo ante mis ojos, cuidadosamente mecanografiado y sin apenas correcciones, con algunas notas de pu\u00f1o y letra a pie de p\u00e1gina para ilustrar las semejanzas entre el PSOE y la Falange. Lo he le\u00eddo de nuevo y no he sentido ni ternura ni tristeza ni nostalgia; lo he le\u00eddo de nuevo y me he echado a re\u00edr a carcajadas, agradecido de que nos haya dejado -a m\u00ed y a los que lo conoc\u00edan mejor que yo- el ant\u00eddoto contra el pesar de su irrevocable ausencia. Me he re\u00eddo admirando al mismo tiempo la justicia luminosa de sus frases, que \u00e9l tallaba con tanto esmero provocador. \u201cBuenaventura Durruti\u201d, dice por ejemplo, \u201caquel gran luchador antifascista al frente de su columna fue implantando con mano f\u00e9rrea el mercado libre, esto es, el comunismo, en las comarcas que liberaba de la dominaci\u00f3n fascista durante los primeros meses de la guerra civil\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O veamos tambi\u00e9n este alegato contra el \u201cestilo\u201d, que -ahora me doy cuenta- plagi\u00e9 a\u00f1os despu\u00e9s en una s\u00e1tira dirigida contra Gabriel Albiac: \u201c\u00a1Est\u00e1 ya uno hasta las narices de los \u201cestilistas\u201d y su \u201cinconfundible personalidad\u201d, es decir, de esa tan celebrada, y bien vendida inanidad que se expresa con la muletilla: \u201cel estilo soy yo\u201d! Por ilustrar lo dicho: a Azor\u00edn se le puede perdonar que sus ideas no tengan gran inter\u00e9s, pero no el tedio que provoca su \u201cpersonal\u00edsimo estilo\u201d. A Cela se le puede pasar por alto el que la falsificaci\u00f3n y la mentira sean el \u00fanico imperativo categ\u00f3rico de su discurso liberal-fascista, y a Umbral que el izquierdismo del suyo sea m\u00e1s falso que Judas, pero ni a uno ni a otro cabe perdonarles que escriban esa prosa-estandarte engolada y campanuda (propia del jefe de acuartelamiento de la Legi\u00f3n o delegado provincial del Movimiento con veleidades literarias en sus ratos de ocio), mera regurgitaci\u00f3n de s\u00ed misma. Pase tener ideas pobres o chapuceras, pero no llamar literatura a la exudaci\u00f3n, la cual, como toda secreci\u00f3n, es, eso s\u00ed, la cosa m\u00e1s personal e intrasferible del mundo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O finalmente este largo exabrupto contra el sindicalismo claudicante: \u201cBien, concedamos que ning\u00fan l\u00edder sindical \u201cdemocr\u00e1tico\u201d quiera expresarse con la precisa generalidad filos\u00f3fica con que lo hace la bruja Aver\u00eda, pero, \u00bfpor qu\u00e9, en todo caso, no va a lo concreto y les dice a los obreros que en Brasil y otros pa\u00edses del Tercer Mundo (o del primero, o del segundo, seg\u00fan la coyuntura) los due\u00f1os del capital producen acero, o lo que sea, a precio de miseria, justo ese mismo acero que, tras la liquidaci\u00f3n de la siderometalurgia vasca y asturiana (como no hace mucho la valenciana) vender\u00e1n a sus socios capitalistas espa\u00f1oles (es decir, se lo vender\u00e1n a s\u00ed mismos)? \u00bfY por qu\u00e9 no sacar las conclusiones l\u00f3gicas y decirles a esos marchistas siderometal\u00fargicos que su problema se solucionar\u00eda de inmediato s\u00f3lo con que trabajasen con salarios de esclavitud, pues que la rentabilidad no es ni puede ser otra cosa que la miseria (absoluta o relativa, pero siempre relativamente absoluta) del obrero? \u00bfY por qu\u00e9, dicha esta incontestable verdad, no ir un poquito m\u00e1s lejos y nombrar la verdad \u00faltima, la de que s\u00f3lo y \u00fanicamente el comunismo acaba con esa barbarie, esa sinraz\u00f3n y esa inhumanidad? \u00a1Pero no, ni los l\u00edderes sindicales ni incluso los propios obreros parecen estar por la labor de extraer conclusiones l\u00f3gicas, se resignan de antemano a la derrota (los que no lo hagan caer\u00e1n indefectiblemente bajo el peso de la ley antiterrorista) y se conforman con tratar de conseguir que el vapuleo sea un poquillo menos catastr\u00f3fico que el que se teme, aplaudidos por los intelectuales que jalearon la demolici\u00f3n del muro de Berl\u00edn, a la espera de jalear el derrumbe de Cuba!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo Soroz\u00e1bal no fue, sin duda, uno de esos intelectuales que se forjan un \u201cestilo\u201d para despreciar elegantemente la raz\u00f3n, la verdad y la justicia. Era, por usar sus propias palabras, un \u201cabsolutista\u201d y un \u201ctotalitario\u201d. \u201cPor \u201cabsolutismo\u201d, escribi\u00f3, \u201cno entiendo \u201cradicalismo\u201d, \u201cmaximalismo\u201d u otra enfermedad infantil ideol\u00f3gica, sino lo que dice ya la etimolog\u00eda del t\u00e9rmino \u201cabsoluto\u201d, esto es, independencia, liberaci\u00f3n, aquello que es incondionado e irrestricto. (&#8230;) Corren tiempos de miserables componendas, de infames renuncias, de ignominiosas traiciones, todas ellas maquilladas y travestidas de un relativismo, o lo que es lo mismo, de un pragmatismo vulgar y vergonzoso. Si hoy alguien dice: \u201ctodo es relativo\u201d no est\u00e1 se\u00f1alando que todo est\u00e1 interrelacionado, sino que si a mano viene hay que sacar tajada de todo y ponerle una vela a Dios y otra al Diablo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es que adem\u00e1s de absolutista, Pablo Soroz\u00e1bal era, seg\u00fan su propia definici\u00f3n, \u201ctotalitario\u201d: \u201c\u00a1Pobrecillo\u201d, dice de s\u00ed mismo. \u201c\u00bfA qui\u00e9n se le ocurre hoy, en plena consolidaci\u00f3n de la \u201cdemocracia espa\u00f1ola\u201d, con los del PSOE recordando a bombo y platillo los portentos de sus diez a\u00f1os de cada vez m\u00e1s perfeccionada dictadura capitalista y los de la oposici\u00f3n (de derechas e izquierdas) prepar\u00e1ndose para proseguir exactamente la misma tarea que los del PSOE con voluntad de servicio inasequible al desaliento; a qui\u00e9n, insisto, se le ocurre hoy, tras la dinamitaci\u00f3n controlada del socialismo real, (\u2026) a qui\u00e9n, repito, se le puede ocurrir ser totalitario aqu\u00ed y ahora? \u00a1S\u00f3lo a un despistado! Yo digo, sin embargo, \u00a1qu\u00e9 hermosura de despiste! \u00a1qu\u00e9 belleza la de ese di\u00e1logo entre Don Absoluto y Do\u00f1a Totalidad, hermanos que, en la ignorancia de s\u00ed mismos, fornican como lo hicieron Siegmund y Sieglinde, en la gloriosa ignorancia no s\u00f3lo de s\u00ed sino de la advertencia de la diosa madre, Erda, al dios padre, Wotan: \u201c\u00a1Un d\u00eda aciago despunta para los dioses! \u00a1Sigue mi consejo y despr\u00e9ndete del anillo!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo Soroz\u00e1bal era, en definitiva, un hombre intratable, en el sentido de no aceptar ning\u00fan trato o componenda en un mundo que, a sus ojos, derivaba subjetivamente hacia la traici\u00f3n, y de no aceptarlos aunque para ello tuviese que dejar de tratar precisamente a todo el mundo. En los primeros versos de su poema Epitafio, que dej\u00f3 en el caj\u00f3n de su mesilla la noche en que muri\u00f3, describe sin amargura las consecuencias de esta su \u201cintratabilidad\u201d:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi entierro ha sido emocionante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">no han asistido las autoridades,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">puesto que yo no tengo nombre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">o, por decirlo con mayor precisi\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">es mi nombre quien no tiene yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento, sin embargo, hizo acto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de presencia y le vol\u00f3 el gorro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a una anciana que limpiaba la tumba<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de al lado con un trapo triste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mis hijos derramaron algunas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">l\u00e1grimas, y a su madre, a\u00f1os<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ha all\u00ed, quiz\u00e1s no le agrad\u00f3 el reencuentro,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">pues el caso es que siempre tuvo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">much\u00edsimas cosas que reprocharme:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">mis mentiras y mis verdades,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">mi inmadurez, mi ignorancia de eso que es,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">dicen, la vida, mi pedante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">man\u00eda de intentar cambiar el mundo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">con palabras y melod\u00edas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y lo que es infinitamente peor:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ni por asomo conseguirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1986 Soroz\u00e1bal obtuvo el premio P\u00edo Baroja por su novela La \u00faltima palabra, un texto torrencial, goli\u00e1rdico, juglaresco, hilarante, en el que la pasi\u00f3n er\u00f3tica y la ling\u00fc\u00edstica se conjugan, al rev\u00e9s que en las noches de Sheherezade, para conquistar, y no para proteger, un cuerpo esquivo. Su gran obra, sin embargo, no mereci\u00f3 siquiera una atenci\u00f3n pasajera. Publicada en 1990 por la editorial Tellus, aunque escrita a principios de los ochenta, se apag\u00f3 r\u00e1pidamente entre algunos focos aislados de admiraci\u00f3n encendida e impotente. No s\u00e9 si fue su ineludible pero inacertado t\u00edtulo o el hecho de adelantarse en algunos a\u00f1os a la actual boga de la memoria (donde olvidamos tantas cosas) o el desprecio de su autor por toda forma de reconocimiento \u201cburgu\u00e9s\u201d: lo cierto es que Lloro por King-Kong, frase que resume el drama humano y social de Sole, la criada protagonista, fue inmediatamente descatalogada por el mercado cautivo, no obstante ser -a mi juicio- la novela que, por su precisi\u00f3n pol\u00edtica y su belleza literaria, mejor aborda ese triste per\u00edodo de la historia de Espa\u00f1a en el que se derribaron todas las l\u00e1mparas y que luego nos limitamos a colorear para tener al menos una ceguera de colores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He vuelto a leer Lloro por King Kong veinte a\u00f1os despu\u00e9s y ha vuelto a emocionarme. Olvidado en su caj\u00f3n a la espera de esta edici\u00f3n, no ha envejecido ni un solo d\u00eda, quiz\u00e1s porque Espa\u00f1a y los espa\u00f1oles seguimos viviendo en la estela o en el aura o en la radiaci\u00f3n del dolor y la fealdad que describen sus p\u00e1ginas, y en la necesidad de reparaci\u00f3n est\u00e9tica y pol\u00edtica que ellas mismas reclaman. Lloro por Kin Kong es una larga r\u00e1faga, una sostenida, a ratos jadeante, racha de viento que transporta, como hojarasca y basura, la historia de nuestros abuelos y nuestros padres, separados no por una guerra civil sino por una diferencia de clase que es, al mismo tiempo, una diferencia de \u201calma\u201d: dos \u201cespecies\u201d enfrentadas, digamos, por su relaci\u00f3n con la luz. Por ejemplo, no deja de ser llamativa, y muy coherente con la personalidad del autor, pero tambi\u00e9n muy ajustada a la realidad, su insistencia narrativa en distinguir a vencedores y vencidos -m\u00e1s all\u00e1 de su visi\u00f3n del mundo- por su visi\u00f3n de la sexualidad, y ello hasta el punto de que no es f\u00e1cil deshacerse de la idea de que -precisamente- la visi\u00f3n del mundo de unos y de otros es causa y efecto de sus irreconciliables formas de abordar los cuerpos y de considerar el amor. La guerra civil fue una guerra de \u201cclases\u201d y de \u201cideolog\u00edas\u201d, pero tambi\u00e9n una guerra de \u201ccuerpos\u201d o, se prefiere, de \u201derotismos\u201d. En la novela de Soroz\u00e1bal,en efecto, los vencedores -machos y esposas o hijas de machos- asocian torcidamente el placer sexual al desprecio, la culpabilidad y la violencia mientras que los vencidos campan a sus anchas, limpios y alados, en sus propios cuerpos y en el de sus compa\u00f1eros: al mundo turbio de la familia Reyes, poblado de prostitutas humilladas e impulsos s\u00e1dicos, cuya traducci\u00f3n \u201cfemenina\u201d es el asco de Carolina -que vomita sobre su novio Guardia Civil- se opone la naturalidad ingenua y solar de Sole, la criada, hija de campesino fusilado, con su gesto tranquilo y \u201cracional\u201d de desabrocharse el sujetador para que el chico que la ha invitado al cine, y que maniobra inc\u00f3modo entre sus pechos, pueda meterla mano de manera m\u00e1s satisfactoria para los dos. Las concomitancias entre fascismo, catolicismo y violencia lindan con y se alimentan sin duda de esa incapacidad para ver en el cuerpo del otro un kantiano fin en s\u00ed mismo y una fuente de felicidad sensible entre iguales. Soroz\u00e1bal, hijo si se quiere de Octubre de 1917 y de Mayo del 68, no puede separar la emancipaci\u00f3n social y la sexual, indisociables a su vez de la liberaci\u00f3n est\u00e9tica y ling\u00fc\u00edstica (Soroz\u00e1bal, por ejemplo, reproduce con urticante fidelidad esa libidinosa ret\u00f3rica cat\u00f3lica y fascista hinchada de rodeos, eufemismos y exaltaciones metaf\u00edsicas). Por eso, porque la guerra civil enfrent\u00f3 dos constelaciones y dos \u201cespecies\u201d,y no s\u00f3lo dos clases, la victoria del fascismo -la de los empresarios Reyes, el cura don Evelino, el coronel Soto- supuso un enorme batacazo o retroceso civilizatorio que, a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas de Lloro por King Kong, experimentamos como propio y a la espera a\u00fan de redenci\u00f3n e indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela de Soroz\u00e1bal est\u00e1 escrita, obviamente, desde una posici\u00f3n ideol\u00f3gica clara, contraria al \u201cni vencedores ni vencidos,todos v\u00edctimas\u201d, de, por ejemplo, Javier Cercas. Hay aqu\u00ed ideolog\u00eda, toma de partido, revancha narrativa, pero hay sobre todo (como en Dulce Chac\u00f3n o en Almudena Grandes, que siguieron su estela) historias pespuntadas en un bastidor de infamias, historias que se cuentan a s\u00ed mismas sin m\u00e1s intervenci\u00f3n del autor que el comp\u00e1s verbal, la cadencia de las frases,la respiraci\u00f3n de las voces. Hablaba m\u00e1s arriba de una \u201cr\u00e1faga\u201d o \u201cracha de viento\u201d que cruza en un complejo bufido la mente del lector. Pero podr\u00eda hablarse tambi\u00e9n de una pieza jazzistica compuesta de tres movimientos. En el primero, muy largo y complicado, dominan las voces de los vencedores con sus imponentes trompetas -cuyo ritornello es el velatorio de Julio Reyes- que apenas dejan escuchar el contrapunto discreto o la ant\u00edfona clandestina de los derrotados. Pero as\u00ed yuxtapuestas, inaudibles para los poderosos, las historias de Juli\u00e1n, castigado por su amor a una anarquista, o de Hilario, el alba\u00f1il que tiene \u201cuna luz aqu\u00ed dentro\u201d y quiere ser m\u00fasico y al que le matan la vida \u201ccomo un perro\u201d, o de Blanca, la de la cara vac\u00eda, redimida y aniquilada por la revoluci\u00f3n, o de don Gabriel, el maestro vasco torturado hasta la muerte, todas estas historias, por abajo y a contrapelo, contra la masa sonora de la trompeta dominante, se imponen con la fuerza diminuta y dolorida de su desnuda verdad literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, tras este primer movimiento contrapunt\u00edstico, desde sus entra\u00f1as y casi al final, como a fuerza de prolongarlo, surge un segundo, la historia deshilachada, sin puntaci\u00f3n y casi sin sintaxis, de Paco, el clarinetista fracasado, el limpiabotas mutilado de la glorieta de Bilbao, historia donde de pronto se unen los vencedores y los vencidos en una risa com\u00fan cuya intolerable injusticia nos patea el \u00e1nimo al tiempo que nos recuerda la verdad que el pobre Paco hab\u00eda entendido, en la guerra y en el amor, antes de que el dolor lo volviera loco: \u201cera como si ya no fuese uno libre de no ser libre como si uno se hubiera pasado toda su vida hasta aquel preciso momento pudiendo c\u00f3moda y tranquilamente no ser libre y de pronto tuviera uno que serlo ser libre libre por fuerza por necesidad \u00bfcomprend\u00e9is?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y de pronto y por fin, cuando uno no sabe si llorar o no ni por qu\u00e9 llorar, el \u00faltimo movimiento jazz\u00edstico da la palabra a Sole, la criada, la verdadera protagonista, que ha estado recogiendo platos y sirviendo caf\u00e9 sin llamar mucho la atenci\u00f3n; Sole, que en un p\u00e1rrafo final de maestro y virtuoso, nos concede por fin el derecho y una raz\u00f3n para llorar, la que el t\u00edtulo ineludible nos resume: sobre las patatas fritas que nos ofrece gentil el hombre al que no amamos, lloramos y lloramos y lloramos por el tierno monstruo enamorado y ametrallado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras no se defienden solas y uno no puede evitar la convicci\u00f3n de que el mundo ha sido injusto con las de Pablo Soroz\u00e1bal. Durante veinte a\u00f1os Lloro por King Kong ha esperado una reedici\u00f3n y hay que agradecer sin duda al colectivo Cambalache que se entusiasmara con la obra y la vuelva a publicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Pablo Soroz\u00e1bal era un \u201chedonista\u201d, seg\u00fan le gustaba declarar en voz alta, jam\u00e1s se dej\u00f3 llevar por la amargura; como era un comunista, estaba mucho m\u00e1s pendiente de injusticias mucho m\u00e1s graves que se produc\u00edan y se siguen produciendo en todos los rincones del planeta. Como era un hedonista comunista, se dejaba llevar siempre por los placeres y nunca por la autocomplacencia. La noche en que la muerte dijo la \u00faltima palabra y silenci\u00f3 su charlataner\u00eda, su familia encontr\u00f3 en el caj\u00f3n de su mesilla, como ya he dicho, un poema. Es un buen ejemplo de la maestr\u00eda literaria con la que luch\u00f3 contra el estilo, defendi\u00f3 el hedonismo, el comunismo y el antinarcismo y dej\u00f3 la intemperie sin obst\u00e1culos para el di\u00e1logo entre Don Absoluto y Do\u00f1a Totalidad. Pero es tambi\u00e9n una buena s\u00edntesis de su mejor obra, de la gran novela que el lector tiene ahora entre sus manos, Lloro por King Kong, donde se narra c\u00f3mo la \u201ccasta\u201d espa\u00f1ola dio un golpe de Estado en 1936, mat\u00f3, encarcel\u00f3 o expuls\u00f3 a millones de personas y destruy\u00f3 la lengua misma para impedir el amor libre y la alegr\u00eda fecunda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 rabia, s\u00ed, eso de haberme muerto,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ahora que andaba, como siempre,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">alerta en el impredecible y fugaz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">deslumbre de tu epifan\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">maleva y diurna, que traviste el alba,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que trueca la ma\u00f1ana en noche,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la luz en ardiente sombra cerrada!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero b\u00e1ilame, amor, al menos,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">un zapateado sobre mi tumba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rebeli\u00f3n<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-32564","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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