{"id":32559,"date":"2015-05-18T07:16:17","date_gmt":"2015-05-18T05:16:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/las-elecciones-y-el-robo-de-la-gioconda\/"},"modified":"2015-05-18T07:16:17","modified_gmt":"2015-05-18T05:16:17","slug":"las-elecciones-y-el-robo-de-la-gioconda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-elecciones-y-el-robo-de-la-gioconda\/","title":{"rendered":"Las elecciones y el robo de La Gioconda"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">  <!--more-->  El 21 de agosto de 1911 desapareci\u00f3 del museo del Louvre la obra m\u00e1s famosa del mundo, la <em>Gioconda<\/em> o <em>Mona Lisa<\/em>, y durante dos a\u00f1os se perdi\u00f3 toda pista sobre su paradero. La polic\u00eda interrog\u00f3 al escritor <strong>Guillaume Apollinaire<\/strong>, que hab\u00eda pedido quemar todas las pinacotecas, y tambi\u00e9n a <strong>Picasso<\/strong>, sospechoso de comprar piezas de arte de dudosa procedencia. S\u00f3lo en 1914 se recuper\u00f3 la pintura cuando el ladr\u00f3n, un carpintero italiano de nombre <strong>Vincenzo Peruggia<\/strong>, trat\u00f3 de vend\u00e9rsela a la galer\u00eda de los Uffizi de Florencia con el prop\u00f3sito -declar\u00f3- de que <em>La Gioconda<\/em> volviera al pa\u00eds donde hab\u00eda nacido y pintado su autor, <strong>Leonardo da Vinci<\/strong>.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que me interesa de esta historia es otra cosa. Tras el robo y durante casi tres a\u00f1os, la direcci\u00f3n del Louvre dej\u00f3 vac\u00eda la pared de donde hab\u00eda colgado el cuadro y miles de visitantes acud\u00edan ahora a contemplar <em>el hueco<\/em>. Obviamente no era el hueco lo que atra\u00eda a la gente sino el hueco de un objeto determinado que sobreviv\u00eda as\u00ed a su propia desaparici\u00f3n. Lo cierto es que la ausencia del cuadro m\u00e1s famoso del mundo se hizo tan famosa como el cuadro mismo. Muchedumbres de todo el mundo acud\u00edan a Par\u00eds y se sentaban en la sala del Louvre a contemplar extasiadas ese vac\u00edo concreto donde se combinaban indiscernibles el recuerdo de la enigm\u00e1tica mujer pintada por Leonardo y el gesto audaz del carpintero italiano que la hab\u00eda robado: \u201caqu\u00ed estuvo <em>La Mona Lisa<\/em>\u201d o, mejor dicho, \u201caqu\u00ed no est\u00e1 <em>La Mona Lisa<\/em>\u201d. De todos los lugares del mundo donde no estaba el cuadro de Leonardo, la pared del Louvre que lo hab\u00eda albergado era el \u00fanico donde <em>realmente<\/em> no estaba el cuadro de Leonardo. Si se quiere localizar un objeto en el espacio, no tiene sentido formular frases interrogativas negativas (\u201c\u00bfd\u00f3nde no he dejado mis gafas?\u201d o \u201c\u00bfd\u00f3nde no est\u00e1n las Monta\u00f1as Rocosas?\u201d) porque toda respuesta ser\u00eda al mismo tiempo atinada, imposible e in\u00fatil. Pero en 1912 los colegios franceses habr\u00edan podido plantear en un examen la pregunta: \u201c\u00bfd\u00f3nde no est\u00e1 La Gioconda\u201d. Nadie sab\u00eda d\u00f3nde estaba y esa pregunta hab\u00eda que hac\u00e9rsela a la polic\u00eda. Pero todos los estudiantes de Francia sab\u00edan d\u00f3nde no estaba. El \u00fanico lugar del mundo donde en 1912 no estaba La Gioconda era -correcto, s\u00ed- el museo del Louvre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece una paradoja o un acertijo, pero no lo es. La pregunta por el lugar donde no est\u00e1n las cosas tiene una larga legitimidad metaf\u00edsica (pensemos, por ejemplo, en <strong>Heidegger<\/strong>) y tambi\u00e9n est\u00e9tica, en la estela de las reflexiones de <strong>Walter Benjamin<\/strong> sobre al \u201caura\u201d y la \u201cautenticidad\u201d de la obra de arte all\u00ed donde la fotograf\u00eda permite de pronto la reproducci\u00f3n ilimitada de los objetos y convierte la imagen misma en un objeto m\u00e1s. Asimismo el <em>hueco<\/em> es uno de los ejes centrales del psicoan\u00e1lisis de <strong>Freud<\/strong> y <strong>Lac\u00e1n<\/strong>: el \u00fanico lugar donde no est\u00e1 la satisfacci\u00f3n del deseo es precisamente el objeto del deseo. Pero podemos de la misma manera trasladar (significado original del t\u00e9rmino \u201cmet\u00e1fora\u201d) la historia del robo de <em>La Mona Lisa<\/em> y la contemplaci\u00f3n extasiada del hueco al \u00e1mbito de la econom\u00eda y la pol\u00edtica. Veamos algunos ejemplos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hablamos de la producci\u00f3n y del trabajo, podemos decir que la gigantesca obra de Marx, con todas sus elucubraciones te\u00f3ricas y enredados an\u00e1lisis econ\u00f3micos, trata de responder justamente a esta pregunta: \u00bfd\u00f3nde en <em>concreto<\/em> no est\u00e1 el esfuerzo de los trabajadores? No est\u00e1 en la mercanc\u00eda como <em>La Gioconda <\/em>no estaba en 1912 en el Louvre y por razones parecidas. El robo de la fuerza de trabajo de los humanos concretos deja un <em>hueco<\/em> que los consumidores visitamos y contemplamos extasiados: es lo que Marx, pensando en las religiones animistas, llamaba fetichismo. Ese<em> hueco<\/em> Marx lo pon\u00eda en relaci\u00f3n, y todo indica que en eso no se equivocaba, con la explotaci\u00f3n, la miseria y la creciente desigualdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero podemos seguir con los acertijos. Si hablamos de pol\u00edtica espa\u00f1ola, podemos preguntarnos, por ejemplo, d\u00f3nde <em>concretamente<\/em> no est\u00e1 la verdad. La respuesta -correcto- es la prensa libre, las televisiones, los medios de comunicaci\u00f3n. Podemos preguntarnos tambi\u00e9n d\u00f3nde concretamente no est\u00e1n el derecho a la salud, a la vivienda, a la educaci\u00f3n. La respuesta -exacto- es las instituciones del Estado. Podemos preguntarnos asimismo cu\u00e1l es el \u00fanico lugar de Espa\u00f1a donde no est\u00e1 la soberan\u00eda popular -como el Louvre era el \u00fanico lugar del mundo donde no estaba el cuadro all\u00ed robado. La respuesta -aprobado- es el Parlamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, es l\u00edcito afirmar, con arreglo a esta met\u00e1fora, que los medios de comunicaci\u00f3n, las instituciones del Estado y el Parlamento son los huecos ante los que una buena parte de los ciudadanos se quedan todav\u00eda extasiados o, al menos, paralizados, como ante la pared vac\u00eda del Louvre de la que colgaba, antes del robo, la obra de Leonardo. Ahora bien, entendamos lo que nos ense\u00f1a esta met\u00e1fora. No se trata de despreciar por igual todos los lugares donde no est\u00e1 <em>La Gioconda<\/em> y decir, por ejemplo, que entre el Louvre y un basurero no hay ninguna diferencia y que, por lo tanto, el Louvre <em>es<\/em> un basurero. El \u00fanico lugar donde no estaba <em>La Gioconda<\/em> en 1912 era el \u00fanico lugar donde hab\u00eda estado hasta entonces: esa pared donde el robo hab\u00eda dejado <em>un hueco<\/em>. Podemos adorar el hueco o podemos destruir el museo vac\u00edo. Pero podemos tambi\u00e9n recordar algo muy simple que todo el mundo entiende: que el hueco de <em>La Gioconda<\/em> invoca, reclama, exige a gritos la vuelta de <em>La Gioconda<\/em>. No necesito aclarar que se trata de una met\u00e1fora y que no entro aqu\u00ed en los procesos hist\u00f3ricos por los que un determinado museo se apropia de una obra y selecciona a sus visitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que quiero decir es muy sencillo: si la verdad no est\u00e1 <em>concretamente<\/em> en los medios de comunicaci\u00f3n, si el derecho a una vida digna no est\u00e1 concretamente en nuestras instituciones y si la soberan\u00eda popular no est\u00e1 concretamente en el Parlamento -porque est\u00e1n huecos- eso s\u00f3lo ilumina los lugares de donde han sido robados esos bienes comunes y a donde hay que devolverlos. La izquierda debe reivindicar esos lugares y pelear por ellos: los medios de comunicaci\u00f3n, el Estado, el Parlamento y las instituciones, instrumentos y condici\u00f3n de las transformaciones econ\u00f3micas y sociales. Adorar esos huecos es tan peligroso como renunciar a ellos. En ambos casos dejamos que nos gobiernen los ladrones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso son tan importantes estas elecciones. Alguien podr\u00e1 objetar de manera razonable que el acertijo se puede extender a los comicios; que podemos preguntarnos d\u00f3nde no est\u00e1 <em>en concreto<\/em> la voluntad democr\u00e1tica y responder que -precisamente- no est\u00e1 en las urnas. Las urnas, s\u00ed, son el hueco de la democracia robada. Correcto. Una combinaci\u00f3n de dispositivos legales, electoralismo, hedonismo de masas, clientelismo y manipulaci\u00f3n determinan que el voto antropol\u00f3gico y el voto prevaricador limiten con severidad las posibilidades de transformaci\u00f3n por la v\u00eda electoral. Es lo que hay. La gente llega -llegamos- hecha y, si se quiere, mal hecha. Pero el problema no est\u00e1 aqu\u00ed en las elecciones sino en la gente. Podemos prescindir, por tanto, de la gente, pero no veo c\u00f3mo de ese modo vamos a lograr ser m\u00e1s democr\u00e1ticos que unas elecciones \u201cburguesas\u201d. O tambi\u00e9n podemos tratar de reformar a la gente, de reformarnos a ras de tierra a partir de lo que han hecho de nosotros. Que las elecciones sean tambi\u00e9n un hueco -el hueco de la democracia- implica que son dif\u00edcilmente \u201csuperables\u201d como marco jur\u00eddico, pero esta insuperabilidad revela asimismo que la voluntad democr\u00e1tica, al contrario que <em>La Gioconda<\/em>, al contrario que el derecho a la verdad o a la vivienda o a la soberan\u00eda, no est\u00e1 alojada en una instituci\u00f3n; que sean un hueco quiere decir que la voluntad democr\u00e1tica, de la que dependen todos estos derechos, no se reduce a las urnas, de la que s\u00f3lo son un medio de expresi\u00f3n. Por eso no es f\u00e1cil ganar las elecciones y por eso no basta con ganar las elecciones. Sin ganarlas no podremos nunca devolver <em>La Gioconda<\/em> al hueco. Sin ganarlas no podremos nunca contar con la formidable potencia educativa de las instituciones, hoy utilizada contra la democracia. Pero para ganarlas, y para que ganarlas sea la condici\u00f3n de un cambio decisivo, hay que desactivar el voto prevaricador, casi inaccesible, y moldear el voto antropol\u00f3gico, potencialmente promiscuo. Para eso, aunque desgraciadamente irrenunciable, no basta la televisi\u00f3n. Para eso, igualmente irrenunciables, tampoco bastan las movilizaciones, las asambleas y el activismo. Entre el populismo antropol\u00f3gico, siempre conservador, y el militantismo universal, falto de realismo antropol\u00f3gico, hay que trabajar en varios mundos paralelos al mismo tiempo. No es f\u00e1cil. Es como si para encontrar al ladr\u00f3n y recuperar nuestra Gioconda hubiese que estudiar antes historia del arte y aprender a mirar como Leonardo. Ser\u00e1 a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil, en todo caso, si olvidamos que la izquierda est\u00e1 compuesta tambi\u00e9n de gente, no en el sentido democr\u00e1tico sino en el m\u00e1s jodidamente antropol\u00f3gico: somos prevaricadores, vanidosos, ambiciosos, machistas, tribales y pandilleros, arrogantes y a veces inmisericordes. Con esos mimbres estructurales se puede hacer literatura y hasta una despedida de soltero, pero no la Historia; de hecho, cada vez que la izquierda ha intentado hacer la revoluci\u00f3n con esos andamios, la gente ha acabado por desear que la Historia se quedase como estaba. En definitiva, como organizaci\u00f3n, como discurso, pero tambi\u00e9n en cuanto que \u201cgente\u201d, la izquierda necesita una buena reforma. Se avanza, me temo, mucho m\u00e1s en lo primero que en lo segundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2015\/05\/15\/las-elecciones-y-el-robo-de-la-gioconda\/7156\" target=\"_blank\">http:\/\/www.cuartopoder.es\/tribuna\/2015\/05\/15\/las-elecciones-y-el-robo-de-la-gioconda\/7156<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-32559","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las elecciones y el robo de La Gioconda - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/las-elecciones-y-el-robo-de-la-gioconda\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las elecciones y el robo de La Gioconda - 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