{"id":32480,"date":"2015-05-04T08:45:52","date_gmt":"2015-05-04T06:45:52","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/xavier-antich\/"},"modified":"2015-05-04T08:45:52","modified_gmt":"2015-05-04T06:45:52","slug":"xavier-antich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/xavier-antich\/","title":{"rendered":"La silla, el lugar propio"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">  <!--more-->  Pocos objetos tan humanos como la silla. De hecho, en s\u00ed misma, la silla no es nada, todo deriva del uso que llega a tener y de los usuarios que la hacen suya. De ah\u00ed que pueda ser indicio y s\u00edmbolo de poder, pero a la vez de una radical modestia. De la silla (o c\u00e1tedra) de San Pedro a las sillas para salir al aire libre. Precisamente porque la silla se llena de significado por su uso, a trav\u00e9s del cual queda ligada \u00edntimamente a aquel que se sienta, la silla es, entre los objetos dom\u00e9sticos, el que queda m\u00e1s humanizado, casi por contagio. Aunque en muchas casas cada uno tiene la suya, al igual que su lugar en la mesa, como si la silla testigo, por s\u00ed sola, el pasado sedentario de los n\u00f3madas que dejaron de serlo. Y sedentario, en realidad, quiere decir que tiene silla y, con ella, un cierto lugar. La silla singulariza un lugar, por provisional que sea, y nos arranca, a veces como hu\u00e9spedes, de nuestro nomadismo inmemorial.<\/div>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">No extra\u00f1a que todas las instituciones \u00abdisciplinarias\u00bb, que dec\u00eda Foucault, eliminen las sillas individuales en beneficio de los bancos: c\u00e1rceles, cuarteles, iglesias, antes escuelas. Por otro lado, una silla no va nunca sola, ni aunque uno viva solo: es como si su esencia reclamara compa\u00f1\u00eda. As\u00ed lo mostr\u00f3 el artista Ai Weiwei en su instalaci\u00f3n en la Documenta de Kassel, en 2007, cuando llen\u00f3 todos los espacios de la muestra con 1.001 sillas de madera de la dinast\u00eda Qing, para que los visitantes se sentaran.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">Adem\u00e1s, las sillas son aut\u00e9nticos dep\u00f3sitos de memoria. Lo expres\u00f3, en un texto bell\u00edsimo en el &#8216;Cavall Fort&#8217; (*) en 1967, Antoni T\u00e0pies, explicando que cualquier objeto, como el arte, puede decirnos cosas: \u00ab\u00c9ste es el objeto m\u00e1s sencillo. Tomemos, por ejemplo, una vieja silla. Parece que no es nada. Pero pensad en todo el universo que comprende: las manos y los sudores cortando la madera que un d\u00eda fue \u00e1rbol robusto, lleno de energ\u00eda, en medio de un bosque frondoso en unas altas monta\u00f1as, el amoroso trabajo que la construy\u00f3, la ilusi\u00f3n de quien la compr\u00f3, los cansancios que ha aliviado, los dolores y las alegr\u00edas que habr\u00e1 aguantado, quien sabe si en grandes salones o en pobres comedores de barrio&#8230; Todo, todo participa de la vida y tiene su importancia. Incluso la m\u00e1s vieja silla lleva dentro de s\u00ed la fuerza inicial de aquellas savias que sub\u00edan de la tierra, all\u00e1 en los bosques, y que a\u00fan servir\u00e1n para dar calor el d\u00eda que, hecha astillas, se queme en alg\u00fan hogar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">Los artistas siempre se han sentido fascinados por ellas. La pintura holandesa del siglo XVII, que descubri\u00f3 la magia de cosas cotidianas, llen\u00f3 sus telas de sillas. Van Gogh y Gauguin dejaron el testimonio de su amistad pintando las sillas en que se sentaban. Joseph Kosuth hizo una obra capital del arte conceptual, en 1965, con tres sillas: una de madera, una fotografiada y una descrita con palabras. Karl Biedermann, en un memorial que recuerda la violencia de la deportaci\u00f3n y el exterminio, dej\u00f3 a la Koppenplatz de Berl\u00edn la escultura de una mesa con una silla tiesa y otra ca\u00edda en el suelo, imagen desolada de una casa abandonada por fuerza y vac\u00eda ya para siempre. Y Doris Salcedo, en Bogot\u00e1, descolg\u00f3 por la fachada del Palacio de Justicia 280 sillas de madera que todav\u00eda est\u00e1n, en recuerdo y denuncia de la masacre militar del 7 de noviembre de 1985, que provoc\u00f3 un centenar de muertos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">Una silla vac\u00eda, como en la tradici\u00f3n jud\u00eda del Seder, es la m\u00e1s poderosa met\u00e1fora de la hospitalidad: siempre espera a alguien, y nos recuerda que nadie puede privar a nadie de sentarse, de ocupar un lugar en una tierra libre, de ser acogido. El sagrado derecho de acogida, que dec\u00edan los griegos antiguos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">(*) &#8216;Caballo fuerte&#8217;. Revista catalana (<span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Cavall_Fort\">http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Cavall_Fort<\/a><\/span><\/span>)<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">ARA<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[84],"tags":[],"class_list":["post-32480","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-bitxia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La silla, el lugar propio - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Pocos objetos tan humanos como la silla. 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