{"id":32345,"date":"2015-04-13T16:03:26","date_gmt":"2015-04-13T14:03:26","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-sociedad-del-riesgo-humano\/"},"modified":"2015-04-13T16:03:26","modified_gmt":"2015-04-13T14:03:26","slug":"la-sociedad-del-riesgo-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-sociedad-del-riesgo-humano\/","title":{"rendered":"La sociedad del riesgo humano"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ulrich Beck, cuyo reciente fallecimiento lloramos en el mundo, nos dej\u00f3 una obra maestra de la sociolog\u00eda, La sociedad del riesgo (1992). Mostr\u00f3 c\u00f3mo la complejidad de las sociedades modernas, organizando de forma sistem\u00e1tica todos los actos de nuestra vida, ha incrementado la incertidumbre. Porque los sistemas tecnol\u00f3gicos y organizativos de los que dependemos han transformado nuestra existencia en procedimientos cuyo funcionamiento se asume como normalidad. Cuando alguna conexi\u00f3n falla, la repercusi\u00f3n en cadena de ese engranaje en todos los reguladores de la cotidianidad amplifica las consecuencias de un fallo puntual para todo el sistema. Y como la regulaci\u00f3n perfecta es inveros\u00edmil, estamos expuestos a lo imprevisible, al riesgo de que ocurra cualquier cosa. Por eso plantea Beck que la capacidad institucional y personal de gestionar el riesgo de lo imprevisto es la clave para un manejo de la vida en el tipo de modernidad en que vivimos. Profunda reflexi\u00f3n que ilumina los angustiados debates que surgen a partir de la tragedia de Germanwings.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos damos cuenta de que el sistema no depende de m\u00e1quinas, sino de la interacci\u00f3n entre m\u00e1quinas y humanos. Y que lo m\u00e1s imprevisible somos nosotros. En la medida en que lo que haga un individuo tiene efectos en colectivos muy amplios, tanto en el instante como en el largo plazo, la potencia tecnol\u00f3gica que hemos acumulado puede tener consecuencias catastr\u00f3ficas a partir de actos humanos no controlables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acumulan las informaciones sobre la perturbaci\u00f3n mental de Andreas Lubitz el d\u00eda en que se convirti\u00f3 en homicida suicida aprovechando su control de la cabina de vuelo. Su depresi\u00f3n estaba diagnosticada pero no controlada por su empresa ni revelada en su contexto laboral, aunque s\u00ed en el personal. Y tambi\u00e9n aparece un v\u00ednculo entre su estado mental y el miedo a perder su sentido de vida: volar. Las reacciones de industria y gobiernos para evitar futuros desastres pasan por reforzar los mecanismos de control del uso de las m\u00e1quinas por los humanos. Por un lado, no dejar nunca a un piloto solo en la cabina. Por otro lado, controlar el estado ps\u00edquico de los pilotos. Es decir, se rompe la confianza en quienes nos transportan de un lugar a otro. Y se hace a\u00fan m\u00e1s complejo, y por tanto menos previsible, el sistema de control. Porque aunque haya otra persona en la cabina, \u00bfqui\u00e9n impide al posible homicida neutralizar a su controlador? \u00bfTendr\u00e1 que ser un robusto agente armado el que vigile las salidas al ba\u00f1o? \u00bfY si es el agente el que es maniaco-depresivo? Lo cual remite al control psiqui\u00e1trico previo de pilotos y sus controladores. Un control que no se hace rigurosamente porque es profesionalmente imposible. Las pruebas psicol\u00f3gicas son simples respuestas del sujeto analizado en un momento dado y su historial pocas veces permite predecir futuras reacciones imprevisibles. As\u00ed pues, habr\u00eda que proceder a un verdadero an\u00e1lisis psiqui\u00e1trico con seguimiento continuado desde los cursillos de formaci\u00f3n y a lo largo de la carrera profesional. Pero si eso se hace con los pilotos, \u00bfpor qu\u00e9 no con los conductores de tren, autob\u00fas y barco? \u00bfO con los polic\u00edas? \u00bfO con el personal m\u00e9dico que tiene derecho profesional de vida y muerte sobre nuestros cuerpos? Y puestos a controlar irresponsables, \u00bfpor qu\u00e9 no empezar con aquellos financieros que colapsaron la econom\u00eda mundial destruyendo millones de vidas? \u00bfO con los pol\u00edticos profesionales, para asegurarnos de que no son clept\u00f3manos? De hecho, en Argentina tras el corralito, se debati\u00f3 un proyecto de ley para someter a los diputados a una evaluaci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, en m\u00faltiples dimensiones de nuestra vida quienes controlan los mecanismos de los que dependemos pueden, potencialmente, destruirnos a partir de comportamientos derivados de trastornos mentales. \u00bfPero qu\u00e9 trastornos? Si hablamos de depresi\u00f3n, se estima que un 20% de los europeos (10% en Espa\u00f1a) sufre depresi\u00f3n cl\u00ednica. A ellos se a\u00f1aden otras enfermedades mentales. En el mundo, de las diez enfermedades graves m\u00e1s difundidas, cinco son mentales. En Estados Unidos el 60% de las mujeres est\u00e1n medicadas con antidepresivos. \u00bfVamos a estigmatizar a cualquiera que haya tenido una condici\u00f3n mental problem\u00e1tica? \u00bfCrear un pan\u00f3ptico distribuido? Si la inestabilidad mental conlleva un alto riesgo, estar\u00edamos en una sociedad de locos en la que tendr\u00edamos que estar todos vigilados, incluidos ense\u00f1antes capaces de neurotizar a los ni\u00f1os y hasta abusar de ellos. Por no hablar de los curas. \u00bfO la pederastia no es patol\u00f3gica? \u00bfY traumatizar a miles de ni\u00f1os no es tan crimen como estrellar un avi\u00f3n? Pero aqu\u00ed llegamos al quid de la cuesti\u00f3n: si nos controlan los psiquiatras, \u00bfqui\u00e9n controla a los psiquiatras? \u00bfO es que ellos forman parte de un sacerdocio sin problemas mentales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Visto desde esta perspectiva, no hay controles que valgan. Lo m\u00e1s imprevisible es el ser humano. Y lo que ha cambiado es que muchos humanos tienen acceso a mecanismos autom\u00e1ticos de los que dependen muchas vidas. Mientras nuestras sociedades nos vuelvan locos por motivos m\u00faltiples estaremos viviendo entre locos. Los sistemas que inventamos para protegernos acaban conden\u00e1ndonos, como es el caso de las cabinas de avi\u00f3n que no se pueden abrir desde fuera como respuesta al peligro del atacante externo que apareci\u00f3 el 11-S. Claro que la inmensa mayor\u00eda de nosotros estamos cuerdos. Hasta que un d\u00eda dejamos de estarlo. Y acuchillamos a la pareja o bebemos y nos estrellamos con el coche, familia incluida. Por eso Beck plante\u00f3 un dilema fundamental. No podemos controlar el riesgo creciente de vivir pendientes de sistemas autom\u00e1ticos automatizando y regulando todav\u00eda m\u00e1s. Tenemos que generar humanos capaces de asumir el riesgo desde la libertad. Y encontrar formas solidarias de vida, que est\u00e1n enraizadas en nuestras almas, a partir de las cuales reconstruir una modernidad enloquecida.<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ulrich Beck, cuyo reciente fallecimiento lloramos en el mundo, nos dej\u00f3 una obra maestra de la sociolog\u00eda, La sociedad del riesgo (1992). Mostr\u00f3 c\u00f3mo la complejidad de las sociedades modernas, organizando de forma sistem\u00e1tica todos los actos de nuestra vida, ha incrementado la incertidumbre. 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