{"id":32082,"date":"2015-03-02T15:58:48","date_gmt":"2015-03-02T13:58:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-tiempo-es-una-cultura\/"},"modified":"2015-03-02T15:58:48","modified_gmt":"2015-03-02T13:58:48","slug":"el-tiempo-es-una-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-tiempo-es-una-cultura\/","title":{"rendered":"El tiempo es una cultura"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p><strong>La historia del tiempo sigue abierta a nuevas interpretaciones<\/strong><\/p>\n<p>Toda la historia de los conceptos de la materia, el espacio y el tiempo es la de una especulaci\u00f3n metaf\u00edsica que dura varios cientos de a\u00f1os, se\u00f1ala Wartofsky. Antes del uso del lenguaje, suponemos que nuestra especie, si bien percibe con exactitud el entorno, al mismo tiempo ostenta una forma de conciencia sin forma ni definici\u00f3n. Son los preludios de nuestra m\u00e1s elemental cultura.<\/p>\n<p>El uso del lenguaje -a\u00f1ade Wartofsky- nos saca de nosotros mismos y enmarca nuestra experiencia dentro del mundo com\u00fan de los objetos, de los actos y de las dem\u00e1s personas. El lenguaje es el que altera las circunstancias de la percepci\u00f3n, ordena los datos de la experiencia, los codifica y cimienta una espec\u00edfica concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como el homo sapiens construye su primer marco de referencia y supera el autismo inicial, ese estado de conciencia difusa que caracteriza, supuestamente, sus primeros momentos como especie.<\/p>\n<p>Entendemos que es as\u00ed como se introduce en nuestra cultura la noci\u00f3n del tiempo, si bien desde nuestros m\u00e1s remotos antepasados hasta nuestros d\u00edas, la idea del tiempo ha evolucionado de manera significativa en esa historia especulativa a la que se refiere Wartofsky.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Primeras reflexiones<\/strong><\/p>\n<p>Tenemos que remontarnos a la Edad Antigua para encontrar las primeras reflexiones humanas sobre el tiempo. Plat\u00f3n dice que el tiempo es la imagen m\u00f3vil de la eternidad. Refleja el debate de la \u00e9poca entre el tiempo subjetivo (el de cada persona), el tiempo objetivo (cronos o duraci\u00f3n de los acontecimientos), y el concepto de eternidad (tiempo inmortal y divino, sin principio ni fin) introducido por Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>Las unidades de tiempo m\u00e1s corrientes, como las diferentes \u00e9pocas del a\u00f1o, o el d\u00eda y la noche, contribuyen a introducir en la cultura de nuestros antepasados la mentalidad c\u00edclica asociada a tales fen\u00f3menos. Un ciclo sigue al otro en un proceso infinito, cada \u00e9poca no es sino una parte del todo. Pericles expresa as\u00ed esta mentalidad: todas las cosas de este mundo est\u00e1n abocadas al declive.<\/p>\n<p>Para esta mentalidad c\u00edclica, repetitiva, sin ilusi\u00f3n ni creatividad, el tiempo humano es tan exacto como el del entorno, sin opci\u00f3n a variaciones deliberadas. Todo se considera condicionado por el destino.<\/p>\n<p>Desde estos primeros momentos, la cultura del tiempo combina los elementos objetivo y subjetivo, as\u00ed como la dimensi\u00f3n de eternidad, en un conjunto de ideas integradoras en las que se entremezclan los ciclos del entorno, las percepciones temporales de cada persona y la noci\u00f3n de que el tiempo se opone a eternidad: seg\u00fan Plat\u00f3n, el tiempo que pasa es la manifestaci\u00f3n de una Presencia que no pasa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tiempo y movimiento<\/strong><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre tiempo y movimiento la se\u00f1ala por vez primera Arist\u00f3teles, cuando establece: el tiempo es el n\u00famero (la medida) del movimiento seg\u00fan el antes y el despu\u00e9s. El ser que mide es, para Arist\u00f3teles, la conciencia interna del tiempo. Sin embargo, no llega a explicar qu\u00e9 es lo que se\u00f1ala el antes y el despu\u00e9s, como advierte Prigogine.<\/p>\n<p>Aunque algunos pensadores de la Antig\u00fcedad, como Estrat\u00f3n, consideran que el tiempo es una realidad completa en s\u00ed misma, otros, como Arist\u00f3teles, prefieren concebirlo m\u00e1s bien como una relaci\u00f3n, aunque sin llegar a definirlo como exclusivamente subjetivo.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la primera noche de esta reflexi\u00f3n humana, que se prolonga hasta San Agust\u00edn, considera que el tiempo es desde siempre una gran paradoja: parte del tiempo es pasado y ya no existe, y la otra parte es futuro y no existe todav\u00eda, reflexiona Arist\u00f3teles. San Agust\u00edn enfatiza la percepci\u00f3n subjetiva: el alma y no los cuerpos es la verdadera medida del tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El tiempo lineal<\/strong><\/p>\n<p>Un salto esencial en la interpretaci\u00f3n del tiempo se produce gracias a los profetas del juda\u00edsmo, que rompen con la idea del eterno retorno y rechazan la noci\u00f3n de destino implantada por los griegos. Esta visi\u00f3n del mundo, sobre la que se construye m\u00e1s adelante la concepci\u00f3n cristiana, realza el valor del futuro e introduce la esperanza como referencia de la evoluci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>La persona ya no es considerada prisionera de los ciclos y de la fatalidad, sino que se encuentra en peregrinaci\u00f3n hacia el futuro y espera con intensidad el pr\u00f3ximo cambio del mundo. Es la idea del tiempo lineal, que se contrapone a la idea del tiempo c\u00edclico.<\/p>\n<p>El cambio de mentalidad que introduce el tiempo lineal es considerable: no s\u00f3lo integra la esperanza en la cultura de la especie, sino que al mismo tiempo la hace subversiva. El mundo est\u00e1 inacabado y debemos perfeccionarlo.<\/p>\n<p>Esta noci\u00f3n del tiempo como fuente de progreso a\u00f1ade la dimensi\u00f3n social al debate de la Antig\u00fcedad sobre los elementos objetivo, subjetivo y eterno (o c\u00edclico) del tiempo. La pol\u00e9mica se prolonga hasta la \u00e9poca moderna, cuando el tiempo es percibido, bien como realidad absoluta (una realidad completa en s\u00ed misma), bien como propiedad (de las cosas) o tambi\u00e9n como relaci\u00f3n, como dec\u00eda Arist\u00f3teles (m\u00e1s que una realidad, el tiempo es una relaci\u00f3n).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tiempo continuo<\/strong><\/p>\n<p>El denominador com\u00fan es la descripci\u00f3n del tiempo como algo continuo, ilimitado, de una sola direcci\u00f3n y dimensi\u00f3n, homog\u00e9neo y fluyendo siempre del mismo modo, explica Ferrater Mora.<\/p>\n<p>Newton profundiza en esta descripci\u00f3n y establece el tiempo como algo absoluto, verdadero y matem\u00e1tico, que transcurre uniformemente. Descarta el factor subjetivo e introduce la medici\u00f3n matem\u00e1tica del tiempo con ayuda de relojes. Para Newton el tiempo es s\u00f3lo una magnitud, una unidad de medida, puesto que en un mundo en movimiento no hay lugar para el presente.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n newtoniana recupera el determinismo de los primeros momentos porque considera que la historia c\u00f3smica est\u00e1 ya escrita: podemos saber en qu\u00e9 momento ocurrir\u00e1 el pr\u00f3ximo eclipse o el paso del siguiente cometa. Como explica Ivar Ekeland, es la \u00e9poca de la transparencia perfecta, el tiempo se inscribe en el espacio, el pasado y el futuro est\u00e1n escritos en el instante presente para el que sepa leerlos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El tiempo cu\u00e1ntico<\/strong><\/p>\n<p>Una nueva y significativa ruptura en la concepci\u00f3n del tiempo se produce en la primera mitad del siglo XX, cuando la teor\u00eda de la Relatividad Especial de Einstein establece la uni\u00f3n del tiempo y el espacio en un nuevo concepto que evoca a Arist\u00f3teles. Hace 2.200 a\u00f1os, Arist\u00f3teles afirm\u00f3 que el tiempo tiene que ser movimiento, uniendo as\u00ed dos conceptos relacionados entre s\u00ed pero que se nos presentaban separados, diferentes.<\/p>\n<p>Einstein establece una revoluci\u00f3n conceptual parecida cuando se\u00f1ala que el tiempo es la cuarta dimensi\u00f3n de la realidad. Los objetos no s\u00f3lo tienen longitud, altura y profundidad, sino que adem\u00e1s est\u00e1n inmersos en un proceso temporal inevitable que tiene tanta importancia como las otras tres dimensiones f\u00edsicas.<\/p>\n<p>Bertrand Russell lo explica as\u00ed: espacio y tiempo no son independientes, como tampoco lo son las tres dimensiones del espacio. Seguimos necesitando las cuatro dimensiones para determinar la posici\u00f3n de un hecho&#8230; (pues) no existe el mismo tiempo para diferentes observadores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Espacio-tiempo<\/strong><\/p>\n<p>La gran trascendencia de la aportaci\u00f3n de Einstein radica en la unificaci\u00f3n que realiza de conceptos b\u00e1sicos aplicados a la realidad: no s\u00f3lo establece que la materia es simult\u00e1neamente onda y part\u00edcula, sino que el tiempo y el espacio son tambi\u00e9n facetas diferentes de un todo cuatridimensional que es el llamado espacio-tiempo.<\/p>\n<p>Algunos f\u00edsicos consideran incluso al espacio-tiempo como la matriz de toda la realidad. De hecho, el espacio y el tiempo aparecieron simult\u00e1neamente en la evoluci\u00f3n del Universo.<\/p>\n<p>La f\u00edsica actual se plantea adem\u00e1s que el tiempo puede estar formado por part\u00edculas elementales que, al igual que los objetos materiales, percibimos como algo continuo y fluyente a nivel macrof\u00edsico (es decir, en la vida cotidiana), pero que, a nivel microf\u00edsico (que s\u00f3lo podemos percibir en el laboratorio), es granulado (est\u00e1 formado por part\u00edculas) e irregular (porque tiene periodos de diferentes proporciones). Si esto es as\u00ed, la misma dualidad onda-part\u00edcula aplicable a la luz, valdr\u00eda tambi\u00e9n para el tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El tiempo como ilusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Wartofsky advierte que nuestra imagen actual del espacio y del tiempo ha sido creada por la ciencia, y que las concepciones del espacio y el tiempo no est\u00e1n siempre de acuerdo con las simples verdades espacio temporales que tomamos como inevitables y necesarias.<\/p>\n<p>Conviene tenerlo en cuenta porque para Einstein la distinci\u00f3n entre pasado, presente y futuro es s\u00f3lo una ilusi\u00f3n, por persistente que \u00e9sta sea. Esta afirmaci\u00f3n choca con el sentido com\u00fan, que nos indica que el tiempo es tan real como la materia y el espacio.<\/p>\n<p>Sin embargo, a\u00f1ade Wartofsky, el sentido com\u00fan es un t\u00e9rmino relativo, que indica solamente el sentido com\u00fan que prevalece en un per\u00edodo determinado del desarrollo conceptual. Desde esta perspectiva, el sentido com\u00fan es s\u00f3lo el conocimiento adquirido por la especie que ha resultado \u00fatil en determinados per\u00edodos hist\u00f3ricos, pero no necesariamente sin\u00f3nimo de verdad. \u00bfEs el tiempo una cultura, una ilusi\u00f3n de la especie?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Dos presentes<\/strong><\/p>\n<p>Aceptar que el espacio y el tiempo forman una \u00fanica realidad supone no s\u00f3lo convertir a ambos en fen\u00f3menos f\u00edsicos, sino tambi\u00e9n revisar la noci\u00f3n de simultaneidad. Hasta Newton se pensaba que exist\u00eda un presente universal: dos acontecimientos pueden ocurrir al mismo tiempo en dos lugares diferentes.<\/p>\n<p>Sin embargo, la Teor\u00eda de la Relatividad establece que no existe ning\u00fan momento que tenga validez universal: dos acontecimientos pueden ocurrir simult\u00e1neamente para un observador, pero otro observador que se mueva respecto al primero de ellos percibir\u00e1 esos dos acontecimientos sucesivamente, no al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Es decir, aunque en la vida cotidiana, donde las distancias y las velocidades son demasiado peque\u00f1as para apreciar la Relatividad, no ocurren estas cosas, sin embargo acontecimientos que tienen lugar en lugares muy alejados entre s\u00ed pueden estar en el pasado para un observador y en el futuro para otro. Bertrand Russel afirma al respecto que el orden-tiempo de los acontecimientos depende en parte del observador.<\/p>\n<p>En consecuencia, el concepto de presente es una cuesti\u00f3n meramente personal y s\u00f3lo tiene significado para el marco de referencia en el que se encuentra el observador, explica Davies. Y a\u00f1ade: siendo esto as\u00ed resulta insensato dividir ordenadamente el tiempo en pasado, presente y futuro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Arqueros del Universo<\/strong><\/p>\n<p>La estructuraci\u00f3n de los acontecimientos en pasado, presente y futuro no deja de ser una construcci\u00f3n mental sin ning\u00fan significado para las ciencias naturales, lo que explica la ilusi\u00f3n a la que se refer\u00eda Einstein.<\/p>\n<p>El mundo no sucede, simplemente existe, dice el matem\u00e1tico Herman Weyl. La flecha del tiempo la ponemos nosotros. Somos los arqueros que permiten que el Universo tenga una historia con pasado, presente y futuro.<\/p>\n<p>Un nuevo elemento desconcertante porque, a pesar de su car\u00e1cter ilusorio, la direccionalidad del tiempo impregna todo el Universo y es la que establece el principio b\u00e1sico de causalidad, origen de cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>Casi todos los f\u00edsicos est\u00e1n convencidos de que la causalidad es una ley inviolable de la naturaleza, pero a decir verdad carecen de una demostraci\u00f3n que as\u00ed lo pruebe, advierte Gribbin. Y a\u00f1ade: no existe en realidad nada en las leyes de la f\u00edsica que exija que la causalidad sea verdadera&#8230; La ley de causalidad no es m\u00e1s que la concepci\u00f3n vulgar del tiempo expresada en jerga cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Nuestra magnitud respecto al Universo guarda as\u00ed una estrecha relaci\u00f3n con nuestra capacidad de interactuaci\u00f3n con \u00e9l: seg\u00fan la Relatividad nosotros somos el tiempo del Universo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El tiempo creativo<\/strong><\/p>\n<p>Ya no podemos pensar, con Einstein, que el tiempo irreversible es una ilusi\u00f3n, sentencia sin embargo Ilya Prigogine. Para m\u00ed -a\u00f1ade- el hombre forma parte de esta corriente de irreversibilidad que es uno de los elementos esenciales, constitutivos, del universo.<\/p>\n<p>Premio Nobel de Qu\u00edmica en 1977 por su contribuci\u00f3n al estudio de los procesos irreversibles y de la termodin\u00e1mica de los sistemas complejos, Prigogine a\u00f1ade a la teor\u00eda cl\u00e1sica, relativista y cu\u00e1ntica la as\u00ed llamada f\u00edsica de los procesos alejados del equilibrio. Ha podido establecer que en condiciones alejadas del equilibrio, la materia es capaz de apreciar diferencias en su entorno y de reaccionar con grandes efectos a peque\u00f1as fluctuaciones.<\/p>\n<p>Toda la teor\u00eda de Prigogine se basa en la termodin\u00e1mica, una ciencia matem\u00e1ticamente rigurosa iniciada en 1811 por Jean Joseph Fourier y basada en el tratamiento te\u00f3rico de la propagaci\u00f3n del calor en los s\u00f3lidos. Esta ciencia a\u00f1ade otro componente universal a la f\u00edsica, adem\u00e1s de la gravitaci\u00f3n: el calor. Para Prigogine, las grandes l\u00edneas de la historia del universo est\u00e1n hechas de una dial\u00e9ctica entre la gravitaci\u00f3n y la termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>La termodin\u00e1mica se basa en tres principios b\u00e1sicos: el de conservaci\u00f3n (que no es sino una generalizaci\u00f3n del principio de conservaci\u00f3n de la energ\u00eda conocida en mec\u00e1nica), el principio de evoluci\u00f3n (tambi\u00e9n conocido como segundo principio de la termodin\u00e1mica) y el principio de Nernst-Planck.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tres principios<\/strong><\/p>\n<p>En sus comienzos, la termodin\u00e1mica se centra en los procesos de equilibrio y descuida los procesos irreversibles t\u00edpicos de las situaciones alejadas del equilibrio. Sin embargo, es sobre estos procesos, a partir de los cuales se formula el segundo principio de la termodin\u00e1mica, que Prigogine fija su atenci\u00f3n: revolucionan de tal forma el conocimiento del mundo que trascienden con mucho la teor\u00eda relativista y cu\u00e1ntica sobre la que se cimienta el pensamiento cient\u00edfico del siglo XX.<\/p>\n<p>El segundo principio de la termodin\u00e1mica es la ley del crecimiento irreversible de la entrop\u00eda (desorden), formulada por Rudolf Clausius en 1865. La entrop\u00eda de un sistema aislado aumenta con el tiempo, explica Penrose: un sistema aislado (por ejemplo un gas) que ha sufrido una evoluci\u00f3n, no retorna espont\u00e1neamente a su estado inicial, sino que amplifica sus fluctuaciones. Esta amplificaci\u00f3n de las fluctuaciones provoca a su vez una situaci\u00f3n nueva y una serie de nuevas posibilidades de evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para la nueva ciencia del calor, los sistemas disipan energ\u00eda, son irreversibles y evolucionan hacia el desorden. La evidencia que se desprende de la termodin\u00e1mica es que, lejos del equilibrio, la materia desarrolla nuevas propiedades: sensibilidad a influencias del entorno, posibilidad de estados m\u00faltiples, historicidad de las elecciones adoptadas por los sistemas (se crean nuevos estados irreversibles).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Fen\u00f3menos irreversibles<\/strong><\/p>\n<p>Una de las consecuencias de la termodin\u00e1mica es que el tiempo no puede ser subjetivo, como sugiere la f\u00edsica de part\u00edculas. Seg\u00fan la f\u00edsica del calor, la irreversibilidad es la base de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica y de la relatividad, por lo que ya no podemos considerar el tiempo como una aproximaci\u00f3n: la relatividad general no da sentido a la irreversibilidad y no puede explicar la gigantesca producci\u00f3n de entrop\u00eda que caracteriz\u00f3 el nacimiento de nuestro universo.<\/p>\n<p>Los fen\u00f3menos irreversibles que se aprecian en los sistemas alejados del equilibrio conducen a nuevas estructuras materiales que perduran y evolucionan hacia nuevos estados, lo que lleva a Prigogine a afirmar que ya no nos est\u00e1 permitido creer que somos los responsables de la aparici\u00f3n de la perspectiva del antes y del despu\u00e9s.<\/p>\n<p>De la termodin\u00e1mica se desprende que, a niveles macrosc\u00f3picos, la materia sometida a calor es inestable, fluct\u00faa y engendra nuevos estados. A diferencia de lo que ocurre con la f\u00edsica cu\u00e1ntica, estos procesos metam\u00f3rficos ocurren al margen de que sean observados o no, son inevitables e imprevisibles y pueden desarrollarse de una forma totalmente incontrolada.<\/p>\n<p>Aunque la estructura subat\u00f3mica de la materia sea parad\u00f3jica porque no sigue las leyes f\u00edsicas conocidas, a niveles macrosc\u00f3picos la materia se transforma por efecto del calor y sintoniza con el orden espacio-temporal humano. Para Prigogine, este orden macrosc\u00f3pico otorga objetividad al mundo f\u00edsico y disuelve las paradojas que se observan en el mundo cu\u00e1ntico, considerado como una especie de mundo alejado de los procesos de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tiempo irreversible<\/strong><\/p>\n<p>En consecuencia, seg\u00fan la termodin\u00e1mica todo discurre realmente del pasado al presente y del presente al futuro de manera inevitable e irreversible. Roger Penrose aclara sin embargo que la irreversibilidad es simplemente una cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica: no podemos en la pr\u00e1ctica des-revolver un huevo, aunque es un procedimiento perfectamente admitido por las leyes de la mec\u00e1nica.<\/p>\n<p>La inestabilidad, las fluctuaciones y la irreversibilidad, cualidades que descubre la termodin\u00e1mica, desempe\u00f1an un papel en todos los niveles de la naturaleza: la qu\u00edmica, la ecolog\u00eda, la climatolog\u00eda, la biolog\u00eda y la cosmolog\u00eda. Desde esta perspectiva, el universo surge de una inestabilidad (no de una singularidad, como expone la teor\u00eda del Big Bang), que crea simult\u00e1neamente materia y entrop\u00eda.<\/p>\n<p>Nuestro universo es el resultado de una transformaci\u00f3n irreversible y proviene de otro estado f\u00edsico, no del vac\u00edo cu\u00e1ntico. La transformaci\u00f3n del espaciotiempo en materia, en el momento de la inestabilidad del vac\u00edo, corresponde a una explosi\u00f3n de entrop\u00eda, a un fen\u00f3meno irreversible.<\/p>\n<p>En consecuencia, el universo no est\u00e1 condenado a la extinci\u00f3n, como expone la teor\u00eda cl\u00e1sica, sino que puede renacer si la inestabilidad original se llega a reproducir. Para Prigogine, el nacimiento de nuestro tiempo (del tiempo de nuestra vida, de nuestro planeta, de nuestro universo) no equivale al nacimiento del tiempo en s\u00ed mismo, ya que en el vac\u00edo cu\u00e1ntico el tiempo exist\u00eda en estado potencial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Azar y tiempo<\/strong><\/p>\n<p>La f\u00edsica de los sistemas alejados del equilibrio aporta otra novedad: el azar introducido por la f\u00edsica en la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica no se limita al nivel de las part\u00edculas elementales, sino que es tambi\u00e9n una propiedad de la materia a nivel macrosc\u00f3pico, de los sistemas observados por la termodin\u00e1mica. A nuevos estados f\u00edsicos de la materia le corresponden nuevos comportamientos.<\/p>\n<p>La idea que se desprende de esta teor\u00eda es que reafirmamos el car\u00e1cter abierto y creativo del universo que nos sugieren las part\u00edculas elementales. Sin embargo, si la f\u00edsica nos ha hablado hasta ahora del tiempo ilusi\u00f3n de Einstein y del tiempo degradaci\u00f3n de la entrop\u00eda (extinci\u00f3n del universo por disipaci\u00f3n del calor), estos dos modelos de tiempo no rigen ya: el universo no s\u00f3lo no se degrada, sino que aumenta en complejidad con nuevas estructuras que emergen en las estrellas, las galaxias y los sistemas biol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>El desorden no es sin\u00f3nimo de caos, sino de reorganizaci\u00f3n e incremento de la complejidad de los sistemas. Como se\u00f1ala Prigogine, los desarrollos recientes de la termodin\u00e1mica nos proponen un universo en el que el tiempo no es ilusi\u00f3n ni disipaci\u00f3n, sino creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Una cultura del tiempo abierta<\/strong><\/p>\n<p>Estas reflexiones nos se\u00f1alan que el debate iniciado por Plat\u00f3n se prolonga todav\u00eda, que continuamos viviendo, compartiendo e inventando la historia del tiempo en una persistente especulaci\u00f3n metaf\u00edsica. Sin embargo, al igual que ocurre con nuestras facultades superiores, seguimos sin saber exactamente lo que es el tiempo.<\/p>\n<p>Uno de los mayores condicionantes de nuestra existencia, de nuestro conocimiento, de nuestra percepci\u00f3n y de nuestra cultura, es tambi\u00e9n uno de nuestros mayores misterios.<\/p>\n<p>Bergson lo expresa as\u00ed, elocuentemente: nosotros no pensamos el tiempo real, pero lo vivimos porque la vida desborda a la inteligencia.<\/p>\n<p>Parece decirnos que, ya seamos los arqueros del universo que ponemos la flecha del tiempo, como dec\u00eda Einstein, o ya seamos parte de la corriente de irreversibilidad que cruza el universo, como dice Prigogine, la vida nos desborda y conduce por senderos en los que el tiempo emerge m\u00e1s como una cultura que evoluciona con nuestros conocimientos, que como uno de los fundamentos metaf\u00edsicos del mundo real.<\/p>\n<p>Esto es lo que podemos aprender de la historia del tiempo, que sigue abierta a nuevas interpretaciones porque es una historia que construimos nosotros con nuestras inquietudes, investigaciones y reflexiones.<\/p>\n<p>As\u00ed escapamos tambi\u00e9n del determinismo cultural que rechazan la f\u00edsica cu\u00e1ntica y la termodin\u00e1mica porque, como ha expresado la antrop\u00f3loga Mar\u00eda Jes\u00fas Bux\u00f3, las culturas no son inmutables, sino el veh\u00edculo para la creaci\u00f3n consciente y constante de estructuras de realidad y, por ello, de futuros probables.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n<p>Marx W. Wartofsky, Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la ciencia, Alianza Universidad 39, Tomos I y II, Madrid 1979<\/p>\n<p>Ferrater Mora, Diccionario de Filosof\u00eda, Alianza Editorial, Madrid 1979-1980,<\/p>\n<p>Ilya Prigogine, El nacimiento del tiempo, Metatemas 23, Tusquets editores, Barcelona 1988.<\/p>\n<p>Paul Davies, F\u00edsica Extrema, art\u00edculo aparecido en la revista Muy Interesante, febrero de 1988.<\/p>\n<p>Ivar Ekeland, Le calcul, l&#8217;imprevu, les figures du temps de Kepler a Thom, Seuil, Par\u00eds, 1984,<\/p>\n<p>Artist\u00f3teles, Physica, IV, II, 219 a.<\/p>\n<p>Bertrand Russell, ABC de la Relatividad, Ariel, Barcelona, 1978.<\/p>\n<p>John Gribbin. En busca de la frontera del tiempo, Celeste Ediciones, Madrid, 1993.<\/p>\n<p>Luis Ruiz de Gopegui, \u00bfY si el tiempo y el espacio fueran part\u00edculas?, revista<\/p>\n<p>Tendencias Cient\u00edficas y Sociales, julio-septiembre. 1989, p\u00e1gs. 4 y 5.<\/p>\n<p>Einstein-Besso, Correspondence, Ed. P. Speziali, Herman, Paris, 1972,<\/p>\n<p>Roger Penrose, La nueva mente del emperador, Mondadori, Madrid, 1991,<\/p>\n<p>Ilya Prigogine &amp; Isabel Stengers, Entre le temps et l&#8217;eternit\u00e9, Fayard, Par\u00eds, 1988,<\/p>\n<p>Bergson, L&#8217;evolution cr\u00e9atrice, PUF, Paris, 1970, p\u00e1g. 534<\/p>\n<p>M\u00aa Jes\u00fas Bux\u00f3 I Rey, Las culturas son inmutables, Revista Tendencias Cient\u00edficas y Sociales, a\u00f1o II, n\u00ba 11, febrero 1989<\/p>\n<p>Tendencias21<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia del tiempo sigue abierta a nuevas interpretaciones Toda la historia de los conceptos de la materia, el espacio y el tiempo es la de una especulaci\u00f3n metaf\u00edsica que dura varios cientos de a\u00f1os, se\u00f1ala Wartofsky. 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