{"id":32080,"date":"2015-03-02T15:54:53","date_gmt":"2015-03-02T13:54:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/alemania-el-peso-de-la-historia\/"},"modified":"2015-03-02T15:54:53","modified_gmt":"2015-03-02T13:54:53","slug":"alemania-el-peso-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/alemania-el-peso-de-la-historia\/","title":{"rendered":"Alemania: el peso de la historia"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somos personas porque tenemos memoria. La condensaci\u00f3n de la memoria es la experiencia, que contribuye a determinar nuestro destino para bien y para mal, brind\u00e1ndonos pautas de actuaci\u00f3n y perfilando querencias y rechazos. Del mismo modo, la historia es la memoria de los pueblos, hasta el punto de que s\u00f3lo si la preservan son naciones. Por consiguiente, el futuro de una naci\u00f3n viene marcado siempre, en alguna medida, por su historia. As\u00ed, hay una l\u00ednea de continuidad que persiste en ciertas pol\u00edticas nacionales y en muchas actitudes colectivas, prevaleciendo por encima de cambios socioecon\u00f3micos e, incluso, de reg\u00edmenes, pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el caso de Alemania, desde 1871, cuando la creaci\u00f3n de un podio territorial enteramente nuevo -el imperio alem\u00e1n- destruy\u00f3 el equilibrio europeo existente entre Gran Breta\u00f1a y Francia. En tres breves guerras, el Reino de Prusia -pilotado con talento y falta de escr\u00fapulos por Bismarck- arrebat\u00f3 el ducado de Schleswig a Dinamarca (1864), expuls\u00f3 al imperio de los Habsburgo de la Federaci\u00f3n Alemana (1866) y conquist\u00f3 Alsacia y parte de Lorena a Francia (1870). Estas tres guerras despertaron temor y recelo frente a la nueva Alemania. No obstante, Bismarck era muy consciente del riesgo que representaba para Alemania la inquietud de sus vecinos. Por ello, se reconcili\u00f3 con Austria, d\u00e1ndole apoyo diplom\u00e1tico (en los Balcanes) y econ\u00f3mico; apacigu\u00f3 a los rusos creando la Liga de los Tres Emperadores (Alemania, Austria y Rusia), y alent\u00f3 el colonialismo franc\u00e9s en \u00c1frica y en el Sudeste Asi\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el ascenso al trono de Guillermo II, ces\u00f3 esta pol\u00edtica de apaciguamiento formal. Bismarck fue destituido y el emperador tom\u00f3 las riendas de la pol\u00edtica exterior. Sebastian Haffner ha descrito bien el cambio: \u201cLas relaciones de paz mantenidas en el siglo XIX (pod\u00edan) resumirse en una sola frase: dentro de Europa reinaba el equilibrio y fuera de Europa reinaba Inglaterra. Bismarck nunca quiso dinamitar este sistema, tan s\u00f3lo intent\u00f3 integrar en \u00e9l un imperio alem\u00e1n unificado y poderoso, cosa que consigui\u00f3. Sus sucesores quisieron reventar el sistema y sustituirlo por otro de modo que, en el futuro, la divisa rezase: fuera de Europa reina el equilibrio y dentro de Europa reina Alemania\u201d. En esta actitud se halla una de las causas principales -no la \u00fanica- de la I Guerra Mundial: la conquista por Alemania de la hegemon\u00eda europea. Y, tan s\u00f3lo veinti\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s, Alemania repiti\u00f3 el envite por id\u00e9ntica raz\u00f3n provocando la II Guerra Mundial, que termin\u00f3 tambi\u00e9n con su derrota y, esta vez, con su divisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kissinger sostiene -en su libro Diplomacia-, a la vista de estos antecedentes, que \u201cuna Alemania fuerte y unida en el centro del continente, practicando una pol\u00edtica puramente nacional, hab\u00eda demostrado ser incompatible con la paz de Europa\u201d. No es extra\u00f1o por ello -a\u00f1ade- que el canciller Adenauer se esforzase, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, \u201cpor superar las turbulentas pasiones de Alemania y por dar a su pa\u00eds, con su historia de extremismo y su inclinaci\u00f3n por lo rom\u00e1ntico, una reputaci\u00f3n de fiabilidad\u201d. El instrumento elegido para esta rehabilitaci\u00f3n de Alemania fue, aparte de su divisi\u00f3n en dos estados (Rep\u00fablica Federal y Rep\u00fablica Democr\u00e1tica), el ingreso de la Rep\u00fablica Federal en la Comunidad Europea (CE). Karl Jaspers lo expres\u00f3 claramente en una carta a Hannah Arendt: \u201c(Nuestro) destino es hoy que Alemania s\u00f3lo puede existir dentro de una Europa unida, que el resurgimiento de su antigua gloria s\u00f3lo puede llegar a trav\u00e9s de la unificaci\u00f3n de Europa, (aunque) el demonio con el que tendremos que sellar nuestro pacto es la ego\u00edsta y burguesa sociedad francesa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La CE qued\u00f3 -hasta el desplome del sistema sovi\u00e9tico y la reunificaci\u00f3n alemana- bajo la efectiva direcci\u00f3n colegiada franco-alemana. Pero, una vez reunificada, la capacidad decisoria se ha desplazado inexorablemente a Alemania, mayor y m\u00e1s rica que Francia. Como dice Ulrich Beck, \u201cEuropa se ha hecho alemana. (\u2026) Alemania, como potencia econ\u00f3mica ha ido a parar a la posici\u00f3n de potencia pol\u00edtica europea que toma las decisiones\u201d. En esta tesitura, hay que recordar dos hechos: que Alemania mira m\u00e1s hacia el este: baja por el Danubio y se proyecta a trav\u00e9s de Polonia hacia Rusia, con la que mantiene una relaci\u00f3n de amor-odio; y que muchos alemanes se preguntan hoy qu\u00e9 inter\u00e9s tienen ellos por profundizar en la UE, cuando lo que les interesaba (una moneda y una zona de libre comercio bajo su control) ya existe. En consecuencia, \u00bftiene Alemania inter\u00e9s por ejercer el liderazgo europeo, hoy m\u00e1s necesario que nunca? Cabe dudarlo, habida cuenta adem\u00e1s de la forma como lo ejerce, que, por otra parte, es la suya de siempre: un punto de arrogancia y cierta tendencia a dar lecciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas cosas hay m\u00e1s peligrosas que una gran naci\u00f3n que persigue su propio inter\u00e9s con el mensaje de que le est\u00e1 haciendo un favor a la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LA VANGUARDIA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/registrousuarios.lavanguardia.com\/premium\/54427730456\/index.html#ixzz3T10JkbZD\">http:\/\/registrousuarios.lavanguardia.com\/premium\/54427730456\/index.html#ixzz3T10JkbZD<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos personas porque tenemos memoria. La condensaci\u00f3n de la memoria es la experiencia, que contribuye a determinar nuestro destino para bien y para mal, brind\u00e1ndonos pautas de actuaci\u00f3n y perfilando querencias y rechazos. 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