{"id":31329,"date":"2014-11-03T08:30:52","date_gmt":"2014-11-03T06:30:52","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-triangulo-de-las-bermudas\/"},"modified":"2014-11-03T08:30:52","modified_gmt":"2014-11-03T06:30:52","slug":"el-triangulo-de-las-bermudas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-triangulo-de-las-bermudas\/","title":{"rendered":"El tri\u00e1ngulo de las bermudas"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En 1964, un periodista de Ohio que persegu\u00eda fantasmas, fen\u00f3menos extra\u00f1os, misterios sin desentra\u00f1ar y far\u00e1ndulas por el estilo, escribi\u00f3 una cr\u00f3nica en una modesta revista que titul\u00f3 con el nombre de este art\u00edculo. Su trabajo cre\u00f3 tendencia y, aunque el reportero al que me refiero, Vincent Gaddis, escondido tras unas gafas de gran aumento, una alopecia frenada probablemente con crecepelos de la \u00e9poca y un semblante afilado, falleci\u00f3 ya pronto dos d\u00e9cadas, su nombre cuaj\u00f3 en enciclopedias y relatos sobre las inc\u00f3gnitas de un escenario caribe\u00f1o que engull\u00eda aviones y barcos sin dejar rastro.<\/p>\n<p>Al calor de sus narraciones, surgieron otros tri\u00e1ngulos misteriosos, en Alaska, en cadenas monta\u00f1osas elevadas, en otros enclaves marinos. Todos ellos ten\u00edan por denominador com\u00fan la desaparici\u00f3n de hombres y mujeres, a veces compartiendo un aparato, un avi\u00f3n, un coche. Otras, los desaparecidos adquir\u00edan la catalogaci\u00f3n de ausentes al perderse en la frondosidad de un bosque, o entre las calles adyacentes a una gran avenida. Incluso, en la cercan\u00eda, en Otxate (Trebi\u00f1o), otra revista de misterios arcanos nos contaba hace unos a\u00f1os que los desaparecidos, burgaleses por imposici\u00f3n, alaveses por naturaleza, entraban en una cuarta dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo esot\u00e9rico de la interpretaci\u00f3n de las desapariciones misteriosas, tom\u00f3 la delantera a los dramas humanos. El espect\u00e1culo es una de las claves del presente. Una predisposici\u00f3n a alejar de las verdaderas claves que nos envuelven. Una cadena televisiva ha mostrado recientemente a la ocultista Sociedad Thule como origen de las ideas nazis. Recordamos la fijaci\u00f3n enfermiza de Franco con los masones. Son, sin duda, matices. Nada que ver con la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Recuperando el sentido del tri\u00e1ngulo, resulta que nuestro territorio vasco tiene unos l\u00edmites que coinciden con esa figura geom\u00e9trica. Con cierta imaginaci\u00f3n. Ser\u00eda un tri\u00e1ngulo equil\u00e1tero, quiz\u00e1s is\u00f3sceles, qu\u00e9 m\u00e1s da, con sus v\u00e9rtices en Karrantza, Barkoxe y Kortes. No tiene que ver con las bermudas usadas por los colonos brit\u00e1nicos en las islas del mismo nombre, pero me viene al pelo para abrir otro escenario de desapariciones, nada exot\u00e9rico, por cierto.<\/p>\n<p>El Tri\u00e1ngulo de las Bermudas vasco, no he encontrado otro nombre sin caer en la vulgaridad, merecer\u00eda encontrarse en los tratados universales de las desapariciones. Y no me refiero a las casuales, accidentales, sino a las forzadas. Tanto en su aspecto humano, el m\u00e1s significativo, como en el de esas referencias que buscamos con ah\u00ednco los investigadores de la infamia.<\/p>\n<p>Los datos sobre los desaparecidos vascos en las \u00faltimas d\u00e9cadas son notorios. Los conoce Naciones Unidas a trav\u00e9s de su relator, tanto en sus visitas como en nuestros viajes a Ginebra. Desde que Areilza puso copyright desde la alcald\u00eda de Bilbao a aquella frase, \u00abvaya que si ha habido vencedores y vencidos\u00bb, 10.000 hombres y mujeres fueron condenados al noveno infierno que describi\u00f3 Dante, el de los traidores, en este caso a la causa totalitaria hispana. Parece mentira que tantos a\u00f1os despu\u00e9s sigamos buscando muertos para darles nombre y apellidos.<\/p>\n<p>La tropel\u00eda no descans\u00f3. Cuando anunciaban la aparici\u00f3n de un grupo de j\u00f3venes irresponsables, arrogantes y altivos que volv\u00edan a reproducir el bucle eterno, aquellos que adoptaron el nombre de ETA, los cachorros del \u00abvencedores y vencidos\u00bb destriparon fosas para trasladar, con nocturnidad y alevos\u00eda, a 433 de esos desaparecidos a la sierra de Guadarrama, a cientos de kil\u00f3metros de casa. A un lugar al que alg\u00fan funcionario de espalda encorvada puso el nombre de Valle de los Ca\u00eddos.<\/p>\n<p>Aparentemente no hubo causa-efecto o viceversa, es decir, el nacimiento de ETA no tuvo que ver con el traslado de desaparecidos republicanos vascos al mausoleo fascista, sin conocimiento de sus familias que no sab\u00edan siquiera en qu\u00e9 cuneta estaban los suyos. Pero vaya usted a saber. La venganza tiene muchas de sus letras alzadas en may\u00fasculas cuando escrutamos la gesti\u00f3n pol\u00edtica de los gobiernos apoyados en sillones de la Carrera de San Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p>Fue entonces, entre 1959 y 1960, cuando los traslados a Guadarrama, que hubo varias razias en Bizkaia y Gipuzkoa, que se saldaron con decenas de torturados. Sus testimonios fueron desgarradores, a\u00fan hoy impresiona su lectura. La bestia abri\u00f3 sus fauces descomunalmente, extendi\u00f3 sus zarpas para aterrorizar. El clero evang\u00e9lico los envi\u00f3 al Vaticano, los delegados del exilio los tradujeron al ingl\u00e9s para ampliar el eco.<\/p>\n<p>Todo aquello, tambi\u00e9n se esfum\u00f3. Porque en nuestro pa\u00eds, no solo desaparecen hombres y mujeres. Tambi\u00e9n se evaporan documentos, papeles, legajos, aquellos precisamente cuya custodia corresponde al primer sustantivo de la frase que populariz\u00f3, para desgracia nuestra, el citado Areilza.<\/p>\n<p>En 1981 una Comisi\u00f3n parlamentaria culmin\u00f3 sus trabajos sobre la tortura en Euskal Herria. Los de la Carrera de San Jer\u00f3nimo. No consta. Por dos veces, el Gobierno Rajoy ha denegado el acceso a aquellas conclusiones y testimonios. Lo que no se ve no existe. Dicen que es marketing cultural. M\u00e1s bien un atropello en el proceso de beatificaci\u00f3n del nuevamente citado Areilza.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes de esa comisi\u00f3n, cuando Mart\u00edn Villa se hizo con Interior, decenas de miles de fichas utilizadas para la represi\u00f3n terminaron en la hoguera. A\u00fan se pueden ver en los archivos de la Administraci\u00f3n, gracias a la torpeza o el hast\u00edo de funcionarios, el proceso de lavado: contenido, trascendencia, propuesta, decisi\u00f3n. Destruir.<\/p>\n<p>Cuando quisimos rescatar los nombres de los muertos en el bombardeo de Gernika, una jueza nos prohibi\u00f3 el acceso. Cuando fuimos al archivo militar de \u00c1vila a desentra\u00f1ar las \u00f3rdenes y responsabilidades en la masacre cuya tragedia encuadr\u00f3 Picasso, las carpetas correspondientes, bien catalogadas, estaban vacias. Cuando hace un a\u00f1o, el Ayuntamiento donostiarra homenaje\u00f3 a quienes hab\u00edan pasado por la prisi\u00f3n de Ondarreta, rescatamos todos los nombres de los presos. Excepto de los varios centenares de ejecutados, muchos todav\u00eda desaparecidos. Sus expedientes, guardados por Instituciones Penitenciarias en la c\u00e1rcel de Martutene durante d\u00e9cadas, tambi\u00e9n se hab\u00edan evaporado.<\/p>\n<p>Hace unas semanas, algunos investigadores han puesto el grito en el cielo. Han pasado 50 a\u00f1os, la ley permite desclasificar documentos, y la negaci\u00f3n contin\u00faa. Como en tiempos de Franco, de Mart\u00edn Villa. Sin soportes, sin testimonios, sin demostraciones de la infamia, el \u00fanico relato al que se le abre la puerta para sobrevivir es al de \u00abvencedores y vencidos\u00bb.<\/p>\n<p>Voy volando sobre los p\u00e1rrafos y me asaltan decenas de decepciones en archivos, robos encaminados, portillos blindados. Aquel portazo en el Archivo Hist\u00f3rico Nacional, cuando segu\u00eda la pista policial, luego manipulada por presuntos periodistas, con la ni\u00f1a Bego\u00f1a Urroz. La constancia en el archivo de prisioneros de Alcal\u00e1 de Henares del hurto de la fichas sobre las Trece Rosas, cuya pel\u00edcula me hab\u00eda acercado a ver en una sala madrile\u00f1a.<\/p>\n<p>Hace un a\u00f1o, con motivo del bicentenario de la quema y saqueo de Donostia, los defensores del mito de que la nacionalidad y cohesi\u00f3n espa\u00f1ola se forjaron con el alzamiento \u00abespont\u00e1neo\u00bb contra Napole\u00f3n, me dedicaron un buen n\u00famero de p\u00e1rrafos contra diversas dudas que intent\u00e9 transmitir sobre un relato, al parecer, inmutable. En ese escenario local, tambi\u00e9n comprob\u00e9, en primera persona, que del archivo municipal, desconozco si hace dos a\u00f1os o hace veinte, manos interesadas hab\u00edan arrancado p\u00e1ginas y hecho desaparecer documentos. Con el inter\u00e9s que la historia siga siendo una hagiograf\u00eda.<\/p>\n<p>Hace ya 34 a\u00f1os que desapareci\u00f3 Joxe Migel Etxeberria, Naparra. Tampoco consta para los due\u00f1os de la Carrera de San Jer\u00f3nimo. En segunda instancia, as\u00ed lo han hecho saber, es un asunto franc\u00e9s. Aunque la l\u00ednea de investigaci\u00f3n m\u00e1s coherente tenga que ver con mercenarios a sueldo de grupos que ahora, eufem\u00edsticamente, tilden de \u00abtardofranquistas\u00bb. Otros los llaman \u00abcontraterroristas\u00bb.<\/p>\n<p>Con Naparra se mezclan las dos l\u00edneas que, apresuradamente, he volcado en esta descripci\u00f3n de ese Tri\u00e1ngulo de las Bermudas tan cercano, quiz\u00e1s deb\u00ed escribir \u00abcercado\u00bb, y que tanto nos acogota: la f\u00edsica y la documental. Al parecer, el relato \u00fanico sigue siendo una de las columnas fundamentales de esa cohesi\u00f3n y naturaleza que conocemos con el apelativo de Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1964, un periodista de Ohio que persegu\u00eda fantasmas, fen\u00f3menos extra\u00f1os, misterios sin desentra\u00f1ar y far\u00e1ndulas por el estilo, escribi\u00f3 una cr\u00f3nica en una modesta revista que titul\u00f3 con el nombre de este art\u00edculo. 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