{"id":30979,"date":"2014-08-28T15:32:50","date_gmt":"2014-08-28T13:32:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-hilo\/"},"modified":"2014-08-28T15:32:50","modified_gmt":"2014-08-28T13:32:50","slug":"el-hilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-hilo\/","title":{"rendered":"El hilo"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Cuando el joven Gustaw Herling sali\u00f3 de Varsovia en 1940, para unirse a la naciente resistencia polaca contra los nazis ni se le cruzaba por la cabeza que ese camino lo llevar\u00eda hasta Venecia. Pero antes debi\u00f3 padecer dos a\u00f1os en un gulag siberiano y otros dos peleando junto a las tropas aliadas, primero en Medio Oriente, despu\u00e9s en el norte africano y despu\u00e9s remontando la pen\u00ednsula it\u00e1lica hasta que, en la feroz batalla de Montecassino, fue herido, condecorado por su valor y premiado, al salir del hospital, con un puesto inofensivo como correo, que le permiti\u00f3 llegar a Venecia en los d\u00edas finales de la guerra, con unos papeles banales para entregar y un permiso para quedarse una semana vagando por la ciudad.<\/p>\n<p>Fue por culpa de unas botas altas que le hab\u00eda dado su hermana antes de partir que Herling fue enviado a Siberia: a los rusos que lo atraparon cruzando la frontera les parecieron botas de esp\u00eda, no de un perejil cualquiera. El perejil quer\u00eda escribir hasta que empez\u00f3 la guerra, y despu\u00e9s de la guerra escribir\u00eda dos libros formidables: uno cortito y concentrado como una pi\u00f1a en el est\u00f3mago (Un mundo aparte, el primer testimonio literario sobre la vida en los gulag que se conoci\u00f3 en Europa, publicado en Inglaterra en 1952) y otro largu\u00edsimo y disperso, Diario escrito de noche, que fue publicando a lo largo de cuarenta a\u00f1os, en entregas mensuales, enviadas desde N\u00e1poles a Kultura, la gran revista polaca que se hac\u00eda a pulm\u00f3n en Par\u00eds. Herling se fue a vivir a N\u00e1poles despu\u00e9s de la guerra porque no conceb\u00eda otra manera de vivir que a la sombra de un volc\u00e1n y un milagro (el Vesubio y la sangre de San Genaro), cosa que le recordara todo el tiempo la precariedad de la vida, el estado en que viv\u00eda desde que sali\u00f3 del gulag y lleg\u00f3 caminando, junto a otros cincuenta desharrapados como \u00e9l, al puerto de Bak\u00fa, mil kil\u00f3metros al sur, donde exigieron con el \u00faltimo resuello sumarse a las Fuerzas Libres Polacas del general Anders.<\/p>\n<p>Imaginen ahora a ese jovencito en el verano de 1945 en Venecia: sus primeros momentos de dicha despu\u00e9s de dos a\u00f1os de gulag y dos a\u00f1os de guerra y cuatro meses en un hospital militar. No le importa que no haya alojamiento en la ciudad, que no tenga una moneda en su bolsillo, que el comando lo haya mandado a vivir al piso de abajo de una casa semiabandonada en un callej\u00f3n que da a San Barnaba. La due\u00f1a, que vive en el piso de arriba, le avisa que no hay agua corriente, que ella no limpia y que el desayuno se sirve en el caf\u00e9 de la esquina. El due\u00f1o del caf\u00e9 le dice que la se\u00f1ora es restauradora, que era una estudiante de arte cuando fue seducida por el viejo conde Terzan, quien la embaraz\u00f3 y acept\u00f3 darle su apellido al hijo con la condici\u00f3n de no verlos nunca m\u00e1s. La casita fue la \u00fanica dote, madre e hijo malviv\u00edan con lo que ella ganaba como restauradora en la Academia (una miseria, pero la dejaban vender copias de cuadros famosos a turistas), le deb\u00eda a cada santo una vela, especialmente desde que el hijo se fue a la guerra. En el barrio le dicen La Condesa, aunque sepan que es hija de una portera, por el porte y la dignidad con que sobrelleva su suerte: el hijo fue reclutado en 1943, dej\u00f3 de escribir al a\u00f1o, con el fin de las hostilidades en Italia han empezado a volver a casa los soldados venecianos, pero del hijo de la condesa ni noticias. Ella chequea dos veces por d\u00eda el correo: s\u00f3lo eso y los encargos de la Academia la mantienen viva, se queda despierta trabajando toda la noche, lo poco que gana lo gasta en electricidad.<\/p>\n<p>El joven Herling, en cambio, tiene electricidad de sobra para gastar. En los d\u00edas siguientes se sumerge en Venecia: su uniforme le permite pasar gratis por todos los museos. Un d\u00eda entra en la Academia y, en la sala de maestros venecianos, ve a la condesa, sentada con su atril, copiando un retrato de Lorenzo Lotto. A sus pies, ya terminada, tiene una copia de un Coreggio en venta. Herling la espera afuera, como si fuera casualidad, y camina a su lado de regreso. Ella se ablanda un poco en el camino habl\u00e1ndole de Lorenzo Lotto. Al llegar lo invita a subir y le regala un librito sobre los retratistas venecianos, su especialidad, cuando un vecino le grita que tiene una llamada (a ella no le alcanza la plata para tener tel\u00e9fono propio). La condesa va a atender, el joven Herling cede a la tentaci\u00f3n de espiar la tela que hay en el atril, cubierta con un pa\u00f1o. Es un d\u00edptico, un retrato doble: el de la izquierda es un ni\u00f1o, el de la derecha es el mismo ni\u00f1o convertido en adulto pero la tela est\u00e1 reci\u00e9n empezada. Herling apenas alcanza a cubrirlo cuando oye volver por las escaleras a la condesa, que le dice que necesita urgente las habitaciones de abajo. Por favor, le pide, desoc\u00fapelas lo antes posible.<\/p>\n<p>Herling llena su mochila, la deja en el caf\u00e9 de la esquina mientras callejea hasta la hora de tomar su tren a medianoche. Cuando oscurece, descubre que ha olvidado el librito que le regal\u00f3 la condesa. Todav\u00eda tiene la llave de su habitaci\u00f3n en el bolsillo as\u00ed que se cuela sin hacer ruido. Cuando localiza el libro y est\u00e1 por salir oye que suena la campana de afuera y que la condesa baja atropelladamente las escaleras. El que toc\u00f3 es un soldado que se deja abrazar pasivamente. La luz de la luna deja ver su cara. Herling queda helado por los crueles rasgos y los ojos como dos carbones relampagueantes: desde el gulag no ve\u00eda una mirada as\u00ed.<\/p>\n<p>En las semanas siguientes el batall\u00f3n de Herling es trasladado a Inglaterra. En el viaje en barco \u00e9l manotea un diario italiano, no tiene otra cosa que leer, hay una noticia sobre un asesinato en Venecia: el joven conde Terzan paseaba por San Barnaba con su madre cuando un desconocido sali\u00f3 de las sombras y lo mat\u00f3 a balazos, la polic\u00eda no pod\u00eda separar a la madre del cad\u00e1ver, se dice que formaba parte de un escuadr\u00f3n fascista de la Rep\u00fablica de Sal\u00f3, era famoso como torturador, le dec\u00edan La Bestia Humana. Herling pasa cinco a\u00f1os en Inglaterra, en una habitaci\u00f3n oscura como un pozo en Gloucester Road, escribiendo su libro sobre el gulag. Con el poco dinero obtenido se muda a N\u00e1poles, pasan otros cinco a\u00f1os y, en 1956, tiene lugar el rescate de Lorenzo Lotto: una gran muestra en el Palacio Ducal, cuya pieza central es un d\u00edptico rescatado del anonimato, un hallazgo autenticado por dos autoridades en Lotto, una de ellas es la condesa Terzan, que en la foto del diario posa en una silla de ruedas junto al doble retrato: la figura en la tela de la izquierda es un ni\u00f1o querub\u00ednico, la de la derecha es el mismo ni\u00f1o de adulto, con la misma ang\u00e9lica mirada. Una semana despu\u00e9s estalla el esc\u00e1ndalo. Se cuestiona la autenticidad del d\u00edptico, se convoca a un tribunal de seis expertos, las opiniones est\u00e1n tres contra tres, la polic\u00eda ha requisado el cuadro y no sabe qu\u00e9 hacer con \u00e9l hasta que, inesperadamente, la condesa se quiebra y confiesa: s\u00f3lo pide que le devuelvan el cuadro, que la dejen purgar su pena con \u00e9l. El pedido es rechazado. La condesa pasa sus \u00faltimos a\u00f1os en una instituci\u00f3n penal para lisiados cerca de Como. Nunca vuelve a ver el doble retrato de su hijo.<\/p>\n<p>No son las perlas las que hacen el collar, dijo Flaubert: es el hilo.<\/p>\n<p>PAGINA 12<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el joven Gustaw Herling sali\u00f3 de Varsovia en 1940, para unirse a la naciente resistencia polaca contra los nazis ni se le cruzaba por la cabeza que ese camino lo llevar\u00eda hasta Venecia. 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