{"id":30833,"date":"2014-07-21T12:48:37","date_gmt":"2014-07-21T10:48:37","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/henri-alleg-la-question-la-tortura-en-argelia\/"},"modified":"2014-07-21T12:48:37","modified_gmt":"2014-07-21T10:48:37","slug":"henri-alleg-la-question-la-tortura-en-argelia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/henri-alleg-la-question-la-tortura-en-argelia\/","title":{"rendered":"Henri Alleg: La question (la tortura en Argelia)"},"content":{"rendered":"\n<p><!-- P { margin-bottom: 0.21cm; } --> <\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La tortura no es una respuesta ocasional del Estado contra la insurgencia. La tortura es la columna vertebral del Estado, el pilar de una instituci\u00f3n que se atribuye el monopolio de la violencia y que se legitima con su poder para destruir f\u00edsica y ps\u00edquicamente a un ser humano. Hijo de padres jud\u00edos, Henri Alleg \u2013cuyo apellido verdadero es Salem- naci\u00f3 en Londres en 1921. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se traslad\u00f3 a Argelia, interiorizando poco a poco el anhelo de independencia de un pueblo colonizado. Periodista y militante comunista, soport\u00f3 la dur\u00edsima experiencia de la tortura, sin delatar a nadie. Cuando a\u00fan se encontraba bajo custodia de las autoridades francesas, recre\u00f3 sus penalidades en un relato que burlar\u00eda la vigilancia penitenciaria y comenzar\u00eda a circular con notable \u00e9xito, revelando que el Estado franc\u00e9s secuestraba, torturaba y asesinaba con un absoluto desprecio hacia los principios de la Rep\u00fablica. Entre 1950 y 1955, Henri Alleg dirigi\u00f3 Alger R\u00e9publicain, un peri\u00f3dico que reflejaba la lucha del pueblo argelino por constituirse como una naci\u00f3n libre y soberana. En septiembre de 1955, el peri\u00f3dico fue prohibido y en 1956 Alleg comenzar\u00eda a vivir en la clandestinidad. Los colaboradores de Alger R\u00e9publicain van cayendo uno tras otro. El 12 de junio de 1957 la d\u00e9cima Divisi\u00f3n de Paracaidistas secuestra a Alleg y le confina durante un mes en El Bihar, un barrio situado en la periferia de Argel. Durante ese tiempo, sufre las torturas m\u00e1s terror\u00edficas, pero no proporciona ninguna clase de informaci\u00f3n. Despu\u00e9s de ese tiempo, le env\u00edan al centro de internamiento de Lodi, donde Alleg escribe furtivamente La question, con una letra microsc\u00f3pica. En esa \u00e9poca, hay miles de argelinos en campos de concentraci\u00f3n, sin que se haya formulado contra ellos ning\u00fan cargo. Una simple decisi\u00f3n administrativa sirve para privarles de su libertad, ignorando cualquier protocolo jur\u00eddico. El abogado L\u00e9o Matarasso, miembro del Tribunal Internacional sobre Cr\u00edmenes de Guerra (tambi\u00e9n conocido como Tribunal Russell), acepta representar a Alleg y logra sacar el manuscrito, escondido en unas zapatillas. Cuatro folios en cada comunicaci\u00f3n. El texto se difunde y produce una verdadera conmoci\u00f3n en la opini\u00f3n p\u00fablica internacional. Se especula sobre la situaci\u00f3n de Alleg. Muchos temen por su vida. La trascendencia medi\u00e1tica del caso consigue que el 17 de agosto comparezca ante un juez instructor, que le acusa de atentar contra la seguridad del Estado al intentar reconstruir el disuelto Partido Comunista de Argelia. Durante el proceso, Alleg sufrir\u00e1 varios careos con sus torturadores, que niegan haberlo maltratado. El 12 de febrero de 1958 se pone a la venta el libro en Editions de Minuit. Edgar Morin, compa\u00f1ero de clase de Henri, publica una rese\u00f1a en France-Observateur, celebrando el libro. Jean-Paul Sartre escribe un art\u00edculo titulado \u201cUna victoria\u201d en L\u2019Express, elogiando la obra. El peri\u00f3dico es secuestrado por orden judicial, pero el libro y la nota de Sartre ya han corrido como la p\u00f3lvora. La obra se secuestra el 27 de marzo de 1958, pero en esas fechas ya se han vendido 65.000 ejemplares. La question se traducir\u00e1 a 30 idiomas. En 1976, Laurent Heynemann realizar\u00e1 una adaptaci\u00f3n al cine y en 2006 Fran\u00e7ois Chatoten elaborar\u00e1 y escenificar\u00e1 una versi\u00f3n teatral.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Alleg logr\u00f3 que el juez militar visitara el inmueble de El Bihar. Sus precisas referencias a la cocina, el lugar donde transcurr\u00edan las torturas, confirm\u00f3 que su versi\u00f3n no era una ficci\u00f3n, sino un testimonio veraz. El informe m\u00e9dico elaborado en Lodi corroboraba sus declaraciones, pues un mes despu\u00e9s de los interrogatorios a\u00fan conservaba las huellas de la tortura: marcas en las mu\u00f1ecas y los tobillos, quemaduras, hematomas. Al inicio de La question, Alleg cita a Jean Cristophe: \u201cAtacando a estos franceses corruptos, lo que defiendo es a Francia\u201d. Escondido en el apartamento del joven profesor de matem\u00e1ticas argelino Maurice Audin, que ser\u00eda torturado y ejecutado extrajudicialmente por los paracaidistas franceses, Alleg convivir\u00eda durante 30 d\u00edas con la tortura y la muerte, escuchando los gritos de los supliciados y soportando la brutalidad de unos militares que se comparaban con la Gestapo y las SS, orgullosos de infundir p\u00e1nico. Saber que en el ala reservada a las mujeres se hallaban activistas tan valientes como Djamila Bouhired, aguantando sesiones de electricidad y vejaciones sexuales, le ayud\u00f3 a mantener su determinaci\u00f3n de no colaborar con sus verdugos. Los oficiales que le interrogan cumplen una formalidad que tal vez alivia sus conciencias. Le entregan un papel y le piden que escriba una delaci\u00f3n, facilitando nombres y direcciones. Si no lo hace, ser\u00e1 interrogado con m\u00e9todos altamente persuasivos. Alleg no se deja intimidar y declina la oferta. Comienza entonces el procedimiento habitual. Le desnudan, le atan a una tabla y le ense\u00f1an un generador de corriente el\u00e9ctrica. Le advierten que ser blanco y no \u201cun moro\u201d, agrava la situaci\u00f3n, pues no tienen compasi\u00f3n con los traidores. Alleg conserva la serenidad y les recuerda que la ley les obliga a ponerle a disposici\u00f3n judicial en un m\u00e1ximo de 24 horas. Adem\u00e1s, exige que no le tuteen. Los paracaidistas se r\u00eden y le colocan unas pinzas dentadas en un dedo y el l\u00f3bulo derecho. Despu\u00e9s, le roc\u00edan con agua. La primera descarga el\u00e9ctrica le produce convulsiones y acelera su ritmo card\u00edaco, pero no le hace cambiar de actitud. Enfurecidos, los militares se ensa\u00f1an con \u00e9l, sin respetar ninguna zona de su cuerpo. Cuando la electricidad llega a sus genitales, experimenta la sensaci\u00f3n de sufrir los mordiscos de un animal salvaje. Su resistencia les asombra y le llevan a presencia de Audin, que a\u00fan sigue vivo. Le piden que le cuente lo que le espera. El profesor, terriblemente desmejorado por las torturas, se limita a decirle: \u201cEs duro, Henri\u201d. Alleg es miope, pero ha perdido las gafas a consecuencia de los malos tratos y su visi\u00f3n borrosa le produce una aguda sensaci\u00f3n de irrealidad. No volver\u00e1 a ver Audin, que probablemente fue arrojado al mar o enterrado en una fosa clandestina. Es lo que se hace con las v\u00edctimas de las torturas, cuando han hablado y se convierten en un estorbo. Unos 40.000 argelinos correr\u00e1n ese tr\u00e1gico destino.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En esas fechas, Fran\u00e7ois Mitterrand es Ministro de Justicia y, con anterioridad ha ejercido de Ministro del Interior. Puntualmente informado por las autoridades militares, es imposible que no colaborara con el general De Gaulle y otros miembros del gobierno en la planificaci\u00f3n de la contrainsurgencia, estableciendo como sistema de trabajo la tortura y el asesinato. As\u00ed lo afirma el oficial Paul Aussaresses, estrecho colaborador del general Jacques Massu. En 2001, Aussaresses, que ya se encontraba en la reserva con el cargo de general, publica Servicios especiales, Argelia 1955-1957, relatando sin tapujos sus cr\u00edmenes:\u201cNuestro equipo sal\u00eda cada noche hacia las ocho y nos las arregl\u00e1bamos para estar de vuelta antes de medianoche con nuestros sospechosos, para proceder a los interrogatorios. [&#8230;] La mayor parte de las operaciones conduc\u00edan a interrogatorios y otras terminaban con liquidaciones puras y simples, que se hac\u00edan sobre el terreno. [&#8230;] La tortura era utilizada sistem\u00e1ticamente si el prisionero rehusaba hablar, lo cual suced\u00eda con frecuencia. Era raro que los prisioneros interrogados por la noche llegaran todav\u00eda vivos al amanecer\u201d. Cuando fue detenido  Ben M\u2019hidi, jefe del Frente de Liberaci\u00f3n Nacional de Argelia,  Aussaresses se reuni\u00f3 con el general Massu y ambos decidieron asesinarlo: \u201cLlegamos a la conclusi\u00f3n de que un proceso a Ben M\u2019hidi no era deseable: habr\u00eda implicado repercusiones internacionales. [&#8230;] Aislamos al prisionero en una habitaci\u00f3n ya preparada [&#8230;] y con el apoyo de mis ayudantes le ahorcamos de una manera que se pudiera pensar en un suicidio\u201d. En una entrevista con el diario Le Monde, Aussaresses descartaba cualquier remordimiento: \u201cHab\u00eda que hacerlo y lo hice\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Alleg pasar\u00e1 por diferentes formas de suplicio. Le quemar\u00e1n con un soplete, le introducir\u00e1n un tubo de goma en la boca y le obligar\u00e1n a tragar agua hasta perder el conocimiento, le propinar\u00e1n patadas y pu\u00f1etazos, no le dejar\u00e1n dormir, le suspender\u00e1n del techo, le aplicar\u00e1n descargas el\u00e9ctricas en la lengua, le amenazar\u00e1n con violar a su mujer y matar a sus hijos, le obligar\u00e1n a escuchar los gritos de otros torturados, no le dejar\u00e1n dormir ni usar el ba\u00f1o. Una de las sesiones de tortura se prolongar\u00e1 doce horas. Alleg desear\u00e1 morir, intentar\u00e1 aturdirse, anhelar\u00e1 que su coraz\u00f3n se rinda y deje de latir. El ayuda de c\u00e1mara de Massu le visitar\u00e1 y le anunciar\u00e1 que va a desaparecer, si se niega a colaborar. Un m\u00e9dico, que trabaja con los torturadores, le inyectar\u00e1 pentotal, pero solo lograr\u00e1 producirle sue\u00f1o y estupor. Alleg advierte que la tortura no solo afecta a los detenidos. La barbarie dise\u00f1ada por pol\u00edticos sin escr\u00fapulos deshumaniza a todos los implicados. El \u201ccentro de clasificaci\u00f3n\u201d donde se tortura sin tregua es tambi\u00e9n \u201cuna escuela de perversi\u00f3n para los j\u00f3venes franceses\u201d. Alleg solo hallar\u00e1 consuelo en sus camaradas argelinos, que al cruzarse con \u00e9l en los pasillos le susurran: \u201c\u00a1Valor, hermano!\u201d. Saben que le han torturado, pues su cuerpo est\u00e1 lleno de heridas y vendajes. \u201cEn sus ojos \u2013apunta Alleg, finalizando su valiente alegato- le\u00eda una solidaridad, una amistad, una confianza tan totales que, precisamente por ser europeo, me sent\u00ed orgulloso de tener un lugar entre ellos\u201d. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, Gilles Martin entrevistar\u00e1 a Henri Alleg, que en 1961 hab\u00eda publicado Prisionero de guerra, se\u00f1alando que su experiencia deber\u00eda ayudar a las nuevas generaciones a comprender las intenciones de fondo de las intervenciones militares en pa\u00edses extranjeros. Se afirma que el prop\u00f3sito es \u201ccombatir el terrorismo, salvar a la patria o defender la libertad, pero el verdadero motivo es explotar yacimientos de petr\u00f3leo, de gas, de mineral, de diamantes, e impedir que alg\u00fan pueblo se libere\u201d. En su conversaci\u00f3n con Gilles, Alleg equipara la \u201cnoche colonial\u201d con la \u201cnoche nazi\u201d. De hecho, Francia cometi\u00f3 horribles masacres. El 8 de mayo de 1945 reprimi\u00f3 una revuelta nacionalista en Setif, asesinando a 20.000 argelinos, incluidos ancianos, mujeres y ni\u00f1os. El 17 de octubre de 1961 la polic\u00eda de Par\u00eds, dirigida por el criminal de guerra Maurice Papon, responsable de la deportaci\u00f3n de 1.645 de jud\u00edos franceses a campos de exterminio nazis, orden\u00f3 que se disparara contra una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica convocada por el FLN para protestar contra el toque de queda impuesto a los argelinos. La polic\u00eda no solo dispar\u00f3 contra los manifestantes, sino que tambi\u00e9n asesin\u00f3 a transe\u00fantes de rasgos magreb\u00edes. El historiador Jean-Luc Einaudi estima que el n\u00famero de v\u00edctimas oscila entre 200 y 393. Algunas fueron arrojadas al Sena y aparecieron en sus riberas. Otras murieron en el Palacio de los Deportes o el Estadio Pierre de Coubertin, donde se tortur\u00f3 salvajemente a los detenidos. De Gaulle ocult\u00f3 los hechos, afirmando que solo era \u201cun asunto secundario\u201d. Pocos meses m\u00e1s tarde, se repetir\u00eda la tragedia, pero a menor escala. El 8 de febrero de 1962 una manifestaci\u00f3n en contra de la guerra de Argelia y de la OAS desemboc\u00f3 en una nueva matanza. Convocada por el Partido Comunista y la CGT, nueve personas perdieron la vida en Charonne, una estaci\u00f3n de metro. El 17 de junio de 1966 De Gaulle aprobar\u00eda una amnist\u00eda para exculpar a los asesinos y evitar futuros procesos judiciales. En la charla con Gilles Martin, Alleg recuerda que no se juzg\u00f3 a nadie por los cr\u00edmenes contra la humanidad cometidos en Argelia, salvo al general Jacques P\u00e0ris Bollardi\u00e8re, que se neg\u00f3 a torturar y asesinar. H\u00e9roe de la Resistencia, Bollardi\u00e8re \u201cno pod\u00eda soportar ver que los m\u00e9todos utilizados contra los argelinos eran los mismos que los que aplicaba la Gestapo contra los resistentes franceses. Dirigi\u00e9ndose a Massu, hab\u00eda dicho en una frase mordaz lo que pensaba de \u00e9l y sus m\u00e9todos: \u00a1Desprecio lo que haces, Massu!\u201d. El comentario le cost\u00f3 un arresto de seis meses. Bollardi\u00e8re abandonar\u00e1 el ej\u00e9rcito y dedicar\u00e1 el resto de su vida a luchar contra la guerra y la tortura, identific\u00e1ndose con los principios de la no violencia.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Al igual que en los bombardeos israel\u00edes contra la Franja de Gaza, la mayor\u00eda de las v\u00edctimas de la Francia colonial no eran combatientes, sino mujeres y ni\u00f1os. No se puede hablar de guerra, sino de exterminio. Un exterminio que Camus nunca conden\u00f3. \u201cCamus \u2013afirma Alleg- nunca atac\u00f3 la legitimidad del sistema colonial en s\u00ed mismo\u201d. De hecho, \u201cabandona a los comunistas en el preciso momento en que el Partido se compromete en una direcci\u00f3n cada vez m\u00e1s argelina y unitaria con las distintas fuerzas pol\u00edticas nacionalistas\u201d. El coronel Bigeard fue uno de los militares m\u00e1s implacables. Instructor de torturadores, organiz\u00f3 la desaparici\u00f3n de miles de personas, arroj\u00e1ndolas al mar con los pies en bloques de cemento. Su implicaci\u00f3n en un genocidio no impidi\u00f3 que se le ascendiera a general y Giscard d\u2019Estaing le nombr\u00f3 Secretario de Defensa. \u201cEn una palabra \u2013observa Alleg-, casi un ministro. \u00bfQui\u00e9n osar\u00e1 decir despu\u00e9s de esto que la Rep\u00fablica es ingrata con sus fieles servidores?\u201d. Alleg finaliza la entrevista citando al h\u00e9roe de la Resistencia checoslovaca Julius Fucik: \u201cHombres: os he amado. \u00a1Estad alerta!\u201d. Son unas palabras admirables, pues las escribi\u00f3 al pie de la horca. Fucik naci\u00f3 en Praga en 1903, estudi\u00f3 filosof\u00eda e ingres\u00f3 en el Partido Comunista. Cr\u00edtico literario y teatral, se pas\u00f3 a la clandestinidad cuando se produjo la invasi\u00f3n nazi, ocup\u00e1ndose de mantener activas las publicaciones ilegalizadas. Detenido y torturado por la Gestapo en abril de 1942, ninguna tortura logr\u00f3 quebrantar su resistencia. Mientras esperaba la muerte en la celda 267 de la prisi\u00f3n de Pl\u00f6tzensee en Berl\u00edn, escribi\u00f3 70 hojas que lograron burlar una a una los controles de la c\u00e1rcel. Es la misma historia de Alleg, que confirma la tenacidad del esp\u00edritu humano. Fucik fue ahorcado el 8 de septiembre de 1943. Su obra se public\u00f3 por primera vez en 1945, con el t\u00edtulo Reportaje al pie de la horca. El libro se tradujo a 80 idiomas y en 1950 Fucik recibi\u00f3 a t\u00edtulo p\u00f3stumo el Premio Internacional de la Paz. Al igual que La question, la obra rebosa humanidad y coraje: \u201cHas tardado mucho en llegar, muerte. Pese a todo, esperaba conocerte m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de largos a\u00f1os. Esperaba vivir a\u00fan la vida de un hombre libre: poder trabajar mucho, amar mucho, cantar mucho y recorrer el mundo. Precisamente ahora, cuando llegaba a la madurez y dispon\u00eda todav\u00eda de much\u00edsimas fuerzas. Ya no las tengo. Se me van agotando. Amaba la vida y por su belleza march\u00e9 al campo de batalla. Hombres: os he amado. Fui feliz cuando correspond\u00edais a mi cari\u00f1o y sufr\u00ed cuando no me comprend\u00edais. Que me perdonen aqu\u00e9llos a quienes caus\u00e9 da\u00f1o. Que me olviden aqu\u00e9llos a quienes procur\u00e9 alegr\u00edas. Que la tristeza jam\u00e1s se una a mi nombre. Ese es mi testamento para vosotros, padre, madre y hermanas m\u00edas; para ti, mi Gustina, y para vosotros, camaradas; para todos aqu\u00e9llos a quienes he querido. Llorad un momento, si cre\u00e9is que las l\u00e1grimas borrar\u00e1n el triste torbellino de la pena, pero no os lament\u00e9is. He vivido para la alegr\u00eda y por la alegr\u00eda muero. Agravio e injusticia ser\u00eda colocar sobre mi tumba un \u00e1ngel de tristeza\u201d. Alleg muri\u00f3 por causas naturales el 17 de julio de 2013. Al igual que Fucik nos leg\u00f3 su alegr\u00eda, su optimismo, su esperanza de un mundo mejor. A pesar de su terrible experiencia, siempre se rebel\u00f3 contra la sentencia de Plauto, seg\u00fan la cual \u201cel hombre es un lobo para el hombre\u201d: \u201c\u00bfQui\u00e9n si no aquellos que tienen un inter\u00e9s evidente en no cambiar nada del orden actual pueden contentarse con una visi\u00f3n tan pesimista y desesperanzadora del futuro del hombre?\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">No soy capaz de concluir esta nota sin mencionar a Jos\u00e9 Humberto Baena Alonso, fusilado con otros cuatro militantes antifranquistas el 27 de septiembre de 1975 por un r\u00e9gimen, cuyos hijos y nietos ideol\u00f3gicos gobiernan Espa\u00f1a hoy en d\u00eda. \u201cPap\u00e1, mam\u00e1: Me ejecutar\u00e1n ma\u00f1ana de ma\u00f1ana. Quiero daros \u00e1nimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue. Recuerdo que en la \u00faltima visita, pap\u00e1, me hab\u00edas dicho que fuese valiente, como buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen ma\u00f1ana pedir\u00e9 que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente\u201d. Los h\u00e9roes nos dejan sus palabras, su ejemplo, su alegr\u00eda y su esperanza. Los verdugos, en cambio, esconden su rostro, como hizo Billy el Ni\u00f1o en la Audiencia Nacional, pues saben que sus actos les han arrebatado hasta el \u00faltimo \u00e1pice de humanidad. La tortura se asocia a los gobiernos totalitarios, pero lo cierto es que nunca ha dejado de existir en Estados Unidos o en la UE, es el pe\u00f3n favorito del imperialismo norteamericano en su batalla por la globalizaci\u00f3n de su modelo pol\u00edtico y social. En el Estado espa\u00f1ol, se cursan unas tres mil denuncias anuales por malos tratos y torturas, pero solo un 3% se resuelven con la condena \u2013liviana- de alg\u00fan agente de las Fuerzas de Seguridad. En esos casos, el gobierno suele intervenir, aplicando la gracia del indulto. Eso explica que en nuestro pa\u00eds la mitad de la poblaci\u00f3n tema ser torturada en una comisaria o un cuartel de la Guardia Civil, si llega a ser detenida. En la democr\u00e1tica Francia, el porcentaje baja ligeramente: solo el 35% alberga ese miedo. Tal vez esa inquietud colectiva solo refleja la trastienda de dos pa\u00edses que abrazaron el fascismo en un pasado reciente. La Espa\u00f1a franquista y la Francia de Vichy asimilaron las t\u00e9cnicas de tortura de la Gestapo y prolongaron sus estragos durante d\u00e9cadas. El recuerdo de h\u00e9roes como Alleg, Fucik o Baena (condenado en un juicio farsa) nos obliga a luchar para que la esperanza tenga la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\"><strong>BLOG DE RAFAEL NARBONA<\/strong><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\">http:\/\/rafaelnarbona.es\/?p=8536<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 La tortura no es una respuesta ocasional del Estado contra la insurgencia. La tortura es la columna vertebral del Estado, el pilar de una instituci\u00f3n que se atribuye el monopolio de la violencia y que se legitima con su poder para destruir f\u00edsica y ps\u00edquicamente a un ser humano. 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