{"id":30778,"date":"2014-07-12T14:47:39","date_gmt":"2014-07-12T12:47:39","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/maldita-posguerra\/"},"modified":"2014-07-12T14:47:39","modified_gmt":"2014-07-12T12:47:39","slug":"maldita-posguerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/maldita-posguerra\/","title":{"rendered":"Maldita posguerra"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Por incre\u00edble que se crea, ya no la Guerra Civil, sino la posguerra parecen cosa de un ayer muy lejano y, sin embargo, o por eso, a\u00fan hay gente que no tiene una idea clara de lo que fueron en realidad. Es cierto que la expresi\u00f3n de una guerra, por desgracia, nos es m\u00e1s familiar. Pero sobre el significado de la posguerra existe una noci\u00f3n confusa respecto a lo perjudicial de las condiciones que cre\u00f3, ignorando lo da\u00f1ina que fue, pues afect\u00f3 destructivamente a la ciudadan\u00eda tanto f\u00edsica como moralmente, cuyas consecuencias son todav\u00eda menos conocidas y mucho menos reconocidas. Hay que decir que la realidad de esta lectura no debe extra\u00f1arnos, puesto que durante toda la posguerra, incluso tras la muerte del dictador, primero asesinaron y luego encarcelaron la otra historia, la de pueblo derrotado, evocando solamente la escrita por los curas, los militares y los tecn\u00f3cratas del Opus Dei. Qu\u00e9 se puede esperar del actual sistema gubernamental cuyas cenizas respiran junto a las brasas franquistas, que nunca reconocieron, ni por asomo sospecharon, que los <em>rojos<\/em> tuvieran sentimientos humanos. Su m\u00e1xima preocupaci\u00f3n ha sido asesinar tambi\u00e9n el recuerdo de la posguerra, sembrar de cemento las tumbas del olvido y renunciar a su renacimiento, enlosando el suelo que refugia una memoria de muerte, en su tiempo castrada bajo el lema que les otorg\u00f3 el poder: \u00a1muera la vida, viva la muerte, arriba el orden!<\/p>\n<p>As\u00ed se revela la secreta inseguridad de estos triunfadores de la posguerra, por eso nunca bajan la guardia. Aunque, de momento, nos toleran. Han matado tanto que no les queda m\u00e1s remedio, pero sospechan que ese bacilo que construye el pensamiento por cuenta propia se instale de nuevo en esa sociedad de caridad de cart\u00f3n piedra que construyeron bajo la represi\u00f3n y el terror. Para llevarles la contraria, es necesario reinsertar la memoria de los ajusticiados mediante cualquier plataforma cultural, intelectual, festiva, l\u00fadica, deportiva y social si se quiere, pero sobre todo hay que fundamentar una pol\u00edtica del recuerdo que no anule el recuerdo del sufrimiento alimentado por su sed y ambici\u00f3n de poder, descartando la pueril oposici\u00f3n pol\u00edtica que hasta ahora no hecho m\u00e1s que intentar incendiar una pir\u00e1mide egipcia con hogueras de papel. Sus instituciones nos aventajan inmisericordemente con el argumento de su madurez como raza perseguida que siempre ha justificado las expulsiones, las depuraciones y la represi\u00f3n. Mientras tanto, aquel pensamiento que sustent\u00f3 la pol\u00edtica de los frentes populares insiste en caer en el error de la divisi\u00f3n. Para que las divisiones no surjan efecto de nuevo, quiz\u00e1s sea necesario volvernos a recordar el exterminio que sufrieron durante la guerra y la posguerra todos los que no fueron sumisos alej\u00e1ndose de la envidia, con la ambici\u00f3n de ser todos un poco m\u00e1s iguales.<\/p>\n<p>Bajo esta pretensi\u00f3n, existen m\u00faltiples ejemplos que constatan la dificultad que se van a encontrar para asesinar y borrar de nuevo nuestra memoria. Uno de los m\u00e9todos empleados es el g\u00e9nero literario. Estos d\u00edas, bajo las tapas de una novela me he reencontrado con la ilusi\u00f3n de ponerles un poco m\u00e1s complicado ese constante intento de anularnos desde su victoria. S\u00e9 que es dif\u00edcil abogar por este cometido, bajo la expresi\u00f3n de las letras, debido a la desgarradora tem\u00e1tica que envuelve el asunto, pero no pierdo de vista que escribir una novela, lo mismo que ser lector, consiste en ponerse en la piel de seres desconocidos y probablemente imaginarios que, sin embargo, son nuestros semejantes, sabiendo que hay experiencias que no pueden inventarse o que s\u00f3lo se transmiten con una vibraci\u00f3n de la verdad si uno las ha vivido en propia carne. He tenido la ocasi\u00f3n de experimentar una vez m\u00e1s esta uni\u00f3n entre la ficci\u00f3n y la realidad gracias a la novela <em>Las tres bodas de Manolita <\/em>de Almudena Grandes, donde el desamparo, el sufrimiento y la soledad se convierten, por encima de los personajes y las situaciones, en los verdaderos protagonistas de la narraci\u00f3n hist\u00f3rica de esa barbarie consumada durante la posguerra, sepult\u00e1ndolos con la realidad de esa terrible atm\u00f3sfera. Creo que su lectura simplificar\u00eda, junto a otras, el conocimiento de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Sabemos de sobra que las \u00e9lites gobernantes est\u00e1n dispuestas a hacer lo que sea con tal de no perder el negocio del poder, ya que consideran que forma parte de sus pertenencias, una propiedad m\u00e1s entre las que han heredado de sus antecesores, con la \u00fanica pretensi\u00f3n de dejar su herencia a sus descendientes. La causa de su dominio y la obtenci\u00f3n de su poder, floreci\u00f3 sobre el humus de la victoria contra la legitimidad republicana -de que se puede estar en desacuerdo, como ellos, de la misma forma que se puede estar en desacuerdo con su monarqu\u00eda-; la consecuencia de ese galard\u00f3n es que muchos de los que hoy tienen entre sus manos la responsabilidad pol\u00edtica, econ\u00f3mica y jur\u00eddica del pa\u00eds est\u00e1n convencidos de que el patrimonio de sus padres se debe a la fortuna de su m\u00e9rito, sin llegar a comprender c\u00f3mo los descendientes de una masa analfabeta, atea, libertaria, vaga y disoluta tengan alg\u00fan derecho para exigir que la segregaci\u00f3n a la que fueron sometidos en la posguerra se tenga en cuenta, y mucho menos reciba la integraci\u00f3n total en el concurso de los hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, otra lectura sobre aquellos acontecimientos ha despertado mis recuerdos en b\u00fasqueda de la historia de nuestras familias -rojos derrotados- y la de sus amigos, la de sus ilusiones, que son nuestros extrav\u00edos, sabiendo que su relato no carece de inter\u00e9s ya que es tambi\u00e9n, hasta cierto punto, la historia de nuestra \u00e9poca, de nuestras ilusiones, precisamente, y de sus extrav\u00edos. El enlace con nuestro pasado pertenece a esas generaciones que conocieron un pa\u00eds pobre, atrasado y agrario. Un pasado lastrado con la desigualdad y el servilismo, al que se opusieron leg\u00edtimamente mediante unas elecciones ganadoras, cuyo resultado no fue del agrado mon\u00e1rquico, militar y eclesi\u00e1stico. Nuestros parientes sufrieron la posguerra a causa de un levantamiento contra el orden establecido que desencaden\u00f3 una cruenta guerra civil y el posterior episodio dictatorial no menos sanguinario para los derrotados, desde donde estos \u201ccarcas beatos de mierda que se creen que este pa\u00eds es suyo y que es natural que sus jornaleros se mueran de hambre, pero no toleran que se quiten los crucifijos de las escuelas\u201d ahora pretenden borrar la memoria del pueblo.<\/p>\n<p>Almudena Grandes ha conseguido reconstruir mediante su relato el sumidero por donde ha circulado durante tantos a\u00f1os el recuerdo inmutable, tan intacto en el ayer que no encaja en el ahora, invit\u00e1ndonos a sobreponernos a esa amargura de la posguerra, como si se tratase de un viaje en el tiempo donde los pecados del pasado no se olvidan, intentando que la prepotencia de los ganadores no haga borr\u00f3n y cuenta nueva, para restablecer los lazos de su poder.<\/p>\n<p>Los que mandan siempre han sospechado de la vida prohibiendo la vida. Vamos a evitar que nos proh\u00edban de nuevo vivir, oblig\u00e1ndoles a dejarnos vivir, pero record\u00e1ndoles la maldita posguerra, a su pesar.<\/p>\n<p>Noticias de Navarra<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por incre\u00edble que se crea, ya no la Guerra Civil, sino la posguerra parecen cosa de un ayer muy lejano y, sin embargo, o por eso, a\u00fan hay gente que no tiene una idea clara de lo que fueron en realidad. Es cierto que la expresi\u00f3n de una guerra, por desgracia, nos es m\u00e1s familiar. 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