{"id":30741,"date":"2014-07-04T08:19:46","date_gmt":"2014-07-04T06:19:46","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-caso-de-ana-tere-barrueta\/"},"modified":"2014-07-04T08:19:46","modified_gmt":"2014-07-04T06:19:46","slug":"el-caso-de-ana-tere-barrueta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-caso-de-ana-tere-barrueta\/","title":{"rendered":"El caso de Ana Tere Barrueta"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>VIOLACIONES Y MUERTES IMPUNES<\/p>\n<p>A comienzos de 1980 y en los estertores de la d\u00e9cada anterior se produjeron una serie de agresiones, violaciones, incluso muertes, que quedaron impunes. Fueron reivindicadas por grupos paramilitares, algunas, y, otras, m\u00e1s evidentes porque se produjeron detenciones, quedaron ligadas a la actuaci\u00f3n particular de diversos agentes del Estado. Las violaciones, seguidas de la muerte de la v\u00edctima, tuvieron su m\u00e1xima expresi\u00f3n en los casos de Ana Tere Barrueta, en Loiu, y Mari Jos\u00e9 Bravo en Donostia que ten\u00edan 19 y 16 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las agresiones sexuales y violaciones de ciudadanas vascas por agentes policiales o parapoliciales son un cap\u00edtulo de la historia de Euskal Herria de gran complejidad para su tratamiento. A\u00fan quedan muchos flecos abiertos. En la retaguardia de la guerra civil de 1936 y en los primeros a\u00f1os del franquismo hubo violaciones masivas que fueron denunciadas en las publicaciones de la oposici\u00f3n clandestina. Pero la humillaci\u00f3n de las v\u00edctimas y la impunidad asegurada del victimario sell\u00f3 los testimonios.<br \/> Las escasas denuncias de violaciones, incluidas de menores de ambos sexos, fueron archivadas y, en el mejor de los casos, el agresor trasladado a otro destino. Los archivos militares dan fe, en la actualidad, de la impunidad y tratamiento vejatorio, esta vez de los jueces. Los testimonios desgarradores, entre ellos los de una ni\u00f1a donostiarra rescatada de un orfanato y enviada al cuartel de Burgos donde fue violada interrumpidamente durante dos meses, han quedado precisamente como eso, testimonio de vidas rotas que luego el paraguas pol\u00edtico de la Transici\u00f3n prefiri\u00f3 obviar.<br \/> M\u00e1s recientemente, las violaciones sexuales de mujeres \u00abcon reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb ya fueron recogidas expl\u00edcitamente por el informe del Gobierno Vasco de 2008 \u00abV\u00edctimas de vulneraciones de derechos humanos derivados de la violencia de motivaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb relativos a las d\u00e9cadas de 1970 y 1980. En dicho informe, asimismo, se recogen varios casos de detenidas en dependencias policiales, en fechas posteriores, que denunciaron haber sido violadas o agredidas sexualmente en el transcurso de su arresto. Entre ellas, Bego\u00f1a Sagarzazu (1987), Nekane Txapartegi (1999), Iratxe Sorozabal (2001), Amaia Urizar (2004)&#8230;<br \/> La fuente de todas esta cr\u00f3nicas, al margen de la hemerotecas, fue el exhaustivo trabajo del abogado Miguel Castells que recogi\u00f3 las transgresiones de derechos humanos del Estado espa\u00f1ol en Euskal Herria, incluidas las violaciones, que le llevaron a una conclusi\u00f3n compartida por gran parte de nuestra sociedad: la actividad paramilitar estaba dise\u00f1ada desde el Estado. Fue condenado por los tribunales espa\u00f1oles y el de Estrasburgo le dio la raz\u00f3n en 1991.<br \/> Gracias a estas fuentes, hoy conocemos que hubo varios localidades que concentraron la mayor\u00eda de las agresiones sexuales: las cuatro capitales de Hego Euskal Herria y otros puntos menores como Bermeo, Orereta o Irun. Las violaciones tuvieron lugar en escenarios donde tambi\u00e9n se produjeron otro tipo de represiones tanto asumidas por el Estado (torturas, secuestros) como negadas (acciones paramilitares). Lo m\u00e1s llamativo del tema reside en que casi la totalidad de las manifestaciones por esas agresiones sexuales fueron reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad espa\u00f1olas, provocando heridos. Tras la muerte de Ana Tere Barrueta una joven de Bilbao que participaba en las protestas por el hecho, estuvo en coma a consecuencia del ensa\u00f1amiento de la carga policial.<br \/> El modus operandi de los victimarios fue muy similar a pesar de la distancia entre localidades. En todos los casos, los violadores exhibieron sus armas para coaccionar a las v\u00edctimas. A mediados de noviembre de 1979, una pareja de j\u00f3venes de 16 y 17 a\u00f1os fue detenida en el barrio de Alaberga, en Orereta. Puestos contra la pared, fueron cacheados, mientras se les exig\u00eda la documentaci\u00f3n. La chica no llevaba la documentaci\u00f3n encima por lo que fue arrestada. En el muelle de Lezo fue violada. Al d\u00eda siguiente la Polic\u00eda se present\u00f3 en su domicilio. Un mes despu\u00e9s, se produjo una violaci\u00f3n id\u00e9ntica, repiti\u00e9ndose los mismos pasos de la anterior. Hasta el PSOE, UGT y CCOO llamaron entonces a manifestarse contra estos hechos. El gobernador civil les amenaz\u00f3 con querellarse y poner sus declaraciones en manos de la fiscal\u00eda, pero jam\u00e1s lo hizo. Un mes m\u00e1s tarde, otras dos j\u00f3venes ser\u00edan de nuevo violadas en el mismo lugar, despu\u00e9s de haber sido interrogadas sobre cuestiones de matiz pol\u00edtico.<br \/> A partir de entonces, y con la alarma social que identificaba las agresiones sexuales con agentes estatales, las violaciones fueron reivindicadas por hasta tres organizaciones diferentes: GAE (Grupos Armados Espa\u00f1oles), GAR (Grupos Armados Revolucionarios) y BVE (Batall\u00f3n Vasco Espa\u00f1ol). Unos meses despu\u00e9s, una de las violadas, en el barrio de Loiola de Donostia, ser\u00eda muerta tras la agresi\u00f3n. Se llamaba Maria Jos\u00e9 Bravo. Su compa\u00f1ero, Javi Rueda, resultar\u00eda herido de gravedad. Las FOP cargaron contra las protestas y atacaron incluso con botes de humo la casa de Mari Jose.<br \/> No era la primera muerte, sin embargo. El 9 de enero de ese mismo a\u00f1o de 1980, Ana Tere Barrueta fue asaltada en Loiu cuando volv\u00eda a su domicilio despu\u00e9s de asistir a clases de perfeccionamiento de euskara. Fue encontrada a cien metros de su domicilio, pr\u00e1cticamente desnuda, con signos de haber forcejeado con sus agresores que la violaron. Seg\u00fan las fuentes, fue atacada por tres hombres y torturada. Su madre fue contundente: \u00ablo sucedido a mi hija no se le deseo ni a un animal\u00bb.<br \/> Su muerte la reivindic\u00f3 el GAE. Este mismo grupo llevar\u00eda a cabo una matanza de grandes dimensiones, diez d\u00edas despu\u00e9s, en Alonsotegi, al colocar un artefacto en el bar Aldana, provocando cuatro muertos y diez heridos. \u00abLuchamos por la unidad de Espa\u00f1a\u00bb, se\u00f1alaron en el comunicado le\u00eddo a un diario. Meses despu\u00e9s, un colaborador policial, Rogelio Gonz\u00e1lez Merino, detallaba en un informe las conexiones policiales del BVE con el GAE, Fuerza Nueva y la Triple A y apuntaba a los responsables del GAE. Ninguno de ellos ser\u00eda procesado.<br \/> Gran parte del arco pol\u00edtico del Txoriherri, desde PSOE, PNV a KAS convocaron protestas conjuntamente. Hubo paros, minutos de silencio y una manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica. En Iru\u00f1ea, en cambio, la Polic\u00eda asalt\u00f3 a los manifestantes, provocando varios heridos. Simult\u00e1neamente, otra joven de 19 a\u00f1os era secuestrada y violada en Irun. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en el primer aniversario, la Polic\u00eda carg\u00f3 violentamente en Bilbao contra la manifestaci\u00f3n en recuerdo de la muerte de la joven de Loiu.<br \/> La Guardia Civil se encarg\u00f3 de la investigaci\u00f3n de la muerte de Ana Tere. Ante la falta de resultados, se cre\u00f3 una Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n Popular que, de inmediato, fue amedrentada. Ana Ere\u00f1o, una de las participantes de la Comisi\u00f3n, vio su casa asaltada. Los intrusos pintaron en sus paredes: \u00abMarxista. Cerda. Te vamos a violar\u00bb.<br \/> Las violaciones, continuaron con una candencia estremecedora. Cuatro meses despu\u00e9s de la muerte de Ana Tere, una joven de Bermeo de 17 a\u00f1os fue violada a punta de pistola en las cercan\u00edas de Bakio. Memoriz\u00f3 la matricula del coche que, al poner la denuncia, se encontraba aparcado en el cuartel de la Guardia Civil de Bermeo. El agresor, un agente llamado Pedro Garc\u00eda L\u00f3pez, ser\u00eda trasladado de destino.<br \/> Con motivo de la violaci\u00f3n de Bermeo y posterior denuncia, diversos grupos pol\u00edticos, entre ellos PNV, Euskadiko Ezkerra y Herri Batasuna, dieron luz a un comunicado conjunto en el que se dec\u00eda: \u00abDesde hace alg\u00fan tiempo, la mujer en Euskadi viene padeciendo un estado de psicosis motivada por las frecuentes y reiteradas violaciones que se han producido en Renter\u00eda, Txoriherri, etc. Violaciones que tienen en muchos casos los agravantes de ser los violadores miembros de las FOP y que, por dem\u00e1s, hacen ostentaci\u00f3n de sus armas\u00bb.<br \/> Aquellas agresiones sexuales quedaron impunes, a pesar de que sus autores fueron, a veces, identificados. El manto de la impunidad, las amenazas como a Ana Ere\u00f1o, y todo tipo de intimidaciones indujeron a que, como en otras \u00e9pocas de nuestra historia no tan cercana, las v\u00edctimas callaran su tragedia. As\u00ed, las denuncias fueron \u00fanicamente la parte superior de un iceberg que hoy sigue ocultando su porci\u00f3n m\u00e1s gruesa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIOLACIONES Y MUERTES IMPUNES A comienzos de 1980 y en los estertores de la d\u00e9cada anterior se produjeron una serie de agresiones, violaciones, incluso muertes, que quedaron impunes. Fueron reivindicadas por grupos paramilitares, algunas, y, otras, m\u00e1s evidentes porque se produjeron detenciones, quedaron ligadas a la actuaci\u00f3n particular de diversos agentes del Estado. 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