{"id":30725,"date":"2014-07-01T09:52:37","date_gmt":"2014-07-01T07:52:37","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/siete-siglos-miran-a-escocia\/"},"modified":"2014-07-01T09:52:37","modified_gmt":"2014-07-01T07:52:37","slug":"siete-siglos-miran-a-escocia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/siete-siglos-miran-a-escocia\/","title":{"rendered":"Siete siglos miran a Escocia"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Escocia y Catalu\u00f1a. Dos pa\u00edses muy diferentes. Pero con una misma idea de futuro. Convertirse en nuevos Estados. Y ambos han elegido un a\u00f1o de gran carga simb\u00f3lica para iniciar el respectivo camino hacia el objetivo. El 700 aniversario de la victoria militar que dio lugar a la independencia de Escocia, y el 300 de la derrota de las libertades catalanas. Dos ocasi\u00f3n radicalmente alejadas en apariencia. Pero con un fondo id\u00e9ntico. La investigaci\u00f3n en el pasado de la carga emotiva que empuje el presente hacia el futuro de libertad.<\/p>\n<p>Siete siglos miran a Escocia, en efecto. Los que han pasado desde la batalla de Bannockburn, cuando las fuerzas escocesas -tres veces menos numerosas que las adversarias- vencieron a las inglesas y consiguieron as\u00ed la independencia.<\/p>\n<p>De Wallace a Bruce.<\/p>\n<p>La famosa pel\u00edcula de Hollywood, Braveheart, interpretada por Mel Gibson, adapt\u00f3 algunos episodios de la vida del h\u00e9roe escoc\u00e9s William Wallace. Pero al contrario de lo que se suele creer, la batalla que recrea no es la citada sino otra, la de Falkirk, del 1 de abril de 1298. En el filme, Bannockburn s\u00f3lo insinuada en la escena final, cuando los escoceses cargan contra las tropas inglesas. Esta es la batalla que gan\u00f3 Robert I de Escocia. La otra, la que perdi\u00f3 Wallace. \u00bfQui\u00e9n era uno y qui\u00e9n era el otro?<\/p>\n<p>Wallace no era un pobre campesino de humilde origen, tal como la ha presentado el cine, sino que lleg\u00f3 al mundo en una rica familia terrateniente. Los datos biogr\u00e1ficos de quien hoy es considerado el h\u00e9roe de Escocia se conocen sobre todo por una obra de mediados del siglo XV, de un autor llamado Blind Harry. Como en tantos otros aspectos de la \u00e9poca medieval, se mezclan leyenda e historia, de manera que hace dif\u00edcil discernir entre una y otra.<\/p>\n<p>William naci\u00f3 hacia el 1270. Fue el tercer hijo de Malcom Wallace. Tal como en aquel tiempo sol\u00eda ser norma, el primog\u00e9nito recib\u00eda el patrimonio familiar y a partir del segundo los hijos se repart\u00edan entre el clero y las armas. William recibi\u00f3 una esmerada educaci\u00f3n en la abad\u00eda de Dunipace, junto a Stirling, y esto permite deducir que se le hab\u00eda destinado a servir a la religi\u00f3n y a ser hombre de letras, para lo cual aprendi\u00f3 cuatro idiomas: franc\u00e9s, lat\u00edn, ga\u00e9lico y ingl\u00e9s. Pero la previsi\u00f3n de su padre cambi\u00f3 radicalmente por el contexto pol\u00edtico escoc\u00e9s, muy inestable.<\/p>\n<p>Desde 1290 el pa\u00eds viv\u00eda inmerso en el conflicto de legitimidad din\u00e1stica que se hab\u00eda convertido a la muerte del monarca Alejandro III. Su nieta, Margaret, estaba destinada a casarse con el hijo del rey ingl\u00e9s. Pero el repentino fallecimiento aquel a\u00f1o de la jovencita frustr\u00f3 los planes de uni\u00f3n din\u00e1stica. Entonces los dos principales clanes aristocr\u00e1ticos escoceses, los Bailleul y Bruce, pugnaron por ocupar la monarqu\u00eda vacante. Despu\u00e9s de seis a\u00f1os de peleas internas, en 1296 el monarca ingl\u00e9s Eduardo I decidi\u00f3 que ser\u00eda \u00e9l quien se quedar\u00eda con la corona en juego: invadi\u00f3 Escocia.<\/p>\n<p>De un golpe los invasores derrotaron por dos veces consecutivas a los clanes que se les opusieron. La victoria total parec\u00eda cosa de poco tiempo. Sin embargo, muchos nobles escoceses continuaron resistiendo desesperadamente. Entre ellos estaba William Wallace, quien ese mismo a\u00f1o protagoniz\u00f3 un ataque por sorpresa frente a un peque\u00f1o grupo de fieles a un destacamento militar invasor, lo que provoc\u00f3 la muerte de muchos soldados enemigos. En el segundo intento, al poco tiempo, fue capturado en la localidad de Ayr. A partir de aqu\u00ed la leyenda cuenta que, gracias a una ignota habilidad, consigui\u00f3 liberarse de cadenas y esposas, deshacer puertas y barrotes y huir; o bien, como otra versi\u00f3n asegura, fue liberado por una masa patri\u00f3tica que asalt\u00f3 el presidio fortificado. En realidad no se conoce c\u00f3mo pas\u00f3, pero s\u00ed que, al poco tiempo, volv\u00eda a ser libre.<\/p>\n<p>A partir de ese momento Wallace dej\u00f3 atr\u00e1s los ataques a modestas guarniciones con su peque\u00f1o grupo de hombres. Empez\u00f3 a reclutar y organizar un verdadero ej\u00e9rcito, al frente del cual el 11 de septiembre de 1297 aniquil\u00f3 las fuerzas inglesas que le presentaron batalla en Stirling. Una victoria de gran trascendencia en todo el pa\u00eds que le vali\u00f3 ser llamado -por el clero y el resto de la nobleza- &#8216;Guardi\u00e1n de Escocia&#8217;. Durante los meses siguientes sum\u00f3 m\u00e1s triunfos, avanz\u00f3 hacia el sur, super\u00f3 la frontera y retuvo la importante ciudad de York, enclave estrat\u00e9gico situado al norte de Inglaterra, desde la que entraban en Escocia las tropas expedicionarias inglesas.<\/p>\n<p>El progreso del escoc\u00e9s fue vivido con rabia y \u00e1nimo de revancha por Eduardo I. Orden\u00f3 la formaci\u00f3n de un impresionante ej\u00e9rcito a cuya cabeza fue \u00e9l personalmente hacia el norte. A la caza de Wallace, ya declarado como el principal enemigo a batir.<\/p>\n<p>El 1 de abril de 1298 se encontraron los dos contendientes en las cercan\u00edas de la ciudad de Falkirk. La estrategia militar del escoc\u00e9s fue brillante. Conocedor de que el enemigo atacar\u00eda con la famosa y temible caballer\u00eda pesada -enormes caballos adiestrados para atacar, con jinetes armados con largas lanzas, pesadas espadas y protegidos por armaduras completas- orden\u00f3 que los hombres que hab\u00edan de ocupar las primeras l\u00edneas de defensa llevaran una larga pica, de m\u00e1s de dos metros, hecha con robusta madera y con punta reforzada. Pretend\u00eda as\u00ed detener en seco la carga montada clavando en tierra la pica por el extremo contrario a la punta, la cual quedaba elevada a la altura del pecho del equino. Y en efecto, la poderosa arma inglesa fue detenida, con el resultado de muchos caballos y caballeros heridos y muertos. La victoria parec\u00eda cerca de sus manos. Pero de pronto apareci\u00f3 otra arma muy querida por los ingleses. El arco largo. El &#8216;longbow&#8217;, hecho de tejo, con m\u00e1s de dos metros de altura y que soportaba una tensi\u00f3n de unos 80 kilos -hoy en d\u00eda no llegan a los 30 -, capaz de llegar a una distancia m\u00ednima de 180 metros y m\u00e1xima de unos 250, en funci\u00f3n del peso de la flecha. Todo un cuerpo del ej\u00e9rcito ingl\u00e9s lo formaban exclusivamente estos especialistas -que se forjaron fama en toda Europa-, llamados los arqueros de Gales. No hace falta tener mucha imaginaci\u00f3n para entender qu\u00e9 pasaba cuando a un ej\u00e9rcito, como el de Wallace, le ven\u00edan encima miles de flechas a las vez desde un punto fuera del alcance de las armas propias. Y no una tanda, sino una y otra, sin parar.<\/p>\n<p>La infanter\u00eda escocesa fue destrozada. Wallace fue herido -pero no en el pecho, como la pel\u00edcula, sino en el cuello- pero no debi\u00f3 ser demasiado grave, porque huy\u00f3 no s\u00f3lo del campo de batalla sino del pa\u00eds. Renunci\u00f3 al t\u00edtulo de Guardi\u00e1n y se fue a Francia a buscar aliados, pensando que tanto la corona de Par\u00eds como las de otras cortes europeas le dar\u00edan apoyo y le ayudar\u00edan a armar un poderoso ej\u00e9rcito. En principio as\u00ed daba la impresi\u00f3n, pero la repentina paz entre el rey ingl\u00e9s y el franc\u00e9s le dej\u00f3 fuera de juego. Entonces decidi\u00f3 volver a su casa e intentar de nuevo activar, como fuera, la rebeli\u00f3n contra el invasor.<\/p>\n<p>No tuvo \u00e9xito. Varios intentos acabaron en nada y el verano de 1305 fue capturado por segunda vez, en este caso a causa de una delaci\u00f3n. En esta ocasi\u00f3n no hubo fuga posible. De Glasgow fue enviado a Londres, donde el 23 de agosto fue expuesto al escarnio popular por las calles de la ciudad, siendo arrastrado esposado y con los talones atados a un caballo. Fue juzgado y condenado a la muerte reservada a los peores traidores: destripado en vida, colgado a una altura que no le rompiese el cuello, para que pudiera ver sus tripas ardiendo en la hoguera, emasculado -o sea: pene y test\u00edculos arrebatados- y, finalmente, decapitado. Un vez muerto, descuartizado. Cada parte del cuerpo fue mostrada por varias localidades inglesas. La cabeza, conservada en alquitr\u00e1n, permaneci\u00f3 clavada durante a\u00f1os en una pica en el puente de Londres.<\/p>\n<p>Wallace hab\u00eda muerto, pero la rebeli\u00f3n contra los ingleses no se detuvo. Seis meses despu\u00e9s, el jefe del clan de los Bruce, Robert, fue coronado rey de Escocia, con el nombre de Robert I, el 25 de marzo de 1306. Con la intenci\u00f3n de liberar al pa\u00eds de la invasi\u00f3n for\u00e1nea.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n era este noble? Despu\u00e9s de la derrota de Falkirk, Wallace, como se ha dicho, huy\u00f3 y renunci\u00f3 al t\u00edtulo de Guardi\u00e1n de Escocia. El cual recay\u00f3 de forma colegiada en dos arist\u00f3cratas enfrentados: Robert Bruce y John Comyn. Las desavenencias entre ellos aconsejaron el nombramiento por parte del estamento aristocr\u00e1tico y del clero de un tercer Guardi\u00e1n para intentar evitar enfrentamientos. Pero no hubo manera. Finalmente dimitieron los dos que se disputaban el poder. En 1301, despu\u00e9s de m\u00e1s nombramientos y renuncias, John Soul accedi\u00f3 al cargo. Ese mismo a\u00f1o Eduardo de Inglaterra volvi\u00f3 a enviar un ej\u00e9rcito a combatir a los d\u00edscolos, como hac\u00eda cada verano. A los pocos meses sin embargo, en enero de 1302, se acord\u00f3 una tregua entre los contendientes. A partir de entonces se iniciaron unos a\u00f1os de relativa paz, durante los cuales la mayor\u00eda de nobles acabaron apoyando a Soul, de manera que se consolid\u00f3 como la opci\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida para llevar la corona en el futuro.<\/p>\n<p>Pero Bruce quer\u00eda ser el monarca. Como fuera. Claro que antes de intentar ganar la partida Soul deb\u00eda neutralizar a su viejo rival, John Comyn, que ten\u00eda mucho m\u00e1s predicamento como jefe militar que \u00e9l entre el resto de nobles. Ning\u00fan problema: le cit\u00f3 a una reuni\u00f3n el 10 de febrero de 1306 para dirimir civilizadamente las diferencias. El lugar era una iglesia, un recinto sagrado donde no se pod\u00edan usar armas. Pero Bruce no deb\u00eda ser muy creyente o no hac\u00eda mucho caso a tales normas. Cuando Comyn entr\u00f3, le atac\u00f3 y lo dej\u00f3 por muerto en medio de un charco de sangre. Huy\u00f3 a caballo y al cabo de pocas horas le informaron que el otro no estaba muerto. Orden\u00f3 a dos de sus hombres que regresaran y lo remataran. As\u00ed lo hicieron. El esc\u00e1ndalo entre la aristocracia y la iglesia escocesa fue may\u00fasculo. Bruce fue excomulgado. Tal como estaban las cosas, o se convert\u00eda en proscrito o se hac\u00eda coronar rey a la brava.<\/p>\n<p>Opt\u00f3, claro est\u00e1, por la segunda opci\u00f3n. Los escasos arist\u00f3cratas que le apoyaban le hicieron monarca de Escocia, en Perth, el 27 de marzo. A pesar del t\u00edtulo, en realidad no era rey de casi nada. Porque no todo el mundo lo reconoc\u00eda, porque no gobernaba sobre ning\u00fan territorio en concreto y porque la guerra contra el ingl\u00e9s se reavivaba y las pocas fuerzas que le eran fieles no hac\u00edan m\u00e1s que perder batallas y retirarse cada vez m\u00e1s al norte. En enero de 1307, casi ya sin seguidores, se refugi\u00f3 en la isla de Rathlin. Parec\u00eda mera cuesti\u00f3n de tiempo que su cabeza siguiera el camino de la de Wallace.<\/p>\n<p>En la campa\u00f1a militar del verano siguiente -entonces las guerras se hac\u00edan durante el buen tiempo- las tropas inglesas vencieron nuevamente a los rebeldes. Robert fue capturado, su hermano ejecutado y todo indicaba que \u00e9l tambi\u00e9n subir\u00eda al pat\u00edbulo pronto. Pero el 7 de julio la suerte se le cambi\u00f3 de repente. Eduardo I de Inglaterra muri\u00f3 y su hijo, Eduardo II, al verse coronado, decidi\u00f3 ordenar la retirada de las tropas de Escocia. Se ve que era hombre m\u00e1s de paz que de guerra. El resultado fue que Bruce pas\u00f3 de verse acompa\u00f1ando a su hermano y Wallace en el cielo de los guerreros escoceses a ser libre. Y agradeciendo la amabilidad eduardiana, reinici\u00f3 las hostilidades contra los ingleses. Durante dos a\u00f1os batall\u00f3 contra fuerzas menores, consiguiendo victorias modestas que, sin embargo, le supusieron el reconocimiento progresivo del resto del estamento aristocr\u00e1tico. Vi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s fuerte pol\u00edticamente, en 1309 convoc\u00f3 el primer Parlamento del pa\u00eds, en Saint Andrews. Impl\u00edcitamente era el reconocimiento de su corona. Ya no ten\u00eda ning\u00fan posible contrincante. Pero todav\u00eda no ten\u00eda todo el poder. Lo alcanz\u00f3, sin embargo, pronto: en primavera de 1310, cuando la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica -que la hab\u00eda excomulgado cuatro a\u00f1os antes- no s\u00f3lo le recibi\u00f3 nuevamente como fiel sino que lo reconoci\u00f3 formalmente como rey.<\/p>\n<p>Al ver Robert I consolidado, las fuerzas inglesas intensificaron las hostilidades. En 1310 entr\u00f3 un nuevo ej\u00e9rcito en el pa\u00eds, que empuj\u00f3 a los rebeldes hacia las tierras m\u00e1s al norte. Donde Robert se reforz\u00f3 y reorganiz\u00f3. En 1313 inici\u00f3 la contraofensiva, y atac\u00f3 con \u00e9xito un castillo del invasor tras otro, con el resultado de que las tropas inglesas fueron retrocediendo hacia el sur.<\/p>\n<p>A principios de 1314 Eduardo, preocupado por las victorias enemigas, orden\u00f3 formar un nuevo ej\u00e9rcito que fuera m\u00e1s poderoso que cualquiera de los anteriores con la intenci\u00f3n de aplastar a Bruce en el verano siguiente: se reclutaron m\u00e1s de 20.000 tropas de infanter\u00eda -incluidos los temidos arqueros de Gales-, a los que se a\u00f1adieron unos 3.000 efectivos de la poderosa caballer\u00eda pesada. El escoc\u00e9s no pod\u00eda hacer frente con garant\u00edas a la embestida que le ven\u00eda del sur. Apenas ten\u00eda 7.000 hombres, la inmensa mayor\u00eda de los cuales de a pie. Eso s\u00ed, hab\u00eda copiado la t\u00e1ctica anticaballeria de Wallace: organiz\u00f3 un contingente de hombres armados con largas picas. Y a la vez consigui\u00f3 el apoyo de unos centenares -no consta el n\u00famero- de efectivos de templarios a caballo. Unos y otros fueron decisivos.<\/p>\n<p>Los dos ej\u00e9rcitos se acercaron a Bannockburn, un pueblo al sur de la ciudad de Stirling, donde intentaron conversaciones de paz que fracasaron. Entonces, el d\u00eda 23 de junio, el rey ingl\u00e9s, que no deb\u00eda haber aprendido de su padre nada sobre el arte de la guerra, orden\u00f3 un ataque frontal de m\u00e1s de 700 caballeros contra la infanter\u00eda escocesa, la cual present\u00f3 unas s\u00f3lidas primeras l\u00edneas de picadores que destriparon caballos y mataron cientos de caballeros.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el monarca invasor insisti\u00f3 con la misma t\u00e1ctica. Una equivocaci\u00f3n agravada por la orden de que fuera toda la caballer\u00eda la que cargara. Nuevamente se estrell\u00f3 contra el muro de picas. La carnicer\u00eda de caballos y jinetes fue enorme, y el p\u00e1nico se apoder\u00f3 de los montados, que intentaban huir a pie de la infanter\u00eda escocesa que les persegu\u00eda y mataba a placer. En una acci\u00f3n desesperada, Eduardo orden\u00f3 la entrada en acci\u00f3n de los arqueros de Gales. La gran efectividad de este cuerpo se basaba en el hecho de que no fuera atacado y tuviera tiempo de lanzar varias lluvias de flechas. Pero ya no exist\u00eda caballer\u00eda para defenderlos. Por detr\u00e1s de las colinas aparecieron los cientos de templarios y el resto de los jinetes escoceses. Al ver lo que se les ven\u00eda encima, los arqueros comenzaron a correr. In\u00fatilmente. Las pesadas espadas ca\u00edan una y otra vez y abr\u00edan cabezas, seccionaban extremidades, cortaban cuerpos, y empapaban de rojo la hierba.<\/p>\n<p>El rey ingl\u00e9s, sin entender a\u00fan c\u00f3mo hab\u00eda sido derrotado, abandon\u00f3 precipitadamente el combate, cabalgando en direcci\u00f3n a Dunbar, donde embarc\u00f3 hacia Inglaterra. Atr\u00e1s dejaba aproximadamente la mitad de sus hombres muertos. En el bando contrario, no pasaron de las 4.000 bajas, contando los heridos<\/p>\n<p>La derrota tuvo una clara consecuencia pol\u00edtica. El reconocimiento de la independencia de Escocia, la cual fue una realidad hasta que en el siglo XVII fue robada nuevamente por los ingleses.<\/p>\n<p>Ahora, setecientos a\u00f1os despu\u00e9s de Bannockburn, las armas han dejado paso a las papeletas de voto y Escocia enfila hacia otro hito hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>EL TEMPS<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escocia y Catalu\u00f1a. Dos pa\u00edses muy diferentes. 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