{"id":30711,"date":"2014-06-30T07:50:57","date_gmt":"2014-06-30T05:50:57","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-guerra-que-no-hubo-que-hacer\/"},"modified":"2014-06-30T07:50:57","modified_gmt":"2014-06-30T05:50:57","slug":"la-guerra-que-no-hubo-que-hacer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-guerra-que-no-hubo-que-hacer\/","title":{"rendered":"La guerra que no hubo que hacer"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>EN la ma\u00f1ana del c\u00e1lido domingo 28 de junio de 1914, hoy hace cien a\u00f1os, festividad de San Vito, patrono y protector de los ortodoxos de Serbia, que coincid\u00eda con el aniversario de la derrota nacional de aquellos a manos de los otomanos en la batalla de Kosovo (1389), el archiduque Francisco Fernando y su esposa Sof\u00eda, pareja heredera del Imperio austroh\u00fangaro, descendieron de su tren en la estaci\u00f3n de Sarajevo y ocuparon sus asientos en un coche descapotable. El archiduque, magn\u00edfico con su uniforme de general de la caballer\u00eda austriaca. La duquesa, toda de blanco salvo una faja roja. Siete conspiradores, serbo-bosnios, contrarios a la visita que interpretaban como el s\u00edmbolo de la ocupaci\u00f3n del pa\u00eds, estaban en sus puestos atentos a la procesi\u00f3n de coches que avanzaba por el muelle junto al r\u00edo que atraviesa el coraz\u00f3n de la ciudad. Uno de ellos arroj\u00f3 una bomba, el conductor la vio venir y aceler\u00f3, impactando el artefacto en el coche que le segu\u00eda y causando varios heridos. La comitiva, siguiendo su programa, avanz\u00f3 hasta el ayuntamiento, donde el alcalde, tartamudeando, ley\u00f3 un discurso de bienvenida y el archiduque sac\u00f3 sus notas para responderle. Los papeles estaban empapados con la sangre de un miembro de su equipo. Acabado el breve acto, se decidi\u00f3 llevar a los heridos al hospital. Los coches volv\u00edan sobre sus rodadas por el muelle. El que iba en cabeza, con el jefe de la seguridad del archiduque, se equivoc\u00f3 de calle. El ch\u00f3fer del archiduque fren\u00f3 a la orden del gobernador: \u201c\u00a1Alto, no es por ah\u00ed!\u201d. En ese preciso momento, Gavrilo Princip, el m\u00e1s enclenque de los conspiradores y el m\u00e1s fan\u00e1tico, que hab\u00eda estado aguardando, se subi\u00f3 al estribo del coche y dispar\u00f3 a quemarropa contra el archiduque y la duquesa. \u00c9sta cay\u00f3 sobre las piernas de su esposo, mientras \u00e9l gritaba: \u201c\u00a1Sof\u00eda, Sof\u00eda, no te mueras! \u00a1Vive por mis hijos!\u201d. Luego, tambi\u00e9n \u00e9l cay\u00f3 inconsciente. La pareja fue trasladada al palacio del gobernador, donde se certific\u00f3 su defunci\u00f3n. Antes, Princip hab\u00eda intentado pegarse un tiro, pero fue apresado por los espectadores.<\/p>\n<p>En realidad, el siglo XIX hab\u00eda durado m\u00e1s de lo debido. Fue un siglo largo, que comenz\u00f3 prematuramente con la revoluci\u00f3n francesa en 1789 y dur\u00f3 precisamente hasta un mes despu\u00e9s del magnicidio de Sarajevo cuando, luego de varios ultim\u00e1tum y de una infructuosa labor de las canciller\u00edas europeas, se inici\u00f3 la I Guerra Mundial. El orden pol\u00edtico hasta entonces existente se puso patas arriba y dej\u00f3 como secuelas nueve millones de combatientes muertos, la desintegraci\u00f3n del imperio austroh\u00fangaro, la revoluci\u00f3n rusa, el nacimiento del fascismo y el huevo de la serpiente del nazismo incub\u00e1ndose en Alemania, dando as\u00ed comienzo al siglo XX pol\u00edtico.<\/p>\n<p>M\u00e1s ir\u00f3nico a\u00fan result\u00f3 que los terroristas serbios asesinaran a una de las pocas personas que pudo haber evitado la guerra, el heredero imperial Francisco Fernando, quien con gran clarividencia hab\u00eda escrito a mediados de febrero de 1913: \u201c\u00a1Sin renunciar a todo deber\u00edamos hacer algo para mantener la paz! Si nos involucramos en una gran guerra con Rusia ser\u00eda una cat\u00e1strofe, Alemania tiene que hab\u00e9rselas con Francia, y Rumania busca pretextos debido a la amenaza b\u00falgara\u2026 Si libramos una guerra especial contra Serbia, r\u00e1pidamente salvaremos el obst\u00e1culo, pero \u00bfy luego qu\u00e9? \u00bfY que conseguir\u00edamos? Primero toda Europa se nos echar\u00eda encima y nos mirar\u00eda como perturbadores de la paz, y Dios nos libre de anexionarnos Serbia\u201d.<\/p>\n<p>Resulta tambi\u00e9n llamativo que los banqueros y los empresarios involucrados en las importaciones y las exportaciones no ve\u00edan con entusiasmo la perspectiva de una gran guerra, que acarrear\u00eda aumento de impuestos, perturbaciones en el comercio, grandes p\u00e9rdidas e incluso la bancarrota. El importante industrial alem\u00e1n Hugo Stinnes afirm\u00f3 que el verdadero poder de Alemania era econ\u00f3mico y no militar: \u201cPermitan tres o cuatro a\u00f1os de desarrollo pac\u00edfico y Alemania ser\u00e1 amo econ\u00f3mico e indiscutible de Europa\u201d. Observen la enorme actualidad de esta apreciaci\u00f3n, Alemania dirigiendo el destino econ\u00f3mico de Europa, y aprovechen de paso para cambiar una idea tan generalizada como err\u00f3nea pues los ingleses han resultado ser mejores guerreros que comerciantes y los alemanes mejores comerciantes que guerreros. En todo caso, la guerra del 14 resulta un ejemplo inc\u00f3modo para la creencia de que cuanto mayor es la relaci\u00f3n econ\u00f3mica entre las naciones, menor es la posibilidad de que entren en conflicto b\u00e9lico.<\/p>\n<p>El pacifismo que parec\u00eda haberse ense\u00f1oreado de la opini\u00f3n p\u00fablica europea durante los a\u00f1os anteriores se derriti\u00f3 en la lava de las emociones patri\u00f3ticas. Incluso Norman Angell, el gran ide\u00f3logo contra la guerra que hab\u00eda escrito en 1911 <em>La gran ilusi\u00f3n <\/em>y posteriormente su <em>Carta abierta a los estudiantes alemanes<\/em>, aut\u00e9nticos best seller de la \u00e9poca, se vio obligado a admitir: \u201cHay algo en la guerra, en su historia y en su parafernalia, que exalta profundamente las emociones y que calienta la sangre en las venas hasta a los m\u00e1s pac\u00edficos, y que apela a no s\u00e9 que instintos remotos, por no mencionar nuestra natural admiraci\u00f3n por el valor, nuestro gusto por la aventura, por el movimiento y por las acciones intensas\u201d.<\/p>\n<p>Desde la otra acera, los militaristas instigaban el enfrentamiento. El estado mayor del ej\u00e9rcito alem\u00e1n, que le hab\u00eda tomado la medida a un kaiser de inteligencia limitada, deseoso de gloria y con un ego descomunal, ven\u00eda preparando el llamado <em>Plan Schlieffen, <\/em>llamado as\u00ed en honor a su autor, el cual establec\u00eda que Alemania deb\u00eda luchar en una guerra de dos frentes, contra Rusia y contra Francia. Otro anticipo de lo que acontecer\u00eda luego en la II Guerra Mundial. Y Helmut von Moltke, jefe del estado mayor alem\u00e1n, advert\u00eda la importancia de que la opini\u00f3n p\u00fablica se convenciera de que era justo y necesario ir a la guerra. \u201cSi la guerra se produce, no puede haber duda de que el peso principal de la responsabilidad recaer\u00e1 sobre Alemania\u2026 No obstante, en las presentes circunstancias, podemos seguir afrontando con confianza hasta las tareas m\u00e1s dif\u00edciles si logramos formular el casus belli de tal modo que la naci\u00f3n se levante en armas de manera unida y entusiasta\u201d.<\/p>\n<p>La suerte estaba echada. Hasta los internacionalistas m\u00e1s organizados adoquinaban el camino que conduc\u00eda a la guerra, que finalmente estall\u00f3 el 28 de julio de 1914<\/p>\n<p>En 1838, Lord Durham hab\u00eda dicho de Canad\u00e1 que se compon\u00eda de dos naciones enfrentadas en el seno de un solo Estado y m\u00e1s de un siglo y medio despu\u00e9s el conflicto entre franceses e ingleses canadienses a\u00fan no ha terminado. Imag\u00ednense, por tanto, el desaf\u00edo del Imperio Austroh\u00fangaro, que reconoc\u00eda hasta 10 idiomas oficiales. Esto no fue tan importante durante siglos, cuando las personas se defin\u00edan por su religi\u00f3n, por su gobernante, o su localidad y no por su nacionalidad; pero en las postrimer\u00edas del siglo XIX el nacionalismo, es decir, la identificaci\u00f3n como miembro de un grupo distintivo por su idioma, su religi\u00f3n, su historia, su cultura o su raza, se hab\u00eda convertido en fuerza de cambio por toda Europa. El impulso del nacionalismo en el Este de Europa fue tal que las clases sociales, que en otros pa\u00edses llegaron a formar partidos socialistas, liberales o conservadores, aqu\u00ed se fragmentaron conforme a las divisiones nacionales, algo muy similar a lo acontecido al final del siglo XX en B\u00e9lgica entre Flandes y Valonia.<\/p>\n<p>El centro del debate en Rusia, su pervivencia como naci\u00f3n, no difiere con el zar, Stalin o Putin. Los tres sostienen que tanto ellos como su r\u00e9gimen eran y son necesarios para mantener a Rusia unida frente a la amenaza enemiga. Consecuencia de ello es la interminable b\u00fasqueda de seguridad llevando sus fronteras siempre un poco m\u00e1s all\u00e1, como hoy ocurre en Crimea y Ucrania. El problema fundamental de Rusia en sus relaciones exteriores es consecuencia de su geograf\u00eda, que no le hab\u00eda dotado de defensas naturales contra los posibles invasores mongoles (t\u00e1rtaros para los rusos), suecos, prusianos, franceses y sobre todo alemanes.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el parlamento alem\u00e1n aprobaba, con el apoyo del Partido Socialdem\u00f3crata (el mayor partido socialista de Europa) su tercera versi\u00f3n del proyecto de Ley de Defensa presentado por el gobierno, que incrementaba los efectivos del ej\u00e9rcito de 117.267 a 661.478 hombres. La suerte estaba echada. Hasta los internacionalistas m\u00e1s organizados adoquinaban el camino que conduc\u00eda a la guerra, que finalmente estall\u00f3 el 28 de julio de 1914.<\/p>\n<p>Winston Churchill no era en modo alguno el \u00fanico que se sinti\u00f3 euf\u00f3rico ante aquel drama. Churchill, por la \u00e9poca Primer Lord del Almirantazgo, equivalente a ministro de la Marina de Guerra, escribi\u00f3 a su esposa: \u201cMi amor. Todo tiende a la cat\u00e1strofe y al derrumbe. Yo me siento curioso, dispuesto y feliz. \u00bfNo es horrible estar hecho de esta madera?\u201d.<\/p>\n<p>Margaret MacMillan, autora de <em>1914, De la paz a la guerra <\/em>(Editorial Turner Noema), libro cuya lectura recomiendo y del que he hecho uso para escribir este art\u00edculo, sostiene que la Gran Guerra no tuvo una \u00fanica causa, sino que fue provocada por una combinaci\u00f3n de factores y, en \u00faltima instancia, de decisiones humanas. Y que la carrera armamentista sirvi\u00f3 para elevar el nivel de las tensiones en Europa y presion\u00f3 a los l\u00edderes para que apretaran el gatillo antes que el enemigo. MacMillan resume las dos causas que llevaron a la guerra: \u201cPrimero, la falta de imaginaci\u00f3n para ver cu\u00e1n destructivo ser\u00eda un conflicto semejante; y segundo, la falta de valor para enfrentarse a quienes dec\u00edan que no quedaba otra opci\u00f3n que ir a la guerra. Siempre hay otras opciones\u201d.<\/p>\n<p>Tras el final de aquella contienda, el kaiser Guillermo, derrocado y exiliado en Holanda, tom\u00f3 nota del ascenso de Hitler con sentimientos encontrados: le parec\u00eda vulgar y plebeyo, pero estaba de acuerdo con su visi\u00f3n de devolver la grandeza a Alemania por la fuerza militar. Sin embargo, advirti\u00f3: \u201cEso acabar\u00e1 con \u00e9l, como acab\u00f3 conmigo\u201d. Muri\u00f3 tres semanas antes de que Hitler invadiera Rusia. El mismo catastr\u00f3fico error, la guerra en dos frentes, que llev\u00f3 a la derrota a su Imperio en 1918.<\/p>\n<p>Pero lo trastornador no fue la aparici\u00f3n de Hitler en el escenario de la historia, sino la rapidez con que la sociedad alemana cambi\u00f3 de aspecto: hombres cultos y civiles se transformaron en can\u00edbales, los frenos de la civilizaci\u00f3n se revelaron fr\u00e1giles y cedieron al primer encontronazo y se embarcaron en una Segunda Guerra Mundial que, esa s\u00ed, fue la guerra que no pod\u00edamos perder. De siempre he mantenido que \u201c\u00a1Muerte al fascismo!\u201d es un eslogan que no necesita correcci\u00f3n. Y tiene plena vigencia.<\/p>\n<p>Deia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN la ma\u00f1ana del c\u00e1lido domingo 28 de junio de 1914, hoy hace cien a\u00f1os, festividad de San Vito, patrono y protector de los ortodoxos de Serbia, que coincid\u00eda con el aniversario de la derrota nacional de aquellos a manos de los otomanos en la batalla de Kosovo (1389), el archiduque Francisco Fernando y su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-30711","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La guerra que no hubo que hacer - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-guerra-que-no-hubo-que-hacer\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La guerra que no hubo que hacer - 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