{"id":30709,"date":"2014-06-30T07:48:53","date_gmt":"2014-06-30T05:48:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/"},"modified":"2014-06-30T07:48:53","modified_gmt":"2014-06-30T05:48:53","slug":"prometeo-y-los-buitres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/prometeo-y-los-buitres\/","title":{"rendered":"Prometeo y los buitres"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Prometeo es el dios amigo de los hombres. Todo indica que entre \u00e9stos y los dioses su elecci\u00f3n es clara: opta por los hombres. Toda esta cuesti\u00f3n (que surge de las entra\u00f1as de la mitolog\u00eda griega) gener\u00f3 una literatura altisonante en beneficio de este dios inexplicable. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de querer tanto a los hombres cuando debiera saber (y lo sabe) que el lado de los dioses es el m\u00e1s ventajoso, porque tienen m\u00e1s poder, porque siempre ganan, aun cuando se les robe el fuego, heroica actitud que siempre ser\u00e1 temporaria? Este dios tit\u00e1n fue alabado por todo el humanismo occidental. Les rob\u00f3 el fuego a los dioses y se lo dio a los hombres. Percy Shelley escribi\u00f3 Prometeo encadenado y su admirable mujer, Mary Shelley, escribi\u00f3 Frankenstein, el moderno Prometeo, profundizando definitivamente en la cuesti\u00f3n. El doctor Victor Frankenstein crea el hombre, suplanta la tarea divina y asume la rebeld\u00eda de Prometeo. El doctor Frankenstein es el moderno Prometeo porque desafi\u00f3 a Dios en el mism\u00edsimo terreno de la creaci\u00f3n. Hizo un Monstruo, d\u00e1ndole la raz\u00f3n a Goya y los posmodernos que agotaron esa frase: el sue\u00f1o de la raz\u00f3n engendra monstruos. Y el sue\u00f1o de las estructuras no engendra nada. Termina fascinado con el Poder, que es el nombre que Zeus tiene para Foucault.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 Prometeo, hoy? Porque hemos sido encadenados a una roca y los buitres devoran nuestro h\u00edgado, tal como el castigo que Zeus \u2013siempre triunfante\u2013 impuso a Prometeo por su acto de insumisi\u00f3n. Ah\u00ed lo tenemos, sometido, encadenado, quejoso. Algunos dioses se le acercan y le entregan ciertas verdades de la vida y del poder: \u201cTodo es arduo, menos ser rey de dioses. Que excepto Zeus, nadie en el mundo es libre\u201d (Esquilo, Prometeo encadenado, 50, C\u00e1tedra, p. 91, 2008). Prometeo es encadenado a una roca. Sus quejas casi superan a las de Mart\u00edn Fierro en la Ida. \u201c\u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1 el final de mis desdichas?\u201d (Ibid., 100, p. 94). Sabe la causa de ellas: \u201cMi exceso de amor a los mortales\u201d (Ibid., 121, p. 94). Prometeo es un dios izquierdista. Ve sometidos a los mortales por los dioses. Ve a los dioses jugar y divertirse escarneci\u00e9ndolos. Este espect\u00e1culo es com\u00fan en los poemas hom\u00e9ricos. Nadie como el gran Homero, sobre todo en la Il\u00edada, expres\u00f3 la frivolidad de los dioses para divertirse l\u00fadicamente con las peque\u00f1as pasiones humanas. Desde este punto de vista, tambi\u00e9n el relato que hace Homero de la Guerra de Troya es de izquierda. No por su posici\u00f3n frente a esa guerra, sino por la impiedad, la cruda lucidez con que retrata a esos dioses caprichosos, arbitrarios, que juegan con los humanos para solaz de sus d\u00edas infinitos, ya que no morir lleva al aburrimiento antes que a la eternidad. Para sobrepasarla entretenidos, los dioses hom\u00e9ricos son crueles con los hombres y utilizan sus vidas como fichas de un ajedrez jocoso o un mero domin\u00f3. Prometeo se juega la vida por los hombres. Roba el fuego de los dioses y se los entrega. Acaso aqu\u00ed haya \u2013sin duda\u2013 una prefiguraci\u00f3n de la modernidad. Acaso con Descartes los hombres recuperan el fuego de Prometeo.<\/p>\n<p>Esta rebeld\u00eda debe ser castigada. Prometeo presiente que algo se acerca hacia \u00e9l y que es temible, mortal y perseverar\u00e1 en su dolor haci\u00e9ndolo morir y nacer cada d\u00eda para torturarlo otra vez. \u201c\u00a1Ay, ay! \u00bfQu\u00e9 es el murmullo alado que percibo junto a m\u00ed?\u201d (Ibid, 125, p 94). Pronto lo sabr\u00e1s, soberbio traidor a los dioses, torpe amigo de los hombres, dios que has puesto el fuego en las manos equivocadas.<\/p>\n<p>El Coro le advierte: \u201cTu lenguaje es osado en demas\u00eda\u201d (Ibid., 180, p. 96). La advertencia pretende (aunque tarde e infructuosamente) advertirle a Prometeo que con Zeus no se juega. Prometeo empieza a comprender las reglas que rigen el mundo: \u201cS\u00e9 que es duro (Zeus) y tiene la justicia en sus manos\u201d (Ibid., 186, p. 96). Ha dado en el punto axial de todo orden: la justicia tiene que ser patrimonio, propiedad y hasta arbitrio del poder. De los Zeus han sido y ser\u00e1n a lo largo de la historia humana, de la cual Prometeo es s\u00f3lo una muestra dolorosa y recurrente. Su castigo lo es: su castigo es recurrente, ya que el \u00e1guila que devorar\u00e1 su h\u00edgado por las noches, lo encontrar\u00e1 crecido en la siguiente para devorarlo una y otra vez gozar con el dolor de Prometeo. Qu\u00e9 castigo tan terrible aquel que no cesa, no tiene esperanza alguna, pues cada noche crece para continuar ma\u00f1ana. Otro dios (Oc\u00e9ano) le acerca algunas verdades tard\u00edas: \u201cCalma, empero, tus iras y el lenguaje\/ altanero que brota de tus labios\u201d (Ibid., 325, p. 102). \u00bfO no sabe alguien tan sabio como Prometeo que toda lengua temeraria es castigada? No, desconoci\u00f3 estas verdades por un instante y en \u00e9l traicion\u00f3 a los dioses, al eterno Zeus. Quien, seg\u00fan nadie desconoce, gobierna ahora toda la tierra. Se lo dice el Coro: \u201cAhora la tierra toda\/ gime en tono lamentable\u201d (Ibid., 405, p. 104).<\/p>\n<p>La doncella Io, amada por Zeus y castigada por su celot\u00edpica esposa Hera, atraviesa los mares, uno de los cuales llevar\u00e1 su nombre, el I\u00f3nico, y arriba al C\u00e1ucaso para dialogar con el dios encadenado. Le hace una pregunta que angustia a muchos, pues el poder de Zeus pareciera inexpugnable y eterno. Pregunta: \u201c\u00bfEs posible que Zeus caiga alg\u00fan d\u00eda?\u201d (Ibid., 760, p. 115). El di\u00e1logo es importante, apunta a los horizontes lejanos de la historia que traman los hombres y los dioses. Te gustar\u00eda verlo caer, dice Prometeo. Claro que s\u00ed, responde Io, si soy meramente su juguete. \u00bfQui\u00e9n habr\u00e1 de arrebatarle el real cetro? El mismo, responde Prometeo. Y a\u00f1ade: Por sus vanas decisiones. En suma: se abre una esperanza. Si los hombres y los dioses que se ponen de su lado se ven inermes ante Zeus, no deber\u00e1n perder la esperanza, ya que todo dios descontrolado muere v\u00edctima de su propio descontrol, de sus vanas decisiones.<\/p>\n<p>Se le acerca Hermes y le hace saber los horrores que le esperan. Que se rinda, le pide. Que deje su altaner\u00eda. \u201cQue el buen consejo es mejor que la terca obstinaci\u00f3n\u201d (Ibid., 1035, p. 123). Que la soberbia no es grata a los ojos del poder. Que seguir\u00e1 atado a esa roca del C\u00e1ucaso y Zeus enviar\u00e1 un \u00e1guila de cabeza blanca para devorarle el h\u00edgado. La mitolog\u00eda romana elige la figura del buitre y no la del \u00e1guila de cabeza blanca, propia de la griega. Ambas, sin embargo, son casi id\u00e9nticas. Son aves de rapi\u00f1a, con grandes garras y se alimentan de carro\u00f1a, de sangre muerta. \u201cPrometeo (&#8230;) hab\u00eda modelado una estatua de hombre y le hab\u00eda comunicado las vida y el movimiento arrebatando una part\u00edcula de fuego al carro del Sol. J\u00fapiter (el Zeus de los romanos), \u201cindignado por este latrocinio, orden\u00f3 a Mercurio que atara al audaz culpable sobre el monte C\u00e1ucaso y que all\u00ed fuese devorado por un buitre\u201d (J. Humbert, Mitolog\u00eda Griega y Romana, Ed. GG, M\u00e9xico, 1981, p. 19-20).<\/p>\n<p>As\u00ed es la historia y as\u00ed se sigue escribiendo. Zeus pareciera invencible, y lo ha sido durante largo tiempo. Tiene de su lado a la Justicia. Tiene de su lado al castigo. Condena al sufrimiento a quienes lo ofenden oponi\u00e9ndose a sus dict\u00e1menes, siempre injustos con los hombres. Su ave de rapi\u00f1a predilecta es el \u00e1guila de cabeza blanca. Benjamin Franklin (uno de los Padres Fundadores de EE.UU.) se opuso a que su pa\u00eds adoptara este animal rapaz y carro\u00f1ero como su s\u00edmbolo patrio. Teddy Roosevelt habr\u00eda preferido al oso, al oso de los bosques, temible pero digno. Sin embargo, persever\u00f3 el \u00e1guila de cabeza blanca. Semejante al buitre. Por sus garras, por su vivir de la carne ajena, por su revoleo entre los muertos o los que espera que mueran, por amor a la carro\u00f1a y a la rapacidad. Prometeo, en el abismo de su dolor, siendo devorado su h\u00edgado por ese buitre que ma\u00f1ana vendr\u00e1 otra vez, habla de Zeus con su lengua temeraria, nada cautelosa, y dice: \u201cHaga lo que haga, no podr\u00e1 aniquilarme\u201d (Ibid., 1053, p. 124). Qu\u00e9 moderno es Esquilo. Qu\u00e9 prometeico. Cu\u00e1nto sabe del pathos de los hombres, de sus dolores y sus derrotas y sus nuevos ataques, siempre incesantes, contra los Zeus de la historia, aun cuando tantas veces el triunfo de Prometeo haya terminado por ser otro rostro del temible Zeus. No importa. Los buitres siempre atacan. Siempre quieren que Prometeo, el dios del fuego, el amigo de los hombres, siga encadenado. Pero tan eterno y fuerte como este deseo (el de los buitres, el de las aves que se alimentan de muerte, de carne muerta) es el de los hombres por librar a Prometeo de sus cadenas.<\/p>\n<p>PAGINA 12<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prometeo es el dios amigo de los hombres. Todo indica que entre \u00e9stos y los dioses su elecci\u00f3n es clara: opta por los hombres. Toda esta cuesti\u00f3n (que surge de las entra\u00f1as de la mitolog\u00eda griega) gener\u00f3 una literatura altisonante en beneficio de este dios inexplicable. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de querer tanto a los hombres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[84],"tags":[],"class_list":["post-30709","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-bitxia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Prometeo y los buitres - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Prometeo y los buitres - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Prometeo es el dios amigo de los hombres. Todo indica que entre \u00e9stos y los dioses su elecci\u00f3n es clara: opta por los hombres. Toda esta cuesti\u00f3n (que surge de las entra\u00f1as de la mitolog\u00eda griega) gener\u00f3 una literatura altisonante en beneficio de este dios inexplicable. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de querer tanto a los hombres [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2014-06-30T05:48:53+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jos\u00e9 Pablo Feinmann\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"8 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Prometeo y los buitres\",\"datePublished\":\"2014-06-30T05:48:53+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/\"},\"wordCount\":1520,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Bitxia\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/\",\"name\":\"Prometeo y los buitres - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2014-06-30T05:48:53+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/prometeo-y-los-buitres\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Prometeo y los buitres\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Prometeo y los buitres - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Prometeo y los buitres - Nabarralde","og_description":"Prometeo es el dios amigo de los hombres. Todo indica que entre \u00e9stos y los dioses su elecci\u00f3n es clara: opta por los hombres. Toda esta cuesti\u00f3n (que surge de las entra\u00f1as de la mitolog\u00eda griega) gener\u00f3 una literatura altisonante en beneficio de este dios inexplicable. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de querer tanto a los hombres [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2014-06-30T05:48:53+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Jos\u00e9 Pablo Feinmann","Tiempo de lectura":"8 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Prometeo y los buitres","datePublished":"2014-06-30T05:48:53+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/"},"wordCount":1520,"commentCount":0,"articleSection":["Bitxia"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/","name":"Prometeo y los buitres - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2014-06-30T05:48:53+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/prometeo-y-los-buitres\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Prometeo y los buitres"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30709"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30709\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}