{"id":30247,"date":"2014-04-09T07:57:25","date_gmt":"2014-04-09T05:57:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-historia-sin-fin\/"},"modified":"2014-04-09T07:57:25","modified_gmt":"2014-04-09T05:57:25","slug":"la-historia-sin-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-historia-sin-fin\/","title":{"rendered":"La historia sin fin"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Europa parece revivir un mal sue\u00f1o, ante el conflicto del lejano Este provocado por la situaci\u00f3n que se vive en Ukrania, en una fecha de tan alto significado como es el centenario de la primera de las guerras que llev\u00f3 al abismo a este territorio. Un espacio del mundo que hab\u00eda llegado a creerse due\u00f1o de la Tierra, a pesar de la rivalidad generada entre los Estados-Naci\u00f3n que lo integraban, decididos a imponer la hegemon\u00eda a sus cong\u00e9neres; al margen de toda consideraci\u00f3n de que esta rivalidad pudiese provocar a la larga su declive, en beneficio de los territorios extraeuropeos a los que pretend\u00edan imponer su dominaci\u00f3n. En nuestro tiempo parece dif\u00edcil que el conflicto generado a prop\u00f3sito de Crimea pueda derivar en un enfrentamiento generalizado. Los estados europeos se encuentran lejos de representar el potencial hegem\u00f3nico de un siglo atr\u00e1s; ni tan siquiera los mismos U.S.A. alcanzan tal grado, mientras en la percepci\u00f3n de los dirigentes y \u00e9lites de las partes interesadas en el conflicto no se advierte una situaci\u00f3n l\u00edmite para los intereses nacionales en juego, como sucedi\u00f3 en 1914. No es una situaci\u00f3n de <em>ahora, o nunca&#8230; Ahora o estamos perdidos&#8230;<\/em>, como la vivieron las generaciones que nos precedieron.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n geoestrat\u00e9gica de hoy en d\u00eda difiere profundamente de las circunstancias dominantes de cien a\u00f1os atr\u00e1s. Los europeos deber\u00edamos entender que no se encuentran en juego nuestros intereses vitales. De hecho el predominio que persigue el mundo occidental en la actualidad frente a un\u00a0 posible polo de poder situado al este de Europa, intermedio con los asi\u00e1ticos, no representa un objetivo tan de primer orden, para un mundo que est\u00e1 muy lejos de tener la capacidad\u00a0 de imponer la hegemon\u00eda a escala mundial. El conflicto presente nos permite remitirnos a \u00e9pocas muy pret\u00e9ritas, remontables a los siglos XVIII y XIX de la vieja Europa. La raz\u00f3n del enfrentamiento es resultado de la presi\u00f3n ejercida por los prepotentes Estados europeos sobre lo que ha sido el polo de poder ruso; dirigido por iniciativa de los zares Romanov, particularmente Pedro I y Catalina II la grande, tras conseguir la adhesi\u00f3n a Europa del mundo eslavo oriental. Esta Rusia no se limit\u00f3 a imponer su hegemon\u00eda en los territorios del este, sino que lleg\u00f3 a mostrarse como la gran superpotencia de Europa tras el fracaso de Napole\u00f3n. No fue capaz de consolidar tal status, cuando la revoluci\u00f3n industrial configur\u00f3 como grandes potencias a la Alemania unificada de Bismark, y en cierta medida, a Francia; las dos en la estela de Inglaterra.<\/p>\n<p>El declive de estos envejecidos imperios mediado el siglo XX convirti\u00f3 a la U.R.S.S. en la gran superpotencia mundial rival de U.S.A. Se cre\u00eda en un enfrentamiento de modelo socio-econ\u00f3mico y de Estado liderado por ambas, pero, en el fondo lat\u00edan las viejas aspiraciones imperialistas de unos y otros. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda llegar a pensar que un centro de poder -el sovi\u00e9tico-, que alcanzaba el centro de Alemania, pudiera quedar relegado a un punto similar al que presentaba a principios del siglo XVIII? El aspecto de mayor alcance que tuvo lugar en el momento en que se hundi\u00f3 el sistema sovi\u00e9tico, 1991, no fue tanto el fracaso de un modelo social y pol\u00edtico -socialismo-, cuanto la misma destrucci\u00f3n de un imperio -Rusia- que ven\u00eda dominando sin rival el este del continente eurasi\u00e1tico con anterioridad a las revoluciones pol\u00edtica e industrial contempor\u00e1neas; en un tiempo tan lejano del nuestro como los \u00faltimos decenios del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Lo cierto es que los eslavos del este -rusos, ucranianos y rusos blancos- han localizado hist\u00f3ricamente sus tierras en latitudes m\u00e1s norte\u00f1as que Crimea, en situaci\u00f3n alejada del mar Negro. A decir verdad, es problem\u00e1tico concluir nada respecto al car\u00e1cter de la poblaci\u00f3n de esta \u00e1rea\u00a0 que no adquirir\u00e1 el aspecto de su actual poblaci\u00f3n sino a trav\u00e9s de los largos siglos medievales. En esta larga \u00e9poca el margen norte del mar Negro y el espacio aleda\u00f1o es el espacio de pueblos conformados por poblaciones turcomanas -\u00e1varos, kh\u00e1zaros, petchenegos&#8230;-, que generar\u00e1n Estados de escaso desarrollo. Este espacio quedar\u00e1 posteriormente bajo la influencia de la <em>Sublime Puerta <\/em>de los otomanos, hasta que el expansionismo ruso se hizo con \u00e9l. Nuestro territorio experiment\u00f3 la colonizaci\u00f3n eslava que hoy se presenta como el rasgo de identidad m\u00e1s acabado del mismo. Es obligado recordar que el control de estas tierras ven\u00eda representando para la Rusia zarista un objetivo fundamental en la configuraci\u00f3n del imperio. La Rusia hist\u00f3rica era un espacio continental, limitado como potencia. La consecuci\u00f3n de una salida al mar acapar\u00f3 los principales esfuerzos de los Romanov. Sobre el papel lo consiguieron, pero resulta parad\u00f3jico que un Estado que dispone de la longitud de costas de mayores dimensiones a nivel mundial, tenga sus principales bases navales en zonas marinas cerradas -Mar Negro y B\u00e1ltico- con los consiguientes inconvenientes estrat\u00e9gicos que trae esta circunstancia. De hecho el proyecto de los zares se dirig\u00eda al control de Constantinopla y suplantaci\u00f3n del Imperio turco, <em>el gran enfermo. <\/em>No parece dif\u00edcil entender que la cercana destrucci\u00f3n de la U.R.S.S. en realidad ha sido la del gran imperio tan trabajosamente construido por los zares y sus colaboradores, a partir del siglo XVIII.<\/p>\n<p>En definitiva, da la impresi\u00f3n de que hemos regresado a una \u00e9poca en que los intereses europeos han quedado restringidos a Europa y el conflicto en que nos encontramos no tiene dimensiones de lucha hegem\u00f3nica, como pod\u00eda suceder treinta a\u00f1os antes. No de otra manera deber\u00eda ser considerado un contencioso -por el momento sin nivel de conflicto- caracterizado por la disputa entre, de una parte, europeos y, de otra, rusos, de acuerdo a los antiguos esquemas de un periodo que recuerda a los siglos XVIII y XIX. Es la disputa de los viejos centros de poder anteriores a la expansi\u00f3n imperialista de los imperios europeos, que pudo tener lugar gracias al potencial que les otorg\u00f3 la revoluci\u00f3n industrial. Las perspectivas actuales de dominaci\u00f3n para estas instancias de poder quedan limitadas a regiones europeas y\u00a0 muestran la degradaci\u00f3n de su potencial a escala mundial. No deja de llamar la atenci\u00f3n la esperanza abrigada hasta tiempos recientes en esta parte de la Tierra de mantenerse a la cabeza en la gestaci\u00f3n y administraci\u00f3n del orden internacional. Las aspiraciones de los viejos imperios parecen constre\u00f1idas cada vez en mayor medida al \u00e1mbito territorial de las coordenadas en que se sit\u00faan. Cuando se constata las dificultades que se presentan a los implicados en el contencioso de Ukrania -a nivel mundial un escenario secundario-, es obligado concluir que ya es un hecho la consolidaci\u00f3n de nuevos polos impulsores de despliegue econ\u00f3mico y dominaci\u00f3n en el conjunto de la Tierra. La realidad de las grandes potencias China e Indost\u00e1n y la cohorte de Estados asi\u00e1ticos de sus entornos rebelan su potencial econ\u00f3mico y militar, impensable para los europeos de dos generaciones atr\u00e1s que siempre los hab\u00edan contemplado sometidos. Todo lo que antecede, a la espera de lo que pueda suceder en Am\u00e9rica al sur de R\u00edo Grande.<\/p>\n<p>La contundencia de estas evidencias deber\u00edan estimular unas reflexiones muy diferentes a las que se tienden a realizar por los analistas mayoritarios que responden a los intereses del sistema. No parece que la posici\u00f3n de los europeos frente a los rusos responda a la defensa de derechos democr\u00e1ticos de la poblaci\u00f3n de Crimea, cuanto al apoyo a una opci\u00f3n favorecedora de los mismos intereses europeos, en un territorio en el que la poblaci\u00f3n que tiene mejores derechos, la khazaka, ha sido vapuleada por todos. La raz\u00f3n del conflicto parece mejor situada en la disputa entre rusos y europeos; los primeros con el objetivo de reconstituir en parte el polo de poder tradicional ruso, desmantelado en 1992 y los segundos intentando consolidar la penetraci\u00f3n en un espacio del que fueron apartados durante tan largo tiempo; todo hay que decirlo, con el apoyo decidido de los U.S.A.; por el momento con la esperanza de mantener el dominio sobre el conjunto de la Tierra. En la actualidad no existe ning\u00fan contencioso que tenga su origen en el dominio de un modelo socio-econ\u00f3mico como pareci\u00f3 suceder en el pasado reciente en torno al enfrentamiento de capitalismo contra socialismo. Todos los planteamientos de poder actualmente existentes se basan en la separaci\u00f3n del trabajo y del capital como factores de producci\u00f3n. Las diferencias denominadas sociales son principalmente de grado y los sistemas denominados pol\u00edticos son un reflejo del grado de dominio del capital sobre el trabajo. Puede cuestionarse, en consecuencia, la oposici\u00f3n radical entre un denominado sistema democr\u00e1tico de otro autoritario o dictatorial. Es indudablemente cierto que coinciden la mayor libertad de acci\u00f3n individual con los modelos sociales y econ\u00f3micos m\u00e1s completos y satisfactorios. De hecho la restricci\u00f3n que se viene operando en los pa\u00edses avanzados en materia de satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales -Estado de bienestar- van acompa\u00f1adas de las restricciones en el campo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Frente a la valoraci\u00f3n que se hizo en el mundo occidental, a ra\u00edz del hundimiento del bloque sovi\u00e9tico en el decenio 1990-2000, que pretend\u00eda representaba el triunfo del modelo de libertad en lo econ\u00f3mico y democracia en lo pol\u00edtico, parece que el mundo actual se articula en un sistema de organizaci\u00f3n con polos de poder m\u00faltiples, localizados estos en diversas regiones a nivel mundial. En cada \u00e1rea se estructura una determinada oposici\u00f3n entre los sectores dirigentes y con mejores condiciones materiales frente a las masas productoras en peores condiciones. En cualquier caso el conjunto de estas \u00e1reas act\u00faan bajo una doble perspectiva; una que mira hacia el interior por la distribuci\u00f3n de los recursos entre los grupos que la integran, y otra que mira a su entorno y al conjunto del mundo, ante la necesidad de garantizar los recursos propios y, en la medida de lo posible, asegurarse los de otras \u00e1reas. Se advierte una modificaci\u00f3n profunda en el equilibrio de poder y zonas de influencia en este terreno, de los que constituye el hecho m\u00e1s destacado la disminuci\u00f3n relativa de la fuerza de imposici\u00f3n del denominado mundo occidental, en tanto tiene lugar la consolidaci\u00f3n de los emergentes.<\/p>\n<p>En definitiva es el fracaso de quienes de manera prepotente pretendieron que no hab\u00eda otro camino que el sistema occidental, configurado a partir de las revoluciones modernas. El enaltecimiento de los valores de tal sistema que trasciende en las teor\u00edas sobre el fin de la historia y la lucha de civilizaciones, parece responder a la imprescindible reafirmaci\u00f3n de un mundo -Occidente- que se siente d\u00e9bil y desplazado; mundo que pretende reducir el rechazo de su modelo por parte de los extraoccidentales a una tentativa sin sentido, mediante la negaci\u00f3n de cualquiera otra alternativa -el fin de la historia- y calificando de irracional y fuera de lugar -lucha de civilizaciones- la rivalidad que encuentra en quienes ejerci\u00f3 su dominio en otras \u00e9pocas hist\u00f3ricas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Europa parece revivir un mal sue\u00f1o, ante el conflicto del lejano Este provocado por la situaci\u00f3n que se vive en Ukrania, en una fecha de tan alto significado como es el centenario de la primera de las guerras que llev\u00f3 al abismo a este territorio. 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