{"id":30209,"date":"2014-04-01T08:37:14","date_gmt":"2014-04-01T06:37:14","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/reflexiones-metodologicas-y-politicas-sobre-el-capital-en-el-siglo-xxi-y-el-concepto-de-capital\/"},"modified":"2014-04-01T08:37:14","modified_gmt":"2014-04-01T06:37:14","slug":"reflexiones-metodologicas-y-politicas-sobre-el-capital-en-el-siglo-xxi-y-el-concepto-de-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/reflexiones-metodologicas-y-politicas-sobre-el-capital-en-el-siglo-xxi-y-el-concepto-de-capital\/","title":{"rendered":"Reflexiones metodol\u00f3gicas y pol\u00edticas sobre \u201cEl capital en el siglo XXI\u201d y el concepto de \u201ccapital\u201d"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>El economista franc\u00e9s Thomas Piketty acaba de publicar un voluminoso libro, Capital in the Twenty-First Century [El capital en el siglo XXI] (Belknap Press, Harvard, 2014, 671 p\u00e1ginas), que ha atra\u00eddo inmediatamente la atenci\u00f3n del mundo acad\u00e9mico y hasta del Financial Times. El libro es resultado de una gran investigaci\u00f3n emp\u00edrica fundada en la elaboraci\u00f3n de inmensas bases de datos. Es tambi\u00e9n una cr\u00edtica inclemente de la irrelevancia y necedad de la ciencia social acad\u00e9mica que ha llegado a imperar en las \u00faltimas d\u00e9cadas (no s\u00f3lo en la teor\u00eda econ\u00f3mica). Y aspira a ser, asimismo, una cr\u00edtica pol\u00edtica radical del catastr\u00f3fico e insostenible capitalismo de nuestro tiempo. El texto que reproducimos a continuaci\u00f3n es una rese\u00f1a cr\u00edtica escrita por James Galbraith, autor \u00e9l mismo de la que acaso sea la mejor investigaci\u00f3n te\u00f3rica y emp\u00edrica de la relaci\u00f3n entre financiarizaci\u00f3n, inestabilidad y desigualdad en el capitalismo de nuestro tiempo (\u201cInequality and Instability\u201d). La interesante \u2013e inclemente\u2014 cr\u00edtica de Galbraith a Piketty es te\u00f3rica (el concepto de \u201ccapital\u201d de Piketty ser\u00eda incauta e inadvertidamente neocl\u00e1sico), es metodol\u00f3gica (su m\u00e9trica ser\u00eda incongruente), es emp\u00edrica (sus ingentes bases de datos \u2013salidas b\u00e1sicamente de los registros fiscales\u2014 no ser\u00edan las mejores fuentes para lo que se propone) y es pol\u00edtica (la forma concebida por Piketty para poner fin a la cat\u00e1strofe neoliberal y \u201csalvar al capitalismo de s\u00ed mismo\u201d ser\u00eda t\u00e9cnicamente ingenua, y por lo mismo, pol\u00edticamente ut\u00f3pica). Se trata, en cualquier caso, de una gran discusi\u00f3n, cient\u00edfica y pol\u00edticamente hablando.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el \u201ccapital\u201d? Para Karl Marx era una categor\u00eda social, pol\u00edtica y jur\u00eddica: los medios de control de los medios de producci\u00f3n por parte de la clase dominante. El capital pod\u00eda ser dinero, pod\u00eda ser m\u00e1quina; pod\u00eda ser fijo y pod\u00eda ser variable. Pero la esencia del capital no era ni f\u00edsica ni financiera. Era el poder que el capital daba a los capitalistas, a saber: la autoridad para tomar decisiones y sacar excedente del trabajador.<\/p>\n<p>A comienzos del pasado siglo, la teor\u00eda econ\u00f3mica neocl\u00e1sica sofoc\u00f3 ese an\u00e1lisis social y pol\u00edtico, substituy\u00e9ndolo por uno de tipo mec\u00e1nico. El capital fue recategorizado como un elemento f\u00edsico que se hallaba a la par con el trabajo en la producci\u00f3n del producto. Esta noci\u00f3n de capital facilit\u00f3 la expresi\u00f3n matem\u00e1tica de la \u201cfunci\u00f3n de producci\u00f3n\u201d, de modo que salarios y beneficios quedaban vinculados a los \u201cproductos marginales\u201d respectivos de cada factor. La nueva visi\u00f3n elevaba as\u00ed el uso de las m\u00e1quinas por encima del papel de sus propietarios, y legitimaba el beneficio como la remuneraci\u00f3n justa de una contribuci\u00f3n indispensable.<\/p>\n<p>Las matem\u00e1ticas simb\u00f3licas traen consigo la cuantificaci\u00f3n. Por ejemplo, si uno quiere sostener que una econom\u00eda usa m\u00e1s capital (en relaci\u00f3n con el trabajo) que otra, tiene que haber alguna unidad com\u00fan para cada factor. Para el trabajo, podr\u00eda ser una hora de tiempo de trabajo. \u00bfY para el capital? Una vez se deja atr\u00e1s el \u201cmodelo del grano\u201d, en el que el capital (la semilla) y el producto (la harina) son la misma cosa, hay que hacer conmensurables todas las diversas piezas de equipo e inventario que constituyen el \u201cstock de capital\u201d existente. \u00bfY c\u00f3mo?<\/p>\n<p>Aunque Thomas Piketty, un profesor de la Escuela de Econom\u00eda de Par\u00eds, ha escrito un voluminoso libro intitulado El capital en el siglo XXI, rechaza expl\u00edcitamente (y un tanto c\u00e1usticamente) este punto de vista. En cierto sentido, es un esc\u00e9ptico respecto de la actual teor\u00eda econ\u00f3mica acad\u00e9mica dominante, pero no por ello deja de ver (en principio) el capital como una aglomeraci\u00f3n de objetos f\u00edsicos, al modo de la teor\u00eda econ\u00f3mica neocl\u00e1sica. As\u00ed pues, est\u00e1 obligado a enfrentarse a la cuesti\u00f3n de la contabilizaci\u00f3n m\u00e9trica del capital como magnitud.<\/p>\n<p>Lo hace en dos partes. En la primera, amalgama el equipo de capital con todas las formas de riqueza monetariamente valorada, incluidas tierras y edificios, y ya se use la riqueza productiva o improductivamente. S\u00f3lo excluye lo que los economistas neocl\u00e1sicos llaman \u201ccapital humano\u201d, presumiblemente porque no puede comprarse ni venderse. Luego estima el valor de mercado de esa riqueza. Su medida del capital no es f\u00edsica, sino financiera.<\/p>\n<p>Me temo que eso es fuente de terribles confusiones. Buena parte del an\u00e1lisis de Piketty gira en torno a lo que \u00e9l define como la tasa de capital respecto del ingreso nacional: la raz\u00f3n capital\/ingreso. Deber\u00eda resultar obvio que esa raz\u00f3n depende en muy buena medida del flujo de valor de mercado. Y Piketty lo concede de grado. Por ejemplo, al describir el desplome de la raz\u00f3n capital\/ingreso en Francia, Gran Breta\u00f1a y Alemania luego de 1910, s\u00f3lo se refiere en parte a la destrucci\u00f3n f\u00edsica de equipo de capital. Casi no hubo destrucci\u00f3n f\u00edsica en Gran Breta\u00f1a durante la I Guerra Mundial, y la que hubo en Francia fue intencionadamente exagerada por los informes del momento, como mostr\u00f3 Keynes en 1919. Muy poca hubo en Alemania, que se mantuvo intacta hasta el final de la guerra.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 entonces? Las alteraciones y movimientos registrados en la tasa de Piketty se debieron en su mayor parte a los ingresos dimanantes de la movilizaci\u00f3n del tiempo de guerra, muy altos en relaci\u00f3n con una capitalizaci\u00f3n de mercado cuyas ganancias se redujeron y aun cayeron durante la guerra y la inmediata posguerra. M\u00e1s tarde, cuando los valores de los activos colapsaron en la Gran Depresi\u00f3n, lo principal no fue la desintegraci\u00f3n del capital f\u00edsico, sino la evaporaci\u00f3n de su valor de mercado. Durante la II Guerra Mundial la destrucci\u00f3n jug\u00f3 un papel mucho m\u00e1s importante. El problema es que, aunque los cambios f\u00edsicos y los cambios de los precios son cosas obviamente diferentes, Piketty los trata como si fueran distintos aspectos de una misma cosa.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la desigualdad no es un proceso natural<\/p>\n<p>Piketty busca mostrar que, en relaci\u00f3n con el ingreso corriente, el valor de mercado de los activos de capital ha crecido dr\u00e1sticamente desde los 70. En el mundo angloamericano, seg\u00fan sus c\u00e1lculos, esa raz\u00f3n creci\u00f3 desde un 250-300 por ciento entonces al 500-600 por ciento de nuestros d\u00edas. En cierto sentido, el \u201ccapital\u201d se ha convertido en un factor de la vida econ\u00f3mica m\u00e1s importante, m\u00e1s dominante, mucho m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>Piketty atribuye ese incremento a la ralentizaci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico en relaci\u00f3n con los rendimientos del capital, conforme a una f\u00f3rmula bautizada por \u00e9l como \u201cley fundamental\u201d. Algebraicamente, se expresa como r &gt; c, siendo r los rendimientos del capital y c el crecimiento del ingreso. Tambi\u00e9n aqu\u00ed parece estar hablando de vol\u00famenes f\u00edsicos de capital, a\u00f1o tras a\u00f1o aumentados por los beneficios y el ahorro.<\/p>\n<p>Pero lo que mide no son vol\u00famenes f\u00edsicos, y su f\u00f3rmula no explica demasiado bien las pautas observadas en los distintos pa\u00edses. Por ejemplo: su raz\u00f3n capital\/ingresos llega a la c\u00faspide en Jap\u00f3n en 1990 \u2013hace casi un cuarto de siglo, al comienzo del largo estancamiento japon\u00e9s\u2014, y en los EEUU, en 2008. Mientras que en Canad\u00e1, que no tuvo desplome financiero, todav\u00eda sigue creciendo. Una mente simple dir\u00eda que lo que cambia es el valor de mercado y no la cantidad f\u00edsica, y que el valor de mercado est\u00e1 impulsado por la financiarizaci\u00f3n y exagerado por las burbujas, subiendo all\u00ed donde \u00e9stas se autorizan y cayendo cuando pinchan.<\/p>\n<p>Piketty se propone armar una teor\u00eda relevante para el crecimiento que utilice capital f\u00edsico como insumo. Y sin embargo, desarrolla una m\u00e9trica emp\u00edrica que no guarda relaci\u00f3n con el capital f\u00edsico productivo y cuyo valor en d\u00f3lares depende, en parte, de los rendimientos del capital. \u00bfDe d\u00f3nde viene la tasa de rendimientos del capital? Piketty no nos lo dice. Se limita a afirmar que los rendimientos del capital promediaban un cierto valor, un 5% de la tierra en el siglo XIX digamos, y que en el siglo XX promedian un valor m\u00e1s alto.<\/p>\n<p>La teor\u00eda econ\u00f3mica neocl\u00e1sica b\u00e1sica sostiene que la tasa de rendimientos del capital depende de su productividad (marginal). En tal caso, tenemos que pensar en t\u00e9rminos de capital f\u00edsico. Y esa parece ser tambi\u00e9n la idea de Piketty. Pero el empe\u00f1o en construir una teor\u00eda del capital f\u00edsico con una tasa de rendimiento tecnol\u00f3gico fracas\u00f3 hace mucho tiempo bajo el fuego devastador de la artiller\u00eda procedente de Cambridge (Inglaterra) en los 50 y los 60, y se\u00f1aladamente de Joan Robinson, Piero Sraffa y Luigi Pasinetti.<\/p>\n<p>Piketty apenas dedica tres p\u00e1ginas a las controversias Cambridge-Cambridge, pero son p\u00e1ginas muy reveladoras porque resultan terriblemente confusionarias. Escribe:<\/p>\n<p>\u201cLa disputa prosigui\u00f3 entre los economistas radicados sobre todo en Cambridge, Massachussets (entre ellos [Robert] Solow y [Paul] Samuelson) y los economistas radicados en Cambridge, Inglaterra\u2026, quienes (no sin cierta confusi\u00f3n a veces) vieron en el modelo de Solow la pretensi\u00f3n de que el crecimiento anda siempre perfectamente equilibrado, lo que era como negar la importancia atribuida por Keynes a las fluctuaciones a corto plazo. No fue hasta bien entrados los 70 que el llamado modelo de crecimiento neocl\u00e1sico de Solow termin\u00f3 imponi\u00e9ndose.\u201d<\/p>\n<p>Pero los argumentos de los cr\u00edticos no versaban sobre Keynes, ni sobre fluctuaciones. Versaban precisamente sobre el concepto de capital f\u00edsico y sobre la imposibilidad de derivar el beneficio de una funci\u00f3n de producci\u00f3n. De forma desesperadamente sumaria se pueden resumir del modo que sigue. Primero: no se pueden agregar los valores de los objetos de capital para obtener una cantidad com\u00fan sin disponer previamente de una tasa de inter\u00e9s, la cual \u2013por ser previa\u2014 debe venir del mundo financiero, no del mundo f\u00edsico. Segundo: si la tasa real de inter\u00e9s es una variable financiera que var\u00eda por razones financieras, la interpretaci\u00f3n f\u00edsica de un stock de capital valorado en d\u00f3lares carece de todo significado. Y en tercer lugar, una objeci\u00f3n m\u00e1s sutil: en la medida en que la tasa de inter\u00e9s cae, no hay tendencia sistem\u00e1tica alguna a la adopci\u00f3n de una tecnolog\u00eda m\u00e1s \u201cintensiva en capital\u201d como, en cambio, supone el modelo neocl\u00e1sico.<\/p>\n<p>En una palabra: la cr\u00edtica de Cambridge priv\u00f3 de todo sentido a la pretensi\u00f3n de que los pa\u00edses llegan a ser m\u00e1s ricos por la v\u00eda de usar \u201cm\u00e1s\u201d capital. El caso es que los pa\u00edses m\u00e1s ricos a menudo usan menos capital aparente; registran una mayor participaci\u00f3n de los servicios en su producto total y del trabajo en sus exportaciones (la \u201cparadoja de Leontief\u201d). Lo cierto es que esos pa\u00edses llegaron a ser m\u00e1s ricos \u2013como argument\u00f3 Pasinetti luego\u2014 por la v\u00eda del aprendizaje, de la mejora t\u00e9cnica, de la instalaci\u00f3n de infraestructuras, de la extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n y \u2013como yo mismo he arg\u00fcido\u2014 gracias a una regulaci\u00f3n administrativa exhaustiva y profunda y a la generalizaci\u00f3n de las redes de seguridad social. Nada de eso guarda la menor relaci\u00f3n con el concepto de capital f\u00edsico de Solow, y menos todav\u00eda con una m\u00e9trica de la capitalizaci\u00f3n de la riqueza en los mercados financieros.<\/p>\n<p>No hay raz\u00f3n para pensar que la capitalizaci\u00f3n financiera guarda estrecha relaci\u00f3n con el desarrollo econ\u00f3mico. Al grueso de los pa\u00edses asi\u00e1ticos, incluidos Corea, Jap\u00f3n y China, les fue muy bien durante d\u00e9cadas sin financiarizaci\u00f3n; y lo mismo puede decirse de la Europa continental de la posguerra y aun de los EEUU antes de 1970.<\/p>\n<p>Y el modelo de Solow no \u201ctermin\u00f3 imponi\u00e9ndose\u201d. En 1966 el propio Samuelson tuvo que reconocer que Cambridge [Inglaterra] hab\u00eda ganado el debate.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El n\u00facleo emp\u00edrico del libro de Piketty se centra en la distribuci\u00f3n de los datos de ingreso obtenidos de los registros fiscales de un pu\u00f1ado de pa\u00edses ricos (sobre todo, Francia y Gran Breta\u00f1a, pero tambi\u00e9n los EEUU, Canad\u00e1, Alemania, Jap\u00f3n, Suecia y algunos otros). La ventaja de ese procedimiento sobre otras aproximaciones a la distribuci\u00f3n es que permite una mirada amplia, al tiempo que presta una detallada e ins\u00f3lita atenci\u00f3n a los ingresos de los grupos de elite.<\/p>\n<p>Piketty muestra que a mediados del siglo XX la participaci\u00f3n en el ingreso de los grupos en la c\u00faspide de esos pa\u00edses cay\u00f3: gracias, sobre todo, a los efectos directos e indirectos de la II Guerra Mundial. Entre esos efectos estaban el alza salarial, la sindicalizaci\u00f3n, los impuestos progresivos al ingreso y las nacionalizaciones y expropiaciones en Gran Breta\u00f1a y en Francia. La participaci\u00f3n en el ingreso nacional de los grupos en la c\u00faspide se mantuvo baja durante tres d\u00e9cadas. Empez\u00f3 a crecer a partir de los 80, dr\u00e1stica y aceleradamente en los EEUU y en Gran Breta\u00f1a y m\u00e1s moderadamente en Europa y Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de la riqueza parece haber llegado a su cima hacia 1910, fue cayendo hasta 1970 y luego empez\u00f3 a crecer de nuevo. Si las estimaciones de Piketty andan en lo cierto, la participaci\u00f3n en la riqueza nacional del grupo en la c\u00faspide en Francia y en los EEUU se halla ahora mismo todav\u00eda por debajo de los niveles de la Belle Epoque, mientras que la participaci\u00f3n en el ingreso nacional del grupo en la c\u00faspide en los EEUU ha regresado a los niveles de la Era de la Codicia. Piketty cree tambi\u00e9n que los Estados Unidos son un caso extremo: que su desigualdad de ingresos hoy supera a la registrada en algunos pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, como India, China e Indonesia.<\/p>\n<p>\u00bfHasta que punto son originales y fiables estas medidas? Al comienzo del libro, Piketty se declara el \u00fanico economista vivo a la altura de Simon Kuznets, el gran estudioso de las desigualdades de mediados del siglo XX. Escribe:<\/p>\n<p>\u201cDesgraciadamente, nadie ha proseguido sistem\u00e1ticamente el trabajo de Kuznets, sin duda, en parte, porque el estudio hist\u00f3rico y estad\u00edstico de los registros fiscales cae en una especie de tierra acad\u00e9mica de nadie: demasiado hist\u00f3rica para los economistas y demasiado econ\u00f3mica para los historiadores. Una verdadera l\u00e1stima, porque la din\u00e1mica de la desigualdad de ingresos s\u00f3lo puede estudiarse con una perspectiva de largo plazo que s\u00f3lo se gana sirvi\u00e9ndonos de los registros fiscales.\u201d<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n es falsa. Los registros fiscales no son la \u00fanica fuente disponible de buenos datos sobre las desigualdades. En una investigaci\u00f3n desarrollada durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, quien esto escribe se ha servido de registros salariales y de remuneraciones para medir la evoluci\u00f3n a largo lazo de las desigualdades. En un trabajo de 1999, Thomas Ferguson y yo rastreamos estas medidas hasta los EEUU de 1920: y descubrimos la misma pauta, aproximadamente, que Pikertty ha encontrado ahora.<\/p>\n<p>Es bueno ver confirmados nuestros resultados, porque eso viene a subrayar algo muy importante. La evoluci\u00f3n de la desigualdad no es un proceso natural. La ingente igualizaci\u00f3n registrada en los EEUU entre 1941 y 1945 se debi\u00f3 a la movilizaci\u00f3n llevada a cabo bajo estrictos controles de precios acompa\u00f1ados de tipos impositivos confiscatorios para las rentas altas. El objetivo era doblar la producci\u00f3n sin crear millonarios enriquecidos por la guerra. Y al rev\u00e9s, el objetivo de la econom\u00eda de la oferta luego de 1980 fue (principalmente) enriquecer a los ricos. En ambos casos, la pol\u00edtica logr\u00f3 ampliamente los efectos que buscaba.<\/p>\n<p>Bajo el presidente Reagan, los cambios en la legislaci\u00f3n fiscal estimularon el incremento de las remuneraciones de los ejecutivos empresariales, el uso de opciones de acciones y \u2013por v\u00eda rodeada\u2014 la desmembraci\u00f3n de las nuevas empresas tecnol\u00f3gicas en empresas separadamente capitalizadas (como Intel, Apple, Oracle, Microsoft, etc.). Ahora los ingresos en la c\u00faspide no son ya remuneraciones fijas, sino que est\u00e1n estrechamente vinculadas al mercado de valores. Eso es simplemente resultado de la concentraci\u00f3n de propiedad, del flujo de precios de activos y del uso de fondos de capital para la remuneraci\u00f3n de los ejecutivos. Durante el auge de las tecnol\u00f3gicas, la correspondencia entre los cambios registrados en la desigualdad de ingresos y los registrados en el [\u00edndice] NASDAQ era exacta, como Travis Hale y yo hemos mostrado en un art\u00edculo que acaba de aparecer en la World Economic Review. [1]<\/p>\n<p>El lector no especializado no se sorprender\u00e1. Los acad\u00e9micos, empero, tienen que lidiar con el trabajo convencional dominante de (entre otros) Claudia Goldin y Lawrence Katz, quienes sostienen que la pauta de los cambios registrados en la desigualdad de ingresos en Norteam\u00e9rica es el resultado de una \u201ccarrera competitiva entre la educaci\u00f3n y la tecnolog\u00eda\u201d en materia de salarios, con ventaja de la primera, al comienzo, y de la segunda, despu\u00e9s. (Cuando va en cabeza la educaci\u00f3n, la desigualdad, supuestamente, bajar\u00eda, y a la inversa.) Piketty rinde pleites\u00eda a esa pretensi\u00f3n, pero no a\u00f1ade prueba emp\u00edrica alguna, y sus hechos la contradicen. La realidad es que las estructuras salariales cambian mucho menos que los ingresos basados en los beneficios, y el grueso de la desigualdad creciente viene de un incremento del flujo de ingresos de beneficios que van a parar a los muy ricos.<\/p>\n<p>Una comparaci\u00f3n global ofrece muchos materiales emp\u00edricos, y (hasta donde yo s\u00e9) ninguno viene en apoyo de la tesis de Piketty, seg\u00fan la cual el ingreso en los EEUU de hoy es m\u00e1s desigual que en los grandes pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. Branko Milanovic ha mostrado que las mayores desigualdades se registran en Sud\u00e1frica y en Brasil. Investigaciones recientes del Luxembourg Income Study (LIS) sit\u00faan la desigualdad de ingresos de la India muy por encima de la de los EEUU. Mis propias estimaciones sit\u00faan la desigualdad en los EEUU por debajo del promedio de los pa\u00edses que no forman parte de la OCDE, y coinciden con las del LIS sobre la India.<\/p>\n<p>Una explicaci\u00f3n probable de las discrepancias es que los datos de los registros fiscales s\u00f3lo son comparables en la medida en que lo permitan las definiciones jur\u00eddicas del ingreso fiscalizable, y s\u00f3lo pueden ser precisos en la medida en que los sistemas fiscales sean efectivos. Ambos factores resultan problem\u00e1ticos en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo: los datos del registro fiscal no reflejan el grado de desigualdades que otras medidas s\u00ed consiguen revelar. (Y nada puede aprenderse de los jerifatos petroleros, en los que los ingresos est\u00e1n libres de impuestos.) Al rev\u00e9s, los buenos sistemas fiscales reflejan la desigualdad. En los EEUU, la IRS [la agencia de investigaci\u00f3n de la Hacienda norteamericana] es temida y respetada, y a punto tal, que hasta el grueso de los ricos declara el grueso de sus ingresos. Los registros fiscales son \u00fatiles, pero es un error tratarlos como si fueran documentos sagrados.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Para resumir lo dicho hasta aqu\u00ed: el libro de Thomas Piketty sobre el capital ni versa sobre el capital en el sentido de Marx, ni versa sobre el capital f\u00edsico que sirve de factor de producci\u00f3n en el modelo neocl\u00e1sico del crecimiento econ\u00f3mico. Es fundamentalmente un libro sobre la valoraci\u00f3n que se da a los activos tangibles y financieros, la evoluci\u00f3n temporal de la distribuci\u00f3n de esos activos y la riqueza heredada intergeneracionalmente.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 es interesante eso? Adam Smith lo dej\u00f3 dicho con una sola sentencia: \u201cLa riqueza, como dice el se\u00f1or Hobbes, es poder\u201d. La valoraci\u00f3n de las finanzas privadas mide el poder, incluido el poder pol\u00edtico, aun cuando sus tenedores no desempe\u00f1en ning\u00fan papel econ\u00f3mico. Los tradicionales terratenientes absentistas y los hermanos Koch ahora tienen un poder de este tipo. Piketty lo llama \u201ccapitalismo patrimonial\u201d: es decir, no la cosa real.<\/p>\n<p>El viejo sistema fiscal con elevados tipos marginales fue eficaz en su d\u00eda. \u00bfFuncionar\u00eda hoy regresar a \u00e9l? \u00a1Ah! No funcionar\u00eda.<\/p>\n<p>Gracias a la Revoluci\u00f3n Francesa el registro de la riqueza y de la propiedad ha sido bueno durante mucho tiempo en la patria de Piketty. Eso permite a Piketty mostrar hasta qu\u00e9 punto los simples determinantes de la concentraci\u00f3n de riqueza son la tasa de rendimiento de los activos y las tasas de crecimiento econ\u00f3mico y demogr\u00e1fico. Si la tasa de rendimiento supera a la tasa de crecimiento, entonces los ricos y los viejos ganan en relaci\u00f3n con todos los dem\u00e1s. Entretanto, las herencias dependen de la capacidad de acumulaci\u00f3n de los mayores \u2013tanto mayor, cuanto m\u00e1s tiempo vivan\u2014 y de su tasa de mortalidad. Esas dos fuerzas arrojan un flujo de herencia que Piketty estima representa cerca de un 15% del ingreso anual en la Francia de nuestros d\u00edas: asombrosamente alto trat\u00e1ndose de un factor que no recibe la menor atenci\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n y en los textos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para Francia, Alemania y Gran Breta\u00f1a, el \u201cflujo de herencia\u201d no ha dejado de crecer desde 1980 \u2013desde niveles irrelevantes hasta niveles substanciales\u2014 a causa de una tasa de rendimiento m\u00e1s elevada de los activos financieros y de una tasa de mortalidad ligeramente creciente entre las personas mayores. Parece probable que la tendencia contin\u00fae, aun cuando queda abierta la pregunta sobre los efectos de la crisis financiera sobre las valoraciones. Piketty muestra tambi\u00e9n \u2013en la peque\u00f1a medida en que los datos lo permiten\u2014 que la participaci\u00f3n en la riqueza global de un \u00ednfimo grupo de archimillonarios ha crecido mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente que el ingreso global promedio.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 preocupaciones pol\u00edticas despierta todo esto? Piketty escribe:<\/p>\n<p>\u201cCon independencia de lo justificadas que puedan estar inicialmente las desigualdades de riqueza, las fortunas pueden crecer y perpetuarse m\u00e1s all\u00e1 de todo l\u00edmite razonable y m\u00e1s all\u00e1 de cualquier justificaci\u00f3n razonable en t\u00e9rminos de utilidad social. Los empresarios tienden entonces a convertirse en rentistas, no con el paso de las generaciones, sino en el curso de una sola vida\u2026 Una persona que tiene buenas ideas a los cuarenta, no necesariamente seguir\u00e1 teni\u00e9ndolas a los noventa, ni es seguro que sus hijos las tengan. Sin embargo, la riqueza sigue ah\u00ed.\u201d<\/p>\n<p>Piketty realiza en este paso una distinci\u00f3n que antes hab\u00eda pasado por alto: la distinci\u00f3n entre la riqueza justificada por la \u201cutilidad social\u201d y la otra. Es la vieja distinci\u00f3n entre \u201cbeneficio\u201d y \u201crenta\u201d. Pero Piketty nos ha privado de la posibilidad de usar la palabra \u201ccapital\u201d en este sentido normal para referirnos al factor insumo que arroja un beneficio en el sector \u201cproductivo\u201d y distinguirlo de la fuente de ingresos del \u201crentista\u201d.<\/p>\n<p>En lo que hace a los remedios, Piketty hace un dram\u00e1tico llamamiento a favor de un \u201cimpuesto progresivo global al capital\u201d, entendiendo por tal un impuesto a la riqueza. En efecto, \u00bfqu\u00e9 mejor para una \u00e9poca de desigualdad (y d\u00e9ficits p\u00fablicos) que un gravamen sobre los patrimonios de los ricos, cuando, donde y cualquiera sea la forma en que se descubran? Pero si esa fiscalidad no consigue discriminar entre las fortunas que tienen una \u201cutilidad social\u201d activa y las que carecen de ella \u2013la distinci\u00f3n que Piketty acaba inopinadamente de sugerir\u2014, entonces puede que esos grav\u00e1menes no sean la idea mejor concebida del mundo.<\/p>\n<p>En cualquier caso, como el propio Piketty admite, esa propuesta es \u201cut\u00f3pica\u201d. Para empezar, en un mundo en el que s\u00f3lo un pu\u00f1ado de pa\u00edses son capaces de medir con cierta precisi\u00f3n los ingresos elevados se necesitar\u00eda una base fiscal totalmente nueva, una especie de Libro del Juicio Final que,\u00a0 a escala planetaria, llevara el registro de una medida del patrimonio personal de todos. Eso est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las capacidades hasta de la NSA [la agencia de inteligencia militar estadounidense]. Y si la propuesta es ut\u00f3pica, que es sin\u00f3nimo de f\u00fatil, \u00bfa qu\u00e9 viene avanzarla? \u00bfA qu\u00e9 dedicarle un cap\u00edtulo entero, como no sea para excitar a los incautos?<\/p>\n<p>El resto de posiciones pol\u00edticas de Piketty est\u00e1 contenido en los dos siguientes cap\u00edtulos, a los que el lector no puede menos de llegar un poco fatigado tras haber recorrido ya casi 500 p\u00e1ginas. En esos cap\u00edtulos no se nos presenta ni como radical ni como neoliberal, ni siquiera como un europeo t\u00edpico. A pesar de haber hecho aqu\u00ed y all\u00e1 distintas observaciones sobre el salvajismo de los EEUU, resulta que Thomas Piketty es una variante de dem\u00f3crata social-bienestarista moldeado, y por mucho, por el New Deal norteamericano.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo logr\u00f3 el New Deal tomar al asalto la verdadera fortaleza de privilegios que eran los EEUU de comienzos del siglo XX? Primero, construy\u00f3 un sistema de protecciones sociales previamente inexistentes: la Seguridad Social, el salario m\u00ednimo, la regulaci\u00f3n laboral equitativa, los trabajos de mantenimiento o el empleo p\u00fablico. Y los funcionarios del New Deal regularon los bancos, refinanciaron las hipotecas y sometieron al poder granempresarial. Construyeron riqueza com\u00fanmente compartida como contrapoder de los activos privados.<\/p>\n<p>Otra parte del New Deal \u2013sobre todo en su \u00faltima fase\u2014 fue la fiscalidad. Viendo venir la guerra, Roosevelt impuso altos tipos fiscales marginales progresivos, especialmente a los ingresos procedentes de las rentas (no ganadas) del capital. El efecto fue un est\u00edmulo contrario a la remuneraci\u00f3n de los altos ejecutivos. La gran empresa utiliz\u00f3 sus ingresos no distribuidos, construy\u00f3 f\u00e1bricas y (tras la guerra) rascacielos, y no diluy\u00f3 sus acciones reparti\u00e9ndolas endog\u00e1micamente.<\/p>\n<p>Piketty dedica unas pocas p\u00e1ginas al Estado de Bienestar. Apenas dice algo sobre los bienes p\u00fablicos. Su foco siguen siendo los impuestos. Para los EEUU, urge a un regreso a los tipos marginales m\u00e1ximos del 80% para los ingresos anuales superiores a los 500.000 d\u00f3lares o al mill\u00f3n de d\u00f3lares. Puede que esa sea su idea m\u00e1s popularizable entre los c\u00edrculos liberales de izquierda norteamericanos nost\u00e1lgicos de los a\u00f1os gloriosos. Y para decirlo todo, el viejo sistema de elevados tipos fiscales marginales fue eficaz en su d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfServir\u00edan ahora para devolvernos a aquel mundo? Pues no. En los 60 y 70, esos tipos marginales elevados sobre las grandes rentas estaban llenos de agujeros y resquicios. Los grandes jefes de las grandes empresas pod\u00edan ya compensar sus bajas remuneraciones con enormes ventajas. Esos tipos marginales eran sobre todo odiados por los relativamente pocos que ingresaban grandes sumas dimanantes (en general) del trabajo honrado y se ve\u00edan obligados a pagar por eso: estrellas del deporte, actores cinematogr\u00e1ficos, int\u00e9rpretes, escritores superventas, etc. El punto sensible de la Ley de Reforma Tributaria (Tax Reform Act) de 1986 fue la simplificaci\u00f3n de la fiscalidad por la v\u00eda de imponer tipos menores a una base mucho m\u00e1s amplia del ingreso imponible. Volver a elevar los tipos marginales ahora no producir\u00eda \u2013como el propio Piketty observa con raz\u00f3n\u2014 una nueva generaci\u00f3n de exiliados fiscales. Porque ser\u00eda lo m\u00e1s f\u00e1cil del mundo evadir esos tipos con trucos inaccesibles a los plut\u00f3cratas no globalizados de hace dos generaciones. Cualquiera que est\u00e9 familiarizado con los esquemas internacionales de evasi\u00f3n fiscal \u2013como el \u201cDoble Bocadillo Irland\u00e9s\/Holand\u00e9s\u201d\u2014 encontrar\u00e1 la manera.<\/p>\n<p>Si en el n\u00facleo del problema est\u00e1 una tasa de rendimiento demasiado alta de los activos privados, la mejor soluci\u00f3n pasa por rebajar esa tasa. \u00bfC\u00f3mo? \u00a1Elevemos el salario m\u00ednimo! Eso rebajar\u00e1 los rendimientos del capital fundados en trabajo con salarios bajos. \u00a1Apoyemos a los sindicatos obreros! \u00a1Gravemos fiscalmente los beneficios de las empresas y las rentas personales de capital, incluidos los dividendos! \u00a1Rebajemos los tipos de inter\u00e9s actualmente exigidos a las empresas! Y hag\u00e1moslo creando entidades de pr\u00e9stamo p\u00fablicas y cooperativas en substituci\u00f3n de los megabancos privados zombies de nuestros d\u00edas. Y quien est\u00e9 preocupado por los derechos de monopolio \u2013garantizados por la ley y por los acuerdos comerciales\u2014 otorgados al Big Pharma [la media docena de grandes transnacionales farmac\u00e9uticas que dominan el mercado mundial; T.], al Big Media [la decena de grupos empresariales que dominan los medios de comunicaci\u00f3n en el mundo; T], a los grandes despachos de abogados, a las grandes cl\u00ednicas m\u00e9dicas, etc., siempre est\u00e1 la posibilidad (como nos recuerda con frecuencia Dean Baker) de introducir m\u00e1s competencia.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tenemos los impuestos a los bienes ra\u00edces y a las donaciones: una joya de la Era Progresista. Piketty es favorable a esos impuestos, pero por razones equivocadas. Lo fundamental en la fiscalizaci\u00f3n de los bienes ra\u00edces no es elevar los ingresos p\u00fablicos, ni siquiera ralentizar per se la creaci\u00f3n de fortunas desproporcionadas; esos impuestos no interfieren en la creatividad o en la destrucci\u00f3n creativa. Su prop\u00f3sito clave es bloquear la formaci\u00f3n de dinast\u00edas. Y la gran virtud de ese impuesto, tal como se aplic\u00f3 en los EEUU, es la cultura de filantrop\u00eda conspicua por \u00e9l generada: el reciclaje de la gran riqueza hacia universidades, hospitales, iglesias, teatros, bibliotecas, museos y peque\u00f1as revistas.<\/p>\n<p>Esos son no-beneficios que crean cerca de un 8 por ciento de los puestos de trabajo en los EEUU y cuyos servicios elevan el nivel de vida del conjunto de la poblaci\u00f3n. Ni que decir tiene, el impuesto que alimenta a esa filantrop\u00eda est\u00e1 hoy muy erosionado; la dinast\u00eda es un enorme problema pol\u00edtico. Pero a diferencia del gravamen sobre el capital, el impuesto a los bienes ra\u00edces sigue siendo viable, en principio, porque precisa de la estimaci\u00f3n de la riqueza una sola vez, a la muerte de su tenedor. Se podr\u00eda hacer mucho m\u00e1s si la ley se endureciera y reforzara, con un umbral m\u00e1s elevado, con un tipo alto, sin agujeros ni resquicios y con menos uso de fondos a favor de pol\u00edticas envilecidamente pat\u00f3genas (como las que persiguen precisamente la destrucci\u00f3n de la fiscalizaci\u00f3n de los bienes ra\u00edces).<\/p>\n<p>En suma: El capital en el siglo XXI es un libro de peso, rebosante de buena informaci\u00f3n sobre flujos de ingresos, transferencias de riqueza y distribuci\u00f3n de los recursos financieros en algunos de los pa\u00edses m\u00e1s ricos del mundo. Piketty arguye convincentemente, desde el comienzo, que la buena teor\u00eda econ\u00f3mica tiene que empezar con \u2013o al menos incluir\u2014 un examen meticuloso de los hechos. Pero no consigue proporcionar una gu\u00eda demasiado s\u00f3lida para orientar la pol\u00edtica. Y a pesar de sus grandes ambiciones, su libro no es la obra lograda de alta teor\u00eda que sugieren su t\u00edtulo, su volumen y su recepci\u00f3n (hasta ahora).<\/p>\n<p>NOTA: [1] *The American Wage Structure, 1920\u20131947?,en: Research in Economic History. Vol. 19, 1999, 205\u2013257. Mi libro de 1998 Created Unequal rastre\u00f3 la desigualdad salarial entre 1950 y los 90. Para una actualizaci\u00f3n, cfr. James K. Galbraith y J. Travis Hale: \u201cThe Evolution of Economic Inequality in the United States, 1969\u20132012: Evidence from Data on Inter-industrial Earnings and Inter-regional Incomes\u201d, recientemente publicado en: World Economic Review, 2014, no. 3, 1\u201319:<\/p>\n<p>James K. Galbraith,\u00a0 es profesor de gobierno y relaciones empresariales en la Escuela Lyndon B. Johnson de Asuntos P\u00fablicos de la Universidad de Texas. Presidente de la Association for Evolutionary Economics, su \u00faltimo libro publicado es \u201cInequality and Instability\u201d , una soberbia investigaci\u00f3n emp\u00edrica y te\u00f3rica sobre el capitalismo de nuestros d\u00edas. Est\u00e1 actualmente terminando de escribir un libro intitulado The End of Normal (El final de la normalidad).<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n para www.sinpermiso.info: Antoni Dom\u00e8nech<\/p>\n<p>SinPermiso<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El economista franc\u00e9s Thomas Piketty acaba de publicar un voluminoso libro, Capital in the Twenty-First Century [El capital en el siglo XXI] (Belknap Press, Harvard, 2014, 671 p\u00e1ginas), que ha atra\u00eddo inmediatamente la atenci\u00f3n del mundo acad\u00e9mico y hasta del Financial Times. 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