{"id":30073,"date":"2014-03-05T09:02:31","date_gmt":"2014-03-05T07:02:31","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/de-sexo-burdeles-y-prostitutas\/"},"modified":"2014-03-05T09:02:31","modified_gmt":"2014-03-05T07:02:31","slug":"de-sexo-burdeles-y-prostitutas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/de-sexo-burdeles-y-prostitutas\/","title":{"rendered":"De sexo, burdeles y prostitutas"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>\u00bfDe verdad estamos en el siglo XXI, un siglo invadido por la pornograf\u00eda, donde un tercio del contenido de las p\u00e1ginas de Internet es porno? A juzgar por el \u00e9xito de ventas del libro C\u00e1sate y s\u00e9 sumisa, auspiciado por el arzobispo de Granada, parece m\u00e1s bien que hubi\u00e9ramos retrocedido al siglo XIX. Lo confirmar\u00edan los datos sobre la abstinencia sexual prematrimonial, que se dispara entre los j\u00f3venes cat\u00f3licos, y el movimiento que promueve la renuncia al sexo como forma de vida, que empieza a dejarse o\u00edr. En un libro reciente, El arte de dormir sola, la autora, editora de la revista francesa Elle, califica de liberadora su experiencia de 12 a\u00f1os sin sexo. Y un sondeo de junio de 2004 de IPSOS desvela que el 25% de las mujeres y el 15% de los hombres encuestados no hab\u00eda tenido relaciones sexuales en los \u00faltimos meses y, lo que es m\u00e1s preocupante, al 26% de los varones no le importaba en absoluto. Seg\u00fan una encuesta de 2010 del Ministerio de Salud japon\u00e9s, el 36% de los chicos y el 59% de las chicas entre 16 y 19 a\u00f1os no estaban interesados por el sexo. \u00bfNos encaminamos hacia una sociedad puritana como reacci\u00f3n al hartazgo que produce el exceso de oferta sexual?<\/p>\n<p>Las feministas cantan las bondades del modelo prohibicionista sueco que, supuestamente, ha logrado reducir el n\u00famero de prostitutas entre un 30% y un 50%, y el de clientes entre un 75% y un 80%. Y han crucificado a los 343 intelectuales franceses alzados en armas contra la ley que penaliza a los clientes de la prostituci\u00f3n. Su provocador manifiesto No toques a mi puta ha sido el toque de rebato que ha unido a feministas y republicanos contra esos \u201cdesalmados\u201d que pretenden \u201cdisponer del cuerpo de las putas como si fuera su propiedad\u201d. Pero quienes se oponen a las multas critican, posiblemente con raz\u00f3n, la injerencia del Estado en el \u00e1mbito privado y su intento de moralizar la vida sexual de los ciudadanos. En China, donde la prostituci\u00f3n es ilegal, la \u00faltima y recient\u00edsima gran redada ha clausurado 12 establecimientos de alterne y detenido a 67 prostitutas y clientes. El Gobierno chino no se anda con chiquitas: algunas prostitutas han sido expuestas p\u00fablicamente como objeto de escarnio y otras, recluidas en campos de trabajo.<\/p>\n<p>\u00bfEstamos volviendo a los tiempos de la contrarreforma? Abordemos el tema de la prostituci\u00f3n con algo de perspectiva hist\u00f3rica. Incluso una sociedad tan religiosa como la medieval, donde la salvaci\u00f3n era el objetivo supremo, toler\u00f3 el comercio sexual para evitar males mayores como el adulterio y la violaci\u00f3n. En Espa\u00f1a, durante la Edad Media y la edad moderna, se esgrimieron argumentos pol\u00edticos, teol\u00f3gicos y econ\u00f3micos en favor y en contra de legalizar las manceb\u00edas. En el siglo XIII, los que estaban a favor apelaban a algunos textos de san Agust\u00edn y santo Tom\u00e1s para reclamar tolerancia hacia los burdeles; alud\u00edan a su utilidad p\u00fablica y defend\u00edan el derecho de las prostitutas a cobrar sus servicios.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Mar\u00eda Isabel P\u00e9rez de Colos\u00eda, desde mediados del siglo XIV los concejos o asambleas de vecinos regulaban la prostituci\u00f3n y arrendaban los \u201cmeretricios\u201d a los llamados padres de la manceb\u00eda, quienes controlaban f\u00e9rreamente a las prostitutas. Les exig\u00edan estar solteras, tener buena salud y someterse a peri\u00f3dicas inspecciones sanitarias y de higiene corporal. Eran atendidas por un m\u00e9dico y un sacerdote. A pesar de su sujeci\u00f3n, la mayor\u00eda de estas mujeres prefer\u00eda los prost\u00edbulos a ejercer la prostituci\u00f3n por libre. Las que decid\u00edan abandonar ese tipo de vida eran trasladadas a una casa de penitencia, donde permanec\u00edan recluidas en clausura a la espera de entrar en un convento o lograr la dote necesaria para contraer matrimonio. Los beneficios de los padres de la manceb\u00eda deb\u00edan ser cuantiosos pues, al decir de Colos\u00eda, algunos caballeros de alto rango participaban en el negocio. En el Archivo de Trujillo he podido consultar contratos de tales arrendamientos. En el siglo XVI, con la contrarreforma, la tolerancia se esfum\u00f3 y se orden\u00f3 cerrar los prost\u00edbulos. Como consecuencia, las casas de recogida, cuyo objetivo era \u201climpiar esta Rep\u00fablica de gente tan perniciosa\u201d, proliferaron.<\/p>\n<p>En la Inglaterra del siglo XVII, Mandeville, de cuya F\u00e1bula de las abejas se conmemora este a\u00f1o el tricentenario, recomendaba establecer un sistema de burdeles para erradicar la prostituci\u00f3n sin control y poner freno al infanticidio y los hijos no deseados. Pero fueron los ilustrados radicales del siglo XVIII los que impulsaron una revoluci\u00f3n er\u00f3tica que podr\u00eda compararse a la liberaci\u00f3n sexual de los a\u00f1os sesenta del siglo pasado. En los salones de la alta sociedad parisiense, donde el matrimonio era un asunto de conveniencia y se desplegaban los rituales de galanter\u00eda y seducci\u00f3n que reflejan Las amistades peligrosas, el sexo se libera de ataduras. Una nueva cultura del deseo y del erotismo acab\u00f3 con la estigmatizaci\u00f3n del acto sexual, ridiculiz\u00f3 la castidad por antinatural, reclam\u00f3 el divorcio y acogi\u00f3 la homosexualidad y las relaciones sexuales fuera del matrimonio. El m\u00e1ximo portavoz de esa revoluci\u00f3n er\u00f3tica, Diderot, reclamaba que el deseo sexual fuese reconocido como una de las necesidades vitales del ser humano. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1792, un te\u00f3logo alem\u00e1n, Carl Friedrich Bahrdt, reivindicaba que el derecho a la satisfacci\u00f3n sexual fuese catalogado como un derecho humano, algo que ni siquiera nuestras actuales declaraciones universales contemplan (John Christian Laursen).<\/p>\n<p>Pero el siglo XIX cort\u00f3 de ra\u00edz toda esa voluptuosidad. Fue, con algunas excepciones, un siglo esencialmente oscurantista que impuso la moral patriarcal y burguesa y el culto a la virginidad, y mantuvo a la mujer de clase media convencida de que el sexo ten\u00eda que ver \u00fanicamente con la procreaci\u00f3n. Solo en aras de la necesaria misi\u00f3n de traer hijos al mundo aceptaba con resignaci\u00f3n la mujer de los c\u00edrculos conservadores el uso de su cuerpo. Porque, conforme al pensamiento plat\u00f3nico y medieval todav\u00eda en vigor, el cuerpo simbolizaba el mal, mientras el coraz\u00f3n era la morada de las excelsas cualidades \u201cfemeninas\u201d (emoci\u00f3n, sensibilidad, altruismo y esp\u00edritu de sacrificio). Esta oposici\u00f3n corr\u00eda paralela a la veneraci\u00f3n del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que se propag\u00f3 por entonces en los pa\u00edses cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>El rigor de la \u00e9tica victoriana condujo al incremento de la prostituci\u00f3n, el infanticidio y la doble moral. Por poner un ejemplo, en Viena, el alarmante cuadro de la prostituci\u00f3n est\u00e1 confirmado por las estad\u00edsticas de la polic\u00eda y de las autoridades sanitarias de la \u00e9poca. Seg\u00fan los datos de 1860, m\u00e1s del 50% de la poblaci\u00f3n vienesa de m\u00e1s de veinte a\u00f1os permanec\u00eda soltera. Una gran parte de ese porcentaje eran mujeres que hab\u00edan visto frustrados sus sue\u00f1os de casarse y de tener hijos; pero otra parte eran hombres que recurr\u00edan a prostitutas, a relaciones con menores y al incesto. Las familias pudientes hac\u00edan frente al problema importando a ex\u00f3ticas y sufridas criadas georgianas que aliviaban los apetitos de sus reto\u00f1os en edad fogosa.<\/p>\n<p>Hasta comienzos del siglo XX, con Freud (y Schnitzler) la ciencia no se interes\u00f3 por la sexualidad femenina ni por los problemas que su represi\u00f3n acarreaba, ni la mujer reivindic\u00f3 su cuerpo como fuente de placer. La liberaci\u00f3n del cuerpo femenino abri\u00f3 la caja de los truenos, pues condujo no solo a la libertad sexual sino, m\u00e1s peligrosamente a\u00fan, al cuestionamiento del orden patriarcal, de la esfera de poder reservada al var\u00f3n y de la maternidad, aut\u00e9ntico tab\u00fa de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Hoy, a la vez que la Red ofrece la mayor oferta de sexo y pornograf\u00eda nunca imaginada, se proh\u00edbe parad\u00f3jicamente o se penaliza la prostituci\u00f3n en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, lo que da pie a un comercio del sexo opaco, insano y controlado por las mafias. Ser\u00eda deseable, en aras de la transparencia y la salud p\u00fablica, legalizar la prostituci\u00f3n lo mismo que se hizo en Estados Unidos con el alcohol y deber\u00eda de hacerse con las drogas. En enero pasado, un grupo de prostitutas ibicencas dio el primer paso constituyendo una cooperativa que cotiza a la Seguridad Social. Si a los ciudadanos se les considera suficientemente racionales para poder elegir a sus gobernantes, no veo por qu\u00e9 el Estado debe tratarlos en el terreno \u00edntimo como ni\u00f1os incapaces de saber lo que quieren y necesitados de tutela.<\/p>\n<p>El Pa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfDe verdad estamos en el siglo XXI, un siglo invadido por la pornograf\u00eda, donde un tercio del contenido de las p\u00e1ginas de Internet es porno? A juzgar por el \u00e9xito de ventas del libro C\u00e1sate y s\u00e9 sumisa, auspiciado por el arzobispo de Granada, parece m\u00e1s bien que hubi\u00e9ramos retrocedido al siglo XIX. 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