{"id":30000,"date":"2014-02-19T09:41:24","date_gmt":"2014-02-19T07:41:24","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-transicion-vista-desde-el-pais-vasco-una-interpretacion\/"},"modified":"2014-02-19T09:41:24","modified_gmt":"2014-02-19T07:41:24","slug":"la-transicion-vista-desde-el-pais-vasco-una-interpretacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-transicion-vista-desde-el-pais-vasco-una-interpretacion\/","title":{"rendered":"La Transici\u00f3n vista desde el Pa\u00eds Vasco: Una interpretaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>A Miguel Romero<\/p>\n<p>in memorian<\/p>\n<p>Caben muchas interpretaciones de la Transici\u00f3n. Pretendo aqu\u00ed aportar la m\u00eda desde la reflexi\u00f3n sobre una \u00e9poca que, junto al tardofranquismo, viv\u00ed intensa y comprometidamente1.<\/p>\n<p>\u00cdndice<\/p>\n<p>1. LA TRANSICI\u00d3N Y SUS EFECTOS<\/p>\n<p>1.1. Datar la transici\u00f3n<\/p>\n<p>1.2. Mitos y leyendas sobre la Transici\u00f3n<\/p>\n<p>1.3. Su naturaleza<\/p>\n<p>1.4. Los factores de la Transici\u00f3n<\/p>\n<p>1.5. Consecuencias de una Transici\u00f3n que seguimos pagando<\/p>\n<p>2. \u00bfQU\u00c9 FALL\u00d3 PARA QUE SU\u00c1REZ IMPUSIERA LA REFORMA ?<\/p>\n<p>2.1. \u00bfPudo ser de otra manera?<\/p>\n<p>2.2. Aciertos<\/p>\n<p>2.3. Errores<\/p>\n<p>3. EUSKAL HERRIA FUE, EN BUENA PARTE, DIFERENTE<\/p>\n<p>3.1 La radicalidad vasca<\/p>\n<p>3.2. Manifestaciones de esa diferencia de ciclos<\/p>\n<p>4. PREGUNTAS PROBABLEMENTE PERTINENTES<\/p>\n<p>1. LA TRANSICI\u00d3N Y SUS EFECTOS<\/p>\n<p>Antes que nada hay que datar, definir y apuntar las consecuencias de la Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>1.1. Datar la transici\u00f3n<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo se produjo el inicio de la Transici\u00f3n?<\/p>\n<p>Hay quien la sit\u00faa en 1973 con la voladura de Carrero Blanco puesto que se arruinaba una de las posibilidades de neofraquismo y pasaron a chocar las facciones internas del R\u00e9gimen con proyectos distintos.<\/p>\n<p>Hay quien apunta la fecha del 20-N de 1975 por la muerte f\u00edsica de Franco. Pero lo cierto es que durante un breve tiempo sobrevivi\u00f3 el franquismo con Arias Navarro. A pesar de su alianza con los democristianos fracas\u00f3 por la presi\u00f3n de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica y la erosi\u00f3n desde dentro del bunker \u2013facci\u00f3n ultra y continuista del R\u00e9gimen franquista-. En setiembre de 1975 hubo una declaraci\u00f3n conjunta de la Junta Democr\u00e1tica y la Plataforma Democr\u00e1tica (aun viv\u00eda Franco) pero ese mismo a\u00f1o, en noviembre de 1975 -fracasado Carrillo en su intento de acuerdo con Don Juan para un Gobierno Provisional- es ungido como monarca Juan Carlos.<\/p>\n<p>Y hay quien la ubica en 1976 cuando el Rey nombra a Su\u00e1rez e inicia una estrategia de harakiri de las Cortes que terminar\u00edan por aprobar el proyecto de Ley de Reforma Pol\u00edtica. Una r\u00e1pida Ley, sin la oposici\u00f3n. A partir de ese momento Su\u00e1rez aprobaba un calendario para un refer\u00e9ndum exitoso en diciembre de ese mismo a\u00f1o y para unas elecciones a Cortes seis meses despu\u00e9s, que resultaron ser, a la postre, constituyentes.<\/p>\n<p>En junio de 1977 se dieron unas elecciones semilibres.<\/p>\n<p>\u00bfY el cierre?<\/p>\n<p>Unos lo sit\u00faan en 1981 con el fracaso del golpe de Estado (consolidaci\u00f3n de la democracia pero bajo vigilancia de las Fuerzas Armadas) que asentar\u00e1 definitivamente la democracia, aunque se implanta un a\u00f1o despu\u00e9s la LOAPA (Ley Org\u00e1nica de Armonizaci\u00f3n del Proceso Auton\u00f3mico ) en la l\u00f3gica de una re-centralizaci\u00f3n a la que el propio PSOE dar\u00e1 continuidad.<\/p>\n<p>Otros lo sit\u00faan en 1982, con el primer Gobierno Socialista.<\/p>\n<p>Personalmente me inclino por datar la Transici\u00f3n en su conjunto entre el periodo 1976- 1981 por entender que la Ley de Reforma Pol\u00edtica \u2013con respaldo social suficiente en refer\u00e9ndum- abre formalmente el proceso y lo cierra la superaci\u00f3n del golpe de Estado como punto de inflexi\u00f3n de la consolidaci\u00f3n democr\u00e1tica de la partitocracia.<\/p>\n<p>1.2. Mitos y leyendas sobre la Transici\u00f3n<\/p>\n<p>Ha habido una mitificaci\u00f3n sobre la Transici\u00f3n (y el consenso) como un modelo inteligente para transiciones en otras partes del mundo.<\/p>\n<p>La serie de TV de la periodista Victoria Prego fue una apolog\u00eda de los supuestos protagonistas: Su\u00e1rez representando a los visionarios del futuro desde el seno del R\u00e9gimen; el Rey que hace la apuesta constitucional; el PSOE haciendo gala de su visi\u00f3n de futuro y renunciando a su discurso radicalizado Carrillo asuemiendo una responsabilidad hist\u00f3rica; o el nacionalismo catal\u00e1n nutritivo, en las figuras de Josep Tarradellas primero y de Miquel Roca despu\u00e9s. Esta versi\u00f3n, as\u00ed como la irrupci\u00f3n en la modernidad a partir de los Gobiernos de Felipe Gonz\u00e1lez -entrada en la UE y en la OTAN- es ya ideolog\u00eda dominante.<\/p>\n<p>Sin embargo, en lo pol\u00edtico, ahora se comprueba que esa visi\u00f3n ten\u00eda muchas v\u00edas de agua. La democracia que se implant\u00f3 estuvo basada en la desmemoria y en la no reparaci\u00f3n de los derrotados en la Guerra civil y, despu\u00e9s, sobre la amnesia respecto a los verdugos de 40 a\u00f1os, reconvertidos en dem\u00f3cratas por la magia de la Ley de amnist\u00eda y del modelo de transici\u00f3n sin soluci\u00f3n de continuidad de los aparatos de Estado. Se dej\u00f3 la democratizaci\u00f3n al relevo generacional y a futuras leyes que nunca llegaron a las ra\u00edces. Se instaur\u00f3 una democracia de baja calidad sin profundizaci\u00f3n en valores democr\u00e1ticos m\u00e1s all\u00e1 de los formales y de los procesos electorales .<\/p>\n<p>En lo econ\u00f3mico, la idea de una modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica en los 80, tambi\u00e9n obvi\u00f3 que la econom\u00eda que se construy\u00f3 en buena parte del Estado ten\u00eda pies de barro. M\u00e1s basada en el ladrillo, el turismo, los servicios no productivos y la especulaci\u00f3n que en una econom\u00eda productiva con bases industriales y tecnol\u00f3gicas. La reindustrializaci\u00f3n , siendo tambi\u00e9n significativa, no se constituy\u00f3 como el centro medular de la econom\u00eda, a pesar de haberse expandido una industrializaci\u00f3n parcial por distintas comunidades aut\u00f3nomas, superando su focalizaci\u00f3n en Catalunya, Euskal Herria y Madrid.<\/p>\n<p>Se impusieron as\u00ed seis reglas: dos sobre el pasado (amnesia sin depuraci\u00f3n -cristalizada en la Ley de Amnist\u00eda del 77- y unas Fuerzas Armadas intocables) y cuatro sobre el futuro (no ruptura constituyente y, en su lugar, una democracia devaluada -aunque homologable para una futura integraci\u00f3n en la entonces Comunidad Europea-; la monarqu\u00eda como forma de Estado heredada y superadora del franquismo; el disciplinamiento de las reivindicaciones sociales; y el Estado mononacional con la soberan\u00eda del pueblo espa\u00f1ol sobre una base no federal). Se bas\u00f3 as\u00ed en una Espa\u00f1a impuesta, alejada de los par\u00e1metros de la Sociedad del Bienestar -si se except\u00faan la Ense\u00f1anza y la Sanidad p\u00fablicas que se generalizaron y con calidad- y como mala madrastra de naciones sin Estado a las que se les neg\u00f3 la posibilidad de una autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tiempo ha hecho aflorar los problemas: el periodo Gonz\u00e1lez acab\u00f3 como el rosario de la aurora con su implicaci\u00f3n en la cultura del pelotazo y el esc\u00e1ndalo criminal de terrorismo de Estado del GAL; como acab\u00f3 la etapa Aznar con la mentira del 11S o del todo vale contra el nacionalismo y la izquierda; o como acab\u00f3 la etapa Zapatero con una crisis ocultada y una econom\u00eda flan a la que se aplic\u00f3, al final, una pol\u00edtica neoliberal, tras un breve ensayo keynesiano.<\/p>\n<p>La realidad ha puesto en su sitio esos mitos y nos devuelve a dos lugares. Por un lado, una democracia de baja calidad en la que impera la corrupci\u00f3n y un escaso y formalista sentido democr\u00e1tico que cabe denominar como partitocracia bipartidista. Por otro lado, una econom\u00eda con 26% de paro en el conjunto del Estado Espa\u00f1ol y un 16% en la Comunidad Aut\u00f3noma de Euskadi.<\/p>\n<p>Aquel relato no es veraz porque los grandes ausentes fueron justo los principales protagonistas de los cambios: las movilizaciones masivas de los a\u00f1os 70 y, especialmente, las militancias de los movimientos organizados (movimientos obreros, movimiento de emancipaci\u00f3n nacional en Euskadi, movimientos estudiantiles, el movimiento c\u00edvico catal\u00e1n, o en las postrimer\u00edas, el movimiento vecinal2) as\u00ed como los partidos de izquierda, como el PCE, la izquierda radical y el nacionalismo radical en sus versiones armada y movilizadora. El liderazgo en el Estado Espa\u00f1ol lo ten\u00eda el PCE\/PSUC, pero con fuerte presencia de la izquierda revolucionaria (PTE, ORT, MC, LCR, OIC, PCE m-l).<\/p>\n<p>En Euskal Herria la correlaci\u00f3n de fuerzas era al rev\u00e9s pero, adem\u00e1s, hay que sumar el importante peso de la izquierda nacionalista. Por su parte el EPK ya tuvo una temprana escisi\u00f3n en 1980 cuando Roberto Lertxundi y otros pasaron a Euskadiko Ezkerra.<\/p>\n<p>Aunque durante la primera \u00e9poca de la dictadura el PNV y el PSOE fueron activos, se les vio m\u00e1s bien poco ya en los a\u00f1os 60 y en el tardofranquismo. De todos modos, el PNV s\u00ed estuvo en la log\u00edstica anti-represiva. Por su parte, ELA \u2013en la \u00e9poca a\u00fan vinculada con el PNV- y la UGT, solo ten\u00edan alguna presencia en la lucha sindical en pocas zonas obreras tradicionales, mientras que CCOO mantuvo, con diferencia, el liderazgo del movimiento obrero en el conjunto del Estado, incluida Euskal Herria.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hubiera sido una ruptura? Una memoria con reparaci\u00f3n; una depuraci\u00f3n institucional; un proceso constituyente ex novo, de cero, sin los condicionantes que impusieron en la Constituci\u00f3n del 78 tanto el r\u00e9gimen como el ej\u00e9rcito; el derecho de autodeterminaci\u00f3n de las comunidades que solicitaran ejercerlo; la atenci\u00f3n a reivindicaciones sociales que homologaran el bienestar con Europa; un gobierno provisional que guiara el camino; y un sistema democr\u00e1tico de listas abiertas y no partitocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>1.3. Su naturaleza<\/p>\n<p>Se trat\u00f3 as\u00ed de una Reforma semipactada, mu\u00f1ida entre las \u00e9lites bajo la iniciativa de la \u00e9lite tardofranquista en dos planos: el pol\u00edtico y el econ\u00f3mico, lo que cristaliz\u00f3 en la aceptaci\u00f3n del cuadro institucional propuesto e impuesto por Su\u00e1rez y en los Pactos de La Moncloa suscritos al final de 1977.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n comenz\u00f3 con la idea de la ruptura, o en su versi\u00f3n m\u00e1s light, como alternativa democr\u00e1tica pero, tras la Ley de Reforma y los contactos del PSOE con Fraga, pas\u00f3 a promoverse la ruptura pactada o el melifluo conquistar \u201cespacios de libertades\u201d. Al final, de hecho, fue una reforma impuesta, poco pactada salvo en los m\u00e1rgenes, con un proceso constituyente condicionado para una democracia ad hoc, aunque a la postre fuera homologada por Europa.<\/p>\n<p>En lo relativo a la Platajunta \u201clos propios dirigentes (de la oposici\u00f3n) se encargaron de poner l\u00edmites a cualquier movilizaci\u00f3n que pusiera en riesgo los dos objetivos previstos: la unidad de la oposici\u00f3n y el reconocimiento de la necesidad de \u2018pactar la ruptura\u2019\u201d (J. Pastor, 2009)<\/p>\n<p>Con las irregulares Elecciones de 1977 \u2013con una parte de la oposici\u00f3n ilegalizada pudiendo presentar solo agrupaciones de electores, y otra reci\u00e9n legalizada como fue el caso del PCE- hubo mayor\u00eda de izquierdas (eso s\u00ed muy divididas) pero se produjo el liderazgo de la UCD.<\/p>\n<p>De marzo a setiembre de 1978 &#8211; ya antes de la Constituci\u00f3n del 78- se dieron los acuerdos y decretos pre-auton\u00f3micos, que se orientaban a un modelo no federal y a diluir las naciones hist\u00f3ricas. Se instituy\u00f3 el \u201ccaf\u00e9 para todos\u201d. El Estado se reserv\u00f3 competencias y su cesi\u00f3n seg\u00fan relaciones de fuerza de cada momento, manteniendo la figura del Delegado de Gobierno, la no depuraci\u00f3n y la unidad de mercado bajo una pol\u00edtica econ\u00f3mica central.<\/p>\n<p>Con posterioridad y para desactivar la radicalidad social se formaliz\u00f3 un pacto social: los Pactos de la Moncloa (diciembre 1977) que, planteados para el control de la inflaci\u00f3n y la limitaci\u00f3n de las reivindicaciones obreras, estableci\u00f3 la contenci\u00f3n salarial a cambio de una Reforma fiscal y algunas mejoras sociales (Raun Navas 21013)3. Dando prioridad a la viabilidad econ\u00f3mica del sistema, deriv\u00f3 en el temprano recorte de lo hasta entonces conseguido y en la desmovilizaci\u00f3n. En la misma direcci\u00f3n fue el acuerdo UGT patronal con el AMI (acuerdo marco interconfederal sobre negociaci\u00f3n colectiva) en 1979 que ven\u00eda a sentenciar que se ten\u00eda que ir acabando la fiesta reivindicativa porque la crisis econ\u00f3mica ya iniciada en 1974 no permit\u00eda otra cosa.<\/p>\n<p>Continuaron las din\u00e1micas de lucha en el Estado espa\u00f1ol hasta 1980 \u00e9poca en la que por desidia de las principales organizaciones se apoder\u00f3 de las gentes de izquierda el famoso desencanto. En 1981 se rubric\u00f3 el Acuerdo Nacional sobre Empleo (ANE), con la firma del gobierno, CEOE, UGT y CCOO.<\/p>\n<p>En Euskal Herria, en cambio , la lucha reivindicativa fuerte abarc\u00f3 un periodo bastante m\u00e1s largo tanto en reivindicaciones sociales, que pretend\u00edan limitar los efectos de la dura des-industrializaci\u00f3n iniciada en la d\u00e9cada anterior, como la confrontaci\u00f3n con el r\u00e9gimen pol\u00edtico cuya Constituci\u00f3n no se hab\u00eda aceptado en el refer\u00e9ndum de 1979.<\/p>\n<p>1.4. Los factores de la Transici\u00f3n<\/p>\n<p>La transici\u00f3n estuvo condicionada por varios factores contradictorios:<\/p>\n<p>-El franquismo no ten\u00eda ya base sociol\u00f3gica. El desarrollismo -con el despoblamiento rural por la tecnificaci\u00f3n del campo y, como consecuencia, el gran incremento de la clase obrera urbana concentrada en las principales ciudades y en f\u00e1bricas grandes- hab\u00eda creado la base econ\u00f3mica y social de su sepulturero. Buena parte de la burgues\u00eda industrial estaba ya interesada en una normalizaci\u00f3n de las relaciones laborales as\u00ed como en la estabilidad pol\u00edtica. Se produjo una fuerte ampliaci\u00f3n de clases medias. La propia Iglesia estaba dividida y dejaba de ser el soporte del nacional-catolicismo. Y, tras las muertes de Carrero y Franco, el ej\u00e9rcito se qued\u00f3 sin l\u00edderes.<\/p>\n<p>-El r\u00e9gimen necesitaba neutralizar su ala dura y lograr, \u00e0 posteriori y desde una posici\u00f3n de fuerza, un pacto pol\u00edtico con la oposici\u00f3n. Para ello Su\u00e1rez consigui\u00f3 situar el marco de juego mediante la Ley de Reforma pol\u00edtica del 76 y su refer\u00e9ndum. Aunque la jornada de huelga del 12 de noviembre de 1976, antes del refer\u00e9ndum de Reforma pol\u00edtica, fue importante &#8211; hubo un mill\u00f3n en huelga- era el \u201cmomento de la audacia\u201c (Miguel Romero 2011), pero no paraliz\u00f3 esa apuesta de Su\u00e1rez y del Rey y no tumb\u00f3 al gobierno.<\/p>\n<p>-La tendencia social a la radicalizaci\u00f3n se ve\u00eda alimentada por la incapacidad del r\u00e9gimen, ya en transici\u00f3n, para satisfacer las demandas sociales largamente aplazadas durante el franquismo, por lo que el intento de neofranquismo de Arias Navarro fracas\u00f3. Asimismo, se politizaban autom\u00e1ticamente las reivindicaciones m\u00e1s simples, por la carencia de marcos negociadores y la represi\u00f3n de l\u00edderes y movilizaciones. O sea, la movilizaci\u00f3n era cada vez m\u00e1s potente. En condiciones de ilegalidad, consigui\u00f3 parar parte de las pol\u00edticas neoliberales y lograr derechos laborales.<\/p>\n<p>Da una idea del proceso de movilizaci\u00f3n que de 1,5 millones de horas de trabajo perdidas en 1969 se pas\u00f3 a 24,5 en 1975, y a 100 millones en 1976 con 18.000 huelgas (Juli\u00e1 1991) y a 174 millones en 1979. En 1975, los 650.000 huelguistas pasaron a 2,5 millones en 1976. En el caso vasco, entre el 13 y el 16 setiembre de ese a\u00f1o, hubo 200.000 trabajadores en huelga y 250.000 el 27 setiembre por la Amnist\u00eda.<\/p>\n<p>-En Euskal Herria se daba el liderazgo no org\u00e1nico del nacionalismo radical, pero ten\u00edan m\u00e1s peso org\u00e1nico las estructuras representativas y sindicales obreras -protagonistas principales de las movilizaciones con m\u00e1s impacto- as\u00ed como la izquierda radical \u2013eso s\u00ed, dividida en muchos grupos como EMK, LKI, ORT, PT, OIC..- y que ten\u00edan un peso superior al propio PCE-EPK que, en cambio, era el partido mayoritario en otras partes del Estado Espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>-La alianza impl\u00edcita entre nacionalismo radical e izquierda radical lleg\u00f3 a hacer asumir a todos los sindicatos unas l\u00edneas rojas: la amnist\u00eda, la legalizaci\u00f3n, la depuraci\u00f3n del r\u00e9gimen, elecciones libres, proceso constituyente as\u00ed como la autodeterminaci\u00f3n (versi\u00f3n de la izquierda radical) y la independencia (versi\u00f3n de la izquierda abertzale que en la \u00e9poca aun confrontaba la una con lo otra).<\/p>\n<p>-El \u201cruido de sables\u201d-entendido no como una amenaza cierta sino como una oscura y aireada espada de Damocles- se tradujo directamente en dos art\u00edculos de la Constituci\u00f3n: la soberan\u00eda del pueblo espa\u00f1ol y el ej\u00e9rcito como garante. Se trataba de un ej\u00e9rcito sin fisuras p\u00fablicas ideol\u00f3gicas significativas, si exceptuamos la parte testimonial de la UMD que incluso no result\u00f3 acogida por la amnist\u00eda o el papel de reserva interna de los m\u00e1s afectos al bunker, como se ver\u00eda en el 23-F. Era un caso poco parecido al de Portugal. Era una amenaza, aunque la parte mayoritaria se inclinaba por la lealtad mon\u00e1rquica y el respeto institucional\u2026siempre que se garantizara el orden. Tambi\u00e9n sab\u00eda que era inevitable la inserci\u00f3n en Europa, de tal modo que soport\u00f3, con posterioridad, los atentados continuados contra militares y guardias civiles.<\/p>\n<p>Carrillo siempre sobreestim\u00f3 su peso y el del bunker para legitimar su apuesta final por la reforma pactada. Incluso tras las elecciones del 77 propugn\u00f3 un \u201cgobierno de concentraci\u00f3n nacional\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Tampoco fueron poca cosa el apoyo de Estados Unidos al Gobierno Su\u00e1rez o la presi\u00f3n alemana para ablandar a la socialdemocracia hacia una reforma pactada.<\/p>\n<p>1.5 Consecuencias de una Transici\u00f3n que seguimos pagando<\/p>\n<p>-La debilidad del modelo democr\u00e1tico se vio con posterioridad con la degradaci\u00f3n de los Derechos Humanos: unos lo subordinaban a la emancipaci\u00f3n nacional con cont\u00ednuos atentados mortales que rondaban el centenar anual, y otros al statu quo, la represi\u00f3n y la tortura. Se pudo asistir al nacimiento del GAL en los a\u00f1os 80 por encargo de las c\u00fapulas del PSOE, al silencio sobre las torturas consentidas por el sistema judicial y con posterioridad a la aprobaci\u00f3n de la restrictiva ley de partidos, a la doctrina Parot o a las reformas del c\u00f3digo penal. Se utiliz\u00f3 (y utiliza) la pol\u00edtica penitenciaria como herramienta pol\u00edtica, se cerraron medios de comunicaci\u00f3n.. Se sigui\u00f3 deteriorando el Estado del Medioestar.<\/p>\n<p>-La no depuraci\u00f3n institucional signific\u00f3 el encastillamiento de los miembros de los viejos aparatos de Estado (poder judicial, altos funcionarios, FFAA, Fuerzas de Orden P\u00fablico, Guardia Civil..) en el nuevo r\u00e9gimen o que, ya en la Transici\u00f3n, afloraran grupos parapoliciales (los llamados \u201cincontrolados\u201d) como el Batall\u00f3n Vasco-Espa\u00f1ol, del que una parte de sus efectivos pas\u00f3 al GAL.<\/p>\n<p>-Se confirm\u00f3 la hegemon\u00eda del gran capital financiero -due\u00f1o de la gran industria- y el capital agrario, as\u00ed como la asignaci\u00f3n de la funci\u00f3n de vigilancia a las FFAA. La forma de Estado como Monarqu\u00eda parlamentaria aparec\u00eda como incuestionable.<\/p>\n<p>-La desmovilizaci\u00f3n de la izquierda y la desafiliaci\u00f3n sindical en el Estado Espa\u00f1ol en los 80 se produjo paralelamente a unas nuevas elites pol\u00edticas que no lucharon contra el franquismo y que se cooptaban desde una partitocracia no participativa. Como consecuencia se produjo un retroceso de conquistas obreras y populares en esa d\u00e9cada con un casi \u00fanico basti\u00f3n de radicalidad en Euskadi, tal y como percibieron Jos\u00e9 Bergam\u00edn, Alfonso Sastre, y otros.<\/p>\n<p>-Una d\u00e9bil cultura democr\u00e1tica y de valores que ampli\u00f3 las tragaderas sociales para desmanes continuados a lo largo de estos 35 a\u00f1os, con momentos puntuales de r\u00e9plica como las Huelgas Generales convocadas por los sindicatos en las distintas legislaturas de izquierda y derecha.<\/p>\n<p>-Un peso artificial de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica hasta hoy, en que sigue vigente el Concordato de 1953 y que ha influido en legislaciones como la ense\u00f1anza, el aborto o la fiscalidad privilegiada.<\/p>\n<p>-Un Estado unitario mononacional y regionalizado que le dio la excusa a ETA para seguir matando hasta 2011, convirti\u00e9ndose, a su vez, en excusa del r\u00e9gimen para negar derechos pol\u00edticos o exceptuar derechos humanos. Esta ha sido la estrategia tancredista de los dos partidos mayoritarios de Estado.<\/p>\n<p>Lo resume Andrade (2012: 425) con claridad: \u201cLa Transici\u00f3n condujo a una democracia liberal- parlamentaria y funcion\u00f3 al mismo tiempo como un agujero negro para buena parte de los ideales y los proyectos de transformaci\u00f3n social. Ambas cosas dependieron de la trayectoria del PCE y el PSOE\u201d.<\/p>\n<p>2. \u00bfQU\u00c9 FALL\u00d3 PARA QUE SU\u00c1REZ IMPUSIERA LA REFORMA?<\/p>\n<p>-Hay que reconocer la habilidad del r\u00e9gimen, mediante el harakiri del bunker -y, de paso, de una parte de la oposici\u00f3n- para sucederse a si mismo asumiendo otras reglas pol\u00edticas que enlazaban con el Estado de Derecho.<\/p>\n<p>Hay que situarlo como una apuesta del b loque dominante, que ten\u00eda detr\u00e1s a la banca y a las grandes empresas, quienes -vista la experiencia de la revoluci\u00f3n portuguesa- se anticiparon a una eventual explosi\u00f3n popular. Pero para ello era imprescindible el apoyo de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica que, de forma mayoritaria, termin\u00f3 de aceptar el marco de la reforma pol\u00edtica. La reforma pactada que logr\u00f3 imponer Su\u00e1rez lleg\u00f3 antes de que la ruptura democr\u00e1tica apareciera como un horizonte posible de la reivindicaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>-La diferencia enorme entre los procesos de radicalizaci\u00f3n en Euskal Herria, Madrid, Barcelona, Asturias y el resto -con un nivel de politizaci\u00f3n limitado- condicion\u00f3 las estrategias de la oposici\u00f3n. Cabe decir que no vivimos una situaci\u00f3n pre-revolucionaria en el conjunto del Estado en los a\u00f1os 76 y 77, pero s\u00ed en Euskal Herria -tanto en la CAE como en Navarra- y en Madrid y la Barcelona metropolitana. El resto del Estado \u2013con excepciones relevantes en zonas industriales del Pa\u00eds Valenci\u00e1, de Andaluc\u00eda o de la costa gallega, estaba muy despolitizado y temeroso por una eventual vuelta al 36. El trauma de la guerra civil y de sus secuelas represivas segu\u00eda vivo.<\/p>\n<p>-El PSOE, ausente en el tardofranquismo, quer\u00eda convertirse en interlocutor de la derecha, bajo la presi\u00f3n de la socialdemocracia alemana que le financiaba y pretend\u00eda una socialdemocracia espa\u00f1ola posibilista e institucional. Ya en 1979 abandon\u00f3 la referencia al marxismo, apareciendo como el partido de la europeizaci\u00f3n. En la campa\u00f1a de 1982 ya hab\u00edan desaparecido la autogesti\u00f3n y el socialismo (Tusell 1983: 18) para devenir un partido desideologizado y tecnocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>-Una vez Su\u00e1rez y socialistas llegaron a una entente en 1976, al PCE le entr\u00f3 el p\u00e1nico de la marginaci\u00f3n (Andrade 2012: 410) y pens\u00f3 que ten\u00eda que ser legal antes de las elecciones del 77 al coste de aceptar la monarqu\u00eda, la rojigualda y de embridar a los movimientos que controlaba. Con ello cav\u00f3 su tumba. El PCE renunci\u00f3 a fraguar, en t\u00e9rminos gramscianos, un Bloque Hist\u00f3rico alternativo al que hab\u00eda gobernado los anteriores 40 a\u00f1os . Tambi\u00e9n le entr\u00f3 el v\u00e9rtigo de la alianza impl\u00edcita e inc\u00f3moda con la izquierda radical, mientras que las siglas advenedizas de elites sin base social que rondaban la Platajunta apostaban, obviamente, por la desmovilizaci\u00f3n y la respetabilidad.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Vidal-Beneyto, entonces uno de los portavoces de la Junta, se\u00f1al\u00f3 que \u201cla incoherencia de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica consisti\u00f3 en no querer hacer lo que pod\u00eda hacer \u2013coordinar la lucha pol\u00edtica y social contra los herederos- y querer hacer lo que no pod\u00eda hacer \u2013convenir con ellos, pero sin ella, el tr\u00e1nsito democr\u00e1tico\u201d4.<\/p>\n<p>-Despu\u00e9s de 1977, los liderazgos sociales en la calle no se tradujeron al mapa electoral. El PCE qued\u00f3 muy tocado con 4,46% del voto a escala espa\u00f1ola. Especialmente la izquierda radical fue laminada aunque sumando sus votos y los del nacionalismo de izquierda lograron 500.000 votos en el Estado. El nacionalismo radical vasco apareci\u00f3 dividido con la presencia electoral de unos (EIA) en lo que ser\u00eda luego la Comunidad Aut\u00f3noma de Euskadi, bajo la sigla Euskadiko Ezkerra5 y el boicot de otros (KAS), lo que a su vez facilit\u00f3 el salto del PNV a primer plano (en la Comunidad Aut\u00f3noma de Euskadi) junto a los socialistas (en todo Euskal Herria Sur).<\/p>\n<p>2.1. \u00bfPudo ser de otra manera?<\/p>\n<p>As\u00ed lo creo. A mediados de los 70, el r\u00e9gimen hab\u00eda entrado en colapso ante la fuerza de los movimientos. Que el dictador no fuera derrocado y muriera en la cama, no quiere decir que su muerte fuera la explicaci\u00f3n del cambio que se iba a producir, tal y como se ha dicho demasiadas veces.<\/p>\n<p>La muerte de Franco no fue la causa del cambio aunque s\u00ed la espoleta que reactiv\u00f3 a movimientos y oposici\u00f3n. Ante los titubeos de las c\u00fapulas opositoras, Su\u00e1rez pudo tener la iniciativa, aunque hubo de asumir una parte de sus consignas.<\/p>\n<p>Tampoco comparto la idea de que \u201cla correlaci\u00f3n de fuerzas impidi\u00f3 la ruptura\u201d (Ferr\u00e1n Gallego 2008: 716 ). La Junta Democr\u00e1tica, la Plataforma Democr\u00e1tica y, despu\u00e9s, la Platajunta (Coordinaci\u00f3n Democr\u00e1tica) fueron m\u00e1s bien acuerdos en la c\u00fapula pero no generaron una alternativa de poder seria y movilizadora, m\u00e1s bien declarativa. La Platajunta hizo suyo el discurso de la desmemoria y, sobre todo, sin reparaci\u00f3n para los 300.000 a 400.000 muertos de la guerra civil y de la dictadura. A estos difuntos la amnist\u00eda les quit\u00f3 su dignidad porque sus verdugos nunca salieron a la luz, como sus tumbas\u2026 hasta ahora. No se quiso llevar la correlaci\u00f3n de fuerzas a un estadio superior mediante una alternativa general, un liderazgo y un proceso de movilizaci\u00f3n directamente pol\u00edtico. Se pod\u00eda haber logrado, con algo m\u00e1s de tiempo y con otros cauces, algo superior a la reforma semipactada, aunque probablemente algo inferior a la ruptura so\u00f1ada6. Y, desde luego, habr\u00edan sido posibles una democracia m\u00e1s profunda que garantizara la generalizaci\u00f3n de valores democr\u00e1ticos, como en la \u00e9poca republicana y, al menos, una Espa\u00f1a plurinacional.<\/p>\n<p>Se sacraliz\u00f3 el consenso, que no fue sino la entrega de la primogenitura a los herederos m\u00e1s amables del r\u00e9gimen. M\u00e1s que traici\u00f3n se trat\u00f3 de una claudicaci\u00f3n \u2013como dec\u00eda S\u00e1nchez Ferlosio- dejando a los movimientos en la estacada y, tempranamente, en el desenga\u00f1o. Las urnas laminaron a los que no colaboraron, pero tambi\u00e9n a quienes lo hicieron. Llegado 1979, y una vez asentada una UCD que ya no necesitaba a nadie, se instaur\u00f3 el bipartidismo.<\/p>\n<p>2.2. Aciertos<\/p>\n<p>-Se gener\u00f3 un esfuerzo generoso, \u00e9pico y arriesgado de una peque\u00f1a parte de la juventud obrera, popular y estudiantil, con una red clandestina que llegaba a todos los \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>Se ha apuntado que hab\u00eda 20.000 activistas hacia 1975 en todo el Estado (Santos Juli\u00e1). Creo que cabe m\u00e1s que doblar esa cifra si sumamos las redes existentes, aunque en ese momento aun era insuficiente para las tareas que ten\u00eda por delante. En los dos a\u00f1os siguientes se multiplic\u00f3.<\/p>\n<p>-Esos movimientos comprendieron la diferencia para el mapa social entre la sociolog\u00eda de encuesta \u2013siempre desfavorable- y las din\u00e1micas sociales capaces de cambiar situaciones y de mover conciencias desde la experiencia colectiva.<\/p>\n<p>-La apuesta habitual era por la unidad de acci\u00f3n tanto entre partidos como entre los movimientos, con formas democr\u00e1ticas como las asambleas obreras, estudiantiles o populares. Por ejemplo, la organizaci\u00f3n asamblearia y de delegados del movimiento obrero tuvo su punto \u00e1lgido en la coordinadora de f\u00e1bricas de Bizkaia de setiembre del 76.<\/p>\n<p>-La radicalidad en Euskadi se evidenci\u00f3 con muchas huelgas generales, siendo punta de lanza de todo el Estado.<\/p>\n<p>-Era convicci\u00f3n de todas las izquierdas el derecho de autodeterminaci\u00f3n, como un derecho inherente a la democracia a construir, hasta que se descolgaron en sentido contrario y en la Constituci\u00f3n, tanto el PSOE como el PCE. Hab\u00eda una apuesta por el vasquismo cultural y pol\u00edtico del conjunto de las izquierdas vascas (Chueca 2004), aunque hab\u00eda roces fuertes entre abertzales y no abertzales, todos estos arrojados al saco del espa\u00f1olismo por no ser de la Izquierda Abertzale o no reclamarse del nacionalismo.<\/p>\n<p>Una parte (minoritaria) de la izquierda se opuso a la Reforma porque iba a hipotecar el devenir democr\u00e1tico colectivo y los derechos sociales.<\/p>\n<p>2.3. Errores<\/p>\n<p>-Se minusvaloraron la capacidad de reacci\u00f3n de una parte del r\u00e9gimen y los apoyos del capital financiero y de las potencias internacionales para una transici\u00f3n sin ruptura, a diferencia de Portugal.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n existi\u00f3 sectarismo -unos eran m\u00e1s sectarios que otros- concibiendo las alianzas en t\u00e9rminos de liderazgo partidista en el espacio de la izquierda, en lugar de entenderlas como una estrategia unitaria permanente.<\/p>\n<p>-Incomprensi\u00f3n de la diferencia entre radicalidad de masas y la conciencia pol\u00edtica, as\u00ed como de la diferencia entre participaci\u00f3n en la movilizaci\u00f3n y comportamiento social del voto, tanto de las grandes mayor\u00edas despolitizadas como de las m\u00e1s concienciadas, que terminar\u00edan por votar por lo seguro y con aspecto de \u00fatil (por ejemplo en 1982).<\/p>\n<p>-Se sobrevalor\u00f3 el peso real del conjunto de luchadores activos por el derrocamiento del r\u00e9gimen. Se ten\u00eda la confianza en que la mayor\u00eda social, de forma natural, le seguir\u00eda en esa direcci\u00f3n mediante un instrumento con un punto de m\u00e1gico: la Huelga General Pol\u00edtica.<\/p>\n<p>-La lucha armada antes del 77 tuvo un efecto ambivalente: aceler\u00f3 la descomposici\u00f3n del r\u00e9gimen pero con su continuidad en la Transici\u00f3n y en democracia, introdujo un factor de divisi\u00f3n, desviaci\u00f3n y de atajo para los movimientos y una carga de profundidad que dinamit\u00f3 solidaridades, alianzas y reivindicaciones en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n<p>3. EUSKAL HERRIA FUE, EN BUENA PARTE, DIFERENTE<\/p>\n<p>El PCE -tras los sucesos de Gasteiz en marzo de 1976 y ya no digamos con la matanza de Atocha (Madrid) en enero del a\u00f1o siguiente- fue renuente a la movilizaci\u00f3n social renunciando de hecho a la estrategia de la Huelga General Pol\u00edtica. Sin embargo en la C.A. de Euskadi y Navarra, no estuvieron a la orden del d\u00eda las din\u00e1micas de la Junta, la Plataforma Democr\u00e1tica o la Platajunta. Se sigui\u00f3 en la estrategia de confrontaci\u00f3n a lo largo de 1977 y, un amplio sector, a lo largo de la d\u00e9cada de los 80; pero su influencia a escala de Estado era limitada para el gran juego que ya se hab\u00eda abierto. No pod\u00eda torcer, sola, el cuadro general.<\/p>\n<p>3.1 La radicalidad vasca<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esa radicalidad y amplia organizaci\u00f3n de lo que entonces se llamaba vanguardia?. El ciclo de movilizaci\u00f3n ya empez\u00f3 con el proceso de Burgos en 1970. Antes ya hab\u00eda habido movilizaciones tanto abertzales como obreras. Hay que recordar la lucha de Laminaci\u00f3n de Bandas en Fr\u00edo (1966-67) o las protestas por la contaminaci\u00f3n con dos muertos en Erandio (1969).<\/p>\n<p>De hecho funcion\u00f3 una alianza entre comunidad abertzale y movimientos en clave anti-represiva y democr\u00e1tica. Hubo 9 estados de excepci\u00f3n en 13 a\u00f1os. 1975 fue un a\u00f1o de represi\u00f3n a gran escala con 3.500 detenidos. Y se estima que entre 1968-76 hubo hasta 22.000 detenidos en Hegoalde (Chueca)7. En 1977 la lucha por la amnist\u00eda signific\u00f3 varios muertos a sumar a los de los sucesos de Vitoria y Montejurra un a\u00f1o antes, y tantos otros que vinieron despu\u00e9s por disparos policiales, no solo en Euskal Herria (Germ\u00e1n Rodr\u00edguez en Irunea, 1978) como en tantos otros lugares ( Emilio Mart\u00ednez y Jos\u00e9 Luis Monta\u00f1\u00e9s en Madrid, 1979\u2026 ).<\/p>\n<p>En lo que respecta a los movimientos de masas el m\u00e1s potente era el movimiento obrero, tanto el cl\u00e1sico de Bizkaia y Gipuzkoa como el nuevo en \u00c1lava y Navarra, del que a\u00fan queda un rastro fuerte tanto en luchas como en el hecho de que el \u00edndice de afiliaci\u00f3n sindical de trabajadores, sin ser espectacular, sea hoy 1,5 veces superior al de la media espa\u00f1ola8. Entre 1973- 75 hubo tres veces m\u00e1s horas perdidas que entre 1969-73. Hubo huelga general el 11-6-75, con Estado de Excepci\u00f3n incluido. En setiembre de ese a\u00f1o la huelga fue masiva, durando varios d\u00edas, en protesta por la ejecuci\u00f3n de Txiki, Otaegi, S\u00e1nchez Bravo, Baena y Garc\u00eda Sanz. Especialmente significativa fue la lucha de diciembre 75\u2013 marzo 76 con din\u00e1micas asamblearias y de huelga general. El proceso de reconversi\u00f3n iniciado a finales de los 70, implic\u00f3 mucha movilizaci\u00f3n aunque se sald\u00f3 con derrotas en los 80.<\/p>\n<p>Los movimientos estudiantiles, adem\u00e1s de democratizar la ense\u00f1anza universitaria, nutrieron a la izquierda en la \u00e9poca. Se iniciaron los movimientos c\u00edvicos como el vecinal. Tambi\u00e9n surgi\u00f3 un fuerte movimiento antinuclear en ocasi\u00f3n del proyecto de central nuclear en Lemoiz (se hab\u00eda iniciado su construcci\u00f3n en 1972 y se cerr\u00f3 en 1982) que, en parte, se transform\u00f3 despu\u00e9s en ecologista, con otra idea del territorio o de su gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 80 pasaron a primer plano tem\u00e1ticas como la de la autov\u00eda de Leizaran o el pol\u00edgono de tiro de las Bardenas. La asunci\u00f3n de estos temas por parte de las izquierdas abertzale y radical no facilit\u00f3 que emergieran partidos verdes significativos. Asimismo fueron muy relevantes los movimientos antimilitarista y de objeci\u00f3n de conciencia.<\/p>\n<p>En el marco de un creciente vasquismo cultural general, tuvo un importante peso el nacionalismo revolucionario desde los primeros 70, aunque hasta los a\u00f1os 80 no apareci\u00f3 como una alternativa global, sobre el doble pie de la movilizaci\u00f3n y de la lucha armada con estructuras estancas que, sobre todo, favorecieron la autonom\u00eda del aparato militar. En 1978 hubo 86 muertos; en 1980 124. Una estrategia de sangre y dolor.<\/p>\n<p>Hay que recordar que la cuesti\u00f3n de la lucha armada hab\u00eda sido motivo de tres grandes escisiones en ETA. Las de 1966 (que dio lugar a ETA Berri y luego EMK) y 1970 (que dio lugar a ETA-VI) tuvieron como centro el si o no a la lucha armada, aunque no s\u00f3lo. En cambio la escisi\u00f3n entre ETA M y PM en 1974, tuvo como centro el modelo de relaci\u00f3n entre movimiento y vanguardia pol\u00edtica y aparato armado, aunque luego se desvel\u00f3 que tambi\u00e9n tra\u00eda un modo distinto de afrontar la Transici\u00f3n. En el caso de los PM en la idea de forzar una negociaci\u00f3n. Sosten\u00edan que no cab\u00eda derrocar al r\u00e9gimen mediante bombas, contradicciones e insurrecci\u00f3n, acabada como estaba la famosa espiral acci\u00f3n-represi\u00f3n-acci\u00f3n. \u00c9sta pod\u00eda servir para luchar contra una dictadura pero no contra una democracia una vez asentada.<\/p>\n<p>3.2. Manifestaciones de esa diferencia de ciclos<\/p>\n<p>&#8211; Frente al peso de la Junta, la Plataforma y la Platajunta en Espa\u00f1a, se cre\u00f3 un organismo alternativo de vida ef\u00edmera: Euskal Erakunde Herritarra. Un organismo que agrupaba a la izquierda abertzale y a gran parte de la izquierda revolucionaria. No estaban PNV, PSE ni EPK. Se cre\u00f3 el 28 -2- 1977 en base a los planteamientos de Ruptura Democr\u00e1tica y en torno a la Alternativa KAS y el derecho de autodeterminaci\u00f3n. Convoc\u00f3 el Aberri de Gasteiz pero desapareci\u00f3 cuando una parte de KAS condicion\u00f3 la participaci\u00f3n en las elecciones de junio del 77 al logro previo de la amnist\u00eda y la legalizaci\u00f3n de todos los partidos\u2026<\/p>\n<p>&#8211; ETA se tom\u00f3 aire para darse razones a si misma para su continuidad tras 1977. Continuaron los atentados y con m\u00e1s v\u00edctimas. En junio de 1978 ETA mat\u00f3 al periodista Jos\u00e9 Mar\u00eda Portell por intentar mediar, por encargo del Consejo General Vasco, para una reuni\u00f3n que nunca se celebr\u00f3, entre Su\u00e1rez y ETA. Bastantes a\u00f1os despu\u00e9s, en el 2000, Ernest Lluch pag\u00f3 con su vida la b\u00fasqueda del di\u00e1logo.<\/p>\n<p>&#8211; Al contrario que en el resto del estado espa\u00f1ol donde ya para 1980 hab\u00eda cundido el desencanto entre las bases de las izquierdas \u2013hoy superado merced a la lucha contra los recortes sociales en sanidad o educaci\u00f3n o con movimientos como el 15M a favor de otra democracia- hubo un ciclo continuado de movilizaci\u00f3n (Lemoiz, Leizaran, antimilitarista..) hasta 1992 (a\u00f1o de fin de la discusi\u00f3n sobre la Autov\u00eda). En otro plano ya en 1987 se hab\u00eda producido el traum\u00e1tico atentado de Hipercor y, dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1989, fracasar\u00edan las conversaciones de Argel. En las elecciones generales de 1993 ya se advierte el declive de HB.<\/p>\n<p>-Esa capacidad movilizadora tiene que ver con la existencia de una sociedad civil potente, lo que no se explica sin la herencia de las izquierdas todas, y que ha permitido que un pa\u00eds ensangrentado fuera, a pesar de todo, viable. Las reivindicaciones de base fueron vaciando, a largo plazo y con mucha pedagog\u00eda, la piscina del apoyo a ETA en las bases abertzales, aliadas siempre en las luchas sociales hasta hoy.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n comportamientos electorales distintos. Algunos ejemplos: La ley de reforma pol\u00edtica cont\u00f3 con un 46% de abstenci\u00f3n en la C.A. de Euskadi y 31% entre abstenci\u00f3n, noes, blancos y nulos en Navarra, mientras que la media espa\u00f1ola fue del 22%. La Constituci\u00f3n del 78 fracas\u00f3 en Euskadi y Navarra (entre abstenci\u00f3n masiva y votos NO, en blanco y nulos sumaron el 69% y el 50%, respectivamente) para preocupaci\u00f3n del R\u00e9gimen que empez\u00f3 a intentar contar con el PNV para estabilizar Euskadi y con el PSE en Navarra, deviniendo PSN. Incluso el Estatuto de 1979 cont\u00f3 con un 47% entre abstenci\u00f3n y noes en la CAE, lo que le dej\u00f3 tocado, aunque con margen para institucionalizarse.<\/p>\n<p>-Mapas distintos. En 1977, el PSOE tuvo m\u00e1s votos que el PNV en la CAE. UCD fue el 3\u00ba en las primeras elecciones -en lugar de ser la 1\u00aa fuerza como lo fue en el conjunto del Estado- y solo obtuvo el 5\u00ba puesto en 1979. Ya indicaba un mapa distinto. Sin embargo el PNV ten\u00eda suficiente fuelle de liderazgo como para llevar detr\u00e1s de la pancarta de \u201cAutonom\u00eda\u201d en Octubre de 1977 a unas 100.000 personas. Ya en 1979 PNV decae a 275.292 ante el empuje de HB que logra 172.000 y de EE (85.000 votos). En a\u00f1os sucesivos lider\u00f3 en votos e instituciones, hasta la escisi\u00f3n de 1986 que le debit\u00f3 org\u00e1nicamente, forz\u00e1ndole a alianzas. En todo caso, frente al bipartidismo imperante, hoy son cuatro fuerzas \u2013como en Catalunya- las que se diputan los espacios.<\/p>\n<p>-De hecho cabe sostener que mientras el nacionalismo moderado instalaba su discurso institucional en la sociedad, hubo un movimiento radical contra el sistema democr\u00e1tico espa\u00f1ol, con un peso estructural aunque no hegem\u00f3nico, que ya se deterior\u00f3 tras el atentado de Hipercor en 1987 (se reflej\u00f3 en las elecciones de 1993 y 1996 con un importante descenso electoral de la Izquierda Abertzale). Tras el asesinato de Miguel \u00c1ngel Blanco la Izquierda Abertzale le empuj\u00f3 a ETA hacia el Acuerdo de Lizarra de 1998, incluida una tregua, y promovi\u00f3 Euskal Herritarrok que obtuvo en las elecciones de 1999 un importante \u00e9xito (273.000 votos) aunque algo inferior al que lograra justo antes del atentado de Hipercor. Ezker Batua abandon\u00f3 el acuerdo en su recta final. Con la ruptura de la tregua por parte de ETA, Zutik y Batzarre dejaron la coalici\u00f3n y Patxi Zabaleta fund\u00f3 Aralar. La Izquierda Abertzale en las siguientes elecciones de 2001 sufri\u00f3 un descalabro, con solo 140.000 votos.<\/p>\n<p>-Pero Euskal Herria nunca pudo resolver por si sola los problemas centrales. La din\u00e1mica de Estado la afectaba indudablemente.<\/p>\n<p>Tres ejemplos. La aceptaci\u00f3n del PSE del llamado \u201cCompromiso Auton\u00f3mico\u201d de un Estatuto de Autonom\u00eda para todo Hegoalde (mayo 77) y en la Asamblea de Parlamentarios Vascos de Junio del 77, no impidi\u00f3 que en diciembre del 79 apostara por separar Navarra del resto, y que eso cristalizara en dos marcos jur\u00eddico-pol\u00edticos. Cabe preguntarse, en el contexto de 1977 \u00bfla Marcha por la Libertad por territorio navarro tuvo un efecto de rechazo en la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n navarra, como dijo Arzalluz? Un tema a repasar.<\/p>\n<p>Otro ejemplo. La din\u00e1mica autodeterminista hizo que, en abril del 78, el PSOE y EPK a\u00fan fueran tras una pancarta de \u201cAutodeterminaci\u00f3n en la constituci\u00f3n; pero, unos meses despu\u00e9s en ocasi\u00f3n de la elaboraci\u00f3n de la Constituci\u00f3n, se opusieron a incluirla, e incluso a dar curso a un modelo federal. Y as\u00ed ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Ultimo ejemplo. A Ibarretxe a pesar de tener un mandato parlamentario le pudieron dar en las Cortes un no, sin m\u00e1s. Otra cosa es que tampoco tuvo apoyo ni de su partido, ni de los sindicatos vascos ni de la Izquierda Abertzale para reaccionar ante ese desaire. Catalunya siempre ha tenido m\u00e1s peso y sus iniciativas han generado m\u00e1s cautela en las instituciones y partidos centrales.<\/p>\n<p>4. PREGUNTAS PROBABLEMENTE PERTINENTES<\/p>\n<p>&#8211; Qu\u00e9 efectos tuvo la no asistencia de HB en los 80 al Parlamento Vasco en el dise\u00f1o de pa\u00eds (que qued\u00f3 en manos de otros)?. \u00bfNo favoreci\u00f3 tambi\u00e9n el protagonismo de ETA que a lo largo de los 80 acrecent\u00f3 sus acciones armadas hasta que, tras asesinar a Miguel \u00c1ngel Blanco, el mapa pol\u00edtico que era a 3: PNV\/EA, HB\/EE y PSE en 1980 (con 2\/3 de esca\u00f1os \u2013 42 sobre 60- entre PNV, EE y HB frente a PSE y UCD) se pasar\u00e1 al mapa a 4, incluyendo al PP desde los sucesos de Ermua?<\/p>\n<p>-\u00bfLa estrategia de desgaste del Estado a la espera de que las contradicciones forzaran una negociaci\u00f3n pol\u00edtica de Paz por Autodeterminaci\u00f3n, adem\u00e1s de despertar al nacionalismo espa\u00f1ol, no ha deslegitimado la lucha nacional vasca sin que, ahora, haya sido posible ni siquiera el Paz por Presos? La Izquierda Abertzale caracteriz\u00f3 al r\u00e9gimen como de pura continuidad de la dictadura. \u00bfEra as\u00ed?. \u00bfQu\u00e9 balance cabe hacer de la lucha armada desde 19779?. Sin ella \u00bfhubiera desaparecido la Izquierda Abertzale o habr\u00eda sido m\u00e1s fuerte con opci\u00f3n a ser la primera fuerza como ahora la tiene ERC en Catalunya?. \u00bfPor qu\u00e9 ETA ha tardado desde 1977 al 2011, 34 a\u00f1os, en darse cuenta de que era un viaje a ninguna parte?.<\/p>\n<p>\u00bfFuimos algunos de la izquierda demasiado condescendientes con ETA -a pesar de que la critic\u00e1bamos, en lo general y en lo concreto, e incluso nos movilizamos en ocasi\u00f3n de bastantes de sus atentados- a la espera de una evoluci\u00f3n que solo se produjo por la combinaci\u00f3n de la presi\u00f3n social, la persecuci\u00f3n judicial y policial y su fracaso estrat\u00e9gico?.<\/p>\n<p>-Y Euskadiko Ezkerra \u00bfen qu\u00e9 estuvo pensando para sostener que, con el Estatuto, Nafarroa estar\u00eda en Euskadi y que los presos saldr\u00edan a la calle, como en un ejercicio de pol\u00edtica- ficci\u00f3n, que era acompa\u00f1ado adem\u00e1s con bombas por ETA P-M a favor del Estatuto? Siendo Euskadiko Ezkerra una organizaci\u00f3n interesante \u00bffue natural su evoluci\u00f3n hacia el PSOE o fue artificial y por entreguismo de su direcci\u00f3n?. Ciertamente su disoluci\u00f3n fue una gran p\u00e9rdida para la izquierda.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY el PCE qu\u00e9 balance sobre la estrategia que le lamin\u00f3?.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 hay de las distintas izquierdas radicales y sus diversas apuestas durante y despu\u00e9s de la Transici\u00f3n?.<\/p>\n<p>-Y el enfoque cl\u00e1sico de la izquierda sobre la cuesti\u00f3n nacional como un tema exterior a la clase y meramente democr\u00e1tico \u00bfno es hora de que algunos lo revisen?. \u00bfSe ha aprendido algo? \u00bfY la insistencia de quienes siguen negando que la izquierda abertzale sea tambi\u00e9n izquierda?.<\/p>\n<p>Esta Euskal Herria es vitalista y sufrida; est\u00e1 traumatizada y polarizada; pero es d\u00factil, con una gran reserva de energ\u00eda social, alejada del conformismo, nada instalada en la frustraci\u00f3n, movilizada, con muchos liderazgos e iniciativas sociales, y con la tradici\u00f3n de no dejar en exclusiva el espacio p\u00fablico a las instituciones, lo que incita a pensar que la salida a sus problemas est\u00e1, sobre todo, en su interior.<\/p>\n<p>El cuadro actual de situaci\u00f3n invita a construir en Euskal Herria una izquierda nacional y soberanista de or\u00edgenes diversos. Pero hay bastantes deberes previos a hacer tanto en an\u00e1lisis como en proyectos para que eso sea posible. Ram\u00f3n Zallo<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>-Navas Raul \u201cLos derechos laborales en la Transici\u00f3n\u201d Viento Sur info.30 de abril de 2013<\/p>\n<p>-Juli\u00e1 Santos en Tu\u00f1\u00f3n de Lara Manuel y otros \u201cTransici\u00f3n y democracia (1973-1985)\u201d. Historia de Espa\u00f1a. Tomo 10 **. Ed. Labor, Barcelona, 1991.<\/p>\n<p>-Pastor Jaime \u201cA prop\u00f3sito de Una transacci\u00f3n asim\u00e9trica\u201d, Viento Sur 4 de marzo de 2009<\/p>\n<p>-Gallego Ferr\u00e1n \u201cEl mito de la transici\u00f3n. La crisis del franquismo y los or\u00edgenes de la democracia (1973-1977)\u201d.Edit. Critica 2008: 716.<\/p>\n<p>-Chueca Josu \u201cLa transici\u00f3n pol\u00edtica en Euskal Herria 1975-1982\u201d en J. Agirreazkuenaga (ed) \u201cHistoria de Euskal Herria\u201d Tomo VI. LUR, 2004<\/p>\n<p>-Andrade Juan A. \u201cEl PCE y el PSOE en (la) transici\u00f3n\u201d, siglo XXI. Madrid 2012<\/p>\n<p>-Romero Miguel \u201cEl choque contra la Transicion\u201d Viento Sur n\u00ba 115. Marzo 2011<\/p>\n<p>-Tusell Javier \u201cEl socialismo espa\u00f1ol de la autogesti\u00f3n al cambio\u201d. Fundaci\u00f3n Humanismo y Democracia. Madrid 1983<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>1[1] Aprovecho para esta redacci\u00f3n materiales de la conferencia impartida el 7-11-2013 en las IV Jornadas sobre Memoria Hist\u00f3rica (Sestao) organizadas por Gogoan Sestao Elkartea<\/p>\n<p>2[1] Con posterioridad surgir\u00edan el movimiento antinuclear o, el \u00faltimo cartucho, el Movimiento Anti-Otan.<\/p>\n<p>3[1] Hay que recordar que se hab\u00edan aprobado la Ley de Conflictos Colectivos de 1975 y la Ley de Relaciones Laborales de 1976. Esta \u00faltima imped\u00eda el despido libre pagado y establec\u00eda que, en el caso de despido improcedente, era el trabajador quien eleg\u00eda entre readmisi\u00f3n o indemnizaci\u00f3n. Eso cambiar\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s, tras los acuerdos de Moncloa, puesto que la patronal consigui\u00f3 el despido libre y romper la estabilidad laboral, aunque no el despido gratuito o barato. En cambio se mantuvo que el contrato de trabajo se presume concertado por tiempo indefinido. Se abr\u00eda la puerta a la contrataci\u00f3n temporal y se facilitaba el despido en empresas en crisis, incluso del 5% de las plantillas si exist\u00edan subidas salariales superiores al 20,5%. Adem\u00e1s se establec\u00eda que la inflaci\u00f3n prevista y no la real seria la norma a seguir para la determinaci\u00f3n de los salarios. Posteriormente con el Real Decreto-Ley 36\/1978, el gobierno aprob\u00f3 en octubre de 1980 la Ley B\u00e1sica de Empleo, que atacaba a las prestaciones de desempleo dificultando su acceso. El Estatuto de los Trabajadores en 1979 fue apoyado por UGT. Como respuesta hubo movilizaciones descentralizadas por todo el estado contra la aprobaci\u00f3n del Estatuto de Trabajadores: huelgas generales en Granada, Valladolid o Euskadi a finales de 1979. Ver Ra\u00fal Navas, 2013<\/p>\n<p>4[1] Tomado de Jaime Pastor, 2009<\/p>\n<p>5[1] Fue apoyada por EMK. Tambi\u00e9n se present\u00f3 en Navarra bajo la sigla UNAI y apoyada por EMK y ORT.<\/p>\n<p>6[1] Tesis compartida con J. Pastor.<\/p>\n<p>7[1] Ya hubo una huelga general en diciembre del 74 apoyada por la CECO de CCOO vinculada a la izquierda radical (bajo influencia de EMK y LCR-ETA (VI), luego LKI). A pesar de la negativa a apoyarla por parte de la CONE de CCOO, vinculada al PCE-EPK, hubo 200.000 huelguistas. En el proceso de fusi\u00f3n de CECO y CONE para unas CCOO \u00fanicas, la CECO aport\u00f3 bastantes m\u00e1s afiliados que la CONE.<\/p>\n<p>8[1] Hoy ronda el 15,6% seg\u00fan unas fuentes y 19,8% seg\u00fan otras, cuando en 1978 la tasa de afiliaci\u00f3n era del 28,3%.<\/p>\n<p>9[1] La Izquierda Abertzale tendr\u00e1 que reflexionar sobre el pasado desde los par\u00e1metros de la utilidad, de la justicia y de la legitimidad \u00e9tica. Pensar sobre la utilidad que le ha deparado al pa\u00eds y a la propia Izquierda Abertzale un ejercicio continuado de la violencia de ETA no solo contra el Estado sino contra conciudadanos sin que lograra los principales objetivos \u2013 s\u00ed ciertamente en los casos de la paralizaci\u00f3n de Lemoiz y de Leizaran- y si no cab\u00eda una lucha solo por otros medios, o sea que cab\u00eda otra alternativa en el pa\u00eds de m\u00e1s movilizaciones por a\u00f1o cada mil habitantes del mundo. Revisar sobre la justicia o injusticia en funci\u00f3n del da\u00f1o sufrido por tanta gente, incluida la propia, y la amargura colectiva por su sordera ante un pueblo cuya inmensa mayor\u00eda rechazaba la muerte en su nombre. Y preguntarse sobre la legitimidad de una violencia mortal para fines pol\u00edticos en un contexto no totalitario. Es la reflexi\u00f3n \u00e9tica, que a la postre es la m\u00e1s importante y que est\u00e1 por hacer. El Derecho a Decidir no justificaba violaci\u00f3n alguna de los derecho humanos ni la persecuci\u00f3n del contrario.<\/p>\n<p>Rebeli\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Miguel Romero in memorian Caben muchas interpretaciones de la Transici\u00f3n. Pretendo aqu\u00ed aportar la m\u00eda desde la reflexi\u00f3n sobre una \u00e9poca que, junto al tardofranquismo, viv\u00ed intensa y comprometidamente1. \u00cdndice 1. LA TRANSICI\u00d3N Y SUS EFECTOS 1.1. Datar la transici\u00f3n 1.2. 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