{"id":29886,"date":"2014-01-31T11:37:43","date_gmt":"2014-01-31T09:37:43","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/"},"modified":"2014-01-31T11:37:43","modified_gmt":"2014-01-31T09:37:43","slug":"los-drones-y-la-guerra-a-distancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/","title":{"rendered":"Los drones y la guerra a distancia"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os los drones han cambiado la naturaleza de la guerra. Pero no s\u00f3lo se han convertido en una tecnolog\u00eda controvertida en el debate de la videovigilancia o de la pol\u00edtica internacional, sino que tambi\u00e9n est\u00e1n dando lugar a una abundante bibliograf\u00eda acad\u00e9mica en \u00e1mbitos como la \u00e9tica y la filosof\u00eda, al tiempo que se desarrolla su uso comercial y, con \u00e9l, el art\u00edstico. Nos acercamos a ese debate poli\u00e9drico, en el centro nervioso de nuestra \u00e9poca<\/p>\n<p>Los drones y la guerra a distancia<\/p>\n<p>I.- NEOGUERRAS<\/p>\n<p>La l\u00f3gica del dron es la l\u00f3gica de la ballesta. En la baja edad media se consideraba el arco como un arma, si no noble, al menos aceptable, mientras que la ballesta -de mayor alcance y potencia- era objeto de sospecha. El artefacto ignoraba clases sociales: cualquiera pod\u00eda empu\u00f1arlo y su proyectil atravesaba la m\u00e1s sofisticada de las armaduras. Evoluci\u00f3n mec\u00e1nica del arco, supone el primer paso hacia la guerra a distancia: el arcabuz, el ca\u00f1\u00f3n, la ametralladora, el bazuca y el avi\u00f3n bombardero siguen el camino que ella abri\u00f3.<\/p>\n<p>El del largo alcance. La figura del francotirador se consolida en las guerras franco-prusianas del \u00faltimo tercio del siglo XIX y se hace c\u00e9lebre en la Primera Gran Guerra, con sus trincheras. La mira telesc\u00f3pica, al incrementar el alcance, aumenta tambi\u00e9n la despersonalizaci\u00f3n. Pero no es hasta el desarrollo del misil durante la Segunda Guerra Mundial cuando se logra divorciar la mirada del objetivo, el dedo en el gatillo de la explosi\u00f3n y la muerte. Aunque proliferaran las bombas at\u00f3micas durante medio siglo y siempre haya habido casos aislados de ataque qu\u00edmico -con sus amenazas de destrucci\u00f3n masiva-, las guerras reales tuvieron su medida en la bala, la granada, la mina o el misil. La teor\u00eda era macro, pero la pr\u00e1ctica tend\u00eda a lo micro. Por eso no es de extra\u00f1ar que los Estados Unidos pasaran de la Guerra de las Galaxias, con sus sat\u00e9lites y su escudo de misiles, a la efectividad de los drones.<\/p>\n<p>El pasado mes de junio el piloto de aviones no tripulados Brandon Bryant confes\u00f3 estar implicado en 1626 asesinatos. Si el militar m\u00e1s letal de la historia del ej\u00e9rcito de los EE.UU. es el sargento francotirador Dillard Johnson, con 2.746 v\u00edctimas en su haber (todas ellas directas), los asesinados por Bryant, vistos a trav\u00e9s de im\u00e1genes t\u00e9rmicas (manchas de colores) apuntan hacia otro tipo de homicidio. Y de estr\u00e9s post-traum\u00e1tico. Bryant est\u00e1 en alg\u00fan lugar equidistante entre William Deak Parsons, el artillero que lanz\u00f3 la bomba de Hiroshima, y Johnson. De la bomba at\u00f3mica al dron: de la matanza indiscriminada al supercontrol de da\u00f1os. Fue el 4 de noviembre del 2002 cuando se produjo el primer ataque: un coche con cinco supuestos terroristas, entre ellos el l\u00edder de Al Qaeda Abu Alia al-Harithi, salt\u00f3 por los aires en una carretera de Yemen. Desde entonces las v\u00edctimas se cuentan por miles. No hay una cifra precisa. No hay transparencia ni informaci\u00f3n fiable: se trata de un fen\u00f3meno turbio y turbulento, en marcha. Hasta octubre del 2013 la ONU no empez\u00f3 a presionar con contundencia para conocer las dimensiones de la guerra teledirigida, al tiempo que se difund\u00eda internacionalmente el documental Dirty wars, del periodista de investigaci\u00f3n Jeremy Scahill, que revelaba a la conciencia global que Obama mantiene setenta y cinco frentes abiertos: setenta y cinco guerras invisibles. Neoguerras.<\/p>\n<p>Han pasado m\u00e1s de diez a\u00f1os desde el primer ataque. O atentado. Ataques o atentados relativamente baratos. La l\u00f3gica del dron es la l\u00f3gica del low-cost. El dron b\u00e9lico no s\u00f3lo es mucho m\u00e1s barato en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, tambi\u00e9n lo es en lo medi\u00e1tico y en lo moral. Pero no nos enga\u00f1emos, en tanto que triunfo de la nanotecnolog\u00eda, en el dron se condensa lo mega. En sus chips y en sus circuitos integrados son miniaturizados dos de los conceptos principales de nuestra \u00e9poca: el invisible del Big Data y el hipervisible de la mirada a\u00e9rea. Uno de sus mecanismos es el de LIDAR (combinaci\u00f3n de light y radar, capaz de mapear vastas extensiones en 3-D); pronto el reconocimiento facial ya ser\u00e1 del todo fiable; se generan patrones de movimiento que permiten planear intervenciones a corto, medio y largo plazo. Las Fuerzas A\u00e9reas son capaces de controlar hasta sesenta y cinco ataques en paralelo. En el centro de control de Dub\u00e1i, el Departamento de Defensa de Estados Unidos tiene una pantalla central de tama\u00f1o Imax, donde se pueden proyectar simult\u00e1neamente las miradas de decenas de mini-aviones.<\/p>\n<p>Se trata de un nuevo triunfo de la guerra en red. M\u00e1s membranosa que nunca. Como se ve en Dirty wars, los drones no son m\u00e1s que uno de los mecanismos del endiablado sistema que controla directamente la Casa Blanca. Integra el espionaje, el contraterrorismo, los aliados locales, todos los agentes oficiales y oficiosos que redactan la lista de objetivos de la guerra contra el terror; a los que se a\u00f1aden los operativos especiales que llegan a donde no lo hacen los misiles: como el mism\u00edsimo refugio de Bin Laden. El dron tiene su propia l\u00f3gica; pero tambi\u00e9n sus propios l\u00edmites -todav\u00eda.<\/p>\n<p>II.- LA REALIDAD COMO VIDEOJUEGO<\/p>\n<p>La l\u00f3gica del dron es la l\u00f3gica del videojuego. Un hombre llega a casa despu\u00e9s del trabajo; cena con su esposa y sus hijos; se toma una cerveza viendo el partido de b\u00e9isbol; hace el amor o no lo hace; duerme nueve horas; desayuna tambi\u00e9n con su familia; se va a la base militar donde trabaja; se pasa la jornada laboral pilotando un avi\u00f3n no tripulado. La mayor\u00eda de los d\u00edas no hace m\u00e1s que sobrevolar zonas pobladas por sospechosos. Pero en alguna ocasi\u00f3n s\u00ed tiene que apretar el bot\u00f3n del joystick y lanzar un misil. Un misil que alcanza un veh\u00edculo y mata a sus cuatro ocupantes. Y tal vez a tres ni\u00f1os que jugaban a f\u00fatbol. Cuatro presuntos terroristas y tres civiles menores de edad.<\/p>\n<p>Tanto si s\u00f3lo realiza tareas de vigilancia como si asesina a un objetivo, esa regi\u00f3n de Yemen o esa \u00e1rea de Pakist\u00e1n no ser\u00e1 m\u00e1s que su representaci\u00f3n en una pantalla. La explosi\u00f3n y sus v\u00edctimas, una realidad remota y pixelada. Hasta hace diez a\u00f1os, ir a la guerra significaba para un soldado norteamericano trasladarse a otro continente. Tan s\u00f3lo los militares de pa\u00edses muy peque\u00f1os y en conflicto con sus vecinos, como Israel, experimentaban esa esquizofrenia: estar por la tarde matando enemigos y por la noche tom\u00e1ndose una copa en casa o en una discoteca. Los drones han cambiado el sentido de lo que entendemos por guerra y, por ello, se sit\u00faan en un territorio sem\u00e1ntica, legal, ontol\u00f3gica y moralmente inestable.<\/p>\n<p>En su propio nombre se evidencia su novedad b\u00e9lica: veh\u00edculo a\u00e9reo no tripulado. El divorcio del veh\u00edculo y del piloto. La microguerra a distancia. En la gen\u00e9tica del dron encontramos dos tradiciones l\u00fadicas: la del aeromodelismo y la del videojuego. Por primera vez ambas se engarzan en un tipo de experiencia grave, a veces mortal, que el tripulante no siempre puede percibir como tal. Como el cerebro del controlador a\u00e9reo o el del br\u00f3ker, el del militar debe entender que hay una traducci\u00f3n autom\u00e1tica entre lo representado en la pantalla y ciertas vidas humanas. A diferencia de otros puestos de responsabilidad, el piloto a distancia se relaciona con lo real (con la muerte) no s\u00f3lo a trav\u00e9s de pantallas y de teclados, sino tambi\u00e9n de un joystick. Apretando el mismo bot\u00f3n con el que se mata a los enemigos en Call of duty.<\/p>\n<p>En uno de los productos de esa franquicia, Black Ops 2, el dron adquiere protagonismo, junto con las tanquetas teledirigidas y los rifles con balas que atraviesan muros. Porque los drones se han convertido en el pan nuestro de cada d\u00eda. Se utilizan para exterminar presuntos terroristas; para vigilar plataformas petrol\u00edferas o campos de cultivo o pol\u00edgonos industriales; para filmar pel\u00edculas y documentales. Su est\u00e9tica est\u00e1 en nuestro cine, en nuestras fotograf\u00edas, en nuestros videojuegos, en nuestras series de televisi\u00f3n. No es exactamente la misma que la satelital, porque adem\u00e1s de la perspectiva a\u00e9rea vertical, permite el recorrido a ras de suelo, el avance entre vegetaci\u00f3n u obst\u00e1culos, panoramas horizontales que no pueden proporcionar los helic\u00f3pteros y otros veh\u00edculos a\u00e9reos.<\/p>\n<p>Las dos series norteamericanas que han tematizado esos cambios son The good wife y Homeland. En un cap\u00edtulo de la primera, los protagonistas defienden a un piloto de dron, entre la espada del sistema jur\u00eddico militar y la pared de la ley civil. En un cap\u00edtulo posterior, los espacios de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU.) en que todos somos espiados son representados como una colmena colorida: el espionaje es llevado a cabo por los mismos j\u00f3venes geeks que trabajar\u00edan, en condiciones similares, en una empresa de nuevas tecnolog\u00edas. Mientras que The good wife opta, pues, por una pedagog\u00eda sociol\u00f3gica de acento desenfadado, Homeland se centra en la capacidad destructiva de los drones. No s\u00f3lo se ve en pantalla la reconstrucci\u00f3n de un ataque, en una escena que versiona la c\u00e9lebre fotograf\u00eda de Obama, Hillary Clinton y otros pol\u00edticos y militares de alto nivel ante la pantalla en que se est\u00e1 ejecutando a Bin Laden, sino que toda la ficci\u00f3n nace de una masacre teledirigida. En ella muere el hijo del l\u00edder terrorista Abu Nazir. Con ella Brody se da cuenta de que la guerra contra el terror es, en realidad, terror que engendra terror: y \u00e9l mismo se convierte a la fe del terrorismo.<\/p>\n<p>III.- UN DEBATE ACAD\u00c9MICO<\/p>\n<p>Cuando se extendi\u00f3 el uso de la ballesta, se olvid\u00f3 que el arco tambi\u00e9n hab\u00eda sido una invenci\u00f3n pol\u00e9mica. Homero lo rechaza: los hombres de verdad luchan cuerpo a cuerpo. A principios del 2013 el Pent\u00e1gono anunci\u00f3 la creaci\u00f3n de una nueva medalla, para condecorar a ciberguerreros. Seg\u00fan Mark Bowden, en un art\u00edculo publicado en The Atlantic, la oposici\u00f3n de los veteranos de guerra fue tan virulenta que el secretario de Defensa rectific\u00f3 y retir\u00f3 la propuesta. \u00bfC\u00f3mo va a recibir una medalla al m\u00e9rito alguien que nunca ha estado f\u00edsicamente en combate? \u00bfC\u00f3mo vamos a valorar y premiar estas nuevas formas de eficiencia? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n establecen con las pol\u00edticas globales de espacio a\u00e9reo y de injerencia en la seguridad nacional?<\/p>\n<p>Son s\u00f3lo algunas de las much\u00edsimas preguntas que est\u00e1 generando la aviaci\u00f3n no tripulada. En el centro de una conversaci\u00f3n legal y pol\u00edtica de alto calibre, el dron ha convocado tambi\u00e9n a fil\u00f3sofos. Uno de los m\u00e1ximos defensores de la moralidad de su uso es Bradley Jay Strawser, quien como profesor de la Universidad de Connecticut public\u00f3 en el 2010 el art\u00edculo Moral predators: The duty to employ Uninhabited aerial vehicles, cuya tesis era que no hay nada incorrecto en esos ataques, porque las armas de control remoto deber\u00edan ser \u00e9ticamente obligatorias. Como editor del libro Killing by remote control: The ethics of an unmanned military, Strawser (ahora docente de la US Navy Postgraduate School de California) se ha convertido en el principal agitador de un debate fundamental en la sociedad norteamericana. Porque para que exista un debate es necesario que haya defensores y detractores, todos ellos activistas a su manera. Entre estos \u00faltimos destaca Medea Benjamin, autora de otro libro reciente, Drone warfare. Killing by remote control, que repasa la historia del artefacto militar y sus v\u00edctimas mortales, convencida -de ah\u00ed su tono airado- de que en lugar de reducir el peligro terrorista lo ha aumentado exponencialmente. Como en el newsgame de Gonzalo Frasca, September 12th, en el que por cada terrorista que matas aparecen varios m\u00e1s. La presunta soluci\u00f3n no hace m\u00e1s que engendrar problemas.<\/p>\n<p>Para entender la complejidad del fen\u00f3meno, no obstante, tal vez sea menos \u00fatil recurrir a libros que acudir a la p\u00e1gina web que mejor est\u00e1 informando y reflexionando sobre \u00e9l: www.dronewars.net. Aunque lleve por t\u00edtulo Drone wars UK. Info and comment on use of UK drones, ofrece materiales globales: militares, period\u00edsticos e incluso estad\u00edsticos (los Estados Unidos poseen unos trescientos aparatos; Espa\u00f1a, cuatro, todos ellos comprados a Israel). El tambi\u00e9n activista Chris Cole es quien gestiona la p\u00e1gina y, como tal, otro de los protagonistas de este debate internacional. En su rese\u00f1a del libro editado por Strawser afirma que se trata de una incursi\u00f3n interesante en la \u00abfaceta pro-dron de los argumentos morales que rodean el creciente uso de drones\u00bb, la mayor parte de los cuales coinciden en que se trata de un problema moral antiguo, no exclusivo de los veh\u00edculos no tripulados. A esa l\u00ednea de pensamiento Cole opone: \u00abLa realidad es que los drones y la guerra a distancia s\u00ed incorporan a gran n\u00famero de problemas morales y no importa las veces que sus defensores argumenten que no se trata de una cuesti\u00f3n exclusiva de los drones, el hecho es que la guerra de los drones brinda todos esos problemas juntos, y eso la hace un problema moral muy real\u00bb. Y nuevo. En la narrativa pro-dron, como en todos los posicionamientos que tratan de neutralizar lo nuevo arguyendo que en realidad es cl\u00e1sico, encontramos una falacia: la de negar la historia como m\u00e1quina imparable de novedades.<\/p>\n<p>Entre ellas: la del dron como un objeto de an\u00e1lisis acad\u00e9mico. Las universidades y los centros de investigaci\u00f3n llegan a la fiesta del dron como a un banquete de carro\u00f1a. O como a un fest\u00edn de la inteligencia: todo depende de c\u00f3mo se mire. Las fronteras entre uno y otro extremo, como siempre, son claroscuras. Marco Roth, en The drone philosopher, su respuesta a un art\u00edculo de John Kaag en Times, publicada en la revista n+1, insiste en la asimetr\u00eda del conflicto y sit\u00faa la reflexi\u00f3n en varios contextos mayores, como el del orientalismo. El dron, en efecto, puede verse como una vuelta de tuerca en la larga estela de estrategias para dominar, domesticar, inventar, anular, virtualizar lo oriental. Recordemos la importancia que en el libro de Edward Said tiene la campa\u00f1a de Napole\u00f3n en Egipto. Otro fil\u00f3sofo que brinda un origen posible para la reflexi\u00f3n es Walter Benjamin: todo documento de civilizaci\u00f3n lo es de barbarie (o viceversa). O Hannah Arendt: qu\u00e9 gran libro escribir\u00eda si pudiera asistir a un juicio por cr\u00edmenes de guerra con un piloto de drones en el banquillo. \u00abA los acad\u00e9micos siempre les ha gustado la guerra\u00bb, escribe el profesor Mark LeVine en su aportaci\u00f3n al debate en Al Yazira: desde los qu\u00edmicos y los ingenieros ideando nuevas formas de matar hasta los te\u00f3logos, los cient\u00edficos sociales y los fil\u00f3sofos \u00abdebatiendo cu\u00e1ndo, por qu\u00e9 y c\u00f3mo combatir\u00bb. La industria militar siempre se ha retroalimentado de la acad\u00e9mica. No nos olvidemos: el napalm fue inventado en la prestigiosa Universidad de Harvard.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica del dron, en fin y como todas, ha acabado por convertirse en una l\u00f3gica acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>IV.- DRON ART<\/p>\n<p>Y, por extensi\u00f3n, en una il\u00f3gica art\u00edstica. Porque no hay categor\u00eda te\u00f3rica ni objeto importante en el imaginario colectivo que no acaben por ser versionados, parodiados o cuestionados por el arte de su \u00e9poca. Cada nueva tendencia consolida en tiempo r\u00e9cord su propio minicanon. Los artistas que m\u00e1s suenan son Trevor Paglen, Jay Zehngebot y James Bridle. Untitled (Drones), del primero, consiste en una serie de fotograf\u00edas de cielos nublados, donde hay que rastrear estelas de drones, sus huellas casi imperceptibles en el aire. Toda su coherente producci\u00f3n persigue -desde los sat\u00e9lites en \u00f3rbita hasta los paisajes clasificados- los mecanismos militares de la ocultaci\u00f3n. Comparte con Zehngebot el inter\u00e9s en la traducci\u00f3n a los lenguajes art\u00edsticos del mundo militar, donde los drones son al cabo una herramienta m\u00e1s: la obra de este incide en la interacci\u00f3n de la industria de la guerra con la del videojuego. Lo que en una se muestra en la otra se esconde. Los eclipses desprenden una aureola, una sombra, un temblor. En ese margen se sit\u00faa buena parte del arte sobre los drones. Bridle, en el proyecto Drone shadow, traza perfiles a escala real de Predators (un tipo de dron) en el suelo p\u00fablico: frente a una iglesia, en un parking. Esas siluetas blancas, en lugar de ser de cuerpos humanos, son de m\u00e1quinas homicidas.<\/p>\n<p>En el dron art tambi\u00e9n predomina la energ\u00eda activista: el profesor del MIT \u00c1ngel Nevarez y el cineasta Alex Rivera han creado el Lowdrone, un peque\u00f1o dron kitsch (en forma de Ford Coup\u00e9 dorado del 37) cuya misi\u00f3n es sobrevolar la frontera entre M\u00e9xico y los Estados Unidos, como s\u00e1tira de las patrullas fronterizas. La denuncia conduce inevitablemente al periodismo. En la intersecci\u00f3n de esos territorios se erige Dronestagram (Bridley de nuevo) un tumblr donde se indexan los ataques acompa\u00f1ados de una imagen a\u00e9rea. El estudio californiano Pitch Interactive, especializado en infograf\u00eda y visualizaci\u00f3n de datos, firma la web af\u00edn Out of sight, out of mind, un gr\u00e1fico animado de los ataques en Pakist\u00e1n. Desde el t\u00edtulo hace hincapi\u00e9, como la mayor\u00eda de las obras que se han visto, en la invisibilidad del fen\u00f3meno. La microguerra, la guerra low-cost, est\u00e1 protegida por el secreto. Como ha dicho Paglen, el hecho de que sepamos que el ataque se ha producido pero no podamos acceder -informaci\u00f3n reservada- a sus razones, nos obliga a reflexionar sobre el mero concepto de lo secreto: \u00abTiene que ver con lo que haces y no quieres que se sepa, pero sobre todo tiene que ver con lo que se moviliza en ese proceso\u00bb. Ese movimiento es dif\u00edcil de registrar. No puede hacerse s\u00f3lo con im\u00e1genes est\u00e1ticas o con v\u00eddeos, tiene que hacer intervenir los n\u00fameros y las palabras.<\/p>\n<p>Hasta hace poco el control de los cultivos, de las migraciones de cet\u00e1ceos, de los incendios o de los huracanes depend\u00eda del acceso a tecnolog\u00edas car\u00edsimas, tan s\u00f3lo al alcance de estados o de multinacionales; ahora cualquiera puede comprarse un dron y enfocar, desde el aire, su propia mirada duplicada. La convergencia del aeromodelismo, del videojuego y de Google Earth ha catalizado la normalizaci\u00f3n de una nueva mirada poli\u00e9drica. Al alcance de todos. Cuando le preguntan por ella, Paglen invoca el magisterio de William Turner, que trat\u00f3 de captar en el siglo XIX el movimiento del ferrocarril y, para ello, tuvo que cambiar radicalmente el trazo, la pincelada: \u00abAquello era nuevo, \u00bfno es cierto? Nosotros estamos ahora en un momento en que la percepci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1 cambiando de verdad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Medea Benjamin<\/p>\n<p>Drone warfare. Killing by remote control<\/p>\n<p>OR BOOKS, 2012<\/p>\n<p>Mark Bowden<\/p>\n<p>The killing machines. How to think about drones<\/p>\n<p>www.theatlantic.com\/magazine\/<\/p>\n<p>Susanna Davies-Crook<\/p>\n<p>Art in the drone age<\/p>\n<p>www.dazeddigital.com\/<\/p>\n<p>John Kaag<\/p>\n<p>Drones, ethics and the armchair soldier<\/p>\n<p>opinionator.blogs.nytimes.com<\/p>\n<p>Mark LeVine<\/p>\n<p>When the philosophers join the kill chain<\/p>\n<p>www.aljazeera.com<\/p>\n<p>Bradley Jay Strauwser<\/p>\n<p>Moral predators: The duty to employ uninhabited aerial vehicles<\/p>\n<p>www.bradleystrawser.com\/<\/p>\n<p>Killing by remote control: Ethics of an unmanned military<\/p>\n<p>OXFORD SCOLARSHIP, 2013<\/p>\n<p>Marco Roth<\/p>\n<p>The drone philosopher<\/p>\n<p>nplusonemag.com\/the-drone-philosopher<\/p>\n<p>The dronefather<\/p>\n<p>www.economist.com\/news\/technology<\/p>\n<p>dronewars.net<\/p>\n<p>drones.pitchinteractive.com\/<\/p>\n<p>shorttermmemoryloss.com\/<\/p>\n<p>paglen.com<\/p>\n<p>jayrz.com\/projects\/UAV3-D\/<\/p>\n<p>Leer m\u00e1s: http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20140129\/54399671955\/drones-guerra-distancia.html#ixzz2ruXMAAHD<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os los drones han cambiado la naturaleza de la guerra. Pero no s\u00f3lo se han convertido en una tecnolog\u00eda controvertida en el debate de la videovigilancia o de la pol\u00edtica internacional, sino que tambi\u00e9n est\u00e1n dando lugar a una abundante bibliograf\u00eda acad\u00e9mica en \u00e1mbitos como la \u00e9tica y la filosof\u00eda, al tiempo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-29886","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Los drones y la guerra a distancia - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los drones y la guerra a distancia - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En los \u00faltimos a\u00f1os los drones han cambiado la naturaleza de la guerra. Pero no s\u00f3lo se han convertido en una tecnolog\u00eda controvertida en el debate de la videovigilancia o de la pol\u00edtica internacional, sino que tambi\u00e9n est\u00e1n dando lugar a una abundante bibliograf\u00eda acad\u00e9mica en \u00e1mbitos como la \u00e9tica y la filosof\u00eda, al tiempo [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2014-01-31T09:37:43+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jorge Carri\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"17 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Los drones y la guerra a distancia\",\"datePublished\":\"2014-01-31T09:37:43+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/\"},\"wordCount\":3441,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Munduan Barna\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/\",\"name\":\"Los drones y la guerra a distancia - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2014-01-31T09:37:43+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Los drones y la guerra a distancia\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Los drones y la guerra a distancia - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Los drones y la guerra a distancia - Nabarralde","og_description":"En los \u00faltimos a\u00f1os los drones han cambiado la naturaleza de la guerra. Pero no s\u00f3lo se han convertido en una tecnolog\u00eda controvertida en el debate de la videovigilancia o de la pol\u00edtica internacional, sino que tambi\u00e9n est\u00e1n dando lugar a una abundante bibliograf\u00eda acad\u00e9mica en \u00e1mbitos como la \u00e9tica y la filosof\u00eda, al tiempo [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2014-01-31T09:37:43+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Jorge Carri\u00f3n","Tiempo de lectura":"17 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Los drones y la guerra a distancia","datePublished":"2014-01-31T09:37:43+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/"},"wordCount":3441,"commentCount":0,"articleSection":["Munduan Barna"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/","name":"Los drones y la guerra a distancia - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2014-01-31T09:37:43+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-drones-y-la-guerra-a-distancia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Los drones y la guerra a distancia"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29886"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29886\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29886"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29886"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}