{"id":29842,"date":"2014-01-22T22:52:31","date_gmt":"2014-01-22T20:52:31","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-sublevacion-catalana-de-1640-1652\/"},"modified":"2014-01-22T22:52:31","modified_gmt":"2014-01-22T20:52:31","slug":"la-sublevacion-catalana-de-1640-1652","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-sublevacion-catalana-de-1640-1652\/","title":{"rendered":"La sublevaci\u00f3n catalana de 1640-1652"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>CATALU\u00d1A y su actual proceso de consulta soberanista est\u00e1 de moda. Sobre el tema catal\u00e1n, especialmente en las tertulias televisivas, se vierten inexactitudes varias, errores involuntarios, mentiras conscientes y toda suerte de rabiosos improperios. No es malo acudir a la historia, porque suele ser magistra vitae. Acostumbra a proporcionar suculentos ingredientes que, reflexivamente condimentados y asimilados, originan modelos de entendimiento del presente y de enderezamiento del futuro. Es muy sugerente el verso manriquiano: \u00abAvive el seso y despierte&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>La sublevaci\u00f3n catalana de 1640-1652 fue el primer episodio de confrontaci\u00f3n entre el Principado de Catalu\u00f1a y la Corona de Castilla, producido tras la uni\u00f3n por la v\u00eda matrimonial entre Isabel y Fernando de las Coronas de Arag\u00f3n y Castilla a finales del siglo XV. Pero este acontecimiento secesionista de 1640 solo se puede comprender en el contexto de la crisis generalizada del siglo XVII, que conten\u00eda elementos estructurales propiciadores.<\/p>\n<p>Conviene recordar, en primer lugar, que la uni\u00f3n de las Coronas de Arag\u00f3n y Castilla se produjo mediante una de las v\u00edas, que se utilizaban en la \u00e9poca, la matrimonial. Las otras dos eran la guerra y la diplomacia, una creaci\u00f3n precisamente renacentista. El matrimonio de Isabel y Fernando no se efectu\u00f3 sin la oposici\u00f3n de una parte de la nobleza de ambas coronas y del rey castellano, Enrique IV, hermano de la Cat\u00f3lica. Esta, adem\u00e1s, subi\u00f3 al trono mediante lo que algunos historiadores califican como golpe de Estado y posterior guerra civil sucesoria frente a los leg\u00edtimos derechos de Juana la Beltraneja, su sobrina e hija del rey Enrique, fallecido en 1474.<\/p>\n<p>Es preciso no olvidar que la Corona de Arag\u00f3n formaba una Confederaci\u00f3n de reinos y territorios que comprend\u00eda los reinos de Arag\u00f3n, Valencia, Mallorca, Sicilia, C\u00f3rcega y Principado de Catalu\u00f1a, el territorio m\u00e1s pr\u00f3spero. Cada uno contaba con sus fueros, que el rey deb\u00eda jurar, si no directamente al menos s\u00ed a trav\u00e9s de un representante, el virrey. El Principado y los diferentes Reinos ten\u00edan instituciones propias, Cortes, Diputaci\u00f3n y\/o Generalitat y Justicia Mayor, este en Arag\u00f3n, semejante al pase foral vasco.<\/p>\n<p>El pactismo o contractualismo era la teor\u00eda jur\u00eddico-pol\u00edtica en la que se sustentaban las relaciones entre rey y los reinos de la Corona aragonesa. Si el rey no gobernaba a favor del bien com\u00fan de los s\u00fabditos, estos pod\u00edan desnaturalizarse, es decir, negarle la obediencia. Por eso, en las Cortes aragonesas, a diferencia de las castellanas, el rey deb\u00eda primero someterse a la aceptaci\u00f3n y cumplimiento de los agravios o greuges para pasar posteriormente a la aprobaci\u00f3n del servicio, lo que hoy llamar\u00edamos presupuestos.<\/p>\n<p>A pesar de los intentos uniformadores iniciados por los Reyes Cat\u00f3licos para crear un Estado nacional hispano, la realidad fue muy tozuda y la monarqu\u00eda de los Austrias, como se\u00f1ala el gran historiador Antonio Dom\u00ednguez Ortiz, era un conglomerado de reinos que pod\u00edamos calificar de federalista.<\/p>\n<p>La econom\u00eda, especialmente la catalana, que en los siglos XIV y XV hab\u00eda sufrido una profunda crisis muy bien analizada por Pierre Vilar, en el siglo XVII hab\u00eda iniciado el despegue o take off y, a\u00fan con limitaciones, segu\u00eda siendo una econom\u00eda m\u00e1s din\u00e1mica, vinculada al desarrollo comercial e industrial. La sociedad, pasadas las revueltas de los payeses de remensa en el siglo XV, se caracterizaba por una m\u00e1s diversificada estratificaci\u00f3n, con predominio de la burgues\u00eda frente a una sociedad castellana agr\u00edcola-ganadera, m\u00e1s dual y hegemonizada por la nobleza de car\u00e1cter agrario.<\/p>\n<p>Es esencial considerar que el siglo XVII, con matices territoriales y temporales, soport\u00f3 una depresi\u00f3n generalizada: con vaivenes clim\u00e1ticos (v\u00e9ase al respecto el reciente libro del historiador brit\u00e1nico G. Parker), una demograf\u00eda alterada, con secuencias inexorables de carest\u00edas-hambres-pestes, crisis econ\u00f3mica en lo distintos sectores, convulsiones sociales, propuestas de \u00abreformaci\u00f3n\u00bb pol\u00edtica a cargo de los intelectuales, conocidos como \u00abarbitristas\u00bb, e incluso exacerbaciones del esp\u00edritu religioso que se cebaron en los diferentes, jud\u00edos, moriscos, conversos, brujos y brujas, sodomitas etc. El descenso de la llegada de los metales preciosos, fruto de la rapi\u00f1a colonial americana, empezaba a debilitar la mano que mec\u00eda el sue\u00f1o hispano del imperialismo europeo. Dec\u00eda el arbitrista Cellorigo que Espa\u00f1a padec\u00eda una especie de \u00abencantamiento\u00bb que le imped\u00eda asumir la realidad. Cervantes, en El Quijote, describi\u00f3 l\u00facidamente la contradicci\u00f3n entre la \u00abenso\u00f1aci\u00f3n\u00bb hidalga de Alonso Quijano y el realismo campesino sanchopancesco y alg\u00fan poeta a\u00f1adi\u00f3 que el hambre era muy mala consejera, pues pod\u00edan verse \u00abchorizos volando\u00bb. Hasta tal punto la crisis inund\u00f3 las estructuras de la sociedad que el mismo Quevedo, con su t\u00edpica iron\u00eda c\u00e1ustica, sentenci\u00f3: \u00abToda Espa\u00f1a est\u00e1 en un tris \/ y a pique de dar un tras; \/ ya monta a caballo m\u00e1s \/ que monta a maraved\u00eds&#8230;.\u00bb.<\/p>\n<p>Una serie de sublevaciones, asonadas y motines asaetearon pr\u00e1cticamente toda la geograf\u00eda peninsular entre 1630-1660: sublevaciones de Catalu\u00f1a en 1640 y de Portugal en 1639, que consigui\u00f3 de nuevo la independencia y su Restaura\u00e7ao; mot\u00edn de la sal de 1636 en Vizcaya, rebeliones en Andaluc\u00eda (Marqu\u00e9s de Ayamonte, 1641), en Arag\u00f3n (Duque de H\u00edjar, 1643), en Navarra (el capit\u00e1n Miguel Iturbide, 1643), un intento de incorporaci\u00f3n a Portugal en Galicia, revueltas en Sicilia y N\u00e1poles y numerosos motines urbanos, provocados por la presi\u00f3n tributaria, la imposici\u00f3n de nuevas gabelas o la carest\u00eda de alimentos. En Logro\u00f1o llegaron a lanzar al r\u00edo Ebro a los cobradores de un impuesto sobre el vino. En este explosivo caldo estructural cualquier episodio, aunque en principio parezca banal, puede ser la mecha que provoque el incendio de la rebeld\u00eda, como hemos comprobado recientemente con la boulevarizaci\u00f3n del Gamonal en Burgos.<\/p>\n<p>El factor coyuntural que provoc\u00f3 la sublevaci\u00f3n catalana fue el proyecto de \u00abreformaci\u00f3n\u00bb del Conde Duque de Olivares, explicitado sin ambages en el memorial del 23 de diciembre de 1624 y m\u00e1s elaborado en 1626, en aras a reafirmar el car\u00e1cter imperial europeo de la monarqu\u00eda hispana frente a su principal oponente, la Corona gala, liderada estrat\u00e9gicamente por el cardenal Richelieu. En el memorial secreto de 1624, tras aconsejarle al rey que \u00abel negocio m\u00e1s importante\u00bb era hacerse \u00abrey de Espa\u00f1a\u00bb y someter los reinos de que se compon\u00eda \u00abal estilo y leyes de Castilla, sin ninguna diferencia\u00bb, le indicaba tres caminos para lograrlo. El primero consist\u00eda en traer aragoneses, catalanes etc. a Castilla, casarlos en ella y concederles prebendas y dignidades. El segundo supon\u00eda negociar con los catalanes, pero bajo la espada de Damocles del territorio ocupado por un ej\u00e9rcito. El tercer m\u00e9todo lo dejo a la fehaciente interpretaci\u00f3n y al ben\u00e9volo juicio del lector para que \u00e9l mismo juzgue el texto del Conde Duque y su taimada intencionalidad: \u00abEl tercer camino, aunque no con medio tan justificado, pero el m\u00e1s eficaz, hall\u00e1ndose V. M. con esta fuerza que dije, ir en persona como a visitar aquel reino donde se hubiese de hacer el efecto, y hacer que se ocasione alg\u00fan tumulto popular grande, y con este pretexto meter la gente, y con ocasi\u00f3n de sosiego general y prevenci\u00f3n de adelante, como por nueva conquista, asentar y disponer las leyes en la conformidad de las de Castilla, y de esta manera irlo ejecutando en los otros reinos\u00bb.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que Francisco de Quevedo, no precisamente un catalan\u00f3filo, sino m\u00e1s bien lo contrario, a\u00f1adiese este verso: \u00abCatalu\u00f1a lastimada \/ con marciales desafueros, \/ suplicando por sus fueros \/ est\u00e1 ya desaforada; \/ que suele, tal vez, negada \/ a los vasallos la audiencia, \/ apurarles la paciencia; e irritada la lealtad, perder a la majestad \/ el respeto y la obediencia\u00bb.<\/p>\n<p>En 1626, el Conde Duque a\u00f1adi\u00f3 un nuevo memorial m\u00e1s expl\u00edcito y dos fueron las proposiciones que causaron profundo malestar en Catalu\u00f1a: La Uni\u00f3n de Armas y el incremento de la fiscalidad. La primera consist\u00eda en la creaci\u00f3n de un contingente militar de 140.000 hombres al que todos los reinos deb\u00edan aportar una cantidad determinada, concretamente, Catalu\u00f1a 16.000. El proyecto, adem\u00e1s, implicaba un aumento de la carga impositiva. Ni las Cortes de la Corona de Arag\u00f3n de 1626 ni las de 1632 aceptaron ambas propuestas, por lo que la tensi\u00f3n entre la monarqu\u00eda hispana y las instituciones de la confederaci\u00f3n catalanoaragonesa fueron subiendo de tono.<\/p>\n<p>La coyuntura internacional se hallaba inmersa en la conocida Guerra de los Treinta A\u00f1os, que dirim\u00eda la hegemon\u00eda europea entre la predominante Espa\u00f1a y la emergente Francia. Esta se sald\u00f3 con la Paz de Wetfallia (1648) y m\u00e1s tarde con la Paz de Pirineos (1659), que sellaba definitivamente el traslado de la hegemon\u00eda del lado galo. Catalu\u00f1a, por tanto, estaba en el ojo del hurac\u00e1n y en el foco del conflicto debido a su situaci\u00f3n geoestrat\u00e9gica fronteriza con Francia. As\u00ed se declar\u00f3 de nuevo la guerra franco-hispana, con inicio en 1638 mediante el ataque galo a Hondarribia, que resisti\u00f3 los embates; pero la contienda se traslad\u00f3 a la muga franco-catalana. Las tropas castellanas, integradas en su gran mayor\u00eda por mercenarios de distintas naciones, cometieron innumerables tropel\u00edas que detonaron una asonada levantisca circunscrita originariamente a Girona, pero pronto extendida como reguero de p\u00f3lvora al resto del Principado. Los segadores, que se concentraban en la plaza de la catedral barcelonesa para ser contratados en las labores estivales de la siega, iniciaron un levantamiento generalizado, el conocido como Corpus de Sang, en junio de 1640, asesinando en la playa al virrey, el catal\u00e1n Dalmau de Queralt, Conde de Santa Coloma. Comenzaba el levantamiento y se inauguraba el mito dels segadors y su \u00abbuen golpe de hoz\u00bb (Bon colp de falc), estribillo del himno nacional catal\u00e1n.<\/p>\n<p>Mas la rebeli\u00f3n, que inicialmente ten\u00eda un car\u00e1cter pol\u00edtico anticastellano, cobr\u00f3 un giro social antinobiliario, como han demostrado historiadores insignes, principalmente Eva Serra. La nobleza catalana se atemoriz\u00f3 y solicit\u00f3 el apoyo franc\u00e9s, que fue sol\u00edcitamente proporcionado, pero mediante el pago de evidente peaje. Enseguida se percataron los catalanes de que el prejacobinismo galo de Richelieu era tanto o m\u00e1s pernicioso que el castellanismo uniformista del Conde Duque, de tal manera que progresivamente se fueron decantando hacia posicionamientos de retorno a la Corona castellana.<\/p>\n<p>La contienda finaliz\u00f3 en 1652 con la ocupaci\u00f3n de Barcelona a cargo de las tropas castellanas dirigidas por el valido y bastardo real, Juan Jos\u00e9 de Austria. No se llevaron a cabo represalias y el rey Felipe IV jur\u00f3 obediencia a los fueros catalanes. Es m\u00e1s, el per\u00edodo posterior es considerado como \u00abneoforalista\u00bb y de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica para Catalu\u00f1a. La culminaci\u00f3n del proceso se produjo en la Paz de los Pirineos, firmada el a\u00f1o 1659 en medio del r\u00edo Bidasoa, en la famosa isla de Los Faisanes, que supon\u00eda para Catalu\u00f1a la p\u00e9rdida del Rosell\u00f3n, la denominada Catalunya Nord, bocado territorial que desde esa fecha pertenece a Francia. Los catalanes probaron la hiel gala y ello explica, en gran parte, que en el siguiente conflicto, la Guerra de Sucesi\u00f3n de 1700-1714, no optasen por la candidatura borb\u00f3nica de Felipe V.<\/p>\n<p> Deia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CATALU\u00d1A y su actual proceso de consulta soberanista est\u00e1 de moda. 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