{"id":29761,"date":"2014-01-13T17:32:39","date_gmt":"2014-01-13T15:32:39","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/de-lideres\/"},"modified":"2014-01-13T17:32:39","modified_gmt":"2014-01-13T15:32:39","slug":"de-lideres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/de-lideres\/","title":{"rendered":"De l\u00edderes"},"content":{"rendered":"\n<p>Parece generalizarse la opini\u00f3n que atribuye el desorden mundial reinante a la ausencia de l\u00edderes, constatada desde el final del siglo pasado. El an\u00e1lisis de esa carencia, aplicada a \u00ablo nuestro\u00bb, nos incita a examinar la naturaleza de esa curiosidad sociol\u00f3gica que se denomina liderazgo.<\/p>\n<p>Un estudio de Nydia Cohen de la Universidad de Puerto Rico posiciona con precisi\u00f3n tanto la noci\u00f3n de l\u00edder, personaje denodado que se preocupa de la acci\u00f3n colectivamente necesaria y personalmente desinteresada, como, por oposici\u00f3n, el concepto de antil\u00edder, vulgar, blandengue y pusil\u00e1nime, al que le priva figurar.<\/p>\n<p>El l\u00edder civil, influyente e inspirador, molesta a la sociedad pol\u00edtica que, a menudo, basa su poder en la eliminaci\u00f3n de l\u00edderes y en el cultivo intensivo de antil\u00edderes que se presten a ejercer de d\u00f3ciles \u00abcorreveydiles\u00bb a cambio de galardones en saldo.<\/p>\n<p>El l\u00edder es transparente. El l\u00edder no teme ni la palabra seguridad ni el concepto de libertad.<\/p>\n<p>Cuando un l\u00edder nos permite creer en la voluntad popular, \u00abel mejor gobierno es el que menos gobierna\u00bb. En cambio \u00absin l\u00edder nos alimentamos de nuestra propia mediocridad\u00bb (Thoreau).<\/p>\n<p>La ley no hace a los hombres m\u00e1s justos; por esa raz\u00f3n no podemos encomendar nuestra conciencia al legislador.<\/p>\n<p>El l\u00edder provoca menos la admiraci\u00f3n que el respeto y expresa as\u00ed un valor social generador de la funci\u00f3n de autoridad de la que ninguna sociedad quiere prescindir.<\/p>\n<p>Conviene marcar la diferencia, evidente para algunos, entre la \u00abautoritas\u00bb del l\u00edder reconocido y la \u00abpotestas\u00bb que representa el poder legal impuesto por la mayor\u00eda a la minor\u00eda. La autoridad del l\u00edder es funci\u00f3n del objetivo primordial del grupo que le reconoce, al que ofrece nuevos enfoques de los problemas, incluso antiguos, que surgen.<\/p>\n<p>G. Burdeau analiza la relaci\u00f3n primaria entre el l\u00edder y \u00absu\u00bb grupo. El l\u00edder genera popularidad por el contraste marcado entre la sencillez de sus actitudes y la complejidad de su tarea. Si el dirigente, poco o nada l\u00edder, propone \u00abp\u00f3nganse en mi lugar\u00bb, el l\u00edder en cambio se pondr\u00e1 en el lugar del grupo que lidera y que gestiona.<\/p>\n<p>Es curioso como abundan los past l\u00edderes entre los \u00abgur\u00fas\u00bb que intentan propagar sus f\u00f3rmulas de gesti\u00f3n de los Recursos Humanos de una empresa, perdiendo progresivamente sus plumas de colores fascinantes, y transform\u00e1ndose en divos a perpetuidad. Parafraseando a Oscar Wilde, cualquier individuo puede hacer historia, solo los l\u00edderes modestos pueden escribirla.<\/p>\n<p>Cuidado con el tratamiento reservado a un l\u00edder carism\u00e1tico, vivido recientemente. Aseguremos correctamente la transici\u00f3n socialmente manipulada del militante Madiba al liberado Mandela. El mundo que hoy vitorea a Mandela no se preocupaba del l\u00edder Madiba que encadenado en Robben Island durante casi 30 a\u00f1os, elaboraba, progresiva y lentamente, la lucha contra el apartheid y al que la sociedad blanca bien pensante occidental trataba de terrorista. En los conflictos de identidad se trata de terrorista al derrotado y de liberador al mismo combatiente si sale vencedor.<\/p>\n<p>El l\u00edder sabe que solo puede ganar su apuesta si act\u00faa sin miedo, alimentado por la transfusi\u00f3n de poder, con el grupo que le ha escogido. Un l\u00edder pol\u00edtico vecino bas\u00f3 su campa\u00f1a presidencial en la proposici\u00f3n \u00abOs pido el poder para devolv\u00e9roslo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 l\u00edderes recientes tenemos o hemos tenido al alcance de nuestra voluntad?. No se me ocurre ninguno realmente l\u00edder como lo fueron, en desorden, Luther King, Churchill, De Gaulle, Gandhi, en cierto modo, Eva Per\u00f3n, Monnet, Lenin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, Deng Xiaoping, Teresa de Calcuta, el Che Guevara, Gerry Adams, gusten o no. No llego a destacar como l\u00edder un personaje a nivel estatal, aunque quiz\u00e1s s\u00ed lo fue Adolfo Su\u00e1rez. A nivel vasco territorial se me ocurren Jose Antonio Agirre, Ram\u00f3n Rubial, Gregorio Ord\u00f3\u00f1ez, J.J. Ibarretxe, limitado por su propio partido, Rafa D\u00edez y Arnaldo Otegi, ambos encarcelados por el poder estatal totalmente consciente del peligro de dejar en libertad a verdaderos l\u00edderes defensores de la Paz. No habr\u00e1 que olvidar a aquellos caseros creadores de talleres que devinieron empresas del siglo XX, trabajadores y \u00abpatrones\u00bb, cuyo liderazgo se ha perdido en sucesiones patrimoniales desinteresadas por la econom\u00eda local.<\/p>\n<p>La escasez de l\u00edderes ha generado la profusi\u00f3n de lobbies, funci\u00f3n que los poderes pol\u00edticos intentan reglamentar, sin convicci\u00f3n, desde su origen en el lobby del Hotel Willard de Washington. El fen\u00f3meno obedece, una vez m\u00e1s, a la muy primaria pero recurrente, ley de Melles, que en este caso constata que la suma lobbies de la sociedad civil m\u00e1s l\u00edderes de la sociedad pol\u00edtica es constante: cuando uno de los sumandos crece el otro disminuye en la misma proporci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Occidente pierde influencia en Oriente Pr\u00f3ximo donde el liderazgo de los EEUU, de calidad mediocre, act\u00faa en nombre de su codicia de poder mundial apoyando claramente el golpe de estado militar de Egipto y dejando en equilibrio inestable el conflicto Israel-Palestina.<\/p>\n<p>Centro Am\u00e9rica y Sudam\u00e9rica generan m\u00e1s l\u00edderes que Europa.<\/p>\n<p>A nivel mundial, y tanto europeo como estatal, en ausencia de l\u00edderes abundan los capones que nos llevan a consecuencias equivalentes a las de cualquier guerra. El problema del peligro de otra guerra mundial parece estar disipado. \u00bfLlegaremos a tener que atribuir el Premio Nobel de la Paz al Arma Nuclear, motivo de disuasi\u00f3n, hasta ahora, de cualquier conflicto?<\/p>\n<p>En la Uni\u00f3n Europea, el \u00abreino de la vetocracia\u00bb no se vislumbran l\u00edderes en el horizonte. Merkel l\u00edder nos dir\u00e1n pero si un liderazgo se mide en euros su situaci\u00f3n es precaria. Por ahora la UE, por su ausencia de l\u00edder es m\u00e1s problema que soluci\u00f3n. Sin l\u00edderes no ser\u00e1 posible europeizar al 60% de sus habitantes que seg\u00fan una reciente encuesta desconf\u00edan de una UE sin estrategia que vive en un estado casi permanente de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En el Estado espa\u00f1ol el \u00abdirigente supremo\u00bb y no l\u00edder, se ve limitar sus grados de libertad de gobierno amedrentado como est\u00e1 por las sombras amenazadoras de su predecesor y de la \u00abambiciosa rubia\u00bb, como dicen. Por no tener no dispone ni de una oposici\u00f3n liderada.<\/p>\n<p>En nuestro territorio vasco, \u00eddem, \u00abeadem\u00bb, \u00eddem. No tenemos capacidad de negociar con Madrid que solo nos da acceso a las \u00abapurras\u00bb. Lo que si constatamos en nuestro territorio es la generaci\u00f3n de antil\u00edderes, cuyos efectos son a menudo delet\u00e9reos y que corresponden a personas que, en fin de recorrido, aceptan cargos honor\u00edficos o simplemente representativos frecuentemente bien remunerados. Se encuentran en ese caso los \u00abcorreveydiles\u00bb, antes citados, tan codiciados por los redactores sensacionalistas de los medios de comunicaci\u00f3n. La condici\u00f3n que se les impone es la ciega lealtad al comanditario, perteneciente en general a la sociedad pol\u00edtica, y la exigida actitud de florero a la espera de \u00f3rdenes. Los esquemas de reflexi\u00f3n, en esos casos de sumisi\u00f3n, no pueden salir del cat\u00e1logo normalizado de deducciones convencionales.<\/p>\n<p>La presencia de antil\u00edderes puede ser ominosa. Los discursos repetidos de dirigentes de patronales locales, de regate corto, afirmando que los dirigentes pol\u00edticos de uno de nuestros Territorios Hist\u00f3ricos son hostiles a las inversiones, son pura y simplemente punibles. \u00bfC\u00f3mo no reaccionan sus pares aunque solo sea por el da\u00f1o as\u00ed impuesto a sus propios intereses en momentos tan dif\u00edciles para la financiaci\u00f3n de las Pymes vascas? Esta conducta choca a observadores europeos enterados por la prensa de la gravedad de tales manifestaciones estigmatizando adem\u00e1s un Territorio que detiene el nivel m\u00e1s bajo de desempleo de la CAV. Que razones de gesti\u00f3n pol\u00edtica no convengan a los comanditarios de los \u00abtelegrafistas\u00bb, aunque contribuyeran a aprobar los presupuestos de sus adversarios, es un tema a discutir, pero de ah\u00ed a que los antilideres se suban al primer minarete disponible para disuadir al inversor hay un paso censurable. Con ese tipo de l\u00edderes patronales, \u00bfqu\u00e9 podemos esperar?. El l\u00edder anima. El antil\u00edder, que debe su situaci\u00f3n a favores cortesanos, desmobiliza.<\/p>\n<p>Parece m\u00e1s \u00e9tico que cuando una persona acceda a un cargo, para cuyo ejercicio pierda su libertad de expresi\u00f3n, intente afirmarse y dimita si el obst\u00e1culo que encuentra es inamovible por esencia. Hemos conocido casos an\u00e1logos, pocos, pero los hay.<\/p>\n<p>Complejo problema el del tratamiento de la ausencia de l\u00edderes, revelador de un clima cultural que aciagos comanditarios de antilideres sumisos contribuyen, en parte, a degradar.<\/p>\n<p>Podemos resistir a todo excepto a la necedad.<\/p>\n<p>Si sigue la carencia, los l\u00edderes seremos nosotros, los peatones.<\/p>\n<p> <strong>Antxon Lafont Mendizabal<br \/>Gara &#8211; Naiz<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parece generalizarse la opini\u00f3n que atribuye el desorden mundial reinante a la ausencia de l\u00edderes, constatada desde el final del siglo pasado. El an\u00e1lisis de esa carencia, aplicada a \u00ablo nuestro\u00bb, nos incita a examinar la naturaleza de esa curiosidad sociol\u00f3gica que se denomina liderazgo. 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