{"id":29745,"date":"2014-01-09T15:28:42","date_gmt":"2014-01-09T13:28:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-continuidad-de-la-nocion-de-palestinidad-y-compromiso-en-edward-said\/"},"modified":"2014-01-09T15:28:42","modified_gmt":"2014-01-09T13:28:42","slug":"la-continuidad-de-la-nocion-de-palestinidad-y-compromiso-en-edward-said","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-continuidad-de-la-nocion-de-palestinidad-y-compromiso-en-edward-said\/","title":{"rendered":"La continuidad de la noci\u00f3n de palestinidad y compromiso en Edward Said"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>\u201c<em>We are more than someone else\u2019s object.<\/em>\u201d, After the Last Sky: Palestinian Lives<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, la figura de Edward Said sigue despertando an\u00e1lisis y revisiones de todo tipo, tan variados y complejos como los \u00e1mbitos diversos a los que el c\u00e9lebre pol\u00edgrafo palestino de nacionalidad estadounidense dedic\u00f3 su dilatada carrera como investigador, activista y docente universitario.<\/p>\n<p>Sabido es que su campo de investigaci\u00f3n originario se situaba en la cr\u00edtica literaria y el ensayo anal\u00edtico. Su texto m\u00e1s c\u00e9lebre,\u00a0<em>Orientalism<\/em>, no deja de ser una recensi\u00f3n particular de toda una extensa literatura consagrada a una tem\u00e1tica bien definida (el oriente musulm\u00e1n). Una lectura particular que puede resultar sesgada e imperfecta en muchos sentidos pero de una capacidad incisiva sin parang\u00f3n. M\u00e1s cohesionadas e integrales siempre nos han parecido a nosotros, en todo caso, y debido a consideraciones relativas a nuestros particulares gustos literarios, sus impresiones sobre obras y autores concretos de la talla de Joseph Conrad u otros pilares de la literatura en lengua inglesa, especialidad que imparti\u00f3 como docente durante d\u00e9cadas en la Universidad de Columbia; o, tambi\u00e9n, sus diatribas, feroces de sutilidad y genio corrosivo, contra\u00a0<em>enfants<\/em> terribles de las letras contempor\u00e1neas, premios Nobel incluidos, dominados por una visi\u00f3n \u201corientalista\u201d del mundo. Siempre certificando su capacidad, incisiva y penetrante como pocas, para desentra\u00f1ar lo expl\u00edcito y lo sugerido, siempre al socaire de una pluma de indudable brillantez ling\u00fc\u00edstica y expositiva.<\/p>\n<p>Sabida es asimismo la afici\u00f3n de Said por facetas y tem\u00e1ticas concretas de la creaci\u00f3n literaria, ya sea la escritura autobiogr\u00e1fica o la relaci\u00f3n entre las circunstancias temporales y materiales del autor y su producci\u00f3n; o, en t\u00e9rminos m\u00e1s precisos, el efecto de una vicisitud \u2013 v.g. la sensaci\u00f3n angustiosa del extra\u00f1amiento, el \u00e9xodo y la expulsi\u00f3n del lugar donde uno vive- en la producci\u00f3n literaria, as\u00ed como los resortes que la provocan y condicionan. Y, sobre todo en el \u00faltimo tramo de su vida, se puso de relieve su afici\u00f3n por la m\u00fasica y la imbricaci\u00f3n de \u00e9sta con otras artes, en especial la literatura. Aficionado al piano, confeccion\u00f3 cr\u00edticas musicales en\u00a0<em>The Nation<\/em> y colabor\u00f3, con la redacci\u00f3n del texto en ingl\u00e9s, en un montaje del Fidelio de Beethoven por la Orquesta Sinf\u00f3nica de Chicago.<\/p>\n<p>Sin embargo, no ha sido la cr\u00edtica literaria ni su extraordinaria pulsi\u00f3n lectora ni la afici\u00f3n por la m\u00fasica lo que ha terminado confiri\u00e9ndole su enorme prestigio como intelectual de resonancia mundial. Said, cuya formaci\u00f3n intelectual es eminentemente anglosajona y que a los 16 a\u00f1os ya estaba instalado en Estados Unidos, ha prestado gran atenci\u00f3n, incluso en sus estudios de literatura comparada, a los asuntos culturales, religiosos y pol\u00edticos \u00e1rabes. Puede que sus contribuciones a la hermen\u00e9utica literaria lo hayan aupado a una posici\u00f3n de prestigio en el \u00e1mbito acad\u00e9mico; empero, no habr\u00eda podido traspasar los l\u00edmites de la fama circular y elitista que aporta tal conf\u00edn de no haber mediado una cualidad, excepcional: el compromiso a ultranza con una causa que consideraba justa y el convencimiento de que la dimensi\u00f3n humana y human\u00edstica de su causa justificaba cualquier padecimiento. Por supuesto, la causa y la cuesti\u00f3n eran Palestina; y el padecimiento, cargar con la inquina militante de quienes dentro y fuera de Estados Unidos consideraron que la \u00abobcecaci\u00f3n\u00bb de Said por reivindicar a los suyos y denunciar las tropel\u00edas de que siguen siendo objeto constituye una afrenta de lesa majestad contra una \u00abcausa suprema\u00bb.\u00a0<em>Orientalism<\/em>, de la cual se siguen tirando y tirando reediciones en los principales idiomas del mundo, constituye, de entrada, un compendio de an\u00e1lisis y lecturas particulares sobre la visi\u00f3n oriental de los europeos; pero, por encima de todo, refleja una preocupaci\u00f3n existencial por la realidad del \u00abotro\u00bb y la dimensi\u00f3n de su propio yo, como palestino exiliado, en el seno de una alteridad cuyas lindes han sido fijados de forma arbitraria.<\/p>\n<p><strong>Intelectualidad y compromiso<\/strong><\/p>\n<p>La vinculaci\u00f3n de nuestro autor con Palestina, que es lo mismo que decir la implicaci\u00f3n de la reflexi\u00f3n y la memoria con en el exilio, configura el entramado intelectual de un pensador que nunca transigi\u00f3 en difuminar o relativizar los prerrequisitos \u00e9ticos de sus reflexiones 1. Esto podr\u00eda parecer una obviedad, pero no resulta tan frecuente entre los llamados \u00abintelectuales de primera l\u00ednea\u00bb, muy dados a los cambios de rumbo y los vaivenes ideol\u00f3gicos. Para Said, el intelectual debe convertirse en portavoz y actor, en exponente reiterativo de una condici\u00f3n moral que jam\u00e1s debe ser soslayada. En el caso espec\u00edfico de la tragedia palestina, el acto de revelar el verdadero rostro de la ocupaci\u00f3n debe venir acompa\u00f1ado de una propuesta cabal de cambio. A prop\u00f3sito de un art\u00edculo \u00abcr\u00edtico\u00bb sobre las humillaciones sufridas por los palestinos a manos del estado de Israel, redactado por un profesor israel\u00ed, Said destaca que el intelectual que se precie debe aplicar la primera parte de la premisa (la denuncia) con el mismo rigor que la segunda (la exigencia de que se haga algo para que las cosas cambien): \u00ab\u2026 No trata de disfrazar la situaci\u00f3n con un lenguaje elegante sobre la seguridad israel\u00ed, un espantoso h\u00e1bito de los intelectuales que sienten la necesidad de hablar como generales para que se los tome en serio. Mi \u00fanica cr\u00edtica (\u2026) es que (el autor israel\u00ed) no llega a pedir claramente el final de la ocupaci\u00f3n militar y el reconocimiento israel\u00ed de las injusticias cometidas contra el pueblo palestino. Eso es lo que se supone que hacen los intelectuales, en lugar de hablar de pol\u00edtica desde el punto de vista de los pol\u00edticos\u00bb 2.<\/p>\n<p>Por cierto, esta concepci\u00f3n sobre la tarea atribuida al intelectual se aprecia en p\u00e1rrafos diversos de su obra cr\u00edtica (literaria). A uno de los grandes escritores del S. XX, George Orwell, le imputa el incumplimiento de la segunda gran premisa. La primera la hab\u00eda cumplido con holgura por su capacidad y voluntad para describir la crueldad humana \u2013bajo el imperialismo, por ejemplo; ahora bien, Orwell manten\u00eda de continuo un alejamiento deliberado del objeto de su denuncia 3. M\u00e1s a\u00fan,<em> he is one of those writers who simply was never in touch with a grassroot movement, and never felt himself to be part of a general cause. There\u00b4s a sense of isolation and even of misanthropic hostility toward the othe<\/em>r 4. Estas carencias, desde el punto de vista saidiano, alejan a Orwell y a otros tantos otros de la intelectualidad aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p><strong>Palestina: exilio, memoria y reclamaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para aportar los ingredientes b\u00e1sicos que conforman esta actitud de intelectualidad militante debe existir una fuente abundante de datos e informaci\u00f3n. En el caso de los palestinos, que carecen de una oficialidad e institucionalismo que garantice la continuidad de una doctrina documentalista, la capacidad de datar depende sobremanera de su habilidad y destreza para recordar y combinar los recuerdos 5. De exilio en exilio y represi\u00f3n en represi\u00f3n, la memoria se ha convertido en el principal referente de un pueblo exiliado y desperdigado por los confines del planeta. El propio Said sufri\u00f3 en sus carnes los rigores de esta disciplina, la cual suele desembocar en la difamaci\u00f3n e, incluso, la eliminaci\u00f3n personal. Al igual que otros grandes s\u00edmbolos de la cultura palestina, el asesinado Gass\u00e1n Kanafani o el \u00abvilipendiado\u00bb Mahmud Darwish, Edward Said hubo de experimentar su<em> via crucis<\/em> particular a lo largo de su carrera como intelectual palestino comprometido. Una de estas campa\u00f1as postreras de acoso, desplegada tras su famosa foto arrojando una piedra hacia la frontera israel\u00ed desde el sur de L\u00edbano, queda reflejada as\u00ed:<\/p>\n<p>\u2026Se orquest\u00f3 de nuevo toda una campa\u00f1a para tratar que me expulsaran de la universidad donde llevo ense\u00f1ando treinta y ocho a\u00f1os. Se utilizaron asimismo art\u00edculos en la prensa, comentarios, cartas insultantes y amenazas de muerte para intimidarme o silenciarme (\u2026). (\u2026), la administraci\u00f3n de la universidad defendi\u00f3 magn\u00edficamente mi derecho a mis propias opiniones y mis propios actos, y se\u00f1al\u00f3 que la campa\u00f1a contra m\u00ed no ten\u00eda nada que ver con el hecho de que hubiera arrojado una piedra (\u2026) sino con mi postura y mi actividad pol\u00edticas, que se enfrentaba a la pol\u00edtica israel\u00ed de ocupaci\u00f3n y represi\u00f3n 6.<\/p>\n<p>Esta y otras campa\u00f1as, como las que pon\u00edan en duda que Said hubiera llegado a estar alguna vez en Palestina o la imputaci\u00f3n de que pertenec\u00eda a una casta olig\u00e1rquica sin vinculaci\u00f3n con la realidad palestina, no lograron el objetivo principal de acallar el eco de sus palabras. No obstante, contribuyeron a desacreditarlo y caricaturizarlo, a ojos de los c\u00edrculos sionistas y afines, por desgracia dominantes en Estados Unidos y sociedades sat\u00e9lites, como un \u201cpalestino occidentalizado pero radical\u201d. Los ataques alcanzaron cotas inusitadas de virulencia, y en algunos casos, de efectividad, por una raz\u00f3n avanzada con anterioridad, a saber, que la inmensa mayor\u00eda de los intelectuales palestinos de renombre no pueden disfrutar del amparo de instituciones y organismos oficiales s\u00f3lidos y estables. Said forma entre aquellos intelectuales palestinos de confesi\u00f3n cristiana que trataron, desde dentro de Occidente, de compensar el abrumador alineamiento de \u00e9ste con las tesis sionistas, a partir de t\u00edtulos cl\u00e1sicos como<em>The Question of Palestine<\/em> (1975),\u00a0<em>The Politics of dispossession: the struggle for Palestinian self-determination<\/em>, 1969-1994 (1994) y\u00a0<em>Peace and its discontents<\/em>: Gaza-Jericho: 1993-1995 (1995).<\/p>\n<p>Otro ejemplo destacado de intelectual palestino activo desde el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n -y por desgracia no lo suficientemente valorado en medios culturales \u00e1rabes- lo encontramos en Henry Cattan (1906-1992), cuyos escritos sobre los or\u00edgenes y causas de la cuesti\u00f3n palestina revisten una importancia notable. Cattan tuvo que abandonar Jerusal\u00e9n en 1967, pero antes defendi\u00f3 las tesis palestinas en las Naciones Unidas en 1947 y 1948 en su condici\u00f3n de jurista. Despu\u00e9s publicar\u00eda libros generosos en datos y coherencia como\u00a0<em>The Palestine Question<\/em> y Jerusalem en su destierro por Oriente Medio y Europa. No s\u00f3lo cultiv\u00f3 su veta de historiador y experto en leyes internacionales sino que tambi\u00e9n hizo de ensayista y fabulista en\u00a0<em>Le jardin des joies<\/em>, una recopilaci\u00f3n de cuentos y relatos orientales. Cattan es junto con Said uno de los grandes nombres de la reivindicaci\u00f3n intelectual palestina en Occidente, sin olvidar al ensayista y narrador Hisham Sharabi (1927-2005), asimismo exiliado en Estados Unidos y profesor en Georgetown. Sharabi, que ha dedicado parte de sus estudios a la cuesti\u00f3n palestina, la relaci\u00f3n del intelectual \u00e1rabe con occidente y la historia reciente de Oriente Medio, ha dejado consignada su experiencia vital en varios libros de memorias \u2013<em>al-Yamr wa al-ramad: mudhakkirat muthaqqaf \u2018arabi<\/em> (<em>Brasa y cenizas: memorias de un intelectual \u00e1rabe<\/em>, 1978) y\u00a0<em>Suwar al-madi<\/em> (<em>Im\u00e1genes del pasado: una autobiograf\u00eda,<\/em> 1993). Y en 1999 firm\u00f3 junto con el propio Said un comunicado en defensa de los intelectuales palestinos detenidos por orden del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yaser Arafat, por criticar la corrupci\u00f3n de \u00e9sta. A la destacable representaci\u00f3n intelectual palestina deben unirse los hermanos Boullata, Kamal e Issa, pintor e historiador de arte el primero y escritor y traductor el segundo, asimismo vinculados con Said.<\/p>\n<p>El protagonismo de la memoria ocupa un lugar preeminente en toda la producci\u00f3n de Said, m\u00e1xime en el que quiz\u00e1s sea su libro m\u00e1s cercano a la literatura \u00abpura\u00bb. En 1994, despu\u00e9s de que los m\u00e9dicos le dijeran que estaba enfermo de leucemia, comenz\u00f3 a escribir un libro de memorias que saldr\u00eda a la luz en 1999 con el significativo t\u00edtulo de<em>Out of place. A memoir<\/em>. Una vez m\u00e1s, un escritor que se siente en las postrimer\u00edas de su vida decide hablar de sus recuerdos y vivencias, con el objeto de dejar un testimonio particular (<em>a subjective account of the life I lived<\/em>) y de tender un puente que aminore la distancia en el tiempo y el espacio entre \u201cmi vida de hoy y la de entonces\u201d 7. Como era de esperar, el autor se remonta a sus a\u00f1os de ni\u00f1ez, que no en balde son los m\u00e1s caros a quienes vivieron en Palestina antes de su despojo. Sigue as\u00ed un desarrollo lineal y cl\u00e1sico del recuento autobiogr\u00e1fico, poniendo el \u00e9nfasis en la primera persona y surcando un cauce cronol\u00f3gico ascendente. No obstante, este recuento se interrumpe de forma brusca cuando Said recala en Estados Unidos e inicia su labor profesional, que en definitiva es la que le ha dado renombre. Aqu\u00ed el relato se disipa, el autor empieza a intercalar im\u00e1genes de tiempos pasados y por venir y, en definitiva, sus d\u00edas en Princeton y Harvard no alcanzan ni mucho menos la relevancia de sus d\u00edas palestinos. La situaci\u00f3n de aparente estabilidad que le confiere su afianzamiento en Estados Unidos marca su definitiva alienaci\u00f3n y consagra la identidad del libro: ser el inventario de\u00a0<em>an essentially lost or forgotten World<\/em> 8. Si ya antes Said se sent\u00eda inc\u00f3modo porque siendo palestino llevaba un nombre de pila de aire ingl\u00e9s, estudiaba en una escuela brit\u00e1nica y pertenec\u00eda a una familia de clase alta influida en gran medida por la cultura y h\u00e1bitos occidentales, cuando se consagra la p\u00e9rdida del que a pesar de todo era su lugar su desubicaci\u00f3n se hace completa. Todo esto podr\u00eda llamar la atenci\u00f3n si se tiene en cuenta que, a fin de cuentas, lo que a uno le parecer\u00eda m\u00e1s digno de narrar en un devenir como el de Said ser\u00eda su etapa de mayor actividad creativa, en su caso la etapa estadounidense. Pero no, \u00e9l insiste en hablar de sus primeros quince a\u00f1os de vida. Como si quisiera expresar que lo m\u00e1s importante de una vida vivida de este modo es, precisamente, el periodo que vino antes de que \u00abaquello\u00bb ocurriese. En este punto, Said refleja, por otros cauces, el mismo ahogo vital que la fallecida poetisa Fadwa Tuq\u00e1n, una de las personalidades culturales palestinas m\u00e1s relevantes del siglo pasado. Parad\u00f3jicamente, ella transmite en sus p\u00e1ginas autobiogr\u00e1ficas una sensaci\u00f3n de extra\u00f1amiento y desamparo similar al de Said \u2013la desubicaci\u00f3n del exiliado- pero sin salir de la Cisjordania ocupada.<\/p>\n<p><strong>El relator de la memoria<\/strong><\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n, alguien llam\u00f3 a Said el\u00a0<em>hakawati <\/em>(\u00abcuentacuentos\u00bb o \u00abnarrador de historias\u00bb) de la causa palestina en Estados Unidos 9.\u00a0<em>Hakawati<\/em> es un t\u00e9rmino com\u00fan en los pa\u00edses \u00e1rabes orientales y hace referencia a aquellos narradores que, sirvi\u00e9ndose de herramientas propias de la tradici\u00f3n oral, relatan cuentos e historias que entroncan con el acervo cultural \u00e1rabe e isl\u00e1mico. Por lo general, los\u00a0<em>hakawatis<\/em> narran la vida de h\u00e9roes cl\u00e1sicos como Baybars, Antara o incluso Saladino, o sagas completas como podr\u00eda ser la de los Bani Hilal. Es este sentido, la aplicaci\u00f3n del t\u00e9rmino a un estudioso de la letra como Said refleja en toda su amplitud la singular impronta de lo que es narrar y contar para un palestino del exilio.<\/p>\n<p>Para hacer frente a una propaganda abrasiva como la sionista, que ha negado sistem\u00e1ticamente la existencia de una identidad palestina de pleno derecho, la palabra se ha convertido en el garante principal de la memoria palestina. Por esta raz\u00f3n, las exacciones y barbaries orquestadas por la maquinaria b\u00e9lica de Israel no se han centrado \u00fanicamente en las vidas, las viviendas y las posesiones de los palestinos; las razias y algaradas se han cebado, asimismo, en los precarios centros de documentaci\u00f3n y archivos de los palestinos, ya sea en los Territorios Ocupados o en otros lugares, como ocurriera con los documentos almacenados en las oficinas de la OLP en Beirut. No es casualidad, pues, que las irrupciones en aldeas y ciudades suelan coronarse con la destrucci\u00f3n y saqueo de los edificios donde se halla clasificada la memoria social y civil de toda una poblaci\u00f3n. En relaci\u00f3n con todo esto hay, por lo mismo, otro detalle que no deja de tener su importancia: la historiograf\u00eda sionista tradicional ha tendido, por razones obvias, a difuminar el \u00abpretendido\u00bb despojo palestino apoy\u00e1ndose en la inexistencia de evidencias escritas que datasen y documentasen las escenas de \u00e9xodo que vivieron las aldeas palestinas. Con este argumento se ha relativizado el alcance real de aquellos actos de violencia programada, que se siguen produciendo hoy en d\u00eda, a otra escala y con otros medios, ante la misma mirada indiferente o incluso condescendiente de occidente.<\/p>\n<p>Conocedor de que la labor de denuncia anteriormente aludida afronta obst\u00e1culos e impedimentos inn\u00fameros, Said adopta una estrategia propia de los grandes<em>hakawatis<\/em>: para mantener la atenci\u00f3n de sus oyentes y de paso sorprender a sus infatigables y poderosos detractores altera cada cierto tiempo el ritmo y el tono de su discurso, introduciendo nuevas cadencias y t\u00e9cnicas narrativas. No se trata s\u00f3lo de que los textos de Said, cuando abordan en primera persona la tragedia de su pueblo y la ignominia de la ocupaci\u00f3n israel\u00ed, contengan una gran carga de oralidad y vehemencia discursiva debido a la proximidad y vinculaci\u00f3n del escritor con el tema expuesto; es que la tarea impuesta, en tanto en cuanto que anhela mantener viva la llama de la denuncia, invoca el recuerdo; y no hay mejor manera de apelar a la evocaci\u00f3n de la injusticia que se sigue reproduciendo que hacer uso de las t\u00e9cnicas orales m\u00e1s directas. En conjunto, el cometido de Said y otros tantos palestinos que se han impuesto el deber de recordar y hacer recordar exige, lo mismo que a un narrador de historias que se precie, una disposici\u00f3n constante a encontrar los rudimentos que permitan hacer llegar el mensaje de la forma m\u00e1s directa. Esto es, un recordatorio m\u00e1s de las coordenadas que rigen el quehacer de un intelectual de pura cepa:\u00a0<em>I think one of the roles of the intellectual at this point is to provide a counterpoint, by storytelling, by reminders of the graphic nature of suffering, and by reminding everyone that we\u00b4re talking about people. We\u00b4re not talking about abstractions<\/em> 10.<\/p>\n<p><strong>Palestinidad, palestinismo y alteridad<\/strong><\/p>\n<p>Una de las armas utilizadas de forma recurrente para socavar el prestigio de Said y socavar su prestigio ha sido la de negarle cualquier vinculaci\u00f3n con la tierra de la cual dice proceder. De \u00e9l se lleg\u00f3 a decir que no hab\u00eda nacido en Jerusal\u00e9n, tal y como apunta su biograf\u00eda oficial, y que su relaci\u00f3n con Palestina no deja de ser la impostura de un representante privilegiado de la clase alta y refinada palestina. En sentido inverso, se le acus\u00f3 tambi\u00e9n de antipatriota estadounidense por sus cr\u00edticas acerbas a la pol\u00edtica exterior de su pa\u00eds. En este aspecto, su figura entroncaba con otros \u00abdisidentes\u00bb apestados de la intelectualidad estadounidense como Noam Chomsky, para quien Said se hab\u00eda convertido en un \u00abobjetivo permanente de vilipendio\u00bb 11. Las pol\u00e9micas saidianas con intelectuales y periodistas estadounidenses o afincados en Estados Unidos son antol\u00f3gicas. Debido a la contundencia de sus argumentos y el \u00e9nfasis puesto en ellos \u2013y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, a su innegable destreza para insultar de una forma tan elegante como intelectual- las valoraciones de Said sobre Bernard Lewis (\u00abtendencioso investigador\u00bb), Thomas Friedman (el\u00a0<em>pundit<\/em> sabihondo), William Safire, Fouad Ajami, Samuel Huntington o Kanan Makiya alcanzan extremos notables de sutileza y efectividad.<\/p>\n<p>Sin embargo, los dardos sobre Said no han llovido \u00fanicamente desde las posiciones filosionistas sino que han aflorado asimismo desde sectores \u00e1rabes y palestinos. Conocidas como son las lacerantes descalificaciones de Said sobre el llamado proceso de paz y las \u00abconcesiones\u00bb de la Autoridad Nacional Palestina emanada del Proceso de Oslo, no extra\u00f1e que lo poco que hab\u00eda de oficialismo y organizaci\u00f3n institucional en los \u00abterritorios aut\u00f3nomos\u00bb haya servido de basamento para dirigir invectivas de toda ralea hacia quien, de entre los palestinos, se convirti\u00f3 en su m\u00e1s fiero y constante detractor. Sin duda, sus art\u00edculos m\u00e1s delet\u00e9reos al respecto son los incluidos en compilaciones publicadas en espa\u00f1ol de t\u00edtulo\u00a0<em>Gaza y Jeric\u00f3<\/em>.\u00a0<em>Pax americana, Palestina. Paz sin territorios<\/em> y\u00a0<em>Nuevas cr\u00f3nicas palestinas<\/em>. En ellos se aprecia en toda sus medida el pesimismo de nuestro autor sobre el denominado proceso de paz y el autoritarismo corrupto de la nueva clase dirigente palestina que, incidiendo en lo apuntado con anterioridad sobre la obligaci\u00f3n moral y \u00e9tica del (intelectual) palestino consciente y comprometido, ha cometido dejaci\u00f3n de su deber de apuntalar la memoria y los derechos de los suyos para obtener su rehabilitaci\u00f3n particular a ojos de la opini\u00f3n p\u00fablica occidental e israel\u00ed. La pluma afilada de Said, no pod\u00eda resultar de otro modo, levant\u00f3 sarpullidos entre las elites pol\u00edticas palestinas y su cohorte medi\u00e1tica y cultural: El modelo de gobierno de Arafat se basa enteramente en la coerci\u00f3n y el beneficio personal: lo que no le place o cree que se opone a \u00e9l debe ser borrado, suprimido, puesto entre rejas. Como buen disc\u00edpulo de Saddam Hussein, no se le ocurre pensar que la gente y las sociedades no funcionan tan primariamente, y que creer que la \u00fanica manera de tratar con algo que no le gusta es deshaci\u00e9ndose de ello, es una asunci\u00f3n que no puede ser mantenida a perpetuidad (\u2026) Para la ANP todo, incluyendo los derechos humanos, debe ser sacrificado a un premeditado menoscabo del proceso de paz. S\u00f3lo as\u00ed sobrevivir\u00e1 Arafat, cree \u00e9l, junto a su especular israel\u00ed: el deshonesto Peres 12. Airado, Arafat respondi\u00f3 esgrimiendo las alegaciones habituales contra Said: Es un libro demasiado mediocre como para que responda a \u00e9l (se refiere a \u00abGaza y Jerci\u00f3. Pax Americana\u00bb). \u00bfQui\u00e9n construy\u00f3 la\u00a0<em>Intifada<\/em> en Gaza?\u00a1No fue \u00e9l desde Estados Unidos!&#8230; \u00c9l, desde EEUU, no siente la tortura de su pueblo, o se da cuenta de la grandeza del mayor levantamiento de la \u00e9poca moderna, que completa la revoluci\u00f3n palestina 13<\/p>\n<p>A decir verdad, el tono descarnado e hipercr\u00edtico de estos escritos apenas encontr\u00f3 parang\u00f3n en la articulia de la \u00e9poca y convirti\u00f3 a su art\u00edfice en persona\u00a0<em>non grata<\/em> para los nuevos dirigentes palestinos, a sabiendas de que ya llevaba tiempo si\u00e9ndolo para la<em>intelligentsia<\/em> israel\u00ed. En este caso concreto, las contestaciones m\u00e1s airadas incid\u00edan tambi\u00e9n en el aspecto de la pertenencia o no a su contexto palestino pero desde otra perspectiva: ahora se trataba de demostrar el enajenamiento y por lo tanto desconocimiento de Said de la realidad palestina en Gaza y Cisjordania y su visi\u00f3n exclusivamente estadounidense de lo que ocurr\u00eda en Oriente Medio. En otras palabras, y bastar\u00eda consultar una selecta muestra de los art\u00edculos publicados en los noventa desde los sectores pr\u00f3ximos a la Autoridad Nacional Palestina, con la cita de Arafat anteriormente rese\u00f1ada a la cabeza. se trataba de dar a entender a los lectores en general que \u00abSaid no est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb, en Gaza y Cisjordania, y que por lo tanto no tiene competencia para analizar cuanto aqu\u00ed ocurre. Bald\u00eda conclusi\u00f3n, porque muchos de los juicios emitidos por aqu\u00e9l conten\u00edan pron\u00f3sticos y presagios que, de modo funesto, han terminado por hacerse realidad.<\/p>\n<p>Desde un \u00e1mbito \u00e1rabe extendido no han escaseado, tampoco, las cr\u00edticas contra nuestro autor. En el caso de los marxistas y los representantes de la izquierda m\u00e1s o menos arabista, las acusaciones giraban en torno a la supuesta connivencia de Said con una estrategia exterior estadounidense que no persegu\u00eda suprimir el \u00abneocolonialismo\u00bb de Washington sino reencauzarlo y esmaltarlo con un tinte de humanidad y justicia que contribuyera a hacerlo m\u00e1s atractivo entre los pueblos orientales. En este contexto, Said deber\u00eda desempe\u00f1ar la funci\u00f3n de \u00abportaestandarte conciliador\u00bb reconvertido en te\u00f3rico principal de esta nueva tendencia de la pol\u00edtica exterior de EE UU. Con otras palabras, para esta corriente, rebosante de escepticismo y suspicacia hacia la producci\u00f3n sardiana acerca de Oriente Medio, Said no dejar\u00eda de ser la otra cara de la moneda en cuyo reverso figuraban orientalistas \u00abmarcados\u00bb como Bernard Lewis y Fouad Ajami. Los marxistas, por a\u00f1adidura, rechazaban la lectura particular de Said sobre los escritos de Marx en relaci\u00f3n con oriente (que presentaba al fil\u00f3sofo alem\u00e1n como un orientalista institucional\u00a0<em>pro domo sua<\/em>) y consideraban que aqu\u00e9l no hab\u00eda comprendido bien su concepto de teor\u00eda econ\u00f3mica. Quiz\u00e1s el caso, o uno de los casos al menos, m\u00e1s preclaro de este parecer lo aporta el cr\u00edtico sirio Sadiq Yalal al-Azam, quien dedic\u00f3 un art\u00edculo extenso a refutar algunas conclusiones de\u00a0<em>Orientalism<\/em>. Para al-Azam, Said formaba entre aquellos representantes de la izquierda \u00e1rabe que con el tiempo se sum\u00f3 al derechismo conservador estadounidense y dio en abogar por reforzar las bases sobre las que se sustenta la dependencia de oriente respecto de occidente, a trav\u00e9s, incluso, de la creaci\u00f3n de centros e institutos de investigaci\u00f3n coordinados 14.<\/p>\n<p>Otras imputaciones esgrimidas por intelectuales y estudiosos \u00e1rabes tienen que ver con la supuesta desvinculaci\u00f3n del pol\u00edgrafo palestino-estadounidense de su lugar de origen, con su desconocimiento del \u00e1rabe (sobre todo escrito y hablado), con sus gustos y m\u00e9todos, tan alejados en teor\u00eda de los criterios orientales\u2026; algunos, incluso, ve\u00edan en su filiaci\u00f3n cristiana (protestante) un corroborante m\u00e1s de su velada islamofobia. Otros lo acusaron de doble rasero: su disecci\u00f3n inmisericorde del estado de Israel y de la Autoridad Nacional Palestina no se correspond\u00eda con su aparente condescendencia hacia los reg\u00edmenes \u00e1rabes e isl\u00e1micos en general. \u00c9sta, al igual que las desconsideraciones anteriores no se corresponde con la realidad y por lo tanto pasa a formar parte del historial de la infamia anti saidiana; sin embargo, s\u00ed es cierto que, en<em>Nuevas Cr\u00f3nicas Palestinas<\/em>, por poner un ejemplo entre tantos otros, se hace una revisi\u00f3n de conciencia que refleja con claridad el esp\u00edritu de disquisici\u00f3n y autoevaluaci\u00f3n permanentes que han presidido su obra 15. Pero, a continuaci\u00f3n, se aporta un balance de la situaci\u00f3n global, ciertamente penosa, padecida por los \u00e1rabes, y no consideramos que haya demasiado lugar para la condescendencia: En todos los \u00e1mbitos significativos (con excepci\u00f3n quiz\u00e1s de la cocina) hemos descendido a los puestos m\u00e1s bajos en lo que se refiere a calidad de vida. Nos hemos convertido en una verg\u00fcenza, tanto por nuestra impotencia e hipocres\u00eda (por ejemplo, frente a la intifada) como por las tremendamente pobres condiciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas que se han apoderado de todos los pa\u00edses \u00e1rabes casi sin excepci\u00f3n. (\u2026) Mientras el resto del planeta parece avanzar en direcci\u00f3n a la democracia, el mundo \u00e1rabe va al rev\u00e9s, hacia grados cada vez mayores de tiran\u00eda, autocracia y gobiernos de tipo mafioso. Como resultado de ellos, cada vez somos m\u00e1s los que sentimos que no debemos permanecer callados ante este hecho 16.<\/p>\n<p>A nuestro modesto entender, la robustez de las convicciones saidianas se deriva, en primer lugar, del humanismo que late en su palestinidad (condici\u00f3n de reclamarse palestino con todo lo que ello implica) y su palestinismo (reclamaci\u00f3n de los derechos conculcados de su pueblo y su tierra) con un vigor apabullante. Mientras que la palestinidad y el palestinismo en Edward Said constituyen la quintaesencia del cometido del intelectual genuino antes referida (conciencia y acci\u00f3n comprometida), el humanismo \u2013y en concreto la alteridad positiva- aportan su metodolog\u00eda discursiva y de acci\u00f3n. As\u00ed hemos de apreciar la concepci\u00f3n de alteridad y reconocimiento y valoraci\u00f3n del otro. Tal alteridad parte de un reconocimiento del otro. Al fin y al cabo, el conocimiento -cualquier conocimiento- es mejor que la ignorancia 17. Y \u00e9sta no puede utilizarse como herramienta de combate. El humanismo saidiano nunca dej\u00f3 de promover la denuncia y la resistencia ante la opresi\u00f3n, materializada en su caso en el sionismo, pero siempre desde el respeto y el pacifismo. Rechaz\u00f3 los atentados suicidas, las agresiones a personas e intereses jud\u00edos y la revisi\u00f3n burda de la historia con el objeto de \u00abrevelar\u00bb la falacia de la protervia proverbial de la naci\u00f3n jud\u00eda. Said predic\u00f3 la necesidad de la pr\u00e9dica racional y argumentada ante la opini\u00f3n p\u00fablica israel\u00ed y occidental y el reconocimiento de las virtudes de la estructura pol\u00edtica israel\u00ed. No se trataba, pues, de destruir el estado de Israel sino de hacer que \u00e9ste fuera tambi\u00e9n justo y ecu\u00e1nime con \u00e1rabes y palestinos y dejase de practicar la ocupaci\u00f3n y la discriminaci\u00f3n antihumanista ejercida sobre los palestinos en su conjunto, incluidos los que tienen la ciudadan\u00eda israel\u00ed. De ah\u00ed que una de sus propuestas sea la cohabitaci\u00f3n de los dos pueblos en un contexto de democracia y tolerancia rec\u00edproca.<\/p>\n<p>Este humanismo ac\u00e9rrimo puede apreciarse, de modo dial\u00e9ctico, en sus an\u00e1lisis sobre quienes urdieron la teor\u00eda del choque de civilizaciones y la incapacidad de las otras sociedades, la musulmana en este caso, para atraerse a la modernidad y aplicar la norma de respeto y pluralidad que, dicen, s\u00ed aplica occidente. Notorios son los centrados en las teor\u00edas de Huntington (<em>The Clash of Definitions<\/em>), a los postulados de Bernard Lewis (<em>imposible Histories: Why the Many Islams Cannot be Simplified?<\/em>) o las observaciones de V. S. Naipaul (<em>Among the Believers. <\/em><em>An Islamic Journey<\/em>). T\u00f3mese, en concreto, la rese\u00f1a sobre este \u00faltimo donde el premio nobel se propone, como tantos otros, demostrar la veracidad de sus juicios preconcebidos, consagrados antes incluso de entablar contacto con la sociedad isl\u00e1mica 18.<\/p>\n<p>Hay un op\u00fasculo que refleja esta pulsi\u00f3n humanista con especial sencillez y contundencia a la vez:<em> Freud and the Non-European<\/em> en la que se aprecia con claridad la esencia de la alteridad de Said y su consistencia inasible a la orquestaci\u00f3n difamatoria sionista. La tesis es clara: la idea de que la identidad es algo mucho m\u00e1s complejo y vasto de lo que la historiograf\u00eda sionista ha querido imponer al pueblo jud\u00edo \u2013y negar al pueblo palestino-; y que, por lo tanto, este proyecto de alteridad se confunde y compenetra con otros muchos factores que tienen que dar lugar, necesariamente, a una rehabilitaci\u00f3n humanista de la cuesti\u00f3n. Las valoraciones de Freud sobre la identidad no jud\u00eda de Mois\u00e9s, parad\u00f3jicamente pr\u00f3cer de la naci\u00f3n jud\u00eda, desentra\u00f1adas por Said con su habitual perspicacia y aportaci\u00f3n de apuntes paralelos, inciden en esa l\u00ednea: si la vinculaci\u00f3n de esta identidad cerrada y sacralizada puede abrirse, la noci\u00f3n de extranjeridad puede, asimismo, abrirse y englobarse en el \u00e1mbito natural de la identidad. Esto es, que no se cierra el c\u00edrculo del yo y el otro sino que se establece un canal de tr\u00e1nsito que puede derivar en uni\u00f3n 19. En fin, la propuesta de Said abre la puerta de par en par a la reconciliaci\u00f3n; de los muros que otros levantan no se puede decir lo mismo.<\/p>\n<p>Hoy, cuando el mundo \u00e1rabe vive un momento de incertidumbre y frustraci\u00f3n tras el rumbo desconcertante que han tomado las llamadas \u201crevoluciones \u00e1rabes\u201d, conviene retomar este h\u00e1lito humanista de Said y, m\u00e1s a\u00fan, su sentido cr\u00edtico de la realidad. Palestina sigue sufriendo el asedio y la opresi\u00f3n de una ocupaci\u00f3n repugnante y contumaz que persiste en sus esfuerzos venales para adquirir m\u00e1s territorios, erigir asentamientos y seguir negando la identidad de los palestinos. Gaza agoniza bajo un inclemente bloqueo, reforzado, parad\u00f3jicamente, por los avatares de la revoluci\u00f3n que depuso al presidente egipcio Hosni Mubarak, en febrero de 2011; y Cisjordania se ve abocada a la desintegraci\u00f3n como mera entidad semiaut\u00f3noma, asfixiada por las confiscaciones territoriales y traicionada por unas elites pol\u00edticas palestinas que, tal y como hac\u00edan en tiempos de las denuncias mordaces de Said, buscan cultivar su provecho personal aun a costa de los derechos nacionales de su pueblo. El mundo \u00e1rabe, tras el \u00e9xtasis de optimismo y autosatisfacci\u00f3n suscitado por las revueltas populares iniciadas en T\u00fanez, parece volver a su estado habitual de frustraci\u00f3n y pesimismo. All\u00e1 donde se ha producido la ca\u00edda del dictador de turno la transici\u00f3n no avanza o, peor a\u00fan, presagia una involuci\u00f3n; y en el resto de pa\u00edses, o bien pervive una guerra feroz que cada vez interesa menos a nadie, como en el caso de Siria, o una movilizaci\u00f3n popular semi olvidada, l\u00e9ase aqu\u00ed Bahr\u00e9in, o, simplemente, una sucesi\u00f3n de cambios cosm\u00e9ticos que han reforzado al r\u00e9gimen gobernante, tan poco democr\u00e1tico en numerosos sitios como los que han ca\u00eddo de resultas de la agitaci\u00f3n popular. Un panorama desalentador pero que porta en su interior la semilla de la transformaci\u00f3n. Edward Said, ni durante los a\u00f1os de plomo del sionismo y el oprobio sobre Palestina, o en el\u00a0<em>aftermath<\/em> de la Guerra del Golfo de 1991, perdi\u00f3 la esperanza. Motivos no le faltaban, tanto por la aberrante l\u00ednea de acci\u00f3n de monarqu\u00edas y rep\u00fablicas \u00e1rabes corruptas como por las trampas del llamado proceso de paz iniciado en los noventa del siglo pasado \u2013proceso denunciado con denuedo por \u00e9l-. Es una realidad desalentadora, en efecto; pero, como el mismo Said escrib\u00eda, I\u00a0<em>cannot but go back from he history of facts to the history of potentials, and from the troublesome images of the present to those of the Arab of always, hungering for justice and straining towards the future\u2026<\/em>20<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><strong>1 La vinculaci\u00f3n de la figura de Said a la noci\u00f3n de palestinidad queda patente una vez m\u00e1s en el contenido de los homenajes y efem\u00e9rides que han tenido lugar con motivo del d\u00e9cimo aniversario de su muerte, en septiembre de 2013. En su universidad, Columbia, la lecci\u00f3n magistral la dict\u00f3 el jurista y novelista Raja Shehadeh, residente en Ramala y de confesi\u00f3n cristiana como Said, ejemplo de la pervivencia del ejemplo y la memoria de \u00e9ste. V\u00e9ase <a href=\"http:\/\/artsinitiative.columbia.edu\/events\/raja-shehadeh-there-language-peace-palestine-today-and-categorization-\">http:\/\/artsinitiative.columbia.edu\/events\/raja-shehadeh-there-language-peace-palestine-today-and-categorization-<\/a>domination , fecha de acceso del 10 de noviembre de 2013.<\/strong><\/p>\n<p><strong>2 Edward Said, Nuevas cr\u00f3nicas palestinas. El fin del proceso de paz (1995-2002), Barcelona, Debolsillo, 2003, p\u00e1g. 183.<\/strong><\/p>\n<p><strong>3 David Barsamian y Edward Said, Culture and Resistance. Conversations with Edward Said, Londres, Pluto Press, 2003, p\u00e1g. 184.<\/strong><\/p>\n<p><strong>4 Ib\u00eddem, p\u00e1g. 185. El ensayo principal de Said sobre Orwell se titula \u00abTourism among the Dogs\u00bb y aparece en la colecci\u00f3n Reflections on Exile. En todo caso, el supuesto esp\u00edritu comprometido de Orwell con las causas nobles de liberaci\u00f3n nacional queda empe\u00f1ado por su labor de informante al servicio del espionaje brit\u00e1nico de supuestos agentes comunistas en la Gran Breta\u00f1a de los a\u00f1os cuarenta .<\/strong><\/p>\n<p><strong>5 De ah\u00ed que recordar y saber expresar los recuerdos sean b\u00e1sicos en la concepci\u00f3n saidiana del relato de la palestinidad: One has to keep telling the story in as many ways as possible, as insistently as possible, and in as compelling a way as possible, to keep attention to it, because there is always a fear that it might just disappear..Culture and Resistance, op. cit., p\u00e1g. 187.<\/strong><\/p>\n<p><strong>6 Nuevas cr\u00f3nicas\u2026, op. cit., p\u00e1g. 164. Las campa\u00f1as de silenciamiento contra Said por parte de los c\u00edrculos sionistas han sido numerosas. En 2001, se produjo la cancelaci\u00f3n de una conferencia prevista en el Instituto Freud de Viena sobre la figura del pensador austr\u00edaco de origen jud\u00edo, por razones que ten\u00edan que ver con las cr\u00edticas a la ocupaci\u00f3n israel\u00ed. En cualquier caso, la conferencia acab\u00f3 imparti\u00e9ndose en otros foros y depar\u00f3 un texto (\u00abFreud y los no europeos\u00bb) del que hablaremos despu\u00e9s.<\/strong><\/p>\n<p><strong>7 Out of place. A memoir, Londres, Granta Books, 1999, p\u00e1g. xiv.<\/strong><\/p>\n<p><strong>8 Ib\u00eddem, p\u00e1g. xi.<\/strong><\/p>\n<p><strong>9 Culture and Resistance, op. cit., 186. <\/strong><strong>\u00abHakawati\u00bb, as\u00ed llama David Barsamian a su entrevistado, que no es otro que el mismo Said.<\/strong><\/p>\n<p><strong>10 Culture and Resistance, op. cit., p\u00e1g. 187.<\/strong><\/p>\n<p><strong>11 Ib\u00eddem, p\u00e1g. 84.<\/strong><\/p>\n<p><strong>12 Palestina. Paz sin territorios, Tafalla, Editorial Txalaparta, 2002, p\u00e1g. 141.<\/strong><\/p>\n<p><strong>13 Extracto de una entrevista concedida al peri\u00f3dico al-`Arabi en 1999. Palestina, paz sin territorios, op. cit., pp. 169-171.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>14 Para mayores detalles sobre la pol\u00e9mica de Yalal al-Azam contra el intelectual palestino, v\u00e9ase Ignacio Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n, \u00abEdward Said y la visi\u00f3n americana\u00bb, revista Idearabia, n\u00ba 3, pp. 65-71.<\/strong><\/p>\n<p><strong>15 Nuevas cr\u00f3nicas palestinas, op. cit., pp. 197-205.<\/strong><\/p>\n<p><strong>16 Ib\u00eddem, pp. 197-198.<\/strong><\/p>\n<p><strong>17 Nuevas cr\u00f3nicas palestinas, op. cit., p\u00e1g. 190.<\/strong><\/p>\n<p><strong>18 \u00abAmong the Believers\u00bb, en Reflections on Exile, Harvard University Press, 2000, pp. 113-117. <\/strong><strong>Cons\u00faltese asimismo el ensayo dedicado al Clash of Civilizations de Samuel Huntington, en el mismo libro, con el t\u00edtulo ya referido de Clash of Definitions, pp. 569-590.<\/strong><\/p>\n<p><strong>19 Freud y los no europeos, Barcelona, Global Rythm Express, 2003, pp. 32-82.<\/strong><\/p>\n<p><strong>20 The Arabs Today. Alternatives for Tomorrow, coordinado por Edward Said y Fuad Suleiman, Columbus, Forum Associates, 1973, p\u00e1g. 22.<\/strong><\/p>\n<p><strong>*Ignacio Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n G\u00f3mez-Benita es acad\u00e9mico del Departamento de Estudios \u00c1rabes e Isl\u00e1micos y Estudios Orientales de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em><a href=\"http:\/\/www.webislam.com\/author\/ignacio_gutierrez_de_teran_gomezbenit\/\">Ignacio Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n G\u00f3mez-HYPERLINK \u00abhttp:\/\/www.webislam.com\/author\/ignacio_gutierrez_de_teran_gomezbenit\/\u00bbBenit<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>WEBISLAM<br \/><strong><em>Fuente:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.hojaderuta.org\/\">Revista Hoja de Ruta<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cWe are more than someone else\u2019s object.\u201d, After the Last Sky: Palestinian Lives Diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, la figura de Edward Said sigue despertando an\u00e1lisis y revisiones de todo tipo, tan variados y complejos como los \u00e1mbitos diversos a los que el c\u00e9lebre pol\u00edgrafo palestino de nacionalidad estadounidense dedic\u00f3 su dilatada carrera como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-29745","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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