{"id":29734,"date":"2014-01-08T16:21:54","date_gmt":"2014-01-08T14:21:54","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/"},"modified":"2014-01-08T16:21:54","modified_gmt":"2014-01-08T14:21:54","slug":"el-jardin-de-las-malicias-1914-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/","title":{"rendered":"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014)"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>UN ciclo donde la hegemon\u00eda de las finanzas ha desplazado los derechos colectivos por el cr\u00e9dito y la deuda personal, de manera que el consumo de la aparente ostentaci\u00f3n ego\u00edsta ha reemplazado a la redistribuci\u00f3n igualitaria del bienestar general.<\/p>\n<p>En este sentido, para intentar explicar este desprop\u00f3sito social del que formamos parte, voy a seguir las orientaciones de P. Bordieu cuando nos dice que todo fundamento de la pr\u00e1ctica social implica y necesita hablar de lo hist\u00f3rico. Es un hecho que el espacio social y las instituciones son hoy el resultado de lo que han venido siendo a trav\u00e9s del tiempo. La duda que siempre nos asalta en este aspecto se instala cuando pretendemos buscar ese esp\u00edritu-principio que avale lo que el soci\u00f3logo nos sugiere. Y aunque sea complicado situar un origen, si nos centramos en estos \u00faltimos cien a\u00f1os, que se corresponden con el inicio de la Gran Guerra en 1914 hasta el a\u00f1o entrante, podemos incluso titubear del eurocentrismo de Hegel cuando se pronuncia en favor de las masacres, justific\u00e1ndolas como el precio del progreso, puesto que despu\u00e9s de un siglo XX embargado por las guerras y la violencia protagonizada por los europeos, en su mayor parte, el resultado de ese belicismo es catastr\u00f3fico y nada progresista.<\/p>\n<p>Al hilo de lo anterior, podemos se\u00f1alar que la sociedad europea de principios del siglo XX era hija de los cambios revolucionarios sucedidos desde mitades del siglo XVIII en ese mismo continente. El curso de esos acontecimientos hab\u00eda implicado transformaciones tan profundas en la configuraci\u00f3n de los cimientos sociales que a su vez hab\u00edan provocado mutaciones estructurales en la espina dorsal del eurocentrismo, tanto en lo que se refiere en la esfera econ\u00f3mica como los campos pol\u00edticos y culturales europeos. Bien es cierto que todos los pa\u00edses no caminaban al mismo ritmo. Pero los mimbres del incipiente estado de bienestar que aspiraba a consolidarse en los a\u00f1os 30 de ese mismo siglo, y que parec\u00edan iban a ser garant\u00eda de suprema estabilidad de cara a un futuro cortoplacista, nacen de esa discrepancia con las leyes imperantes y conservadoras de la Edad Moderna. Es entonces cuando los parlamentos proyectaban en sus debates unos derechos sociales arropados por unos ciudadanos que pretend\u00edan ser los leg\u00edtimos descendientes de la democracia griega representando su propia soberan\u00eda mediante las elecciones, m\u00e1s o menos integrales. Bajo estas premisas se gener\u00f3 un ambiente donde se cre\u00eda que todos los deberes y obligaciones estaban exactamente delimitados, donde casi nadie cre\u00eda en las guerras. Incluso todo lo radical y violento parec\u00eda imposible en esta \u00e9poca heredera de la raz\u00f3n y de las luces. Dicho sentimiento de seguridad era la posesi\u00f3n m\u00e1s deseable de millones de personas, vamos a decir el ideal com\u00fan de vida.<\/p>\n<p>Pero en este jard\u00edn de las malicias, renaci\u00f3 de nuevo la ambici\u00f3n de poder. Sed de conquista de nuevos territorios, necesidad de materias primas que facilitasen el consumo y el bienestar de unos pocos, mano de obra barata y un chivo expiatorio a quien culpabilizar -en este caso jud\u00edos, gitanos y diferentes a lo pol\u00edticamente correcto- asalt\u00f3 al mundo. Europa se volvi\u00f3 escenario de la m\u00e1s brutal de las guerras que la humanidad hab\u00eda conocido hasta aquel momento. La Gran Guerra. Una guerra que dur\u00f3 cuatro largos a\u00f1os, cuyo resultado fueron millones de muertos. Despu\u00e9s de esto los europeos ya no pod\u00edan decir al resto del mundo que ten\u00edan una misi\u00f3n civilizadora que cumplir. La herencia del siglo de las luces hab\u00eda quebrado el jarr\u00f3n de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a este desastroso resultado, en 1919 tras la Conferencia de Par\u00eds y la Paz de Versalles, el mundo cre\u00f3 la Sociedad de Naciones -anticipo de la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas, tambi\u00e9n creada tras una nueva cat\u00e1strofe mundial de la II Guerra Mundial entre 1939 y 1945- bajo el paraguas del presidente norteamericano Wilson, con la sana intenci\u00f3n de no volver a repetir los errores de esta catastr\u00f3fica guerra. Pero, de nuevo, Europa no supo medir la soledad de los derrotados. Los imperios centroeuropeos fueron acorralados hasta tal punto que la extenuaci\u00f3n a la que fueron sometidos se convirti\u00f3 en una oleada de descontento inflamada de paro, inflaci\u00f3n y crisis pol\u00edticas que se extendi\u00f3 por todo el continente y a la que la estupidez de los vencedores no supo poner freno. El gran edificio de la civilizaci\u00f3n europea, ese eurocentrismo que hoy mismo nos invade se derrumb\u00f3 entre las llamas de una nueva s\u00faper guerra, volviendo a hundir los pilares que la sustentaban. Podemos afirmar, tal y como lo hace E. Hobsbawm, que el continente entre 1914 y 1945 se enterr\u00f3 en 31 a\u00f1os de guerra total, cuyo resultado m\u00e1s llamativo fue el abandono del campesinado hacia las ciudades y la instalaci\u00f3n de la industria extractiva y de manufacturaci\u00f3n. Oasis que anticipaba la soledad y el conservadurismo actual.<\/p>\n<p>Siguiendo al autor mencionado, la II Guerra Mundial tal vez pod\u00eda haberse evitado si se hubiera reestablecido la econom\u00eda anterior a la guerra como un pr\u00f3spero sistema mundial de crecimiento y expansi\u00f3n. Sin embargo, la econom\u00eda mundial se sumergi\u00f3 en una crisis profunda que instal\u00f3 en el poder a las fuerzas pol\u00edticas del militarismo y la extrema derecha en muchos pa\u00edses, decididas a conseguir la ruptura del statu quo mediante el enfrentamiento, si era necesario militar, y no mediante el cambio gradual negociado. Aqu\u00ed es donde tenemos que recordarnos, s\u00ed, una vez m\u00e1s, que los grandes acontecimientos de la Historia se han producido como consecuencia de un debate donde cada qui\u00e9n tiene derecho a exponer su punto de vista sabiendo que nunca los puntos de vista son exactamente iguales. Esa es la condici\u00f3n de toda discusi\u00f3n. Este olvido es el que nos transporta al error que arrastramos desde que somos Historia. Un error que se corresponde siempre con el poder, es igual la m\u00e1scara con la que cubra el rostro. El poder aparenta siempre una formalidad en favor de la sociedad, pero en el fondo es el control de los grupos privilegiados los que se hacen con su pol\u00edtica y su gobierno. Esta es la brecha que se ha abierto de nuevo entre privilegios y reparto, avivada por el individualismo de la globalizaci\u00f3n del capital en medio del jard\u00edn de las malicias de esta democratizaci\u00f3n del consumo.<\/p>\n<p>Hoy, en el a\u00f1o 2014, despu\u00e9s de cien a\u00f1os, asistimos a una realidad pol\u00edtica que busca una manera de ser no violenta. Pero la lectura de todos estos proyectos se ha convertido en un lenguaje burocr\u00e1tico absurdo y artificial en el que las palabras pierden el sentido -V\u00e1clav Havel denomin\u00f3 estos palabros como peditipetos- conformando un paquete complicado y confuso que no nos lleva a ning\u00fan lado. La desigualdad econ\u00f3mica, el deterioro de lo p\u00fablico en beneficio de lo privado, la dictadura del poder y el abandono de lo social impera en una sociedad que vuelve a repetir los errores que la llevaron a la muerte de millones de personas durante estos cien a\u00f1os mencionados someramente. Gobiernos sin autoridad, violaciones de los derechos humanos, corrupci\u00f3n omnipresencia de lo irregular, no son las caracter\u00edsticas que tienen que destacar en una democracia al uso. Lo que confirma otra vez que no estamos ante un sistema democr\u00e1tico suficientemente asentado, en este eterno jard\u00edn de las malicias.<\/p>\n<p>Cuidado con los resultados, pueden ser de nuevo nefastos.<\/p>\n<p>Noticias de Gipuzkoa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN ciclo donde la hegemon\u00eda de las finanzas ha desplazado los derechos colectivos por el cr\u00e9dito y la deuda personal, de manera que el consumo de la aparente ostentaci\u00f3n ego\u00edsta ha reemplazado a la redistribuci\u00f3n igualitaria del bienestar general. En este sentido, para intentar explicar este desprop\u00f3sito social del que formamos parte, voy a seguir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-29734","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El jard\u00edn de las malicias (1914-2014) - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014) - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"UN ciclo donde la hegemon\u00eda de las finanzas ha desplazado los derechos colectivos por el cr\u00e9dito y la deuda personal, de manera que el consumo de la aparente ostentaci\u00f3n ego\u00edsta ha reemplazado a la redistribuci\u00f3n igualitaria del bienestar general. En este sentido, para intentar explicar este desprop\u00f3sito social del que formamos parte, voy a seguir [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2014-01-08T14:21:54+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Juli\u00e1n Zubieta Mart\u00ednez\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"7 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014)\",\"datePublished\":\"2014-01-08T14:21:54+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/\"},\"wordCount\":1307,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Nabarmena\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/\",\"name\":\"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014) - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2014-01-08T14:21:54+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014) - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014) - Nabarralde","og_description":"UN ciclo donde la hegemon\u00eda de las finanzas ha desplazado los derechos colectivos por el cr\u00e9dito y la deuda personal, de manera que el consumo de la aparente ostentaci\u00f3n ego\u00edsta ha reemplazado a la redistribuci\u00f3n igualitaria del bienestar general. En este sentido, para intentar explicar este desprop\u00f3sito social del que formamos parte, voy a seguir [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2014-01-08T14:21:54+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Juli\u00e1n Zubieta Mart\u00ednez","Tiempo de lectura":"7 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014)","datePublished":"2014-01-08T14:21:54+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/"},"wordCount":1307,"commentCount":0,"articleSection":["Nabarmena"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/","name":"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014) - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2014-01-08T14:21:54+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-jardin-de-las-malicias-1914-2014\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El jard\u00edn de las malicias (1914-2014)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29734"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29734\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29734"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29734"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}