{"id":29725,"date":"2014-01-03T16:49:02","date_gmt":"2014-01-03T14:49:02","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-fin-de-la-historia\/"},"modified":"2014-01-03T16:49:02","modified_gmt":"2014-01-03T14:49:02","slug":"el-fin-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-fin-de-la-historia\/","title":{"rendered":"El fin de la Historia"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Utilizo la expresi\u00f3n, pensando en la finalidad y justificaci\u00f3n \u00faltima de esta disciplina, que va a la deriva entre la exigencia de llenar los requisitos del conocimiento cient\u00edfico y su realidad de instrumento con el que se pretende mostrar -m\u00e1s bien probar- las mejores razones de quien afirma lo cierto y exacto de su discurso, cuando se aborda al ser humano en su condici\u00f3n de individuo y como integrante de la colectividad. Pretensi\u00f3n de ciencia para una explicaci\u00f3n de los elementos que contextualizan la existencia y conflictos humanos desde una perspectiva din\u00e1mica y global, totalmente condicionada por los intereses enfrentados, individuales y colectivos; hasta el punto de que nunca se podr\u00e1 afirmar que el cient\u00edfico observador -historiador- sea neutral. Esta limitaci\u00f3n cuestiona la validez de nuestra disciplina, tanto m\u00e1s, si se atiende a las limitaciones de los instrumentos de investigaci\u00f3n y estudio de que dispone, condicionados por lo inadecuado de los mismos en la determinaci\u00f3n de los hechos -documentos de suma imprecisi\u00f3n que se refieren a una realidad m\u00faltiple y compleja-. A\u00f1\u00e1dase a lo dicho, la desconfianza que despiertan quienes producen los mismos documentos, igualmente limitados en su condici\u00f3n de protagonistas o testigos interesados. No obstante, la Historia representa una necesidad para toda colectividad que lleva, finalmente, a considerarla de mayor inter\u00e9s que las mismas disciplinas utilitarias, las Ciencias de la Naturaleza.<\/p>\n<p>Las consideraciones de \u00c1lvarez Junco en su art\u00edculo: <em>los malos usos de la historia<\/em> (EL PA\u00cdS, 23\/12\/13), me impulsan a reanudar la reflexi\u00f3n sobre este caballo de batalla en un combate, m\u00e1s torneo confuso en el que cada combatiente busca su propio triunfo, que acci\u00f3n integrada en un plan estrat\u00e9gico concreto. A pesar de las limitaciones que se le achacan, por la subjetividad con que procede el presunto cient\u00edfico, -incluso por tergiversar datos- y la dificultad para una perspectiva global de los hechos que configuran el proceso hist\u00f3rico, la Historia constituye el instrumento de mayor eficacia, para reivindicar la legitimidad de un proyecto de ordenamiento colectivo, ante la misma colectividad y el reconocimiento exterior de ella. Esta circunstancia es la responsable de las discrepancias que encuadran el debate y pol\u00e9mica sobre la identidad y utilizaci\u00f3n de la materia. Los adversarios acostumbran a acusarse de manipulaci\u00f3n de los datos, inadecuaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas empleadas e incomprensi\u00f3n generalizada del car\u00e1cter de la disciplina; pr\u00e1cticas que se traducen en la distorsi\u00f3n con que son presentados los seres humanos -normalmente adversarios-, si no en conclusiones aberrantes al respecto.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n a que da lugar el cruce de acusaciones de tergiversaci\u00f3n de fuentes, incompetencia de m\u00e9todos y desorientaci\u00f3n epistemol\u00f3gica no viene causada exclusivamente por estas limitaciones de la Historia en su pretensi\u00f3n de ser reconocida como ciencia, sino que oculta los esfuerzos por descalificar al oponente con antelaci\u00f3n, incluso en actitud inconsciente. No hay otro camino para salir de este atolladero, que la afirmaci\u00f3n honesta por parte del historiador de la utilizaci\u00f3n interesada de su propia investigaci\u00f3n, que persigue antes que nada exponer su punto de vista sobre los hechos y consiguiente validaci\u00f3n de los planteamientos propios. Esta actitud parecer\u00e1 a muchos atrevida e inaceptable, por implicar el uso en beneficio de parte de una disciplina, que proclama su obligaci\u00f3n de contribuir a la objetividad del conocimiento. Cumplir\u00e1 con esta exigencia, caso de actuar como proclama; que otros -incluidos sus contrarios- podr\u00e1n alegar lo que consideren.<\/p>\n<p>Y es que las limitaciones de manipulaci\u00f3n, subjetivismo e inadecuaci\u00f3n de las metodolog\u00edas, exigidos en un objeto de estudio de variantes tan complejas, son insuficientes para descalificar a la Historia por in\u00fatil. Toda colectividad se enfrenta a la insoslayable necesidad de contar con un referente que exprese el acervo de su com\u00fan imaginario, reflejado en los acontecimientos recorridos por las generaciones que precedieron a la actual. Junto a ellos las aportaciones de todas esas generaciones, unos y otras reconocidos en el presente como patrimonio del mismo colectivo. Ambos elementos representan el lazo que une a los individuos del mismo colectivo y defiende a este frente a la agresi\u00f3n externa, dirigida a disolver la cohesi\u00f3n de la comunidad; disoluci\u00f3n siempre paso previo para el sometimiento de la citada colectividad. En estas coordenadas tienen lugar las pol\u00e9micas que se pretenden motivadas por la necesidad de clarificaci\u00f3n del sistema conceptual y metodol\u00f3gico de la disciplina hist\u00f3rica; pol\u00e9micas que responden en realidad a los intereses del historiador.<\/p>\n<p>Est\u00e1 de m\u00e1s denunciar la utilizaci\u00f3n de la Historia con los fines interesados que denuncia \u00c1lvarez Junco -entre tantos- a prop\u00f3sito del ciclo <em>CATALU\u00d1A CONTRA ESPA\u00d1A<\/em>, organizado por la Generalitat. Esta celebraci\u00f3n encaja adecuadamente en la funci\u00f3n de nuestra disciplina, al igual que las m\u00e1s diversas actuaciones en el terreno de lo pol\u00edtico o en cualquier otra direcci\u00f3n. Por contra, considero no razonable la reclamaci\u00f3n de evitar las perspectivas partidistas que se\u00f1ala el mismo \u00c1lvarez Junco. La pervivencia de la Historia en su condici\u00f3n de disciplina del conocimiento y -\u00bfPor qu\u00e9 no?- cient\u00edfica, responde al impulso insuperable del individuo en defensa de lo razonable de sus intereses, sean estos de \u00e1mbito individual o comunitario. No se pretende en ning\u00fan caso, como se acusa demasiadas veces en medios profanos, que el pasado determine la realidad actual de forma insuperable. Al margen de las exigencias jur\u00eddicas en los terrenos privado, p\u00fablico y derecho de gentes, corresponde a los individuos del presente la determinaci\u00f3n de sus proyectos de convivencia, en libre decisi\u00f3n -sin interferencias de terceros-, en funci\u00f3n de su propia percepci\u00f3n. El conocimiento y, en su caso, ciencia hist\u00f3rica no deben rebasar el l\u00edmite de lo que constituye la mera explicaci\u00f3n &#8211; istorie-, exposici\u00f3n de hechos que muestran el proceso de evoluci\u00f3n de las relaciones humanas hasta una situaci\u00f3n concreta de acuerdo o conflicto, con la mirada puesta en la superaci\u00f3n de este y ordenamiento de las relaciones colectivas. La Historia se limita a contemplar los hechos y el an\u00e1lisis de los mismos es el procedimiento para determinarlos. Pero corresponde al individuo la valoraci\u00f3n de los mismos desde una perspectiva personal que le permite resaltar el factor de mayor relevancia desde la misma. El inconveniente de mayor nimiedad en tal contexto deriva del car\u00e1cter subjetivo de la selecci\u00f3n individual; el mayor&#8230; la manipulaci\u00f3n de los datos&#8230;<\/p>\n<p>La Historia no ha escapado nunca a tales condicionamientos. Su legitimidad como instrumento que contribuya a la determinaci\u00f3n de lo justo, se encuentra ligada a la legitimidad de la causa defendida, como corroboraci\u00f3n de la misma; no en vano tiene su origen en la necesidad de justificaci\u00f3n de las partes en los conflictos humanos. En tanto que ciencia se encuentra sujeta a las exigencias de todo conocimiento, terreno este de inmensas limitaciones. Son estas particularidades las que crean confusi\u00f3n respecto a su idoneidad. En todo caso el debate deber\u00e1 iniciarse con la afirmaci\u00f3n de los intereses respectivos que mueven a las partes en conflicto -aun en la condici\u00f3n de presuntos testigos neutrales-. Creo que resultar\u00e1 de reconocimiento f\u00e1cil el uso que ha hecho de la Historia todo tipo de colectividad, pol\u00edtica, cultural y social. De hecho el cuestionamiento de que es objeto nuestra materia, tiene su origen en la inquietud de los gremios culturales de nuestras sociedades actuales, al haberse hecho patente y resultar inocultable el compromiso que les liga a los vigentes sistemas de valores del Mundo occidental.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, los primeros en hacer mal uso de la Historia -y me atrevo a decir, quienes siguen pertinazmente en la brecha-, son los intelectuales ortodoxos espa\u00f1oles. Pretenden estos liberarse de sus demonios familiares con la afirmaci\u00f3n de sus esfuerzos renovadores en un intento de superaci\u00f3n de las limitaciones que reconocen ahora en sus predecesores hist\u00f3ricos, -me refiero a los Altamira, Men\u00e9ndez Pidal, S\u00e1nchez Albornoz&#8230;- quienes impusieron en lo que toca al Estado espa\u00f1ol la verdad incuestionable de la unidad nacional desde los visigodos, la Reconquista como empresa colectiva y la gran haza\u00f1a civilizadora de la conquista americana. Hoy intentan traducir el expolio material y destrucci\u00f3n de las culturas nacionales de Navarra, Catalu\u00f1a o Galicia, como convivencia de siglos y se atreven a acusar a sus vasallos de embaucadores y malos usos en general. El propio \u00c1lvarez Junco es figura relevante de este esfuerzo, de lo que constituye expresi\u00f3n acabada su <em>MATER DOLOROSA <\/em>y su m\u00e1s reciente <em>HISTORIA Y MEMORIA.<\/em> con pretensiones de an\u00e1lisis distanciado -selectivo tambi\u00e9n, quiz\u00e1s m\u00e1s de lo que es consciente- y, en definitiva, reconductor del imaginario hist\u00f3rico espa\u00f1ol.<em> <\/em>La reacci\u00f3n ante el ciclo de conferencias de la Generalitat nos pone en el debate sobre el relato hist\u00f3rico. Una vez m\u00e1s se evidencia el prop\u00f3sito del poder pol\u00edtico en controlar el mismo, porque la legitimidad del poder aparece del lado de quien consigue imponer lo correcto de su relato.<\/p>\n<p>No es esta una simple cuesti\u00f3n epistemol\u00f3gica, como pretende la intelectualidad espa\u00f1ola y la ingenuidad de quienes se han cre\u00eddo su confesi\u00f3n p\u00fablica sobre la neutralidad del debate cient\u00edfico. Recordemos el caso de Franco con su <em>causa general&#8230; <\/em>con la que intent\u00f3 responsabilizar a sus adversarios de la masacre que promovi\u00f3. En lo que toca a la C.F.N. los esfuerzos para erradicar cualquier visi\u00f3n del curr\u00edculum que no asuma <em>la realidad institucional de Navarra (?)<\/em>, situaci\u00f3n que ha llevado a la inspecci\u00f3n policial de los profesores de modelo D en una muestra m\u00e1s del af\u00e1n por obstaculizar el cuestionamiento del discurso hist\u00f3rico oficial impuesto por los defensores del <em>amejoramiento<\/em>. Hoy es el prop\u00f3sito proclamado por el ministro del Interior espa\u00f1ol de controlar el relato sobre <em>terrorismo&#8230; <\/em>Es la evidencia del <em>mal uso<\/em> de la Historia al que nos tiene acostumbrados el poder espa\u00f1ol y que no da lugar a la protesta de \u00c1lvarez Junco y cong\u00e9neres. En esta direcci\u00f3n se pretende que la conciencia de nuestra colectividad acepte que el Franquismo fue un periodo de <em>&#8230;extrema placidez&#8230;<\/em>, al decir de Mayor Oreja y no Dictadura sanguinaria y represora que propici\u00f3 la reacci\u00f3n violenta de quienes la sufrieron. Es la b\u00fasqueda simplificadora del autoritario y agresor que pretende su propia legitimaci\u00f3n, demonizando al adversario, sin dejar margen para el an\u00e1lisis ecu\u00e1nime que evidencie la propia responsabilidad. Tal es la intenci\u00f3n que persigue la actual capa dirigente espa\u00f1ola, cuando pretende determinar qui\u00e9nes han sido las v\u00edctimas del conflicto, con desprecio hacia todo el sufrimiento en muertos, torturados, presos y dem\u00e1s v\u00edctimas de la represi\u00f3n -en definitiva todo el colectivo nacional de Navarra, por m\u00faltiples caminos-, con la mirada puesta en que se olvide la masacre y dictadura franquista, finalmente el \u00faltimo recurso de Espa\u00f1a para impedir la liberaci\u00f3n nacional de Navarra y Catalu\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Utilizo la expresi\u00f3n, pensando en la finalidad y justificaci\u00f3n \u00faltima de esta disciplina, que va a la deriva entre la exigencia de llenar los requisitos del conocimiento cient\u00edfico y su realidad de instrumento con el que se pretende mostrar -m\u00e1s bien probar- las mejores razones de quien afirma lo cierto y exacto de su discurso, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[78],"tags":[],"class_list":["post-29725","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-egunekoa"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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