{"id":29689,"date":"2013-12-20T12:07:36","date_gmt":"2013-12-20T10:07:36","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-antiguos-cultos-agrarios-del-solsticio-de-invierno\/"},"modified":"2013-12-20T12:07:36","modified_gmt":"2013-12-20T10:07:36","slug":"los-antiguos-cultos-agrarios-del-solsticio-de-invierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-antiguos-cultos-agrarios-del-solsticio-de-invierno\/","title":{"rendered":"Los antiguos cultos agrarios del solsticio de invierno"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Durante la Navidad, solsticio de invierno en el hemisferio norte, el sol alcanza su cenit en el punto m\u00e1s bajo y desde ese momento el d\u00eda comienza a alargarse progresivamente en detrimento de sus noches -hasta llegar al solsticio de verano (21-22 de junio) en que invierte su curso-; el t\u00e9rmino solsticio significa \u00absol inm\u00f3vil\u00bb ya que en esos momentos el sol cambia muy poco su declinaci\u00f3n de un d\u00eda a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste.<\/p>\n<p>El solsticio hiemal es el acontecimiento c\u00f3smico que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, raz\u00f3n por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el aut\u00e9ntico nacimiento del sol y, con \u00e9l, toda la Naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal y los humanos ve\u00edan renovadas sus esperanzas de supervivencia gracias a la fertilidad de la tierra que garantizaba la presencia del astro divino, del dios m\u00e1s arcaico que la humanidad ha venerado.<\/p>\n<p>En el solsticio de invierno todos los pueblos antiguos, adoradores del sol, celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos caracterizados por la alegr\u00eda general y el protagonismo de las hogueras, alrededor de las cuales se concentraban los lugare\u00f1os con el fin de manifestar su alborozo y esperanza mediante ceremonias colectivas centradas en cantos y danzas rituales y en la recogida de ciertas plantas m\u00e1gicas como el mu\u00e9rdago.<\/p>\n<p>Era tambi\u00e9n la \u00e9poca adecuada para realizar pactos protectores con los esp\u00edritus de la Naturaleza y con los de los familiares fallecidos (una costumbre de la que deriv\u00f3, en pueblos como el germano, la fiesta de los difuntos, que la Iglesia cat\u00f3lica acabar\u00e1 por transformar en una jornada de tristeza que desplazar\u00e1 hasta el primer domingo de noviembre para poder alejarla de la alegre conmemoraci\u00f3n del nacimiento de Jes\u00fas).<\/p>\n<p>Los pueblos prerromanos, durante los tres d\u00edas anteriores al 24 y 25 de diciembre, as\u00ed como en los seis posteriores que llevaban hasta el A\u00f1o Nuevo, festejaban el retorno del Nuevo Sol y las fuerzas vegetativas de la Naturaleza. Las grandes hogueras -tal como veremos en el cap\u00edtulo 11, dedicado al ti\u00f3 de Navidad-, al margen de simbolizar el gran acontecimiento, ten\u00edan la funci\u00f3n de excitar el calor y la fuerza de los rayos de un sol reci\u00e9n nacido que encaraba su curso hacia la primavera inundando la tierra con su poder regenerador. Otro tanto suced\u00eda durante el solsticio de verano[i], \u00e9poca adecuada para mostrarle al divino sol el agradecimiento de quienes hab\u00edan sobrevivido un a\u00f1o m\u00e1s gracias a su generosa intervenci\u00f3n en el ciclo agr\u00edcola y ganadero.<\/p>\n<p>Con el inicio de la expansi\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica por todo el continente europeo, los papas no siempre pudieron imponer su fe por la fuerza y a menudo tuvieron que obrar con astucia fingiendo tolerar determinados ritos paganos aunque en realidad los minaban y transformaban progresivamente al entremezclarlos con elementos cristianos a\u00f1adidos. Una muestra de ello nos la dej\u00f3 el papa Gregorio I El Grande (590-604) que, aunque siempre orden\u00f3 que los paganos fuesen sometidos a castigos y prisi\u00f3n si no se convert\u00edan, tuvo que ser m\u00e1s cauteloso durante su conquista evang\u00e9lica de las almas de los anglosajones, aconsej\u00e1ndole al abad Mellitus, jefe de los propagadores del cristianismo en Gran Breta\u00f1a, lo que sigue:<\/p>\n<p>\u00abNo hay que destruir los templos paganos de ese pueblo, sino \u00fanicamente los \u00eddolos que hay en los mismos; despu\u00e9s de asperjar esos templos con agua bendita, erigir altares y depositar reliquias; porque si tales templos est\u00e1n bien construidos, perfectamente pueden transformarse de una morada de los demonios en casas del Dios verdadero, de manera que si el mismo pueblo no ve destruido sus templos, deponga de su coraz\u00f3n el error, reconozca el verdadero Dios y ore y acuda a los lugares habituales seg\u00fan su vieja costumbre&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Esta estrategia fue seguida tambi\u00e9n en la evangelizaci\u00f3n de las Galias y la Germania, aunque su \u00e9xito no fue precisamente clamoroso. As\u00ed, por ejemplo, en el primer Concilium Germanicum, celebrado en los a\u00f1os 742 y 743, se tuvo que disponer que \u00abel pueblo de Dios no fomente ninguna cosa pagana, sino que rechace y aborrezca toda inmundicia de los gentiles, ya se trate de ofrendas a los muertos o adivinaci\u00f3n, de amuletos o signos de protecci\u00f3n, de conjuros o sacrificios conjuradores, que gentes necias ofrecen junto a las iglesias y a la manera pagana, invocando a los santos m\u00e1rtires y confesores, con lo que provocan la c\u00f3lera de Dios y de los santos, para acabar alrededor de los fuegos sacr\u00edlegos, que ellos llaman neid fyr\u00bb.<\/p>\n<p>Resulta evidente, pues, que la Iglesia cat\u00f3lica, en el siglo VIII, a pesar del gran esfuerzo de Bonifacio -\u00abel ap\u00f3stol de Germania\u00bb-, a\u00fan no hab\u00eda podido lograr que los germanos renunciasen a sus pr\u00e1cticas paganas tradicionales ni, mucho menos, a sus ceremonias solsticiales navide\u00f1as alrededor de los fuegos sagrados.<\/p>\n<p>En los pueblos germ\u00e1nicos y galos -pero especialmente entre los primeros, ya que fueron menos romanizados y su cristianizaci\u00f3n fue m\u00e1s tard\u00eda, lenta, dificultosa e incompleta-, estas ceremonias solsticiales de adoraci\u00f3n al Sol y a las fuerzas ocultas de la Naturaleza prosiguieron hasta bien entrada la Edad Media; en sus formas originales y puras estuvieron vigentes hasta la primera mitad del siglo X, y tomando expresiones externas m\u00e1s o menos matizadas o mediatizadas por el cristianismo han podido sobrevivir hasta nuestros d\u00edas, contagiando de paganismo la celebraci\u00f3n de la Navidad actual hasta el punto de que, tal como iremos viendo a lo largo de este libro, los mitos solares ancestrales (conservados en su estructura interna aunque desvirtuados en su forma externa y en su significado) siguen siendo los verdaderos protagonistas de los festejos navide\u00f1os que se celebran en el mundo de hoy.<\/p>\n<p>Desde hace miles de a\u00f1os, y para las culturas y sociedades m\u00e1s diversas, la \u00e9poca de Navidad ha representado el advenimiento del acontecimiento c\u00f3smico por excelencia, del hecho m\u00e1s fundamental de cuantos pod\u00edan garantizar la supervivencia del hombre pagano o campesino -pagus significa aldea y paganus aldeano o r\u00fastico-, del nacimiento -o, mejor dicho, renacimiento anual- de la principal divinidad salvadora.<\/p>\n<p>No es ninguna casualidad, por tanto, que el natalicio de los principales dioses solares j\u00f3venes de las culturas agrarias precristianas -como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dionisos\/Baco (llamado el Salvador), etc.- fuese situado durante el solsticio de invierno. Y es menos casual a\u00fan que el natalicio de Jes\u00fas-Cristo, el Salvador cristiano, se haya concretado en el 25 de diciembre, fecha en la que hasta finales del siglo IV de nuestra era se conmemor\u00f3 el nacimiento del Sol Invictus en el Imperio Romano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>EL ADVENIMIENTO DE LOS DIOSES SOLARES SIEMPRE SE FESTEJ\u00d3 EN NAVIDAD<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades, por eso las fiestas paganas m\u00e1s importantes \u00abrebasaron el \u00e1mbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pas\u00f3 a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad. Estas festividades se concentran sobre todo en invierno, pues la actividad humana sufr\u00eda en estos meses una bajada en su ritmo, ya que la guerra se deten\u00eda, nadie se atrev\u00eda a navegar y las faenas agr\u00edcolas eran entonces menos intensas. El invierno es en consecuencia un periodo muy propicio para que las relaciones que se entablan con el mundo sobrenatural sean m\u00e1s estrechas, m\u00e1s \u00edntimas\u00bb[ii].<\/p>\n<p>Entre las fiestas de los antiguos griegos y romanos que fueron precedentes de la Navidad cristiana debe destacarse, por su importancia social y trascendencia m\u00edtica y simb\u00f3lica, las dedicadas a Dionisos y Saturno.<\/p>\n<p>Dionisos, originado en la fusi\u00f3n de mitos egipcios y helenos, fue un dios del vino, de la vegetaci\u00f3n y de la fecundidad, pero tambi\u00e9n de la muerte, ya que los difuntos y las potencias subterr\u00e1neas -\u00abinfernales\u00bb, de inferus, inferior, puesto que se cre\u00eda que el mundo de los muertos estaba por debajo de la tierra- eran tenidas por controladoras la fertilidad. Su culto arrastraba multitudes e inspiraba ideales de rebeld\u00eda que se enfrentaban con el orden establecido, tanto el pol\u00edtico (oponi\u00e9ndose a la clase aristocr\u00e1tica dominante) como el divino (amenazando la supremac\u00eda de los dioses ol\u00edmpicos cl\u00e1sicos). Ya en el siglo IV a.C., en el calendario de Bitinia el mes consagrado a Dionisos comenzaba el 24 de diciembre y ten\u00eda 31 d\u00edas.<\/p>\n<p>En la antigua Atenas -y en el resto de Grecia, aunque con algunas variantes-, el culto popular a Dionisos estaba repartido en cuatro grandes festividades: las Dionis\u00edacas de los campos, las Leneas, las Antesterias y las Grandes Dionis\u00edacas. Las dos primeras se celebraban alrededor del solsticio invernal, con car\u00e1cter propiciatorio de la fertilidad\/prosperidad y en medio de festejos caracterizados por la gran alegr\u00eda general; las dos \u00faltimas ten\u00edan lugar en la primavera y festejaban la resurrecci\u00f3n de la naturaleza. Las Antesterias, en particular, celebraban el vino nuevo, de la \u00faltima cosecha, conmemoraban la llegada de Dionisos a Atenas y su hierogamia y, en su tercera jornada, el Chytroi (\u00ablas marmitas\u00bb), se recordaba a los difuntos. El ciclo dionis\u00edaco, como vemos, es el mismo que muchos siglos despu\u00e9s adoptar\u00e1 el cristianismo al situar la Navidad en el solsticio de invierno y la Pascua de Resurrecci\u00f3n en primavera.<\/p>\n<p>El Saturno romano -equivalente al griego Cronos- fue una antigua divinidad agr\u00edcola cuyo nombre est\u00e1 relacionado con satur (saciado, harto) y sator (sembrador, creador), siendo sin\u00f3nimo de abundancia. Fue un dios agricultor y plantador de vides (vitisator), un arte que ense\u00f1\u00f3 a los hombres cuando, perseguido por su hijo J\u00fapiter, tuvo que refugiarse en Italia; bajo el apelativo de Stercutius presid\u00eda el abono de los campos.<\/p>\n<p>Los festejos romanos en honor de Saturno, las Saturnalia, fueron en su origen fiestas campestres -sementivae feriae, consualia larentalia, paganalia-, pero adquirieron mucha importancia a partir del a\u00f1o 217 a.C., tras la derrota del ej\u00e9rcito romano por el cartagin\u00e9s An\u00edbal cerca del lago Trasimeno, preludio del desastre de la batalla Cannas (216 a.C.) que puso fin a la segunda guerra p\u00fanica y contribuy\u00f3 a despertar el esp\u00edritu religioso de los romanos.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de las Saturnalia duraba una semana y ten\u00eda lugar entre el 17 y el 23 del mes de diciembre. Despu\u00e9s de la ceremonia religiosa hab\u00eda grandes festejos y banquetes, se abol\u00eda temporalmente las clases sociales y, en los \u00e1gapes, los se\u00f1ores serv\u00edan a sus esclavos -que pod\u00edan burlarse impunemente de los amos-, cesaba toda actividad p\u00fablica -en tribunales, escuelas, comercios, operaciones militares, etc.- y no se permit\u00eda ejercer ning\u00fan arte ni oficio salvo el de la cocina, se impon\u00eda el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas bien surtidas a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar&#8230;, en fin, los antiguos romanos hac\u00edan ya m\u00e1s o menos lo mismo que a\u00fan se hace actualmente para celebrar la Navidad cristiana.<\/p>\n<p>Si nos remontamos mucho m\u00e1s atr\u00e1s en la Historia, hasta la \u00e9poca en la que los hombres primitivos -que practicaron cultos naturalistas y adoraron a la esfera solar como deidad- comenzaron a desarrollar el concepto divino bajo formas antropomorfas, observaremos que todas las culturas de la Antig\u00fcedad pasaron a identificar a su dios principal, o a alguno de los m\u00e1s importantes de su pante\u00f3n, con el dios Sol y, en l\u00f3gica consecuencia, situaron la conmemoraci\u00f3n y festejo de su advenimiento alrededor del prodigioso evento c\u00f3smico que representaba el solsticio de invierno cada 21-22 de diciembre.<\/p>\n<p>Caldeos, egipcios, cananeos, persas, sirios, fenicios, griegos, romanos, hind\u00faes y la pr\u00e1ctica totalidad de los pueblos con culturas desarrolladas, entre los cabe incluir los imperios orientales y las civilizaciones precolombinas -como los aztecas y su m\u00e1xima deidad Huitzilopochtli, que tantos quebraderos de cabeza dio a los misioneros espa\u00f1oles-, han celebrado durante el solsticio hiemal el parto de la \u00abReina de los Cielos\u00bb y la llegada al mundo de su hijo, el joven dios solar.<\/p>\n<p>En los mitos solares ocupa un lugar central la presencia de un dios joven que cada a\u00f1o muere y resucita, encarnando en s\u00ed los ciclos de la vida en la Naturaleza. En las culturas de mitolog\u00eda astral, el Sol representaba el padre, la autoridad y tambi\u00e9n el principio generador masculino. Durante la Antig\u00fcedad, en todo el mundo civilizado, el sol fue el emblema de todos los grandes dioses, y los monarcas de todos los imperios se hicieron adorar como hijos del Sol (identificado siempre con su divinidad principal). En este contexto, la antropomorfizaci\u00f3n del Sol en un dios hijo joven presenta ejemplos tan conocidos como los de Horus, Mitra, Adonis, Dionisos, Krisna&#8230; o el propio Jes\u00fas-Cristo[iii].<\/p>\n<p>En el Egipto Antiguo se cre\u00eda que Isis, la virgen Reina de los Cielos, quedaba embarazada en el mes de marzo y daba a luz a su hijo Horus a finales de diciembre. El dios Horus, hijo de Osiris e Isis, era el \u00abgran subyugador del mundo\u00bb, el que es la \u00absubstancia de su padre\u00bb, Osiris, de quien era una encarnaci\u00f3n. Fue concebido milagrosamente por Isis cuando el dios Osiris, su esposo, ya hab\u00eda sido muerto y despedazado por su hermano Seth o Tif\u00f3n. Era una divinidad casta -sin amores- al igual que Apolo, y su papel entre los humanos estaba relacionado con el Juicio ya que presentaba las almas a su padre, el Juez. Era el Christos y simbolizaba el Sol.<\/p>\n<p>Durante el solsticio de invierno, la imagen de Horus, en forma de ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, era sacada del santuario para ser expuesta a la adoraci\u00f3n p\u00fablica de las masas. Era representado como un reci\u00e9n nacido (a menudo recostado en un pesebre) con cabello dorado, que ten\u00eda un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza. Los antiguos griegos y romanos lo adoraron tambi\u00e9n bajo el nombre de Harp\u00f3crates, el ni\u00f1o Horus, hijo de Isis. El dios Osiris, dios de la vegetaci\u00f3n y de los muertos, padre de Horus, tambi\u00e9n hab\u00eda nacido de una virgen en el solsticio hiemal.<\/p>\n<p>Mitra, uno de los principales dioses de la religi\u00f3n irania anterior a Zaratustra, desarrollado a partir del antiguo dios funcional indoiranio Vohu-Manah[iv], objeto de un culto aparecido unos mil a\u00f1os antes de Cristo y que, tras pasar por diferentes transformaciones, pervivi\u00f3 con fuerza en el Imperio romano hasta el siglo IV d. C., era una divinidad de tipo solar -tal como lo atestigua, entre otros, su cabeza de le\u00f3n- que hizo salir del cielo a Ahrim\u00e1n (el mal), ten\u00eda una funci\u00f3n de deidad que cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (Ormuzd) y el mal (Ahrim\u00e1n), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armon\u00eda en el mundo y guardi\u00e1n y protector de todas las criaturas, y era una especie de mes\u00edas que, seg\u00fan sus seguidores, deb\u00eda volver al mundo como juez de los hombres. Sin ser propiamente el Sol, representaba a \u00e9ste y era invocado como tal. El dios Mitra hind\u00fa, como el persa, era tambi\u00e9n una divinidad solar, tal como lo demuestra el hecho de ser uno de los doce Adityas, hijos de Aditi, la personificaci\u00f3n del Sol.<\/p>\n<p>Muchos siglos antes que Jes\u00fas-Cristo, el dios Mitra, seg\u00fan su leyenda popular, ya hab\u00eda nacido de virgen un 25 de diciembre, en una cueva o gruta, siendo adorado por pastores y magos, obr\u00f3 milagros, fue perseguido, acab\u00f3 siendo muerto, resucit\u00f3 al tercer d\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Todas las personificaciones de dioses solares acaban por ser v\u00edctimas propiciatorias que exp\u00edan los pecados de los mortales, cargando con sus culpas, y son muertos violentamente y resucitados posteriormente. As\u00ed, Osiris naci\u00f3 en el mundo como un Salvador o Libertador venido para remediar la tribulaci\u00f3n de los humanos, pero en su lucha por el bien se top\u00f3 con el mal (encarnado en su propio hermano Seth o Tif\u00f3n, que acabar\u00eda identific\u00e1ndose con Sat\u00e1n), que le venci\u00f3 temporalmente y le mat\u00f3; depositado en su tumba, resucit\u00f3 y ascendi\u00f3 a los cielos al cabo de tres d\u00edas (o cuarenta, seg\u00fan otras leyendas).<\/p>\n<p>El dios hind\u00fa Shiva, en un acto de supremo sacrificio, seg\u00fan cuenta el Bh\u00e2gavata-Pur\u00e2na, ingiri\u00f3 una bebida envenenada y corrosiva que hab\u00eda surgido del oc\u00e9ano para causar la muerte del universo -de ah\u00ed el ep\u00edteto de N\u00eelakantha (\u00abcuello azul\u00bb) por el que tambi\u00e9n se conoce a Shiva y que fue el resultado del veneno absorbido-, tragedia que el dios evit\u00f3 con su autoinmolaci\u00f3n y vuelta a la vida.<\/p>\n<p>Baco, otro dios solar destinado a cargar con las culpas de la humanidad, tambi\u00e9n fue asesinado -y su madre recogi\u00f3 sus pedazos, tal como hab\u00eda hecho Isis con los trozos del cad\u00e1ver de Osiris- para renacer resucitado. Ausonius, una forma de Baco (y equivalente a Osiris), era muerto en el equinoccio de primavera (21 de marzo) y resucitaba a los tres d\u00edas. Id\u00e9ntica suerte le hab\u00eda estado reservada a Adonis (equivalente al dios etrusco Atune o al sirio Tammuz), a Dionisos o al frigio Atis y a una larga lista de seres divinos que, como Krisna -muerto atado a un \u00e1rbol y con su cuerpo atravesado por una flecha- o como Jes\u00fas-Cristo -muerto en la cruz de madera y lanceado-, fueron todos ellos condenados a muerte, llorados y restituidos a la vida.<\/p>\n<p>Son dioses que descendieron al Hades y regresaron otra vez llenos de vigor, tal como hace la Naturaleza con sus ciclos estacionales anuales. Todos ellos hab\u00edan nacido, seg\u00fan el mito, durante el solsticio de invierno, fecha en la que algunas tradiciones tard\u00edas tambi\u00e9n sit\u00faan el natalicio de Buda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>EL NATALICIO DE JES\u00daS UN 25 DE DICIEMBRE NO SE FIJ\u00d3 HASTA EL SIGLO IV<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el siglo II de nuestra era, los cristianos s\u00f3lo conmemoraban la Pascua de Resurrecci\u00f3n y su misterio, ya que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jes\u00fas y, adem\u00e1s, desconoc\u00edan absolutamente cuando pudo haber acontecido.<\/p>\n<p>Durante el siglo siguiente, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jes\u00fas de una forma clara y diferenciada, algunos te\u00f3logos, bas\u00e1ndose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan distintas como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 de mayo y algunas otras. El sabio Clemente de Alejandr\u00eda (150-215) no quiso quedar al margen de la pol\u00e9mica y postul\u00f3 el d\u00eda 25 de mayo. Pero el papa Fabian (236-250) decidi\u00f3 cortar por lo sano tanta especulaci\u00f3n y calific\u00f3 de sacr\u00edlegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno.<\/p>\n<p>A pesar de la disparidad de fechas apuntadas, todos coincidieron en pensar que el solsticio de invierno era la fecha menos probable si se atend\u00eda a lo dicho por Lucas en su evangelio: \u00abHab\u00eda en la regi\u00f3n unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre el reba\u00f1o. Se les present\u00f3 un \u00e1ngel del Se\u00f1or, y la gloria del Se\u00f1or los envolv\u00eda con su luz&#8230;\u00bb (Lc 2,8-14) [v].<\/p>\n<p>Si los pastores dorm\u00edan al raso cuidando de sus reba\u00f1os, para que el relato de Lucas fuese cierto y\/o coherente deb\u00eda referirse a una noche de primavera -de ah\u00ed las fechas posteriores al d\u00eda 21 de marzo, equinoccio primaveral e inicio de esta estaci\u00f3n-, ya que a finales de diciembre, en la zona de Bel\u00e9n, el excesivo fr\u00edo y las todav\u00eda abundantes lluvias invernales imped\u00edan cualquier posibilidad de pernoctar al raso con el ganado.<\/p>\n<p>Forzando la escena relatada por Lucas hasta el l\u00edmite de la sutileza, otras Iglesias cristianas ajenas a la cat\u00f3lica -como la Iglesia armenia- fijaron la conmemoraci\u00f3n de la Natividad en el d\u00eda 6 de enero ya que, seg\u00fan su deducci\u00f3n, aunque no es posible situar el relato de Lucas en la estaci\u00f3n m\u00e1s fr\u00eda y lluviosa del a\u00f1o en las tierras de Judea, s\u00ed puede ser cre\u00edble situando el nacimiento de Jes\u00fas un poco m\u00e1s tarde, en enero y en el Oriente Medio, un tiempo y un lugar donde es muy probable la existencia de cielos nocturnos claros y sin borrascas, aunque todav\u00eda haga fr\u00edo, eso s\u00ed. Con el mismo argumento, en otras Iglesias orientales, egipcios, griegos y et\u00edopes propusieron fijar el natalicio en el d\u00eda 8 de enero. Eutiquio, patriarca de Alejandr\u00eda, en el siglo X a\u00fan defend\u00eda esta fecha como la \u00fanica verdadera.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose tambi\u00e9n en Lucas, la Iglesia oriental emple\u00f3 otro argumento todav\u00eda m\u00e1s peculiar para defender la fecha del 6 de enero. Cogiendo al vuelo la afirmaci\u00f3n de Lucas cuando escribi\u00f3 que \u00abJes\u00fas, al empezar, ten\u00eda unos treinta a\u00f1os\u00bb (Lc 3,23), dedujeron, de alguna manera sin duda milagrosa, que Jes\u00fas muri\u00f3 cuando ten\u00eda \u00abexactamente\u00bb treinta a\u00f1os, contados estos desde el d\u00eda de su concepci\u00f3n, y, dado que la fecha de la crucifixi\u00f3n la hab\u00edan fijado el 6 de abril (\u00a1\u00bf?!), s\u00f3lo tuvieron que a\u00f1adir los nueve meses exactos de gestaci\u00f3n para llegar hasta el tan celebrado 6 de enero.<\/p>\n<p>Dejando al margen la v\u00eda para calcular tan preciado d\u00eda, lo cierto es que la fecha del 6 u 8 de enero -la primera que la cristiandad celebr\u00f3- ten\u00eda mucho sentido ya que, en la Alejandr\u00eda egipcia (cuna de aspectos fundamentales de la doctrina cristiana), se festejaba con toda pompa el festival de Core \u00abla Doncella\u00bb -identificada con la diosa Isis- y el nacimiento de su nuevo Aion, que era una personificaci\u00f3n sincr\u00e9tica de Osiris.<\/p>\n<p>San Epifanio, refiri\u00e9ndose al festival de Core, escribi\u00f3 en Penarion 51: \u00abla v\u00edspera de aquel d\u00eda era costumbre pasar la noche cantando y atendiendo las im\u00e1genes de los dioses. Al amanecer se descend\u00eda a una cripta y se sacaba una imagen de madera, que ten\u00eda el signo de una cruz y una estrella de oro marcada en las manos, rodillas y cabeza. Se llevaba en procesi\u00f3n, y luego se devolv\u00eda a la cripta; se dec\u00eda que esto se hac\u00eda porque la Doncella hab\u00eda alumbrado al Aion.\u00bb<\/p>\n<p>Entrado ya el siglo IV, cuando ya se hab\u00eda concluido lo substancial del proceso de trasvase de mitos desde los dioses solares j\u00f3venes precristianos hacia la figura de Jes\u00fas-Cristo[vi], se decidi\u00f3 fijar una fecha concreta -y acorde a su nueva concepci\u00f3n m\u00edtica- para el natalicio de Jes\u00fas. Dado que al jud\u00edo Jes\u00fas hist\u00f3rico se le hab\u00eda adjudicado toda la carga legendaria que caracterizaba a su m\u00e1ximo competidor de esos d\u00edas, el dios Mitra, lo l\u00f3gico fue hacerle nacer el mismo d\u00eda en que se celebraba el advenimiento de ese joven dios.<\/p>\n<p>A m\u00e1s abundamiento, cabe recordar que la figura de Jes\u00fas no fue oficialmente declarada como consubstancial con Dios hasta el a\u00f1o 325, cuando el emperador Constantino convoc\u00f3 el concilio de Nicea y orden\u00f3 a todos los obispos asistentes que acatasen el entonces muy discutido y discutible dogma de que el Padre y el Hijo compart\u00edan la misma substancia divina[vii].<\/p>\n<p>De esta forma, entre los a\u00f1os 354 y 360, durante el pontificado de Liberio (352-366), se tom\u00f3 por fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de diciembre, d\u00eda en que los romanos celebraban el Natalis Solis Invicti, el nacimiento del Sol Invencible -un culto muy popular y extendido al que los cristianos no hab\u00edan podido vencer o proscribir hasta entonces- y, claro est\u00e1, la misma fecha en la que todos los pueblos contempor\u00e1neos festejaban la llegada del solsticio de invierno.<\/p>\n<p>Seg\u00fan algunos autores, en la elecci\u00f3n del 25 de diciembre -hecho que sit\u00faan en el a\u00f1o 345, bajo el papa Julio I- tuvo una influencia decisiva Juan Cris\u00f3stomo (del que sabemos que defendi\u00f3 esta fecha, frente a la del 6 de enero, en, al menos, escritos del a\u00f1o 375) y Gregorio Nacianceno -uno de los tres padres capadocios que elaboraron la doctrina trinitaria cl\u00e1sica a finales del siglo IV-, pero lo m\u00e1s plausible es que ambos personajes no intervinieran en la dataci\u00f3n del natalicio aunque s\u00ed actuasen como fervientes defensores del 25 de diciembre a posteriori.<\/p>\n<p>En cualquier caso, San Agust\u00edn (354-430) s\u00ed deb\u00eda tener muy claro el verdadero origen de la Navidad cat\u00f3lica, sobrepuesta al Natalis Solis Invicti, cuando exhort\u00f3 a los creyentes a que ese d\u00eda no lo dedicasen \u00abal Sol, sino al Creador del Sol\u00bb.<\/p>\n<p>Con la instauraci\u00f3n de la Navidad tambi\u00e9n se recuper\u00f3 en occidente la celebraci\u00f3n de los cumplea\u00f1os, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.<\/p>\n<p>A pesar de haberse fijado ya como inmutable la fecha del 25 de diciembre -o quiz\u00e1 por esa misma raz\u00f3n-, las especulaciones en torno al natalicio de Jes\u00fas prosiguieron durante muchos siglos despu\u00e9s. El papa Juan I (523-526), decidido a averiguar la verdad, le encarg\u00f3 una investigaci\u00f3n al monje Dionysius Exiguus (Dionisio el Peque\u00f1o) que, tras un curioso proceso de razonamiento concluy\u00f3 que el a\u00f1o de la Encarnaci\u00f3n hab\u00eda sido el 754 de la fundaci\u00f3n de Roma, y que la Encarnaci\u00f3n misma hab\u00eda tenido lugar el 25 de marzo y el nacimiento el 25 de diciembre, eso es despu\u00e9s de una gestaci\u00f3n matem\u00e1ticamente exacta de nueve meses.<\/p>\n<p>La peculiar dataci\u00f3n de Dionisio el Peque\u00f1o tambi\u00e9n dej\u00f3 en herencia otra fecha famosa, la de los 33 a\u00f1os de Jes\u00fas en el momento de ser crucificado, pero hoy ya est\u00e1 bien demostrado que los c\u00e1lculos del monje romano fueron errados hasta en lo m\u00e1s evidente y que Jes\u00fas ten\u00eda entre 41 y 45 a\u00f1os cuando fue ejecutado[viii].<\/p>\n<p>En el siglo XVI, un erudito como Jos\u00e9 Scaligero a\u00fan se ocup\u00f3 del asunto y afirm\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda nacido a finales de septiembre o principios de octubre. M\u00e1s prudente, el gran sabio y te\u00f3logo Bynaeus (1654-1698), despu\u00e9s de analizar todo lo escrito al respecto, concluy\u00f3 que \u00abpuesto que la Escritura calla sobre esto, callemos tambi\u00e9n nosotros\u00bb[ix]. La fecha del 25 de diciembre, fijada a finales del siglo IV, ya era inamovible para el orbe cat\u00f3lico (aunque no fuese aceptada por las Iglesias cristianas orientales que siguen celebrando el natalicio de Jes\u00fas en el 6 de enero).<\/p>\n<p>En un principio, la festividad de la Navidad tuvo un car\u00e1cter humilde y campesino, pero a partir del siglo VIII comenz\u00f3 a celebrarse con la pompa lit\u00fargica que ha llegado hasta hoy, creando progresivamente la iluminaci\u00f3n y decoraci\u00f3n de los templos, los cantos, lecturas, misterios y escenas piadosas que dieron lugar a representaciones al aire libre del nacimiento del portal de Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[i] En el solsticio de verano, desde milenios atr\u00e1s, hab\u00eda igualmente grandes celebraciones paganas en torno al fuego, pero esa tradici\u00f3n fue ahogada por la Iglesia cat\u00f3lica cuando le implant\u00f3 encima la festividad de San Juan (que en muchas regiones, como en todo el Levante espa\u00f1ol, a\u00fan tiene a las hogueras como rito festivo central).<\/p>\n<p>[ii] Cfr. Bl\u00e1zquez, J.M., Mart\u00ednez-Pinna, J. y Montero, S. (1993). Historia de las religiones antiguas. Oriente, Grecia y Roma. Madrid: C\u00e1tedra, p. 311.<\/p>\n<p>[iii] A prop\u00f3sito de la continuidad m\u00edtica de la figura de Jes\u00fas-Cristo en relaci\u00f3n a los modelos anteriores de dioses solares j\u00f3venes, puede consultarse el estudio publicado en Rodr\u00edguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia cat\u00f3lica. Barcelona: Ediciones B., pp. 113-151.<\/p>\n<p>[iv] Vohu-Manah, al igual que Horus y dem\u00e1s dioses-hijo, entre los que cabe situar a Jes\u00fas-Cristo, cumpl\u00eda un papel fundamental como intermediario entre los humanos y el dios-padre con respecto al \u00abJuicio final\u00bb, as\u00ed, seg\u00fan se cre\u00eda, cuando un alma llegaba al cielo, Vohu-Manah se levantaba de su trono, la tomaba de la mano y la conduc\u00eda hasta el gran dios Ahura-Mazda y su corte celestial.<\/p>\n<p>[v] Salvo indicaci\u00f3n en contra, todas las citas b\u00edblicas referenciadas en este libro pertenecen a la 36\u00aa edici\u00f3n de la versi\u00f3n N\u00e1car-Colunga de la Biblia [Cfr. N\u00e1car, E. y Colunga, A. (1979). Sagrada Biblia. Madrid: Edica].<\/p>\n<p>[vi] Cfr. Rodr\u00edguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia cat\u00f3lica. Barcelona: Ediciones B., pp. 137-151.<\/p>\n<p>[vii] Ib\u00edd., pp. 207-222.<\/p>\n<p>[viii] Ib\u00edd., pp. 172-174 y 182-183.<\/p>\n<p>[ix] Cfr. Bynaei, De Natali J.C., libro I, cap\u00edtulo IV, pp. 403-414.<\/p>\n<p>(Fuente: \u00a9 Rodr\u00edguez, P. (1997, 2010). Ritos y tradiciones de la Navidad. \u00a9 Barcelona: Ediciones B., cap\u00edtulo 1, pp. 9-21)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante la Navidad, solsticio de invierno en el hemisferio norte, el sol alcanza su cenit en el punto m\u00e1s bajo y desde ese momento el d\u00eda comienza a alargarse progresivamente en detrimento de sus noches -hasta llegar al solsticio de verano (21-22 de junio) en que invierte su curso-; el t\u00e9rmino solsticio significa \u00absol inm\u00f3vil\u00bb [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[84],"tags":[],"class_list":["post-29689","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-bitxia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Los antiguos cultos agrarios del solsticio de invierno - 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