{"id":29655,"date":"2013-12-16T08:55:20","date_gmt":"2013-12-16T06:55:20","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/dignidad\/"},"modified":"2013-12-16T08:55:20","modified_gmt":"2013-12-16T06:55:20","slug":"dignidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/dignidad\/","title":{"rendered":"Dignidad"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>La revuelta ucraniana contra el Gobierno est\u00e1 siendo interpretada como un movimiento nacionalista proeuropeo y antirruso, azuzado por una situaci\u00f3n econ\u00f3mica insostenible. Algo hay de eso, pero no es lo esencial. En parte porque las protestas no se limitan a K\u00edev sino que, m\u00e1s all\u00e1 de la atenci\u00f3n medi\u00e1tica mundial, se extienden a otras 29 ciudades, algunas de ellas en el este del pa\u00eds. Pero lo que dicen los propios manifestantes es que se trata de una lucha por la dignidad. Por sus derechos como ciudadanos y como personas que son atropellados por la manipulaci\u00f3n pol\u00edtica y la corrupci\u00f3n generalizada en las instituciones y en la polic\u00eda. Y no s\u00f3lo del Gobierno, sino de un amplio sector de los pol\u00edticos de distintas tendencias. Lo significativo es que se repite en Ucrania la misma palabra emblem\u00e1tica usada desde hace tres a\u00f1os por los movimientos sociales que han surgido en todo el mundo: dignidad. Las revoluciones \u00e1rabes se alzaron, desde el coraz\u00f3n de la gente, para defender su dignidad. Los indignados espa\u00f1oles se indignaron contra la indignidad. Cuando el pasado junio en S\u00e3o Paulo los pol\u00edticos reprochaban a los j\u00f3venes el jaleo que hac\u00edan por unos c\u00e9ntimos en el precio del transporte, ellos respondieron: \u201cNo se trata de c\u00e9ntimos, sino de nuestros derechos, de nuestra dignidad\u201d. Como los estudiantes chilenos cuyas demandas (que la futura presidenta Bachelet dice aceptar) van m\u00e1s all\u00e1 de la educaci\u00f3n. Y los manifestantes turcos del parque Gezi, que han ganado la anulaci\u00f3n del proyecto urban\u00edstico, afirman que esto s\u00f3lo es el principio de una lucha por su dignidad, pisoteada por un Gobierno que se escuda en las elecciones para incumplir sus promesas, mientras se descompone la vida cotidiana al amparo de la corrupci\u00f3n institucional.<\/p>\n<p> Que la misma palabra se repita espont\u00e1neamente, sin concierto previo entre los movimientos que se expanden globalmente, no puede ser fruto de la casualidad. Responde a la ra\u00edz emocional que une a todas estas protestas en distintos contextos y con diversas reivindicaciones. Es la herida de la humillaci\u00f3n personal cotidiana que se hace insoportable. \u00bfPor qu\u00e9 se generaliza en el planeta precisamente en estos momentos? Recordemos que Amartya Sen propuso en 1999 redefinir el desarrollo como dignidad humana y que su concepci\u00f3n ha recibido una aceptaci\u00f3n cada vez mayor entre quienes intentan superar la empobrecedora asimilaci\u00f3n de desarrollo a crecimiento econ\u00f3mico. De ah\u00ed la importancia que se concede en las instituciones internacionales al desarrollo humano como complemento esencial del crecimiento econ\u00f3mico. Pero en la perspectiva de Sen y otros analistas del desarrollo no se trata s\u00f3lo de mejoras en la educaci\u00f3n, la salud, la vivienda y las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n. Dichas mejoras se consideran esenciales para proporcionar a las personas las capacidades que necesitan para poder decidir su propia vida con una autonom\u00eda materialmente posible. Pero el objetivo de un desarrollo pleno es dar la posibilidad a los humanos de ser eso, humanos. De ah\u00ed la afirmaci\u00f3n de los derechos humanos como un objetivo universal en el que todos los que pertenecemos a nuestra especie estamos implicados de forma indisoluble y colectiva.<\/p>\n<p> Negar los derechos humanos al otro es negarnos a nosotros mismos. Y esto va desde las hambrunas a la tortura, desde el respeto de los ni\u00f1os a la igualdad de la mujer, desde la defensa de la identidad de nuestra cultura a la solidaridad con la identidad de las otras. De modo que el desarrollo humano es a la vez crecimiento de riqueza, sostenibilidad ecol\u00f3gica (sin la cual no hay desarrollo porque no habr\u00e1 vida humana en el planeta), redistribuci\u00f3n de la riqueza en forma de servicios b\u00e1sicos para las personas y respeto integral a los derechos humanos, o sea al derecho a ser humano, en todas sus dimensiones. Pero hay algo m\u00e1s: la autonom\u00eda de las personas para decidir, individual y colectivamente, la protecci\u00f3n de esos derechos, o sea el derecho a decidir. Si ese derecho a decidir lo confiscan instituciones pol\u00edticas no representativas y organizaciones econ\u00f3micas al servicio de unos pocos, la invocaci\u00f3n ritual de los derechos humanos se vac\u00eda de contenido. Cuando eso ocurre, las personas tienden a apelar a un principio \u00e9tico y moral que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que est\u00e1 escrito en las normas y se impone desde las instituciones. Ese principio es la dignidad de ser humano, la idea de que por ser humanos tenemos derecho a serlo. Derechos que no se nos conceden, sino que son nuestros. Y que deben ser respetados por encima de conveniencias pol\u00edticas o racionalidades econ\u00f3micas. Cuando se rompen los v\u00ednculos emocionales entre quienes gobiernan la sociedad y quienes producen la sociedad con sus vidas, entonces la dignidad es el valor superior en nombre del cual es leg\u00edtimo reconstruir el proceso de delegaci\u00f3n de responsabilidad que se construy\u00f3 para convivir pero que nunca debi\u00f3 olvidar su ra\u00edz.<\/p>\n<p> Protestatarios del \u00a1ya basta! de m\u00faltiples confines del mundo tienen en com\u00fan la desconfianza en las instituciones, y en quienes las controlan en el momento en que se desborda la emoci\u00f3n. Y la rabia contra la violencia policial con la que se intenta sofocar cualquier propuesta distinta de lo preestablecido por unas \u00e9lites encerradas en s\u00ed mismas. Y como los protestatarios no se mueven por ideolog\u00eda sino por indignaci\u00f3n y por esperanza de que otra cosa es posible, no tienen m\u00e1s bandera com\u00fan que la que est\u00e1 plantada en su ser. Eso es la dignidad: el derecho a ser y a decidir qui\u00e9n se es. Como es un argumento que no casa con las apolilladas teor\u00edas de la democracia liberal tradicional y que no hay manera de cuantificar en los modelos de gesti\u00f3n macroecon\u00f3mica, no la toman en cuenta quienes ordenan y mandan. Esperando que pase la tormenta, una y otra vez, en uno y otro pa\u00eds. Resulta sin embargo que las sociedades contempor\u00e1neas son mucho m\u00e1s educadas, informadas y comunicadas que nunca antes en la historia. Y as\u00ed se van formando los m\u00faltiples r\u00edos que llevan a un nuevo oc\u00e9ano a\u00fan por descubrir.<\/p>\n<p>La Vanguardia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revuelta ucraniana contra el Gobierno est\u00e1 siendo interpretada como un movimiento nacionalista proeuropeo y antirruso, azuzado por una situaci\u00f3n econ\u00f3mica insostenible. Algo hay de eso, pero no es lo esencial. 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