{"id":29477,"date":"2013-11-14T09:15:50","date_gmt":"2013-11-14T07:15:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-historia-de-una-pequena-esquela-y-un-gran-amor-en-tiempos-de-odio\/"},"modified":"2013-11-14T09:15:50","modified_gmt":"2013-11-14T07:15:50","slug":"la-historia-de-una-pequena-esquela-y-un-gran-amor-en-tiempos-de-odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-historia-de-una-pequena-esquela-y-un-gran-amor-en-tiempos-de-odio\/","title":{"rendered":"La historia de una peque\u00f1a esquela y un gran amor en tiempos de odio"},"content":{"rendered":"\n<p> Es una de las muchas historias de amor y muerte que recorren a diario el mundo de las gentes para verg\u00fcenza y admiraci\u00f3n al mismo tiempo<\/p>\n<p> Esta bella historia se la o\u00ed contar a Andreas Kossert, que es historiador y colaborador de la Fundaci\u00f3n Federal Flucht, Vertreibung, Vers\u00f6hnung en Berlin (evasi\u00f3n, expulsi\u00f3n, reconciliaci\u00f3n)<\/p>\n<p> Es una de las muchas historias de amor y muerte que recorren a diario el mundo de las gentes para verg\u00fcenza y admiraci\u00f3n al mismo tiempo. Como se sabe, tambi\u00e9n en la Alemania nazi fueron muchos los hombres y mujeres, que en \u00e9poca de muerte, rabia y guerra se jugaron la vida en defensa de principios \u00a0solidarios y comportamiento humano. Esta historia es una de ellas y muy de nuestros d\u00edas. Historia en la que me martillean aquellos versos del gran poeta jud\u00edo Erich Fried: \u00abH\u00f6re Israel: Als wir verfolgt wurden\/ war ich einer von euch. \/Wie kann ich das bleiben \/Wenn ihr Verfolger werdet? Escucha Israel: Cuando fuimos perseguidos \/ fui uno de vosotros \/ \u00bfC\u00f3mo seguir si\u00e9ndolo \/cuando os hab\u00e9is convertido en perseguidores?\u00bb<\/p>\n<p> *<\/p>\n<p> Leipzig, enero de 1944, una esquela en el peri\u00f3dico Kriegschronik der Leipziger Neuesten Nachrichten: \u00abDe modo tr\u00e1gico se arrebat\u00f3 una vida llena de amor y desvelo., en un final muy precipitado\u00bb. Palabras que aluden a una muerte inesperada, antes de tiempo. Y que apuntan a un crimen humano. En aquella Alemania del nacionalsocialismo denuncian la muerte de Beate Kranz, asesinada en Auschwitz. La esquela est\u00e1 firmada por Theo Kranz, un obrero de la construcci\u00f3n de Leipzig. Una esquela sencilla en formato de la \u00e9poca. Estas l\u00edneas indican algo m\u00e1s que un mero dolor personal. Es la acusaci\u00f3n de un hombre contra los asesinos de su mujer.<\/p>\n<p> Fue el tr\u00e1gico final de un inmenso amor, que comenz\u00f3 por mera casualidad en agosto de 1933, mediante un anuncio-contacto. Theo Kranz buscaba acompa\u00f1amiento en la boda de su hermana Lotte. Y \u00a0al reclamo responde Beate Adler, una mujer joven, separada, de clase acomodada. Y ocurri\u00f3 el flechazo. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el 10 de octubre de 1934, Beate y Theo se casan en Leipzig, la hija acomodada con el pe\u00f3n de la construcci\u00f3n, la jud\u00eda con el protestante. La cosa requiere coraje. Asumen el riesgo en un momento en el que los mandamases fuerzan a todos los \u00abarios\u00bb a que se separen los matrimonios con jud\u00edos. Son varios los registros civiles que les niegan las proclamas. Seg\u00fan la l\u00f3gica del NS en adelante viven en un \u00a0\u00abmatrimonio mixto privilegiado\u00bb, lo que otorga a Beate cierto amparo pero que no la salva de la marginaci\u00f3n. Ellos viven su dicha de manera muy modesta, dos habitaciones como subinquilinos en la calle Dresdner de Leipzig.<\/p>\n<p> Hasta el final, hasta su muerte en 1980, Beate sigue siendo para Theo la raz\u00f3n de su existencia, as\u00ed muestran sus recuerdos por \u00e9l redactados en los a\u00f1os 70 para s\u00ed y para su \u00a0hijastra Leonie, que encierran muchos pensamientos y reflexiones acompa\u00f1ados de dibujos y fotos.<\/p>\n<p> Theo nace en 1897 cerca de Halberstadt. Tras interrumpir su aprendizaje de panadero se abre camino como pe\u00f3n de la construcci\u00f3n. En 1914 se apunta voluntario a la defensa de la patria en Francia y termina odiando la guerra y desertando. Tras 1918 alberga simpat\u00edas por la socialdemocracia y durante un tiempo tambi\u00e9n por los comunistas, manteni\u00e9ndose siempre un cristiano evang\u00e9lico.<\/p>\n<p> Se casan tambi\u00e9n por la Iglesia en Leipzig en julio de 1935. Beate escoge un lema matrimonial del libro veterotestamentario de Rut 1, 16: \u00abAdonde t\u00fa vayas ir\u00e9 yo, donde t\u00fa vivas vivir\u00e9 yo. Tu pueblo ser\u00e1 mi pueblo y tu dios ser\u00e1 mi dios\u00bb. Se convierte en parte, pero manteniendo las tradiciones jud\u00edas, tal como recuerda Theo: \u00abCuando por ejemplo el viernes por la tarde saca los candelabros, heredados de su madre, y con dos velas encendidas se sit\u00faa frente a los candelabros con la cabeza cubierta, tap\u00e1ndose el rostro con las manos y orando\u00bb.<\/p>\n<p> El terror del estado es algo ya extendido: primero boicot y marginaci\u00f3n y luego la noche del pogrom. En esos tiempos dif\u00edciles Theo intenta ofrecer a su mujer una vida lo m\u00e1s normal posible. Ahorra para peque\u00f1os viajes que le proporcionen \u00a0alivio y descanso. Viajan un d\u00eda a Kolberg a la costa pomerana del Mar del norte, otro a los montes de Turingia y a los Montes Met\u00e1licos. En octubre de 1939 Theo sorprende a su mujer con un viaje a Viena, pero a condici\u00f3n de que Beate ignore todos los r\u00f3tulos difamatorios y p\u00fablicos contra los jud\u00edos e intente disfrutar sin preocupaci\u00f3n de las vacaciones.<\/p>\n<p> La angustia no es algo que le preocupe a Theo. En una fiesta de empresa el 1 de mayo de 1936, que termina con un baile, unas colegas pr\u00f3ximas al partido le amenazan con un esc\u00e1ndalo si viene con su mujer. Y, como siempre, Theo Kranz aparece con Beate y ante un hombre de la SA hace patente \u00a0la cr\u00edtica amenazante. \u00c9l reacciona de modo sorprendente. \u00abNo estamos aqu\u00ed en un d\u00eda del partido del Reich\u00bb, responde \u00e9l, \u00ablas mujeres deben dejar de hacerse las milindres\u00bb \u00a0e invita a Beate al baile de mayo.<\/p>\n<p> Theo resulta peligroso, pierde continuamente sus empleos por su defensa permanente de su mujer jud\u00eda libre de toda claudicaci\u00f3n. Se da perfecta cuenta de lo que ocurre en su derredor. En un viaje con Beate \u00a0a D\u00fcrrenberg en el verano de 1942, un peque\u00f1o balneario cerca de Leipzig, pasan por delante de dos campamentos de barracas. Tras el alambre de pinchos mujeres rusas hambrientas y prisioneros de guerra. Theo siente compasi\u00f3n y lanza tabaco por encima de la valla: \u00abLas presas contin\u00faan su paseo mientras gui\u00f1an agradecidas. \u00bb \u00a1Con qu\u00e9 poco cu\u00e1nta alegr\u00eda se puede causar!\u00bb.<\/p>\n<p> Naturalmente, tambi\u00e9n llegan a sus o\u00eddos los asesinatos en masa en el este. \u00ab\u00bfQue c\u00f3mo era entonces?, recordar\u00e1 \u00e9l m\u00e1s tarde aquel d\u00eda en el que Konrad Opitz se present\u00f3 inesperadamente a visitarnos a la calle Dresdner viniendo de la obra de Tschenstochau. A mi pregunta de qu\u00e9 tipo de obreros dispon\u00edan en aquella obra, \u00e9stas fueron sus palabras: \u00abTrabajan jud\u00edos del campo de concentraci\u00f3n, pero s\u00f3lo seis semanas, luego salen por la chimenea\u00bb, ante lo que Beate y \u00e9l se quedaron helados.<\/p>\n<p> Del primer matrimonio Beate Kranz tuvo una hija, Leonie, que pronto sufri\u00f3 la persecuci\u00f3n. Leonie trabajaba como \u00a0ayudante de pedagog\u00eda en el \u00a0orfanato Auerbach\u00b4schen en Berl\u00edn, una fundaci\u00f3n jud\u00eda, que es donde conoce aquella chica de 19 a\u00f1os en 1940 al aprendiz jud\u00edo, a Walter Frankenstein. Se enamoran y se casan muy j\u00f3venes \u00a0en 1942. Hac\u00eda ya tiempo que hab\u00edan comenzado las deportaciones. En enero de 1943 nace su hijo Uri y poco despu\u00e9s comienza con la denominada \u00abFabrikaktion\u00bb la deportaci\u00f3n de los \u00faltimos jud\u00edos residentes en Berl\u00edn. Camino del punto de reuni\u00f3n obligada la joven pareja decide desaparecer con el chaval. Escapan a Leipzig. Desde marzo de 1943 encuentran acogida y refugio en la familia Kranz de la calle Dresdner.<\/p>\n<p> El peligro acecha por doquier, Leipzig es m\u00e1s peque\u00f1a que Berl\u00edn, resulta dif\u00edcil \u00a0mantener el anonimato de los desaparecidos. Amigos de Kranz colaboran en la protecci\u00f3n de la joven familia. Theo consigue comida y explora planes de huida. Leonie y Walter regresan pasajeramente a Berl\u00edn, luego regresar\u00edan de nuevo a Leipzig o terminar\u00edan ocult\u00e1ndose en casa de unos parientes de Theo en el Harzvorland.<\/p>\n<p> En agosto de 1943 Beate Kranz es denunciada; mientras aguarda en la oficina de correos una conocida que tambi\u00e9n espera en la cola y conoce el origen jud\u00edos de Beate, descubre que en su libreta de caja postal de ahorros no aparece el nombre obligado de \u00abSara\u00bb, que deb\u00edan portar todas las jud\u00edas como caracterizaci\u00f3n. \u00a0Y la denuncia por semejante \u00abdelito\u00bb.<\/p>\n<p> Beate es detenida por \u00abintento de ocultar la raza jud\u00eda\u00bb. Sin sentencia judicial es encarcelada durante dos meses escasos en Leipzig. Theo se esfuerza una y otra vez en verla, en hablar con ella, en tratar de liberarla. En vano. El 6 de noviembre de 1943 es deportada a Auschwitz.<\/p>\n<p> Un d\u00eda fr\u00edo de un oto\u00f1o avanzado. Theo se entera por una vigilante de la c\u00e1rcel de la hora y el and\u00e9n. \u00c9l aguarda en el \u00a0subterr\u00e1neo de la estaci\u00f3n principal de Leipzig. Un guarda le permite despedirse de ella. \u00abS\u00f3lo me interesaba una cosa, escribir\u00eda m\u00e1s tarde, poder perseguirla con mis ojos. Me acerqu\u00e9 abri\u00e9ndome paso tan cerca como me era posible, pero el personal de guardia y vigilancia me prohibi\u00f3 acercarme m\u00e1s\u00bb. \u00a0Y procedi\u00f3 como hab\u00edan convenido: \u00abmezclarse con los mirones dispersos e indiferentes, que probablemente con la llegada del tren pasar\u00edan al otro lado del and\u00e9n doble\u00bb. Cuando ella subi\u00f3 los pelda\u00f1os del vag\u00f3n se, \u00abe gir\u00f3 de nuevo desde lo alto, me sonri\u00f3 y me hizo la se\u00f1al de adi\u00f3s con la mano por \u00faltima vez. Gesto que me acompa\u00f1ar\u00eda hasta el final de mis d\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p> Theo se entera del destino. Beate logra incluso mandarle \u00a0dos mensajes desde el campo de concentraci\u00f3n. Uno lleno de esperanza y otro gris de muerte. Theo no aguante m\u00e1s, decide viajar a Auschwitz para ayudar a Beate. En la noche de san Silvestre de 1943 viaja en tren, con un gran paquete de comida para Beate. En vano. En la puerta del campo de concentraci\u00f3n es rechazado de manera brusca y debe regresar con su paquete.<\/p>\n<p> Tras un tiempo de espera angustiosa llega un escrito de Auschwitz: Su mujer ha muerto \u00aben el hospital de la ciudad el 3 de enero de 1944 a consecuencia de una deficiencia de miocardio. El cuerpo fue incinerado en el crematorio de la ciudad\u00bb. Luego la partida de defunci\u00f3n; pero \u00e9l nunca supo c\u00f3mo realmente muri\u00f3 su esposa.<\/p>\n<p> Y es en su dolor cuando entrega la esquela \u00a0en el Leipziger Neuesten Nachrichten: Una \u00a0descarada provocaci\u00f3n, en medio de una Alemania nacionalsocialista un esposo triste hace p\u00fablico mediante un anuncio -indirectamente- \u00a0el asesinato de su esposa. Es \u00a0imponente la asistencia por parte de vecinos, conocidos, colegas y amigos que acuden en solidaridad y apoyo al viudo. Todos conocen la historia de Beate Kranz. Y aunque tampoco en las cartas de condolencia existe una alusi\u00f3n expl\u00edcita, si se muestran indicios de una humanidad inesperada en un sistema inhumano.<\/p>\n<p> No son notas y cartas escritas por intelectuales, ni por ciudadanos importantes ni por acad\u00e9micos sino tan s\u00f3lo por gente sencilla. Un colega amigo escrib\u00eda el 29 de enero de 1944: \u00abEn un principio me quede sin habla. Que pueda existir eso., ya sabes lo que pienso. Querido Theo, \u00a0lo siento en el alma el que t\u00fa tambi\u00e9n ahora hayas sufrido la p\u00e9rdida de tu querida mujer, en la medida que conozco ella era tu tesoro. Resulta inconsolable todo lo que tenemos que sufrir\u00bb.<\/p>\n<p> Tambi\u00e9n la familia Schneider le escribe: \u00abConsuelo s\u00f3lo en el viejo Dios. Y entre los brazos eternos, Deut 33, 27. Con gran sentimiento supimos \u00a0de la amarga partida de tu adorada esposa [.]. Dios, el Se\u00f1or, \u00a0le asista a usted y a su amor y haga sentirle su consoladora cercan\u00eda\u00bb. Los Schneider pertenec\u00edan a un c\u00edrculo de colaboradores que secretamente prove\u00edan de alimentos a la familia escondida de los Frankenstein.<\/p>\n<p> Una vecina menciona en la correspondencia de julio de 1944 la situaci\u00f3n general -y su propia tristeza por el hijo recientemente fallecido: \u00abEsperemos que todo esto acabe pronto. Mi buen hijo tambi\u00e9n tuvo que entregar su joven vida, sin gozar nada de ella [.] \u00a1Para qu\u00e9 \u00a0cr\u00edar un buen mozo, cu\u00e1nto dolor y sacrificio conlleva la educaci\u00f3n de un hijo para que de golpe y porrazo se destruya todo lo que t\u00fa en 19 a\u00f1os has creado! Me gustar\u00eda ahorrarme la respuesta. Ahora, querido Theo, \u00a0quisiera expresarte mi m\u00e1s sentido p\u00e9same por la dolorosa p\u00e9rdida de tu Beate querida. Por favor, comun\u00edcame lo que sepas sobre Beate, d\u00f3nde fue enterrada, para que al menos pueda poner un par de flores en su tumba [.] M\u00e1s de palabra cuando nos veamos\u00bb. Por lo visto la vecina o nada sabe de las deportaciones o no quiere hacerlo. Su \u00abm\u00e1s de palabra cuando nos veamos\u00bb apunta a lo segundo, \u00a0su deseo de poner flores en su tumba a lo primero.<\/p>\n<p> El 3 de junio de 1944 habr\u00eda sido el cumplea\u00f1os de Beate. En su barraca Theo Kranze extiende un mantel blanco sobre la mesa y lo adorna con un ramo de cent\u00e1ureas y amapolas. Y coloca una tarjeta: \u00abEn el primer cumplea\u00f1os despu\u00e9s de tu marcha un recuerdo lastimero de tu querido &#8211; Te deseo que hayas encontrado la paz &#8211; Y con este sencillo ramo de flores del campo te regalo mi coraz\u00f3n partido por entero de dolor. Por favor, quisiera, querida esposa, que me perdonaras todo lo malo que te he hecho &#8211; Te saludo, t\u00fa, buena persona, hasta un alegre encuentro\u00bb.<\/p>\n<p> Ya el 3 de diciembre de 1943, poco despu\u00e9s de la deportaci\u00f3n de Beate Kranz, fue destruido el piso de la calle Dresdner por una bomba. Todav\u00eda en nota posterior recalca Kranz lo poco que le ha afectado esta p\u00e9rdida. Solo los recuerdos y pensamientos sobre su amada mujer son los que \u00e9l guarda siempre y aprop\u00f3sito en su maleta antia\u00e9rea preparada.<\/p>\n<p> Se muda a casa de su madre de la calle Zschochersche. Tras el asesinato de su mujer se preocupa de los hijos. Gracias al apoyo de Theo y a la ayuda de muchos berlineses sobreviven al dominio nacionalsocialista Leonie y Walter Frankenstein con sus hijos, con Uri y Michael, nacido en 1944, para luego instalarse en Suecia. Para la familia Frankenstein Theo Kranz siempre sigue siendo \u00abVatel\u00bb y \u00abOpa\u00bb, padre y abuelo.<\/p>\n<p> Theo vive primero en Leipzig. Al antifascista el SED le ofrece una carrera de maestro, pero lo deja pronto por diferencias ideol\u00f3gicas. De nuevo trabaja como pe\u00f3n, esta vez en un taller del ferrocarril federal. El 17 de junio de 1953 tambi\u00e9n en Leipzig \u00a0la gente se manifiesta por la calle, \u00e9l elabora pancartas. Tras la derrota \u00a0del levantamiento emigra a Occidente y se casa con una conocida de Leipzig. A trav\u00e9s de un campamento de refugiados del Berl\u00edn-oeste se marcha a Dortmund, finalmente el matrimonio Kranz se instala en la peque\u00f1a ciudad \u00dcbach-Palenberg cerca de Aquisgr\u00e1n. Desde 1959 pasan el verano en Suecia con sus hijos adoptivos y nietos.<\/p>\n<p> Juntamente con la hija adoptiva, Leonie Frankenstein, Kranz solicita en 1959 una indemnizaci\u00f3n por la detenci\u00f3n y asesinato de su esposa y madre. Por \u00ablesionar la libertad\u00bb y \u00abda\u00f1os contra su porvenir profesional\u00bb se le abona un a\u00f1o m\u00e1s tarde 195\u00b425 marcos. Theo se revuelve airado contra la autoridad competente: \u00abDurante 12 a\u00f1os cualquier cochino pod\u00eda llamarme por mi uni\u00f3n matrimonial cerdojud\u00edo. Durante doce a\u00f1os fuimos todos v\u00edctimas de la discriminaci\u00f3n, de todos aquellos que hoy se llaman andanas [.]. En resumen, \u00a1con 195\u00b425 marcos se cree haber saldado la ignominia y el dolor causado!\u00bb.<\/p>\n<p> S\u00f3lo en los apuntes privados muestra Theo toda su rabia. Re\u00fane informes sobre procesos judiciales contra vigilantes de los campos de concentraci\u00f3n y gentes de la SS. Se enfada ante la actitud de los viejos nazis: \u00abAnte el sucesor de Hitler, D\u00f6nitz, que tantas horas meti\u00f3 trabajando en pro del nacionalsocialismo y la represi\u00f3n y hoy vive en una villa, gozando de una pensi\u00f3n de 4000 marcos al mes, sin tener en cuenta su pasado en el que advirti\u00f3 encarecidamente al pueblo alem\u00e1n \u00a0ante el peligro que representaban los jud\u00edos. \u00abTambi\u00e9n Theo Kranz persigue y escudri\u00f1a con aversi\u00f3n la posterior carrera \u00a0a la guerra de Albert Speer: \u00abEscribi\u00f3 sus memorias en la c\u00e1rcel y de las que hoy farda convertidas en un best seller\u00bb. \u00a0La afectada inocencia de los contempor\u00e1neos les saca de sus casillas: \u00ab\u00a1Que nadie me venga con la excusa lastimera culpando de todo a Hitler! \u00a1Que ellos no ten\u00edan ni la menor idea de lo que ocurr\u00eda, que ellos nada vieron ni quisieron!\u00bb.<\/p>\n<p> Hasta su muerte en 1980 vivi\u00f3 el pensionista Theo en \u00dcbach-Palenberg en un piso alquilado. \u00abSe acab\u00f3\u00bb, se dice en su esquela.<\/p>\n<p> Estel 21 de octubre de 2013 el estado de Israel honr\u00f3 en un acto solemne a Theo Kranz como \u00abhombre justo entre los pueblos\u00bb. Una honra tard\u00eda para un hombre sencillo. Un sencillo h\u00e9roe y un gran amante.<\/p>\n<p> Y de nuevo en el viento oto\u00f1al el grito del poeta jud\u00edo Erich Fried:<\/p>\n<p> \u00a1Escucha Israel!:<\/p>\n<p> Cuando fuimos perseguidos<\/p>\n<p> fui uno de vosotros.<\/p>\n<p> \u00bfC\u00f3mo seguir si\u00e9ndolo<\/p>\n<p> cuando os hab\u00e9is convertido en perseguidores?\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una de las muchas historias de amor y muerte que recorren a diario el mundo de las gentes para verg\u00fcenza y admiraci\u00f3n al mismo tiempo Esta bella historia se la o\u00ed contar a Andreas Kossert, que es historiador y colaborador de la Fundaci\u00f3n Federal Flucht, Vertreibung, Vers\u00f6hnung en Berlin (evasi\u00f3n, expulsi\u00f3n, reconciliaci\u00f3n) Es una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-29477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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