{"id":29462,"date":"2013-11-12T10:30:34","date_gmt":"2013-11-12T08:30:34","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-accion-comun-y-los-limites-del-capital\/"},"modified":"2013-11-12T10:30:34","modified_gmt":"2013-11-12T08:30:34","slug":"la-accion-comun-y-los-limites-del-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-accion-comun-y-los-limites-del-capital\/","title":{"rendered":"La acci\u00f3n com\u00fan y los l\u00edmites del Capital"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>1. Es en la postguerra cuando se afirma la intuici\u00f3n de Pollock \u2013elaborada en la \u00e9poca weimariana\u2013 de que el mercado capitalista no puede ser considerado de manera simplista y ret\u00f3rica como libertad (incluso anarqu\u00eda) de circulaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas sino al contrario y fundamentalmente como unidad de mando a nivel social, como \u201cplanificaci\u00f3n\u201d. Este concepto socialista, aborrecido por el pensamiento econ\u00f3mico capitalista, regresaba gloriosamente a las categor\u00edas de la ciencia econ\u00f3mica. El concepto de \u201ccapital social\u201d (es decir, de un capital unificado en su extensi\u00f3n social, dentro y sobre el mercado, entendido como dispositivo de garant\u00eda del funcionamiento del propio mercado), en definitiva como se\u00f1a de una direcci\u00f3n efectiva capitalista de la sociedad, est\u00e1 cada vez m\u00e1s ampliamente desarrollado.<\/p>\n<p>Particularmente importante desde este punto de vista es el debate desarrollado en la izquierda comunista occidental, referido a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La disidencia obrerista en el trotskismo elabora en los a\u00f1os 40 el concepto de \u201ccapitalismo de estado\u201d para definir al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, asumiendo el Termidor de la Revoluci\u00f3n Rusa no como pasaje contingente en la transici\u00f3n al comunismo sino como funci\u00f3n espec\u00edfica y progresiva de la propia reorganizaci\u00f3n del capitalismo maduro. En el debate italiano de los a\u00f1os 50, ante la modernizaci\u00f3n capitalista en el periodo de la reconstrucci\u00f3n, el concepto de \u201ccapital social\u201d es elaborado en particular por Raniero Panzieri \u2013traductor italiano del segundo volumen de <em>El Capital<\/em> de Marx y fundador de los <em>Quaderni Rossi<\/em>. Bas\u00e1ndose en el an\u00e1lisis de los procesos de circulaci\u00f3n del capital, Panzieri desarrolla el concepto de \u201ccapital social\u201d, desmitificando las concepciones del \u201clibre-mercado\u201d y recuperando, adem\u00e1s de la citada disidencia trotskista, elementos del pensamiento <em>liberal <\/em>europeo \u2013que, con Keynes, hab\u00eda hecho del capital social y de la planificaci\u00f3n monetaria el centro de la programaci\u00f3n democr\u00e1tica del desarrollo fordista. Pero es sobre todo la Escuela de Frankfurt (siguiendo a Pollock) quien asume el concepto de desarrollo capitalista como totalidad y progresivamente elabora la teor\u00eda de la \u201csubsunci\u00f3n de la sociedad en el capital\u201d \u2013ya sea desde un punto de vista estructural (toda la sociedad comprendida en el dominio capitalista), o desde el punto de vista espacial (desde el imperialismo al sistema-mundo), o (con m\u00e1s fina intuici\u00f3n) como proceso continuo de traducci\u00f3n rec\u00edproca de las tecnolog\u00edas y de las transformaciones antropol\u00f3gicas. Es sobre este complejo terreno, ante esta ontolog\u00eda social y din\u00e1mica que se ha propuesto la tem\u00e1tica de la emancipaci\u00f3n y las pr\u00e1cticas consecuentes.<\/p>\n<p>Por el contrario, y fuera de aquella fuerte metodolog\u00eda materialista, en el marxismo occidental entre ambas guerras e inmediatamente despu\u00e9s, y en los ep\u00edgonos de Frankfurt el espacio de la emancipaci\u00f3n se construye principalmente reducido a un horizonte moral (\u00e9tico) y el de la liberaci\u00f3n se define como ut\u00f3pico, imponi\u00e9ndose una perspectiva idealista. Las consecuencias de la teor\u00eda del \u201ccapital-social\u201d son asumidas en una dial\u00e9ctica que no revive la experiencia de la explotaci\u00f3n. Mientras el capital parece constituir lo inhumano y el <em>Aufklaerung<\/em> se ha traducido en su opuesto, dentro de esta empobrecida lectura nace una tradici\u00f3n que considera la emancipaci\u00f3n o la liberaci\u00f3n como un \u201cafuera\u201d. Estamos en el reino de la metaf\u00edsica, donde el comunismo se presenta como producto de un pensamiento que de manera absoluta realiza lo universal o como reflejo inactivo de un ser sustra\u00eddo a la historia. Badiou y Agamben han retomado actualmente esas viejas frustraciones, sustrayendo as\u00ed el deseo a la vida, sin darse cuenta que aquellas ilusiones llevan las luchas por la emancipaci\u00f3n a la impotencia y a la derrota, a un destino de obediencia y de dolor.<\/p>\n<p>Retomamos aqu\u00ed, en cambio, el pensamiento de los <em>operaistas<\/em>. En Marx, el concepto de capital se da siempre, contra toda posici\u00f3n idealista que consolide unitariamente la figura, como \u201crelaci\u00f3n social\u201d. El capital, el capitalismo, las dimensiones del mando social, etc&#8230; no pueden darse como totalidad acabada: la subsunci\u00f3n capitalista de lo social es la subsunci\u00f3n de una contradicci\u00f3n, de una relaci\u00f3n antagonista que permanece. Pero hay m\u00e1s: toda epistemolog\u00eda del desarrollo capitalista no puede sino darse a partir de una posici\u00f3n antagonista dentro del propio desarrollo. El an\u00e1lisis es siempre \u201cdentro\u201d y para estar dentro ser\u00e1 \u201ccontra\u201d. Y si el mando social implica siempre un <em>otro <\/em>sobre el que ejercerse, esta relaci\u00f3n es \u201cintransitiva\u201d, reh\u00faye toda soluci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, toda superaci\u00f3n del movimiento antagonista, imponiendo un movimiento de resistencia no s\u00f3lo \u00e9tico sino epist\u00e9mico. Apuntamos aqu\u00ed algunas consecuencias sobre las que volveremos m\u00e1s adelante. La primera es \u2013a nivel \u201cmacro\u201d\u2013 aquella que nos permite interpretar el desarrollo (y las crisis) del capitalismo como un proceso antagonista cuya din\u00e1mica est\u00e1 marcada por continuas, aunque distintas, <em>intensidades <\/em>conflictuales. Siempre hay quien gana y quien pierde, dentro de este proceso abierto e indefinido. La segunda consecuencia, a nivel \u201cmicro\u201d, es la continua modificaci\u00f3n de la composici\u00f3n social de los sujetos, tanto desde el punto de vista t\u00e9cnico como pol\u00edtico \u2013la distinta <em>densidad <\/em>de la relaci\u00f3n capitalista empuja las contradicciones hacia figuras cada vez m\u00e1s singularizadas e irreductibles. La tercera consecuencia consiste en que, a partir de la relaci\u00f3n entre la intensidad y la densidad propias del antagonismo, surgen nuevas <em>cualidades <\/em>de los sujetos que participan en el desarrollo. Cuando, como ocurre en la sociedad postfordista, la relaci\u00f3n social que constituye el capital, abarca toda la sociedad y determina la productividad, cuando la productividad deviene cognitiva, inmaterial, afectiva, cooperativa, etc&#8230; , en definitiva \u201cproducci\u00f3n de subjetividad\u201d, entonces el cambio deviene ontol\u00f3gico y asistimos a una profundizaci\u00f3n del antagonismo que inviste a los sujetos \u2013en particular las figuras del trabajo vivo que son cada vez m\u00e1s capaces de apropiarse partes de capital-fijo y desarrollar aut\u00f3nomamente, de forma cooperativa, eficacia productiva.<\/p>\n<p>2. Antes de avanzar la discusi\u00f3n, perm\u00edtasenos insistir aqu\u00ed en la importancia del pensamiento foucaultiano para hacer proceder en este sentido la investigaci\u00f3n. Ello ha sido fundamental tanto para redefinir el desarrollo capitalista como desarrollo de una relaci\u00f3n \u201cintransitiva\u201d entre biopoderes y resistencias subjetivas, como para introducir el an\u00e1lisis de las transformaciones antropol\u00f3gicas que se siguen de esta intransitividad de la relaci\u00f3n. La resistencia (repleg\u00e1ndose sobre s\u00ed misma, produciendo subjetividades aut\u00f3nomas) se configura cada vez m\u00e1s como producci\u00f3n de singularidad y las instancias ontol\u00f3gicas de singularizaci\u00f3n, que Deleuze hab\u00eda claramente definido, encuentran concreci\u00f3n en la teor\u00eda foucaultiana del \u201cdispositivo\u201d. El dispositivo es la tensi\u00f3n productiva que est\u00e1 impresa en el sujeto, es la tendencia al desarrollo de la producci\u00f3n de subjetividad dentro de procesos cooperativos y a su metamorfosis colectiva. El dispositivo foucaultiano es un <em>conatus <\/em>maqu\u00ednico y una <em>cupiditas <\/em>productiva que impulsan la autonom\u00eda de los sujetos en la resistencia al capital \u2013dentro y contra, por tanto, la relaci\u00f3n capitalista. Cuando se habla del marxismo de Foucault se habla de esta m\u00e1quina de inmanencia que reencuentra, ya no en las estructuras industriales de la lucha de clases sino en la consistencia social del dominio capitalista, la potencia de la resistencia, de la ruptura, de la alternativa. Es un nuevo mundo que deviene real, donde al biopoder se le opone la creatividad biopolitica.<\/p>\n<p>3. Tengamos ahora presentes las conclusiones extra\u00eddas en el punto 1 y profundicemos finalmente en el tema \u201cl\u00edmites del capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>En el tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, Marx afirma que el propio capital es el l\u00edmite del capitalismo. Llega a esta afirmaci\u00f3n a partir de la demostraci\u00f3n de la ca\u00edda tendencial de la tasa de ganancia en el desarrollo de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. Si la valorizaci\u00f3n capitalista (y por tanto los beneficios) viene dada por el empleo de \u201ctrabajo vivo\u201d (y por la explotaci\u00f3n\/extorsi\u00f3n de su creatividad), cuanto m\u00e1s se extiende la mecanizaci\u00f3n del trabajo (y por tanto la valorizaci\u00f3n se desplaza y se sit\u00faa sobre los elementos constantes del capital), tanto menos se incrementar\u00e1 el valor del capital porque el empleo (la explotaci\u00f3n) de la fuerza de trabajo disminuir\u00e1.<\/p>\n<p>En el siglo XIX y a principios del XX esta ley a menudo se ha interpretado como catastr\u00f3fica para el desarrollo capitalista. Sin embargo, no ha funcionado en estos t\u00e9rminos: el l\u00edmite no se ha demostrado en relaci\u00f3n y a medida de la ampliaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n tecnol\u00f3gica del sistema capitalista y la transformaci\u00f3n de las subjetividades puestas a trabajar m\u00e1s bien ha aumentado que restringido el campo de la acumulaci\u00f3n, de la explotaci\u00f3n y del mando. Esto no significa que el l\u00edmite haya desaparecido \u2013permanece y los capitalistas siempre sienten dram\u00e1ticamente su inminencia\u2013 pero este l\u00edmite se ha desplazado y relocalizado ante las nuevas subjetivaciones producidas. De ello se desprende que, como hab\u00edamos ya recordado repensando la contribuci\u00f3n de la escuela de Frankfurt, el car\u00e1cter antagonista del desarrollo capitalista no puede ser reconocido ni revelado sobre el terreno objetivo: s\u00f3lo puede ser interpretado cuando se observa esas nuevas subjetividades que ha producido el desarrollo \u2013o, si se quiere, la materialidad de las nuevas figuras antropol\u00f3gicas, singulares y subjetivamente relevantes\u2013 en definitiva, las transformaciones antropol\u00f3gicas introducidas por el propio desarrollo capitalista, las mutaciones de la fuerza de trabajo, y la nueva dial\u00e9ctica entre fuerza de trabajo inmaterial y reapropiaci\u00f3n de capital-fijo.<\/p>\n<p>Quiere decirse con esto que si la cat\u00e1strofe capitalista ligada a la ca\u00edda de la tasa de ganancia no se ha producido, no se debe al poder capitalista para evitarla mediante sucesivas oleadas de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, de expansi\u00f3n territorial y de adecuaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de los instrumentos de mando (la relevancia del mando financiero respecto a las pol\u00edticas industriales es el ejemplo m\u00e1s reciente). La cat\u00e1strofe m\u00e1s bien se ha reconfigurado y reenviado a trav\u00e9s de la transferencia de la capacidad de producir y de acumular de los patronos a los trabajadores; de la potencia del capital-constante a la difusi\u00f3n de los procesos de reapropiaci\u00f3n proletaria de capital-fijo. El l\u00edmite del capitalismo se revela aqu\u00ed por la extensi\u00f3n de su dominio, por el hecho de haber subsumido el planeta, pero de este modo, en el curso de este proceso, por haberse visto obligado a ceder a los productores cada vez m\u00e1s singularizados, cada vez m\u00e1s fuertes en su cooperaci\u00f3n aut\u00f3noma, la capacidad de existir y de producir fuera de la obsesi\u00f3n homologante del comando (capitalista) y de construir, ca\u00f3ticamente de manera alternativa, su independencia ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p>4. \u00bfPor qu\u00e9 resurge hoy el problema del \u201cl\u00edmite del capitalismo\u201d? Parece a primera vista que el problema se limitase simplemente al terreno pol\u00edtico, es decir, que surja de la crisis de la relaci\u00f3n entre desarrollo capitalista y democracia, esto es de la crisis del Estado democr\u00e1tico, del Estado de derecho, representativo y parlamentario. \u00bfVerdaderamente son incompatibles capitalismo y democracia entendidos desde el punto de vista constitucional? Lo son y no lo son: lo que es cierto es que, en las actuales condiciones, el capital no es compatible con una democracia igualitaria y progresiva. Probablemente hay que leer la crisis de la socialdemocracia en este terreno.<\/p>\n<p>Estas consideraciones son todav\u00eda insuficientes para definir las dificultades que se presentan actualmente en la relaci\u00f3n capitalismo-democracia. No cabe duda que la democracia constitucional tiene dificultades cuando se confronta con las instancias de igualdad que surgen de un mundo productivo cada vez m\u00e1s cooperativo, y que el orden econ\u00f3mico de la propiedad privada est\u00e1 igualmente en dificultades cuando se confronta a aquellas instancias del \u201ccom\u00fan\u201d que se rebelan cada vez m\u00e1s en la actual condici\u00f3n productiva. Se trata de una fuerza de trabajo cognitiva que no se consume en el uso y que se implementa en la cooperaci\u00f3n, que no se utiliza sino en su composici\u00f3n cooperativa y din\u00e1mica, en su \u201cexcedencia\u201d \u2013por tanto\u2013 frente a toda medida y aut\u00f3noma de todo comando extr\u00ednseco. Este es el car\u00e1cter \u201ccom\u00fan\u201d de la fuerza productiva actual \u2013ling\u00fc\u00edstica, afectiva, cognitiva, inmaterial y cooperativa. El orden econ\u00f3mico del individualismo posesivo y de la propiedad privada ya no tiene ninguna consistencia ontol\u00f3gica. En este punto, el constitucionalismo moderno y el mundo de la vida chocan de manera irreductible. Por tanto concluimos que esta relaci\u00f3n est\u00e1 en crisis, al menos por dos razones, que van m\u00e1s all\u00e1 de la crisis del Estado de derecho: la primera es que el dinero ha superado el trabajo; la segunda es que la t\u00e9cnica ha superado la vida.<\/p>\n<p>5. Al t\u00e9rmino de nuestra intervenci\u00f3n veremos como estas dos contradicciones encuentran su causa en la tendencial ruptura de la propia relaci\u00f3n del capital: el uno del poder, de la moneda, del capital, se ha dividido en dos y no se puede recomponer. Pero antes de considerar este elemento de fondo, abramos la discusi\u00f3n acerca de la problem\u00e1tica hasta aqu\u00ed aproximada.<\/p>\n<p>Que el dinero ha superado el trabajo est\u00e1 claro cuando se analiza la estructura del capital financiero que ha introducido claves de control de la fuerza de trabajo que, adem\u00e1s de extenderse socialmente, sit\u00faan la relaci\u00f3n del capital fuera de toda medida material. El beneficio se separa de manera abismal del trabajo, la ley del valor-trabajo se disuelve por completo. La globalizaci\u00f3n interviene sobre esta tendencia, distendi\u00e9ndola en el espacio mundial y haci\u00e9ndola a\u00fan m\u00e1s incontrolable.<\/p>\n<p>La posesi\u00f3n del dinero \u2013la convenci\u00f3n financiera\u2013 se establece como norma reguladora de las actividades sociales y productivas y, por tanto, como acceso a una \u201crealidad propietaria\u201d cuya eficacia ya s\u00f3lo se basa sobre la funci\u00f3n monetaria m\u00e1s arbitraria. La propiedad deviene papel, monetaria o accionarial, m\u00f3vil y\/o inmobiliaria, tiene naturaleza convencional y jur\u00eddica. Andr\u00e9 Orl\u00e9an y Christian Marazzi \u2013dos autores que considero fundamentales en la presente coyuntura\u2013 han insistido oportunamente sobre esta transformaci\u00f3n. Se trata de considerar la convenci\u00f3n financiera como un comando independiente de toda determinaci\u00f3n ontol\u00f3gica: esta convenci\u00f3n fija y consolida un \u201csigno propietario\u201d (en los t\u00e9rminos de la \u201cpropiedad privada\u201d) rigiendo tambi\u00e9n cuando se presenta como \u201cexcedencia\u201d no simplemente respecto a las viejas y est\u00e1ticas determinaciones del valor-trabajo sino tambi\u00e9n referida a aquella \u201canticipaci\u00f3n\u201d y a aquel \u201cincremento\u201d continuos que le son propios al ejercer la captaci\u00f3n financiera del valor socialmente producido al operar a nivel global. Est\u00e1 claro que, en esta nueva configuraci\u00f3n de la regla propietaria, permanece la base material de la ley del valor. Y sin embargo no se trata \u2013al leer la ley del valor\u2013 de trabajo individual que deviene abstracto, sino de trabajo inmediatamente social, com\u00fan, como tal directamente explotado por el capital. La regla financiera puede darse de manera hegem\u00f3nica porque en el nuevo modo de producci\u00f3n el <em>com\u00fan <\/em>emerge como potencia eminente, como sustancia de las relaciones de producci\u00f3n, invadiendo cada vez m\u00e1s el espacio social como norma de valorizaci\u00f3n. El capital financiero persigue esta extensi\u00f3n del com\u00fan, pretende traducirlo directamente en beneficio, apremia la renta mobiliaria e inmobiliaria anticip\u00e1ndola como renta financiera. Bien dice otro economista, Harribey, discutiendo con Orl\u00e9an que si el valor ya no se presenta aqu\u00ed en t\u00e9rminos sustanciales, no se muestra sino como una simple fantasmagor\u00eda contable; m\u00e1s bien es el signo de un com\u00fan productivo, mistificado pero efectivo, que se desarrolla cada vez m\u00e1s intensa y extensamente. Por tanto el dinero ha superado el trabajo y ahora lo ve como una meta lejana que no es necesario conseguir \u2013en la ilusi\u00f3n que esta abstracci\u00f3n pueda durar, que la corrupci\u00f3n de los valores y la especulaci\u00f3n monetaria siempre pueda avanzar.<\/p>\n<p>Y en segundo lugar, la t\u00e9cnica ha superado la vida. Cuando se dice esto se insiste en dos elementos: el primero se refiere a la disoluci\u00f3n de la homogeneidad funcional que la actividad industrial determinaba entre desarrollo tecnol\u00f3gico y desarrollo de la fuerza de trabajo. Por el contrario, hoy, dentro de las estructuras productivas (ya no s\u00f3lo industriales) la subjetivizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo se da de manera cada vez menos resoluble en el comando productivo. En efecto no se asiste ya simplemente al robo del plustrabajo por parte del capital-constante, se asiste paralelamente a la apropiaci\u00f3n de capital-fijo por parte de la fuerza de trabajo. El comando tecnol\u00f3gico ya no consigue mantener firme la relaci\u00f3n con la aut\u00f3noma socializaci\u00f3n cooperativa del trabajo. Estamos aqu\u00ed frente a una primera paradoja referida a la <em>producci\u00f3n <\/em>consistente en que el capitalismo financiero representa la forma m\u00e1s abstracta y distanciada de comando en el mismo momento en que concretamente inviste la vida en su conjunto. La \u201creificaci\u00f3n\u201d de la vida y la \u201calienaci\u00f3n\u201d de los sujetos son producidos por un mando productivo que deviene \u2013en el nuevo modo de producci\u00f3n, organizado por el capital financiero\u2013 totalmente trascendente, sobre una fuerza de trabajo cognitiva \u2013que, sin embargo, se revela aut\u00f3nomamente productiva cuando es obligada a producir plusvalor, precisamente por ser cognitiva, inmaterial, creativa, no inmediatamente consumible.<\/p>\n<p>La paradoja se presenta completa cuando se considera que, bas\u00e1ndose la producci\u00f3n esencialmente en la \u201ccooperaci\u00f3n social\u201d (ya sea inform\u00e1tica, en la atenci\u00f3n, en los servicios, etc&#8230; ), la valorizaci\u00f3n del capital ya no entra en conflicto simplemente con la masificaci\u00f3n del \u201ccapital variable\u201d sino con la resistencia y la autonom\u00eda de una multitud que se ha reapropiado de una \u201cparte\u201d del capital fijo (present\u00e1ndose por tanto, si se quiere, como \u201csujeto maqu\u00ednico\u201d) y de una continua \u201crelativa\u201d capacidad para organizar las redes de cooperaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Esta paradoja y esta contradicci\u00f3n contraponen de manera violent\u00edsima al \u201ccapital constante\u201d (en su forma financiera) y al \u201ccapital variable\u201d (en la forma h\u00edbrida que asume habiendo incorporado \u201ccapital fijo\u201d) \u2013y, por tanto, implementa tendencialmente la verticalizaci\u00f3n del mando y la ruptura de las estructuras representativas del Estado de derecho.<\/p>\n<p>Una segunda contradicci\u00f3n la verificamos cuando advertimos que, a causa de estos procesos de apropiaci\u00f3n de partes de capital-fijo por parte de los trabajadores, por un lado el comando capitalista se extiende y explota la vida de los trabajadores, la sociedad en su plena extensi\u00f3n \u2013y por tanto se define como \u201cbiocapital\u201d\u2013, y por otro encuentra dificultades cada vez m\u00e1s insuperables al enfrentarse con los \u201ccuerpos de los trabajadores\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, el conflicto, la contradicci\u00f3n, el antagonismo se establece cuando el capital (en la fase postindustrial, en la \u00e9poca en que deviene hegem\u00f3nico el capital cognitivo) debe poner directamente a producir los cuerpos humanos convirti\u00e9ndolos en m\u00e1quinas singulares, no ya simplemente subsumi\u00e9ndolos como mercanc\u00eda de trabajo. As\u00ed (en los nuevos procesos de producci\u00f3n) los cuerpos se especializan cada vez con m\u00e1s eficacia y conquistan autonom\u00eda de modo que, a trav\u00e9s de la resistencia y las luchas de la fuerza de trabajo maqu\u00ednica, se desarrolla cada vez m\u00e1s expresamente la demanda de una \u201cproducci\u00f3n del hombre por el hombre\u201d, esto es por la m\u00e1quina vivente \u201chumana\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, en el momento en que el trabajador se reapropia de una parte del \u201ccapital fijo\u201d y se presenta, de manera variable, a menudo ca\u00f3tica, como actor cooperante en los procesos de valorizaci\u00f3n, como \u201csujeto precario\u201d pero \u201caut\u00f3nomo\u201d de la valorizaci\u00f3n del capital, se da una completa inversi\u00f3n en la relaci\u00f3n trabajo-capital: el trabajador ya no es s\u00f3lo el instrumento que el capital usa para conquistar la naturaleza \u2013dicho banalmente, producir mercanc\u00edas\u2013, sino que el trabajador, habiendo incorporado el instrumento, habi\u00e9ndose metamorfoseado desde el punto de vista antropol\u00f3gico, reconquista \u201cvalor de uso\u201d, act\u00faa maqu\u00ednicamente, en una alteridad y autonom\u00eda del capital, que buscan ser completas. Entre esta tendencia objetiva y los dispositivos pr\u00e1cticos de constituci\u00f3n de este trabajador maqu\u00ednico, se sit\u00faa la \u201clucha de clases\u201d que hoy podemos denominar \u201cbiopol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>6. Estas paradojas siguen sin resolverse en la acci\u00f3n del capital. En consecuencia, cuanto m\u00e1s fuerte es la resistencia, m\u00e1s duro es el intento de restauraci\u00f3n del poder por parte del Estado. Toda resistencia es condenada como ejercicio ilegal de contrapoder, toda manifestaci\u00f3n de rebeld\u00eda se define como devastaci\u00f3n y saqueo. Ulterior paradoja \u2013esta vez pura mistificaci\u00f3n\u2013 al ejercitar el m\u00e1ximo de violencia, el capital y el Estado tienen la necesidad de mostrarse como figura inevitable y neutra: el m\u00e1ximo de la violencia se ejercita por instrumentos y\/o por \u00f3rganos \u201ct\u00e9cnicos\u201d. \u201cNo hay alternativa\u201d, proclamaba Thatcher. Aqu\u00ed, en nombre de este mando inevitable (racional en la l\u00f3gica capitalista), la tecnolog\u00eda supera la vida de forma extrema, no por ello menos t\u00edpicas y generalizables. Es caracter\u00edstico el caso del \u201cestado nuclear\u201d: en este modelo la tecnolog\u00eda se sit\u00faa como garant\u00eda forzosa de la soberan\u00eda, como chantaje permanente de los poderes p\u00fablicos contra cualquier fuerza o movimiento (sobre todo en la pol\u00edtica interna) que quiera o pueda imponerse al \u201cleg\u00edtimo soberano\u201d. Estos son, probablemente, los fen\u00f3menos que extreman la relaci\u00f3n de capital y determinan la crisis de la democracia incluso como simple forma de control social-democr\u00e1tico del desarrollo.<\/p>\n<p>Efectivamente, \u201cEstado nuclear\u201d es aquel que quiere imponer la \u201cexcepci\u00f3n\u201d soberana en t\u00e9rminos f\u00edsicos y plasmar la autonom\u00eda \u201cde lo pol\u00edtico estatal\u201d dentro de una insuperable figura tecnol\u00f3gica, como garant\u00eda del predominio del capitalismo y de la imposibilidad de ir m\u00e1s all\u00e1. Aqu\u00ed la soberan\u00eda moderna se hace definitivamente \u201cbiopoder\u201d. \u00bfNo se renueva, a trav\u00e9s del \u201cpoder terrible\u201d del \u201cEstado nuclear\u201d, a trav\u00e9s de la funci\u00f3n tecnol\u00f3gica, aquella tradici\u00f3n de poder del soberano que, en la historia, tanto ha caracterizado la tradici\u00f3n del absolutismo?<\/p>\n<p>En este \u00faltimo caso, El Estado nuclear, se da el l\u00edmite del capitalismo \u2013es la cat\u00e1strofe misma de la vida. Pero se trata de un caso extremo \u2013no ontol\u00f3gicamente necesario aunque l\u00f3gicamente posible. Esta dimensi\u00f3n catastr\u00f3fica seduce a los esp\u00edritus reaccionarios: Heidegger pudo, sobre esta traza, hacer extensible a la vida entera el peligro at\u00f3mico, generalizar los efectos de la tecnolog\u00eda nuclear en el propio concepto de t\u00e9cnica. Nosotros consideramos que la potencia de la vida y la alegr\u00eda de la libertad pueden evitarnos estas amenazas trascendentales, oponi\u00e9ndoles resistencias ontol\u00f3gicas, arrancando la tecnolog\u00eda de las manos del capital, la incorporamos no como h\u00e1bito de esclavos sino como instrumento corp\u00f3reo de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7. Entonces, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite del capital? Este est\u00e1 siempre en el lugar subjetivo donde la explotaci\u00f3n del trabajo se rompe y la esclavitud de la propiedad privada y del dominio monetario desaparece \u2013en el lugar donde nos reapropiamos no s\u00f3lo de las tecnolog\u00edas sino del mando sobre ellas. Y puesto que las tecnolog\u00edas son pr\u00f3tesis de lo humano, el problema es hacer de la tecnolog\u00eda pr\u00f3tesis de nuestra resistencia, de nuestra rebeli\u00f3n y nuestra humanidad. Es en la construcci\u00f3n del \u201ccom\u00fan\u201d donde nos reapropiamos de las tecnolog\u00edas y devenimos potentes \u2013el proceso hist\u00f3rico del desarrollo capitalista (en el momento mismo en el que ha alcanzado \u2013en la forma financiera\u2013 el poder capitalista una exagerada y vac\u00eda transcendencia) ha permitido una transformaci\u00f3n antropol\u00f3gica que va en el sentido de una singularizaci\u00f3n cooperativa. No de un proceso de individualizaci\u00f3n de sujetos posesivos sino de una proliferaci\u00f3n de singularidades cooperativas. Intensidades tecnol\u00f3gicas, densidades cooperativas, cualidades singulares son el producto de y producen nuevas figuras antropol\u00f3gicas. El com\u00fan no es un compacto org\u00e1nico sino un conjunto cooperativo de singularidades. Aqu\u00ed reconocemos el lugar subjetivo donde se sit\u00faa el l\u00edmite del capitalismo porque aqu\u00ed se sit\u00faa la intransitividad de la relaci\u00f3n que define al propio capital.<\/p>\n<p>Observando sin embargo el proceso que hasta aqu\u00ed hemos descrito, desde el punto de vista de aquellos fil\u00f3sofos que hemos estigmatizado por haber expresado una cr\u00edtica idealista y moral de la relaci\u00f3n del capital, se podr\u00eda objetar qu\u00e9 singularidad podr\u00e1 darse, qu\u00e9 l\u00edmite podr\u00e1 darse si se produce de manera tan impura, si se ha contaminado a trav\u00e9s de la reapropiaci\u00f3n de capital-fijo. Hay que decir claramente, respondiendo a estas objeciones que no hay liberaci\u00f3n, no hay subjetividad que no est\u00e9 completamente llena de historicidad e inmersa en la violencia de la relaci\u00f3n del capital. No hay lugar donde la humanidad pueda ingenua o desesperadamente recomponerse o redimirse. El \u201chombre universal\u201d que interpretaba la idea del com\u00fan, \u00bfd\u00f3nde lo encontraremos despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe del \u201csocialismo real\u201d? \u00bfO el hombre desnudo? Pero el hombre desnudo es s\u00f3lo un colmo de la abyecci\u00f3n, que el poder ha producido, del cual toda dignidad ontol\u00f3gica ha desaparecido. El rebelde, el resistente, el hombre \u00e9tico est\u00e1 tan contaminado como lo estaba el filosofo c\u00ednico (nos recuerda Foucault) y se hace cargo de toda la historicidad. \u00bfEn qu\u00e9 consiste entonces aquel proceso de apropiaci\u00f3n que arma la subjetividad? Consiste en hacer propia, en aferrar, en fabricar pr\u00f3tesis corp\u00f3reas y mentales, ling\u00fc\u00edsticas y afectivas, es decir, en reconducir en la propia singularidad algunas capacidades que antes s\u00f3lo eran reconocidas propias de las m\u00e1quinas con las que se trabajaba, y <em>en incorporar<\/em> estas caracter\u00edsticas maqu\u00ednicas como actitudes y comportamientos primarios de la actividad de los sujetos del trabajo. En la separaci\u00f3n establecida entre los dos sujetos de la relaci\u00f3n capitalista (el patr\u00f3n y el trabajador) se da, por parte de las singularidades, una reapropiaci\u00f3n di capital-fijo, una adquisici\u00f3n irreversible de elementos maqu\u00ednicos sustra\u00eddos a la capacidad valorizante del capital.<\/p>\n<p>Ahora bien, toda <em>reapropiaci\u00f3n es destituci\u00f3n <\/em>del mando capitalista. Este proceso de reapropiaci\u00f3n, especialmente el realizado por los trabajadores inmateriales \u2013actualmente mayoritarios en los procesos de valorizaci\u00f3n\u2013 es efectivamente muy fuerte, eficaz en su desarrollo, y determina la crisis. Pero no se dar\u00eda esta crisis si consider\u00e1semos que la misma surge espont\u00e1neamente de los procesos de reapropiaci\u00f3n y de destituci\u00f3n. No es as\u00ed. La crisis necesita de un choque, de una realidad pol\u00edtica que se mueva hacia la destrucci\u00f3n no ya simplemente de la relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n sino de la condici\u00f3n forzosa que la sostiene. De hecho cuando se habla de reapropiaci\u00f3n por parte del sujeto antagonista, no se habla simplemente de la modificaci\u00f3n de la calidad de la fuerza de trabajo (que deriva de la absorci\u00f3n de partes de capital-fijo). Se habla esencialmente de la <em>reapropiaci\u00f3n de la cooperaci\u00f3n <\/em>que en la reestructuraci\u00f3n capitalista de la producci\u00f3n ha sido incentivada y posteriormente expropiada \u2013y que representa el drama esencial de esta fase cr\u00edtica. Cuando se dice recuperaci\u00f3n de capital-fijo, reapropiaci\u00f3n \u2013lejos de expresarse en t\u00e9rminos maqu\u00ednicos economicistas\u2013 el an\u00e1lisis entra m\u00e1s bien en el terreno de la <em>cooperaci\u00f3n <\/em>que hoy se regula en <em>t\u00e9rminos biopoliticos<\/em> por el capital: <em>destituir<\/em> al capital de esta funci\u00f3n <em>significa<\/em> recuperar para la fuerza de trabajo <em>aut\u00f3noma capacidad de cooperaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/#_ftnref1\">[1] <\/a>Intervenci\u00f3n en la Conferencia celebrada en Schaubuehne, Berl\u00edn, 25 de octubre de 2013. <a href=\"http:\/\/www.euronomade.info\/?p=1075\"> <\/a><a href=\"http:\/\/www.euronomade.info\/?p=1075\">http:\/\/www.euronomade.info\/?p=1075 <br \/> <\/a><\/p>\n<p>Fuente original: <a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1814605\/la-accion-comun-y-los-limites-del-capital\" target=\"_blank\">https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1814605\/la-accion-comun-y-los-limites-del-capital<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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