{"id":29386,"date":"2013-10-28T09:48:52","date_gmt":"2013-10-28T07:48:52","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/hannah-arendt-en-jerusalen\/"},"modified":"2013-10-28T09:48:52","modified_gmt":"2013-10-28T07:48:52","slug":"hannah-arendt-en-jerusalen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/hannah-arendt-en-jerusalen\/","title":{"rendered":"Hannah Arendt en Jerusal\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Hannah Arendt forma parte del operativo Heidegger. Que es as\u00ed: a mediados de los sesenta, la filosof\u00eda francesa inicia su ruptura con el marxismo cautivada por la certeza de la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el fin de la Guerra Fr\u00eda. Hay que reemplazar a Marx por otro gigante del pensamiento que tambi\u00e9n haya sido cr\u00edtico con la modernidad capitalista. Ah\u00ed est\u00e1 \u2013a la mano\u2013 el maestro de Friburgo y sus desarrollos contra la t\u00e9cnica, el humanismo, el sujeto. Esos desarrollos constituyen el pasaje del Heidegger I (el de Ser y Tiempo, obra no casualmente inconclusa) y el Heidegger II, que parte de la cr\u00edtica al cogito cartesiano y condena al hombre, ese ente que desoye el llamado del ser y se arroja a la conquista (devastamiento) de la tierra. El ser \u2013dice algo misteriosamente Heidegger\u2013 se retira. El hombre queda definido como amo de la ente. La t\u00e9cnica se adue\u00f1a de todo y pasamos a una nueva forma de la metaf\u00edsica centrada en la subjetividad. El ente que posibilitaba, en Ser y Tiempo, la pregunta por el ser, ese ente al que en su ser le iba el ser (le importaba, era requerido por \u00e9l y formulaba la pregunta fundamental de la filosof\u00eda, la pregunta de la ontolog\u00eda: qu\u00e9 es el ser, qu\u00e9 pasa con \u00e9l) pasa a ser la negaci\u00f3n de todo lo aut\u00e9ntico, lejos de preguntarse por lo ontol\u00f3gico se consagra a lo \u00f3ntico, a su dominio. El Heidegger II, el de la cr\u00edtica a la t\u00e9cnica, no es casual que, en su condena al Dasein de Ser y Tiempo, en su condena al hombre, termine adhiriendo al nacional socialismo, movimiento que habr\u00eda de consagrarse al exterminio en \u2013de modo muy esencial\u2013 los campos de concentraci\u00f3n. En Auschwitz, cuyo jefe habr\u00e1 de ser el hombre que es juzgado en Jerusal\u00e9n, el 11 de abril de 1961, juicio al que asiste la conocida ensayista Hannah Arendt, radicada en EE.UU., como representante del diario New Yorker, y del que surgir\u00e1 su libro Eichmann en Jerusal\u00e9n. Un estudio sobre la banalidad del mal, dos de cuyas tesis levantar\u00e1n un alboroto que ella no esperaba o acaso s\u00ed, que provoc\u00f3 deliberadamente. Las cuestionadas dos tesis del libro son la condena a los Judenrat (Los Consejos jud\u00edos) y eso que Arendt llama la banalidad del mal.<\/p>\n<p>Arendt \u2013dijimos\u2013 forma parte del operativo Heidegger: aniquilar al sujeto para entrar en Heidegger y tener otro gran maestro para seguir con la cr\u00edtica a la modernidad (palabra que empieza a tener celebridad desde ese momento, antes el concepto de modernidad se expresaba en el modernismo literario). El estructuralismo franc\u00e9s y el post y el posmodernismo dejan atr\u00e1s y olvidado al que hab\u00eda sido el l\u00edder de la filosof\u00eda desde 1943 hasta el mayo del \u201968 incluido: Jean-Paul Sartre. Parte del aura de este fil\u00f3sofo, la que desempe\u00f1aba el rol de \u201cla mujer detr\u00e1s del gran hombre\u201d, era Simone de Beauvoir. Ahora, que se ha deslizado todo hacia Heidegger, no ser\u00eda inadecuado encontrarle ese personaje al Rektor de Friburgo. Ah\u00ed est\u00e1 Hannah Arendt, brillante disc\u00edpula del maestro en sus a\u00f1os j\u00f3venes, pensadora jud\u00eda-alemana (algo que, de paso, sirve para nublar el se\u00f1alado antisemitismo del agro-fil\u00f3sofo de la Selva Negra), su apasionada y secreta amante. Hannah lo tiene todo para ocupar el sitio que \u2013hay que decirlo\u2013 gozosamente ocup\u00f3. Vivi\u00f3 siempre a la sombra de Heidegger, todo su pensamiento se basa en \u00e9l, y es, algo que no es poco, la m\u00e1s aventajada de sus disc\u00edpulas\/os. Pero Hannah no es ni encarn\u00f3 lo que propone ese espl\u00e9ndido dictum: Detr\u00e1s de todo gran hombre hay una mujer asombrada. Acaso porque verdaderamente se enamoraron en esa lejana d\u00e9cada del veinte, en que Heidegger era capaz de escribirle cartas impensables en \u00e9l: \u201cQuerida Hannah: \u00bfPor qu\u00e9 es el amor tan rico, superando todas las dimensiones de las otras posibilidades humanas, y por qu\u00e9 supone una carga dulce para aquellos a quienes afecta? (&#8230;) Cuando llegue el nuevo semestre ser\u00e1 mayo, y la lila inundar\u00e1 los viejos muros y los \u00e1rboles en flor ondear\u00e1n en los jardines ocultos \u2013y t\u00fa franquear\u00e1s la vieja puerta con tu vaporoso vestido de verano. Los atardeceres estivales har\u00e1n su entrada en tu habitaci\u00f3n y repicar\u00e1n a tu joven alma habl\u00e1ndote de la quieta alegr\u00eda de nuestra vida\u201d. No se trata aqu\u00ed de juzgar a Heidegger como poeta. Aunque \u2013en fin\u2013 hay en su texto m\u00e1s de Amado Nervo o Becquer que de H\u00f6lderlin. Jam\u00e1s creo haber escrito la palabra \u201cvaporoso\u201d, que es horrible e insalvablemente kitsch. Pero la joven Arendt debi\u00f3 emocionarse con esa inesperada prosa de su maestro (Ver: Hannah Arendt-Martin Heidegger, Correspondencia 1925-1975, Ediciones Herder, 2000, Barcelona.)<\/p>\n<p>As\u00ed, Arendt entra en el canon de la filosof\u00eda de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os del siglo XX y se prolonga hasta hoy. Se la consagra como la gran pensadora pol\u00edtica de su tiempo, como un alma libre, d\u00edscola, se supravalora su muy buen libro sobre Los or\u00edgenes del totalitarismo y \u2013actualmente\u2013 se proyecta en los cines de Buenos Aires un film de la talentosa directora alemana Margarethe von Trotta, Hannah Arendt, centrada en el juicio de Jerusal\u00e9n. La bella actriz alemana Barbara Sukowa encarna a Arendt como antes \u2013tambi\u00e9n dirigida por Von Trotta\u2013 se hab\u00eda metido en la piel (o bajo ella) de Rosa Luxemburg, film de 1986. Hannah es c\u00e9lebre y reina a la izquierda de Heidegger, a quien salv\u00f3 de la ruina no bien regres\u00f3 a Alemania y encontr\u00f3 a su maestro decidido a vender el original de Ser y Tiempo en veinticinco mil d\u00f3lares, o suma semejante. No, dijo la disc\u00edpula. Que volv\u00eda por su amor. Heidegger le present\u00f3 a su esposa, Elfride, y el resto es silencio. Que alguien haga otra pel\u00edcula con ese material. La cuesti\u00f3n es que si el mundo hab\u00eda amado a la pareja Sartre-De Beauvoir ahora \u2013aniquilados el sujeto, el humanismo y bajo las ruinas del Muro de Berl\u00edn\u2013 pod\u00eda encandilarse con la historia \u2013sin duda m\u00e1s \u201cvaporosa\u201d\u2013 de Heidegger-Arendt. El canon se ve en las librer\u00edas y en los libros que las grandes editoriales lanzan al mercado. Estamos inundados de Heidegger. Sartre no est\u00e1 en ninguna parte. De Beauvoir menos (aunque no derramo l\u00e1grimas por ella).<\/p>\n<p>La c\u00e9lebre banalidad del mal la invent\u00f3 Sarmiento. Hasta tal punto llegaba su genio de escritor. En la Introducci\u00f3n de Facundo escribe: \u201cFacundo, provinciano, b\u00e1rbaro, valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo \u00e9l; por Rosas, falso, coraz\u00f3n helado, esp\u00edritu calculador, que hace el mal sin pasi\u00f3n, y organiza lentamente el despotismo con toda la inteligencia (de un Maquiavelo)\u201d. Pongo \u201cMaquiavelo\u201d entre par\u00e9ntesis por las dudas. Aqu\u00ed no se trata de teorizar sobre \u00e9l. Importa decir que Sarmiento se\u00f1ala en el florentino la inteligencia. \u00bfQu\u00e9 tenemos entonces? Un enfrentamiento entre dos modos de hacer la historia. Facundo, con pasi\u00f3n (Sarmiento conoc\u00eda fragmentos importantes del pensamiento de Hegel a trav\u00e9s de Victor Cousin). Rosas, con frialdad, con inteligencia, con esa raz\u00f3n que Heidegger denostar\u00e1 oponi\u00e9ndola al \u201cpensar\u201d (ver l\u00ednea final de La frase de Nietzsche \u201cDios ha muerto\u201d). Rosas hace el mal sin pasi\u00f3n. Eichmann tambi\u00e9n, seg\u00fan Arendt. No es posible desarrollar aqu\u00ed toda esta endiablada tem\u00e1tica. Pero tal vez sea menos compleja de lo que uno piensa. Arendt aplic\u00f3 a Eichmann el concepto heideggeriano del hombre de la t\u00e9cnica. Si el mal burocr\u00e1tico que encarn\u00f3 Eichmann se hizo posible fue porque el Dasein se hab\u00eda entregado a la tecnificaci\u00f3n, a la burocratizaci\u00f3n, que permitir\u00eda la industrializaci\u00f3n de la muerte. La t\u00e9cnica se aplica a la destrucci\u00f3n de los cuerpos como a la destrucci\u00f3n de la tierra. De aqu\u00ed esa frase de Heidegger que despert\u00f3 inn\u00fameras pol\u00e9micas: la identificaci\u00f3n entre la tecnificaci\u00f3n del campo y la tecnificaci\u00f3n de la muerte en los campos de exterminio. Para Heidegger (y, dentro de su pensamiento, no se equivocaba) era tan barb\u00e1rico arrasar con la naturaleza como arrasar con los hombres. El concepto de raz\u00f3n instrumental de la Escuela de Frankfurt (que cambia el eje marxista de la lucha de clases al del devastamiento de la naturaleza) proviene de esas elucubraciones del maestro de la Selva Negra, del agro-fil\u00f3sofo de Friburgo, pero no de Berl\u00edn, esa ciudad carcomida por el cosmopolitismo de la Rep\u00fablica de Weimar.<\/p>\n<p>La tesis de Arendt sobre la banalidad del mal olvida el factor formativo-ideol\u00f3gico de los asesinos nacional-socialistas. Todo verdugo es un ser ideologizado por quienes lo env\u00edan a matar. Claro que Eichmann (dijera lo que dijese) odiaba a los jud\u00edos. Ten\u00eda que odiarlos. Si no, no pod\u00eda ser nazi. Los oficiales de las SS se formaron con Mein Kampff y los discursos de Hitler y Goebbels. Como los franceses de Argelia y los grupos de tareas de Videla se formaron con La Guerra Moderna de Roger Trinquier. No hay verdugos que se pongan al servicio de un r\u00e9gimen pol\u00edtico mal\u00e9fico sin que conozcan las razones por las que deben matar a los que matan. El principio central de una ideolog\u00eda asesina es excluir de la condici\u00f3n humana a quienes se propone aniquilar. Recordemos la frase de Camps: \u201cNosotros no matamos personas, matamos subversivos\u201d. Esto les permite matarlos con m\u00e1s furia y pasi\u00f3n pero sin culpa. Arendt fuese, acaso, una periodista que deseaba ser original. Ofrecer algo que nadie ofrec\u00eda. En el film de Trotta, los del New Yorker, al arrepentirse por haberla enviado, dicen de ese concepto de la banalidad del mal: \u201c\u00a1C\u00f3mo iba a evitar no inventar algo novedoso! Ten\u00eda que ser distinta a todos\u201d. No estaban equivocados.<\/p>\n<p>PAGINA 12<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hannah Arendt forma parte del operativo Heidegger. Que es as\u00ed: a mediados de los sesenta, la filosof\u00eda francesa inicia su ruptura con el marxismo cautivada por la certeza de la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el fin de la Guerra Fr\u00eda. 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