{"id":29268,"date":"2013-10-07T15:09:28","date_gmt":"2013-10-07T13:09:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/historias-de-nueva-york\/"},"modified":"2013-10-07T15:09:28","modified_gmt":"2013-10-07T13:09:28","slug":"historias-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/historias-de-nueva-york\/","title":{"rendered":"Historias de Nueva York"},"content":{"rendered":"<p>A un aliento de Ellis Island, puerta de entrada por mar de Estados Unidos, la Euzko Etxea de la gran manzana cumple un siglo de vida tras abrazar a miles de emigrantes vascos en su viaje inici\u00e1tico <\/p>\n<p>Euskaldunak hemen ba dira?\u00bb se escuchaba en el turbador ajetreo del enjambre de emigrantes que compon\u00edan las entra\u00f1as de Ellis Island, la garganta de entrada a Nueva York, la bisagra que giraba la puerta al nuevo mundo, una frontera que filtraban las autoridades de inmigraci\u00f3n de Estados Unidos. Aquel planeta, ante la mirada de la Estatua de la Libertad, s\u00edmbolo inequ\u00edvoco de otro oportunidad, era una miscel\u00e1nea de emigrantes que hu\u00edan del hambre, de la miseria, de la oscuridad, gentes de toda clase y condici\u00f3n que apagaban el pasado con la intenci\u00f3n de iluminar la linterna del futuro en un viaje hacia lo desconocido. Una muchedumbre, en la que se contabilizaban miles de vascos, que se alistaba en las bodegas de los buques que zigzagueaban durante las penosas traves\u00edas por el Atl\u00e1ntico. Atravesar el costur\u00f3n entre Europa y Am\u00e9rica, un periplo de dos semanas con fortuna, era solo una parte de un rito inici\u00e1tico que recogi\u00f3 el <em>The New York Times<\/em> el 19 de marzo de 1911 en una de sus cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>\u00abEl grupo m\u00e1s extra\u00f1o que hab\u00eda llegado en los \u00faltimos tiempos\u00bb, destacaba el peri\u00f3dico en una noticia sobre el colapso que produjeron 150 emigrantes vascos a los que los funcionarios de inmigraci\u00f3n eran incapaces de entender a pesar de contar con la ayuda de los traductores, que intentaron descifrar lo que dec\u00edan los vascos en varios idiomas. La comunicaci\u00f3n result\u00f3 imposible. Del hatillo de aquellos so\u00f1adores colgaban los hilos del euskera, idioma \u00fanico para la mayor\u00eda, asunto alien\u00edgena para las autoridades que sellaban los salvoconductos de los emigrantes y levantaban las barreras de Estados Unidos tras examinar e interrogar a los que llegaban antes de darles v\u00eda libre para explorar el pa\u00eds. Sin forma de entenderse, el numeroso grupo qued\u00f3 varado en el muelle, atado a sus pertenencias hasta que los inspectores dieron con una persona que hablaba euskera y pudo desenredar el nudo que hab\u00eda atascado Ellis Island durante horas. <em>Euskaldunak hemen ba dira?<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s de 300 personas se reun\u00edan en las comidas del Aberri Eguna durante la d\u00e9cada de los cuarenta<\/p>\n<p>Euzko Etxea, que supera el centenar de socios, ofrece la posibilidad de recibir clases de euskera<\/p>\n<p>El lehendakari Ibarretxe visit\u00f3 el centr<\/p>\n<p>Valent\u00edn Aguirre, un vizca\u00edno que alcanz\u00f3 la Costa Este a\u00f1os antes, en 1895, y que se estableci\u00f3 junto a su esposa Benita Orbe en Nueva York, voceaba en euskera entre la muchedumbre de Ellis Island para aliviar el masivo desembarco a Am\u00e9rica. Su voz, una mano amiga, y la de alguno des sus ocho hijos eran una luci\u00e9rnaga en la noche, una luz para adentrarse en un vasto territorio que conocer con la esperanza como motor y la ilusi\u00f3n como alimento. Pero no solo de pan vive el hombre. Tambi\u00e9n era necesario disponer 30 d\u00f3lares, requisito indispensable (adem\u00e1s de pasar un chequeo m\u00e9dico y varios ex\u00e1menes) que impon\u00edan las autoridades norteamericanas para cobijar a millones de emigrantes, cientos de miles, vascos.<\/p>\n<p>En su peregrinaje hacia Idaho, Boise, Nevada, Utah, Oreg\u00f3n&#8230; muchos de ellos se agarraron a aquel aliento de la familia Aguirre, que regentaba una pensi\u00f3n vasca llamada Santa Lucia y un restaurante: Jai Alai. Entre los cuidados y el cari\u00f1o de los Aguirre se repon\u00edan aquellos <em>argonautas<\/em> del siglo pasado de su particular viaje a la Luna. En casa de los Aguirre cargaban el zurr\u00f3n para conquistar el Oeste, foco principal de la comunidad vasca en Estados Unidos. El hotel Santa Lucia era un puerto refugio, un b\u00e1culo, el faro que guiaba a los que marchaban en tren hacia al Oeste, en busca de <em>El Dorado<\/em> vasco. Adem\u00e1s de ofrecer informaci\u00f3n y ayuda pr\u00e1ctica para utilizar en el punto de destino, Benita Orbe preparaba con el cari\u00f1o de una madre una cesta de comida para soportar el traqueteo del recorrido. Queso, chorizo, tortilla, fruta, jam\u00f3n y un pan entero eran las viandas hacia un porvenir que avanzaba por los ra\u00edles de la incertidumbre y un billete que se acortaba seg\u00fan la locomotora desped\u00eda las estaciones. Muchos vascos llevaban consigo un anexo, una nota de aviso que dec\u00eda: \u00abNo habla ingl\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>la primera euskal etxea La idas y venidas de los vascos pivotaban sobre Nueva York, que no fue \u00fanicamente lanzadera hacia tierra adentro o trampol\u00edn de retorno a Euskal Herria. En la populosa metr\u00f3poli tambi\u00e9n se instalaron numerosas familias alrededor del puente de Brooklyn seg\u00fan relata la investigadora de la di\u00e1spora Gloria Totorikaguena. Ese tejido social, algunos trabajaban en los muelles, otros lo hac\u00edan en el ferrocarril, los hab\u00eda con tiendas, otros con pensiones o restaurantes se arremolinaba a lo largo de las calles Cherry y Water. Ese sentido de comunidad que barnizaba a los vascos se escenific\u00f3 en 1905. En un s\u00f3tano de la calle Water se reunieron Valent\u00edn Aguirre, Elias Aguirre, Juan Cruz Aguirre, Toribio Altuna y Escol\u00e1stico Uriona, quienes trazaron las v\u00edas maestras de lo que despu\u00e9s ser\u00eda la Euzko Etxea de Nueva York, la primera de todas en Estados Unidos. La idea iba el rebufo de Angelo de Sappolo, que les propuso que se organizaran como lo hac\u00edan los italianos. As\u00ed se fragu\u00f3 el asociacionismo vasco en la ciudad, que tom\u00f3 cuerpo el 18 de septiembre de 1913. La asociaci\u00f3n se registr\u00f3 con el nombre Central Vasco-Americano Sociedad de Beneficencia y Recreo. En el germen, aconsejados por el abogado Fiorello La Guardia, que tiempo despu\u00e9s se convirti\u00f3 en alcalde de Nueva York, estuvieron: Valent\u00edn Aguirre, Elias Aguirre, Juan Cruz Aguirre, Juan Orbe, Tiburcio Uruburu, Florencio Iturraspe, Jose Altuna, Toribio Altuna, Estanislao Beobide, Guillermo Garai, Gabriel Elustondo, Escol\u00e1stico Uriona y Nicol\u00e1s Luzuriaga. La asociaci\u00f3n funcion\u00f3 en origen como una organizaci\u00f3n que prestaba ayuda y auxilio a los vascos reci\u00e9n llegados a la ciudad, pero tambi\u00e9n proteg\u00eda a los que viv\u00edan en Nueva York, prest\u00e1ndoles dinero si lo necesitaban.<\/p>\n<p>El Centro Vasco Americano estaba compuesto enteramente por hombres (nacidos en Euskal Herria o capaces de acreditar ser descendientes de vascos), aunque no hab\u00eda distinciones para participar en los eventos. El Centro Vasco Americano adquiri\u00f3 por 79.000 d\u00f3lares su primer local en 1928. Aquel edificio primitivo en la calle Cherry dispon\u00eda de un front\u00f3n cubierto y contaba con un joven grupo de euskal dantzak. Hab\u00eda que pagar 50 d\u00f3lares al a\u00f1o para ser socio del centro, donde gravitaba la vida social y cultural de la comunidad vasca en la ciudad en la d\u00e9cada de los 30. Ese estilo de vida tambi\u00e9n se trasladaba en los picnics, romer\u00edas y partidos de f\u00fatbol que se organizaban en el Ulmer Park de Brooklyn. Al sentimiento de hermanamiento se sumaba el esp\u00edritu festivo. El folclore siempre fue una de las se\u00f1as de identidad. Tambi\u00e9n para los j\u00f3venes, que en la d\u00e9cada de los 40 crearon su propio grupo, Juventud. M\u00e1s tarde, el organista, txistulari y core\u00f3grafo, Jon O\u00f1abitia, form\u00f3 el grupo de danzas Euzkadi, cuyo \u00e9xito le llev\u00f3 a actuar en Estados Unidos, Canad\u00e1 y Cuba entre 1950 y 1963.<\/p>\n<p>aguirre en new york El Centro Vasco Americano no solo fue testigo de manifestaciones culturales, tambi\u00e9n abrig\u00f3 al primer Gobierno vasco en el exilio, representado por el lehendakari Jos\u00e9 Antonio Aguirre, que residi\u00f3 en Nueva York entre 1941 y 1949 escapando de la dictadura franquista. Durante ese tiempo, el lehendakari y su familia fueron otros m\u00e1s en la vida social y cultural del centro, que incorpor\u00f3 una secci\u00f3n femenina en 1966, Andrak. Durante esa d\u00e9cada la actividad se multiplic\u00f3. Si habitualmente eran unas 150 las personas que acud\u00edan a eventos, cenas, picnics, espect\u00e1culos de danzas, la afluencia de gente creci\u00f3 a m\u00e1s de 600. Con todo, las mujeres no fueron socias de pleno derecho hasta los ochenta, cuando el centro cambi\u00f3 definitivamente de nombre y pas\u00f3 a llamarse Euzko Etxea en 1980. Antes de cambiar de nombre, el centro enraiz\u00f3 en su actual sede, situada en el 307 de Eckford Street del barrio Greenpoint, en Brooklyn. El edificio de ladrillo de dos plantas, una antigua iglesia ortodoxa rehabilitada por los socios, dispone de una cocina, una taberna as\u00ed como el espacio para dar clases de euskera adem\u00e1s de una sala de reuniones. La segunda planta la ocupa un sal\u00f3n para 400 personas. As\u00ed es Euzko Etxea, una dama de 100 a\u00f1os, testigo indispensable de las historias de Nueva York.<\/p>\n<p><strong>C\u00e9sar Ortuzar<br \/>Noticias de Navarra<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un aliento de Ellis Island, puerta de entrada por mar de Estados Unidos, la Euzko Etxea de la gran manzana cumple un siglo de vida tras abrazar a miles de emigrantes vascos en su viaje inici\u00e1tico Euskaldunak hemen ba dira?\u00bb se escuchaba en el turbador ajetreo del enjambre de emigrantes que compon\u00edan las entra\u00f1as [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-29268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Historias de Nueva York - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Euskaldunak hemen ba dira? se escuchaba en el turbador ajetreo del enjambre de emigrantes que compon\u00edan las entra\u00f1as de Ellis Island, la garganta de entrada a Nueva York, la bisagra que giraba la puerta al nuevo mundo, una frontera que filtraban las autoridades de inmigraci\u00f3n de Estados Unidos. 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Aquel planeta, ante la mirada de la Estatua de la Libertad, s\u00edmbolo inequ\u00edvoco de otro oportunidad, era una miscel\u00e1nea de emigrantes que hu\u00edan del hambre, de la miseria, de la oscuridad, gentes de toda clase y condici\u00f3n que apagaban el pasado con la intenci\u00f3n de iluminar la linterna del futuro en un viaje hacia lo desconocido. Una muchedumbre, en la que se contabilizaban miles de vascos, que se alistaba en las bodegas de los buques que zigzagueaban durante las penosas traves\u00edas por el Atl\u00e1ntico. Atravesar el costur\u00f3n entre Europa y Am\u00e9rica, un periplo de dos semanas con fortuna, era solo una parte de un rito inici\u00e1tico que recogi\u00f3 el The New York Times el 19 de marzo de 1911 en una de sus cr\u00f3nicas.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historias-de-nueva-york\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/historias-de-nueva-york\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historias-de-nueva-york\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Historias de Nueva York"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}