{"id":29250,"date":"2013-10-04T10:59:55","date_gmt":"2013-10-04T08:59:55","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/miento-luego-soy-libre\/"},"modified":"2013-10-04T10:59:55","modified_gmt":"2013-10-04T08:59:55","slug":"miento-luego-soy-libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/miento-luego-soy-libre\/","title":{"rendered":"Miento, luego soy libre"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Estamos dispuestos a admitir que el poder y la fuerza no son lo mismo, pero a condici\u00f3n de a\u00f1adir de inmediato que todo poder es reductible a fuerza o que la fuerza est\u00e1 detr\u00e1s de todas las clases de poder concebibles. \u00bfDe todas? Bueno, la \u00fanica forma de poder sin fuerza que podr\u00edamos citar es imaginaria y se llama \u201cmagia\u201d: con una varita, desde lejos, sin tocar el objeto, sin imprimir sobre \u00e9l ninguna presi\u00f3n, lo convertimos en un coche de caballos o en una rana (o, al rev\u00e9s, en un pr\u00edncipe). Lo malo es que ese poder no existe.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">No es verdad. La magia existe y preside nuestra vida cotidiana. Existen al menos tres fuentes de magia -es decir, de poder sin fuerza- con las que estamos bastante familiarizados.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La primera es el dinero. Es verdad que detr\u00e1s de la riqueza capitalista, que se expresa en forma dineraria, hay un ejercicio de violencia original, prolongado en la actualidad, que no puede negarse. Pero el dinero es un invento anterior al capitalismo que, mal que les pese a algunos ut\u00f3picos radicales, seguir\u00e1 existiendo en cualquier otro mundo (complejo) posible. En cualquier otro mundo (complejo) posible el dinero seguir\u00e1 us\u00e1ndose para expresar la relaci\u00f3n de equivalencia entre dos objetos diferentes, introduciendo por ello una sombra de opacidad y de \u201calienaci\u00f3n\u201d inevitables en los intercambios humanos; o, si se quiere, una sombra de \u201cfetichismo\u201d, ese desplazamiento m\u00edstico del valor de la cosa al signo. La tentaci\u00f3n de acumular signos seguir\u00e1 siendo fuerte mientras esos signos puedan transformarse -como mediante una varita m\u00e1gica- en toda clase de objetos: comida, vestidos, coches de caballo, ranas e incluso pr\u00edncipes. El poder del dinero seguir\u00e1 siendo siempre peligroso porque, adem\u00e1s de poder comprar los instrumentos mismos de la fuerza, tendr\u00e1 la capacidad, incluso en el mejor mundo complejo posible, de corromper la dignidad extramercantil de los cuerpos y de las almas. Curiosamente, y como para demostrar esta disociaci\u00f3n entre el dinero y la fuerza, al legendario legislador Licurgo se le ocurri\u00f3 una idea para neutralizar o rebajar este poder m\u00e1gico del dinero: acu\u00f1ar monedas tan grandes y tan pesadas como enormes ruedas de cami\u00f3n o piedras de molino, de modo que se necesitase una fuerza herc\u00falea para trasladarlas y fuese, por tanto, muy dif\u00edcil tanto intercambiarlas como acumularlas.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La segunda fuente m\u00e1gica de poder es el amor, cuyo centro es la mirada. Desde lejos y sin tocar el objeto, sin imprimir en \u00e9l ninguna presi\u00f3n, como mediante una varita intangible, podemos transformar por completo un cuerpo, de manera fulminante, como si lo tocase un rayo del cielo. De hecho, Plutarco comparaba esta capacidad del amor para derribar un cuerpo en la distancia con el \u201cfuego griego\u201d; es decir, con las bombas incendiarias lanzadas hoy desde un avi\u00f3n. Una mirada enamorada no s\u00f3lo produce cambios en la coloraci\u00f3n de la piel sino una especie de mutaci\u00f3n anat\u00f3mica generalizada que implica todos los \u00f3rganos y todas las superficies. Eso por no hablar de los besos, cuya eficacia sacramental no se puede banalizar. La fuerza transformadora que los cuentos atribuyen a los besos (la rana convertida en pr\u00edncipe) procede de una experiencia com\u00fan: no se puede besar ni ser besado sin experimentar un embellecimiento objetivo que todos pueden observar. Por eso los ad\u00falteros tienen que tener tanto cuidado, pues llevan su extrav\u00edo pintado en la cara. Ese poder m\u00e1gico, como dec\u00eda Arist\u00f3teles, tiene a su vez un efecto moral igualmente inexplicable: todos los enamorados, todos los que han sido mirados y besados por la persona amada, incluso los peores asesinos, quieren mejorar: \u201cdesean ser buenos\u201d y hasta se sienten buenos, al menos mientras son objeto de las caricias de sus amantes.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La tercera fuente m\u00e1gica de poder es la m\u00e1s peligrosa porque, al contrario que el dinero y el amor, est\u00e1 repartida de manera igual y universal entre todos los hombres. Me refiero al lenguaje. El lenguaje permite decir, por ejemplo, \u201cla nieve es negra\u201d, lo que es una operaci\u00f3n taumat\u00fargica al nivel formal, o \u201cbombardeo humanitario\u201d, que obliga al cerebro a retorcerse, como un beb\u00e9 en la punta de un cuchillo, para producir una realidad paralela, desgraciadamente mensurable en ruinas y muertos, que crece a nuestras espaldas y se emancipa de nuestra voluntad. El lenguaje es poes\u00eda, es decir, esa revoluci\u00f3n m\u00e1gica contra la lengua misma en la que podemos encontrar \u201cespadas como labios\u201d y \u201c\u00e1guilas de nieve\u201d y \u201cs\u00e1banas de estruendo\u201d. Pero el lenguaje, sobre todo, contiene la \u00fanica garant\u00eda de libertad al alcance de todos: la facultad de mentir. La libertad m\u00e1s radical, la m\u00e1s inextirpable, tambi\u00e9n la m\u00e1s peligrosa, es esta posibilidad siempre actual, inscrita en el coraz\u00f3n mismo del lenguaje, de decir una mentira. Si la magia es poder sin fuerza, no hay ning\u00fan poder m\u00e1s democr\u00e1tico, ning\u00fan poder menos material, ninguna realidad con m\u00e1s poder y menos fuerza, que la libertad de negar lo que es cierto o de afirmar lo que es falso. Estamos tan acostumbrados que no medimos la enormidad y extravagancia de esta facultad. Ninguna varita tiene la fuerza transformadora, subversiva, de la declaraci\u00f3n del que anuncia en voz alta mientras sostiene una pipa en la mano: \u201cesto no es una pipa\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Hay algo terrible, sin duda, en que la \u00fanica libertad inalienable, radicada realmente en la universalidad del lenguaje, constituya al mismo tiempo un atentado contra el lenguaje. No una revoluci\u00f3n, como la poes\u00eda, sino una amenaza de disoluci\u00f3n. Una mentirijilla nos permite a veces escapar de la fuerza o defender nuestro amor; y con medias verdades construimos en ocasiones los andamios de una gran verdad colectiva. En un mundo con dinero y poco amor, la libertad adopta a menudo las formas menos hermosas. Pero un ejercicio p\u00fablico, desbocado, premeditado y sistem\u00e1tico de libertad antiling\u00fc\u00edstica acaba por arruinar la posibilidad de comunicar y la credibilidad de todos los hablantes. En un mundo con mucho dinero, publicidad, grandes medios de comunicaci\u00f3n y poderes pol\u00edticos tentaculares y parlanchines, el riesgo es que el \u201cte quiero\u201d susurrado por nuestro amado o nuestra amada en la trenza nocturna del abrazo estremecido, en la intimidad de nuestro pajar, nos suene tan hueco y tan sospechoso como una promesa electoral o el anuncio de un liberador \u201cbombardeo humanitario\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Renunciemos siempre que podamos a la libertad de mentir. Mintamos lo menos posible y s\u00f3lo, como dec\u00eda el poeta, \u201cpara a\u00f1adir un p\u00e9talo a la rosa\u201d y nunca para te\u00f1ir la nieve de negro o de rojo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\">La Calle del Medio<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos dispuestos a admitir que el poder y la fuerza no son lo mismo, pero a condici\u00f3n de a\u00f1adir de inmediato que todo poder es reductible a fuerza o que la fuerza est\u00e1 detr\u00e1s de todas las clases de poder concebibles. \u00bfDe todas? 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