{"id":29246,"date":"2013-10-03T07:27:21","date_gmt":"2013-10-03T05:27:21","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-sentido-de-la-cultura\/"},"modified":"2013-10-03T07:27:21","modified_gmt":"2013-10-03T05:27:21","slug":"el-sentido-de-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/","title":{"rendered":"El sentido de la cultura"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>\u00bfImporta la cultura? Parece una pregunta ret\u00f3rica, porque en las p\u00e1ginas de este suplemento se da por sentado que la cultura importa, por lo menos a sus lectores. Sin embargo, hoy en d\u00eda est\u00e1 en entredicho su relevancia social, al ser relegada a la categor\u00eda de lo accesorio o superfluo, del entretenimiento o, casi peor, del lujo. Conviene por lo tanto plantearnos la cuesti\u00f3n desde el principio, sin dar nada por supuesto, preguntarnos a cu\u00e1ntos y a qui\u00e9nes importa, y por qu\u00e9 o por qu\u00e9 no. Justificar sobre todo si esta importancia alcanza al conjunto de la sociedad. El valor de la cultura est\u00e1 claro para el individuo que la disfruta, pero esta apreciaci\u00f3n privada no basta para argumentar su car\u00e1cter de bien com\u00fan ni la relevancia colectiva que justifica el apoyo p\u00fablico. El cuestionamiento del papel de la cultura en un estado del bienestar cada vez m\u00e1s fr\u00e1gil no se reduce a los recortes de recursos, razonados como una necesidad inapelable, sino que va acompa\u00f1ado de un coro de voces, en c\u00edrculos pol\u00edticos, en medios de comunicaci\u00f3n y en sectores del p\u00fablico, que reniegan de lo que hasta ahora hab\u00eda sido visto como un modelo de progreso, de mejora de las condiciones para la creaci\u00f3n, difusi\u00f3n y formaci\u00f3n, y de democratizaci\u00f3n del acceso.<\/p>\n<p>El problema no es tanto que la crisis econ\u00f3mica haya puesto en evidencia la falta de consenso sobre el valor de la cultura como que ha distorsionado los criterios para determinar ese valor. Si falta dinero, no se habla del valor sino del precio de las cosas, por lo tanto se entra en la l\u00f3gica de la rentabilidad, aunque en este caso la relaci\u00f3n entre coste y beneficio no se da s\u00f3lo en t\u00e9rminos de mercado sino tambi\u00e9n entre coste p\u00fablico y beneficio social. El solapamiento entre crisis econ\u00f3mica y devaluaci\u00f3n del estatus de la cultura como bien p\u00fablico genera la impresi\u00f3n de que la causa de todo es la crisis, pero en otros pa\u00edses el origen de tal devaluaci\u00f3n es anterior. John Holden, un especialista en pol\u00edticas culturales, public\u00f3 en el 2006 (antes de la crisis) El valor cultural y la crisis de legitimidad, donde explica que el sistema cultural brit\u00e1nico sufre graves recortes de financiaci\u00f3n que son el s\u00edntoma de un problema m\u00e1s hondo que se arrastra desde hace treinta a\u00f1os, desde el inicio de la era Thatcher. Para Holden el problema reside en que los pol\u00edticos valoran la cultura sobre todo como motor econ\u00f3mico e instrumento de cohesi\u00f3n social, perdiendo de vista \u201cel verdadero sentido de la cultura en las vidas de la gente y en la formaci\u00f3n de sus identidades\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, los pol\u00edticos priorizan el valor instrumental, mientras los profesionales y los p\u00fablicos persiguen el valor intr\u00ednseco, lo que la experiencia cultural aporta. Sin embargo, la necesidad de rendir cuentas y persuadir a los pol\u00edticos para conseguir recursos empuja a creadores y gestores culturales a presentar indicadores que excluyen la dimensi\u00f3n subjetiva de la cultura, dando as\u00ed la espalda tanto a los motivos del p\u00fablico como a los suyos propios. La tesis de Holden es que los pol\u00edticos apoyar\u00e1n la cultura por su valor intr\u00ednseco cuando se entienda que la respuesta a la pregunta \u201c\u00bfPor qu\u00e9 financiar la cultura?\u201d deber\u00eda ser \u201cPorque el p\u00fablico lo quiere\u201d.<\/p>\n<p>Estamos lejos de esta situaci\u00f3n. En realidad hay una falta de sinton\u00eda que es imprescindible reconducir hacia un reconocimiento com\u00fan de por qu\u00e9 importa la cultura. El peligro est\u00e1 en que cualquier apolog\u00eda de la cultura por parte de los profesionales se lee como una reivindicaci\u00f3n interesada de lo que ellos hacen y en particular de la llamada alta cultura, cuando, al margen de preferencias y prioridades personales, el reconocimiento del valor debe abarcar el conjunto del sistema cultural, como una red din\u00e1mica en la que todo est\u00e1 interrelacionado, desde el hip-hop a la \u00f3pera. No es cuesti\u00f3n de jerarqu\u00edas, lo que importa es la diversidad.<\/p>\n<p>Fronteras difusas<\/p>\n<p>A pesar del clich\u00e9 del elitismo que a veces se esgrime, la distancia entre el usuario experto y el aficionado no es tan grande como en otros campos (y nadie llama elitista a un cient\u00edfico por su oficio minoritario). Adem\u00e1s, hoy m\u00e1s que nunca, en el sistema cultural la frontera entre productores y receptores es difusa. No cabe hablar de profesionales por un lado y p\u00fablico, como sujeto pasivo, por el otro. Lo que llamamos p\u00fablico, en gen\u00e9rico, es un cuerpo plural con distintos grados de intervenci\u00f3n activa (incluida la decisi\u00f3n sobre qu\u00e9 apoya con su dinero), porque la cultura no puede definirse s\u00f3lo en t\u00e9rminos de producci\u00f3n de obras, como bien dice la Declaraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n de Cultura de la Acampada BCN-15M. Son procesos e interacciones que tienen lugar en ateneos, centros c\u00edvicos, asociaciones, bibliotecas, bares, en un almac\u00e9n vac\u00edo o delante de un ordenador, no s\u00f3lo en los canales convencionales y las grandes instituciones que salen en la prensa. Y, obviamente, en las escuelas, universidades y centros de investigaci\u00f3n. Imposible hacer un cat\u00e1logo de lo que cabe, pero sin duda en el actual contexto tecnol\u00f3gico llevar un blog y colgar v\u00eddeos en YouTube son formas de hacer cultura.<\/p>\n<p>Es obvio que cualquier soluci\u00f3n pasa por el sistema educativo, y por la responsabilidad de los medios de comunicaci\u00f3n como creadores de opini\u00f3n p\u00fablica, dos \u00e1mbitos que las estructuras administrativas y las agendas pol\u00edticas mantienen separados del sistema cultural aunque los tres tienen funciones an\u00e1logas de servicio al conocimiento, construcci\u00f3n de imaginarios colectivos y, en teor\u00eda, desarrollo de la capacidad cr\u00edtica del ciudadano. S\u00f3lo desde una complicidad a tres bandas se superar\u00e1 este d\u00e9ficit social de valoraci\u00f3n de la cultura.<\/p>\n<p>En los debates sobre el repliegue del estado del bienestar son frecuentes las comparaciones entre otro tr\u00edo, educaci\u00f3n, sanidad y cultura, como si se tratara de una competencia por los recursos. No se aborda, sin embargo, un aspecto pertinente a la hora de definir el beneficio social. El primer beneficiario de la sanidad y la educaci\u00f3n es el individuo, pero se entiende que su salud y formaci\u00f3n contribuyen tambi\u00e9n al bienestar colectivo. Algo an\u00e1logo ocurre con la cultura, sin la cual el conjunto de la sociedad se empobrece hasta niveles de mera subsistencia. Un indicador de una vida digna es disfrutar de acceso libre e igualitario a la cultura.<\/p>\n<p>Uno de los valores m\u00e1s importantes de la cultura es que introduce en nuestra vida complejidad, nos hace m\u00e1s capaces de responder con instrumentos complejos a la complejidad de la existencia. No por ello somos m\u00e1s felices, ni mejores personas, porque la cultura puede ser edificante o perturbadora. Puede servir para generar imaginarios de consenso que cohesionen una comunidad o ser un espacio de debate, cr\u00edtica o subversi\u00f3n. La argumentaci\u00f3n de Martha Nussbaum en Sin fines de lucro: Por qu\u00e9 la democracia necesita de las humanidades vale por igual para la cultura. Su aportaci\u00f3n est\u00e1 en reconocer que la relevancia social de estos espacios culturales depende de ser a la vez espacios pol\u00edticos. Para Holden hay una contradicci\u00f3n en que la pol\u00edtica acepte la cultura como un poder transformador beneficioso mientras minimiza o ignora su capacidad perturbadora, que es tambi\u00e9n parte de su valor p\u00fablico. Basta con recordar la muerte de V\u00edctor Jara hace cuarenta a\u00f1os, las Pussy Riot en prisi\u00f3n o la lista de escritores perseguidos del PEN Club para acreditar el potencial pol\u00edtico de la cultura, avalado por los gobiernos represores.<\/p>\n<p>Frente a quienes opinan que la cultura no sirve para nada, toca insistir en que su impotencia, cuando se da, es resultado de impedirle obedecer a sus propias din\u00e1micas. Es una caja de herramientas que puede servir, entre otras muchas cosas, para cimentar una ideolog\u00eda o para el pensamiento cr\u00edtico. La sociedad necesita espejos tanto para representar sus consensos como sus conflictos, aunque la cultura no es s\u00f3lo un espejo sino una forma de actuaci\u00f3n, de relaci\u00f3n con el entorno y transformaci\u00f3n. Esta dimensi\u00f3n pol\u00edtica, que ya los griegos entend\u00edan cuando convirtieron la tragedia en una escuela de ciudadan\u00eda, es una de las razones de la relevancia social de la cultura. Si se desactiva esta funci\u00f3n, corre el riesgo de la irrelevancia, de no importar.<\/p>\n<p>La Vanguardia<\/p>\n<p>http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20131002\/54390309658\/sentido-cultura.html#ixzz2gaAO8wFt<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfImporta la cultura? Parece una pregunta ret\u00f3rica, porque en las p\u00e1ginas de este suplemento se da por sentado que la cultura importa, por lo menos a sus lectores. Sin embargo, hoy en d\u00eda est\u00e1 en entredicho su relevancia social, al ser relegada a la categor\u00eda de lo accesorio o superfluo, del entretenimiento o, casi peor, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[80],"tags":[],"class_list":["post-29246","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gogoeta"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El sentido de la cultura - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El sentido de la cultura - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00bfImporta la cultura? Parece una pregunta ret\u00f3rica, porque en las p\u00e1ginas de este suplemento se da por sentado que la cultura importa, por lo menos a sus lectores. Sin embargo, hoy en d\u00eda est\u00e1 en entredicho su relevancia social, al ser relegada a la categor\u00eda de lo accesorio o superfluo, del entretenimiento o, casi peor, [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-10-03T05:27:21+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Antonio Monegal\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"7 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"El sentido de la cultura\",\"datePublished\":\"2013-10-03T05:27:21+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/\"},\"wordCount\":1501,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Gogoeta\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/\",\"name\":\"El sentido de la cultura - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2013-10-03T05:27:21+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/el-sentido-de-la-cultura\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El sentido de la cultura\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El sentido de la cultura - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El sentido de la cultura - Nabarralde","og_description":"\u00bfImporta la cultura? Parece una pregunta ret\u00f3rica, porque en las p\u00e1ginas de este suplemento se da por sentado que la cultura importa, por lo menos a sus lectores. Sin embargo, hoy en d\u00eda est\u00e1 en entredicho su relevancia social, al ser relegada a la categor\u00eda de lo accesorio o superfluo, del entretenimiento o, casi peor, [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2013-10-03T05:27:21+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Antonio Monegal","Tiempo de lectura":"7 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"El sentido de la cultura","datePublished":"2013-10-03T05:27:21+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/"},"wordCount":1501,"commentCount":0,"articleSection":["Gogoeta"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/","name":"El sentido de la cultura - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2013-10-03T05:27:21+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-sentido-de-la-cultura\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El sentido de la cultura"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29246"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29246\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}